Shia LaBeouf solo quiere caerte bien

Shia Allmymovies

Después de ver su filmografía completa (29 películas en orden cronológico inverso) durante 55 horas ininterrumpidas en su celebrado maratón #ALLMYMOVIESShia LaBeouf ha concedido la primera entrevista (con Newhive, que organizó el streaming, por supuesto) para hablar sobre la experiencia/performance que tantos buenos momentos, reflexiones y capturas/gifs de reacción nos ha dado estos días y que ha hecho en última instancia que mucha gente vea con otros ojos al actor.

¿Hemos asistido en directo a la redención pública de Shia LaBeouf? Os traduzco algunos de los fragmentos más interesantes de la entrevista (via Vulture) para que respondáis vosotros mismos.

Sobre la experiencia de ver la película de Even Stevens acompañado:

“La película de Even Stevens fue interesante, porque forma parte de la infancia de todos nosotros. De la mía y de la tuya. Yo no era el único que sonreía al verla. Si miráis las capturas del streaming veréis que todos están sonriendo, recordando a Beans. Cómo me acordaba de esa estúpida canción. Era como si estuviéramos mirando nuestro anuario juntos y todos estuviéramos en él. Me sentí en familia, fue como estar sentado con mi clase del instituto“.

Sobre cómo consiguió aguantar sus peores películas:

Creo que lo peor empezó después de Lawless. Ahí es cuando las películas empezaron a volverse una mierda. En serio. El público notó que yo estaba sintiendo que eran una mierda, y era como si todos estuviéramos compartiendo un secreto. Y no porque yo salga en las películas. Todos estamos en el mismo barco, yo también era un espectador y para mí también es duro aguantarlas. De hecho, decidí echarme una siesta porque me odié a mí mismo. No porque estuviera cansado, sino porque me estaba muriendo de vergüenza. A nadie le molestó que lo hiciera. Cuando me desperté una hora más tarde y vi Transformers 2 es cuando sentí que me hundía en mi butaca. No estaba haciendo una performance. Era yo atravesando una crisis. Y no era yo solo. Antes de dormirme miré al tipo que estaba a mi lado y también se estaba durmiendo. Puedes vernos sobando a los dos en las capturas. Y al que había detrás también.

Sobre lo que sintió cuando todo terminó y se marchó del cine:

Salí de allí queriéndome a mí mismo. Pero no de forma arrogante, no en plan “eres la puta hostia”, sino como parte de una comunidad. Sentí que formaba parte de algo humano, que yo era humano. Siempre me he sentido como un animal en un mundo de humanos teniendo que jugar al juego de los humanos y llevando una máscara de humano. Pero al salir de ahí sentí que por primera vez formaba parte de esto de verdad. Fue muy humanizador. Salí queriéndome a mí mismo. Y no creo que yo fuera el único que se sintió así.

Y para terminar:

Creo que la gente me odia, y lo único que quiero es caerles bien“.

Aquí podéis leer la extensa entrevista completa: http://blog.newhive.com/allmymovies-interview/

El Pato Donald cumple hoy 80 años

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El pato más famoso del mundo celebra hoy su 80º cumpleaños. El Pato Donald se dio a conocer por primera vez en el corto de las Silly Symphonies The Wise Little Hen el 9 de junio de 1934. Desde entonces, su espíritu bufón y su fuerte temperamento, le han convertido en un personaje muy querido por público de todas las edades (confieso que es mi personaje Disney clásico favorito de toda la vida).

Hoy, Donald Duck sigue siendo tremendamente popular. Además de inspirar productos y diseños para ropa, papelería o menaje del hogar, forma parte de La Casa De Mickey Mouse y tiene un papel importante en los nuevos cortos de Mickey, con un diseño muy diferente al que estamos acostumbrados, más moderno y minimalista (foto de encabezado).

Donald Wise Little Hen

Algunos datos curiosos sobre el Pato Donald:

· Desde su debut en 1934, Donald ha aparecido en 200 largometrajes de animación, más que ningún otro personaje Disney
· Tras los primeros años y a medida que su popularidad crecía, a mediados de los años 30 empezó a aparecer el primer merchandising inspirado en el Pato Donald, como peluches, sábanas y lámparas
· En 1938, el ilustrador Disney Al Taliaferro comenzó a dibujar una tira diaria de comic de Donald para el periódico, que llegó a publicarse en 322 cabeceras
· Cuatro años después de su primera aparición conoció al amor de su vida, Donna Duck, a la que más tarde conocimos como Daisy
· Además Donald tiene tres sobrinos, Juanito, Jorgito y Jaimito y su tío Gilito, que llegó a igualar en popularidad a su sobrino
· En 1995, un asteroide recibió el nombre del Pato Donald (Asteroide 12410) y en 2004 se le homenajeó con su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en Los Ángeles
· En 2013 se vendieron 80 millones de copias de las revistas del Pato Donald, con ediciones locales en 16 países de Europa, Oriente Medio y África, que confirman una creciente demanda de este entrañable personaje en el mundo editorial. En Italia, Donald sigue protagonizando uno de los cómics más populares.

Os dejo con una cronología sobre Donald:

Donald Timeline NEW2

Via Walt Disney Studios Motion Pictures Spain

Un último baile por las Twisted Sisters

Meredith Cristina

Son mucho más que mejores amigas. Son mucho más que hermanas. Y no las llaméis BFF que probablemente te morderán (o te mirarán como en la foto de arriba). Meredith Grey y Cristina Yang son sus personas. O sea, Mer es la persona de Cristina, y Cristina es la persona de Mer. Desde el primer “You’re My Person” de Anatomía de Grey, estos dos personajes se han afianzado como el principal pilar de la serie de Shonda Rhimes, y su fascinante amistad una de las constantes que la han sostenido todos estos años. Este concepto del “my person” se empezó a utilizar para definir una amistad que trascendía los límites de la normalidad, una relación de dependencia absoluta que sin embargo se basaba en el respeto mutuo del espacio personal y los particulares caracteres de cada una. Meredith y Cristina se convirtieron en las Twisted Sisters porque no eran las mejores amigas al uso. Podían ser bullies cuando se lo proponían, eran conscientes en todo momento de cuándo se estaban engañando para ayudarse, pero lo hacían porque formaba parte de su contrato. Se mantenían los pies en la tierra la una a la otra, y ofrecían apoyo incondicional, sin ningún tipo de juicio. No importaba lo equivocado de una decisión o el error cometido, Meredith y Cristina se apoyaban la una en la otra, y el mundo tenía más sentido.

Anatomía de Grey se convirtió en un fenómeno de masas en sus primeras temporadas gracias a su excitante combinación de drama médico, comedia de amigos y romance. Durante sus primeros años en antena, la serie era famosa por los líos amorosos de sus protagonistas, que en apenas tres temporadas ya habían agotado todas las posibilidades de emparejamiento. Mucho ha cambiado desde entonces. A día de hoy, Grey’s sigue apoyándose fuertemente en la “anatomía” de sus personajes, corazón y entrepierna a partes iguales. Pero después de una década en televisión, la serie de Shonda Rhimes ha sabido dejar atrás su hormonada adolescencia para centrarse en otras diatribas mucho más adultas: el matrimonio, la paternidad, el futuro, las encrucijadas profesionales, y la supervivencia del amor a mil y una catástrofes (literales en el caso de esta serie). Y la clave de la Anatomía de Grey madura está justo ahí, en la supervivencia. La de las parejas que siguen luchando por mantenerse a flote a pesar de los reveses del destino (Arizona y Callie), la del matrimonio más estable y compenetrado de la televisión (Meredith y Derek), la de los novatos que compiten encarnizadamente para permanecer en el hospital y salvaguardar su futuro profesional. Y la de la inquebrantable amistad entre dos mujeres que comenzaron el camino hombro a hombro y han seguido, inevitablemente, itinerarios distintos.

Mer Cris

Después de nueve temporadas de estabilidad (no exenta de baches, pero ninguno lo suficientemente alto), las Twisted Sisters han encontrado la horma de su zapato en esta décima temporada de la serie que acaba de tocar a su fin. Aunque sabían que era algo que tenía que ocurrir tarde o temprano. En realidad, su distanciamiento, por muy feos momentos que nos haya dejado este año, ha sido como el de dos amigas (o amigos) adolescentes que llevan toda la vida entonando el “siempre estaremos juntos”, y cuando termina el instituto se dan de bruces con la realidad: No podemos estar siempre juntos. Nuestros intereses, nuestras relaciones, nuestros sueños nos acaban separando y bifurcando nuestras trayectorias. En “Fear (of the Unknown)” (10×24) Meredith y Cristina se separan como las amigas que se marchan a universidades en costas opuestas, aceptando que tan importante como la supervivencia es el sacrificio. Queremos pensar que su dependencia mutua y la preciosa promesa “You’ll always be my person” servirán para que, una en Seattle y otra en Suiza, sigan siendo las Twisted Sisters, para siempre. Pero por experiencia propia sabemos que esta idea es sostenible solo durante un tiempo.

Dejando esta pesimista idea a un lado, “Fear (of the Unknown)” fue un sentido homenaje al que ha sido sin duda el personaje más consistente y laureado de Anatomía de Grey, y a la mejor actriz de la serie, Sandra Oh. A Meredith, protagonista odiada durante sus primeras temporadas, el público ha aprendido a entenderla, a quererla, y se ha convertido con el tiempo en una heroína alternativa (“dark & twisty”). Y por la misma razón que Meredith se ganó el rechazo de los espectadores, porque a nadie le gusta un personaje débil e indeciso, Cristina Yang ha sido, desde el principio de la serie en 2005, el personaje más admirado de Anatomía de Grey. Por su fortaleza, sus férreas convicciones, su condición de “tiburón” -no había nada como ver a la competitiva de Yang dando caña-, y también porque era la que aportaba las notas de humor más geniales. A Cristina la hemos entendido siempre, y por eso la hemos respetado, y hemos apoyado sus decisiones (aunque hayan conllevado renunciar a un amor genuino que en el fondo queríamos para ella).

Y por eso duele tanto decirle adiós, y nos afecta tanto ver a las dos amigas despedirse con lágrimas en los ojos. No solo porque con su marcha ya solo nos quedan dos miembros del m.a.g.i.c. (el grupo original de interns), sino porque ella era, junto a Meredith, lo que hacía que Anatomía de Grey siguiera funcionando después de tanto tiempo. En “Fear (of the Unknown)” obtenemos la clausura más perfecta para el personaje (se marcha a dirigir su propio hospital en Europa), en una trama que no obstante debería haber formado parte del final de la serie. Meredith se nos queda huérfana, y aunque Alex sigue ahí (y con él mantiene una amistad muy parecida a la que tiene con Cristina), ya no es lo mismo. Anatomía de Grey tendrá undécima temporada, y el reparto ha firmado para una posible duodécima entrega, pero la Era Grey-Yang ha llegado a su fin, y con ello, de alguna manera -y a pesar de que todavía somos muchos los valientes que seguimos adelante-, es como si terminara la serie. Así que aguantad el llanto y coged del brazo a vuestra persona. Bailemos por última vez con Meredith y Cristina y celebremos una de las amistades más ‘retorcidamente’ sólidas que nos ha dejado la televisión.

#FarewellCristina

Maisie Williams explica la carcajada de Arya en “The Mountain and the Viper”

Arya y el Perro 4x08

Maisie Williams ha explicado en una entrevista a Entertainment Weekly la carcajada de Arya en “The Mountain and the Viper”, por si no lo entendisteis.

(Atención, a continuación spoilers para el que no lleve al día Juego de Tronos)

En una de las escenas claves del episodio más reciente de Juego de Tronos, Arya Stark estalla en una risotada histérica cuando, al llegar por fin a Nido de Águilas, recibe la noticia de la muerte de su tía Lysa. Muchos fans y recapers de Internet han entendido la risa como la manifestación por parte de la niña del shock por lo cada vez más absurdo de su situación, como un estallido liberador (interpretaciones totalmente coherentes y válidas en mi opinión). Sin embargo, Maisie Williams lo entendió (y lo interpretó) de otra forma:

“Me encantó esa escena. Es mi reacción de Arya favorita. Ha habido mucha especulación en Internet sobre la escena: si se está riendo del Perro, de lo ridículo que parece ahora que no tiene plan de acción, del hecho de que Arya ya no tiene a nadie, o quizás de que esté trastornada porque no tiene ni idea de cómo sentirse y se deja llevar por la risa.

Cuando estaba haciendo la escena, yo lo interpreté como una reacción directa al Perro. Él lleva mucho tiempo haciéndomelas pasar canutas. Tiene el control, es un tío muy duro y dice cosas como ‘Te voy a llevar con tu tía y voy a recoger mi recompensa, lo único que me importa el dinero, no tú’. Y de repente pasa esto y Arya lo disfruta enormemente. A través de la risa es como si dijera: ‘¿Y ahora qué vas a hacer, eh?’ Es fascinante ver a esta niña riéndose así bajo la luz del día”.

O sea, que Arya se está riendo del Perro, dándole caña como la buena cabrona en la que se ha convertido.

Por cierto, Williams ha explicado que esta ha sido por ahora la escena más dura que ha grabado, porque, según la actriz de 17 años, reírse a demanda es lo más difícil, mucho más que llorar, o que cualquier escena de carga dramática. Claro que también lo mira por el lado bueno: “Reírte de esa manera en el set y no llevarte una bronca por ello es maravilloso”.

Fuente: EW

Por qué lo de Allison en Teen Wolf es importante

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Aviso: No leáis este texto si no estáis al día con la emisión estadounidense de Teen Wolf.

