Joss Whedon sobre Twitter, los trolls, el feminismo y su relación con los fans

natasha

Joss Whedon ha hablado sobre su marcha de Twitter, negando que haya dejado la red social por la presión de los “militantes feministas” a raíz de lo que ha hecho con el personaje de Natasha Romanoff en Vengadores: La era de Ultrón. Estas son sus declaraciones, realizadas para BuzzFeed​:

“Eso es una gilipollez. Creedme, los militantes feministas me llevan atacando desde que me creé la cuenta de Twitter. Estoy acostumbrado. Todos los grupos feministas están atacando a otros grupos, cada facción liberal siempre está ocupada atacando a otra facción liberal, porque Dios les libre de unirse y luchar juntos por la causa.

“He oído a muchas personas decir ‘¡Los guerreros de la justicia social han destruido a uno de los suyos’. Y mira, no. No es así. También he leído algún tuit diciendo que todo es porque Feminist Frequency ha cargado contra Vengadores 2, que por lo que yo sé, puede haber pasado. Pero literalmente la segunda persona que me preguntó si estaba bien después de irme de Twitter fue Anita Sarkeesian [fundadora de Feminist Frequency]”.

La razón de su marcha de la red social no es otra que el deseo de recuperar su vida personal y buscar de nuevo la chispa creativa:

“Simplemente pensé, ‘Espera, si voy a ponerme a escribir otra vez, tengo que marcharme a un lugar tranquilo’. Y Twitter es el lugar menos tranquilo en el que he estado en mi vida… Es como presentarte a las oposiciones en el festival de Coachella”.

Sobre las acusaciones de machismo dirigidas hacia su persona después de su tratamiento de la Viuda Negra en la secuela de Vengadores, Whedon tiene esta respuesta:

“Ya lo he dicho muchas veces, cuando te posicionas políticamente, te destruyes artísticamente. Porque de repente esa postura se convierte en el ‘litmus test‘ de todo lo que haces. En mi caso por ejemplo es el feminismo. Si no superas el litmus test del feminismo en un solo caso, entonces eres un misógino. Se vuelve en tu contra”.

El director también ha hablado sobre el tema de Jurassic World (os recuerdo que criticó un clip de la película por su “sexismo propio de los 70”):

“Llegó un punto en el debate sobre lo de Jurassic World que alguien me dijo ‘favorecer a las mujeres las margina’, y ahí es cuando dije ‘¡Vale! ¡Se acabó!’ La pescadilla se ha comido la cola. Es imposible hallar coherencia en este tema cuando todo se denuncia y se disecciona sintácticamente”.

Volviendo al tema de Twitter, Whedon asegura que los que culpan a los feministas de echarlo de Twitter no solo no tienen razón sino que no entienden la relación entre los trolls de Internet y los feministas en la red social:

“Que alguien como Anita Sarkeesian permanezca en Twitter y responda a los trolls es todo un alegato de la fuerza, el apoderamiento y la perseverancia, y eso es algo que hay que aplaudir. Que alguien como yo se líe a discutir con un montón de gente que querían que Clint y Natasha se liasen en Vengadores 2 no tanto. Para alguien como yo, entrar en el debate del feminismo es tener las de perder. Porque al fin y al cabo no soy más que un hombre blanco, heterosexual y rico. No es posible hacer cambiar de opinión a la gente con un tuit. Hay que hacerlo con acciones. La acción que supone que Anita esté ahí aguantando lo que aguanta para hacer llegar su mensaje, y como ella tantas otras mujeres, eso es lo importante”.

Whedon Ultron

El guionista de cómics Brian Michael Bendis advirtió a Whedon de que esto pasaría antes incluso de que Twitter existiera:

“Brian me dijo, ‘Vas a conocer a un nuevo tipo de persona’. Me dio el ejemplo de una carta que le habían mandado que decía ‘En el primer panel de la página 17 Daredevil dice una frase que nunca diría. Muérete. ¡Muérete! ¿Por qué no te mueres de una vez?!’ Yo no he tenido que aguantar mucho ese tipo de cosas, porque mis fans siempre han sido amables, inteligentes, interesantes y compasivos. Por ejemplo, no conozco a ningún troll de Buffy. Pero la corriente de insultos tipo ‘Eres lo peor’ en Twitter era continua, así que no creo que me haga falta volver a visitar Ereslopeorlandia“.

“Mucha gente ha dicho cosas crueles, pero muchas otras personas han dicho cosas maravillosas. ¿Cuánta validación necesito antes de volverme insoportable? Agradezco mucho que la gente se moleste en decirme cosas agradables. Pero llega un momento en el que te conviertes en una sanguijuela absorbe-cumplidos. Eso te ayuda tan poco como que la gente esté cargando contra ti”.

Para terminar, Whedon dice que ha sopesado todo lo bueno y lo malo que se lleva de Twitter, y ha llegado a la conclusión de que la red social no tiene la culpa:

“El verdadero problema soy yo. Twitter es adictivo, si lo tienes, tienes que estar mirándolo todo el rato. Cuando haces algo mucho tiempo y deja de ser placentero, es como cuando un adicto toca fondo. Tuve mi epifanía y pensé ‘¿Sabes qué? Quiero hacer cosas, necesito no estar mirando esto constantemente, buscando noticias, chistes o cumplidos y de repente ponerme triste porque me encuentro con odio, y odio, y más odio'”.

Al preguntarle si volvería algún día a Twitter, Joss respondió:

“Estoy seguro de que lo consideraré en algún momento. Es muy divertido. Me lo he pasado muy bien ahí. Creo que he encontrado en Twitter cosas que no puedes encontrar en otro sitio. Me perderé muchos chistes. ¡A lo mejor hasta tengo que ir a un bar a buscarlos! Eso ya sería una mejora en mi vida. Necesito salir, investigar, pasar página, ver cosas, oír música, vivir como una persona. Y eso no se me da del todo bien. Así que, aunque suene raro, porque siempre me he sentido atrás, como el señor mayor que no entiende de tecnología, ahora mismo creo que estaré mejor sin ella”.

Via Buzzfeed.

Dollhouse: Cinco años en el futuro

Dollhouse cast

Esta semana se cumple el quinto aniversario del final de Dollhouse, la efímera serie de Joss Whedon que sobrevivió en los viernes de Fox durante dos temporadas, demostrando el poder del fan y marcando sin proponérselo un antes y un después en la televisión, a pesar de la escasa repercusión que tuvo durante su emisión. Con Dollhouse, la tele empezó a prestar más atención a lo que pasaba en Internet, poniendo además de manifiesto la importancia de dar al espectador una historia completa. La serie de Whedon empezó con mal pie, pero cuando fue libre para convertirse en la serie que quería ser (aunque al principio no supiera qué serie era esa), devino en un relato altamente satisfactorio y cerrado que a día de hoy merece mucho más reconocimiento del que tiene.

Para celebrar estos 5 años sin con Dollhouse, os he preparado esta entrada sobre la serie, en la que además de nuevas reflexiones un lustro después de su final, recupero el texto original que escribí tras la emisión de “Epitaph Two: Return“, el 29 de enero de 2010, con las modificaciones pertinentes para actualizarlo. Dollhouse fue para mí algo más que una serie, supuso la consolidación de una comunidad, el principio de mi actividad “en serio” como blogger y una experiencia seriéfila muy personal, que a día de hoy recuerdo como una de las etapas más bonitas de mi vida. Pero es que además de llevarla muy dentro, creo fervientemente que Dollhouse es una buena serie, mucho mejor de lo que aparenta, y de lo que se dijo en su día. Esperemos que, como suele ocurrir con las historias de ciencia ficción más divisivas, el tiempo la ponga en su sitio. Por lo pronto, cinco años después de su final, sigue encontrando adeptos (como lo hiciera Firefly en su día) y los que la seguimos en su día continuamos reivindicándola como se merece.

¿De qué iba Dollhouse?

Dollhouse es una organización secreta situada bajo tierra en la que habitan los “muñecos” (dolls), un grupo de personas que han entregado su vida (en teoría voluntariamente) a la Casa de Muñecas y cuyas personalidades han sido borradas para convertirse en carcasas vacías donde instalar diferentes identidades, recuerdos, o destrezas específicas -recibiendo así el nombre de “activos“. La Dollhouse, capitaneada por la gélida Adelle DeWitt (Olivia Williams), ofrece sus servicios ilegales a clientes adinerados, que buscan seres humanos para satisfacer sus fantasías, deseos (compañía, sexo, amor) o desempeñar tareas y misiones específicas, en ocasiones de carácter criminal. Echo (Eliza Dushku) es una doll que comienza a tomar consciencia de sí misma y de lo que está ocurriendo en la Dollhouse, convirtiéndose junto a otros muñecos, Sierra (Dichen Lachman) y Victor (Enver Gjokaj), y el agente del FBI Paul Ballard (Tahmoh Penickett) en la resistencia, la semilla de una revolución que pondrá en jaque a la organización y se enfrentará a un futuro desolador en el que la tecnología de la Dollhouse se ha propagado viralmente por el mundo.

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Dollhouse: antes y después

Dollhouse tuvo que atravesar un auténtico campo de minas para llegar hasta su final. Antes del estreno, presiones de la cadena, una franja horaria asesina (viernes noche) y dudas del propio autor con respecto al concepto y el tono de la serie. Después, malas críticas de los primeros episodios, la consiguiente falta de interés de la audiencia y la imposibilidad, debido a la naturaleza de la serie, de atraer a más fieles a mitad de su primera temporada. Para el episodio “Man on the Street” (1.06) Whedon tomaba el control, y su mente se despejaba, llevando a la serie por buen camino, pero era demasiado tarde. Desde luego, es fácil achacar el accidentado devenir de Dollhouse a factores externos, pero lo cierto es que el propio Whedon admitió en los primeros meses de la producción de Dollhouse que la serie se le fue de las manos. Ni él mismo tenía claro cómo quería que fuera. Y esto se reflejó en una primera temporada que de no existir la renovación, habría quedado condenada al ostracismo televisivo.

Al margen del frío recibimiento crítico y la indiferencia generalizada del público no-whedoniteDollhouse consiguió mantenerse en el candelero de la actualidad televisiva, generando noticias y artículos, y dando la campanada con una renovación sorpresa, lo que suponía una discreta revolución en la manera de hacer y ver televisiónDollhouse se marchó con la satisfacción de haber sido la primera serie renovada para una segunda temporada gracias a los fieles en la web, que hacían que semana tras semana la audiencia del episodio se doblase gracias al fiel seguimiento de la serie en plataformas como Hulu o iTunes y dispositivos digitales de grabación doméstica. Esta hazaña no puede pasarse por alto, y no es descabellado achacarla al nombre de Whedon. Si bien la audiencia no llegó nunca a remontar el vuelo, gracias a los fans, al estatus de autor respetado de Joss, y a la confianza que a pesar de todo depositó FOX (que le canceló Firefly 6 años atrás) en la serie, Dollhouse tuvo la oportunidad de evolucionar y tener una conclusión. Y en mi opinion, una muy satisfactoria, teniendo en cuenta las circunstancias.

El despropósito que resultó ser el episodio anterior, “The Hollow Men”, que cerraba el arco narrativo que tenía lugar en el presente (recordemos que la serie dio un salto hacia el futuro con su primer “Epitafio”), se ve compensado por una emotiva coda en “Epitaph Two: Return”. Todos los personajes y todas las relaciones reciben su cierre. Y todos y cada uno de ellos son en mayor o menor medida, redondos. Dejando a un lado los aspectos negativos que ensombrecieron la serie y supusieron un handicap en su recta final (la precipitación de las tramas, lo poco que conocíamos a los “dolls”, seres vacíos de personalidad y voluntad), creo que Jed Whedon, Maurissa Trancharoen (que tomaron las riendas de Joss) y Andrew Bliss lograron sacar el mayor partido a los personajes, y con el poco tiempo y la dificultad que tenían para desarrollarlos, les dieron (y nos regalaron) el mejor final posible a cada uno. Que en una serie cancelada antes de tiempo todos los personajes tengan un final ya es admirable, pero la sensación de completitud que nos proporcionó “Epitaph Two” fue increíble para los seguidores de la serie.

 Adelle Topher 2x13

Sobre “Epitaph Two: Return” (2×13)

(Spoilers del final de Dollhouse a continuación. Artículo publicado originalmente en Whedonverso.com)

Los diez años que pasan entre “The Hollow Men” y “Epitaph Two: Return” han cambiado a algunos personajes, y han reforzado las personalidades de otros, manteniéndose fieles a lo que conocimos durante la serie. En ambos casos, todos han recorrido un camino lógico y coherente de acuerdo a lo que sabemos de ellos. Anthony y Alpha han cambiado. Sus evoluciones resultan impactantes, pero no desprovistas de lógica. Y es que no conocíamos realmente a ninguno de los dos. En este ultimo episodio presenciamos la conversión de la relación de cuento de hadas de Anthony y Priya en una real, con distanciamiento, rencor y dolor. Su emotiva reconciliación es uno de los puntos álgidos del episodio. Por otro lado, Alpha regresa a Dollhouse, y lo hace después de haber recorrido (en diez años como mucho) el mismo camino que Echo, un camino hacia la auto consciencia que, en el caso del personaje de Alan Tudyk, le lleva a la redención.

Me atrevo a decir que Adelle y Topher son lo mejor del episodio, incluso de la serie. El amor maternal que Adelle profesa a Topher es conmovedor, y es uno de los principales motores de Dollhouse. Topher Brink, el personaje que menos me gustaba durante la primera temporada acabó siendo uno de mis favoritos. Y la reina de Dollhouse, Adelle DeWitt, se marcha definitivamente como el personaje más fascinante de la serie.

La principal historia de amor romántico de la serie, la de Echo y Paul, llega a su conclusión en la última escena de la serie. La muerte de Paul completa a Echo, y tras una violenta epifanía (la Dushku se despide por todo lo alto) se rinde a lo que siente por él. El amor, o la consciencia del mismo, la completa. No somos nadie si no amamos a alguien. La amistad más pura, el amor maternal o romántico son lo que en última instancia nos definen, lo que da a la serie, en mi opinión, un final redondo. Echo se acuesta en su lecho de muerte a pasar el resto de la eternidad soñando junto a su amado (que no la despertará con un beso, porque ya no hace falta), tras cumplir su última fantasía. Un precioso pero devastador final que es imposible catalogar como final feliz, como no podía ser de otra manera, y que nos remite a A.I.: Inteligencia Artificial de Steven Spielberg. En ambas historias, el final feliz del protagonista no existiría sin una muerte, sin el dolor de la pérdida, y este final no es más que una fantasía alejada del mundo “real”.

Dollhouse dejó claro desde el principio que no sería una serie de acción al uso (aunque Fox así lo quisiera), sino que se esforzaría por crear un discurso complejo, y a menudo oscuro y pesimista, sobre el ser humano. Whedon se perdió en este discurso durante la primera temporada, a pesar de tener muy claros los conceptos que pretendía explorar. Por eso, durante la segunda temporada primó la acción y el entretenimiento. Y a pesar de esto, Dollhouse fue capaz de hallar finalmente el esquivo equilibrio entre acción e introspección que definió las anteriores obras de Whedon. Pese a todos sus problemas, Dollhouse acabó siendo un triunfo, una más que digna parcela del Whedonverso a la que hay que volver de vez en cuando.

Did I fall asleep?

Joss Whedon cubierta FINAL copiaComo ya sabéis, el próximo mes de marzo sale a la venta en España el libro De la Estaca al Martillo. Un viaje por los universos de Joss Whedon de BuffyLos Vengadores (Diábolo Ediciones), coordinado por un servidor e Irene Raya Bravo.

En él encontraréis por supuesto un capítulo sobre Dollhouse, firmado por mí, en el que os cuento la historia completa de la producción y analizo la serie en profundidad. Esta entrada es solo un pequeñísimo adelanto de lo que podréis encontrar en ese capítulo, y en el libro. Estoy deseando que lo leáis.

Agents of S.H.I.E.L.D. – “Shadows” (2.01)

LUCY LAWLESS, NICK BLOOD, WILMER CALDERON, HENRY SIMMONS, CHLOE BENNET, PATTON OSWALT

Fuga de agentes

La recta final de la primera temporada de Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. ponía patas arriba el universo de los agentes de la organización (no tan) secreta de Marvel, después de que los acontecimientos de Capitán América: El soldado de invierno afectasen directamente al devenir de la temporada. La toma de S.H.I.E.L.D. por parte de Hydra, y su consecuente disolución sucedía además convirtiendo a nuestros protagonistas, Phil Coulson y cía., en fugitivos de la ley. El arranque de la segunda temporada, “Shadows” (2×01), escrito por los showrunners Jed WhedonMaurissa Tancharoen, nos devuelve a los personajes convertidos en eso mismo, en sombras, en fantasmas que operan desde la clandestinidad, asumiendo misiones por iniciativa propia, y con la supervivencia y la destrucción de Hydra como objetivo final. Así, Agentes de S.H.I.E.L.D. lleva un paso más allá la premisa con la que comenzaba la serie el año pasado: ser la “Zepo” (Buffy) del Universo Marvel. Es decir, los agentes de S.H.I.E.L.D. actúan sin que nadie los vea, ahora ni siquiera aquellos que antes se encargaban de supervisarlos, salvando el mundo todas las semanas mientras los grandes superhéroes se llevan toda la gloria.

Aunque “Shadows” nos presenta una plantilla de agentes renovada y al core-6 desmantelado, lo que insufla cierto aire de novedad, Agentes de S.H.I.E.L.D. da el pistoletazo de salida a su segunda temporada echando mano de los mismos elementos que caracterizaron a casi todos los episodios del año pasado. De entre ellos destaca la presencia de un artefacto 0-8-4 que el equipo de Coulson debe extraer de unas instalaciones militares para evitar que caiga en las manos equivocadas y destruya el mundo (lo de siempre, vamos). En esta ocasión se trata del primer 0-8-4 de la historia, que se remonta a la Segunda Guerra Mundial. “Shadows” comienza con un prólogo en el que vemos a la agente Peggy Carter y a Dum Dum Dugan en un flashback a 1945, para a continuación regresar al futuro para dar la bienvenida a los nuevos agentes aliados de Coulson, capitaneados por Isabelle Hartley (Lucy Lawless) y, sorpresa, con personalidades considerablemente definidas y distintivas. A partir de ahí, el episodio adolece de saturación por la sobreexposición continua de los acontecimientos y la introducción de mil y un personajes nuevos. Pero también tenemos la sensación de que, como al final de la primera temporada, hay mucho más en juego, y la elevada dosis de acción e intriga es reflejo de ello.

“Shadows” es un episodio ajetreado y sobre todo, abarrotado. Además de Peggy Carter y Xena, y el regreso del coronel Glenn Talbot (Adrian Pasdar), tenemos la visita de un actor conocido del Whedonverso, Reed Diamond (Dollhouse, Mucho ruido y pocas nueces), que da vida al villano Daniel Whitehall, presentado en el flashback y que promete dar guerra durante la temporada al descubrirse al final del episodio que sigue vivo y no ha envejecido (buen cliffhanger). Asimismo, se incorpora una nueva amenaza con poderes sobrenaturales, Carl Creel aka El Hombre Absorbente (Brian Patrick Wade de Teen Wolf), y los mencionados aliados, los mercenarios Izzy, Idaho (Wilmer Calderon) y el británico Lance Hunter (Nick Blood). De entrada son personajes que resultan simpáticos y podrían dar mucho de sí, pero quienes nos importan a nosotros son los agentes del equipo de Coulson, los seis personajes que conocimos durante la primera temporada. Y lo cierto es que, por suerte, este aspecto es precisamente el más interesante del episodio.

agents_of_shield_ver9No tardamos mucho en conocer el paradero de Grant Ward, cuando Koenig (Patton Oswalt) le dice a Skye que debe hablar con él para sacarle información sobre Hydra en relación a Creel. Descubrimos así que el agente traidor se encuentra cautivo en las instalaciones underground de Koenig, y que la razón para conservarlo como rehén es aprovecharse de la información que este puede proporcionarles. Claro que en cuanto Skye (que es la única con la que accede a hablar) pisa ese sótano con celda transparente a lo El silencio de los corderos empieza el juego de la ambigüedad, y a nosotros nos asalta la duda: ¿Es Ward sincero y de verdad pretende ayudar a los agentes para obtener perdón y redención o, como su aviesa y contaminada mirada nos parece indicar, es un sociópata que sigue mintiendo para llevar a cabo el plan oculto de Hydra? Esta dualidad parece ser uno de los hilos principales de la temporada (como indica el flamante póster promocional), y lo cierto es que tiene mucho potencial, sobre todo teniendo en cuenta que Ward posee la información que podría desvelar por fin la identidad del padre de Skye, y por tanto, su misteriosa naturaleza.

