Crítica: Cars 3

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Desde que cambiara para siempre el cine de animación con Toy Story en 1995, Pixar ha tenido muy pocos baches comerciales (se podría decir que El viaje de Arlo es lo más parecido a un fracaso en taquilla para la compañía, y aun así recaudó 332 millones de dólares en todo el mundo), pero sí podemos distinguir unos cuantos bajones creativos a lo largo de sus 20 años de trayectoria. Casi todos coinciden con la llegada de una secuela de uno de sus grandes éxitos originales, continuaciones que, con la excepción de Toy Story 3, palidecen comparadas con sus predecesoras, y se distancian considerablemente de la originalidad y creatividad de películas como Up, WALL-E o Del revés (títulos todavía si secuela).

La saga Cars es sin lugar a dudas la mayor representante de esta faceta más comodona de Pixar. Aunque para muchos supone romper con la idea romántica que se tiene del estudio, lo cierto es que no podemos culparles de seguir exprimiendo la franquicia de los coches parlantes, ya que es enormemente lucrativa, sobre todo gracias a las ventas de juguetes. Lo que sí podemos reprocharles es haber bajado tanto el listón para su primera secuela. Cars 2 sigue siendo lo más bajo que ha caído Pixar, su peor título con diferencia. Por eso, el anuncio de Cars 3 se encontró con la lógica desconfianza del público adulto (los niños encantados, y estas películas son sobre todo para ellos, así que callaos un poco, y dejadlos disfrutar), y por tanto, la necesidad de hacer algo para que esta vez no se notase tanto que la película es un mero vehículo para seguir vendiendo juguetes. Es decir, esta vez había que encontrar una buena historia que contar, y afortunadamente, lo hicieron.

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Cars 3, dirigida por Brian Fee, supone un regreso al estilo y el espíritu de la primera entrega, y por tanto un distanciamiento del concepto con el que se reinventó la saga en su segunda parte. Olvidaos de las tramas de espías y la acción bondiana a escala internacional. Volvemos a Radiador Springs (aunque sea para dejarla pronto atrás), volvemos a las carreras de siempre, volvemos al pasado para preguntarnos qué nos depara el futuro. Esa es la idea que vertebra la muy nostálgica Cars 3, un viaje divertido, pero también melancólico, en el que Rayo McQueen se enfrenta a su peor enemigo: la obsolescencia. El famoso bólido de carreras sigue triunfando en los mejores circuitos, pero un día se ve sorprendido por una nueva generación de corredores, más jóvenes y mucho más rápidos que él. Cuando un aparatoso accidente en la pista (la escena más impactante del film) lo obliga a retirarse temporalmente, el número 95 trazará un plan para volver a las carreras a tiempo para probar su valía en la Copa Pistón y superar en velocidad a los nuevos coches. Para ello requerirá los servicios de Cruz Ramírez (Cristela Alonzo), una joven mecánica de carreras que se dedica a entrenar a los competidores empleando las técnicas más modernas, después de haber abandonado su sueño de convertirse en corredora.

No era difícil superar a la segunda parte, pero Cars 3 no solo lo hace, sino que consigue que la carrocería de la saga vuelva a brillar como en la película original, una de las cintas más infravaloradas del estudio. Lo mejor de Cars 3 es que podemos encontrar en ella un sentido del propósito, un rumbo fijado, uno que nos lleva de vuelta hasta el principio para cerrar ciclo. Como Toy Story 3Cars 3 nos habla del paso del tiempo, de la necesidad de hacer hueco a las nuevas generaciones mientras celebramos nuestros triunfos, nuestro legado. Esta es la idea que recorre toda la película, un homenaje a la historia original, en el que volvemos a ver a Doc Hudson -y a escuchar a Paul Newman en la versión original (por arte y magia digital)-, mentor y modelo a seguir de Rayo McQueen, así como su inspiración para convertirse en una leyenda como él.

Cars 3 no deja de ser Pixar en horas bajas y con el piloto automático (lo siento, era necesario), pero hay que reconocer que, a pesar del agotamiento, esta vez han puesto empeño y corazón en la historia, que es justo lo que faltaba en la anterior película, y lo que en esta ayuda a amortiguar la secuelitis. Además (y esto es quizá lo más importante), en esta ocasión han relegado a Mate a un papel muy secundario, así que los que no soportan al Jar Jar Binks de Cars (como yo) están de enhorabuena. Los nuevos vehículos que ocupan su lugar aportan frescura a la saga, como el villanesco Jackson Storm (Armie Hammer), la salvaje Miss Fritter (Lea DeLaria) y especialmente Cruz, la nueva estrella y verdadera protagonista de la película, con permiso de McQueen. Ya era hora de que un personaje femenino desempeñara un rol destacado en esta franquicia tan eminentemente masculina.

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Para ser una película infantil, Cars 3 lleva a cabo reflexiones bastante adultas (básicamente trata sobre hacerse viejo), pero no abandona nunca su estupendo sentido del espectáculo, ni su deber para con los más pequeños de la casa. La película se ve beneficiada por el lavado de cara (o sea, un considerable upgrade técnico) que apuesta por el hiperrealismo de los entornos, hace que los personajes luzcan aun más radiantes y le da una apariencia más estilizada y sofisticada. Por la misma razón, las escenas de acción, las carreras (sobre todo la que tiene lugar en el barro), los muy diversos escenarios naturales y el humor físico resultan más contundentes en el apartado visual, el mayor punto fuerte del film.