Vaya temporada bipolar nos ha dado este año Teen Wolf. Los 12 episodios que conformaron la primera mitad acabaron siendo un despropósito total. Exceso de personajes, un embarullamiento horrible de las tramas, y un desafortunado cambio en el tono de la serie, que echaba por tierra lo conseguido en las dos primeras temporadas. La segunda parte de la temporada, que toca a su fin la semana que viene, comenzó con muy buen pie (como argumento en este artículo), pero después de cinco episodios magníficos (especialmente el inolvidable “Illuminated”, 3.16), volvió a los vicios de la temporada 3A, destacando la absoluta dependencia narrativa de la caprichosa mitología que Davis se está inventando sobre la marcha. Gracias a un argumento cada vez más confuso, los capítulos más recientes de Teen Wolf han puesto a prueba más que nunca el aguante del espectador.

Después de un esperanzador regreso a los pasillos del instituto a comienzos de 2014, Teen Wolf se ha vuelto a olvidar de estos personajes, de quiénes son cuando no están en peligro, y los ha sumido en un constante estado de amenaza y tensión, sin darles un solo respiro para evolucionar como personas, no solo como héroes o víctimas. No es que los chicos de Teen Wolf hayan sido nunca ejemplos de gran caracterización televisiva, pero este año se han comportado de manera especialmente absurda, volátil y cambiante, según el antojo del cada vez más endiosado Davis. Si embargo, este año hay un personaje que, a pesar de haber pasado a segundo plano (o quizás por eso precisamente), se ha mantenido fiel a sí misma, coherente y consecuente. Estoy hablando de Allison Argent, que como ya sabéis, recibió su trágica muerte al final del episodio “Insatiable” (3.23), el mejor de esta temporada desde “Riddled” (1.18).

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La trayectoria de Allison en Teen Wolf ha sido muy significativa en cuanto a la representación de los personajes femeninos en las series adolescentes, y en concreto las de corte sobrenatural. Desde que Xena y Buffy nos enseñaron en los 90 que las mujeres no tienen por qué interpretar necesariamente a damiselas en peligro o meras comparsas del héroe, la televisión (y curiosamente en menor medida el cine) se ha llenado de chicas guerreras. Allison comenzó en Teen Wolf como la típica “love interest” para el protagonista. Nada más. Con el tiempo, esta descubrió que pertenecía a una casta ancestral de cazadores de lobos, una en la que además todas las mujeres tenían la voz cantante (recordad a su tía y a su madre, que en paz descansen), y decidió explorar sus raíces, buscarse a sí misma en relación al destino que su apellido le deparaba. Así, en uno de los giros en retrospectiva más acertados de Davis, Allison dejó a Scott, y emprendió su viaje de autoconocimiento.

Esto hizo que poco a poco el personaje fuera pasando a un segundo término (tras una extraña etapa oscura), mientras nuevos habitantes de Beacon Hills adquirían mayor peso en la trama. A lo largo de la presente temporada, Davis no ha sabido qué hacer con la mayoría de sus personajes. Ha seguido el curso natural de la serie y se ha rendido a la evidencia de que Stiles Stilinski es el verdadero protagonista de Teen Wolf, pero ha desaprovechado a los demás, dándoles escenas que no aportaban nada, subtramas descolgadas (o muy mal conectadas con la principal), colocándolos alrededor de una mesa en todos los capítulos para discutir un plan que ni ellos ni Davis tenían claro. Mientras esto ha perjudicado a personajes como Peter Hale, Papa Argent o Derek Hale (oficialmente el personaje más desaprovechado este año, tanto que, aunque me cueste reconocerlo, ya no pinta nada en la serie), ha beneficiado al desarrollo de Allison. Quizás de manera accidental, el hecho de que Allison haya estado casi totalmente desvinculada del grupo ha acentuado su independencia y entidad como personaje.

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Desde que Allison decidió coger la ballesta y dejar de ser la novia de Scott, se ha movido por iniciativa propia, ha tomado sus decisiones y ha actuado sin recibir órdenes. Ha sido una badass de tomo y lomo. Hemos asistido a una tensión sexual (finalmente) resuelta con Isaac, pero su relación nunca ha adquirido demasiada importancia en la serie, evitando grandes gestos de amor épico. Porque si Allison dejó de ser “la novia de” para convertirse en Allison, cazalobos (o caza-lo-que-se-tercie), no era justo para el personaje volver a convertir su trama en un atormentado e hiper-hormonado romance adolescente. Gracias a este cambio de dirección en su trayectoria, Allison ha demostrado que es posible ser una mujer en una serie para adolescentes y no estar subyugada a las acciones del protagonista masculino, y que se puede prescindir del factor romántico para construir a un personaje femenino en una serie sobrenatural.

La muerte de Allison no entraba dentro de los planes inmediatos de Jeff Davis, sino que ha sido la propia Crystal Reed la que ha pedido salir de la serie. Sus razones son bien lógicas: la actriz tiene 29 años y quiere dejar de interpretar a una adolescente de 17 para explorar las opciones que pueda haber ahí fuera (otras teorías hablan de que tras la ruptura en la vida real con Daniel Sharman, trabajar en la serie se hizo insoportable para ella). Si esa es la razón verdadera, desde luego es una decisión valiente, muy propia de Allison Argent, que ya de paso ha propiciado a Davis una oportunidad perfecta para dar un buen cierre al personaje. Aunque a muchos nos duela, la marcha de Reed llega en el mejor momento para Allison. Su ciclo estaba completo, y no le quedaba mucho más por hacer (seguramente Reed sabía que a su personaje no le quedaba cuerda). Al final, al creador de la serie le ha salido bien la jugada. Él suele estar ocupado despistando a la audiencia, jugando con estúpidos, irritantes e innecesarios acertijos tipo “un héroe caerá, un héroe volverá” (que acaban restando impacto a las tragedias cuando estas ocurren, idiota) y enredando la mitología hasta lo absurdo. Y resulta que sin proponérselo, gracias a la decisión de Reed, ha puesto el mejor broche posible al personaje.

Allison Argent dead

A pesar de las constantes amenazas de Davis, no suele haber muertes importantes en Teen Wolf (parece mentira, con el follón que da), así que me alegra comprobar que, cuando al fin ha ocurrido de verdad, ha sido impactante, y ha ocurrido en una escena excelente ejecutada y montada, de lo mejor que hemos visto en la serie (el grito de Lydia, wow). Pero sobre todo, no ha sido en vano, como pasó con los alfas el año pasado. Allison muere en brazos de Scott (recordándonos que Reed es una de las pocas buenas intérpretes de la serie), después de decirle que siempre le ha querido y siempre le querrá. Es un detalle bonito (e inevitable) teniendo en cuenta que él fue su primer amor, y que no vivirá para tener otro. Hacía falta cerrar de alguna manera lo que comenzó en el primer episodio de la serie, y la escena final de Scallison tenía que ser así. Pero esa no es la conclusión del personaje. Allison ha muerto como heroína, luchando (como Anya), aceptando su destino sin dolor, recordándonos que decidió sacrificar un amor para hallar su identidad, y demostrándonos que por esta razón Teen Wolf no es una serie adolescente cualquiera. Una pena que hayan sido circunstancias externas las responsables de que el final de Allison haya sido tan relevante. A partir de ahora, nada será igual en Teen Wolf, y no sé si Jeff Davis será capaz de afrontar la próxima etapa de la serie (una gran muerte conlleva una gran responsabilidad). Quizás se tengan que marchar más actores para que aprenda a escribir de una vez por todas (te estoy mirando a ti, O’Brien). O quizás no sea tan mala idea dejar su historia en manos de otro ahora que ha alcanzado un gran punto de inflexión.

Encuentro con Piper Kerman, autora de ‘Orange Is the New Black’

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Canal + Series y la editorial Ariel del Grupo Planeta organizaron el pasado día 11 de marzo un encuentro para fans con Piper Kerman, la autora del libro Orange Is the New Black, en el que se basa la exitosa serie de Jenji Kohan sobre una mujer que fue acusada de tráfico de drogas y se presentó voluntaria para ingresar en una prisión de mínima seguridad. Durante aproximadamente dos horas, los afortunados asistentes al evento organizado en Cinesa Proyecciones (Madrid), pudimos oír de primera mano algunas de las historias que la verdadera Piper Chapman vivió en prisión durante los 13 meses que estuvo encarcelada (“Fui condenada a 15, pero salí antes porque me portaba mejor que Chapman”). Algunas de ellas trasladadas tal cual a la pantalla, otras completamente alteradas para la ficción.

A través de sus palabras, Kerman demostró ser una gran oradora, además de una persona tremendamente sensata, concienzuda e inteligente, una mujer cuya experiencia en la cárcel le ha servido no solo para ponerse en contacto directo con su propia humanidad (palabra que repitió muy significativamente en incontables ocasiones), sino también para ofrecer su ayuda y orientación a las personas que, como ella, cometieron un gran error en el pasado y necesitan enmendarlo. Asimismo, a través de su trabajo en varias ONG, Kerman utiliza su caso para concienciar al mundo de las injusticias del sistema legal norteamericano, especialmente entre las mujeres. Tal y como ella explicó, las mujeres no solían ir a la cárcel antes de la reforma legal de los 80 para la lucha contra la epidemia de las drogas, a menos que hicieran algo realmente horrible. En cambio, ahora contribuyen a la superpoblación en las cárceles de su país, donde “incluso hay prisioneras políticas encerradas por protestas pacíficas. La gente piensa que no existen, pero sí, y creen que tenemos un sistema que trata a todas con igualdad, pero nada más lejos de la realidad”.

La publicación de esta novela autobiográfica en castellano es una oportunidad ideal para que los fans de la serie conozcan la verdadera historia que hay tras las reclusas de la prisión de Litchfield, Nueva York. Se ha optado por mantener el título en su versión original, Orange Is the New Black, que según Kerman, “no es solo una referencia a la clásica expresión tipo ‘el rosa es el nuevo negro’ sino un guiño directo a la mujer, que a partir de los 80 es más propensa a llevar ese mono naranja”, como corrobora el aumento del 800% de la población reclusa femenina en Estados Unidos durante los últimos 25 años. OITNB nace como testimonio sobre las injusticias del sistema penal norteamericano, pero es en esencia un relato sobre la mujer. “Mi intención a la hora de escribir el libro no era la búsqueda de la catarsis, aunque por supuesto después la encontré. Mi intención fue cambiar la visión que la gente tiene de la prisión, y sobre todo de las mujeres que hay dentro. La mujer es un ser tremendamente ingenioso y habilidoso, que se las arregla para sobrellevar la escasez de recursos con imaginación”.

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En sus respuestas, Kerman describe a menudo la cárcel como un lugar en el que se arrebata la humanidad a las personas. “Se debe encontrar la manera de luchar contra esa deshumanización, y muchas mujeres hallan refugio en un libro, en la cocina, en una amistad, o en el amor”. La autora nos habló de la preciosa (y triste) relación amorosa entre dos mujeres (“muy grandes”), una de las muchas que presenció en el tiempo en el que estuvo dentro, y después contó que su relación con Larry, su todavía prometido en la época en la que fue encerrada, es muy distinta a la que vemos entre los personajes de Taylor Schilling y Jason Biggs. “Yo seguí con él durante todo mi encarcelamiento, luchamos juntos por continuar adelante. No discutíamos sobre tonterías, porque teníamos que concentrarnos en cosas más graves. Con el paso de los años, ya sí que empezamos a discutir por tonterías” (Piper sigue casada con Larry en la vida real). Dentro de prisión, Kerman encontró una profunda amistad en dos mujeres que estaban encerradas por problemas con las drogas, y que en la serie tienen su homóloga en Nicky (por cierto, su personaje favorito de la serie). Gracias a las relaciones que entabló dentro y a su prometido, Kerman pudo mantener su “línea de vida” hasta el momento de su liberación.

Para la autora es muy importante no perder ese contacto con la familia, no ceder al aislamiento absoluto (aunque las injusticias dentro de la cárcel lo ponen difícil), ya que está demostrado que hay menos posibilidades de reincidir si al término de la condena hay alguien esperándote fuera. Además de las diferencias entre ambos Larrys, Kerman nos habló sobre el grado de semejanza con la realidad que hay en los personajes y los eventos de la serie, un tema que despierta mucha curiosidad entre los fans. “Por ejemplo, la escena del primer día de Piper en la cárcel es en la serie tal cual ocurrió. Todas estas mujeres se acercaron a mí y me ofrecieron cepillos de dientes, zapatillas para la ducha, etc. Incluso la celda es una reproducción exacta. Lo de que dormíamos sobre las camas perfectamente hechas es verdad también. Lo hacíamos porque había inspecciones sorpresa, y si las pasábamos éramos las primeras en comer. Aunque la comida no era la mejor motivación ahí dentro. Es otra de las vías que tiene la cárcel para deshumanizar a las presas”.

Por otro lado, “todas las historias de los personajes en la serie están inventadas, todos los flashbacks son creaciones de ficción para la serie, pero muchos personajes son reales”. Como hemos dicho ya, Nicky es una fusión de las dos mejores amigas de Piper en la prisión. De las demás se ha cambiado el nombre, o se han exagerado sus características. Según Kerman, Red es la que más se parece a su referente en el libro, una mujer con la que Piper chocó al principio pero que “acabó convirtiéndose en mi madre adoptiva”. Pennsatucky existe, pero en las memorias de Kerman no está tan pirada como el personaje de Taryn Manning. Kerman siguió en contacto con algunas de estas mujeres, a las que incluso pidió consejo y aprobación antes de publicar el libro: “Yoga Janet, una mujer maravillosa, me escribió un mensaje de texto para decirme que no quería que el libro se acabase nunca”.