El otro cambio más importante en el equipo es el que tiene que ver con Fitz-Simmons. Después de los acontecimientos de la season finale, Leo lidia con las secuelas de su autosacrificio para salvar a Jemma, daños cerebrales que se manifiestan en trastornos en el habla (pobrecito mío) y, atención, alucinaciones. Al final de “Shadows”, como si se tratase de una de Shyamalan o de El club de la lucha, descubrimos que Simmons, que ha estado todo el episodio al lado de Fitz, tendiéndole su mano y guiándole fuera de las sombras, no es más que un fragmento de su imaginación (ouch), ya que Jemma ha abandonado el equipo alegando que su presencia impediría que el joven científico mejorase (*sob*). Es sin duda un giro arriesgado, pero las consecuencias no pueden ser muy grandes ni prolongadas. Fitz se recuperará y Simmons regresará, es cuestión de tiempo. Esperemos.

Está claro que con “Shadows”, Agents of S.H.I.E.L.D. parece estar (in)augurando una temporada más oscura y compleja. Lo dice Coulson explícitamente durante el episodio: “go dark” (declaración de intenciones donde las haya). A pesar de que la serie vuelve a incurrir en los errores de siempre y sigue sin cuidar esos agujeros de guión que le restan consistencia (la facilidad con la que tropecientos agentes se infiltran en una base de operaciones que oculta artefactos secretos muy peligrosos; el hecho de que el Hombre Absorbente sea encerrado en una jaula de cristal y nadie pensase en que se haría transparente para escapar), Agents of S.H.I.E.L.D. vuelve más segura de sí misma, más dispuesta a arriesgar y, con suerte, a convertirse en adulta sin renunciar a ese aire “infantil” de comic book clásico. Que no hacía falta cargarse a Lucy Lawless tan pronto (¡han matado a Xena! ¡hijos de p—!), vale, pero al menos sabemos que se han dado cuenta de que no hay tiempo que perder.

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. El fin del comienzo

Agente Coulson

Que sí, que solo había que esperar, confiar en lo que nos decían Jed Whedon y Maurissa Tancharoen al comienzo de esta temporada televisiva que toca a su fin. “Vosotros quedaos, aunque os aburráis, aunque sintáis que estáis viendo mil capítulos de relleno todos iguales, aunque os canse que os demos tanto la tabarra con los secretos que parece que nunca vamos a desvelar, porque si no se nos acaban los trucos, aunque tengáis que oír los mismos chistes una y otra vez. Quedaos, que cuando llegue la recta final de la temporada, todo tendrá sentido, veréis que #TodoEstáConectado, y la serie empezará de verdad”. Tenían razón, todo ha cobrado sentido, y Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. ha mejorado considerablemente. Pero, ¿y todo el tiempo que han malgastado para llegar ahí? S.H.I.E.L.D. ha dado por concluida su primera temporada, compuesta de 22 episodios de los que salvamos menos de la mitad, y que nos confirma que la era de las temporadas largas está llegando a su fin. Sin embargo, bien está lo que bien acaba. Intentaremos mirar hacia delante y dejar el pasado atrás.

El caso de S.H.I.E.L.D. recuerda indudablemente al de otra serie creada por Joss Whedon, la malograda (e infravalorada) DollhouseLa idea de Dollhouse (y la de todas las obras televisivas de Whedon) era construir una ficción altamente episódica que, mediante aventuras semanales auto-conclusivas, nos fuera dando a conocer a los personajes y proporcionándonos datos de una trama mayor, para ir pasando a lo puramente serial con el tiempo. Los primeros episodios de Dollhouse fueron realizados atendiendo a esta idea, pero no funcionó, y si hubiera sido por Whedon, no habrían existido nunca. Algo parecido le ha pasado a Agents of S.H.I.E.L.D., aunque esta vez no nos lo reconocerán. Hasta la mitad de la temporada, S.H.I.E.L.D. se limitó a retrasar el momento, a distraer y rellenar el tiempo, esperando a que el estreno en cines de Capitán América: El soldado de invierno le diera el impulso necesario y también permiso para desplegar todo su arsenal. Al final, como en Teen Wolf, es verdad que todo estaba conectado, pero no tiene el mismo efecto cuando todo eso que estaba conectado nos ha importado bien poco a lo largo de la temporada.

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Lo que no se puede dudar es que S.H.I.E.L.D. ha mejorado considerablemente en la recta final de la temporada. Los guiones han subido de nivel (aunque siguen en el lado de lo convencional), los personajes han evolucionado (no todos), la acción y los efectos han sido de primera (televisivamente hablando) y los episodios parecen más compactos, más aprovechados, como si efectivamente ya no hiciera falta rellenar minutos con artilugios misteriosos, aburridos personajes episódicos y tramas clónicas. La historia por fin avanza, y se nota, y los actores se han hecho definitivamente con sus personajes. La caída de la organización S.H.I.E.L.D. y el gran descubrimiento de la afiliación de Grant Ward a Hydra (una de las pocas sorpresas verdaderas que nos han conseguido colar los showrunners) ha hecho que la serie adquiera el tono adecuado y que S.H.I.E.L.D. se empiece a parecer a eso que llaman appointment television. Pero ha llegado demasiado tarde, cuando la mitad de la audiencia ha abandonado el “bus” por falta de paciencia. Los que nos hemos quedado hemos obtenido nuestra recompensa, y confiamos en que el nivel demostrado en el final de la temporada se reproduzca de alguna manera el año que viene.

La season finale, “Beginnig of the End” (1.22) ha sido sin duda uno de los mejores episodios de la serie hasta la fecha. Puede que el mejor desde el piloto. Y es que en este final se vuelve a respirar el estilo Joss Whedon de la misma manera que el piloto era inconfundiblemente obra del autor de BuffyFirefly. Quizás incluso demasiado -véase ese final con Garrett resucitando y poniéndose una armadura para ser pulverizado en una décima de segundo por Coulson, mientras pronuncia su grandilocuentemente discurso de villano, un golpe de efecto cómico que nos recuerda al final de Loki a manos de Hulk en Los Vengadores, y a tantos otros momentos marca Whedon. ¿Cuántas veces se puede hacer lo mismo sin que parezca auto-plagio o simplemente una copia? En fin, dejando a un lado esto, que tampoco es para tanto, “Beginning of the End” es un final emocionante, bien estructurado, lleno de humor (May es la estrella) en el que todos los personajes están aprovechados debidamente y las tramas alcanzan una resolución satisfactoria.

May Skye BotE

Como suele ser habitual, el final nos remite directamente al principio, al momento y el lugar donde todo comenzó, con Mike Peterson y su hijo Ace, una trama que, a pesar de su importancia, afortunadamente no ha copado muchos más episodios de la temporada, y que espero no regrese pronto. Porque ni Deathlock ni su drama personal y familiar es interesante -como tampoco lo es ninguno de los villanos, desde el caricaturesco Garrett hasta la soporífera mujer del vestido de flores. Lo mejor al final ha sido ver cómo han evolucionado las relaciones entre los agentes, algo que nos temíamos que se quedaría en la superficie, y afortunadamente no ha sido así. Me quedo con el intenso tira y afloja de Ward y Skye -fantástica Chloe Bennet transmitiendo el asco y la decepción que siente su personaje-, con la preciosa escena bajo el mar (Angel, ¿hola?) en la que Fitz le declara su amor a Simmons y se sacrifica por ella -tenemos nuevo mejor beso de la temporada, bravo también a Elisabeth Henstridge por su interpretación, y por ese precioso momento Amélie antes de morir-, con Melinda May y su ira reservada para descargar en Ward -les faltó decir “We Have a May”, aunque se entendía que la idea era esa-, y por último, con la conmovedora esperanza que Fitz sigue depositando en su amigo Ward -a pesar de lo del sándwich. Con quien sigo sin quedarme es con el agente Coulson. No hay manera de que Clark Gregg transmita algo de emoción en su rostro, y tampoco ayuda que sea un pésimo actor de acción -¿habéis visto qué raro corre y qué mal coge las armas? Él es el eslabón más débil de la cadena, aunque Nick Furia no piense lo mismo. Y no negaremos que casi nos convence con este bonito diálogo:

-Furia: Era una situación tipo “Rompa el cristal en caso de emergencia”
-Coulson: Sí, pero se suponía que esa emergencia sería la caída de un Vengador.
-Furia: Exacto.

Beginning of the End group

La presencia de Samuel L. Jackson en “Beginning of the End” es otra de las grandes armas que se estaban guardando los showrunners -ya está demostrado que incluir más Marvel en la serie no aliena a la audiencia, aunque tampoco hace que suba. Que sí, que ya ha aparecido anteriormente en la serie, pero no habíamos visto a Furia desde su “muerte” en El soldado de invierno. La participación de Jackson en la finale es mucho más que un cameo. Nick llega para ayudar restaurar el orden, y para cederle las llaves de S.H.I.E.L.D. al Vengador Phil Coulson y su equipo -menos Ward, que ya veremos si hay redención posible para él, Fitz porque está entre la vida y la muerte, y más ese agente que nos han metido en el equipo casi sin que nos demos cuenta y cuyo nombre no recuerdo. Esta es la premisa para la próxima temporada, reconstruir la agencia desde cero, y lo cierto es que es buena idea. Una oportunidad para redefinir la serie a partir de su destrucción -que siempre sienta bien a estas series que tanto miedo tienen a cambiar. Así que lo mejor que ha podido ocurrirle ha sido la caída de S.H.I.E.L.D. a manos de Hydra. Agentes de S.H.I.E.L.D. empieza a tener personalidad y ha conseguido captar nuestra atención y mantenerla durante varios capítulos. Confiemos en que la segunda temporada no dé ningún paso atrás y esto sea de verdad el comienzo de la S.H.I.E.L.D. que queremos ver.

‘Husbands’: Dinamitando normalidades

Husbands

Muchos de los que me leéis estáis de sobra familiarizados con Jane Espenson, ya sea por su vinculación al Whedonverso, o por su trabajo en muchísimas series de televisión, como Las chicas Gilmore, Battlestar Galactica o Once Upon a Time por nombrar algunas de las más célebres. Esta aventajada alumna de Joss Whedon es una guionista todoterreno, y si la seguís en redes sociales, probablemente os preguntaréis de dónde saca tiempo para comer o dormir. Y no solo es una de las escritoras televisivas más prolíficas de los últimos años, sino que paralelamente a su trabajo en la tele, ha desarrollado una carrera como estudiosa y gurú, dedicando parte de su tiempo a hablar sobre ‘el arte de escribir’ en conferencias, clases universitarias, publicaciones editoriales, etc.

Espenson es un culo inquieto, y como tantos otros creadores televisivos, después de sus muchos trabajos en el medio, se ha lanzado a Internet para desarrollar proyectos independientes. Junto al desconocido Brad Bell presentó al mundo en 2011 una modesta webserie titulada Husbands. Con una primera temporada que consta de 11 episodios de apenas dos minutos de duración, Husbands llevaba el formato serial a su mínima expresión, suponiendo reto y experimento para la escritura de Espenson y Bell, que debían contrarrestar la evidente escasez de medios con el trabajo de su pluma (pun intended). Si juntamos todos los capítulos de la primera temporada, obtenemos algo así como un piloto de sitcom.

Husbands es la historia de un famoso deportista, Brady (Sean Hemeon) que una mañana se despierta en Las Vegas Husbands postery descubre que la noche anterior se ha casado en estado de embriaguez con Cheeks (Brad Bell), un extravagante y ultra-afeminado chico de la farándula. En lugar de anular el enlace, deciden seguir adelante, asumiendo la responsabilidad de abanderar la causa del matrimonio gay. Husbands está concebida como una comedia romántica de toda la vida sobre recién casados, pero con el “giro” (o desvío :P) que supone que la pareja protagonista sea del mismo sexo. No hay más que ver el póster que acompaña este texto, que utiliza el molde del 90% de los carteles rom-com, para darse cuenta de las (honorables) intenciones de la serie.

Después de la primera temporada, Bell y Espenson recurrieron a Kickstarter para financiar la segunda entrega. El éxito de la campaña resultó en su estreno en verano de 2012 en el famoso Centro Paley, logrando el hito de ser la primera serie online que se presentaba allí. Para la segunda temporada, los creadores decidieron reducir el número de episodios, pero aumentar su duración. El resultado fue una historia en tres actos al más puro estilo Dr. Horrible’s Sing-Along Blog, en la que Bell y Espenson pusieron toda la carne en el asador y se tomaron más en serio el papel de la serie como agente visibilizadora y concienciadora de los derechos homosexuales.

El éxito de la segunda temporada llevó a que la cadena CW produjese una tercera para emitirla por su canal online CW Seed, sin restricciones geográficas. Los nuevos capítulos, lanzados en verano de 2013, consistían en dos arcos argumentales divididos en bloques de tres segmentos cada uno (lo que formaba en total casi una hora de programa). En ellos asistíamos a la segunda boda de Brady y Cheeks (el mejor arco de la serie), y a un agradable y sereno pasaje sobre la cotidianidad de la pareja en su nuevo hogar. La tercera temporada deja con buen sabor de boca y Husbands pide a gritos convertirse en serie de televisión al uso. Con la repercusión de Looking, quién sabe, quizás las cadenas estén interesadas en rellenar una nueva cota de “series gay”, y, con suerte, este sería un nuevo paso hacia la existencia de la “serie normal protagonizada por gays”.

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La clave del éxito de Husbands es su acertado equilibrio entre comedia, provocación y responsabilidad social. A ratos, Espenson y Bell se ponen demasiado sermoneadores, y su escritura quizás no es tan aguda como ellos creen (qué manía con ser meta porque sí), pero las ideas que manejan son muy importantes, y los mensajes son tan valiosos que la serie debería mostrarse en los colegios. El valor educacional de Husbands es lo que la convierte en una serie a tener en cuenta, más que su capacidad para hacer reír (un poco nula) o el trabajo de sus actores (entre lo histriónico y lo mediocre). Sobre todo hay que aplaudir la lanza que rompe a favor de la diversidad dentro de la propia homosexualidad, y el rechazo a la heteronormatividad impuesta por la sociedad. Husbands busca normalizar la homosexualidad renunciando precisamente a la noción absoluta de ‘normalidad’. Y lo hace a través de una historia de amor que podría protagonizar (y que de hecho ha protagonizado en infinidad de ocasiones) una pareja heterosexual, pero sin barrer debajo de la alfombra los estereotipos que según muchos perjudican al “colectivo”. En su lugar, la serie los reivindica y los celebra, promoviendo el ejercicio de la comprensión y la aceptación del otro tal y como es.

Además de su eficiente y admirable mensaje, Husbands posee un atractivo especial para los whedonites. Los cameos se cuentan a razón de 5 por minuto (puede que esté exagerando, pero en algunos capítulos es totalmente cierto). Los hay del Whedonverso: Nathan Fillion, Amy Acker, Amber Benson, Dichen Lachman, Felicia Day, Seth Green, Beth Grant y el mismísimo Joss, que tiene un papel bastante simpático en la segunda temporada; Y del Espenverso (al que también pertenecen todos los anteriores, claro), sobre todo de su trabajo en Battlestar Galactica y Caprica: Tricia Helfer, Sasha Roiz, Michael Hogan, Magda Apanowicz, y Alessandra Torresani, que interpreta a Haley, la mejor amiga de Cheeks, mariliendres insoportable y más estereotipada que cualquier gay en TV, y que afortunadamente no aparece en los últimos capítulos (Torresani intentando ser graciosa es lo más irritante que he visto en mucho tiempo, que nadie le dé una sitcom, por favor). Aunque solo sea por ver desfilar a todos estos miembros de la gran familia Whedon-Espenson, que son como de la nuestra, Husbands merece la pena. Es más, se podría decir que esta webserie pertenece oficialmente al Whedonverso, así que si queréis completarlo, es vuestro deber verla.

A continuación os dejo la serie íntegra en YouTube. Los episodios se reproducen ininterrumpidamente a partir del primer vídeo.

Temporada 1

Temporada 2

Temporada 3

Sorteo dos DVD y cinco pósters de MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES de Joss Whedon

Este sorteo ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros sorteos.

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El próximo 25 de marzo sale a la venta en España Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing) de Joss Whedon en Blu-Ray y DVD. Para celebrar que fuertecito no ve la tele ha superado la marca de los 2.000 seguidores en Facebook, Betta Pictures y yo os queremos regalar dos DVD y cinco pósters de la película más reciente de nuestro Dios Geek.

Participar es muy fácil:

PARA ENTRAR EN EL SORTEO de dos DVD y cinco pósters de Mucho ruido y pocas nueces de Joss Whedon lo único que tenéis que hacer es dejarnos un comentario en esta entrada respondiendo a lo siguiente:

Nombra al menos un actor o actriz de Mucho ruido y pocas nueces y el título de otra película o serie de Joss Whedon en la que haya trabajado

También podéis participar desde la página de Facebook de fuertecito no ve la tele. Para que vuestra participación cuente tenéis que dejarnos vuestra respuesta en ESTA FOTOParticipar en ambos sitios supone doble posibilidad de conseguir el premio.

De entre todos los participantes en el blog y en Facebook se elegirán cinco ganadores al azar. Los dos primeros premios obtendrán un pack de Mucho ruido y pocas nueces consistente en 1 DVD + 1 Póster. Los tres segundos premios recibirán en su casa un póster cada uno.

No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público). En Facebook no es necesario. Solo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam.

El sorteo finaliza el día del lanzamiento de Mucho ruido y pocas nueces en Blu-ray y DVD, el martes 25 de marzo de 2014 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del lunes en nuestra página de Facebook (aseguraos de que sois seguidores para estar al tanto de todo; No es un requisito para participar, pero seguro que no os arrepentís :P ).

Importante: concurso exclusivo para residentes en territorio español. ¡Mucha suerte!

Sobre Mucho ruido y pocas nueces de Joss WhedonBeatriz y Benedicto son dos jóvenes que no creen en los poderes del amor. Claudio, por el contrario, locamente enamorado de Hero, defiende el amor y desea casarse con ella por encima de cualquier cosa. Obsesionados con unir a Beatriz y Benedicto, la pareja y todos los que les rodean preparan un plan que intentará unirlos para siempre. Pero varios acontecimientos cómicos y trágicos se interpondrán en el camino a la felicidad… ¿Vencerá el amor sobre todas las cosas?

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Joss Whedon (Buffy cazavampiros, Los Vengadores) le da un giro y moderniza la clásica comedia de William Shakespeare, con una visión fresca, sensual y muy certera de la obra. La película fue rodada en tan solo 12 días, utilizando su propia casa en Los Ángeles como escenario de la acción y durante sus vacaciones después del rodaje de Los Vengadores. Mucho ruido y pocas nueces ha sido recibida con entusiasmo por la crítica, que coincide en señalar el entendimiento absoluto de Whedon sobre los mecanismos de la comedia de Shakespeare. Los fans de las series y películas de Whedon tendrán además el aliciente de ver desfilar a infinidad de rostros conocidos de whedonistas, actores que han trabajado con el autor en más ocasiones. Mucho ruido y pocas nueces ha pasado por los Festivales Internacionales de Valladolid, Sitges y Toledo 2013 tras su exitoso paso por los Festivales de Toronto, Dublín, Glasgow, San Francisco y Seattle.

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Contenidos y datos técnicos de las ediciones:

Mucho ruido y pocas nueces DVD

A la venta en DVD & Blu-Ray el próximo 25 de marzo

Director: Joss Whedon

Título original: “Much Ado About Nothing”

Actores: Amy Acker, Alexis Denisof, Nathan Fillion, Fran Kranz, Jillian Morgese, Reed Diamond, Clark Gregg, Sean Maher

Adaptación de la obra de William Shakespeare ‘Mucho Ruido y Pocas Nueces’ por Joss Whedon

Género: Comedia / Romántica

Año: 2013

País: Estados Unidos

Calificación: Apta para todos los públicos

Contenido extra en el BLU-RAY: selección de escenas, extras: audiocomentario del director, carteles de personajes, tráiler, otros títulos

Mucho ruido y pocas nueces Blu-rayFormato 16/9 1:85.1

Blanco y Negro

Audio 5.1 Castellano VO Inglés

Idiomas: castellano/inglés. Subtítulos: castellano.