Contra todo pronóstico, y aun estando por debajo de la media de Pixar, Cars 3 no solo no es una mala continuación, sino que es la entrega más madura de la saga, una película entrañable, acogedora y divertida que compensa el horroroso traspiés de su predecesora y supone un cierre muy apropiado a la historia de Rayo McQueen, una digna última vuelta (no se descarta que sigan estirando la propiedad, claro, pero a nivel narrativo, se ha completado el circuito). En resumen, para ser la secuela que nadie pidió de la saga peor considerada de Pixar, Cars 3 llega victoriosa a la meta.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Santa Clarita Diet: Cuando la comedia se indigesta

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Hemos perdido ya la cuenta de las diferentes formas que han adoptado las historias de zombies en el cine, la televisión y la literatura. Del terror, su hábitat natural, hemos saltado a la comedia gamberra (Shaun of the Dead), el cine teen (Warm Bodies), el blockbuster (Guerra Mundial Z), el cine de época (Orgullo + Prejuicio + Zombies) o el drama “humano” (Les RevenantsIn the Flesh), por nombrar unas cuantas variantes modernas. Y cuando parece que hemos hecho tope, llega una nueva vuelta de tuerca. La última en sumarse a la reinvención de este género es Santa Clarita Diet, comedia de Netflix protagonizada por Drew Barrymore y Timothy Olyphant que le da un giro a la clásica mitología alrededor del no-muerto y la lleva hacia el terreno de la sitcom familiar, produciendo así una aleación cuanto menos extrañamente curiosa.

Sheila (Barrymore) y Joel Hammond (Olyphant) son un matrimonio de agentes inmobiliarios que llevan una vida rutinaria e insatisfactoria en Santa Claita, el típico pueblo apacible de vallas blancas a las afueras de Los Ángeles. Su vida transcurre con aburrida normalidad junto a su hija adolescente, Abby (Liv Hewson), hasta que Sheila experimenta un cambio radical: al parecer, ha muerto, pero sigue viva, y ahora necesita alimentarse de carne cruda para sobrevivir. Al principio, Sheila disfruta de los beneficios de su nueva dieta: una piel más resplandeciente que nunca, energías renovadas para afrontar cualquier cosa y una libido por las nubes (sinónimo intencionado de la nueva etapa profesional de Barrymore que inicia esta serie). Sin embargo, cuando pruebe su primer bocado de carne humana se dará cuenta de que no hay marcha atrás. Ahora Sheila necesita adoptar la dieta caníbal para no perder el control y convertirse en un monstruo, y lo hará con ayuda de su marido, junto a quien decide que la única opción es convertirse en asesinos. A ser posible de gente horrible, al más puro estilo Dexter. La familia que mata unida…

Hasta aquí, todo bien. Santa Clarita Diet parte de una idea muy simpática y gamberra que nos presenta la clásica comedia familiar suburbana desde un prisma más satírico e irreverente. El diseño de producción se asemeja al de las sitcoms de ABC y la banda sonora es un calco de la de Mujeres desesperadas (de la que también toma prestado a Ricardo Chavira). Pero las vísceras y los litros de sangre y vómito le dan otro barniz. Sin embargo, más allá de esta alocada premisa, la serie no tiene demasiado que ofrecer. Si dejamos a un lado su componente fantástico y el gore, lo que nos queda es la enésima comedia de enredos plagada de clichés, y en este caso, además llena de situaciones inverosímiles que desafían toda lógica interna (incluso para su disparatada propuesta y el género al que pertenece) y hacen que más que divertida, resulte irritante por momentos. Hablando claro, Santa Clarita Diet es una tontería mayúscula. ¿Que podría ser una tontería de las buenas? Claro. Pero su primera temporada malgasta terriblemente su potencial con tramas intrascendentes y absurdas que no van más allá del chiste fácil, uno que se estira a lo largo de los 10 episodios que la componen.

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Y mención aparte merece su reparto, al que parece que están obligando a trabajar bajo amenaza. A Barrymore le debieron decir “Netflix ha resucitado la carrera de la ex it girl Winona Ryder. ¿Quieres ser la siguiente?”, y no se lo pensó dos veces. ¿Pero quiere estar ahí de verdad? Desde luego no lo parece. La actriz tiene sus buenos momentos aislados (cuanto más loca se vuelve Sheila, mejor está Barrymore), pero su interpretación no podría ser más inconsistente y desentonada. Claro que al lado de su co-protagonista, Drew está de Emmy. Lo de Olyphant es increíble. El pobre está fatal, ortopédico y excesivamente artificial. Al menos Barrymore parece tomarse un poco más en serio lo que está haciendo, pero él no consigue disimular sus ganas de estar haciendo otra cosa. Y no me hagáis hablar de la hija, porque una cosa es ser la obligatoria adolescente insoportable de cualquier serie, y otra estar tan forzada y sobreactuada como Hewson (además, más que hija de Barrymore parece su hermana. Mayor). Aquí el único que se salva es Skyler Gisondo (descubierto en Vacaciones), que interpreta al vecino experto en zombies que instruye a los Hammond al más puro estilo Jóvenes ocultos. La serie debería hacer un Cosas de casa y convertir a su nerd local en el protagonista de la historia. Nos harían un gran favor.

Hacia la mitad de la temporada, Sheila define la poesía de su primer “convertido”, A Blade of Grass (versión violenta de Hojas de hierba de Walt Whitman), como “a twist on the familiar”, un detalle autorreferencial con el que la serie nos guiña un ojo (antes de salírsele de la cuenca). Sin embargo, de nada sirven las intenciones cuando el guion no está a la altura de las circunstancias. La trama se desarrolla de la forma más tópica y convencional posible, el humor va a medio gas y nos tienen que explicar los chistes o repetirnos varias veces las cosas por si no las hemos pillado. En consecuencia, la desesperación se puede oler a través de la pantalla. Lo que no se le puede negar a la serie es su atrevimiento a la hora de darnos ese “giro a lo familiar” sobre un género muy hastiado, una sitcom de toda la vida con bien de gore, palabrotas y ordinarieces, un producto ligero y desenfadado que para pasar un rato de desconexión bien puede servir. Claro que solo con esto no se hace una buena serie. Y sí Santa Clarita Diet se deja ver fácilmente, pero también podía haber sido buena. Detrás de los simplones chistes y el rancio slapstick está escondida la interesante sátira sobre la familia y la vida suburbana que (quizá) querían hacer. A ver si la encuentran en la segunda temporada.