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Por supuesto, también hubo ocasión de hablar sobre Alex Vause, o más bien sobre Nora Jensen, la mujer en la que se basa el personaje de Laura Prepon, aunque el tema se resistió un poco y solo llegó al final de la charla. Kerman contó entre otras cosas que, al contrario que Chapman, ella sí tuvo que compartir celda con Nora, que consta legalmente que ella fue quien la delató, y que su confrontación con Nora una vez coincidieron en prisión fue parecida a la de Chapman y Vause en la serie, pero se extendió a lo largo de una semana. “La pregunta que todo el mundo me hace es ‘¿Mantienes el contacto con Nora?’ Y la respuesta es ‘no, pero lo mantengo con su hermana’, a la que por cierto Nora también delató, como a mí. Ella estuvo en la cárcel 7 años, y Nora 9, porque cometieron delitos realmente horribles”. Sin embargo, Kerman no guarda rencor a su Alex, y reconoce que la culpa de lo que le ocurrió es suya y solo suya: “Ella era una mujer seductora, inteligente, tenía 10 años más que yo, me presentó unas opciones, y yo tomé la decisión”. Kerman no es una mujer religiosa, pero conoce perfectamente el valor del perdón, y después de contarnos su experiencia, nos aconsejó que nos atreviéramos a perdonar, como ella había hecho con Nora, sin importar lo grave de la ofensa, porque “uno se siente mucho mejor así que guardando rencor o castigando durante años a la otra persona”.

Tras esta conclusión que invita a la comprensión y la solidaridad, y después de una agradable velada en la que pudimos comprobar que Piper Kerman es una mujer con la cabeza tremendamente bien amueblada, muy agradecida por su experiencia de aprendizaje, la autora de Orange Is the New Black firmó ejemplares de su libro y conversó de tú a tú con los fans. El evento OITNB concluyó con la proyección del tercer episodio de la primera temporada, “Solicitud de lesbianismo denegada“, dirigido por Jodie Foster. Este verano podremos ver la nueva temporada en Netflix y Canal + Series. Kerman, que ejerce como asesora creativa, no pudo adelantarnos nada sobre ella, pero dejó caer que habrá personajes nuevos, presas “white collar” que por ahora no han abundado tanto en la serie como en el libro. Y además apoyó la visión de Kohan, que ha diseñado OITNB de manera que no haya una sola protagonista. Según Kerman, si en algún momento se decide sacar a Piper de la cárcel después de esos 15 meses de condena, la serie podría seguir perfectamente sin ella.

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Personajes Whedon: Cordelia Chase (II)

Cordelia II

I’d just like to say thank you. You believed in me when no one else would. Even in my darkest hours, you were there for me, and that means more to me than you’ll ever know. I guess what I’m really trying to say is, “I love you”. To all my fans, this is for you! (“Birthday”, 3.11)

¿Quién es Cordelia Chase? Esta pregunta tiene fácil respuesta (que no por ello breve) si nos referimos a la Cordelia que conocimos en Buffy, cazavampiros. Sin embargo, su paso por Angel nos complica la tarea considerablemente. Si bien Cordelia mantiene en Angel los rasgos más identificables que la convirtieron en uno de los personajes más carismáticos de Buffy (su descaro, su dudoso cociente intelectual o su intermitente superficialidad, por nombrar unos cuantos), es justo referirnos a la de Cordelia como una de las evoluciones de personaje más extensas, intrincadas, y quizás por todo ello, irregulares del Whedonverso.

La Cordelia de Los Ángeles es sin duda el mismo personaje que la popular animadora de Sunnydale, y al mismo tiempo es otro completamente distinto. Esto se debe a varios factores. Su desarrollo como personaje en Buffy, a pesar de ser coherente y satisfactorio, no deja de ser el propio de un personaje comparsa. Si lo pensamos, Cordelia, a pesar de figurar en los créditos iniciales como “star” desde el piloto de Buffy, siempre obtuvo un tratamiento narrativo más cercano al de personaje secundario que es utilizado generalmente como alivio cómico. Sin embargo, la fuerte personalidad de Cordelia, y su tumultuosa odisea personal, la convertían en un ente narrativo sólido y para muchos, un personaje whedon inolvidable.

I’m from Sunnydale. We had our own Hellmouth. I think I know a vampire when… I’m… alone with him… in his… fortress-like home (“City of…”, 1.01)

El escaso tiempo de pantalla para Cordelia en Buffy –sobre todo al principio- es quizás una de las razones por las que el personaje obtuvo un desarrollo más redondo en la serie madre que en su spin-off. El caso de Cordelia es análogo al del propio Angel, personaje que pasa de segundo a primer plano y obliga a los guionistas a dotarlo de un mayor número de dimensiones, de aristas. Manejar y desarrollar a estos personajes puede ser una tarea dificultosa (siempre fluctuando entre lo que fueron y lo que deberían ser a partir de ahora), y de no hacerlo bien obliga al espectador a valorar si el personaje realmente tenía potencial para llevar el peso de una historia principal.

Cordy Angel

Por lo tanto, esta actualización del personaje lleva consigo un tratamiento necesariamente más profundo. En primer lugar, Cordelia se encuentra en un nuevo hábitat, más hostil de lo que ella esperaba, y debe aprender a desenvolverse con otros recursos. Mientras en Sunnydale era la reina, en Los Ángeles es tan solo un alma más a la deriva en la gran ciudad. El inicio oficial del viaje de Cordelia hacia la madurez puede identificarse en el episodio “Rm w/a Vu” (1.05), el primero centrado en su personaje. En él, Cordelia comienza la búsqueda de un nuevo apartamento, a la vez que nos da a conocer una búsqueda mucho más profunda, en la forma de su propia redención. Cordelia cree que su fracaso como actriz en Hollywood y su insatisfactoria vida en Los Ángeles es un castigo por su comportamiento en el instituto. Tras luchar contra sus fantasmas –y los que tienen las llaves de la que quiere que sea su nueva residencia a toda costa-, y gracias al apoyo de Angel, que le ayuda a reafirmar su identidad (“You’re Cordelia Chase”), alcanza su primera epifanía en la serie. Con cuatro sencillas palabras, “The bitch is back!” Cordelia nos recuerda con quién estamos tratando. Paradójicamente, el personaje dejará de ser la queen bitch que todos conocíamos para convertirse con el tiempo en un apoyo incondicional, un ejemplo de sensatez y un paradigma de sacrificio. En Cordelia, la auto consciencia es el primer paso hacia el cambio.

Sin embargo, el protagonismo de Cordelia en Angel es relativo, al menos durante la primera temporada de la serie –y concretamente durante los primeros nueve episodios. En este sentido, Joss Whedon y David Greenwalt no sitúan a Cordy bajo los focos de manera abrupta, sino que continúan tratándola como un personaje secundario en algunos aspectos: su tiempo en pantalla sigue siendo reducido en comparación con el absoluto protagonista de la serie, Angel, y su papel durante los primeros episodios se ve limitado al de compañera –más bien inútil- de oficina y ocasional dama en apuros –algunos de sus rasgos más identificables siguen ahí, pero, como decíamos antes, existe voluntad de cambio. Al comienzo, el personaje no es más que un reclamo para atraer a la audiencia más fiel de Buffy a ver Angel, que durante sus primeras temporadas adolecerá de una profunda dependencia de su serie madre –además de Cordelia, Wesley Wyndam-Pryce formará parte del equipo de Angel, y esto, junto a los abundantes crossovers entre ambas series durante los primeros años hará que Sunnydale parezca más cerca de Los Ángeles que en las tres últimas temporadas del spin-off.

Cordelia Angel Investigations

No es hasta el episodio 1.10 (“Parting Gifts”) cuando Cordelia se convierte en un miembro verdaderamente activo de Angel Investigations –habiendo asumido anteriormente el fracaso de su sueño hollywoodiense y su papel en la lucha contra el mal- gracias a los poderes que Doyle le deja en herencia, muy a su pesar. The Powers That Be escogen a Cordelia como portadora de las visiones premonitorias del demonio, con el propósito de ayudar a Angel en su camino a la redención. A su vez, el propio Joss, junto con su delegado Greenwalt –los Powers That Be en Mutant Enemy, claro-, hacen lo propio con el personaje, confiar en su potencial de desarrollo para las próximas temporadas, y por lo tanto, otorgarle mayor protagonismo. Se trata del comienzo de la verdadera evolución de Cordelia en Angel, que pasará por distintas etapas, cada cual más extrema: princesa de otra dimensión, medio demonio, ser superior, madre del mal, y por último, ángel de la guarda.

I didn’t ask for this responsibility, unlike some people who shall remain lifeless (“Parting Gifts”, 1.10)

Durante la primera temporada de la serie, Cordelia se mueve entre la fragilidad provocada por su fracaso en la gran ciudad, el dolor que le causa su nueva condición física y la fuerza innata de su carácter. El bagaje que el personaje trae de la Boca del Infierno marca fuertemente su personalidad en la ciudad. Sin embargo, Cordelia, lejos de dejarse amedrentar por su pasado, usará sus experiencias más traumáticas en Sunnydale como escudo y manual de supervivencia. Es otro signo más del imperante girl power que todas los féminas whedonianas exponen en mayor o menor medida. El cambio más significativo con respecto a la Cordelia de Sunnydale es motivado por sus primeras experiencias como sidekick de Angel y, principalmente, por su relación con Doyle. Tras años convencida de que su lugar en el mundo es la alfombra roja –idea que sin embargo no abandona, al menos hasta la tercera temporada-, Cordelia acaba asumiendo una realidad: lo quiera o no, pertenece al equipo de los bienhechores. Por lo tanto, su lugar está en la sombra, junto a los héroes que salvan el mundo sin salir en la televisión. Este será el sacrificio que convertirá a Cordelia en un personaje moralmente superior, y que definirá su trayectoria en la serie. Tomando conciencia de su papel en la lucha contra el mal –con determinación, a pesar de las continuas quejas por los gages del oficio-, Cordelia comienza a lograr la atención que tanto deseaba antes de mudarse a Los Ángeles. Solo que no viene de quien ella esperaba.

Las visiones de Doyle no solo sirven como punto de partida hacia la madurez de Cordelia, sino que también –y sobre todo- son el motor de prácticamente todas las tramas episódicas de la serie. Antes de que esto se convierta en un lastre para el personaje, Cordelia protagoniza varias tramas al margen de sus poderes, desmarcándose así de su habitual papel de apoyo al protagonista y de secundaria en las tramas principales. Todo cambia con el arco especial de tres episodios que deja en suspenso la historia principal de la segunda temporada (Darla tendrá que esperar). Cordelia pasa a primer plano, y lo hace por todo lo alto, como princesa de la dimensión natal del demonio Lorne, Pylea, donde, entre otras cosas, goza de sus tan ansiados quince minutos de gloria (“In quite a hurry to get back to the “Cordelia is not a Princess” dimension, aren’t ya?”), conoce a uno de los hombres de su vida –el leal Groosalug– y se acerca a su segunda experiencia como útero demoníaco.

Cordelia fights

La relación entre Angel y Cordelia se afianza en la tercera temporada, en primer lugar como consecuencia de la segunda muerte de la cazavampiros –Cordelia siempre será el principal hombro sobre el que llorar para el vampiro-, y más tarde sirviendo de apoyo indispensable en la breve experiencia de Angel como padre, y de nuevo, como consuelo tras la prematura pérdida de su hijo. Durante este tiempo, Cordelia irá convirtiéndose progresivamente en un personaje con ciertos tonos paternalistas y cuyo papel será principalmente el de apoyo moral y voz de la razón. Sin embargo, al mismo tiempo ocupará un puesto cada vez más físico en las misiones de Angel Investigations, convirtiéndose, gracias al entrenamiento de Angel, en otra chica whedoniana que aprende a dar sus propios puñetazos en lugar de esconderse detrás del héroe mientras este la salva.

Cordelia: I’m wearing pants.
Billy Blim: So you can dress like a man? Talk like a man? Does that make you feel superior?
Cordelia: Actually, I’m feeling superior because I have an arrow pointed at your jugular. And the irony of using a phallic-shaped weapon… not lost on me. (“Billy”, 3.06)

Antes de ser ascendida, literalmente, por los Powers That Be, para ocupar un puesto hecho a su medida como ente divino en un plano superior, Cordelia atraviesa su etapa más dura como empleada de las causas justas. A medida que sus visiones son cada vez más reales, las secuelas de las mismas se vuelven más permanentes, hasta dejarla en un estado de coma/proyección astral en el episodio que supone con toda seguridad el mayor punto de inflexión para el personaje, “Birthday” (3.11). Este capítulo compendia excelentemente el viaje de Cordelia hasta el momento, de egocéntrica y superficial estrella en ciernes a figura materna y abnegada heroína. El jocoso demonio Skip hace las veces de fantasma del pasado, presente y futuro en el propio Cuento de Navidad de Cordelia –solo que no es Navidad, sino su cumpleaños- y le ofrece quedarse en una realidad alternativa en la que disfruta de su tan anhelado éxito –en esta realidad Cordy es protagonista de una exitosa sitcom- a cambio de olvidar su vida junto a Angel. Como es de esperar, Cordelia no acepta el trato, puesto que de hacerlo, ya no estaría cumpliendo su sueño, sino dando la espalda a la que reconoce como su verdadera vocación: luchar contra el mal.

Tras ser consciente de la importancia de su contribución a la empresa de Angel –que sin ella, y tras la muerte de Doyle, devoluciona en un ser salvaje y demente- y comprobar que estaba predestinada a recibir los poderes de Doyle, Cordelia regresa convertida en su mejor versión posible. A su vez, “Birthday” nos muestra que quizás la relación entre Angel y Cordelia pueda estar definida por el amor romántico –algo que se adelantaba, aunque fuera a través de un encantamiento, en el episodio “Waiting in the Wings”, 3.13. El final de la temporada confirma esta idea, y nos muestra a Cordelia dispuesta a entregarse a una historia de amor con Angel. Sin embargo, los Powers That Be –o como veremos más adelante, Jasmine- le impiden llegar a su cita con el vampiro, para alivio de muchos, entre ellos, quien esto escribe.