Pal

Dolby Digital

Contenidos extras en el DVD: carteles de personajes, tráiler, otros títulos

 

Crítica: Lust for Love

Lust for Love

Los que me seguís en Facebook me habéis leído muchas veces hablar de Lust for Love a lo largo de este último mes. En ese caso ya sabréis que se trata de un proyecto cinematográfico fundado por la plataforma de crowdfunding Kickstarter allá por 2011, es decir, mucho antes de que la película de Veronica Mars disparase la popularidad de la página. El pasado 7 de febrero, el debut del australiano Anton King en el largomentraje fue lanzado de forma limitada a través de plataformas de vídeo por Internet en Estados Unidos. Tan solo unos pocos espectadores internacionales tuvimos acceso a Lust for Love (por vías legales, se entiende). Tres años después de apoquinar, he podido ver por fin mi primera película como Productor Asociado.

¿Y cuál es el veredicto? Pues desde mi punto de vista como miembro de la producción (xD), pero sobre todo según mi experiencia como espectador (liberado de todo condicionamiento), un desastre (casi) absoluto. No es que me sorprenda demasiado, pero no puedo ocultar la decepción, sobre todo después de haber esperado tanto tiempo. Lust for Love es una comedia romántica ya no clásica y predecible, sino amateur a niveles estratosféricos, como escrita por un chaval de 16 años, limitado en su experiencia y visión del mundo e incapaz de practicar autoevaluación. Cumple el clásico esquema rom-com en el que un hombre (Fran Kranz), perdidamente enamorado de una mujer que no le corresponde (Beau Garrett), busca consejo en una amiga (Dichen Lachman) sin darse cuenta de que tenía al amor verdadero delante de sus narices todo el tiempo.

Lust for Love consigue ser agradable a ratos, sobre todo porque, a pesar de carecer de talento para contar historias, King tiene un sentido muy desarrollado de la estética. El australiano saca el máximo partido de los medios a su disposición, así como de las posibilidades que brinda una ciudad generalmente poco romántica o idealizada como Los Ángeles, para realizar un film que entra muy bien por los ojos (no tanto por el oído, qué horror de música y sonido). Pero poco más. El resto es un despropósito continuo, una historia atropellada repleta de diálogos acartonados y artificiales que en ningún momento son interpretados, sino recitados de memoria (estos simplemente no dan lugar a la naturalidad), situaciones incoherentes e inconexas, un desarrollo a trompicones, un sentido muy atrofiado del timing cómico y personajes muy mal escritos, y por consiguiente muy mal interpretados. En definitiva, Lust for Love no es más que una película de estudiantes (poco aventajados).

Lust for Love Fran Kranz

El único destello de talento que encontramos en ella es el que aporta Fran Kranz, sin duda el actor más competente del reparto (lo tenía fácil para destacar), que ya demostró poseer más aptitudes dramáticas de las que pensábamos en la versión de Joss Whedon de Mucho ruido y pocas nueces. Kranz sale más que airoso teniendo en cuenta las circunstancias, y consigue lo que ningún otro actor de la película, añadir dimensiones a su personaje a partir de un material escuálido y sin pulir. Sin llegar a ser verdaderamente memorable, su Astor al menos es un protagonista encantador que ayuda a sobrellevar el tedio de la película. Afortunadamente, Lust for Love no se alarga demasiado (apenas 80 minutos).

El resto del elenco está formado en gran parte por actores de la serie Dollhouse. Se pasean por Lust for Love Miracle LaurieFelicia Day o Maurissa Tancharoen en papeles muy breves, y destacan Enver Gjokaj y sobre todo Dichen Lachman (también productora de la película). Sin embargo no lo hacen para bien. A Dichen la quiero como si fuera mi prima, pero la pobre tiene el talento interpretativo de una patata (esto no es una referencia a Channing Tatum, Tatum es mejor actor). Y Enver estaba magnífico en Dollhouse, pero aquí parece un colega no actor haciendo un favor a un amigo director, lo que pone de manifiesto la importancia de trabajar sobre un material en condiciones para desarrollar el potencial de estos habitantes del Whedonverso. Es cierto que los fans de Dollhouse encontrarán el aliciente de ver a medio reparto de la serie trabajando juntos de nuevo (yo desde luego sentí puro éxtasis whedonite al verlos a todos), pero cuando la euforia se pasa, lo que queda es un antológico quiero y no puedo. ¡¡Que quiten mi nombre de los créditos!! No, estoy bromeando. Pero ya me entendéis.

Valoración: ★★

Agents of S.H.I.E.L.D. – Más Marvel, mejor

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Comentario sobre Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D.,”The Magical Place” (1.11) y “Seeds” (1.12). El texto incluye spoilers de ambos episodios.

Las vacaciones le han sentado bien a S.H.I.E.L.D. El pasado 10 de diciembre se despidió de la audiencia con una promesa tácita, que acabó siendo mucho más que eso. Después de la accidentada primera tanda de episodios, Marvel Television anunció que, a su vuelta, la serie de Joss Whedon capitaneada por su hermano y su cuñada empezaría a cambiar. La idea era incorporar más Universo Marvel a la serie, y renunciar por ahora a sostenerla exclusivamente con el equipo de agentes novatos de Phil Coulson, como ya sabéis creaciones originales del director de Los Vengadores.

Está claro que la visión original de Whedon no ha cuajado, y la audiencia generalista no ha tenido la paciencia que sí manifiestan sus fans con esta historia sobre “los hombres a la sombra de los súper héroes, los que limpian el estropicio cuando ellos terminan de luchar”. Seguramente gracias a ellos, y a los completistas de Marvel, S.H.I.E.L.D. se mantiene como una de las ficciones más exitosas de la cadena. Pero es un éxito relativo y agridulce. Porque aunque se haya establecido en una cifra más que holgada para destacar y sobrevivir al menos un año más, ha perdido espectadores casi todas las semanas, contribuyendo a que se catalogue como fracaso, o como mínimo, decepción.

Esa es la palabra que viene a la mente cuando muchos whedonites (y marvelites) hablamos de S.H.I.E.L.D.: decepción. Y nosotros no nos referimos a los índices de audiencia, sino a la serie en sí. Lo que esperábamos de ella dista bastante de lo que nos ha ofrecido hasta ahora, y hasta el más indulgente estaba empezando a perder la paciencia. Como suele ser habitual, los espectadores nos lanzamos a la red a comentar la serie, es decir, a quejarnos de todo lo que no nos gustaba. Muchos lo hicimos de manera constructiva, haciendo balance tras cada episodio y sacando conclusiones sobre lo que fallaba, y cómo se podía mejorar. Al parecer, Maurissa Tancharoen y Jed Whedon (seguramente aconsejados, o presionados por Marvel) han tomado nota, y los dos episodios que se han emitido tras el parón navideño nos han devuelto una versión de S.H.I.E.L.D. ligeramente mejorada.

Skye The Magical Place

En esta entrada os conté punto por punto los fallos que los showrunners estaban ignorando, lo que impedía que la serie avanzase y encontrase su voz, y su audiencia. Me alegra comprobar tras haber visto “The Magical Place” y “Seeds” que Tancharoen y Whedon han empezado a poner remedio a su mala gestión como showrunners y guionistas. Como mid-season finale, “The Bridge” (1.10) cumplió su misión: agitar la historia y proporcionar un cliffhanger para que la audiencia tuviera algo por lo que regresar un mes después. El rapto de Coulson no fue nada del otro mundo, pero al menos las fichas del tablero empezaban a moverse de verdad. En “The Magical Place” asistimos a la operación rescate de Coulson, y desde el primer minuto se nota que el equipo se ha puesto las pilas (me refiero al de la serie, pero también al de S.H.I.E.L.D.). Las secuencias de acción de “The Magical Place” son de las mejores que hemos visto hasta ahora en la serie, y por primera vez, la trama no sigue la misma plantilla aburrida de todas las misiones y resulta más interesante, con numerosos giros y sorpresas, y un ritmo más agradecido. Deberían raptar al agente Coulson todas las semanas.

En “The Magical Place” se deja a los personajes actuar de acuerdo a las circunstancias de manera natural, y no se fuerzan los encontronazos, los acercamientos, ni se falsifica la química entre ellos. En lugar de eso, el cariño a Coulson y el miedo a perderlo es lo que los mueve, de manera siempre coherente, sin por ello resultar predecible al 100% (como de costumbre). Mención especial a Skye, que es la jefa del episodio (también hay que dejarla suelta más veces, en vez de tenerla todo el día encerrada en su sala de máquinas, digo mini-camarote) y a May, que es la reina del episodio. Mientras una parte la pana imitando a la agente May (“Cool jacket”), la otra desafía y manipula a los altos mandos de S.H.I.E.L.D. sin levantar un dedo, confiando en Skye, y dándole su visto bueno definitivo como miembro del equipo (qué bonito). Los personajes están creciendo, menos mal. Cada vez son más badass, pero también más humanos. Bueno, todos menos Coulson, que sigue siendo… Esto:

Coulson Magical Place

¿Y qué pasa con el dichoso Tahití? Esto es lo que personalmente más me sacaba de quicio de la serie. Como expresé en mi anterior análisis, no se debe, ni se puede, posponer tanto un secreto sin darnos al menos algo de información que mantenga nuestro interés. Tancharoen y Whedon por fin se despiertan (Did I fall asleep?) y se dan cuenta de que no pueden pasarse una temporada de 22 episodios repitiendo lo mismo al final de cada uno: “Coulson está raro desde que volvió de Tahiti” (entra música de suspense) “¿Qué pasó en Tahití?” (corte a negro). Así, “The Magical Place” nos muestra (no nos cuenta, nos muestra) lo que ocurrió en la dichosa Tahití. Y no solo eso, sino que se nos deja con la duda de si lo que hemos visto es totalmente real, y con la sensación de que detrás de esta historia hay mucha más información (welcome back, Shepherd Book!). Así sí. Así se capta el interés, con cerebros al descubierto, dando información para que queramos más, no prometiéndonos que algún día conoceremos el secreto, y mientras lo hacemos aburrirnos con el relleno más descarado. Haciendo que la historia avance. Aunque sea para introducir otro mcguffin como el Clarividente.

Lo mismo ocurre en “Seeds” con el pasado de Skye. Coulson y May investigan sobre sus padres y descubren una verdad mucho más horrible de lo que la joven hacker podría haber imaginado. Pero como no hay mal que por bien no venga, y como Coulson nos explica (a nosotros y a May) en un ejercicio muy tosco de exposición y auto análisis que debería haberse dejado para el espectador: “Este no es el final del trayecto para Skye. Es el comienzo”. En “Seeds” descubrimos que S.H.I.E.L.D. la lleva protegiendo desde que era una niña, porque es un 0.8.4., es decir, un “objeto de origen desconocido”, y que por ello muchas personas inocentes (¡aldeas enteras!) han muerto. En vez de hundirse, Skye se engrandece. Ya puede pasar de ser pirata freelance a legítima agente de S.H.I.E.L.D., con todas las letras. Veremos cómo reacciona cuando se entere de que es posible que no sea completamente humana (buen giro, por cierto). Como el discursillo de Coulson y el “Don’t Touch Lola” de Skye nos indican, “The Magical Place” y “Seeds” son en cierto modo como un nuevo piloto, un comienzo de verdad después de varios de prueba.

DYLAN MINNETTE

Además de añadir más y mejor acción y elementos fantásticos (esa tormenta de hielo, un poco excesiva, muy Smallville, pero qué bien los efectos digitales, ¿verdad?), y de (semi)quitar el lastre de los secretos a los personajes y darles un poco de espacio para crecer, “Seeds” es la prueba de que el plan de Marvel se ha puesto en marcha. Hace una semana Marvel Television anunció que Lady Sif, de las películas de Thor, se iba a pasar por la serie en un episodio, y durante las Navidades nos enteramos de que la serie iba a incorporar a un nuevo personaje con súper poderes sacado del canon de cómics de Marvel, y este episodio ha sido su origin story. En “Seeds” conocemos a Donnie Gill (Dylan Minnette, el hijo de Jack de Perdidos, ¿os acordáis?) y asistimos a la genesis del supervillano de Marvel Blizzard. Y lo hacemos además en un capítulo con buenas dosis de Fitz-Simmons (más de Leopold que de Jemma), que son los niños de nuestros ojos. Como aquel estupendo “F.Z.Z.T.“, “Seeds” cumple las cotas necesarias de nerdismo y adorables momentos cómicos por parte de los jóvenes genios científicos de S.H.I.E.L.D. (y no solo de ellos, Coulson y May también tienen un par de escenas agradables). Como decía, los personajes están cada vez más definidos y esto se nota tanto en sus escenas por separado como en las (cada vez más numerosas) secuencias de grupo (ver cabecera de esta entrada), además, las tramas abiertas del año pasado (Mike Peterson, Centipede) empiezan a tomar forma. En consecuencia, Agents of S.H.I.E.L.D. parece algo más sólida, centrada y tiene algo más de personalidad. Rectificar es de sabios, y me alegro de que Whedon y Tancharoen hayan abierto los ojos y renuncien a su terca (y fallida) visión. Espero que los 10 episodios que restan de la temporada continúen por el mismo camino y la serie empiece a defenderse por sí sola.

PD: Ward, seguimos sin perdonarte lo del bocadillo. Gracias Fitz por recordárnoslo (aunque no hacía falta).

Evaluación a Agents of S.H.I.E.L.D.: Progresa adecuadamente (más o menos)

IAIN DE CAESTECKER, MING-NA WEN, CHLOE BENNET, CLARK GREGG, BRETT DALTON

No es que nos hicieran falta ocho capítulos para saberlo, pero a estas alturas, con Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. a punto de cerrar su decisiva etapa otoñal, ya no nos cabe duda del tipo de serie que estamos viendo. En un panorama televisivo eminentemente adulto (que no maduro), SHIELD propone un ejercicio de regresión whedoniana con una obra mucho más bobalicona e infantil. Esto no es necesariamente malo si lo sabemos antes de adentrarnos en ella (de ahí que la audiencia haya desertado después del piloto) y/o si le damos una oportunidad para que encuentre su lugar. Dicho esto, es perfectamente comprensible que la audiencia se haya cansado de esperar. Al fin y al cabo han pasado más de dos meses y SHIELD sigue recayendo en los mismos errores episodio tras episodio. Una cosa es escudarse (pun intended) en el (muy válido) argumento “esto es Marvel, si queréis ‘tele para mayores’ id a HBO”, y otra tratar a la audiencia como si efectivamente fuéramos lectores de cómics en los 60. O sea, que no es lo mismo llevar a cabo una obra con sensibilidad retro que dirigirse a su público como si fuera retra (perdón). La ingenuidad como arma tiene un límite, y nosotros también.

IAIN DE CAESTECKER, CLARK GREGG, MING-NA WEN

Los tres episodios más recientes de SHIELD han supuesto una evidente mejora con respecto a los primeros, pero ¿cuáles son esos fallos que Zack Whedon y Maurissa Tancharoen siguen ignorando?

1. Misiones escritas con plantilla. Hasta la fecha, todos los capítulos de SHIELD han transcurrido exactamente igual. Una amenaza en forma de artefacto (da igual que sea de metal o tenga forma humana, siempre son artefactos) que los agentes deben interceptar y desactivar después de infiltrarse en una base secreta. Estoy seguro de que los showrunners pretenden que el formato se asiente para empezar con las variaciones, al más puro estilo Buffy o Angel. Pero la espera se hace dura cuando no hay demasiado esfuerzo por su parte para que las misiones tengan algo que las diferencie entre sí.

2. Los dichosos secretos. Todos los personajes tienen pasados, todos esconden algo, y eso los condiciona en mayor o menor medida. Genial. Los traumas y acciones de dudosa moral que pesan sobre los agentes parecen estar disponiendo un nexo temático sobre la redención y la identidad (como de costumbre). Estupendo. Pero hasta que los personajes estallen como si fueran esos artefactos que intentan desactivar, estamos aguantando el estiramiento más descarado y desganado. ¡Basta ya de posponerlo todo! Todos los episodios terminan con Coulson haciendo referencia a Tahití y algún personaje reconociendo lo raro que está desde que fue resucitado, pero en ningún caso se añade información que justifique, o al menos amortigüe la constante repetición. Whedon y Tancharoen retrasan desesperantemente el momento de la revelación (las revelaciones, si sumamos también el pesado, digo pasado, de May) y nos machacan con lo mismo en cada episodio. Nos dan las mismas pistas una y otra vez, y se quedan tan panchos. Una historia en la que los secretos son tan importantes no funciona si estos no son tratados con suspense. Y el suspense en SHIELD brilla por su ausencia.

3. Y en relación al punto anterior: ¿Hacia dónde va todo esto? Los showrunners están abriendo muchos frentes, pero no se centran en ninguno. No se centran en general. Da la sensación de que no saben lo que están haciendo, de que están dando palos de ciego a ver si aciertan en algo. No serían capaces ir directos al grano ni aunque lo intentasen. Es como si tuvieran una buena idea y no supieran cómo rellenar las tramas que convergerán en ella. Afortunadamente, los próximos capítulos parecen retomar algunos de esos frentes, con el regreso de Mike Peterson (J. August Richards) y Centipede. Seguiremos teniendo paciencia, que para eso venimos con experiencia.

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Pero bueno, con tanta queja, ¿por qué afirmo en el título de este artículo que SHIELD progresa adecuadamente? Porque es así. A pesar de estos fallos, la serie empieza a mostrar síntomas de evolución favorable, y saltan a la vista los resultados. Por eso muchos seguimos adelante, porque confiamos ciegamente en no estar perdiendo el tiempo (espero que no estemos realmente ciegos). Agents of SHIELD es una de las pocas series que espero con ansia semana tras semana (hacía tiempo que no me pasaba), y eso será por algo (sí, porque es una cláusula del contrato whedonite, pero por algo más). Veamos qué ha hecho bien SHIELD en los últimos tres episodios:

1. La unión hace la fuerza. Cómo no. Desde que este proyecto comenzó a gestarse ya teníamos claro que SHIELD sería una serie coral, y que en ella jugaría un papel esencial la química grupal. Y de momento funciona muy bien. De hecho mejora en cada capítulo. En “The Hub” (1.07), después de que los agentes completen con éxito una misión suicida a la que son enviados sin plan de escape, Victoria Hand (Saffron Burrows) dice: “Es el equipo de Coulson, no necesitaban extracción”. Es uno de los momentos más elocuentes y acertados de lo que llevamos de serie, y nos demuestra que, efectivamente, los agentes de Coulson empiezan a formar un gran equipo, y se están convirtiendo en una gran familia.

2. Éxito en la química por parejas. Y si los personajes florecen en grupo, emparejados demuestran que los lazos que empiezan a unirlos son mucho más fuertes de lo que parecía. Desde “FZZT” (1.06) hasta “The Well” (1.08), parece que SHIELD ha puesto en marcha una serie de experimentos para probar la química de los personajes en diferentes combinaciones de dos. Y los resultados son inmejorables. Fitz y Simmons nos proporcionan los momentos más emotivos de lo que llevamos de serie en “FZZT” (probablemente el mejor episodio por ahora, aparte del piloto). Los hermanos (no de sangre) científicos se separan en “The Hub” para trabajar con sus otros compañeros. Por un lado Simmons y Skye, y por otro Fitz y Ward, demuestran ser dos parejas cómicas excelentes en escenas muy divertidas (obviemos cuando Ward tira el sándwich que Simmons le ha hecho a Fitz, uno de los más terroríficos de la historia de la televisión). También se solidifica la relación entre Coulson y May (papá y mamá), y entre Coulson y Skye, dos de los núcleos más importantes de la serie. Así sí.