‘Husbands’: Dinamitando normalidades

Husbands

Muchos de los que me leéis estáis de sobra familiarizados con Jane Espenson, ya sea por su vinculación al Whedonverso, o por su trabajo en muchísimas series de televisión, como Las chicas Gilmore, Battlestar Galactica o Once Upon a Time por nombrar algunas de las más célebres. Esta aventajada alumna de Joss Whedon es una guionista todoterreno, y si la seguís en redes sociales, probablemente os preguntaréis de dónde saca tiempo para comer o dormir. Y no solo es una de las escritoras televisivas más prolíficas de los últimos años, sino que paralelamente a su trabajo en la tele, ha desarrollado una carrera como estudiosa y gurú, dedicando parte de su tiempo a hablar sobre ‘el arte de escribir’ en conferencias, clases universitarias, publicaciones editoriales, etc.

Espenson es un culo inquieto, y como tantos otros creadores televisivos, después de sus muchos trabajos en el medio, se ha lanzado a Internet para desarrollar proyectos independientes. Junto al desconocido Brad Bell presentó al mundo en 2011 una modesta webserie titulada Husbands. Con una primera temporada que consta de 11 episodios de apenas dos minutos de duración, Husbands llevaba el formato serial a su mínima expresión, suponiendo reto y experimento para la escritura de Espenson y Bell, que debían contrarrestar la evidente escasez de medios con el trabajo de su pluma (pun intended). Si juntamos todos los capítulos de la primera temporada, obtenemos algo así como un piloto de sitcom.

Husbands es la historia de un famoso deportista, Brady (Sean Hemeon) que una mañana se despierta en Las Vegas Husbands postery descubre que la noche anterior se ha casado en estado de embriaguez con Cheeks (Brad Bell), un extravagante y ultra-afeminado chico de la farándula. En lugar de anular el enlace, deciden seguir adelante, asumiendo la responsabilidad de abanderar la causa del matrimonio gay. Husbands está concebida como una comedia romántica de toda la vida sobre recién casados, pero con el “giro” (o desvío :P) que supone que la pareja protagonista sea del mismo sexo. No hay más que ver el póster que acompaña este texto, que utiliza el molde del 90% de los carteles rom-com, para darse cuenta de las (honorables) intenciones de la serie.

Después de la primera temporada, Bell y Espenson recurrieron a Kickstarter para financiar la segunda entrega. El éxito de la campaña resultó en su estreno en verano de 2012 en el famoso Centro Paley, logrando el hito de ser la primera serie online que se presentaba allí. Para la segunda temporada, los creadores decidieron reducir el número de episodios, pero aumentar su duración. El resultado fue una historia en tres actos al más puro estilo Dr. Horrible’s Sing-Along Blog, en la que Bell y Espenson pusieron toda la carne en el asador y se tomaron más en serio el papel de la serie como agente visibilizadora y concienciadora de los derechos homosexuales.

El éxito de la segunda temporada llevó a que la cadena CW produjese una tercera para emitirla por su canal online CW Seed, sin restricciones geográficas. Los nuevos capítulos, lanzados en verano de 2013, consistían en dos arcos argumentales divididos en bloques de tres segmentos cada uno (lo que formaba en total casi una hora de programa). En ellos asistíamos a la segunda boda de Brady y Cheeks (el mejor arco de la serie), y a un agradable y sereno pasaje sobre la cotidianidad de la pareja en su nuevo hogar. La tercera temporada deja con buen sabor de boca y Husbands pide a gritos convertirse en serie de televisión al uso. Con la repercusión de Looking, quién sabe, quizás las cadenas estén interesadas en rellenar una nueva cota de “series gay”, y, con suerte, este sería un nuevo paso hacia la existencia de la “serie normal protagonizada por gays”.

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La clave del éxito de Husbands es su acertado equilibrio entre comedia, provocación y responsabilidad social. A ratos, Espenson y Bell se ponen demasiado sermoneadores, y su escritura quizás no es tan aguda como ellos creen (qué manía con ser meta porque sí), pero las ideas que manejan son muy importantes, y los mensajes son tan valiosos que la serie debería mostrarse en los colegios. El valor educacional de Husbands es lo que la convierte en una serie a tener en cuenta, más que su capacidad para hacer reír (un poco nula) o el trabajo de sus actores (entre lo histriónico y lo mediocre). Sobre todo hay que aplaudir la lanza que rompe a favor de la diversidad dentro de la propia homosexualidad, y el rechazo a la heteronormatividad impuesta por la sociedad. Husbands busca normalizar la homosexualidad renunciando precisamente a la noción absoluta de ‘normalidad’. Y lo hace a través de una historia de amor que podría protagonizar (y que de hecho ha protagonizado en infinidad de ocasiones) una pareja heterosexual, pero sin barrer debajo de la alfombra los estereotipos que según muchos perjudican al “colectivo”. En su lugar, la serie los reivindica y los celebra, promoviendo el ejercicio de la comprensión y la aceptación del otro tal y como es.