Cordy Angel 2

Se puede decir que Cordelia alcanza su cénit como personaje al ascender al cielo de la noche angelina en el episodio final de la tercera temporada de Angel (“Tomorrow”, 3.22). Esto se debe a que la Cordelia de la cuarta temporada es otro personaje totalmente distinto, una vaina para un huésped que quiere traer al mundo un vástago del mal –y esta vez uno que no escatima en preparativos, disponiendo los elementos de la realidad a su antojo para llevar a cabo su plan. La Evil Cordelia no es en realidad sino una marioneta, totalmente inconsciente de sus actos. No obstante, esto es suficiente para que todo su arco argumental durante la temporada sea percibido como el desvirtuamiento de un personaje que ya ha alcanzado su madurez plena y para muchos debía haberse quedado tal y como estaba –que Cordelia se acueste con Connor, el hijo adolescente de Angel, es un ejemplo del extremo al que se lleva al personaje, aunque como decíamos, no se trate realmente de nuestra Cordelia en ningún momento.

Las malas lenguas apuntan a los encontronazos de Charisma Carpenter con el propio Whedon tras quedarse embarazada, obligando a reescribir la temporada entera. La leyenda urbana cuenta que el final de Cordelia, que casi sin que nos demos cuenta cae en un coma irreversible tras dar a luz a Jasmine y desaparece sin más, es un castigo del autor a la actriz –circula una historia muy parecida sobre el papel de Xander en Buffy. A pesar de esto, lo cierto –y paradójico- es que Evil Cordelia supone para Carpenter una oportunidad idónea para demostrar sus dotes como actriz –hasta el momento, y perdonadme, bastante escasos-, algo que salta a la vista durante posteriores visionados de la serie, que nos permiten apreciar mejor los matices de una interpretación con más capas de las que pudiera parecer.

Ya sea para acallar las voces que acusaban a Whedon de perjudicar la historia con su vendetta personal o para dar cierre verdadero al personaje –lo contrario no sería normativo en un trabajo vinculado a su nombre-, Cordelia regresa esporádicamente durante la quinta y última temporada de Angel, en uno de los episodios favoritos de los seguidores de la serie, “You’re Welcome” (5.12). En él, el Team Angel recibe la inesperada noticia de que Cordelia ha despertado de su coma, sorprendentemente, más fabulosa que nunca. Por otra parte, Lindsay ha vuelto a Wolfram & Hart para acabar definitivamente con Angel, y Cordelia presta su ayuda al vampiro por última vez para derrotarlo. Siguiendo el desarrollo natural del personaje tal y como quedó al final de la tercera temporada, Cordelia ejerce de guía espiritual de Angel a la vez que lucha a su lado, katana en mano.

Cordelia You're Welcome

En la que es la perfecta coda para el personaje, Cordelia reafirma su identidad como pilar principal en la lucha del vampiro contra el mal, y lo que es más importante, en su recorrido personal. A pesar de que se hace hincapié en el velado amor que sienten mutuamente -¿puede Angel amar a alguien que no sea Buffy?-, lo importante es que Cordelia, no importa desde dónde, será fiel a su promesa de ayudar a Angel a encontrar su redención. Al final del episodio, Angel recibe una llamada del hospital informando de que Cordelia ha fallecido, sin haber despertado del coma en ningún momento (Los Serrano plagiaron esta escena, por cierto). Es el momento en el que asumimos el final de Cordelia. El personaje que comenzó como un estereotipo caracterizado por su frivolidad y materialismo se despide como adalid de la perseverancia, la madurez, y el compromiso. Y esa es mi Cordelia.

Cordelia: I naturally assumed you’d be lost without me, but this?
Angel: I am lost without you.
Cordelia: You just forgot who you are.
Angel: Remind me. (“You’re Welcome”, 5.16)

Personajes Whedon: Cordelia Chase (I)

cordelia cabeza alta

No puedes comprar a Cordelia

Darn, I have cheerleader practice tonight. Boy, I wish I knew you were gonna be digging up dead people sooner. I would’ve cancelled. (Cordelia Chase, “Some Assembly Required”)

Solemos pensar que no hay demasiadas cosas dejadas al azar en el whedonverso, por tanto, es inevitable conjeturar que el nombre de pila de Cordelia Chase no fue una elección aleatoria. Hacerla tocaya del personaje de El rey Lear de William Shakespeare parece una decisión premeditada si atendemos al modus operandi de Joss Whedon y observamos algunas características en común entre ambas.

Los autores Gregory J. Thompson y Sally Emmons-Featherston, en su artículo “What Shall Cordelia Say?” sitúan a la Cordelia de Buffy cazavampiros como una de las claves para entender la serie como una morality play en la línea (salvando las distancias formales) de la obra de Shakespeare. Cordelia se revela a través de su nombre como alegoría, y haciendo esto, nos descubre al resto de personajes y sus andanzas como representaciones simbólicas de varios aspectos de la vida, y concretamente de lo que supone madurar y tener que encontrar un propósito y un lugar en el mundo. Sin embargo, Cordelia no es un vehículo de representación existencial en la línea de otros personajes ya analizados en este blog, como Anya, Dawn y Lorne. Ella es un personaje con una identidad (humana) claramente establecida desde su primera aparición (aunque acabe siendo despojada de ella, y forzada a buscar un camino alternativo para recuperarla).

Más allá de este paralelismo con la de Shakespeare, a simple vista, y a priori, nuestra Cordelia no comparte más características con la hija menor del rey Lear, una mujer de corazón, valiente y compasiva. Si bien esos calificativos no pueden aplicarse a la ligera a un personaje como Cordelia Chase en la primera temporada de Buffy, comenzamos a atisbar alguno de ellos a medida que la trama de la segunda temporada va tomando forma, y Cordelia se va acercando al grupo de la cazavampiros. Pero no es hasta su marcha a Los Ángeles (es decir, al spin-off de BuffyAngel), cuando empezamos a reconocer en ella claramente esos cambios culminantes en la Cordelia que despedimos en “You’re Welcome”, su episodio final en Angel.

Cordelia The Wish

El largo recorrido vital de Cordelia consta de tantas etapas, todas ellas igual de interesantes, que me veo obligado a dividir este artículo en dos, y tratar en primer lugar a la Cordelia de Sunnydale, dejando para más adelante a la de Los Ángeles.

Cordelia no solo se presenta como la reina del instituto desde el primer momento en el que aparece en “Welcome to the Hellmouth”, sino que inmediatamente deja claro su estatus como reina de los one-liners y robaescenas por excelencia. La Cordelia Chase de Sunnydale es más norteamericana que una taquilla de instituto. Exceptuando el curioso hecho de que en este caso, la chica más popular del instituto sea morena y la renegada social sea rubia, Cordelia responde a todos los estereotipos adolescentes norteamericanos vistos en cine y televisión en las últimas dos décadas. La Queen C es superficial, está completamente obsesionada con su imagen y con su lugar en la pirámide social del instituto y solo tiene dos cosas en la cabeza, su pelo y su preocupación por él. Además de esto, el personaje no deja de ser (originalmente) un alivio cómico más, un personaje secundario cuya función es aparecer en dos o tres escenas en cada episodio y dejar caer alguna bomba en forma de los mencionados one-liners, para más tarde desaparecer de la trama.

Al menos esto fue así hasta “Out of Mind, Out of Sight”, episodio de la primera temporada en el que Cordelia adquiría protagonismo, y que resultó ser uno de los mejores del primer año de la serie. En él, Cordy pasaba a primer plano para dejar entrever que había mucho más bajo la superficie, y que el personaje merecía más presencia en la serie. El episodio contaba la historia de una estudiante del instituto de Sunnydale que se hacía invisible tras ser completamente ignorada por sus compañeros durante un largo periodo de tiempo. Su evidente no-relación con Cordelia y los eventos que esto conllevaba sirvieron en este episodio de crítica a la sociedad actual, y a su tendencia cada vez más radical al culto del yo. Y de eso sabía mucho Cordelia.

“People who think their problems are so huge craze me. Like this time I sort of ran over this girl on her bike. It was the most traumatizing event of my life, and she’s trying to make it about her leg! Like my pain meant nothing! (Cordelia Chase, “Out of Mind, Out of Sight”)

Como todos los personajes femeninos de Whedon, Cordelia, a pesar de las reticencias iniciales, es otro exponente del girl power dentro de su obra. Sin embargo, Cordelia se diferencia de casi todas las demás en sus armas de defensa. La fuerza del personaje reside en su orgullo y en la alta concepción que tiene de sí misma, y de esta manera, su mayor defensa es la gruesa capa de autoestima que la protege. Esto sitúa a Cordelia como la reina incontestable del instituto, campo de batalla en el que no tiene rival. Al menos hasta que llega Buffy Summers. La irrupción de la cazavampiros en el apacible reino de Cordelia pone en peligro su estatus. Pero no por las razones obvias (el peligro a ser sustituida por otra adolescente más popular) sino porque Buffy, y más tarde Xander, le harán descubrir un mundo en el que quizás no sea tan bueno ser la reina. Se podría decir entonces que Buffy le roba el trono, aunque no para ocuparlo.

buffy-cordelia-xander-charisma-carpenter-nicholas-brendon-dvdbash-3

Uno de los aspectos centrales en la construcción y evolución del personaje de Cordelia es su relación con Xander. A pesar de llevar años compartiendo clases -y ejerciendo de sofisticado y viperino bully contra él y su amiga Willow-, es la novata la que le empuja finalmente a relacionarse de verdad con el geek Harris. A medida que avanza el curso, Cordelia va teniendo cada vez más encontronazos con la cazavampiros y los que ya son su séquito de incondicionales. La especial fijación que tiene por Xander salta a la vista desde el principio. A pesar de que ambos se resisten, el desconcertante interés de Cordelia por Xander (y el de Xander por Cordelia, que tiene que ver más con las hormonas) los lleva a iniciar un divertido romance a partir de la segunda temporada. De esta manera nace una de las parejas más descacharrantes del buffyverso. Al final, los dos alivios cómicos de la serie acaban convirtiéndose en los protagonistas de algunos de los momentos más hilarantes de las primeras temporadas de Buffy.

“You’re a sheep. All you ever do is what everyone else does just so you can say you did it first. And here I am, scrambling for your approval, when I’m way cooler than you are ‘cause I’m not a sheep. I do what I wanna do, and I wear what I wanna wear. And you know what? I’ll date whoever the hell I wanna date. No matter how lame he is” (Cordelia a Harmony, “Bewitched, Bothered and Bewildered”)

La relación de Cordelia y Xander representa el triunfo del everyman adolescente que suele servir como desenlace de muchas comedias teen de los 80. Cordelia es el sueño hecho húmedo del nerd, una suerte de trofeo para el empollón que nos viene a enseñar que es posible invertir las convenciones sociales. Además, por extensión, su relación con Xander la convierte en última instancia en un miembro más del equipo, parte activa de la scooby gang, sumándose así al discurso universal y particularmente whedonianola unión hace la fuerza“. Y no solo eso. Reconocer a Cordelia como scooby, como parte integral del grupo de Buffy Summers, proporciona una satisfacción al espectador que alude directamente a su capacidad compasiva y empática. Ver al malo unirse a los buenos tras un recorrido de auto conocimiento y una serie de cambios suele tocar la fibra sensible del espectador, que estará dispuesto más adelante a admitir en el grupo a un demonio milenario o un vampiro con siglos de atrocidades cometidas a sus espaldas. De acuerdo, Cordelia no es un demonio (aún no), no es una villana, pero es una antagonista, y cuando por fin se reconoce como “una de los nuestros” es aceptada por el espectador con los brazos abiertos.

“Everyone knows that witches killed those kids. And If you hang with them, expect badness, ‘cause that’s what you get when you hang with freaks and losers. Believe me, I know. That was a pointed comment about me hanging with you guys”. (Cordelia Chase, “Gingerbread”)

Xander y Willow enseñan una valiosa lección a Cordelia: es mucho más satisfactorio ser parte (distinta) de un grupo que ser un individuo exitoso y popular que al final no sea más que un clon dentro de un mismo grupo social. Cordelia se acerca a Xander sin darse cuenta de que eso constituye el primer paso del proceso de búsqueda personal de su propia identidad al margen del grupo al que pertenece. Ella se mantiene reacia todo el tiempo, pero casi inconscientemente va desarrollando una identidad adherida al grupo de los scoobies, y alejada de Harmony (una de sus secuaces y candidata al trono de Sunnydale High) y las demás.

buffy girls

Claro que Cordelia nunca dejó de ser Cordelia. En la localidad infestada de vampiros, demonios y humanos con poderes ocultos, Cordelia se las apaña para seguir siendo una especie de autoridad local. Sus poderes son terrenales, son los que uno necesita para luchar en el mundo real, en los pasillos del instituto. Es por eso que Cordelia es una figura respetada en sus círculos, es vista como un personaje especial, con poderes especiales (dinero, belleza y el poder que ello conlleva, los valores más importantes en la sociedad de masas). Cordelia se adhiere a las normas sociales según cánones actuales. Y lo sigue haciendo, aunque desafíe esas normas enamorándose del mayor paria del instituto, manteniéndose de alguna manera fiel a sí misma, a pesar de los cambios que experimenta.

“Listen up, needle brain, Buffy and I have taken out four of your cronies, not to mention your girlfriend. I haven’t even broken a sweat. See, in the end Buffy’s just the runner up. I’m the queen. (Cordelia Chase, “Homecoming”)

A pesar de tener a Xander en común, la relación entre Cordelia y Buffy nunca llegó a prosperar del todo. A lo largo de tres temporadas, ambas mantuvieron las distancias, y no se convirtieron en mejores amigas (quizás porque habría sido un poco inverosímil). El cénit de la tormentosa relación entre Buffy y Cordelia tiene lugar en el episodio “Homecoming”, en el que ambas luchan de la mano por su vida, y cada una por su cuenta por la corona de la reina del baile. Es en este episodio cuando vemos a la Cordelia más guerrera (en el sentido más comiquero de la palabra), a la que más tarde veremos emerger en Angel. Sin embargo, a pesar de la importancia del triunfo físico contra la amenaza demoníaca, el episodio supone más bien una reafirmación de la Cordelia original, la de siempre, la verdadera reina de Sunnydale, capaz de vencer cualquier contratiempo con sus armas infalibles: la convicción, la belleza y la auto suficiencia.