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3. Personajes con más entidad. La cada vez más natural interacción entre los agentes está dando como resultado unos personajes mucho más definidos, que se empiezan a alejar de los arquetipos que comenzaron siendo. Aún queda mucho trabajo por hacer, pero salta a la vista que los actores empiezan a estar realmente cómodos en la piel de sus personajes. Brett Dalton destapa más registros (dramáticos y cómicos) revelando que es algo más que un palo, Iain de Caestecker (nuestro monito Fitz) se ha fusionado por completo con su personaje, y Elisabeth Henstridge está demostrando que es la mejor intérprete de la serie (Simmons lleva un par de episodios en estado de gracia). Esto contribuye a que nuestro vínculo con ellos se estreche, y empecemos a temer por sus vidas. Quizás se esté jugando demasiado pronto con la idea de perderlos (Simmons está a punto de morir en “FZZT” y Ward y Fitz en “The Hub”), pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que cada vez nos importan más. El eslabón más débil es precisamente el agente Coulson. Ya sea por la repetición de la que hablaba en el primer punto 2, por la asombrosa inexpresividad de Clark Gregg, o por el hype que conlleva haberlo elevado de categoría en el Universo Marvel, Coulson es de momento una de las mayores decepciones de la serie.

4. Constante reconocimiento del Universo Marvel y ampliación del Universo SHIELD. Si es que era una tontería eso de mantener a la serie al margen de las películas de Marvel. Es más, era imposible. Está bien que se busque la identidad propia de la serie, pero no se puede invisibilizar algo tan grande como una invasión de Elfos Oscuros en la Tierra (o sea, Midgard). Sin embargo, el anunciado crossover con Thor: El mundo oscuro que tuvo lugar la semana pasada en “The Well” fue más bien una treta publicitaria (como era de esperar). Sí, vemos a los agentes limpiar (literalmente) el estropicio ocasionado en la película, pero poco más. “The Well” es otro episodio que sigue el patrón “Artefacto de la semana”. Y a pesar de ser más bien decepcionante, supone todo un triunfo dentro de la serie por varios motivos.

The Hub

En primer lugar reconoce más abiertamente la existencia de la MAGIA en la realidad de los agentes. A pesar de que Jemma presenta claros síntomas de Scully-itis, los personajes se mueven en el mismo plano que Jane Foster y Darcy Lewis, y SHIELD deja de ser, aunque sea por un momento, una serie de espías. En segundo lugar, no tenemos a Thor (qué curioso que estos súper héroes se enfrenten a un Apocalipsis y después se vayan de vacaciones hasta que les apetezca volver) pero los acontecimientos de la película influyen de verdad en la serie. La introducción de una especie de secta o grupo de resistencia que cree que los Dioses vuelven a la Tierra para reconquistarla tras la invasión de Londres es una buena idea. Entronca a la perfección con el Universo Cinematográfico Marvel y a su vez permite a la serie manejarse con amenazas más terrenales, más abarcables. Y por último, en “The Hub” conocemos a más miembros de la cadena de mando de SHIELD (la mencionada Victoria Hand) y visitamos otras instalaciones de la organización, lo que da mayor credibilidad a la trama central y ayuda a trazar ese camino que parecía costarle tanto encontrar a la serie.

5. Esa referencia a Dollhouse en “The Well”. No, es broma. Pero va en serio. Did I fall asleep?

Crítica: La cabaña en el bosque

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A estas alturas de la película, La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2011) ya no es solo una revelación de culto, sino que va camino de convertirse por derecho propio en un clásico prematuro. La historia detrás de este accidentado proyecto de Joss Whedon (producción y guion) y Drew Goddard (dirección y guion) es conocida por todos. El periplo de los autores para llevarla a la gran pantalla en su país de origen (donde tardó más de un año en estrenarse) no es nada comparado con lo que el fan español ha tenido que esperar, y aguantar. Después de más de un año mareando la perdiz (de truncado estreno en cine pasó directamente a lanzamiento doméstico para ser cancelado indefinidamente antes de ver la luz), GOOD FILMS rescata la película del limbo de la distribución en España para brindarnos la oportunidad de disfrutar de este título imprescindible del terror actual en cine, lugar al que siempre perteneció. No importa si la hemos visto ya, queríamos (necesitábamos) experimentarla en pantalla grande (más allá de festivales o muestras), inmersos en la oscuridad de una sala. Y nuestros gritos desesperados por fin han sido escuchados.

La cabaña en el bosque cartel españolNada más iniciar su largo y tumultuoso recorrido comercial, La cabaña en el bosque adquirió de inmediato el calificativo de película de culto. Puede que los nombres detrás el proyecto tuvieran algo que ver. Sin embargo, la clave en este caso no es el factor Whedon (Goddard además es uno de sus más fieles segundos de abordo), sino el hecho de que la película lograra marcar un antes y un después en el fantástico, a pesar de los obstáculos en su camino. La cabaña en el bosque es una comedia de terror (con un pie en el sci-fi) que desarma los mecanismos argumentales del género en un astuto ejercicio de deconstrucción (o autopsia) narrativa. Aportando una visión fresca y original como hiciera Pesadilla en Elm Street (Wes Craven) en los 80, o revitalizando el género con altas dosis de sátira y humor meta, como Scream en los 90 (también de Craven), La cabaña en el bosque introduce una nueva perspectiva que reajusta nuestras expectativas (no sin antes manipularlas habilidosamente) y condiciona toda la producción terrorífica posterior. Lo pudimos comprobar recientemente en la nueva versión de Evil Dead, que se ponía las pilas y optaba por la seriedad para contar por enésima vez la historia que La cabaña en el bosque acababa de explicar y desmitificar (siempre desde el respeto y la pasión por el género).

La cabaña en el bosque es un sólido entretenimiento con momentos de loca diversión, pero también de gran lucidez y capacidad analítica, que articula a la perfección lo que el espectador, cada vez más ducho y escéptico, siente al ver el tipo de películas que esta parodia. Whedon y Goddard se lo pasan genial y no dejan títere con cabeza. Se adueñan de todos, absolutamente todos los lugares comunes del slasher, y orquestan un inteligente espectáculo de tramoya que no cesa en ningún momento de sorprender y sublimar. Juegan con sus personajes, desmontan deliciosamente los arquetipos, para reflexionar jocosamente sobre los clichés que los conforman. Y construyen con gran detallismo, argucia y sentido del humor un argumento que fluye espectacularmente durante los aprovechadísimos 95 minutos que dura el film. La cabaña en el bosque es además una de esas películas que adquieren mayor sentido y empaque con los repetidos visionados. La cuarta vez que me he adentrado en la cabaña con el deportista, el empollón, la zorra, el fumado y la virgen es, sin lugar a dudas, la que más he disfrutado. Esto dice mucho de una película que se debe experimentar por primera vez sabiendo lo menos posible sobre ella (de ahí que no incluya aquí detalles sobre la trama, aunque me muera por darle el capricho a Whedon analizando hasta la última coma). En lugar de desmerecer por la ausencia del factor sorpresa, La cabaña en el bosque gana cada vez que se ve, confirmándose como la película de terror más importante de los últimos años.

Valoración: ★★★★½

Review: Agents of S.H.I.E.L.D. – “The Asset” (1.03)

The Asset

¡Ahí lo tenemos! El icónico plano whedonista de grupo avanzando hacia la cámara. Y solo hemos tenido que esperar hasta el tercer episodio para verlo.

¿Hablamos sobre “The Asset”? ¿Qué os ha parecido con respecto a los dos anteriores? La cosa va mejorando, ¿no? Aunque todavía queda mucho por hacer. Aquí os dejo mis impresiones, sin orden ni concierto, a lo loco (a lo Loki):

Ya nos avisaron de que la primera etapa de SHIELD destacaría por los episodios autoconclusivos (como toda serie made in Whedon), así que a nadie debería sorprender que “The Asset” sea más o menos igual que los dos capítulos anteriores -sobre todo que “0-8-4”. Una misión, más palabrería científico-técnica precediendo a las peleas y las explosiones de turno, más gadgets de mentirijilla, más giros predecibles… Pero también más información sobre los personajes y más cohesión como grupo. Esto va tomando forma.

Salta a la vista que los efectos especiales están muy por encima de la media. Esos coches y el camión volando durante el cold open no se ven en cualquier serie. Aunque no es ni de lejos lo más importante, ese tipo de cosas dan empaque a una serie que tiene que luchar con el sambenito de ser la hermana pequeña y pobre de Marvel.

La semana pasada dije que Melinda May era mi agente menos favorito. Lo retiro (pero insisto en que la culpa la tiene Ming-Na, no me la puedo tomar en serio). Esta semana estoy entre Ward y Skye. ¿A qué viene esa tensión sexual tan artificial? ¿En serio hacía falta forzarla tan descaradamente y tan pronto? Qué pocas chispas, qué incómodo y acartonado todo. Mirándolo por el lado bueno, sus escenas juntos en “The Asset” nos han servido para saber más de los dos personajes. De Ward aprendemos que su hermano le pegaba cuando era pequeño (vaya, Ward, ¿cómo se supera un trauma así?). De Skye que es una huérfana que ha crecido pasando de una familia adoptiva a otra, y que acabó dejando el instituto para adoptar la filosofía “si no esperas nada de nadie evitas las decepciones”. No es todo, también descubrimos que nuestra Annie particular tiene unas tet… Perdón. Joss no me ha criado para esto. Pero seguro que no han pasado desapercibidas a nadie.

Skye The Asset

Lo que sí tengo claro es quién es mi agente favorito por ahora: Leo Fitz. Nuestro nuevo Topher Brink (sin el complejo de Dios y con los niveles de adorabilidad por las nubes) tiene las mejores frases del episodio: “If we had a small monkey…”, “Boobs”. ¡Y por si fuera poco, come palomitas al borde de la taquicardia durante la misión de Skye!

SHIELD tantea terrenos con un breve momento “salvaje oeste” que nos recuerda inevitablemente a Firefly, como cada vez que vemos el cargo bay del avión de Coulson. You can’t take the sky from me. You can’t take Lola from me.

Cada vez soy menos capaz de pasar por alto el hecho de que Clark Gregg no sea precisamente el mejor actor del mundo (de hecho es uno de los más inexpresivos que he visto en mucho tiempo, con permiso de Ming-Na… vaya duelo de titanes). Aun es pronto, porque el personaje no le ha exigido demasiado, pero dudo que vaya a ser capaz de dar la talla interpretativamente. Espero equivocarme. Sigo adorando a Coulson (¡más referencias a su coleccionismo metidas con calzador en este capítulo!), pero por ahora siento que elevarlo de rango, de secundario (enlace dentro del Universo Cinematográfico de Marvel y alivio cómico de Los Vengadores) a protagonista de su propio buque marveliano está dejando demasiado a la vista sus carencias. A ver si con el tiempo se ajusta a su nuevo estatus.

Espero que se acaben pronto las bromas tipo “Bla bla bla jerga científica a velocidad de la luz”, “Chicos, en inglés, por favor”. No se puede usar en todos los capítulos. Por lo demás, el reparto se empieza a sentir más cómodo con los diálogos. Mención especial a Chloe Bennet (Skye) y Elisabeth Henstridge (Simmons), que por ahora han pillado el tono cómico whedoniano mejor que nadie.

Más conexiones azarosas con el Whedonverso: ¿Puede ser Simmons más Winifred Burkle? ¿Y no os ha recordado este episodio a las primeras misiones de Echo en Dollhouse?

Franklin Hall

El despegue de Agents of SHIELD está siendo algo turbulento. “The Asset” me ha resultado definitivamente más sólido y entretenido que “0-8-4”, y sigo insistiendo en que el potencial es enorme y hay que confiar en que se desarrolle a su ritmo. Pero dudo que aguante mucho más a base de episodios “standalone” que se pueden reducir al siguiente esquema: misión en la que un grupo de novatos se enfrentan a una grave amenaza global y la solucionan con un deus ex machina de dudoso funcionamiento (en el episodio anterior fue una balsa, en este un simple disparo en un cristal dentro de unas instalaciones de alta seguridad). De acuerdo, este tipo de cosas forman parte del pacto de ficción que firmamos cuando nos adentramos en una serie de estas características, y no podemos olvidar que estamos ante un producto Marvel, pero hay que esforzarse un poco más en cerrar este tipo de tramas, porque esto no es un cómic de los 60. No queremos guionistas perezosos que escriben los capítulos usando una plantilla. Es más, nosotros podemos aguantarlo, pero el público general no tanto, y por desgracia, de ellos depende que la serie sobreviva.

Habréis notado que me centro bastante en los aspectos negativos de la serie. Si lo hago no es porque esté descontento con ella, es porque no estoy todo lo contento que quiero estar. Con tres episodios emitidos, me reafirmo en todos los puntos fuertes de Agents of SHIELD que identifiqué en este artículo y no considero necesario repetirlos una y otra vez. Lo que hace falta es centrarse en lo que se puede y se debe mejorar para que Agents of SHIELD se convierta en la gran serie que todos queremos que sea. La escena post-créditos (parece que va a ser habitual, y me parece estupendo) nos indica que estamos a punto de presenciar el nacimiento de Gravitón. Este súper villano, alter ego del doctor Franklin Hall, apareció por primera vez en Los Vengadores #158 (1977). ¿Será nuestro Big Bad de la temporada? Espero que sí. Es justo lo que la serie necesita.

Ahora vosotros. ¿Qué os ha parecido “The Asset”?

Personajes Whedon: Cordelia Chase (II)

Cordelia II

I’d just like to say thank you. You believed in me when no one else would. Even in my darkest hours, you were there for me, and that means more to me than you’ll ever know. I guess what I’m really trying to say is, “I love you”. To all my fans, this is for you! (“Birthday”, 3.11)

¿Quién es Cordelia Chase? Esta pregunta tiene fácil respuesta (que no por ello breve) si nos referimos a la Cordelia que conocimos en Buffy, cazavampiros. Sin embargo, su paso por Angel nos complica la tarea considerablemente. Si bien Cordelia mantiene en Angel los rasgos más identificables que la convirtieron en uno de los personajes más carismáticos de Buffy (su descaro, su dudoso cociente intelectual o su intermitente superficialidad, por nombrar unos cuantos), es justo referirnos a la de Cordelia como una de las evoluciones de personaje más extensas, intrincadas, y quizás por todo ello, irregulares del Whedonverso.

La Cordelia de Los Ángeles es sin duda el mismo personaje que la popular animadora de Sunnydale, y al mismo tiempo es otro completamente distinto. Esto se debe a varios factores. Su desarrollo como personaje en Buffy, a pesar de ser coherente y satisfactorio, no deja de ser el propio de un personaje comparsa. Si lo pensamos, Cordelia, a pesar de figurar en los créditos iniciales como “star” desde el piloto de Buffy, siempre obtuvo un tratamiento narrativo más cercano al de personaje secundario que es utilizado generalmente como alivio cómico. Sin embargo, la fuerte personalidad de Cordelia, y su tumultuosa odisea personal, la convertían en un ente narrativo sólido y para muchos, un personaje whedon inolvidable.

I’m from Sunnydale. We had our own Hellmouth. I think I know a vampire when… I’m… alone with him… in his… fortress-like home (“City of…”, 1.01)

El escaso tiempo de pantalla para Cordelia en Buffy –sobre todo al principio- es quizás una de las razones por las que el personaje obtuvo un desarrollo más redondo en la serie madre que en su spin-off. El caso de Cordelia es análogo al del propio Angel, personaje que pasa de segundo a primer plano y obliga a los guionistas a dotarlo de un mayor número de dimensiones, de aristas. Manejar y desarrollar a estos personajes puede ser una tarea dificultosa (siempre fluctuando entre lo que fueron y lo que deberían ser a partir de ahora), y de no hacerlo bien obliga al espectador a valorar si el personaje realmente tenía potencial para llevar el peso de una historia principal.

Cordy Angel

Por lo tanto, esta actualización del personaje lleva consigo un tratamiento necesariamente más profundo. En primer lugar, Cordelia se encuentra en un nuevo hábitat, más hostil de lo que ella esperaba, y debe aprender a desenvolverse con otros recursos. Mientras en Sunnydale era la reina, en Los Ángeles es tan solo un alma más a la deriva en la gran ciudad. El inicio oficial del viaje de Cordelia hacia la madurez puede identificarse en el episodio “Rm w/a Vu” (1.05), el primero centrado en su personaje. En él, Cordelia comienza la búsqueda de un nuevo apartamento, a la vez que nos da a conocer una búsqueda mucho más profunda, en la forma de su propia redención. Cordelia cree que su fracaso como actriz en Hollywood y su insatisfactoria vida en Los Ángeles es un castigo por su comportamiento en el instituto. Tras luchar contra sus fantasmas –y los que tienen las llaves de la que quiere que sea su nueva residencia a toda costa-, y gracias al apoyo de Angel, que le ayuda a reafirmar su identidad (“You’re Cordelia Chase”), alcanza su primera epifanía en la serie. Con cuatro sencillas palabras, “The bitch is back!” Cordelia nos recuerda con quién estamos tratando. Paradójicamente, el personaje dejará de ser la queen bitch que todos conocíamos para convertirse con el tiempo en un apoyo incondicional, un ejemplo de sensatez y un paradigma de sacrificio. En Cordelia, la auto consciencia es el primer paso hacia el cambio.

Sin embargo, el protagonismo de Cordelia en Angel es relativo, al menos durante la primera temporada de la serie –y concretamente durante los primeros nueve episodios. En este sentido, Joss Whedon y David Greenwalt no sitúan a Cordy bajo los focos de manera abrupta, sino que continúan tratándola como un personaje secundario en algunos aspectos: su tiempo en pantalla sigue siendo reducido en comparación con el absoluto protagonista de la serie, Angel, y su papel durante los primeros episodios se ve limitado al de compañera –más bien inútil- de oficina y ocasional dama en apuros –algunos de sus rasgos más identificables siguen ahí, pero, como decíamos antes, existe voluntad de cambio. Al comienzo, el personaje no es más que un reclamo para atraer a la audiencia más fiel de Buffy a ver Angel, que durante sus primeras temporadas adolecerá de una profunda dependencia de su serie madre –además de Cordelia, Wesley Wyndam-Pryce formará parte del equipo de Angel, y esto, junto a los abundantes crossovers entre ambas series durante los primeros años hará que Sunnydale parezca más cerca de Los Ángeles que en las tres últimas temporadas del spin-off.

Cordelia Angel Investigations

No es hasta el episodio 1.10 (“Parting Gifts”) cuando Cordelia se convierte en un miembro verdaderamente activo de Angel Investigations –habiendo asumido anteriormente el fracaso de su sueño hollywoodiense y su papel en la lucha contra el mal- gracias a los poderes que Doyle le deja en herencia, muy a su pesar. The Powers That Be escogen a Cordelia como portadora de las visiones premonitorias del demonio, con el propósito de ayudar a Angel en su camino a la redención. A su vez, el propio Joss, junto con su delegado Greenwalt –los Powers That Be en Mutant Enemy, claro-, hacen lo propio con el personaje, confiar en su potencial de desarrollo para las próximas temporadas, y por lo tanto, otorgarle mayor protagonismo. Se trata del comienzo de la verdadera evolución de Cordelia en Angel, que pasará por distintas etapas, cada cual más extrema: princesa de otra dimensión, medio demonio, ser superior, madre del mal, y por último, ángel de la guarda.

I didn’t ask for this responsibility, unlike some people who shall remain lifeless (“Parting Gifts”, 1.10)

Durante la primera temporada de la serie, Cordelia se mueve entre la fragilidad provocada por su fracaso en la gran ciudad, el dolor que le causa su nueva condición física y la fuerza innata de su carácter. El bagaje que el personaje trae de la Boca del Infierno marca fuertemente su personalidad en la ciudad. Sin embargo, Cordelia, lejos de dejarse amedrentar por su pasado, usará sus experiencias más traumáticas en Sunnydale como escudo y manual de supervivencia. Es otro signo más del imperante girl power que todas los féminas whedonianas exponen en mayor o menor medida. El cambio más significativo con respecto a la Cordelia de Sunnydale es motivado por sus primeras experiencias como sidekick de Angel y, principalmente, por su relación con Doyle. Tras años convencida de que su lugar en el mundo es la alfombra roja –idea que sin embargo no abandona, al menos hasta la tercera temporada-, Cordelia acaba asumiendo una realidad: lo quiera o no, pertenece al equipo de los bienhechores. Por lo tanto, su lugar está en la sombra, junto a los héroes que salvan el mundo sin salir en la televisión. Este será el sacrificio que convertirá a Cordelia en un personaje moralmente superior, y que definirá su trayectoria en la serie. Tomando conciencia de su papel en la lucha contra el mal –con determinación, a pesar de las continuas quejas por los gages del oficio-, Cordelia comienza a lograr la atención que tanto deseaba antes de mudarse a Los Ángeles. Solo que no viene de quien ella esperaba.