Además de su eficiente y admirable mensaje, Husbands posee un atractivo especial para los whedonites. Los cameos se cuentan a razón de 5 por minuto (puede que esté exagerando, pero en algunos capítulos es totalmente cierto). Los hay del Whedonverso: Nathan Fillion, Amy Acker, Amber Benson, Dichen Lachman, Felicia Day, Seth Green, Beth Grant y el mismísimo Joss, que tiene un papel bastante simpático en la segunda temporada; Y del Espenverso (al que también pertenecen todos los anteriores, claro), sobre todo de su trabajo en Battlestar Galactica y Caprica: Tricia Helfer, Sasha Roiz, Michael Hogan, Magda Apanowicz, y Alessandra Torresani, que interpreta a Haley, la mejor amiga de Cheeks, mariliendres insoportable y más estereotipada que cualquier gay en TV, y que afortunadamente no aparece en los últimos capítulos (Torresani intentando ser graciosa es lo más irritante que he visto en mucho tiempo, que nadie le dé una sitcom, por favor). Aunque solo sea por ver desfilar a todos estos miembros de la gran familia Whedon-Espenson, que son como de la nuestra, Husbands merece la pena. Es más, se podría decir que esta webserie pertenece oficialmente al Whedonverso, así que si queréis completarlo, es vuestro deber verla.

A continuación os dejo la serie íntegra en YouTube. Los episodios se reproducen ininterrumpidamente a partir del primer vídeo.

Temporada 1

Temporada 2

Temporada 3

Community: Evaluación continua (5.04-5.06)

Community - Season 5

Como casi todos años por estas fechas, las páginas especializadas en televisión se dedican a adivinar el destino que aguarda a las series en la cuerda floja. Llegado el mes de mayo, ¿cuál se salvará y cuál recibirá el hachazo? Atendiendo a sofisticados algoritmos que no solo tienen en cuenta los índices de audiencia, sino la relación entre la cadena y la productora de la serie, el fandom o las perspectivas de sindicación, páginas como TVbytheNumbers clasifican las series según sus posibilidades de supervivencia.

Si sois fans de Community, ya estáis más que acostumbrados a esto. Desde su primer año, la serie de Dan Harmon ha esquivado a la muerte cuatro primaveras seguidas. No hay temporada que no temamos por su cancelación, y ya estamos inmunizados (más o menos). Después de superar mil y un obstáculos (incluido el infame escape de gas del año pasado), Community se ha consolidado como una de las series con una audiencia más estable -aunque sea bajo mínimos- de NBC, y está a un paso (o dos) de conseguir lo que antaño se consideraba solo una utopía: #sixseasonsandamovie. Si embargo, se dice, se comenta que las cosas podrían cambiar este año, puesto que la serie ya ha superado el número de episodios necesarios para sindicación y los derechos pertenecen a otro estudio (Sony), al contrario que otras series de la cadena también en peligro. La idea de quedarnos tan cerca de la meta (porque para nosotros los fans de Community ha sido toda una carrera de fondo) asusta, pero no nos queda otra que mantener la esperanza, porque cosas más raras se han visto. Y casi todas en esta serie.

Dejando a un lado especulaciones que en el fondo no sirven para mucho, puesto que nuestra voz -la del espectador internacional que ve la serie descargándola por Internet para verla al día- no entra en la ecuación de las cadenas USA, dediquémonos mejor a hablar de la serie en sí. Y a disfrutarla mientras dure, claro. Ya hicimos un repaso a los tres primeros capítulos de la presente quinta temporada en este artículo, y si os parece bien, voy a contaros qué me han parecido los tres siguientes, con los que nos acercamos al ecuador del curso. ¿Aprueba con nota la quinta temporada de Community o no ha conseguido remontar tanto como esperábamos en esta evaluación continua? Veamos cómo se le han dado a los estudiantes de Greendale estas tres asignaturas del segundo trimestre:

Troy Polygraphy

5.04 “Cooperative Polygraphy”

Mi conclusión sobre el anterior episodio, “Basic Intergluteal Numismatics” (el del Ass-Crack Bandit), fue que era demasiado pronto para empezar con los “capítulos especiales”. Pero para lo que nunca es demasiado pronto es para un buen episodio botella. Los bottle episodes son tradicionalmente capítulos que, para abaratar costes y compensar episodios más caros, tienen lugar en una sola localización interior. Sin embargo, el principal propósito de este tipo de episodios en Community nunca ha sido ajustarse al presupuesto, sino explorar a los personajes en mayor profundidad y perfeccionar el arte del diálogo. “Cooperative Polygraphy” es una prueba más de que Community es muy buena cuando hace episodios especiales, pero es aún mejor cuando sienta a sus personajes en la sala de estudio durante todo el capítulo y deja que se sonsaquen los trapos sucios, se peleen y se sinceren hasta dejarse las entrañas en la mesa.

El anterior episodio terminaba con la noticia de que Pierce Hawthorne había muerto. “Cooperative Polygraphy” es un tercer grado orquestado por Hawthorne antes de marcharse al otro lado, para determinar si alguno de sus ex compañeros de estudios han tenido algo que ver con su muerte. Jeff, Annie, Britta, Troy, Abed y Shirley se someten al polígrafo para responder a las preguntas de Pierce, que desde el Más Allá sigue manipulándolos emocionalmente para que se ataquen los unos a los otros. Después de una serie de revelaciones que sacuden los cimientos del grupo, descubrimos que, como dice Troy, “Pierce solo está siendo Pierce”, y que su elaborado plan de ultratumba tiene un reverso luminoso: dejarles parte de su herencia. La ronda de preguntas, a cada cual más malévola y retorcida, nos deja innumerables y geniales momentos de “confesiones relámpago” al más puro estilo Friends (“¡Amo a Jacques Cousteau!”) pero en última instancia sirve para que estos personajes se conozcan mejor a sí mismos, y descubran gracias a Pierce los defectos que los limitan, así como los increíbles dones que poseen. Después del precioso y emotivo final de “Cooperative Polygraphy” (ese iPod Nano y esa tiara me hicieron llorar), Community nos recuerda algo que llevábamos mucho tiempo temiendo: Troy se marcha. Hablando de entrañas esparcidas…

Momentos de matrícula de honor:
“I didn’t just masturbate in the study room. I masturbated everywhere. EVERYWHEEEERE!!” (Chang)
“I only give money to homeless people when I’m walking with someone!” (Britta)
“Britta Perry, do you know that you hate yourself more than you should and that your passion inspired me?” “No” “That’s true, she didn’t know”