No obstante, la paradoja se nos viene encima cuando analizamos el origen de esos puntos fuertes en el personaje. Cordelia es una mujer fuerte, pero su fuerza está en directa relación con las figuras masculinas a su alrededor. Su imagen (la marca Cordelia) cuesta dinero, y papá está dispuesto a pagar lo que sea para mantenerla. Al final, y a pesar de su reafirmación en “Homecoming”, nos queda la duda de si Cordelia es capaz realmente de valerse por sí misma. Por suerte, esta duda también le asalta a ella.

CordeliaCheerleader

Pero, ¿qué pasa cuando Xander le es infiel con la otra mayor paria del instituto, su mejor amiga, Willow? Cordelia toca fondo (y en ese fondo, además, es empalada). Sin dudar un momento, achaca todos sus problemas a Buffy Summers, la persona cuya irrupción en su vida trastornó su visión del mundo. La antigua Cordelia Chase regresa (aunque ya hemos visto que nunca se fue del todo), pero el mundo ya no es el mismo y hace tiempo que el trono dejó de estar disponible para ella. Las normas sociales tal y como ella las conocía ya no son aplicables a su vida, y empieza a ver el mundo de otra manera. La propia Cordelia descubre que es ella la que ha cambiado. Irónicamente, acaba convirtiéndose en paria, lo que le obliga a replantearse su vida.

Por si no fuera suficiente con la infidelidad de Xander, Cordelia pierde uno de los poderes que aún le quedaban: el dinero. Su padre es detenido por evasión de impuestos, lo que lleva a la familia a la ruina, y a Cordelia de cabeza a trabajar en una tienda de ropa. Cordelia lo ha perdido todo, su orgullo, su identidad y estatus social. A pesar de que Xander le devuelve momentáneamente sus poderes al regalarle el vestido para el baile que ella no se puede permitir, ya no queda nada que le una a Sunnydale, ni siquiera él. Tras la graduación -en la que lucha contra las fuerzas del mal junto a sus compañeros una última vez- , Cordelia se marcha a Los Ángeles.

Podemos verlo como la historia de un fracaso o el ocaso de una reina. O también podemos pensar que tanto Sunnydale como la pista de baile del Bronze se le han quedado pequeños a Cordelia, y es necesario un cambio de aires, apuntar más alto. Al fin y al cabo, Cordelia siempre será Cordelia. No importa que sea empalada, que se convierta en medio demonio, que unas visiones premonitorias la destrocen o que dos seres la elijan como vientre de alquiler de sus vástagos demoníacos, Cordelia seguirá siendo fuerte, uno de los personajes más fuertes del buffyverso. Y no será gracias a un par de zapatos de 400 dólares o una tarjeta de crédito, sino a las personas, vampiros o demonios que se cruzarán en su vida para recordárselo.

“I would kill to live in L.A. That close to that many shoes…” (Cordelia Chase. “Welcome to the Hellmouth”)

Felicidades, Jim Henson

Jim-Henson-Gustavo

Hoy es el 77º aniversario del nacimiento de Jim Henson.

El legado de Henson se extiende por todos los recovecos de la memoria colectiva. Sus personajes son reconocidos, amados y celebrados como iconos de la cultura, las artes y el entretenimiento a lo largo y ancho del mundo. La longeva y fundacional Barrio Sésamo, el programa de variedades The Muppet Show, las obras de culto Cristal oscuro y Dentro del Laberinto, las series Fraggle Rock y El Cuentacuentos. La popularidad de estas obras oscila entre la de Jesucristo y Donnie Darko. Henson es uno de esos grandes nombres cuya vigencia es permanente, una marca registrada con alma.

La Jim Henson Company y la Jim Henson Creature Shop continúan haciéndose hueco (el que les corresponde legítimamente tras años de grandes avances en el campo de los efectos especiales) en esta nueva era del cine y la televisión, en la que los efectos digitales han sustituido casi por completo al arte de las marionetas y la animatrónica. Hace unos años recuperamos el espíritu Henson en la maravillosa Donde viven los monstruos (Spike Jonze, 2008), basada en el popular libro de Maurice Sendak (confesa inspiración de Jim), y cuyos enormes Wild Things fueron obra de la compañía del titiritero originario de Greenville (sí, Henson vivía en Villa Verde), Misisipi. Y más recientemente vivimos el nostálgico comeback de los Muppets (para nosotros siempre los Teleñecos) con su primera película para el cine en 13 años (podéis leer la crítica fuertecita aquí). Su éxito ha generado una secuela en la que participan Ricky Gervais, Tina Fey y Ty Burrell entre muchos otros, y que veremos a comienzos de 2014. Por otro lado, aún está por ver si el largometraje de Fraggle Rock será capaz de salir a flote en un mar de proyectos imposibles (un mar que ya se tragó la secuela de Cristal oscuro). Si de nosotros dependiera ya habría terminado de rodarse, pero claro, no todos creen en el poder del fieltro como nosotros.

Jim Henson se marchó el 16 de mayo de 1990 dejando huérfanos a cientos de personajes y desolados a millones de seguidores. Hoy celebramos 77 años de ingenio, dedicación y altruismo. Os dejo a continuación con el homenaje que los Muppets realizaron a Jim tras su trágica desaparición. No hay mejor manera de rendir tributo a la generosidad de esa persona que se escondía debajo de las tablas mientras ellos disfrutaban de la gloria, la fama y el amor de los que mirábamos la pantalla con la más grande de las sonrisas. Saquemos todos nuestros calcetines viejos y escondámonos detrás del sofá. Ahora nos toca a nosotros hacerle sonreír a él.

Felicidades, Jim. Y gracias una vez más. Por todo.

 

Personajes Whedon: Lorne (Krevlornswath del Clan Deathwok)

Lorne Angel cabecera

No es fácil ser verde

Lorne: This is way beyond my Ken… and my Barbie, and all my action figures.

El hecho de que fuera un demonio el responsable de aportar luz a la cada vez más oscura trama de Angel es una de las muchas contradicciones que cimentaban la serie hermana de Buffy. Pero Lorne era mucho más que eso. Lorne no era un demonio cualquiera, él era una criatura verde proveniente de una dimensión lejana que trataba de parecerse en la medida de lo posible a sus amigos los humanos. Sus trajes de colores chillones -que revelaban un estupendo sentido de la moda, porque su color de piel se lo permitía-, su pasión por la música, y su conmovedora empatía hacia los humanos -manifiestada principalmente por su cálida manera de dirigirse a ellos y sus cariñosos apelativos-, le convertía en uno de los personajes más intrínseca y utópicamente humanos de la serie.

La historia de Lorne es toda una declaración de intenciones. Como más adelante sucedería con Andrew en Buffy, cazavampiros, la ambigüedad sexual del personaje permitió a los guionistas jugar con el espectador, sin ofrecer ningún tipo de respuesta al respecto. Porque no hacía falta, y no porque estuviera claro, sino porque al final era lo menos importante. Lorne llegaba a Los Ángeles en 1996, tras ser succionado por un portal interdimensional. La vida en Pylea, su dimensión natal, no fue un camino de rosas para el demonio verde. Lorne no era como sus congéneres, los demonios del Clan Deathwok. Él vivía en un mundo completamente distinto al de sus familiares y vecinos, campeones que entrenaban para luchar y matar. Cabezas huecas según él, sin más aspiración que la de derramar sangre y hacer de ello una recompensa para una vida de esfuerzo, dedicación y testosterona demoníaca.

Lorne

Lorne era el hermano sensible, el niño diferente, el adolescente rarito, prácticamente un apestado. Como de costumbre, Whedon daba en el clavo extrapolando la realidad más mundana a sus universos ficticios. Si Lorne hubiera sido humano, sería el niño que se encierra en su cuarto a leer mientras los demás salen a la calle a darle patadas a cualquier objeto que pudiera servir como balón. Sería el joven que prefiere estar tirado en el suelo escuchando música, mientras sueña con un futuro bajo los focos de un teatro. Es decir, Lorne sería el mariquita del barrio (entiéndase “mariquita” como sinónimo de distinto, rechazado, raro-queer). Por eso, al descubrir la Tierra, y en concreto Los Ángeles, un lugar donde la música tiene una importancia vital (en Pylea no existía), donde la cultura y el ocio le permitirían llevar una existencia hedonista y privilegiada, y en el que la moda no se limitaba a taparrabos de piel y cascos semi vikingos, Lorne decidió quedarse a vivir allí.

“They have no music there. It doesn’t exist. Do you know what that’s like? No lullabies, no love songs. All my life I thought I was crazy, that I had ghosts in my head or something… simply because I could hear music. Of course, I didn’t know it was music. All I knew was that it was something… beautiful and… and painful and right. And I was the only one who could hear it. Then I wound up here and heard Aretha for the first time.”

Lorne era el mayor de los filántropos del buffyverso. Su capacidad para leer auras le lleva a convertirse en toda una celebridad en el inframundo terrenal, donde se le conoce como El Anfitrión (The Host). Esto, unido a que cuando el sujeto “leído” cantaba, Lorne era capaz de distinguir su alma con mayor claridad, desembocó en la inauguración de Caritas, un karaoke subterráneo regentado por nuestro demonio. Las habilidades de Lorne como vidente le convierten en una incorporación muy valiosa al equipo de Angel, quien recurre a él a menudo hasta convertirlo en un miembro activo de Angel Investigations, lo que supone más tiempo para el demonio en pantalla, así como más escenas cómicas para Angel (el vampiro cantando en un karaoke, ¿quién lo iba a decir?) y el resto del reparto. La trayectoria de Lorne en Angel responde inequívocamente al canon whedoniano. Se trata de otro personaje no humano que nace con el propósito de explicarnos los entresijos del alma humana, los engranajes de la mente. Lorne es otro personaje Whedon que trata de convertirse en un humano (aunque en su caso no literalmente), y en su camino encuentra las dificultades que le hacen pensar si merece o no la pena. Por regla general, la conclusión al respecto es optimista: merece la pena ser un humano, merece la pena vivir, luchar por la vida. Sin embargo, el caso de Lorne es distinto. El personaje más vivaracho de la serie acabaría aportando la nota pesimista al final de Angel. Pero eso, más adelante.

Lorne nunca fue un luchador (en el sentido físico de la palabra), y al contrario que otros personajes del buffyverso, como Cordelia, Dawn o Fred, el demonio no dará su brazo a torcer, y se negará a usar la fuerza física hasta el final. Esta declaración de principios le lleva a efectuar un hechizo de no violencia sobre su local, por lo que bajo ningún concepto es posible llegar a las manos en Caritas. Con su apaciguador carácter y su dulce voz, Lorne era a menudo el mayor apoyo moral para Angel. A veces con cierto aire paternalista, pero siempre con la mejor de las intenciones, Lorne era el hombro sobre el que llorar para el vampiro. En sus palabras también podían advertirse con frecuencia ciertos tonos maternales. Era irónico que un demonio fuera el responsable de aportar la nota conciliadora y serena. Pero así era, y por ello Lorne acabó convirtiéndose en un valor insustituible dentro del universo de Angel.

Lorne y Angel puppet

Hacia el final de la segunda temporada, en el episodio irónicamente titulado “Más allá del arcoíris” (“Over the Rainbow”, 2.20) -nadie, a estas alturas, dudaba de las intenciones de los guionistas-, Lorne regresa junto al Team Angel a su dimensión, Pylea, para rescatar a Cordelia, que ha sido atrapada por la raza del demonio, conocida por esclavizar a los humanos (o “vacas”) que acaban extraviados allí. El regreso a casa abre los ojos (aún más) al demonio, que acaba convencido de que su lugar está en Los Ángeles. De esta manera, el arco argumental de Pylea nos viene a dar una lección muy importante: Debemos permanecer en el lugar (literal o figurativo) al que pertenecemos, sin olvidar el lugar del que provenimos, porque ese es el que nos define, el que nos invita a evolucionar en primer lugar, y al que hay que regresar de vez en cuando para reafirmarnos en nuestra existencia. A partir de ese momento, Lorne ya no solo ofrece consejo al equipo de Angel, sino que será uno más, aunque su trabajo sea hacer de niñera de Connor, vigilar el fuerte o coger el teléfono.

“My psychic friend told me I had to come back here. I didn’t believe her. Then I realized I did have to come back here, because… – I really always thought I had to come back here, deep down inside, you know? I had to come back here to find out I didn’t have to come back here.”

A medida que Angel avanza, y la trama se oscurece, la luz de Lorne empieza a atenuarse. Durante las temporadas tres y cuatro, Lorne acompaña a Angel en sus aventuras, enfrentándose principalmente al bufete de abogados, Wolfram & Hart, comprobando de primera mano la corrupción del espíritu humano. Poco a poco, la filantropía de Lorne se ve sustituida por cierto cinismo, lo que le lleva a concentrarse más en sí mismo. Lorne decide alejarse de Angel y se marcha a Las Vegas para perseguir su sueño en el mundo del espectáculo (a estas alturas, si Lorne no había salido del armario, es que no lo iba a hacer nunca, porque era más que probable que nunca hubiera estado dentro). Lorne encuentra su lugar en la ciudad de neón, su paraíso más allá del arcoíris. Sin embargo, allí vuelve a darse de bruces con la realidad sobre el ser humano, cuando se ve envuelto en una trama fraudulenta, en la que es obligado a leer las auras de los asistentes a su espectáculo, para encontrar a los más afortunados y robarles su suerte. A su regreso a Los Ángeles, Lorne se muestra feliz por volver a casa, pero los eventos que se suceden a continuación contribuyen a seguir deteriorando su espíritu. La relación entre Angel y Connor, el paso al lado oscuro de Cordelia o el advenimiento de Jasmine, sitúan a Lorne en una incómoda posición. El demonio nunca ha estado convencido de que su lugar sea junto a Angel, luchando, pero acaba aceptando resignado que quizás sea su destino.