Las visiones de Doyle no solo sirven como punto de partida hacia la madurez de Cordelia, sino que también –y sobre todo- son el motor de prácticamente todas las tramas episódicas de la serie. Antes de que esto se convierta en un lastre para el personaje, Cordelia protagoniza varias tramas al margen de sus poderes, desmarcándose así de su habitual papel de apoyo al protagonista y de secundaria en las tramas principales. Todo cambia con el arco especial de tres episodios que deja en suspenso la historia principal de la segunda temporada (Darla tendrá que esperar). Cordelia pasa a primer plano, y lo hace por todo lo alto, como princesa de la dimensión natal del demonio Lorne, Pylea, donde, entre otras cosas, goza de sus tan ansiados quince minutos de gloria (“In quite a hurry to get back to the “Cordelia is not a Princess” dimension, aren’t ya?”), conoce a uno de los hombres de su vida –el leal Groosalug– y se acerca a su segunda experiencia como útero demoníaco.

Cordelia fights

La relación entre Angel y Cordelia se afianza en la tercera temporada, en primer lugar como consecuencia de la segunda muerte de la cazavampiros –Cordelia siempre será el principal hombro sobre el que llorar para el vampiro-, y más tarde sirviendo de apoyo indispensable en la breve experiencia de Angel como padre, y de nuevo, como consuelo tras la prematura pérdida de su hijo. Durante este tiempo, Cordelia irá convirtiéndose progresivamente en un personaje con ciertos tonos paternalistas y cuyo papel será principalmente el de apoyo moral y voz de la razón. Sin embargo, al mismo tiempo ocupará un puesto cada vez más físico en las misiones de Angel Investigations, convirtiéndose, gracias al entrenamiento de Angel, en otra chica whedoniana que aprende a dar sus propios puñetazos en lugar de esconderse detrás del héroe mientras este la salva.

Cordelia: I’m wearing pants.
Billy Blim: So you can dress like a man? Talk like a man? Does that make you feel superior?
Cordelia: Actually, I’m feeling superior because I have an arrow pointed at your jugular. And the irony of using a phallic-shaped weapon… not lost on me. (“Billy”, 3.06)

Antes de ser ascendida, literalmente, por los Powers That Be, para ocupar un puesto hecho a su medida como ente divino en un plano superior, Cordelia atraviesa su etapa más dura como empleada de las causas justas. A medida que sus visiones son cada vez más reales, las secuelas de las mismas se vuelven más permanentes, hasta dejarla en un estado de coma/proyección astral en el episodio que supone con toda seguridad el mayor punto de inflexión para el personaje, “Birthday” (3.11). Este capítulo compendia excelentemente el viaje de Cordelia hasta el momento, de egocéntrica y superficial estrella en ciernes a figura materna y abnegada heroína. El jocoso demonio Skip hace las veces de fantasma del pasado, presente y futuro en el propio Cuento de Navidad de Cordelia –solo que no es Navidad, sino su cumpleaños- y le ofrece quedarse en una realidad alternativa en la que disfruta de su tan anhelado éxito –en esta realidad Cordy es protagonista de una exitosa sitcom- a cambio de olvidar su vida junto a Angel. Como es de esperar, Cordelia no acepta el trato, puesto que de hacerlo, ya no estaría cumpliendo su sueño, sino dando la espalda a la que reconoce como su verdadera vocación: luchar contra el mal.

Tras ser consciente de la importancia de su contribución a la empresa de Angel –que sin ella, y tras la muerte de Doyle, devoluciona en un ser salvaje y demente- y comprobar que estaba predestinada a recibir los poderes de Doyle, Cordelia regresa convertida en su mejor versión posible. A su vez, “Birthday” nos muestra que quizás la relación entre Angel y Cordelia pueda estar definida por el amor romántico –algo que se adelantaba, aunque fuera a través de un encantamiento, en el episodio “Waiting in the Wings”, 3.13. El final de la temporada confirma esta idea, y nos muestra a Cordelia dispuesta a entregarse a una historia de amor con Angel. Sin embargo, los Powers That Be –o como veremos más adelante, Jasmine- le impiden llegar a su cita con el vampiro, para alivio de muchos, entre ellos, quien esto escribe.

Cordy Angel 2

Se puede decir que Cordelia alcanza su cénit como personaje al ascender al cielo de la noche angelina en el episodio final de la tercera temporada de Angel (“Tomorrow”, 3.22). Esto se debe a que la Cordelia de la cuarta temporada es otro personaje totalmente distinto, una vaina para un huésped que quiere traer al mundo un vástago del mal –y esta vez uno que no escatima en preparativos, disponiendo los elementos de la realidad a su antojo para llevar a cabo su plan. La Evil Cordelia no es en realidad sino una marioneta, totalmente inconsciente de sus actos. No obstante, esto es suficiente para que todo su arco argumental durante la temporada sea percibido como el desvirtuamiento de un personaje que ya ha alcanzado su madurez plena y para muchos debía haberse quedado tal y como estaba –que Cordelia se acueste con Connor, el hijo adolescente de Angel, es un ejemplo del extremo al que se lleva al personaje, aunque como decíamos, no se trate realmente de nuestra Cordelia en ningún momento.

Las malas lenguas apuntan a los encontronazos de Charisma Carpenter con el propio Whedon tras quedarse embarazada, obligando a reescribir la temporada entera. La leyenda urbana cuenta que el final de Cordelia, que casi sin que nos demos cuenta cae en un coma irreversible tras dar a luz a Jasmine y desaparece sin más, es un castigo del autor a la actriz –circula una historia muy parecida sobre el papel de Xander en Buffy. A pesar de esto, lo cierto –y paradójico- es que Evil Cordelia supone para Carpenter una oportunidad idónea para demostrar sus dotes como actriz –hasta el momento, y perdonadme, bastante escasos-, algo que salta a la vista durante posteriores visionados de la serie, que nos permiten apreciar mejor los matices de una interpretación con más capas de las que pudiera parecer.

Ya sea para acallar las voces que acusaban a Whedon de perjudicar la historia con su vendetta personal o para dar cierre verdadero al personaje –lo contrario no sería normativo en un trabajo vinculado a su nombre-, Cordelia regresa esporádicamente durante la quinta y última temporada de Angel, en uno de los episodios favoritos de los seguidores de la serie, “You’re Welcome” (5.12). En él, el Team Angel recibe la inesperada noticia de que Cordelia ha despertado de su coma, sorprendentemente, más fabulosa que nunca. Por otra parte, Lindsay ha vuelto a Wolfram & Hart para acabar definitivamente con Angel, y Cordelia presta su ayuda al vampiro por última vez para derrotarlo. Siguiendo el desarrollo natural del personaje tal y como quedó al final de la tercera temporada, Cordelia ejerce de guía espiritual de Angel a la vez que lucha a su lado, katana en mano.

Cordelia You're Welcome

En la que es la perfecta coda para el personaje, Cordelia reafirma su identidad como pilar principal en la lucha del vampiro contra el mal, y lo que es más importante, en su recorrido personal. A pesar de que se hace hincapié en el velado amor que sienten mutuamente -¿puede Angel amar a alguien que no sea Buffy?-, lo importante es que Cordelia, no importa desde dónde, será fiel a su promesa de ayudar a Angel a encontrar su redención. Al final del episodio, Angel recibe una llamada del hospital informando de que Cordelia ha fallecido, sin haber despertado del coma en ningún momento (Los Serrano plagiaron esta escena, por cierto). Es el momento en el que asumimos el final de Cordelia. El personaje que comenzó como un estereotipo caracterizado por su frivolidad y materialismo se despide como adalid de la perseverancia, la madurez, y el compromiso. Y esa es mi Cordelia.

Cordelia: I naturally assumed you’d be lost without me, but this?
Angel: I am lost without you.
Cordelia: You just forgot who you are.
Angel: Remind me. (“You’re Welcome”, 5.16)

Personajes Whedon: Cordelia Chase (I)

cordelia cabeza alta

No puedes comprar a Cordelia

Darn, I have cheerleader practice tonight. Boy, I wish I knew you were gonna be digging up dead people sooner. I would’ve cancelled. (Cordelia Chase, “Some Assembly Required”)

Solemos pensar que no hay demasiadas cosas dejadas al azar en el whedonverso, por tanto, es inevitable conjeturar que el nombre de pila de Cordelia Chase no fue una elección aleatoria. Hacerla tocaya del personaje de El rey Lear de William Shakespeare parece una decisión premeditada si atendemos al modus operandi de Joss Whedon y observamos algunas características en común entre ambas.

Los autores Gregory J. Thompson y Sally Emmons-Featherston, en su artículo “What Shall Cordelia Say?” sitúan a la Cordelia de Buffy cazavampiros como una de las claves para entender la serie como una morality play en la línea (salvando las distancias formales) de la obra de Shakespeare. Cordelia se revela a través de su nombre como alegoría, y haciendo esto, nos descubre al resto de personajes y sus andanzas como representaciones simbólicas de varios aspectos de la vida, y concretamente de lo que supone madurar y tener que encontrar un propósito y un lugar en el mundo. Sin embargo, Cordelia no es un vehículo de representación existencial en la línea de otros personajes ya analizados en este blog, como Anya, Dawn y Lorne. Ella es un personaje con una identidad (humana) claramente establecida desde su primera aparición (aunque acabe siendo despojada de ella, y forzada a buscar un camino alternativo para recuperarla).

Más allá de este paralelismo con la de Shakespeare, a simple vista, y a priori, nuestra Cordelia no comparte más características con la hija menor del rey Lear, una mujer de corazón, valiente y compasiva. Si bien esos calificativos no pueden aplicarse a la ligera a un personaje como Cordelia Chase en la primera temporada de Buffy, comenzamos a atisbar alguno de ellos a medida que la trama de la segunda temporada va tomando forma, y Cordelia se va acercando al grupo de la cazavampiros. Pero no es hasta su marcha a Los Ángeles (es decir, al spin-off de BuffyAngel), cuando empezamos a reconocer en ella claramente esos cambios culminantes en la Cordelia que despedimos en “You’re Welcome”, su episodio final en Angel.

Cordelia The Wish

El largo recorrido vital de Cordelia consta de tantas etapas, todas ellas igual de interesantes, que me veo obligado a dividir este artículo en dos, y tratar en primer lugar a la Cordelia de Sunnydale, dejando para más adelante a la de Los Ángeles.

Cordelia no solo se presenta como la reina del instituto desde el primer momento en el que aparece en “Welcome to the Hellmouth”, sino que inmediatamente deja claro su estatus como reina de los one-liners y robaescenas por excelencia. La Cordelia Chase de Sunnydale es más norteamericana que una taquilla de instituto. Exceptuando el curioso hecho de que en este caso, la chica más popular del instituto sea morena y la renegada social sea rubia, Cordelia responde a todos los estereotipos adolescentes norteamericanos vistos en cine y televisión en las últimas dos décadas. La Queen C es superficial, está completamente obsesionada con su imagen y con su lugar en la pirámide social del instituto y solo tiene dos cosas en la cabeza, su pelo y su preocupación por él. Además de esto, el personaje no deja de ser (originalmente) un alivio cómico más, un personaje secundario cuya función es aparecer en dos o tres escenas en cada episodio y dejar caer alguna bomba en forma de los mencionados one-liners, para más tarde desaparecer de la trama.

Al menos esto fue así hasta “Out of Mind, Out of Sight”, episodio de la primera temporada en el que Cordelia adquiría protagonismo, y que resultó ser uno de los mejores del primer año de la serie. En él, Cordy pasaba a primer plano para dejar entrever que había mucho más bajo la superficie, y que el personaje merecía más presencia en la serie. El episodio contaba la historia de una estudiante del instituto de Sunnydale que se hacía invisible tras ser completamente ignorada por sus compañeros durante un largo periodo de tiempo. Su evidente no-relación con Cordelia y los eventos que esto conllevaba sirvieron en este episodio de crítica a la sociedad actual, y a su tendencia cada vez más radical al culto del yo. Y de eso sabía mucho Cordelia.

“People who think their problems are so huge craze me. Like this time I sort of ran over this girl on her bike. It was the most traumatizing event of my life, and she’s trying to make it about her leg! Like my pain meant nothing! (Cordelia Chase, “Out of Mind, Out of Sight”)

Como todos los personajes femeninos de Whedon, Cordelia, a pesar de las reticencias iniciales, es otro exponente del girl power dentro de su obra. Sin embargo, Cordelia se diferencia de casi todas las demás en sus armas de defensa. La fuerza del personaje reside en su orgullo y en la alta concepción que tiene de sí misma, y de esta manera, su mayor defensa es la gruesa capa de autoestima que la protege. Esto sitúa a Cordelia como la reina incontestable del instituto, campo de batalla en el que no tiene rival. Al menos hasta que llega Buffy Summers. La irrupción de la cazavampiros en el apacible reino de Cordelia pone en peligro su estatus. Pero no por las razones obvias (el peligro a ser sustituida por otra adolescente más popular) sino porque Buffy, y más tarde Xander, le harán descubrir un mundo en el que quizás no sea tan bueno ser la reina. Se podría decir entonces que Buffy le roba el trono, aunque no para ocuparlo.

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Uno de los aspectos centrales en la construcción y evolución del personaje de Cordelia es su relación con Xander. A pesar de llevar años compartiendo clases -y ejerciendo de sofisticado y viperino bully contra él y su amiga Willow-, es la novata la que le empuja finalmente a relacionarse de verdad con el geek Harris. A medida que avanza el curso, Cordelia va teniendo cada vez más encontronazos con la cazavampiros y los que ya son su séquito de incondicionales. La especial fijación que tiene por Xander salta a la vista desde el principio. A pesar de que ambos se resisten, el desconcertante interés de Cordelia por Xander (y el de Xander por Cordelia, que tiene que ver más con las hormonas) los lleva a iniciar un divertido romance a partir de la segunda temporada. De esta manera nace una de las parejas más descacharrantes del buffyverso. Al final, los dos alivios cómicos de la serie acaban convirtiéndose en los protagonistas de algunos de los momentos más hilarantes de las primeras temporadas de Buffy.

“You’re a sheep. All you ever do is what everyone else does just so you can say you did it first. And here I am, scrambling for your approval, when I’m way cooler than you are ‘cause I’m not a sheep. I do what I wanna do, and I wear what I wanna wear. And you know what? I’ll date whoever the hell I wanna date. No matter how lame he is” (Cordelia a Harmony, “Bewitched, Bothered and Bewildered”)

La relación de Cordelia y Xander representa el triunfo del everyman adolescente que suele servir como desenlace de muchas comedias teen de los 80. Cordelia es el sueño hecho húmedo del nerd, una suerte de trofeo para el empollón que nos viene a enseñar que es posible invertir las convenciones sociales. Además, por extensión, su relación con Xander la convierte en última instancia en un miembro más del equipo, parte activa de la scooby gang, sumándose así al discurso universal y particularmente whedonianola unión hace la fuerza“. Y no solo eso. Reconocer a Cordelia como scooby, como parte integral del grupo de Buffy Summers, proporciona una satisfacción al espectador que alude directamente a su capacidad compasiva y empática. Ver al malo unirse a los buenos tras un recorrido de auto conocimiento y una serie de cambios suele tocar la fibra sensible del espectador, que estará dispuesto más adelante a admitir en el grupo a un demonio milenario o un vampiro con siglos de atrocidades cometidas a sus espaldas. De acuerdo, Cordelia no es un demonio (aún no), no es una villana, pero es una antagonista, y cuando por fin se reconoce como “una de los nuestros” es aceptada por el espectador con los brazos abiertos.

“Everyone knows that witches killed those kids. And If you hang with them, expect badness, ‘cause that’s what you get when you hang with freaks and losers. Believe me, I know. That was a pointed comment about me hanging with you guys”. (Cordelia Chase, “Gingerbread”)

Xander y Willow enseñan una valiosa lección a Cordelia: es mucho más satisfactorio ser parte (distinta) de un grupo que ser un individuo exitoso y popular que al final no sea más que un clon dentro de un mismo grupo social. Cordelia se acerca a Xander sin darse cuenta de que eso constituye el primer paso del proceso de búsqueda personal de su propia identidad al margen del grupo al que pertenece. Ella se mantiene reacia todo el tiempo, pero casi inconscientemente va desarrollando una identidad adherida al grupo de los scoobies, y alejada de Harmony (una de sus secuaces y candidata al trono de Sunnydale High) y las demás.

buffy girls

Claro que Cordelia nunca dejó de ser Cordelia. En la localidad infestada de vampiros, demonios y humanos con poderes ocultos, Cordelia se las apaña para seguir siendo una especie de autoridad local. Sus poderes son terrenales, son los que uno necesita para luchar en el mundo real, en los pasillos del instituto. Es por eso que Cordelia es una figura respetada en sus círculos, es vista como un personaje especial, con poderes especiales (dinero, belleza y el poder que ello conlleva, los valores más importantes en la sociedad de masas). Cordelia se adhiere a las normas sociales según cánones actuales. Y lo sigue haciendo, aunque desafíe esas normas enamorándose del mayor paria del instituto, manteniéndose de alguna manera fiel a sí misma, a pesar de los cambios que experimenta.

“Listen up, needle brain, Buffy and I have taken out four of your cronies, not to mention your girlfriend. I haven’t even broken a sweat. See, in the end Buffy’s just the runner up. I’m the queen. (Cordelia Chase, “Homecoming”)

A pesar de tener a Xander en común, la relación entre Cordelia y Buffy nunca llegó a prosperar del todo. A lo largo de tres temporadas, ambas mantuvieron las distancias, y no se convirtieron en mejores amigas (quizás porque habría sido un poco inverosímil). El cénit de la tormentosa relación entre Buffy y Cordelia tiene lugar en el episodio “Homecoming”, en el que ambas luchan de la mano por su vida, y cada una por su cuenta por la corona de la reina del baile. Es en este episodio cuando vemos a la Cordelia más guerrera (en el sentido más comiquero de la palabra), a la que más tarde veremos emerger en Angel. Sin embargo, a pesar de la importancia del triunfo físico contra la amenaza demoníaca, el episodio supone más bien una reafirmación de la Cordelia original, la de siempre, la verdadera reina de Sunnydale, capaz de vencer cualquier contratiempo con sus armas infalibles: la convicción, la belleza y la auto suficiencia.

No obstante, la paradoja se nos viene encima cuando analizamos el origen de esos puntos fuertes en el personaje. Cordelia es una mujer fuerte, pero su fuerza está en directa relación con las figuras masculinas a su alrededor. Su imagen (la marca Cordelia) cuesta dinero, y papá está dispuesto a pagar lo que sea para mantenerla. Al final, y a pesar de su reafirmación en “Homecoming”, nos queda la duda de si Cordelia es capaz realmente de valerse por sí misma. Por suerte, esta duda también le asalta a ella.

CordeliaCheerleader

Pero, ¿qué pasa cuando Xander le es infiel con la otra mayor paria del instituto, su mejor amiga, Willow? Cordelia toca fondo (y en ese fondo, además, es empalada). Sin dudar un momento, achaca todos sus problemas a Buffy Summers, la persona cuya irrupción en su vida trastornó su visión del mundo. La antigua Cordelia Chase regresa (aunque ya hemos visto que nunca se fue del todo), pero el mundo ya no es el mismo y hace tiempo que el trono dejó de estar disponible para ella. Las normas sociales tal y como ella las conocía ya no son aplicables a su vida, y empieza a ver el mundo de otra manera. La propia Cordelia descubre que es ella la que ha cambiado. Irónicamente, acaba convirtiéndose en paria, lo que le obliga a replantearse su vida.

Por si no fuera suficiente con la infidelidad de Xander, Cordelia pierde uno de los poderes que aún le quedaban: el dinero. Su padre es detenido por evasión de impuestos, lo que lleva a la familia a la ruina, y a Cordelia de cabeza a trabajar en una tienda de ropa. Cordelia lo ha perdido todo, su orgullo, su identidad y estatus social. A pesar de que Xander le devuelve momentáneamente sus poderes al regalarle el vestido para el baile que ella no se puede permitir, ya no queda nada que le una a Sunnydale, ni siquiera él. Tras la graduación -en la que lucha contra las fuerzas del mal junto a sus compañeros una última vez- , Cordelia se marcha a Los Ángeles.