Nota: 8,5

Lava

5.05 “Geothermal Escapism”

Ya está, otro episodio high concept. Después de una parodia ambiciosa al cine de David Fincher y un genial bottle episode toca volver a poner patas arriba Greendale para levantar uno de esos universos paralelos nacidos de la imaginación de Troy y Abed. El mundo postapocalíptico de “Geothermal Escapism” recuerda al fuerte de almohadas y sábanas (y a Waterworld, evidentemente), pero en realidad no es más que otra manera de hacer un episodio de paintball, sin paintball. Puede que este “Geothermal Escapism” sea de todo menos original (¿te arrepientes de haber prometido no hacer más paintball, Dan?), pero es la manera que Harmon tiene de rendir tributo a la amistad de Troy y Abed antes de separarlos, con un episodio que ya había hecho varias veces, para volver a dejarnos ver el mundo a través de sus ojos.

Con “Geothermal Escapism”, Community apela de nuevo al niño (o al ser socialmente impedido, tanto monta, monta tanto) que muchos llevamos dentro, y que Abed representa. El suelo es lava y si lo tocas estás muerto. ¿Quién no ha jugado a esto de pequeño? Como es lógico, este juego se lleva a la máxima expresión, convirtiendo Greendale en un hostil erial de tribus chatarreras y tecnología cyberpunk. Y como es más lógico aún, el juego no es más que un ejercicio de negación, una excusa de Abed para retrasar la despedida de su otra mitad. En teoría, “Geothermal Escapism” es una despedida sentida y melancólica para Troy, pero en la práctica resulta un poco forzado, incluso artificial por momentos (incluso el “No, Britta, you’re the best” me pareció que provenía del guión, no de los personajes). El despliegue del episodio es sin duda encomiable, como suele ocurrir con este tipo de hiper-parodias, pero los sentimientos no fluyen de la misma manera que en el anterior capítulo. Aunque si lo pensamos bien, quizás sea porque no deben. Al fin y al cabo estamos navegando en el mundo de Abed Nadir.

Momentos de matrícula de honor:
Troy: I’m better at sex than Jeff, right? Britta: I’ve yet to have anyone worse.

Nota: 7

Community - Season 5

5.06 “Analysis of Cork-Based Networking”

Tras la marcha de Troy, Community debe probar las nuevas dinámicas de personajes, agitando el reparto de manera que los secundarios cubran el vacío dejado por él y por Pierce. Así, “Analysis of Cork-Based Networking” comienza con ocho personajes sentados alrededor de la mesa de estudio. Formando oficialmente el comité “Save Greendale“, los profesores Chang, Duncan y Hickey se unen a los cinco restantes del grupo original, inaugurando así una nueva etapa de Community (Dean Pelton no se ha prodigado mucho por la serie en estos últimos episodios). Annie se pasa todo el capítulo a dúo con Hickey, que aún sigue siendo un personaje unidimensional del que sabemos más bien poco (sinceramente, no es que esté muy interesado en saber de él), pero tiempo al tiempo, debemos dejar que las nuevas relaciones maduren. Duncan por otro lado añade una nota marciana y depravada muy divertida que espero conserven durante el resto de la temporada. Ahora que lo pienso, Hickey y Duncan son algo así como dos mitades de Pierce reencarnadas.

Por otro lado, el hueco que deja Troy es mucho más difícil de llenar. Abed sin Troy es como Epi sin Blas, como Max sin Caroline, como Will sin Grace. Pero las circunstancias obligan a recordar que Abed puede ser un personaje autosuficiente narrativamente hablando (lo fue al principio de la serie), o bien a buscarle una nueva pareja artística, que parece que es el camino que se ha elegido. Britta lleva mucho tiempo jugando a ser la tercera en discordia, y su química con Abed es muy sólida, pero parece que hay intención de sustituir a Troy con un “love interest”. Después de hacerle compartir unas cuantas escenas muy adorables con una chica sorda, Harmon rescata una de las pocas cosas buenas que nos dio el año del escape de gas: Rachel, la guardarropas interpretada por Brie Larson. Si hay alguien capaz de hacer que un emparejamiento de Abed con alguien que no sea Troy funcione, esa es Rachel. En general, “Analysis of Cork-Based Networking” es un episodio agradable, sencillo, incluso “normal”, que de vez en cuando se agradece, y contiene dos tramas muy divertidas: la parodia de Juego de Tronos, Bloodlines of Conquest, y el tema para el baile de mitad de curso,”Bear Down for Midterms” (Chang nunca falla). Del esperado cameo de Nathan Fillion no quiero hablar. Qué desperdicio más grande, por el amor de Joss.

Momentos de matrícula de honor:
“They really get the incest right” (Profesor Ian Duncan)
“Wait, dragons? Is that a spoiler? I just started season 1. I don’t start watching shows until they’re so popular that watching them is no longer a statement” (Britta)
“Welcome to the Labyrinth, kid. Only there ain’t no puppets or bisexual rockstars down here” (Hickey)

Nota: 7,5

Emmys 2013: Resumen de la noche

Emmys 2013 Bryan Cranston Anna Gunn

La sexagésimo quinta edición de los premios Emmy, que tuvo lugar anoche 22 de septiembre de 2013 en el Teatro Kodak de Los Ángeles, coronó a Modern Family como la mejor serie de comedia por cuarto año consecutivo y, para mayor júbilo de los asistentes a la gala (y sobre todo de su equipo y reparto), a Breaking Bad como mejor serie de drama.