Lorne Wolfram & Hart

La quinta temporada de Angel será la que acabará definitivamente con el optimismo de Lorne, y su esperanza en el ser humano. Angel y su equipo “heredan” Wolfram & Hart. Lorne, en un principio está encantado con su posición como relaciones públicas. Contactos en las esferas más altas de la sociedad, fiestas, poder. Sin embargo, como le sucede al resto del antiguo equipo de Angel Investigations, ese poder le acaba mostrando su reverso tenebroso. En la batalla final, Lorne recibe su última misión, acabar con la vida de Lindsay. El demonio, que es ya una versión desangelada de sí mismo, la acepta, con una condición. Después de llevarla a cabo, desaparecería para siempre.

“I’ll do this last thing for you, for us… but then I’m out, and you won’t find me in the alley afterwards.
Hell, you won’t find me at all. Do me a favor. Don’t try.”

En la última escena en la que Lorne aparece en Angel, el demonio viste una gabardina marrón que oculta su traje. Tras recibir un disparo de Lorne, Lindsay nos revela la devastadora realidad. Lorne ha sacrificado su color, su personalidad para convertirse en un “flunky” (un gris empleado más) de Angel, cuya última misión es dar la muerte menos digna posible a un gran enemigo (en lugar de otorgarle la gran última pelea contra su némesis, Angel manda a Lorne para que haga el trabajo sucio). Entonces Lorne deja caer la pistola y pronuncia sus últimas palabras, mientras se marcha de la escena del crimen: “Goodnight, folks”.

Este artículo fue escrito la misma mañana en la que saltaba la noticia de la muerte, a los 33 años, de Andy Hallett (martes, 31 de marzo de 2009), el actor que se escondía tras la verde piel de Lorne. Hallett falleció de un paro cardíaco, tras cinco años luchando contra una enfermedad del corazón. La contribución de Andy a la televisión, y en concreto al buffyverso, será siempre recordada por los whedonites como una de las interpretaciones más llenas de vida, y uno de los personajes más queridos de los que han nacido de la mente de Joss. Este fue mi pequeño e improvisado homenaje a Lorne, y a Hallett, que recupero nueve años después de la triste despedida del primero, y cuatro de la marcha del segundo. “Goodnight, Andy!

Andy Hallett Lorne

Personajes Whedon: Dawn Summers

Dawn Summers cabecera

Más allá del retcon

Dawn: Touch me and my sister’s gonna kill you.

El término retcon nace en los ochenta para referirse a una técnica narrativa frecuentemente utilizada en cómic. Retcon es la abreviatura inglesa de continuidad retroactiva (retroactive continuity), y puede definirse a grandes rasgos como un gran cambio en una trama de larga continuidad. Posteriormente fue aplicado al campo de la ficción televisiva. Cuando una serie alcanza un número determinado de episodios y los síntomas de agotamiento se hacen cada vez más evidentes, o se elimina o se añade algún elemento, sobreviniendo en ambos casos cambios que alargarán la vida de la serie, o la condenarán hasta su cancelación. Muchos retcon vienen impuestos por la marcha de actores que desean desmarcarse de sus personajes, por lo que se renueva plantilla y planteamientos argumentales, resultando en muchos casos en series completamente distintas a las que eran cuando comenzaron sus andaduras. El caso de Buffy, cazavampiros es uno de los usos del retcon más ingeniosos que se recuerdan en mucho tiempo. Tras una desubicada e irregular cuarta temporada (un puñado de episodios magistrales, y otros tantos no tan memorables), se hacía inminente un cambio de dirección en los acontecimientos. Buffy en la universidad no acababa de convencer a la audiencia, y la Iniciativa no era precisamente de ayuda. Por eso, Joss Whedon decidió introducir un nuevo personaje para complementar al Core 4: Dawn, la hermana pequeña de Buffy.

Sin embargo, la repentina introducción de Dawn (Michelle Trachtenberg) en la vida de los scoobies es mucho más que un retcon. Se trata de un homenaje, un análisis encubierto, un experimento autocomplaciente pero inteligente que Whedon y su equipo idearían no solo para aportar sangre fresca al reparto y renovar las tramas, sino para poner a prueba al espectador, y a la propia historia de la serie. La premeditación de Whedon se pone de manifiesto en el último episodio de la anterior temporada, en el que Tara avisa a Buffy de la llegada de Dawn en un sueño premonitorio: “Be back before Dawn”.

Michelle_Trachtenberg_Buffy_Season_6

Dawn aparece en los últimos segundos del episodio “Buffy contra Drácula”, el estreno de la quinta temporada, dejando a la audiencia en completo estado de shock al gritar, al compás de Buffy una perturbadora palabra: “¡Mamá!”. En el siguiente episodio, “Mi verdadero yo” (“Real Me”, 5.02), se nos invita a entrar en la mente de Dawn, narrándonos desde su punto de vista lo que parece ser un día normal en la vida de la hermana de la cazavampiros. La audiencia sigue desconcertada, hasta que descubre la verdad sobre Dawn: Es una llave que abre un portal interdimensional, protegida de la diosa Glory por unos monjes que la convierten en humano y la plantan a la fuerza en la vida de la cazavampiros, alterando la memoria de todos los que la rodean. Esta (relativamente) disparatada trama es prácticamente una figura literaria, una hipérbole cósmica, que explica, como si fuera a formar parte de un manual de guión televisivo, el concepto de retcon, sus implicaciones y sus consecuencias.

En muchas otras series, el elemento añadido, casi siempre un personaje, suele ser un bebé, resultado del oportuno embarazo de una de las protagonistas. En el caso de Buffy, Dawn es una niña en el umbral de la adolescencia, lo que supone una oportunidad para Whedon de poder seguir explorando uno de sus temas favoritos, la batalla que supone la adolescencia, o en este caso, el paso de la pubertad a la adolescencia. Dawn viene a ocupar el vacío que han dejado los otros protagonistas, que se enfrentan ahora a problemas más adultos, y ya de paso a complicarlo todo suponiendo un miembro más de la familia al que proteger (Dawn’s in trouble, must be Tuesday). La pequeña Summers es por tanto una herramienta narrativa que no oculta sus intenciones como tal, que al igual que tantos otros aspectos de la serie, rebosa autoconsciencia por los cuatro costados. Sus aventuras como la llave, la revelación de su identidad (o la ausencia de la misma) en el episodio “Lazos sanguíneos” (“Blood Ties”, 5.13), sus diatribas existenciales (“This is blood, isn’t it? It can’t be me. I’m not a key. I’m not a thing. What am I? Am I real? Am I anything?”) se trasladan a la propia audiencia, que es manipulada para aceptar a la hermanísima como tal, como una más de la familia.

Dawn y Buffy Summers

Cuando Buffy y Joyce descubren que Dawn es la llave, y que todos sus recuerdos han sido alterados para incluirla en sus vidas, no se comportan como se comportarían una madre y una hermana. Se distancian de ella, y actúan confusas y temerosas. Es en ese momento en el que la audiencia comienza a sentir compasión por Dawn. Whedon quiere que comprendamos que no importa cómo ha llegado ahí, Dawn es familia, tiene la sangre de los Summers, y por tanto, debe ser aceptada, más allá de la razón y el pensamiento lógico, siguiendo exclusivamente lo que dicta el corazón. Buffy y Joyce llegan a esa conclusión un poco más tarde que el espectador (si el experimento de Whedon ha funcionado), y a partir de entonces, ambas dedican sus vidas a proteger no solo la llave, sino también la integridad de su familia. Pero las cosas nunca salen como deberían en el buffyverso.

La tragedia irrumpe en la vida de las Summers. La muerte de Joyce es un catalizador para muchos personajes, y especialmente para la hermana pequeña de la cazadora. La pérdida de su madre deja a las hermanas huérfanas, y obliga a Buffy a adoptar el papel de figura materna. Dawn es una adolescente arquetípica, a pesar de sus orígenes. Es chillona, se queja de todo, hace montañas de granos de arena y odia a su hermana de la misma manera que la quiere y la necesita. Este acertado enfoque realista por parte de los guionistas, en oposición al noventa por ciento de los adolescentes televisivos norteamericanos, irónicos, agudos, y extrañamente maduros en sus diálogos, no evita que Dawn sea uno de los personajes más odiados de la serie. Muchos espectadores vieron a la hermana de Buffy como el principio del fin, el desencadenante de lo que más tarde sería la temporada más oscura de toda la serie. Más que retcon, shark. Para muchos espectadores (sobre todo los americanos), desde que Dawn aparece en escena, la serie decae sin remedio.

Dawn: You wanna know what I’m scared of, Spike? Me. Right now, Glory thinks Tara’s the Key. But I’m the Key, Spike. I am. And anything that happens to Tara… is ‘cause of me. Your bruises, your limp… that’s all me, too. I’m like a lightning rod for pain, and hurt… and everyone around me suffers and dies. I must be something so horrible to cause so much pain and evil.

Dawn es básicamente definida por sus relaciones con los que la rodean. En la quinta temporada, su carácter se explica a través de su relación con su madre y su hermana. Dawn está harta de ser la hermana pequeña, de ser ignorada, invisible (“She still thinks I’m Little Miss Nobody, just her dumb little sister. Boy, is she in for a surprise”). Por otra parte, su interacción con Xander en la quinta temporada es crucial con respecto a los acontecimientos de la séptima y última. Dawn ve a Xander como un protector, una mezcla de adulto y adolescente que lo sitúa ante sus ojos como alguien maduro, pero cercano a ella. De la misma manera, Spike, al igual que los demás, siente el deber de cuidar de ella, de protegerla de los peligros del mundo, llegando a convertirse en su niñera oficial. Por todo esto, Dawn es definida en términos relativos. Su identidad sigue siendo un enigma, como el de todo adolescente, a pesar de conocer la historia de su origen. La muerte de su hermana, que se sacrifica por ella y por el mundo, marca el camino a seguir para Dawn. A partir de ese momento, debe valerse por sí misma, debe luchar para conseguir lo más difícil de este mundo: vivir en él.

Buffy: Dawn, listen to me. Listen. I love you. I will always love you. But this is the work that I have to do. Tell Giles… tell Giles I figured it out. And, and I’m okay. And give my love to my friends. You have to take care of them now. You have to be strong. Dawn, the hardest thing in this world… is to live in it. Be brave. Live. For me.

A pesar de que en las siguientes temporadas Dawn sigue necesitando de los demás para continuar descubriendo su identidad y conocerse mejor a sí misma (y ya de paso, nosotros a ella), su crecimiento interior se va haciendo tan evidente como el exterior. Dawn madura, convirtiéndose en una joven determinada, valiente y luchadora. Pero el camino hacia la madurez no es fácil para nadie, y especialmente para ella. Al principio de la sexta temporada, descubrimos que la ausencia de su hermana le ha obligado a abrirse camino ella sola, pero sigue teniendo figuras adultas en las que apoyarse. Principalmente, Willow y Tara. Los problemas de adicción de Willow nos presentan al Whedon más conservador. A pesar de que este evita la moralina en todo momento, nos advierte de los peligros mundanos a los que se enfrenta el adolescente (básicamente sexo y alcohol, Tonight, On a very Special Dawn…). Dawn sufre las primeras consecuencias del síndrome de abstinencia de la bruja, y se convierte así en el contrapunto a las desventuras sexuales de su hermana o los problemas prematrimoniales de Xander y Anya. Así, la sexta temporada se adentra en terrenos más oscuros y deprimentes que nos muestran los dolores de crecimiento de todos los personajes. El distanciamiento entre Willow y Buffy, acerca a las hermanas, tras una temporada en la que la cazadora había apartado a todos de su vida.

Dawn Potential

La séptima temporada nos hace volver la vista atrás, y nos obliga a recordar la niña que Dawn fue. Si Dawn no se hubiera comportado como una adolescente en plena efervescencia hormonal, su madurez en la recta final de la serie no tendría el mismo sentido. En el episodio adecuadamente titulado “Potencial” (“Potential”, 7.12) , Dawn descubre que eso de hacerse mayor tiene que ver con aceptar el lugar que nos corresponde en la vida, y hacer de ello una máxima para seguir viviendo (los paralelismos con Anya son evidentes). En una de las escenas más emotivas de toda la serie, Xander le da la lección definitiva. Dawn ya no es una niña, y ella ni se había dado cuenta:

Xander: They’ll never know how tough it is, Dawnie, to be the one who isn’t chosen. To live so near to the spotlight and never step in it. But I know. I see more than anybody realizes because nobody’s watching me. I saw you last night. I see you working here today. You’re not special. You’re extraordinary.

A pesar de que el verdadero cierre del personaje de Dawn llega con las palabras de Xander en “Potencial”, y que como Willow, Anya o Xander, se retira figurativamente dejando todo el protagonismo a Buffy y Spike hasta el final de la serie, Dawn sigue siendo un apoyo esencial para la cazadora, muy a su pesar. Finalmente, Buffy comprende que su hermana no está dispuesta a quedarse en la sombra, mientras ella lucha para salvar su vida y la de los demás. Eso es lo que la hace humana, lo que la hace extraordinaria. En la batalla final, Dawn demuestra su determinación y madurez a su hermana mayor, que la mira con orgullo cuando le dice que no quiere despedirse de ella, porque “todo lo que digas va a sonar a adiós”. Al final, Dawn se ha ganado un lugar privilegiado (a la derecha de la cazadora) en el mundo, consiguiendo que todos a su alrededor, y todos los que asistimos a su crecimiento, olvidemos que todo comenzó con un simple retcon.

