Looking: Buscando la serie normal

HBO Looking

Se busca serie normal, sobre casi treinta y cuarentañeros (¿por qué es “cuarentón” la forma más extendida?) tratando de encontrar su lugar en el mundo, buscando el amor a contrarreloj, viviendo su intimidad, aprendiendo de los errores, y errando de nuevo a pesar de ello. Se busca serie que explore el día a día de un grupo de amigos en una gran ciudad, con sus idiosincrasias, sus neuras y taras sociales. Se busca serie sobre la vida, sobre la eterna disyuntiva de si vivirla o dejarla pasar, sobre el terror a la soledad y la importancia de la familia (la que elegimos nosotros) para mantener la cordura. Se busca serie normal, pero protagonizada por hombres gays en lugar de hombres y mujeres heterosexuales. Se buscaba, porque es posible que la hayamos encontrado. Looking de HBO nace con la agenda bien clara: ser una serie protagonizada por gays que no gira exclusivamente en torno a ser homosexual sino a ser una persona. ¿Cumplirá su propósito o se quedará en “serie gay” para consumo exclusivo del público masculino homosexual?

Tras ver el primer episodio, “Looking for Now“, entendemos las comparaciones con la otra comedia con la que HBO ha emparejado a Looking en la noche de los domingos, la ya asentada Girls. El tono de ambas series es distinto, pero el núcleo temático es el mismo (ambas tratan sobre todo lo que he enumerado en el primer párrafo). Sin embargo, donde la serie de Lena Dunham busca la naturalidad hiperbólica y satírica para exponer la verdad, la de Andrew Haigh (director de la venerada Weekend) hace gala de un naturalismo tranquilo y altamente calculado -con sus forzadas y pretenciosas referencias cultas- que carece de poder de impacto y perdurabilidad. Lo que es una manera retorcida y repelente de decir que por ahora Looking es aburrida, trivial, incluso anodina. Looking se podría adscribir al género televisivo “Serie sobre nada” (y sobre todo a la vez), y en su devenir anecdótico y cotidiano, así como en su ritmo sereno, podemos ver claramente la intención de Haigh: ofrecer una serie realista, y real, con la que podamos identificarnos. Sin embargo, al evitar los grandes aspavientos dramáticos de otras series, Haigh se pierde en la nadería de las vidas de sus protagonistas. En efecto, Looking va de nada y de todo a la vez, pero en el peor de los sentidos.

Otra serie con la que es fácil (e inevitable) comparar Looking es Queer as Folk, la primera (y prácticamente única) serie catalogada como “serie gay” (con permiso de Will & Grace, y de Teen Wolf). No obstante, las comparaciones deben detenerse en el hecho de que sus protagonistas sean homosexuales. Looking se desmarca de la fábula excesiva, inverosímil y demagógica que fue la serie de Showtime restando gravedad y reivindicación de la experiencia vital de sus protagonistas, y renunciando a la (absurda) responsabilidad de tener que representar todas las facetas de la comunidad LGBT. Esto no es más que un reflejo de los tiempos que corren, menos mal. Queer as Folk estaba obligada a ser política, Looking se puede permitir ser simplemente existencialista, una serie sobre la búsqueda del amor, sobre el mundo de las citas (Dates, por cierto, estáis tardando) y el sexo; una serie indudablemente de 2014, ambientada en una ciudad vibrante y luminiscente como San Francisco, con sus referencias a Instagram, a hipsters barbudos, y dejando constancia de la importancia capital de Facebook en todos los aspectos de nuestra vida. Claro que no debemos engañarnos. Que Looking no aborde (todavía) la homofobia u otros problemas derivados directamente de ser gay no quiere decir que vaya a evitar todos los clichés del cine de esta temática. Porque seamos realistas, esos clichés son ciertos, y evitarlos para agradar a aquellos que detestan que se vincule al gay con la promiscuidad (qué asco de palabra para describir algo perfectamente natural y no exclusivo del gay) o las drogas no es una opción para Haigh. Para heteronormatividad a conveniencia y pulcros maricas asexuales ya tenéis Modern Family.

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Dicho esto, la clave para conectar con Looking no debería ser el hecho de ser un hombre homosexual o no. Si quiere salirse de ese nicho de audiencia y ampliar horizontes, la serie debe hallar la manera de universalizar y enriquecer las experiencias de sus protagonistas. Y de momento no lo ha conseguido (otra cosa es que no esté interesada en ello; en ese caso no va por mal camino). Personalmente, como hombre gay me veo mucho más reflejado en las chicas y chicos heterosexuales de Girls que en los tres amigos protagonistas de Looking. Pero afortunadamente, la serie cuenta con el adorable y muy acertado Jonathan Groff, protagonista que ejerce como ideal vehículo de identificación: Patrick es un joven a punto de cumplir los 30, soltero, inseguro, ligeramente patoso (socialmente hablando), con un trabajo muy del siglo XXI (diseñador de videojuegos) y en ese punto en el que tienes menos claro que nunca hacia dónde se dirige tu vida. El personaje de Groff es el alma de Looking, un everyman gay, el no-héroe que nos invita a vivir la serie en primera persona (seamos hombre, mujer, gay o hetero). Es decir, el conducto para hallar la universalidad en el relato de Looking sin por ello sacrificar su especificidad.

Junto a él tenemos a dos personajes que añaden diversidad, Agustín (Frankie J. Alvarez), que tiene pareja estable, y Dom (Murray Bartlett), camarero de 40 años que solo piensa en follar. Todos son guapísimos, porque, ¿quién quiere ver una serie como esta con protagonistas feos? (Pocos autores se atreven a correr tal riesgo, ¿verdad, Lena?). Y, a pesar de ser relativamente encantadores y estar interpretados con suma naturalidad, todos están ligeramente desdibujados y por ahora no resultan interesantes (lo sé, lo sé, esto es normal, solo hemos visto un capítulo). Ya hemos comprobado que las mejores series se cuecen a fuego lento, pero puede que Looking no tenga demasiado tiempo para encontrar lo que busca (solo 8 episodios conformando lo que en un principio será una miniserie). Esperemos que sepa aprovechar su rica materia prima para trascender su etiqueta de “serie gay” y establecerse de verdad como relato humano. Es el primer paso hacia la utopía de una televisión en la que el público pueda pasar por alto si la persona que se mete en la cama con el protagonista es un hombre o una mujer, para centrarse en cosas más importantes.

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Comentarios (3)

 

  1. sallylastradesolteradraper dice:

    Sosa, sin alma y autoconsciente (en el mal sentido). Como “Looking” no mejore sí que vamos a agradecer que sea una miniserie.

  2. James Cole dice:

    No es por ser pesimista, pero habiendo visto “Weekend” no tengo tantas esperanzas en que la cosa mejore. Porque si en esa película predicaba que odiaba el ghetto gay cuando estaba contando una historia para el ghetto, aquí va a hacer lo mismo y lo ha demostrado con el primer capítulo.

  3. Verito dice:

    La verdad no logró llenar mis expectativas, me enamore de Queer as Folk y no pude evitar compararla, mejor q vuelvan a pasar esa serie!! Queer as Folk yeeeiii!

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