Girls: Hannah en el País de los Adultos

Every single night’s a fight with my brain
I just want to feel everything
-Fiona Apple, “Every Single Night” 

Hannah Horvath quiere sentirlo todo, y Lena Dunham está empeñada en que nosotros lo hagamos también. Ha pasado ya una semana desde “One Man’s Trash”, uno de los episodios más polémicos de lo que llevamos de serie. Y por consiguiente, uno de los más comentados y analizados -que ya es decir. El capítulo se ha prestado a muchas interpretaciones, así como ha generado acalorados debates que han polarizado aun más si cabe a la audiencia. Sigue (y seguirá) resonando con fuerza el extraño y desconcertante poder de sus serenas imágenes y esa cualidad onírica que lo separa por completo del relato principal de GIRLS. “One Man’s Trash” se experimenta como una pieza autónoma, una especie de cortometraje que deja a un lado los habituales mecanismos narrativos de la serie y desnuda la historia de ornamentos, e incluso de humor, para dejarnos a solas con Hannah y un desconocido. O a solas, simplemente.

Muchos han entendido este episodio como un sueño, una fantasía de la protagonista, apoyándose en la (repugnante) teoría de que un ejemplar masculino como Patrick Wilson jamás estaría interesado en una chica con el físico de Dunham. Es cierto que “One Man’s Trash” desprende un halo de ensoñación que parece transportarnos directamente a lo más profundo de la mente de Hannah. Pero cuestionarse el realismo de lo ocurrido en un episodio de estas características está de más. Sobre todo cuando se hace apoyándose en preconcepciones tan rancias como la diferencia de edad, de estatus social o unos físicos supuestamente incompatibles. “One Man’s Trash” es en efecto un viaje al subconsciente de la verdadera Hannah Horvath, y está construido como si se tratase de un pasaje separado de su universo cotidiano. Una metáfora de sus anhelos y pulsiones más primarias que suponen la primera toma de contacto del personaje con la versión más verdadera (¿mejorada?) de sí mismo. La epifanía de Hannah desmonta por completo la manufacturada y forzada realidad que habita, y aunque acaba siendo inútil -la burbuja explota por culpa de su inevitable egocentrismo-, arroja algo de luz en su camino.

La idílica aventura con Joshua viene a reforzar la idea de que todos los personajes de Girls deambulan por la fantasía de sus vidas, tratando de comportarse como adultos, proclamando a los cuatro vientos que lo son (“Perdona, soy un adulto. Por eso he preparado esta cena”) moviéndose -o haciendo que se mueven- impulsados por unas aspiraciones artísticas que en teoría les proporcionarán la plenitud existencial. Observando la vida de Josh-ua, un adulto de verdad, jugando con él a las casitas durante dos días, Hannah comprende algo sobre sí misma. Está cansada de buscar experiencias (“I like it rare”, dice sobre la carne y sobre todo), de vivir por los demás, para los demás. Quiere una casa en condiciones, un bol de fruta en la mesa, una nevera llena, utensilios de cocina caros, un marido doctor. Lo que Hannah quiere es, en definitiva, una vida de esposa, una vida ¿normal?, algo de lo que ha escapado hasta ahora, algo que quizás no sabía que existía, o que era una opción para ella. El mundo que Joshua descubre a Hannah es un mundo adulto que ella seguramente descartaba porque su única referencia era la experiencia de sus propios padres. Pero ante la posibilidad de una vida acomodada, desprovista de falsas expectativas y presión, su sistema de creencias se desmorona. Se siente más sola que nunca. Cuando tenga todo lo que tiene Joshua, y no le dé importancia, cuando el tesoro de ese triste y desangelado hombre de mediana edad se haya convertido en su basura, Hannah será un adulto de verdad.

La absorbente media hora que es “One Man’s Trash” supone un íntegro desnudo físico y emocional del personaje, además de su creadora. La tremendamente misógina cuestión sobre si Dunham debería desnudarse tan a menudo en su serie no hace más que frivolizar y menospreciar el estimulante discurso que plantea. Los desnudos de Dunham en este episodio no solo están justificados (como si tuvieran que estarlo, por otra parte), sino que son esenciales para hacernos partícipes de esta íntima y reveladora fantasía. El sexo en “One Man’s Trash” es distinto al que nos tiene acostumbrados la serie. En lugar de enfatizar lo patético, e incluso grotesco, este episodio nos convierte en verdaderos voyeurs, haciendo que nos adentremos en la aventura de Hannah y Joshua con cierta sensación de intrusismo. Aunque así es como nos sentimos a lo largo de la media hora en la que no existe nada más que ellos dos. Al final, el desnudo de Hannah no es más que otra metáfora de la fragilidad que en el fondo define al personaje, y por qué no, una invitación a que nos desnudemos también. “One Man’s Trash” demuestra lo innecesario de distinguir entre realidad y fantasía en determinados relatos, animándonos a experimentar lo que se nos cuenta, o muestra, como una corriente de consciencia, como si fuera uno de nuestros propios sueños.

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Comentarios (5)

 

  1. davidlastra dice:

    Es el mejor análisis de episodio de Girls que has hecho. Enhorabuena.

  2. Juan Naranjo dice:

    “Al final, el desnudo de Hannah no es más que otra metáfora de la fragilidad que en el fondo define al personaje, y por qué no, una invitación a que nos desnudemos también”.
    Me has convencido.
    <3

  3. María dice:

    Y al final (porque así comenzó el capítulo) Hannah saca la basura de ese hombre a la calle, “la basura de un hombre” que ha compartido con ella un día entero.
    Nosotros, efectivamente, somos voyeurs del encuentro de ambos pero también aprovechamos para usar su contenedor y lanzar nuestras bolsas en él, porque todos tenemos miserias que esconder. Mejor tirárselas a otro. Mejor ver un capítulo de una serie.

    Enhorabuena por el análisis. Lo mejor que he leído al respecto hasta la fecha.

    Saludos.

  4. JamesCole dice:

    Podría ser una pieza autónoma y a la vez está ligada al 500% a todo lo que significa y ha significado el personaje de Hannah y su mundo a lo largo de la serie.

  5. JamesCole dice:

    Ah, y me ENCANTA que el transporte al mundo “mágico” se cambie de una madriguera de conejo a una calle que se atraviesa para echar basura en un cubo. Maravillosa.

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