Podemos verlo como la historia de un fracaso o el ocaso de una reina. O también podemos pensar que tanto Sunnydale como la pista de baile del Bronze se le han quedado pequeños a Cordelia, y es necesario un cambio de aires, apuntar más alto. Al fin y al cabo, Cordelia siempre será Cordelia. No importa que sea empalada, que se convierta en medio demonio, que unas visiones premonitorias la destrocen o que dos seres la elijan como vientre de alquiler de sus vástagos demoníacos, Cordelia seguirá siendo fuerte, uno de los personajes más fuertes del buffyverso. Y no será gracias a un par de zapatos de 400 dólares o una tarjeta de crédito, sino a las personas, vampiros o demonios que se cruzarán en su vida para recordárselo.

“I would kill to live in L.A. That close to that many shoes…” (Cordelia Chase. “Welcome to the Hellmouth”)

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. – 100% Whedon

CLARK GREGG

Joss Whedon está más que familiarizado con el término “potencial“, y de hecho suele construir sus obras y a sus personajes alrededor del mismo. Para hacer una buena serie de televisión cuya proyección más allá del piloto no solo sea longeva y rentable, sino que capte de verdad el interés a largo plazo del espectador, es necesario manejar con habilidad ese potencial. En los últimos años, el drama televisivo en abierto ha depositado una importancia capital en el piloto de una serie. Por esto, es muy habitual que se despliegue todo el arsenal en la primera hora, dejando al espectador con la sensación de no necesitar más. Con Marvel’s Agents of S.H.I.EL.D., Whedon hace todo lo contrario, demostrando más de quince años después del estreno de su primera serie, Buffy, cazavampiros, que su magia sigue intacta.

S.H.I.E.L.D. (a partir de ahora usaré solo el acrónimo, y quizás me deshaga de los puntos) es una fuente rebosante de potencial. Un potencial que Joss, su hermano Jed y su cuñada Maurissa Tancharoen, se guardan muy bien de no realizar del todo, porque saben perfectamente que esto sería contraproducente. Por eso, esta familia bien avenida dosifica con tiento y astucia la información, jugando muy bien la carta del factor sorpresa, continuando la fusión de acción y comedia que tan bien funcionó en Los Vengadores, y ofreciéndonos lo justo para que salgamos satisfechos, pero sobre todo ansiosos por saber más.

Joss Whedon suele confiar en el poder del stand-alone (episodios autoconclusivos) para levantar los cimientos de una historia que acabará demandando mayor énfasis en una gran trama general. El piloto de SHIELD (fuera puntos) sirve como (re)introducción al universo que conocemos por las películas de Marvel a la vez que funciona como episodio-modelo de una serie que transcurre en un área desconocida de ese universo (el Nivel 7). Un “caso de la semana” que precederá a muchos otros, y que siembra la semilla de un arco mayor (que quizás empieza con la pregunta “¿cuál es el secreto tras el regreso de Coulson?”) Los que conocemos cómo funcionan sus relatos sabemos lo que Whedon y su equipo nos están preparando.

IAIN DE CAESTECKER, ELIZABETH HENSTRIDGE

El piloto de SHIELD supone una carta de presentación impresionante en cuanto a despliegue (salta a la vista el presupuesto) pero prudente y discreta narrativamente hablando. Como esperábamos de él, Whedon comienza a erigir su discurso apoyándose en los personajes, y no en la pirotecnia marveliana. Es una cuestión de logística. No se puede volar Nueva York por los aires todas las semanas, y no se puede contar con Robert Downey Jr. más allá de las imágenes de archivo. Pero también es el modus operandi whedoniano. No hay problema, tenemos al agente Coulson, a un puñado de nuevos personajes que -aunque sea demasiado pronto y estén en fase de génesis- no nos avergüenza reconocer que ya queremos un poco (o mucho), y a Lola (OMG LOLA!). Los agentes de SHIELD están construidos específicamente para llevar todo el peso de la serie, para que solo con ellos nos baste para estar satisfechos. Así, las nuevas creaciones de Whedon revelan esa permanente búsqueda de aquello que hace humanos a sus personajes, algo que crea vínculos instantáneos con el espectador, como siempre.

El equipo reunido alrededor de la resucitada figura de Phil Coulson (Clark Gregg) -un Mal Reynolds en busca de tripulación para realizar misiones al margen de burocracias-, responde inequívocamente a los cánones whedonianos. Tres en concreto son los personajes que más nos recuerdan que estamos ante una obra del autor: Skye, quizás la mayor representante junto al pícaro Coulson del sentido del humor whedoniano (ese inconfundible cóctel de ingenuidad, cultura pop, autorreflexión y bobaliconería), y el dúo dinámico Fitz-Simmons, que personifican dos arquetipos del Whedonverso, y además por partida doble: son británicos y lab geeks. Tanto ellos como los miembros más veteranos y serios del equipo, Melinda May y Grant Ward, están caracterizados de manera que su individualidad brille por separado y estalle en grupo, como los scoobies, y los tripulantes de la Serenity -¿está Whedon aprovechando para hacer Firefly otra vez?-, los activos de la dollhouse y los propios Vengadores. El clásico espíritu de equipo Whedon. Qué ganas de ver el icónico plano de grupo avanzando hacia la cámara.

CLARK GREGG, BRETT DALTON, CHLOE BENNET

Como decíamos, todo se reduce al potencial. Y de eso va precisamente la primera misión de SHIELD. A través de Mike Peterson, el personaje interpretado por el whedonista J. August Richards (Gunn en Angel), y del equipo liderado por el agente Coulson, los Whedon-Tancharoen nos hablan de los que no son los elegidos, de aquellos que se enfrentan al Nuevo Mundo sin poderes sobrehumanos, de los que viven cerca de los focos pero nunca los pisan, los que lo ven todo sin que nadie los vea a ellos (“No podemos explicar todo lo que vemos, pero tenemos los ojos abiertos”). Los agentes de S.H.I.E.L.D. son humanos que se desenvuelven en una parcela de la realidad (“la línea que separa el mundo del mundo más extraño”) que les exigirá constantemente hallar el alcance y el límite de sus habilidades. En un mundo de súper héroes voladores, gigantes verdes, dioses, alienígenas y monstruos, estos hombres y mujeres deben buscar aquello que los convierte no en seres especiales, sino extraordinarios. Y nosotros estamos deseando presenciar esa búsqueda, a pesar de que ya intuimos desde el piloto qué es lo que los hace únicos.

 

Conexiones con el Whedonverso:

– ¿Quién más pensó en el “cargo bay” de la Serenity cuando Coulson y Ward entran al avión de SHIELD?

– J. August Richards no es el único actor whedonista que aparece en el piloto. También tenemos a Ron Glass, el pastor Book de Firefly, que hace de doctor de SHIELD. Como forma parte de la plantilla de la organización, es muy posible que lo veamos más.

– “You can’t stop the Rising Tide” (Skye), “Can’t stop the signal”. No puede ser coincidencia.

– Volvemos a ver al übervamp y a oír el Grr Argh! del logo de Mutant Enemy. Lo echábamos de menos, ¿eh?

Personajes Whedon: Lorne (Krevlornswath del Clan Deathwok)

Lorne Angel cabecera

No es fácil ser verde

Lorne: This is way beyond my Ken… and my Barbie, and all my action figures.

El hecho de que fuera un demonio el responsable de aportar luz a la cada vez más oscura trama de Angel es una de las muchas contradicciones que cimentaban la serie hermana de Buffy. Pero Lorne era mucho más que eso. Lorne no era un demonio cualquiera, él era una criatura verde proveniente de una dimensión lejana que trataba de parecerse en la medida de lo posible a sus amigos los humanos. Sus trajes de colores chillones -que revelaban un estupendo sentido de la moda, porque su color de piel se lo permitía-, su pasión por la música, y su conmovedora empatía hacia los humanos -manifiestada principalmente por su cálida manera de dirigirse a ellos y sus cariñosos apelativos-, le convertía en uno de los personajes más intrínseca y utópicamente humanos de la serie.

La historia de Lorne es toda una declaración de intenciones. Como más adelante sucedería con Andrew en Buffy, cazavampiros, la ambigüedad sexual del personaje permitió a los guionistas jugar con el espectador, sin ofrecer ningún tipo de respuesta al respecto. Porque no hacía falta, y no porque estuviera claro, sino porque al final era lo menos importante. Lorne llegaba a Los Ángeles en 1996, tras ser succionado por un portal interdimensional. La vida en Pylea, su dimensión natal, no fue un camino de rosas para el demonio verde. Lorne no era como sus congéneres, los demonios del Clan Deathwok. Él vivía en un mundo completamente distinto al de sus familiares y vecinos, campeones que entrenaban para luchar y matar. Cabezas huecas según él, sin más aspiración que la de derramar sangre y hacer de ello una recompensa para una vida de esfuerzo, dedicación y testosterona demoníaca.

Lorne

Lorne era el hermano sensible, el niño diferente, el adolescente rarito, prácticamente un apestado. Como de costumbre, Whedon daba en el clavo extrapolando la realidad más mundana a sus universos ficticios. Si Lorne hubiera sido humano, sería el niño que se encierra en su cuarto a leer mientras los demás salen a la calle a darle patadas a cualquier objeto que pudiera servir como balón. Sería el joven que prefiere estar tirado en el suelo escuchando música, mientras sueña con un futuro bajo los focos de un teatro. Es decir, Lorne sería el mariquita del barrio (entiéndase “mariquita” como sinónimo de distinto, rechazado, raro-queer). Por eso, al descubrir la Tierra, y en concreto Los Ángeles, un lugar donde la música tiene una importancia vital (en Pylea no existía), donde la cultura y el ocio le permitirían llevar una existencia hedonista y privilegiada, y en el que la moda no se limitaba a taparrabos de piel y cascos semi vikingos, Lorne decidió quedarse a vivir allí.

“They have no music there. It doesn’t exist. Do you know what that’s like? No lullabies, no love songs. All my life I thought I was crazy, that I had ghosts in my head or something… simply because I could hear music. Of course, I didn’t know it was music. All I knew was that it was something… beautiful and… and painful and right. And I was the only one who could hear it. Then I wound up here and heard Aretha for the first time.”

Lorne era el mayor de los filántropos del buffyverso. Su capacidad para leer auras le lleva a convertirse en toda una celebridad en el inframundo terrenal, donde se le conoce como El Anfitrión (The Host). Esto, unido a que cuando el sujeto “leído” cantaba, Lorne era capaz de distinguir su alma con mayor claridad, desembocó en la inauguración de Caritas, un karaoke subterráneo regentado por nuestro demonio. Las habilidades de Lorne como vidente le convierten en una incorporación muy valiosa al equipo de Angel, quien recurre a él a menudo hasta convertirlo en un miembro activo de Angel Investigations, lo que supone más tiempo para el demonio en pantalla, así como más escenas cómicas para Angel (el vampiro cantando en un karaoke, ¿quién lo iba a decir?) y el resto del reparto. La trayectoria de Lorne en Angel responde inequívocamente al canon whedoniano. Se trata de otro personaje no humano que nace con el propósito de explicarnos los entresijos del alma humana, los engranajes de la mente. Lorne es otro personaje Whedon que trata de convertirse en un humano (aunque en su caso no literalmente), y en su camino encuentra las dificultades que le hacen pensar si merece o no la pena. Por regla general, la conclusión al respecto es optimista: merece la pena ser un humano, merece la pena vivir, luchar por la vida. Sin embargo, el caso de Lorne es distinto. El personaje más vivaracho de la serie acabaría aportando la nota pesimista al final de Angel. Pero eso, más adelante.

Lorne nunca fue un luchador (en el sentido físico de la palabra), y al contrario que otros personajes del buffyverso, como Cordelia, Dawn o Fred, el demonio no dará su brazo a torcer, y se negará a usar la fuerza física hasta el final. Esta declaración de principios le lleva a efectuar un hechizo de no violencia sobre su local, por lo que bajo ningún concepto es posible llegar a las manos en Caritas. Con su apaciguador carácter y su dulce voz, Lorne era a menudo el mayor apoyo moral para Angel. A veces con cierto aire paternalista, pero siempre con la mejor de las intenciones, Lorne era el hombro sobre el que llorar para el vampiro. En sus palabras también podían advertirse con frecuencia ciertos tonos maternales. Era irónico que un demonio fuera el responsable de aportar la nota conciliadora y serena. Pero así era, y por ello Lorne acabó convirtiéndose en un valor insustituible dentro del universo de Angel.

Lorne y Angel puppet

Hacia el final de la segunda temporada, en el episodio irónicamente titulado “Más allá del arcoíris” (“Over the Rainbow”, 2.20) -nadie, a estas alturas, dudaba de las intenciones de los guionistas-, Lorne regresa junto al Team Angel a su dimensión, Pylea, para rescatar a Cordelia, que ha sido atrapada por la raza del demonio, conocida por esclavizar a los humanos (o “vacas”) que acaban extraviados allí. El regreso a casa abre los ojos (aún más) al demonio, que acaba convencido de que su lugar está en Los Ángeles. De esta manera, el arco argumental de Pylea nos viene a dar una lección muy importante: Debemos permanecer en el lugar (literal o figurativo) al que pertenecemos, sin olvidar el lugar del que provenimos, porque ese es el que nos define, el que nos invita a evolucionar en primer lugar, y al que hay que regresar de vez en cuando para reafirmarnos en nuestra existencia. A partir de ese momento, Lorne ya no solo ofrece consejo al equipo de Angel, sino que será uno más, aunque su trabajo sea hacer de niñera de Connor, vigilar el fuerte o coger el teléfono.

“My psychic friend told me I had to come back here. I didn’t believe her. Then I realized I did have to come back here, because… – I really always thought I had to come back here, deep down inside, you know? I had to come back here to find out I didn’t have to come back here.”

A medida que Angel avanza, y la trama se oscurece, la luz de Lorne empieza a atenuarse. Durante las temporadas tres y cuatro, Lorne acompaña a Angel en sus aventuras, enfrentándose principalmente al bufete de abogados, Wolfram & Hart, comprobando de primera mano la corrupción del espíritu humano. Poco a poco, la filantropía de Lorne se ve sustituida por cierto cinismo, lo que le lleva a concentrarse más en sí mismo. Lorne decide alejarse de Angel y se marcha a Las Vegas para perseguir su sueño en el mundo del espectáculo (a estas alturas, si Lorne no había salido del armario, es que no lo iba a hacer nunca, porque era más que probable que nunca hubiera estado dentro). Lorne encuentra su lugar en la ciudad de neón, su paraíso más allá del arcoíris. Sin embargo, allí vuelve a darse de bruces con la realidad sobre el ser humano, cuando se ve envuelto en una trama fraudulenta, en la que es obligado a leer las auras de los asistentes a su espectáculo, para encontrar a los más afortunados y robarles su suerte. A su regreso a Los Ángeles, Lorne se muestra feliz por volver a casa, pero los eventos que se suceden a continuación contribuyen a seguir deteriorando su espíritu. La relación entre Angel y Connor, el paso al lado oscuro de Cordelia o el advenimiento de Jasmine, sitúan a Lorne en una incómoda posición. El demonio nunca ha estado convencido de que su lugar sea junto a Angel, luchando, pero acaba aceptando resignado que quizás sea su destino.

Lorne Wolfram & Hart

La quinta temporada de Angel será la que acabará definitivamente con el optimismo de Lorne, y su esperanza en el ser humano. Angel y su equipo “heredan” Wolfram & Hart. Lorne, en un principio está encantado con su posición como relaciones públicas. Contactos en las esferas más altas de la sociedad, fiestas, poder. Sin embargo, como le sucede al resto del antiguo equipo de Angel Investigations, ese poder le acaba mostrando su reverso tenebroso. En la batalla final, Lorne recibe su última misión, acabar con la vida de Lindsay. El demonio, que es ya una versión desangelada de sí mismo, la acepta, con una condición. Después de llevarla a cabo, desaparecería para siempre.

“I’ll do this last thing for you, for us… but then I’m out, and you won’t find me in the alley afterwards.
Hell, you won’t find me at all. Do me a favor. Don’t try.”

En la última escena en la que Lorne aparece en Angel, el demonio viste una gabardina marrón que oculta su traje. Tras recibir un disparo de Lorne, Lindsay nos revela la devastadora realidad. Lorne ha sacrificado su color, su personalidad para convertirse en un “flunky” (un gris empleado más) de Angel, cuya última misión es dar la muerte menos digna posible a un gran enemigo (en lugar de otorgarle la gran última pelea contra su némesis, Angel manda a Lorne para que haga el trabajo sucio). Entonces Lorne deja caer la pistola y pronuncia sus últimas palabras, mientras se marcha de la escena del crimen: “Goodnight, folks”.

Este artículo fue escrito la misma mañana en la que saltaba la noticia de la muerte, a los 33 años, de Andy Hallett (martes, 31 de marzo de 2009), el actor que se escondía tras la verde piel de Lorne. Hallett falleció de un paro cardíaco, tras cinco años luchando contra una enfermedad del corazón. La contribución de Andy a la televisión, y en concreto al buffyverso, será siempre recordada por los whedonites como una de las interpretaciones más llenas de vida, y uno de los personajes más queridos de los que han nacido de la mente de Joss. Este fue mi pequeño e improvisado homenaje a Lorne, y a Hallett, que recupero nueve años después de la triste despedida del primero, y cuatro de la marcha del segundo. “Goodnight, Andy!

Andy Hallett Lorne

Personajes Whedon: Dawn Summers

Dawn Summers cabecera

Más allá del retcon

Dawn: Touch me and my sister’s gonna kill you.

El término retcon nace en los ochenta para referirse a una técnica narrativa frecuentemente utilizada en cómic. Retcon es la abreviatura inglesa de continuidad retroactiva (retroactive continuity), y puede definirse a grandes rasgos como un gran cambio en una trama de larga continuidad. Posteriormente fue aplicado al campo de la ficción televisiva. Cuando una serie alcanza un número determinado de episodios y los síntomas de agotamiento se hacen cada vez más evidentes, o se elimina o se añade algún elemento, sobreviniendo en ambos casos cambios que alargarán la vida de la serie, o la condenarán hasta su cancelación. Muchos retcon vienen impuestos por la marcha de actores que desean desmarcarse de sus personajes, por lo que se renueva plantilla y planteamientos argumentales, resultando en muchos casos en series completamente distintas a las que eran cuando comenzaron sus andaduras. El caso de Buffy, cazavampiros es uno de los usos del retcon más ingeniosos que se recuerdan en mucho tiempo. Tras una desubicada e irregular cuarta temporada (un puñado de episodios magistrales, y otros tantos no tan memorables), se hacía inminente un cambio de dirección en los acontecimientos. Buffy en la universidad no acababa de convencer a la audiencia, y la Iniciativa no era precisamente de ayuda. Por eso, Joss Whedon decidió introducir un nuevo personaje para complementar al Core 4: Dawn, la hermana pequeña de Buffy.

Sin embargo, la repentina introducción de Dawn (Michelle Trachtenberg) en la vida de los scoobies es mucho más que un retcon. Se trata de un homenaje, un análisis encubierto, un experimento autocomplaciente pero inteligente que Whedon y su equipo idearían no solo para aportar sangre fresca al reparto y renovar las tramas, sino para poner a prueba al espectador, y a la propia historia de la serie. La premeditación de Whedon se pone de manifiesto en el último episodio de la anterior temporada, en el que Tara avisa a Buffy de la llegada de Dawn en un sueño premonitorio: “Be back before Dawn”.

Michelle_Trachtenberg_Buffy_Season_6

Dawn aparece en los últimos segundos del episodio “Buffy contra Drácula”, el estreno de la quinta temporada, dejando a la audiencia en completo estado de shock al gritar, al compás de Buffy una perturbadora palabra: “¡Mamá!”. En el siguiente episodio, “Mi verdadero yo” (“Real Me”, 5.02), se nos invita a entrar en la mente de Dawn, narrándonos desde su punto de vista lo que parece ser un día normal en la vida de la hermana de la cazavampiros. La audiencia sigue desconcertada, hasta que descubre la verdad sobre Dawn: Es una llave que abre un portal interdimensional, protegida de la diosa Glory por unos monjes que la convierten en humano y la plantan a la fuerza en la vida de la cazavampiros, alterando la memoria de todos los que la rodean. Esta (relativamente) disparatada trama es prácticamente una figura literaria, una hipérbole cósmica, que explica, como si fuera a formar parte de un manual de guión televisivo, el concepto de retcon, sus implicaciones y sus consecuencias.