Los premiados en el resto de categorías se sucedieron dentro del área de lo predecible, pero hubo momentos para la sorpresa, como es habitual en estas galas. Eso sí, a pesar de que la categoría de TV Movie y miniserie suele ser eclipsada por comedia y drama, podemos decir fue la noche de Steven Soderbergh y su Behind the Candelabra. La película de HBO con Michael Douglas y Matt Damon logró un impresionante total de 11 Emmys de los 15 a los que aspiraba.

Aunque suene a la cantinela de siempre, la ceremonia de este año fue especialmente insulsa. Se esperaba demasiado de Neil Patrick Harris como presentador, sobre todo después de su apoteósica actuación en los premios Tony de este año, pero el queridísimo protagonista de Cómo conocía a vuestra madre estuvo más contenido y sobrio de lo habitual, como si tanto él como los guionistas de la gala hubieran asumido que superarse era imposible. Hubo momentos simpáticos, y bueno, nunca amarga un NPH a nadie, pero en general nuestro Billy Buddy estuvo bastante olvidable, a juego con la gala.

A continuación os dejo con un resumen de todo lo que aconteció anoche en los Emmy, alfombra roja y ceremonia, a través de la retransmisión en directo que realicé en Twitter desde las 0:00 a las 5:00 de la mañana hora peninsular española (aquí sin embargo utilizaré el horario local de la gala, el de la Costa Oeste USA – PST).

 

03:06 pm Comienza la cobertura fuertecita de los #Emmy. Dadme alfombra roja, ¡que me la como!
03:27 pm Ariel Winter (Alex de #ModernFamily) está preciosa y yo pego una paliza a todos los bullies que se metieron con su peso hace poco

03:32 pm Aubrey Plaza va un poco Gwyneth Paltrow en los Oscars 2002, pero sin los PEZONES al aire

03:36 pm Kevin Spacey es fan de Breaking Bad y The Newsroom #CelebsSeriéfilas
03:37 pm “¿Qué nos traerá el futuro?” A Blossom Russo muchas alfombras rojas. Es como ver a tu hermana en la tele.
03:39 pm Michelle Dockery se toma un bloody mary antes de cada entrega de premios. Los chupitos los deja para después con Jennifer Lawrence
03:41 pm Buaaah, Allison Williams de #GIRLS está increíble. Y reconoce que está agobiada porque ve todas las series nominadas. Únete al club.
03:42 pm Kiernan Shipka de #MadMen es la primavera, la felicidad y las piruletas personificadas. ¿Cuánto la amamos?

03:56 pm La risa boba de Kiernan Shipka me da la vida. Y me encantan sus accesorios navideños del todo a cien (va de Del Pozo)
03:58 pm Anna Gunn de cuerpo entero (la mitad de lo que suele ser su cuerpo, se entiende)

 

04:01 pm Finalmente Matt LeBlanc ha completado su transformación. Ya no hay manera de distinguirlo de Bruce Campbell.
04:06 pm Sarah Paulson ha dicho “Lana Banana”. No necesito más.
04:10 pm Zooey Deschanel es la mujer más aburrida y menos arriesgada de la alfombra roja. Año tras año el mismo azul.
04:17 pm Evan Peters llevando lo de “American Horror” a niveles inauditos. Advertencia, puede herir la sensibilidad.

04:23 pm Lily Rabe muy L.A. Confidential.

04:26 pm ¡BOB BENSON!
04:27 pm Nadie puede estar tan majestuosa enseñando las bragas como Lena Headey

04:29 pm Señoras y señores, Jon Hamm pisa la alfombra roja. Barbaza y chaqueta blanca. Sensacional.
04:31 pm January Jones dice que no quiere que Betty sea feliz en la séptima temporada de #MadMen, porque “eso sería aburrido”.
04: 32 pm Cobie Smulders siguiendo la cobertura de los #Emmys de #FNVLT Gracias, Cobie (L)

04:36 pm Kit Harington intentando sonreír. Le duele. Mucho. Y se nota.

04:44 pm Emilia Clarke, Daenerys de la Tormenta, Madre de Dragones, Reina del Fuego, un ángel en la alfombra roja

 

05:03 pm Empieza la 65ª entrega de los #Emmys Neil Patrick Harris, work your magic!
05:07 pm Mientras encontramos un streaming en condiciones, miremos a Christina Hendricks,. O mirémosla toda la noche

05:13 pm Duelo de power-gays rubios, Jane Lynch y Neil Patrick Harris.
05:15 pm El monólogo de apertura de NPH es un homenaje a los anteriores presentadores de los #Emmys Elegante, pero soso.
05:15 pm La barba de Jon Hamm me mira y me tiemblan las piernas.
05:17 pm Neil Patrick Harris cede protagonismo a Tina Fey y Amy Poehler, las personas que deberían presentar todas las galas del mundo.

Tina Fey Amy Poehler

05:19 pm Primer premio, digo primer WTF de la noche. Merritt Wever (Nurse Jackie), mejor secundaria de comedia.
05:20 pm Merritt Wever era la que menos se merecía el premio. Ella lo sabía. Y su discurso ha estado a la altura de las circunstancias. Genial.
05:23 pm Me habría alegrado más de lo de Merritt Wever si no le hubiera cogido tanta manía a su personaje en la última temporada de Nurse Jackie.
05:25 pm No hay mayor cliché que aquello de “La ciudad de Nueva York es un personaje más”. Gracias por ese puñetazo, Tina.
05:26 pm Mejor guion de comedia: TINA FEY, así, en mayúscula, como toda su grandeza se merece #30Rock
05:27 pm Dios, #LasDeschanel hablan igual.
05:28 pm Mejor secundario de comedia: Tony Hale por #Veep. Por hacer de Buster Bluth pero en otra serie.
05:29 pm Tina Fey y Tony Hale con Emmys en la mano en el transcurso de cinco minutos. Yo ya tengo felicidad para toda la noche.
05:31 pm Robin Williams dejó de ser gracioso en los 90. Es una sitcom anticuada con patas. Miedo me da #TheCrazyOnes
05:35 pm Mientras esperamos a que regrese la gala, miremos la sonrisa de James Wolk (Bob Benson!!)