Personajes Whedon: Anya Christina Emmanuella Jenkins

Copyright Twentieth Century Fox Home Entertainment. For Editorial Use Only.

El sentido de la vida

Anya: I can just hear you in private. “I dislike that Anya. She’s newly human, and strangely literal.”

La primera vez que vemos a Anya en pantalla, en el episodio “El deseo” (“The Wish”, 3.09), de Buffy, no nos imaginamos la importancia que el personaje adquiriría más adelante en la historia de la cazavampiros. Al principio su presencia es meramente instrumental: Anya es un miembro más del séquito de la desternillante Harmony, una secuaz particularmente callada y distante. Tras ganarse la confianza de Cordelia desmarcándose de las animadoras cabezahueca, Anya desvela su verdadero rostro. Ella es Anyanka, un demonio vengador que concede deseos a mujeres despechadas que desean ver sufrir como un animal en el matadero al hombre que les rompió el corazón. Anya no se regocija en exceso de su trabajo, pero tampoco se anda con chiquitas. Concede cualquier deseo, por muy descabellado y sangriento que sea, sin remordimientos, sin sentir nada al respecto. Es un demonio. Pero sobre todo, una profesional. Cordelia cree que la responsable indirecta de sus desgracias (que básicamente se pueden resumir en “enamorarse de Xander Harris”) es Buffy Summers, por lo que su deseo la lleva a un mundo alternativo en el que la cazadora nunca puso un pie en Sunnydale.

Si bien Buffy Summers engloba los grandes temas centrales de la serie (la gran metáfora de la vida, convertirse en adulto, aceptar las Anya OMWFresponsabilidades, saber hacer uso de las capacidades de uno mismo, de nuestro poder), Anya sirve un propósito aún más ambicioso: descubrirnos el sentido de la vida, saber y entender qué es ser un humano, y por qué estamos aquí. Tras convertirse en humana (cuando su amuleto es destruido en “El deseo”), Anya inicia la más complicada odisea de su longeva vida (más de mil años): vivirla tal y como un humano lo haría. Sin embargo, la Anya humana no viene con todos los accesorios de serie. No está muy familiarizada con la ironía, no comprende que los humanos mientan, y hace de la sinceridad y la honestidad su manual de supervivencia, sin importarle a quién pueda herir con sus palabras (y no porque esté desprovista de compasión, sino porque sencillamente no entiende que la verdad pueda hacer tanto daño). Anya era a menudo el alivio cómico de Buffy, cazavampiros (incluso desplazando a Xander), con su habitualmente franca postura sobre el sexo, su pasión exaltada por el dinero (su verdadero primer amor humano) y su recién estrenada mente capitalista (una de las primeras lecciones sobre el ser humano que se aprendió) Pero sobre todo, por su aversión a los conejosBunnies, it must be bunnies!

El viaje existencial de Anya es un complemento perfecto al que realizan Buffy, Xander y Willow a lo largo de las siete temporadas de la serie. Mientras ellos luchan, cometen errores fatales, y aprenden de ellos, Anya se mueve por inercia, sin saber muy bien qué sentimiento va a abordarla en cualquier momento. En “El cuerpo” (“The Body, 5.16), conoce el de la pérdida, la vulnerabilidad ante la muerte natural y la impotencia que supone no poder hacer nada para evitarla. Entonces es cuando vemos a la Anya más humana hasta el momento, una recién nacida de veinte años que se doblega al fin a sus sentimientos más primarios. Pero ella sigue sin entender nada. Su cuerpo empieza a reaccionar como un ser humano, pero su mente sigue sin alcanzar a comprender el por qué de sentimientos tan arbitrarios y complejos:

Anya: “I don’t understand how this all happens. How we go through this. I mean, I knew her, and then she’s- There’s just a body, and I don’t understand why she just can’t get back in it and not be dead anymore. It’s stupid. It’s mortal and stupid. And-and Xander’s crying and not talking, and-and I was having fruit punch, and I thought, well, Joyce will never have any more fruit punch ever, and she’ll never have eggs, or yawn or brush her hair, not ever, and no one will explain to me why.”

La muerte de Joyce, junto con otros puntos de inflexión en su vida mortal, y sobre todo la guía para la vida que es su gran amor en la serie, Xander, hacen de Anya un personaje más rico, más complejo. Al final de la quinta temporada, Anya siente el peligro de la muerte más cerca que nunca, y confiesa a Buffy que quiere vivir, y que por eso está ayudando, por eso lucha junto a ella en el (uno de los) Apocalipsis. Por desgracia, los eventos del episodio “Campanas del infierno” (“Hell’s Bells, 6.16) vuelven a cambiar a Anya. Hasta el momento no había conocido uno de los sentimientos humanos más devastadores (o eso pensamos): un corazón roto. Xander abandona a Anya en el altar, dejando a la ex demonio sumida en un profundo estado de tristeza y confusión que la lleva a recordar por qué se convirtió en un demonio vengador. Anya alcanza otro cénit en su vida como humana, y quizás por ello, se acaba rindiendo.

Su regreso al gremio demoníaco inicia otro viaje de auto conocimiento. Anyanka ha vuelto, pero ya nada es lo mismo. Los residuos de su vida humana siguen estando ahí, demasiado frescos, demasiado presentes como para ignorarlos. Su descenso a los infiernos AnyaWeddingDressacaba en epifanía en el episodio “Desinteresadamente” (“Selfless, 7×05), en el que vemos a una Anya derrotada, un “ser humano” completamente dominado por su lado oscuro. “Desinteresadamente” es el episodio definitivo de Anya. En él se nos presenta a Aud, la mujer que más tarde se convertiría en Anyanka, y finalmente en Anya, y se nos descubre el motivo por el que decidió dedicar su vida a la venganza (y de paso, el por qué de su miedo a los conejos): la infidelidad de su marido, Olaf. Todo cobra sentido. El plantón de Xander el día de su boda se reinterpreta como un “trigger”, como la canción que cantaba la madre de Spike a su hijo. Un recuerdo que destapa un dolor oculto, y que hace volver a Anya a sus orígenes, a lo que conoce, a lo que mejor se le ha dado durante diez siglos: la venganza. En su enfrentamiento definitivo con Buffy, Anya muestra tendencias suicidas (“Stop trying to save me, Xander”), se ha rendido por completo, tanto de su vida como demonio, como de su vida humana. Por ello, le pide a D’Hoffryn (el demonio que otorgó a Aud sus poderes de venganza) que deshaga las atrocidades que ha cometido, a cambio de su vida. D’Hoffryn decide concederle el deseo, pero no sin darle la última lección, el castigo definitivo. Anyanka volverá a ser Anya, pero no tendrá el privilegio de no sufrir los remordimientos por sus crímenes. Estará condenada a vivir con el peso de lo que hizo.

Todo vuelve a empezar para ella, pero el bagaje ya no es el mismo. Anya parece haber encontrado por fin el camino a seguir, y no podría haberlo hecho sin el cierre necesario en su relación con Xander, sin aprender a estar sola. Pero paradójicamente, ella sigue desorientada. En el penúltimo episodio de la serie, vuelve a tener una epifanía, la más importante de todas. De nuevo en peligro por el que parece ser el Apocalipsis definitivo (siempre lo es), Anya comprende de qué va eso de ser un humano:

“I guess I was kinda new to being around humans before. And now I’ve seen a lot more, gotten to know people, seen what they’re capable of and I guess I just realize how amazingly… screwed up they all are. I mean, really, really screwed up in a monumental fashion. And they have no purpose that unites them, so they just drift around, blundering through life until they die. Which they know is coming and yet every single one of them is surprised when it happens to them. They’re incapable of thinking about what they want beyond the moment. They kill each other, which is clearly insane, and yet, here’s the thing. When it’s something that really matters, they fight. I mean, they’re lame morons for fighting. But they do. They never… They never quit. And so I guess I will keep fighting, too.”

La muerte de Anya en el último episodio de Buffy es a menudo tachada de gratuita e insustancial. La propia Emma Caulfield reconoció en la reunión del reparto para el décimo aniversario de la serie (2008) que no estaba muy contenta con la manera en la que su personaje acabó. Las palabras literales de Caulfield fueron: “Ella merecía algo más”. Parece que ni la propia Emma alcanzó a comprender el significado de la muerte de Anya, y sobre todo de que sucediera en un abrir y cerrar de ojos. Esa aparente falta de relevancia de su muerte impedía ver otros detalles mucho más importantes: Anya muere luchando, y defendiendo a otra persona (una que no le despertaba las mayores simpatías además), lo que nos remite directamente a su discurso pre-apocalítico del episodio anterior (leedlo una vez más). Es decir, Anya muere habiéndose convertido por fin, y completamente, en una humana. El ciclo se completa, y su muerte no es ni de lejos un insulto al personaje como muchos opinan, sino todo lo contrario, es todo un regalo, incluso una declaración de amor. Es en definitiva el broche perfecto (el único posible quizás) para uno de los personajes más férreos y coherentes de la serie. Pero lo más importante es que la muerte de Anya nos pilla a todos de sorpresa, a ella la primera (la atacan por la espalda). Y nos duele, nos afecta, pero nos hace comprender mejor su discurso filantrópico. Espada en mano a pesar del terror que vemos en su mirada durante su última escena, Anya -y Joss Whedon a través de ella- nos imbuye del espíritu luchador que recorre toda la serie. Ella es una de esas idiotas que luchan por lo que le importa, que no se rinden nunca. Anya muere, luego existe. Y través de ella nosotros comprendemos por qué seguimos adelante, aunque la mayor parte del tiempo, como ella, no entendamos nada.

AnyaBunny

Orphan Black: Tuyas, mías, nuestras

Este verano me he planteado un reto que no os será ajeno. Ponerme al día con las series que sigo (¿casi todas?) para empezar el curso con dos o tres temas del libro ya leídos (¿quién me iba a decir que algún día pondría en práctica ese consejo?) e intentar llevar el nuevo calendario de series con menos agobio de cara al otoño que se acerca. Vaya, ¿desde cuándo esto de la seriefilia se ha convertido en una obligación más que en una afición o pasión? Dejemos ese tema para otro momento. Además de ponerme al día con series que por una razón u otra (básicamente la inexistencia de días de 48 horas) dejé paradas, he decidido que es el momento de echar un vistazo a aquellas “trending series” a las que aun no había hincado el diente. Series de esas que la masa seriéfila recomienda con fervor en Twitter, de esas que gracias a Tumblr ya has visto capítulos enteros en formato gif. Sin duda, la serie que más vi mencionada en las redes sociales la temporada pasada fue Orphan Black. Todo el mundo hablaba de ella, todo el mundo la reivindicaba, y la semana pasada decidí comprobar con mis propios ojos por qué tanto jaleo.

Orphan Black es un thriller de ciencia ficción que cuenta por ahora con una temporada (se prepara la segunda para 2014) y que consta de tan solo 10 episodios. Las temporadas de 10 capítulos son un regalo del cielo para nosotros. No solo porque nos permiten más tiempo para otras series, sino porque ya está más que demostrado que cuanto más condensadas son las temporadas, mejor contadas están. Mirad por ejemplo Juego de Tronos, o lo bien que le ha sentado el recorte de capítulos a True Blood. Este también es el caso de Orphan Black, que sin ser nada excesivamente original o novedoso, se las arregla para mantener el interés del primer al último episodio. Estamos ante una coproducción de Canadá y Estados Unidos, emitida en la cadena temática de género Space y en BBC America. Sin embargo, Orphan Black podría pasar por una serie de SyFy, si no fuera porque sus efectos especiales son magníficos y sabe en todo momento lo que nos quiere contar.

La premisa de Orphan Black recuerda ligeramente a la de la malograda (y malísima) Ringer. Pero solo la premisa, que conste. Sarah Manning, una joven de mala vida se encuentra en una estación de tren con una mujer idéntica a ella. Ante la mirada atónita de la protagonista, su “gemela” se suicida saltando a las vías. A continuación, Sarah suplanta la identidad de la suicida, Beth Childs, que resulta ser una agente de policía involucrada en un extraño caso que llevará a Sarah a conocer a más mujeres idénticas a ella. A pesar de que en su núcelo es una serie sci-fi, Orphan Black es estilística y narrativamente un thriller. La serie adopta a menudo forma de policíaco y se desenmaraña a base de sorpresas, giros, y escenas de acción. No hay nada verdaderamente impactante o extraordinario en el relato en sí, pero sí en la forma de contarlo. Ausencia de pretensiones, esfuerzo (fructífero) por mantener el interés del espectador, y el imprescindible factor “adicción”Orphan Black entra fácil, se puede ver en dos días, y no resiente al espectador como otras series de la misma naturaleza.

Pero sin duda alguna, la mayor virtud de Orphan Black, su mayor baza, tiene nombre propio: Tatiana Maslany. Lo que Joss Whedon buscaba (en vano) en Eliza Dushku para su multi-personaje de Dollhouse, lo que Sarah Michelle Gellar creía tener (ilusa) para interpretar a las gemelas de Ringer, es justo lo que posee Maslany, y además a raudales: talento camaleónico. Lo de esta chica es increíble. Dramáticamente no es un portento, pero triunfa en la dificultosa tarea de interpretar a un gran número de personajes, de sostener ella sola el peso de toda la historia, y de crear microcosmos creíbles para cada uno de estos personajes, sin que esto suponga una distracción negativa. Ahí es nada. Mediante cambios de acento, lenguaje corporal, gestos, cadencia de la voz y caracterización (vestuario, peluquería y maquillaje), Maslany nos ayuda a diferenciar sin problema a todas las doppelgängers a las que da vida. Es más, no solo consigue que las distingamos y que no tengamos presente que es Maslany la que está en todos y cada uno de los planos de la serie (y además a veces por partida doble y triple), sino que se las arregla para que conectemos con todos sus personajes y los apreciemos a varios niveles. Sarah, Cosima, Alison o Helena son entidades altamente individuales, personajes distintos por los que mostramos más o menos afecto en escala. Un logro muy considerable.