En muchas otras series, el elemento añadido, casi siempre un personaje, suele ser un bebé, resultado del oportuno embarazo de una de las protagonistas. En el caso de Buffy, Dawn es una niña en el umbral de la adolescencia, lo que supone una oportunidad para Whedon de poder seguir explorando uno de sus temas favoritos, la batalla que supone la adolescencia, o en este caso, el paso de la pubertad a la adolescencia. Dawn viene a ocupar el vacío que han dejado los otros protagonistas, que se enfrentan ahora a problemas más adultos, y ya de paso a complicarlo todo suponiendo un miembro más de la familia al que proteger (Dawn’s in trouble, must be Tuesday). La pequeña Summers es por tanto una herramienta narrativa que no oculta sus intenciones como tal, que al igual que tantos otros aspectos de la serie, rebosa autoconsciencia por los cuatro costados. Sus aventuras como la llave, la revelación de su identidad (o la ausencia de la misma) en el episodio “Lazos sanguíneos” (“Blood Ties”, 5.13), sus diatribas existenciales (“This is blood, isn’t it? It can’t be me. I’m not a key. I’m not a thing. What am I? Am I real? Am I anything?”) se trasladan a la propia audiencia, que es manipulada para aceptar a la hermanísima como tal, como una más de la familia.

Dawn y Buffy Summers

Cuando Buffy y Joyce descubren que Dawn es la llave, y que todos sus recuerdos han sido alterados para incluirla en sus vidas, no se comportan como se comportarían una madre y una hermana. Se distancian de ella, y actúan confusas y temerosas. Es en ese momento en el que la audiencia comienza a sentir compasión por Dawn. Whedon quiere que comprendamos que no importa cómo ha llegado ahí, Dawn es familia, tiene la sangre de los Summers, y por tanto, debe ser aceptada, más allá de la razón y el pensamiento lógico, siguiendo exclusivamente lo que dicta el corazón. Buffy y Joyce llegan a esa conclusión un poco más tarde que el espectador (si el experimento de Whedon ha funcionado), y a partir de entonces, ambas dedican sus vidas a proteger no solo la llave, sino también la integridad de su familia. Pero las cosas nunca salen como deberían en el buffyverso.

La tragedia irrumpe en la vida de las Summers. La muerte de Joyce es un catalizador para muchos personajes, y especialmente para la hermana pequeña de la cazadora. La pérdida de su madre deja a las hermanas huérfanas, y obliga a Buffy a adoptar el papel de figura materna. Dawn es una adolescente arquetípica, a pesar de sus orígenes. Es chillona, se queja de todo, hace montañas de granos de arena y odia a su hermana de la misma manera que la quiere y la necesita. Este acertado enfoque realista por parte de los guionistas, en oposición al noventa por ciento de los adolescentes televisivos norteamericanos, irónicos, agudos, y extrañamente maduros en sus diálogos, no evita que Dawn sea uno de los personajes más odiados de la serie. Muchos espectadores vieron a la hermana de Buffy como el principio del fin, el desencadenante de lo que más tarde sería la temporada más oscura de toda la serie. Más que retcon, shark. Para muchos espectadores (sobre todo los americanos), desde que Dawn aparece en escena, la serie decae sin remedio.

Dawn: You wanna know what I’m scared of, Spike? Me. Right now, Glory thinks Tara’s the Key. But I’m the Key, Spike. I am. And anything that happens to Tara… is ‘cause of me. Your bruises, your limp… that’s all me, too. I’m like a lightning rod for pain, and hurt… and everyone around me suffers and dies. I must be something so horrible to cause so much pain and evil.

Dawn es básicamente definida por sus relaciones con los que la rodean. En la quinta temporada, su carácter se explica a través de su relación con su madre y su hermana. Dawn está harta de ser la hermana pequeña, de ser ignorada, invisible (“She still thinks I’m Little Miss Nobody, just her dumb little sister. Boy, is she in for a surprise”). Por otra parte, su interacción con Xander en la quinta temporada es crucial con respecto a los acontecimientos de la séptima y última. Dawn ve a Xander como un protector, una mezcla de adulto y adolescente que lo sitúa ante sus ojos como alguien maduro, pero cercano a ella. De la misma manera, Spike, al igual que los demás, siente el deber de cuidar de ella, de protegerla de los peligros del mundo, llegando a convertirse en su niñera oficial. Por todo esto, Dawn es definida en términos relativos. Su identidad sigue siendo un enigma, como el de todo adolescente, a pesar de conocer la historia de su origen. La muerte de su hermana, que se sacrifica por ella y por el mundo, marca el camino a seguir para Dawn. A partir de ese momento, debe valerse por sí misma, debe luchar para conseguir lo más difícil de este mundo: vivir en él.

Buffy: Dawn, listen to me. Listen. I love you. I will always love you. But this is the work that I have to do. Tell Giles… tell Giles I figured it out. And, and I’m okay. And give my love to my friends. You have to take care of them now. You have to be strong. Dawn, the hardest thing in this world… is to live in it. Be brave. Live. For me.

A pesar de que en las siguientes temporadas Dawn sigue necesitando de los demás para continuar descubriendo su identidad y conocerse mejor a sí misma (y ya de paso, nosotros a ella), su crecimiento interior se va haciendo tan evidente como el exterior. Dawn madura, convirtiéndose en una joven determinada, valiente y luchadora. Pero el camino hacia la madurez no es fácil para nadie, y especialmente para ella. Al principio de la sexta temporada, descubrimos que la ausencia de su hermana le ha obligado a abrirse camino ella sola, pero sigue teniendo figuras adultas en las que apoyarse. Principalmente, Willow y Tara. Los problemas de adicción de Willow nos presentan al Whedon más conservador. A pesar de que este evita la moralina en todo momento, nos advierte de los peligros mundanos a los que se enfrenta el adolescente (básicamente sexo y alcohol, Tonight, On a very Special Dawn…). Dawn sufre las primeras consecuencias del síndrome de abstinencia de la bruja, y se convierte así en el contrapunto a las desventuras sexuales de su hermana o los problemas prematrimoniales de Xander y Anya. Así, la sexta temporada se adentra en terrenos más oscuros y deprimentes que nos muestran los dolores de crecimiento de todos los personajes. El distanciamiento entre Willow y Buffy, acerca a las hermanas, tras una temporada en la que la cazadora había apartado a todos de su vida.

Dawn Potential

La séptima temporada nos hace volver la vista atrás, y nos obliga a recordar la niña que Dawn fue. Si Dawn no se hubiera comportado como una adolescente en plena efervescencia hormonal, su madurez en la recta final de la serie no tendría el mismo sentido. En el episodio adecuadamente titulado “Potencial” (“Potential”, 7.12) , Dawn descubre que eso de hacerse mayor tiene que ver con aceptar el lugar que nos corresponde en la vida, y hacer de ello una máxima para seguir viviendo (los paralelismos con Anya son evidentes). En una de las escenas más emotivas de toda la serie, Xander le da la lección definitiva. Dawn ya no es una niña, y ella ni se había dado cuenta:

Xander: They’ll never know how tough it is, Dawnie, to be the one who isn’t chosen. To live so near to the spotlight and never step in it. But I know. I see more than anybody realizes because nobody’s watching me. I saw you last night. I see you working here today. You’re not special. You’re extraordinary.

A pesar de que el verdadero cierre del personaje de Dawn llega con las palabras de Xander en “Potencial”, y que como Willow, Anya o Xander, se retira figurativamente dejando todo el protagonismo a Buffy y Spike hasta el final de la serie, Dawn sigue siendo un apoyo esencial para la cazadora, muy a su pesar. Finalmente, Buffy comprende que su hermana no está dispuesta a quedarse en la sombra, mientras ella lucha para salvar su vida y la de los demás. Eso es lo que la hace humana, lo que la hace extraordinaria. En la batalla final, Dawn demuestra su determinación y madurez a su hermana mayor, que la mira con orgullo cuando le dice que no quiere despedirse de ella, porque “todo lo que digas va a sonar a adiós”. Al final, Dawn se ha ganado un lugar privilegiado (a la derecha de la cazadora) en el mundo, consiguiendo que todos a su alrededor, y todos los que asistimos a su crecimiento, olvidemos que todo comenzó con un simple retcon.

Personajes Whedon: Anya Christina Emmanuella Jenkins

Copyright Twentieth Century Fox Home Entertainment. For Editorial Use Only.

El sentido de la vida

Anya: I can just hear you in private. “I dislike that Anya. She’s newly human, and strangely literal.”

La primera vez que vemos a Anya en pantalla, en el episodio “El deseo” (“The Wish”, 3.09), de Buffy, no nos imaginamos la importancia que el personaje adquiriría más adelante en la historia de la cazavampiros. Al principio su presencia es meramente instrumental: Anya es un miembro más del séquito de la desternillante Harmony, una secuaz particularmente callada y distante. Tras ganarse la confianza de Cordelia desmarcándose de las animadoras cabezahueca, Anya desvela su verdadero rostro. Ella es Anyanka, un demonio vengador que concede deseos a mujeres despechadas que desean ver sufrir como un animal en el matadero al hombre que les rompió el corazón. Anya no se regocija en exceso de su trabajo, pero tampoco se anda con chiquitas. Concede cualquier deseo, por muy descabellado y sangriento que sea, sin remordimientos, sin sentir nada al respecto. Es un demonio. Pero sobre todo, una profesional. Cordelia cree que la responsable indirecta de sus desgracias (que básicamente se pueden resumir en “enamorarse de Xander Harris”) es Buffy Summers, por lo que su deseo la lleva a un mundo alternativo en el que la cazadora nunca puso un pie en Sunnydale.

Si bien Buffy Summers engloba los grandes temas centrales de la serie (la gran metáfora de la vida, convertirse en adulto, aceptar las Anya OMWFresponsabilidades, saber hacer uso de las capacidades de uno mismo, de nuestro poder), Anya sirve un propósito aún más ambicioso: descubrirnos el sentido de la vida, saber y entender qué es ser un humano, y por qué estamos aquí. Tras convertirse en humana (cuando su amuleto es destruido en “El deseo”), Anya inicia la más complicada odisea de su longeva vida (más de mil años): vivirla tal y como un humano lo haría. Sin embargo, la Anya humana no viene con todos los accesorios de serie. No está muy familiarizada con la ironía, no comprende que los humanos mientan, y hace de la sinceridad y la honestidad su manual de supervivencia, sin importarle a quién pueda herir con sus palabras (y no porque esté desprovista de compasión, sino porque sencillamente no entiende que la verdad pueda hacer tanto daño). Anya era a menudo el alivio cómico de Buffy, cazavampiros (incluso desplazando a Xander), con su habitualmente franca postura sobre el sexo, su pasión exaltada por el dinero (su verdadero primer amor humano) y su recién estrenada mente capitalista (una de las primeras lecciones sobre el ser humano que se aprendió) Pero sobre todo, por su aversión a los conejosBunnies, it must be bunnies!

El viaje existencial de Anya es un complemento perfecto al que realizan Buffy, Xander y Willow a lo largo de las siete temporadas de la serie. Mientras ellos luchan, cometen errores fatales, y aprenden de ellos, Anya se mueve por inercia, sin saber muy bien qué sentimiento va a abordarla en cualquier momento. En “El cuerpo” (“The Body, 5.16), conoce el de la pérdida, la vulnerabilidad ante la muerte natural y la impotencia que supone no poder hacer nada para evitarla. Entonces es cuando vemos a la Anya más humana hasta el momento, una recién nacida de veinte años que se doblega al fin a sus sentimientos más primarios. Pero ella sigue sin entender nada. Su cuerpo empieza a reaccionar como un ser humano, pero su mente sigue sin alcanzar a comprender el por qué de sentimientos tan arbitrarios y complejos:

Anya: “I don’t understand how this all happens. How we go through this. I mean, I knew her, and then she’s- There’s just a body, and I don’t understand why she just can’t get back in it and not be dead anymore. It’s stupid. It’s mortal and stupid. And-and Xander’s crying and not talking, and-and I was having fruit punch, and I thought, well, Joyce will never have any more fruit punch ever, and she’ll never have eggs, or yawn or brush her hair, not ever, and no one will explain to me why.”

La muerte de Joyce, junto con otros puntos de inflexión en su vida mortal, y sobre todo la guía para la vida que es su gran amor en la serie, Xander, hacen de Anya un personaje más rico, más complejo. Al final de la quinta temporada, Anya siente el peligro de la muerte más cerca que nunca, y confiesa a Buffy que quiere vivir, y que por eso está ayudando, por eso lucha junto a ella en el (uno de los) Apocalipsis. Por desgracia, los eventos del episodio “Campanas del infierno” (“Hell’s Bells, 6.16) vuelven a cambiar a Anya. Hasta el momento no había conocido uno de los sentimientos humanos más devastadores (o eso pensamos): un corazón roto. Xander abandona a Anya en el altar, dejando a la ex demonio sumida en un profundo estado de tristeza y confusión que la lleva a recordar por qué se convirtió en un demonio vengador. Anya alcanza otro cénit en su vida como humana, y quizás por ello, se acaba rindiendo.

Su regreso al gremio demoníaco inicia otro viaje de auto conocimiento. Anyanka ha vuelto, pero ya nada es lo mismo. Los residuos de su vida humana siguen estando ahí, demasiado frescos, demasiado presentes como para ignorarlos. Su descenso a los infiernos AnyaWeddingDressacaba en epifanía en el episodio “Desinteresadamente” (“Selfless, 7×05), en el que vemos a una Anya derrotada, un “ser humano” completamente dominado por su lado oscuro. “Desinteresadamente” es el episodio definitivo de Anya. En él se nos presenta a Aud, la mujer que más tarde se convertiría en Anyanka, y finalmente en Anya, y se nos descubre el motivo por el que decidió dedicar su vida a la venganza (y de paso, el por qué de su miedo a los conejos): la infidelidad de su marido, Olaf. Todo cobra sentido. El plantón de Xander el día de su boda se reinterpreta como un “trigger”, como la canción que cantaba la madre de Spike a su hijo. Un recuerdo que destapa un dolor oculto, y que hace volver a Anya a sus orígenes, a lo que conoce, a lo que mejor se le ha dado durante diez siglos: la venganza. En su enfrentamiento definitivo con Buffy, Anya muestra tendencias suicidas (“Stop trying to save me, Xander”), se ha rendido por completo, tanto de su vida como demonio, como de su vida humana. Por ello, le pide a D’Hoffryn (el demonio que otorgó a Aud sus poderes de venganza) que deshaga las atrocidades que ha cometido, a cambio de su vida. D’Hoffryn decide concederle el deseo, pero no sin darle la última lección, el castigo definitivo. Anyanka volverá a ser Anya, pero no tendrá el privilegio de no sufrir los remordimientos por sus crímenes. Estará condenada a vivir con el peso de lo que hizo.

Todo vuelve a empezar para ella, pero el bagaje ya no es el mismo. Anya parece haber encontrado por fin el camino a seguir, y no podría haberlo hecho sin el cierre necesario en su relación con Xander, sin aprender a estar sola. Pero paradójicamente, ella sigue desorientada. En el penúltimo episodio de la serie, vuelve a tener una epifanía, la más importante de todas. De nuevo en peligro por el que parece ser el Apocalipsis definitivo (siempre lo es), Anya comprende de qué va eso de ser un humano:

“I guess I was kinda new to being around humans before. And now I’ve seen a lot more, gotten to know people, seen what they’re capable of and I guess I just realize how amazingly… screwed up they all are. I mean, really, really screwed up in a monumental fashion. And they have no purpose that unites them, so they just drift around, blundering through life until they die. Which they know is coming and yet every single one of them is surprised when it happens to them. They’re incapable of thinking about what they want beyond the moment. They kill each other, which is clearly insane, and yet, here’s the thing. When it’s something that really matters, they fight. I mean, they’re lame morons for fighting. But they do. They never… They never quit. And so I guess I will keep fighting, too.”

La muerte de Anya en el último episodio de Buffy es a menudo tachada de gratuita e insustancial. La propia Emma Caulfield reconoció en la reunión del reparto para el décimo aniversario de la serie (2008) que no estaba muy contenta con la manera en la que su personaje acabó. Las palabras literales de Caulfield fueron: “Ella merecía algo más”. Parece que ni la propia Emma alcanzó a comprender el significado de la muerte de Anya, y sobre todo de que sucediera en un abrir y cerrar de ojos. Esa aparente falta de relevancia de su muerte impedía ver otros detalles mucho más importantes: Anya muere luchando, y defendiendo a otra persona (una que no le despertaba las mayores simpatías además), lo que nos remite directamente a su discurso pre-apocalítico del episodio anterior (leedlo una vez más). Es decir, Anya muere habiéndose convertido por fin, y completamente, en una humana. El ciclo se completa, y su muerte no es ni de lejos un insulto al personaje como muchos opinan, sino todo lo contrario, es todo un regalo, incluso una declaración de amor. Es en definitiva el broche perfecto (el único posible quizás) para uno de los personajes más férreos y coherentes de la serie. Pero lo más importante es que la muerte de Anya nos pilla a todos de sorpresa, a ella la primera (la atacan por la espalda). Y nos duele, nos afecta, pero nos hace comprender mejor su discurso filantrópico. Espada en mano a pesar del terror que vemos en su mirada durante su última escena, Anya -y Joss Whedon a través de ella- nos imbuye del espíritu luchador que recorre toda la serie. Ella es una de esas idiotas que luchan por lo que le importa, que no se rinden nunca. Anya muere, luego existe. Y través de ella nosotros comprendemos por qué seguimos adelante, aunque la mayor parte del tiempo, como ella, no entendamos nada.

AnyaBunny

10 consejos de Joss Whedon para escribir un guion

Hace unos meses os traía los consejos de Joss Whedon para superar el ‘bloqueo creativo’, extraídos de un artículo de la (recomendadísima) revista online  Rookie. Ahora nos llega una lista de 10 tips para escribir una película. La crítica de cine Catherine Bray entrevistó a Whedon en 2006 (la época en la que preparaba Wonder Woman) para la revista británica Hotdog, en la que el creador de Buffy y Dollhouse le dio diez consejos, tan personales como universales, para llevar a cabo con éxito la escritura de un guion. Ven la luz ahora, y yo os los traduzco a continuación:

 

1. TERMÍNALO
He decidido que “llegar al final” sea el paso número uno. Quizá os riáis, pero es la verdad. Tengo muchos amigos que han escrito dos tercios de un guion y después se han pasado tres años reescribiendo eso. Terminar un guion es, en primer lugar, muy difícil, y en segundo, una experiencia muy liberadora. Aunque no sea perfecto, aunque sepas que vas a tener que seguir trabajándolo, sigue tecleando hasta el final. Obtener cierre es necesario.

2. ESTRUCTURA
Tener una estructura conlleva saber hacia dónde te diriges, asegurarte de que no te vas a ir por las ramas. Algunos directores que se suelen ir por las ramas, como Terrence Malick o Robert Altman, han hecho películas geniales, pero hoy en día ya no se hace tan bien y no lo recomiendo. Yo soy un loco de la estructura. Hasta me hago tablas. ¿Dónde ponemos los chistes? ¿Las emociones fuertes? ¿El romance? ¿Quién sabe qué? ¿Cuándo se entera? Es necesario que estas cosas ocurran en el momento adecuado, y debes levantar la estructura alrededor de esta idea: qué sentimientos quieres despertar en tu audiencia. Tablas, gráficos, bolígrafos de varios colores, cualquier cosa que evite que empieces el guion a lo loco será útil.

3. TEN ALGO QUE DECIR
Bueno, esto debería estar en el número 1. Aunque estés escribiendo un plagio de La jungla de cristal, asegúrate de tener algo que decir sobre los plagios de La jungla de cristal. La cantidad de películas que no van sobre lo que en teoría se proponen es increíble. Es muy raro, sobre todo en el cine de género, encontrarse con una película que se base en una idea fija en lugar de estar concebida como una mera sucesión de set-pieces. Por ejemplo, The Island se convierte en una película de persecuciones en coche, y los momentos más satisfactorios son los que tienen que ver con la clonación, en los que piensas cómo te sentirías si fueras uno de esos personajes.

4. TODOS TIENEN UNA RAZÓN PARA VIVIR 
Todo el mundo tiene una perspectiva. Cada persona que tienes en la escena, incluyendo a los matones que flanquean al villano, tienen un motivo. Tienen su propia voz, su identidad, su historia personal. Si la intervención de un personaje solo sirve para dar pie a la frase de otro, eso no es parte de un diálogo, es simplemente un extracto de audio. No todos los personajes tienen que ser graciosos, ni adorables, ni encantadores, y no todo el mundo tiene que hablar, pero si no sabes quién es cada uno y por qué están ahí, por qué sienten lo que sienten y actúan de esa manera, estás en apuros.