05:37 pm “Mis padres biológicos: Jon Hamm y Alec Baldwin”, muy bien, Neil Patrick Harris.
05:40 pm Jon Hamm hizo audición para ser Jack Donaghy en #30Rock FYI
05:40 pm Mejor actriz de comedia: Julia Louis-Dreyfus por #Veep Las quinielas van mejor ya, ¿no?
05:43 pm Mejor actriz invitada de comedia: Melissa Leo por #Louie Merecidísimo. Quiero más #Emmys para Louie. ¡Venga!
05:45 pm Mejor dirección de comedia: Gail Mancuso por #ModernFamily O sea, por decir “mueve más la cámara, más zoom, MÁS ZOOM” durante una semana.
05:48 pm Mejor actor de comedia Jim Parsons por #TheBigBangTheory Es su 3º Emmy. “Soy consciente de lo extremadamente afortunado que soy”. PUES SÍ.
05:52 pm #labarbadeJonHamm es el nuevo #elpenedeJonHamm

05:59 pm Elton John homenajea a Liberace y todo lo que hizo por “las personas como yo” con un tema nuevo inspirado en él, “Home Again”.

06:05 pm Laura Linney se lleva el premio a mejor actriz de TV Movie o miniserie por #TheBigC Recompensa a un buen final de una serie mediocre.
06:11 pm El reparto de #HowIMetYourMother apoyan (más o menos) a Neil Patrick Harris en los #Emmys Product placement de la última temporada.
06:13 pm Todos los chistes alrededor de NPH están siendo bastante sosos y predecibles, ¿no?
06:15 pm Mejor guion de drama: Henry Bromell por Homeland #Emmys Su mujer recoge el premio porque el guionista ha fallecido recientemente.
06:16 pm Emmy a Mejor Actriz de Drama para Anna Gunn #Emmys Bryan Cranston aprieta los labios con orgullo. Y nosotros. Qué merecido.
06:17 pm No odiéis a Skyler White. Os hace peor persona.
06:26 pm Cuando ya habíamos perdido la esperanza de ver un número musical de NPH, nos regala uno, muy discreto, muy tonto, y muy meta.

06:27 pm El Capitán Hammer y Doctor Horrible se ven las caras de nuevo.
06:29 pm Pasamos de los realities, ¿no?
06:39 pm Mejor actor secundario de drama: Bobby Cannavale por #BoardwalkEmpire Es su segundo Emmy.
06:40 pm Cuando miro a Bobby Cannavale no puedo evitar pensar en el horroroso sabor de su semen. La culpa la tiene Samantha Jones (SeNY)
06:41 pm Dylan McDermott estará igual con 70 años. Veréis.
06:42 pm Mejor actor de drama: Jeff Daniels por #TheNewsroom ¿Sorpresa o no?
06:43 pm Ahora que #MadMen durará hasta 2015, Jon Hamm tiene dos oportunidades más… para seguir siendo nominado pero no galardonado.
06:46 pm ¿Por qué me cae tan mal Don Cheadle? ¿A alguien más le parece un sobrado de la vida?
06:47 pm Olvidaos de Dexter Morgan, la asesina de la noche es Carrie Underwood. Su víctima: “Yesterday”.
06:55 pm Merritt Wever en la press room reproduciendo nuestras caras cuando nos hemos enterado de que ganaba el Emmy

06:56 pm ¿Podemos darle el premio a Mejor Actriz de Drama a TODAS las nominadas?
06:57 pm No, porque era de Claire Danes, y todos los sabíamos #Emmys Danes recoge el premio y da las gracias como el que va a hacer la compra.
06:58 pm ¡A Claire Danes no se le pone la música para echar del escenario! Hombre ya.
06:59 pm Pues me hace muy feliz que Carrie Preston tenga un Emmy. Qué adorable es.

07:01 pm Mejor dirección de drama: David Fincher por #HouseofCards #Emmys Aprovecho la coyuntura para spamear este artículo: http://www.undermgzn.com/series-tv/house-of-cards-de-ficcion-pasivo-agresiva-y-la-nueva-television-usa/
07:02 pm Jim Parsons me cae bien. Una pena que su serie me parezca tan horrorosamente mala.
07:11 pm Me encantaba Enredos de familia (Family Ties). Para mí Michael J. Fox es tan Alex P. Keaton como es Marty McFly.
07:18 pm Lo de los Tony ha sido en realidad una putada para Neil Patrick Harris. Esa fue su cima y ahora ni se molesta en intentar subirla otra vez.
07:18 pm Este momento musical coreo-seriéfilo está siendo LO CUTRE.
07:22 pm Cobie Smulders y Alyson Hannigan. Ahí van dos whedonistas
07:25 pm Carmela Soprano herself haciendo el in memoriam de James Gandolfini, como no podía ser de otra manera. ¿Lloramos?

Edie Falco James Gandolfini

07:26 pm Se le quiebra la voz a Edie Falco, y a nosotros se nos rompe el corazón. James Galdolfini, the man.
07:37 pm Mejor actor secundario de TV Movie o miniserie: James Cromwell por #AmericanHorrorStoryAsylum Pero Jessica Lange no. MUY MAL.
07:38 pm Kevin Spacey para presentador de la gala del año que viene. Está claro.

Kevin Spacey

07:48 pm Mejor dirección de TV Movie o miniserie: Steven Soderbergh por Behind the Candelabra. Soderbergh deja el cine para ganar.
07:49 pm Mejor secundaria de TV Movie o miniserie: Ellen Burstyn se lo roba a Lana Banana.
07:56 pm Lo sexy que es Bryan Cranston, ¿eh?
07:57 pm Mejor actor de TV Movie o miniserie: Michael Douglas (estaba cantado, y lo tenía escrito desde antes de oírlo).
07:58 pm “You want the bottom or the top?” – Michael Douglas a Matt Damon #Epic #Gaypic

08:00 pm Mejor TV Movie o miniserie: Behind the Candelabra.
08:06 pm Si Tina Fey se ríe con Will Ferrell, ¿me tengo que obligar a que me haga gracia?
08:08 pm El Emmy a Mejor Comedia va a parar a #ModernFamily, por su peor temporada hasta la fecha, y por inercia.
08:08 pm Modern Family es la única comedia que los de la Academia han visto en estos cuatro años y lo sabéis.
08:09 pm Y Mejor Drama para #BreakingBad En comedia se han quedado estancados, afortunadamente en drama no.
08:10 pm La cara de felicidad de Anna Gunn es el mejor broche a los #Emmys
08:13 pm fuertecito has left the building, g’night! #Emmys #Sacabó Para ver todas las fotos, visitad la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

Aaron Paul Bryan Cranston

Crítica: Percy Jackson y el Mar de los Monstruos

Logan Lerman Percy Jackson

Percy Jackson y la Secuela Improbable habría sido un título más correcto para la segunda entrega de la saga basada en los libros de Rick Riordan. En 2010 se estrenó Percy Jackson y el ladrón del rayo, el primer capítulo en una franquicia mitológica confeccionada para cubrir el inmenso vacío que estaba a punto de dejar Harry Potter. Es más, esta fue dirigida por Chris Columbus, que se encargó de las dos primeras HP (declaración de intenciones de lo más transparente). La recepción de Percy Jackson fue muy fría y la escasa recaudación en taquilla así lo reflejó. Después de un par de años de incertidumbre, El Mar de los Monstruos salió adelante con un nuevo capitán (Thor Freudenthal) para sorpresa de todos (los primeros los actores, como así han expresado en todas las entrevistas). Un milagro para los fans de la saga, y una segunda oportunidad para hacer las cosas mejor.

Después de ver Percy Jackson y el Mar de los Monstruos la conclusión es la siguiente: oportunidad perdida. Puede que en esta entrega haya más énfasis en la acción, y menos pasajes muertos, pero estos cambios son en realidad insustanciales, porque a grandes rasgos, El Mar de los Monstruos es demasiado parecida a la primera película. Y esto es lo que precisamente debía evitarse. El principal problema de la saga es tonal. Su público objetivo es el infantil y juvenil, pero Percy Jackson parece dirigirse en todo momento a los más pequeños, exclusivamente. Los personajes han crecido, pero al contrario de lo que ocurría en Harry Potter, la saga no ha sabido crecer con ellos.

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Tenemos en El Mar de los Monstruos a unos héroes adolescentes, en plena transformación física hacia la adultez, que ofrecen mil y una posibilidades para construir relaciones mínimamente interesantes, para ir incorporando subtexto, tumulto interior, oscuridad. En resumen, todos los ingredientes necesarios para que una comunidad fan se encargue de convertir un producto como este en un fenómeno. Pero Percy Jackson sigue siendo tan blanca, tan inocente e inadulterada, tan sosa, que no tiene lo que hay que tener para levantar pasiones. No es más que una inofensiva y apocada película de animación para niños – Hércules de Disney, otra clase de mitología griega según la libertad de cátedra, tenía infinitamente más picardía.

En El Mar de los Monstruos se insiste en el mismo tipo de humor bobo y prudente, como si hubiera un miedo terrible a salirse de tono. Esta cobardía se refleja también en la progresión del argumento, en los supuestos giros y sorpresas, en el tratamiento de la muerte -concepto que se maneja constantemente sin llegar a explorar nunca su verdadero alcance-, en los diálogos desganados y los conflictos intrascendentes, y en la violencia física tremendamente cartoonesca, es decir, sin sangre, sin verdaderas repercusiones. Ojo, no estamos pidiendo una película de Tarantino para niños, pero sí que haya un poco más de chispa, algo de riesgo y pasión que despierte a todo el mundo de la siesta (Cuarón estaba ocupado, ¿no?). No parecía tan difícil.

Percy Jackson y el Mar de los Monstruos intenta funcionar como reseteo de la saga. Incluso ofrece una suerte de “previously on” al comienzo para que no sea necesario ver la primera (y eso que os ahorráis). Sin embargo, vuelve a desaprovechar trágicamente el jugoso material que ofrece la mitología griega y muestra poco interés en los conflictos que derivan de la situación familiar de los protagonistas, semidioses separados de sus padres que habitan en el Olimpo. A Freudenthal lo contrataron para que insuflara nueva vida a la saga, para que aportara la diversión que Columbus no fue capaz de encontrar, pero lo que ha conseguido es hacerla aun más plana.

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El Mar de los Monstruos (por cierto, otro título más adecuado y lógico habría sido Percy Jackson y el Vellocino de Oro, o ya que estamos con el juego, Titanes y iPods 2) no es el reboot que debería haber sido, pero al menos hace un par de cosas bien. Y no estoy hablando de la presencia de Anthony Stewart Head (haciendo de Rupert Giles) y Nathan Fillion, con referencia jocosa a Firefly incluida (que también). Estoy hablando de su apartado visual, que la convierte de nuevo en un goloso festival digital de color lleno de hermosas criaturas CGI (aunque la integración con la acción real sea más bien mediocre, por no usar otro término más ofensivo). Y sobre todo de su protagonista, un semidiós repentinamente experto en parkour, que no es sino un humano imperfecto e inseguro que cree que la primera vez que salvó al mundo fue cosa del azar. Logan Lerman aporta la vulnerabilidad necesaria para hacer de Percy Jackson un personaje cercano con el que identificarse, en la tradición de Peter Parker. Es una pena que nada de esto sea suficiente para que tengamos ganas de ver más películas de esta saga.