5. ELIMINA ALGO QUE TE ENCANTE
Este truco lo aprendí al principio de mi carrera. Si algo no funciona, si la historia que tienes se ha quedado parada y no sabes cómo hacer que avance, busca tu escena favorita, tu mejor idea o secuencia, y bórrala. Es muy cruel, pero a veces es inevitable. Seguro que más adelante es posible recuperarla, pero cortar algo así es, por lo general, un gran ejercicio de liberación.

6. ESCUCHA
Cuando me contratan como doctor de guiones es normalmente porque otra persona no ha sido capaz de llevar el texto al siguiente nivel. Es cierto que reemplazar al guionista es el último recurso del productor ejecutivo, cuando ya no sabe qué hacer, y es algo horrible, pero la verdad es que todos los guiones con los que he trabajado necesitaban al doctor, aunque luego no se me haya permitido hacer algo bueno con ellos. Lo que ocurre a veces es que el guionista se ha quedado bloqueado, se ha oxidado, que está tan atrapado dentro de su cabeza que no ve a los que están alrededor. Es muy importante saber cuándo insistir en tu idea, pero también es crucial escuchar absolutamente a todo el mundo. Puede que la persona más tonta de la sala tenga la idea más valiosa.

7. MONITORIZA LO QUE SIENTE LA AUDIENCIA 
Tu objetivo principal es el siguiente: conectar con tu audiencia. Por tanto, tienes que llevar la cuenta de lo que sienten en todo momento. Uno de los problemas que más me suelo encontrar viendo películas es que cuando pienso “Esta parte me resulta confusa” la película me contesta “Esto es lo que estoy intentando transmitir”, y entonces los personajes empiezan a articular en palabras sus intenciones. Nada de eso tiene que ver con mi experiencia como espectador. Piensa en lo que la audiencia piensa. Cuando los espectadores están en el cine, o se dan cuenta de que se les ha dormido el culo o no. Si has hecho bien tu trabajo no se darán cuenta. Hay mucha gente que piensa que los pases de prueba son una atrocidad, y es verdad que muchos estudios hacen que lo sean. Les entra el pánico, regraban escenas, o dicen cosas como “Brazil no puede no tener un final feliz”. Toda una historia de terror. Pero bueno, también pueden tener mucho sentido.

8. ESCRIBE COMO SI FUERA LA PELÍCULA
Escribe pensando en la película acabada siempre que puedas. Si una escena es muy llamativa y está llena de detalles, descríbela de manera que salte de la página.; si algo no es demasiado importante, no te detengas en ello. Haz que la lectura del guion se asemeje a la experiencia de la película; eso te facilita el trabajo, así como el del director y los productores, que en todo momento pensarán en cómo será lo que has escrito en imágenes.

9. NO ESCUCHES
Ya os he aconsejado que escuchéis a todo el mundo, y ahora os tengo que dar el consejo contrario, porque al final, el mejor resultado proviene de mandar a la mierda el sistema, de hacer lo inesperado y dejar que tu propia voz irrumpa en la experiencia mecánica que es hacer una película. Escoge bien tus batallas. No tendríamos a Paul Thomas Anderson o Wes Anderson si el todo el cine estuviera cortado por el mismo patrón. Pero el proceso te guía en esa dirección; es homogeneizante, y tienes que luchar contra eso. Hubo un momento durante la producción de Firefly en el que le dije a la cadena que la rechazasen. Habían empezado a hablar de una serie completamente distinta a la que yo quería hacer.

10. NO TE VENDAS
Yo ahorré el primer penique que me gané. Después me aseguré de que nunca tuviera que aceptar un trabajo solo por necesidad. Por supuesto que el trabajo siempre era una necesidad, pero conseguí aceptar solo los que me encantaban. Eso incluye Waterworld, y la gente normalmente frunce el ceño cuando lo digo, pero creo que la idea de la película es maravillosa. Cualquier cosa puede ser buena. Incluso El último gran héroe podría haber sido buena. Hay una idea que subyace de casi todas las películas: si eres capaz de encontrar en ella algo que amas, puedes hacerla. Si no encuentras nada, da igual lo bueno que seas: te estás prostituyendo.

(Texto original publicado en Aerogramme Writers’ Studio)

 

Consejos útiles (y solidaridad) para superar el “bloqueo del escritor”

De parte de Joss Whedon:

No tenía muy claro cómo empezar esto, así que lo he hecho y punto. Me he enfrentado a bloqueos creativos muchas veces en mi vida, aunque puede que menos que otros. Voy a establecer las reglas que yo sigo cuando tengo que luchar contra el bloqueo. Y creo que ya he señalado una de ellas.

Ejerce control sobre el entorno. Que nadie esté entrando y saliendo. Debes estar solo, con tiempo suficiente no solo para escribir, sino también para llegar al momento en el que estás preparado para hacerlo, algo que puede tardar bastante en ocurrir. Nada de Internet ni teléfono. Ponte música. Puede aumentar la motivación y además te separa de las personas que hay al otro lado de la pared. (Yo escucho bandas sonoras cuando escribo. Nada con letra, distrae demasiado. Las bandas sonoras de películas modernas pueden ser muy hipnotizantes -en el buen sentido- para el escritor. Pura emoción prolongada. Hans ZimmerRachel PortmanCarter BurwellMychael Danna… hay muchísimos). Asegúrate de que tu mesa esté orientada hacia el lugar correcto. (Yo tengo que estar mirando a la habitación, no a la pared). Que no esté demasiado abarrotada. No hay que descuidar nada.

Empieza a escribir. Puedes darle mil vueltas a cualquier cosa. Si dejas el folio en blanco corres peligro de adentrarte en una espiral frenética de inercia. Escribe algo en el papel. (No dibujes nada. En cuanto hago algún garabato me doy cuenta de que ya no voy a escribir nada en ese folio. La hoja en blanco da miedo, pero es sagrada. No la mancilles). Cualquier cosa puede ser reescrita… menos la nada.

Sé concreto. Quieres escribir algo. ¿Por qué? ¿Qué es lo que buscas exactamente? Da igual que estés empezando a escribir la frase o la tengas a medias, debes tener bien claro lo que estás persiguiendo. ¿Verosimilitud? ¿Risa? ¿Dolor? ¿Algo que rime con “naranja”? Sea lo que sea, esfuérzate en definir ese propósito. De esa manera, si abandonas, al menos lo harás teniendo ese objetivo claro.

Deja de escribir. Ten claro el momento en el que debes parar, es decir, cuando estés forzando la máquina. Esto es peligroso, porque es muy fácil volverse vago, pero buscar la inspiración cuando no está ahí acabará por agotarte y la siguiente sesión será igual de infructuosa. Creo que Stephen King lo comparó con besar a un cadáver. Pero claro, él lo haría de verdad. Sal de ahí, relájate, y lo mejor que puedes hacer es…

Ver algo. Ver, escuchar, leer –rellena el depósito de creatividad. Esto nos recuerda la razón por la que nos pusimos a escribir, y muy a menudo nos ayudará a encontrar la clave para el desbloqueo. Eso no quiere decir que vayáis a ver algo y plagiarlo inconscientemente (aunque esto no es cierto al 100%), simplemente ayuda al escritor bloqueado a acceder al lugar donde se encuentra la creatividad. Yo muchas veces veo una película, y esta me habla de lo que estoy escribiendo, algo que por supuesto no guardará al final ninguna similitud con esa película. Simplemente averiguaré cómo quiero sentirme cuando esté escribiéndolo yo. (El episodio 10 de la tercera temporada de Buffy se lo debo completamente a La última tentación de Cristo).

Imponte una fecha tope. Probablemente no terminaría de escribir nada si no hubiera que rodarlo a la semana siguiente. Soy un gran procrastinador, lo que quiere decir que la adrenalina que provoca el pánico de tener que hacer algo en el último momento es mi amiga. (He de reconocer tristemente que es lo que me mantuvo a flote en el colegio. Tengo una atención con déficit de disciplina. Y no había acrónimo para esa aflicción cuando era pequeño). Pero tú mismo puedes ponerte fechas límite. Los amigos pueden ser de gran ayuda. Haceos responsable el uno del otro (“tienes que tener tal número de palabras para tal fecha”, así para los dos). Puede que a veces no cumplas el plazo (o nunca), pero te hará ser consciente de que lo que escribes puede ser importante para alguien además de para ti.

Date una recompensa. Es decir, galletas. De hecho, voy a comer galletas cuando termine esto. ¿Hay algo más importante? Gánatelas y disfrútalas.

¡Que tengáis suerte!

No, espera. ¡Que escribáis bien!

No, que seáis felices escribiendo.

Aargg. ¡No! Eh… y por tanto y como he argumentado esas son las principales causas de… bla bla.

Joss, firmando… ¿qué? No.

¡Que aproveche! ¡Rosebud! ¡Nadie es perfecto! ¡Hasta el infinito y… me rindo. Nunca seré capaz de encontrar el final perfecto.

Voy a por una galleta.

(Texto escrito íntegramente por Joss Whedon y publicado originalmente en Rookie. Traducción de Pedro J. García)

Ser ‘actor Whedon’ y no morir en el intento

Joss los junta y ellos se crían.

Hay muchas maneras de identificar una obra de Joseph Hill Whedon: por sus increíbles heroínas de acción, por sus rápidos diálogos y sus frases lapidarias, por una serie de temas en común (emancipación femenina, poder y corrupción, identidad). Pero sin duda, el modo más rápido y directo de catalogar una obra como whedoniana es hallar en ella una de las numerosas caras conocidas del Whedonverso. Si está Fran Kranz, Summer Glau o Amy Acker hay un 80% de posibilidades de que nos encontremos ante una serie, película o webserie del creador de Buffy, cazavampiros.

Whedon ama a sus personajes y considera familia a los actores que los interpretan. De esta manera, el autor ha conseguido rodearse de un amplio plantel de intérpretes que acuden a su llamada como un perro a la campana de Pávlov. La fidelidad y el compromiso que estos profesan al Gran Jefe Geek prueba dos cosas: que Whedon es un buen director de actores… y que a algunos de ellos solo los quiere él. Porque no nos engañemos, más allá de sus trabajos con Joss, los actores whedonistas no han cosechado grandes éxitos ni recibido laureles por sus interpretaciones. Whedon es sin duda el que mejor ha sabido exprimir el talento de este masivo grupo de eternos secundarios. Hay excepciones, por supuesto, pero por regla general un ‘actor whedon’ brillará bajo la batuta del director de Los Vengadores, y se dará el batacazo en cuanto abandone su cálido regazo.

Firefly es en mi opinión la mayor cantera de talento interpretativo de las que ha generado una obra de Whedon. Summer Glau, gato negro de las series (si se cruza en una de ellas, la cancelan), brinda la que es quizás la interpretación más sólida y premiable de la serie. Su River Tam se replica más adelante en otro personaje de otra serie, Terminator: The Sarah Connor Chronicles, y sigue habiendo residuos de ella en Bennett Halverson de Dollhouse. ¿Encasillamiento? Sí, pero del bueno. Me explico. La de Glau es una personalidad magnética, y el hecho de que haya nacido para interpretar a un prototipo de personaje (la chica misteriosa, socialmente extraña, “robótica”) no quiere decir que esté impedida para otros. Es como Clint Eastwood o Leonardo Dicaprio (sí, los estoy comparando, ¿qué pasa?), pocos dudan de las dotes actorales de estos dos intérpretes que rara vez se salen del mismo registro. La joven actriz, que empezó en esto de whedonismo con un pequeño papel invitado en uno de los mejores episodios de Angel, “Waiting in the Wings”, merece mayor reconocimiento, y sobre todo, un éxito televisivo. A ser posible como protagonista.

De Firefly también sale Nathan Fillion, otro “actor maldito” (pero profundamente admirado en el universo geek) que, tras una serie de catastróficas cancelaciones, ha encontrado su hueco en el prime time de ABC, con su modesto éxito (pero éxito al fin y al cabo) Castle. En la línea de esta serie de investigaciones criminales lleva triunfando ocho temporadas Bones, protagonizada por otro antiguo alumno Whedon, David Boreanaz. Sin embargo, entre Fillion y Boreanaz hay muchas diferencias. Para empezar, el protagonista de Angel tardó poco en encontrar trabajo estable, mientras que el legendario Malcolm Reynolds probó suerte durante años hasta que dio con el goloso papel de Richard Castle. Y para terminar, David Boreanaz se desvinculó de Whedon, mientras que Fillion ha permanecido a su lado todo este tiempo. Desde su aparición estelar como Padre Caleb en la recta final de Buffy, el actor ha repetido con Whedon siempre que ha podido: lo hemos visto como Capitán Hammer en Dr. Horrible’s Sing-Along Blog y lo veremos como Dogberry en la nueva versión de Mucho ruido y pocas nueces. En definitiva, la suerte del buen actor el Boreanaz se la lleva.

Alan Tudyk es quizás uno de los Whedon Alumni más versátiles. Cuando Firefly fue cancelada por Fox tras 11 episodios emitidos, Whedon se apresuró a reubicar a algunos de sus actores en sus otras series, iniciando así una especie de patrón: los miembros de la tripulación de la Serenity se van convirtiendo poco a poco en villanos finales de Buffy y Angel. Como hemos visto, Nathan Fillion participó en el desenlace de Buffy. Por otro lado, Gina Torres es la Big Bad de la cuarta temporada de Angel, y Adam Baldwin representa a Wolfram & Hart en la última pelea de Angel contra el mal que vemos en la serie. Años más tarde, Whedon recuperaría esta tendencia, dando a Tudyk un papel de villano en Dollhouse. Su Alpha es la prueba irrefutable del talento del actor, y su actual papel en Suburgatory confirma sus excelentes dotes para la comedia. Por último, Sean Maher es otro de los actores de Firefly que ha mantenido una buena relación con su creador. Quizás el más modesto interpretativamente hablando de todos los mencionados hasta ahora, Maher no ha tenido suerte con sus elecciones profesionales (la cancelación de The Playboy Club con tan solo tres episodios emitidos fue un gran golpe para él). Eso sí, lo veremos, como a casi todos, en Much Ado About Nothing.

Buffy, cazavampiros duró siete años en antena, tiempo suficiente para que los espectadores analizáramos en profundidad las virtudes y defectos de sus actores. Como decía al principio de este artículo, Whedon exprimirá al máximo el talento de estos jóvenes, sacando las que con toda seguridad son las mejores interpretaciones de sus carreras. No pueden aspirar a más y la mayoría de ellos lo tienen claro -sobre todo Nicholas Brendon, que se gana la vida paseándose por todas las convenciones de fans habidas y por haber. Por muy triste que resulte, y por mucho que luchemos para negarlo, todos ellos llegaron a su cima artística en Buffy. Cuando uno ve a Sarah Michelle Gellar en una película o serie posterior no puede creerse que sea la misma que nos hizo llorar en “Lover’s Walk” o “The Body”. Tanto ella como Hannigan y Brendon, son actores con evidentes limitaciones y preocupantes desequilibrios. Alyson llora como nadie (si tiene que moquear y ponerse hecha un adefesio, lo hace) pero es una gran víctima de sus mohínes, y Sarah Michelle destaca -ocasionalmente- en el aspecto dramático mientras que demuestra un gran déficit de vis cómica. Pero todo esto en Buffy. Después de Buffy no hay nada. Ni la irrisoria Ringer ni Lily Aldrin.

Los protagonistas originales de Buffy, el core-4 que los llamamos los whedonites, dejaron atrás a Whedon para centrarse en otros proyectos –Anthony Stewart Head mostró su interés en el spin-off de Giles, aunque fue en vano. Tan solo Alyson Hannigan ha hallado el éxito mainstream, gracias a Cómo conocí a vuestra madre (en la que por cierto hemos visto coincidir a whedonistas como Amy Acker, Alexis Denisof, Danny Strong, Morena Baccarin o Tom Lenk). Curiosamente, son varios actores secundarios de Buffy los que han proseguido su carrera whedoniana, algunos de ellos alcanzando mayor notoriedad. Es el caso de Felicia Day, que tras interpretar a Vi, una de las cazadoras potenciales de la séptima temporada de Buffy, ha desarrollado una excelente relación profesional con Whedon, en el que se ha inspirado para crear su propio emporio audiovisual. La emprendedora Day triunfa como creadora de la webserie The Guild y se ha convertido en una suerte de princesa geek gracias a su vinculación al mundo del cómic y los videojuegos. Whedon ha contado con ella para casi todos sus proyectos más recientes, y la veremos en la secuela de Dr. Horrible, que se encuentra en pre-producción. Por otro lado, Tom Lenk, el entrañable Andrew Wells, sigue los pasos de Felicia, labrándose una imagen pública de geek profesional, y volviendo a las órdenes de Whedon siempre que ha tenido la ocasión. Lo veremos próximamente en el filme de terror La cabaña en el bosque (que Whedon escribe y produce) y en Much Ado. Caso aparte es el de Eliza Dushku, que después de interpretar a la cazadora rebelde Faith Lehane, no quiso saber nada del Whedonverso hasta que en 2009 Joss le ofreciera el papel principal de Dollhouse. Echo es quizás el ejemplo perfecto de personaje Whedon que saca lo mejor y lo peor que hay en el actor. La carga dramática de personajes tan complejos como aquel suele desbordar a gente como Dushku, que destaca en la acción, y se queda corta en todo lo demás.

Del spin-off de Buffy, Angel, Joss Whedon rescata a dos de sus principales actores fetiche, Alexis Denisof y Amy Acker, les da trabajo en Dollhouse y los elige como pareja protagonista (Benedick y Beatrice) de su adaptación de Mucho ruido y pocas nueces. A Denisof incluso lo enchufa en Los Vengadores como el misterioso personaje El Otro, del que solo oímos su voz. En el mash-up superheroico de Marvel también hace un cameo otro actor conocido de Whedon, Enver Gjokaj (Victor en Dollhouse), probablemente uno de los actores más solventes del Whedonverso junto a Alan Tudyk -nunca olvidaremos su perfecta imitación de Topher Brink. Enver es un ejemplo de actor capaz de sobrellevar con soltura la carga de un personaje tan complejo y poco agradecido para el actor como el de un doll/activo de Dollhouse.

En la etapa más reciente de la carrera profesional de Whedon, caracterizada por su titánico trabajo en Los Vengadores, el realizador/productor/guionista ha renovado considerablemente su ejército. De su experiencia en la Casa de las Ideas, el autor se ha llevado varias amistades de las que destaca la que mantiene con Clark Gregg (el agente Coulson). A Gregg también lo veremos en Much Ado, interpretando a Leonato, y además retomará su personaje de Los Vengadores en el piloto de S.H.I.E.L.D., la serie sobre la agencia secreta del universo Marvel cuyo piloto dirige Whedon. En La cabaña en el bosque (que finalmente se comercializará directamente en DVD en España) y como Claudio en Much Ado, podremos disfrutar del que quizás es en estos momentos el ‘actor whedon’ por antonomasia: Fran Kranz, que interpretó al fascinante Topher en Dollhouse. Incluso se podría decir que Neil Patrick Harris se ha convertido por méritos propios en un actor whedoniano, puesto que después de interpretar a Dr. Horrible, Whedon se lo llevó a Fox para que apareciera en el episodio de la primera temporada de Glee que se encargó de dirigir. Que a nadie extrañe que lo veamos en próximos proyectos del autor (aparte, por supuesto, de Dr. Horrible 2).

La lista es interminable. Podríamos seguir buscando los “dos” grados de separación de estos actores dentro del Whedonverso, y nos llevaría un buen rato. Desde Buffy, y después de cinco series de culto y tres largometrajes (cuatro si contamos La cabaña en el bosque), es raro que un ‘actor whedon’ no aparezca en al menos dos de sus obras. Esta gran familia que Joss Whedon ha reunido a lo largo de más de una década (de hecho, alguno lo es de verdad, como su cuñada Maurissa Tancharoen) es el ejemplo de la devoción y el cariño con el que estas personas acometen cada proyecto, y sobre todo de la confianza que el autor deposita incondicionalmente en ellos. Está claro que ninguno ganará un Emmy próximamente, pero mientras Whedon siga trabajando, y nosotros sigamos siendo los fanboys y fangirls de siempre, a ellos no les faltarán las oportunidades para desarrollar su potencial.