Orphan Black es por tanto Tatiana Maslany -sin desmerecer a Felix, alivio cómico y complemento perfecto a todas las Maslanys. Pero también es entretenimiento poco exigente, una serie a la que se perdonan los vicios de policíaco y su carácter predecible por su capacidad para hacer pasar un buen rato, y también por su factura técnica, de la que destacan indudablemente los efectos para situar a varias Maslanys en el mismo plano. Por todo esto, Orphan Black es una serie idónea para practicar el binge-watching (maratón de episodios). De rápido consumo, fácil digestión, y a otra serie, seriéfilo. No nos cambiará la vida, pero nos alegramos de que Tatiana Maslany haya entrado a formar parte de ella.

My Mad Fat Diary: ¿Dónde estabas?

Where were you while we were getting high?

Qué difícil es ser adolescente. Pero cuánto más difícil es aproximarse a la adolescencia en televisión desde un punto de vista más o menos serio y no caer en el ridículo o practicar el arte de la condescendencia. Eso es exactamente lo que ha conseguido con una temporada (de 6 episodios) My Mad Fat Diary, respuesta británica a Awkward., con la que guarda varias similitudes temáticas -a pesar de que la de MTV es una comedia de 20 minutos, y la de E4 una dramedia de 40.

My Mad Fat Diary lidia con un buen puñado de temas delicados, e incluso escabrosos (suicidio adolescente, enfermedad mental, autolesión, desorden alimenticio), que afectan a los adolescentes (en todas partes, y desde hace años), y se las arregla para no caer en ningún momento en la habitualmente inevitable moralina. Lo hace a base de honestidad, sin rodeos, estableciendo un puente entre la ensoñación del quinceañero y el diván del psiquiatra, presentando a los chavales como seres über-sexuales, riéndose de la tragedia en su justa medida, y tratando los incidentes más nimios como grandes catástrofes, tal y como haría cualquier adolescente.

La serie está basada en la novela autobiográfica My Fat, Mad Teenage Diary, de Rae Earl, pero se toma la licencia de cambiar la ambientación de finales de los 80 a mediados de los 90. Así, las andanzas de Rae y su pandilla de Lincolnshire se contextualizan durante la eclosión del Brit Pop, en la era pre-digital, cuando Internet se empezaba a colar en las casas pero aun era una herramienta de uso ocasional, cuando la única manera de quedar con los amigos era llamando al fijo, y lo habitual era toparse con uno de ellos en la calle e ir a dar una vuelta juntos, o pasar las horas muertas en la habitación escuchando cassettes, e incluso descubriendo el futurista mundo del Disco Compacto. Una época en la que la música era una experiencia completamente distinta a la de ahora, nexo de unión, baremo y tejido social, y válvula de escape. La única realidad que conocíamos.

La música es tan importante en My Mad Fat Diary porque la música era así de importante en 1996. Era algo esencial, vital en nuestro crecimiento y desarrollo como seres sociales (o algo parecido). La guerra Oasis vs. Blur nos definió tanto como posteriormente harían los arquetipos identitarios de Friends. Y si en España vivimos el fenómeno Brit Pop con pasión, en Gran Bretaña dominaba la cultura por completo, y contribuía a dar forma a toda una generación. En este sentido, la banda sonora de My Mad Fat Diary es completa y absolutamente épica y perfecta. Sin exagerar. Documento fidedigno de una época y reflejo de un espíritu que a día de hoy, por desgracia, no sabemos si nos sirvió para algo y si nos llevó a algún lado. Si para uno Radiohead, The Prodigy, The Stone Roses, The Verve, Suede, Pulp, Supergrass -¡incluso irritantes one-hit-wonders como “Spaceman” de Babylon Zoo!- componían la banda sonora de una vida, es más que probable que My Mad Fat Diary hable de nosotros, y por nosotros, en primera persona.

Rae Earl es una auténtica connoisseur, y se jacta de ello. Ingeniera en recopilaciones, enciclopedia musical andante, y DJ radiofónica de vocación. Una adolescente media de los 90 (cuando la melomanía era lo común y las camisetas de manga corta se llevaban por encima de las de manga larga) de no ser por un “pequeño problema”, o más bien varios. Es obesa, tiene tendencia a la depresión, historial de autolesiones, tendencias suicidas, y ha pasado seis meses internada en un hospital psiquiátrico (París para sus conocidos). A su regreso a Lincolnshire, Rae lucha contra este pasado inmediato y hace todo lo posible para alcanzar la esquiva (y sobrevalorada) normalidad. A base de mentiras, pero en el fondo gracias a su magnética personalidad, Rae se hace hueco en la pandilla de su amiga de la infancia, Chloe. Y así es como comienza la vida para ella. Chicos, fiestas, cervezas, confidencias, y la posibilidad de encontrar su Santo Grial: S-E-X-O. Rae no se lo cree, y así lo plasma en su diario, como si todos los días fueran el primer día de su vida. Y el último.

My Mad Fat Diary es toda una sensación, y su protagonista, la recién llegada Sharon Rooney, tiene casi toda la culpa de ello. La magnífica interpretación de Rooney desborda naturalidad y credibilidad, personificando la armoniosa dualidad de la serie, esa pasmosa capacidad para pasar de la comedia al drama (también a la fantasía) sin aparente esfuerzo alguno. Es una pena que este fenómeno televisivo en realidad no sea tal cosa, ya que carece de la repercusión y difusión que merece. Un producto tan impecable y necesario, que desempeña una labor de concienciación y apoyo tan encomiable -y que encima es una ficción televisiva de calidad- debería ser visto por más adolescentes (y no tan adolescentes) en todo el mundo. No cabe duda, Rae Earl es la voz de una generación, su diario un eficaz manual de autoayuda, y su serie una joya de la televisión. Y ahora, escuchemos “Champagne Supernova”:

Todo el mundo quiere a Logan Lerman

El de Logan Lerman es un caso parecido al de otros jóvenes actores en boga, como su amigo de la infancia Josh Hutcherson. Llevan trabajando prácticamente desde que abandonaron la cuna, pero nunca fueron estrellas infantiles, ni caras famosas de Disney Channel, por lo que, afortunadamente, se saltaron la etapa juguete roto+rehabilitación, y pasaron directamente a convertirse en promesas de Hollywood.

Lerman tiene tan solo 21 años. Nació en el seno de una familia judía de Beverly Hills el 19 de enero de 1992 -o sea, que es legal tanto para beber en su país como para que vosotros y vosotras babeéis por él sin sentiros demasiado culpables. A los dos años y medio le dijo a su madre que quería ser actor, y a los 4 ya tenía agente. Su primer papel profesional en el cine fue en la película de 2000 El patriota, en la que interpretaba al hijo de Mel Gibson. Desde entonces ha desarrollado una filmografía no demasiado prolífica (en parte porque al principio la actuación solo era un “hobby” para él), pero definitivamente constante, de cuya primera etapa destacan títulos como ¿En qué piensan las mujeres? (2000), Los chicos de mi vida (2001) o El efecto mariposa (2004). En estas tres películas, curiosamente -o lógicamente, según se mire- interpretaba a las versiones infantiles de los protagonistas en flashbacks.

El año 2010 marcó un punto de inflexión en su carrera, aunque quizás no tanto como el propio actor esperaba. Se iniciaba la franquicia cinematográfica Percy Jackson, basada en la saga literaria Percy Jackson y los dioses del Olimpo, de Rick Riordan. Con Harry Potter acercándose peligrosamente a su conclusión, Hollywood necesitaba nueva saga fantástica de éxito, y Lerman, que interpretaba al héroe de la película, estaba absolutamente preparado para el estrellato: “No sé si llegará al nivel de obsesión que ha desatado Crepúsculo, pero si lo hace, estoy listo para ello”, declaró en su momento. Sin embargo, Percy Jackson y el ladrón del rayo (dirigida por el responsable de las dos primeras Harry Potter, Chris Columbus) no funcionó como se esperaba, recaudando una taquilla ligeramente por debajo de su presupuesto. Lerman no se convirtió en una súper estrella, pero Percy Jackson lo colocó en el mapa.

Poco después de Percy Jackson, Lerman participó en Los tres mosqueteros (2011), la fallida revisión del clásico de Alejandro Dumas de parte de Paul W.S. Anderson. No fue hasta el año siguiente cuando el actor obtuvo verdadera notoriedad en el mundo del cine, gracias a la reciente ganadora del GLAAD Media Award a Mejor Película Las ventajas de ser un marginado (The Perks of Being a Wallflower), basada en el éxito editorial de Stephen Chbosky, que el mismo autor dirigió. Lerman protagonizó la que es sin duda una de las cintas de culto más destacadas de los últimos años, una suerte de Donnie Darko para la nueva década (podéis leer mi entusiasta crítica de la película aquí).

Las ventajas de ser un marginado confirmó el desbordante talento de Ezra Miller (Tenemos que hablar de Kevin), inició con éxito el proceso de desencasillamiento de Emma Watson (Harry Potter) y presentó a Logan como a una de las estrellas más a tener en cuenta de su generación, como en su momento le ocurriera a Jake Gyllenhaal. Su Charlie ha servido además para convertir al actor en todo un galán teen, gracias a su combinación de belleza, elegancia de andar por casa, palpable modestia, timidez y cualidad de boy-next-door. Como si lo hubieran creado los dioses del Olimpo en colaboración con las grandes revistas de tendencias adolescentes y Tumblr. Logan Lerman es un niño bonito, y lo mejor de todo es que no parece que él lo sepa. Un chaval de aspecto angelical, sonrisa deslumbrante y voz sorprendentemente profunda que desprende un (indignante e irresistible) halo de normalidad.

El secreto de Lerman es mantener en todo momento los pies en la tierra y evitar la senda de la pretensión que toman muchos intérpretes a su edad -ejem Shia LaBeouf ejem. Para ello no ha dudado en participar en campañas de concienciación social, como la de Stand Up to Cancer, en la que se vistió de astronauta, y por supuesto, ha aprendido de los traspiés creativos que abiertamente reconoce (como Los tres mosqueteros). Su ambición es moderada (pero solo en apariencia, que es lo que importa), su seriedad es estudiada, e incluso a veces da la sensación de que no termina de encajar en el mundillo: sorprende ver cómo se desenvuelve en actos públicos o entrevistas, navegando entre la seguridad y los nervios, la determinación en sus declaraciones y el sudor, como si su cuerpo le impidiese dominar del todo la situación. Sin embargo, le delatan sus planes de futuro, sobre el que ya ejerce control absoluto: elige los proyectos con sumo cuidado, fijándose principalmente en su director, y no solo persigue una estrella en Hollywood Boulevard, sino una carrera interpretativa respetable con la que sentirse artísticamente realizado.

Todo esto salta a la vista al repasar los cinco proyectos que tiene pendientes de estreno: Percy Jackson y el Mar de los Monstruos (cuya campaña de márketing y la creciente popularidad del actor auguran un mayor éxito que el de la primera entrega), el drama coral indie Un invierno en la playa, y ya de cara a 2014, la bíblica Noah de Darren Aronofsky (en la que repite con Russell Crowe, Emma Watson y Jennifer Connelly), The Only Living Boy in New York de Marc Webb -director de (500) días juntos– y Glimmer, una cinta sci-fi sobre viajes en el tiempo.

La apretada agenda laboral de Lerman le asegura un brillante futuro inmediato y una presencia mediática cada vez mayor. Oficialmente ya todo un It boy, Logan Lerman ha llegado para quedarse, y si alguien le ofrece el papel adecuado, para desnudarse. Merecerá la pena seguirle la pista, seguro.

El pene de Jon Hamm azota el mundo del espectáculo

Hay una fuerza de la naturaleza en Hollywood que es imposible de detener. Y sobre todo de contener. Se trata del imponente miembro viril de Jon Hamm, que hace unas semanas saltaba de nuevo a la palestra por culpa de la alergia de su dueño a la ropa interior. No es la primera vez que el pene de Jon Hamm eclipsa al propio actor, que se empeña en airear sus partes pudendas en cada uno de sus paseos callejeros y comparecencias públicas. Ya sea acompañado de su afortunada mujer, Jennifer Westfeldt, haciendo footing, o apoyando la campaña presidencial de Obama, Hamm exhibe su dotada anatomía sin complejos, porque ¿acaso debería tenerlos?

El pene de Jon Hamm está en boca de todos y todas. Se ha convertido en generador de noticias, en una leyenda, una obsesión. De hecho, ocupa titulares de multitud de publicaciones especializadas. Los hay para todos los gustos, y casi ninguno tiene desperdicio: “El pene de Jon Hamm de compras en Barney’s con su mujer”; “El pene de Jon Hamm va al supermercado a por cerveza”; “10 preguntas para el pene de Jon Hamm” -este artículo no os lo podéis perder-; “El pene de Jon Hamm saca a su dueño de paseo”; “El salami de Jon Hamm: una investigación fotográfica”. Muchas webs aprovechan el verdadero nombre del protagonista de Mad Men, Dick (una manera de llamar al pene en inglés), para elaborar los más jocosos juegos de palabras. Pero lo que casi todos tienen en común es la personificación que se hace del miembro. Y es que, como hemos podido comprobar con nuestros propios ojos, el pene de Jon Hamm tiene cabeza, y personalidad propia. Es más, se dice que es de “derechas”.

“Este mundo es mío. Todos vosotros vivís en él”, afirma el pene de Jon Hamm según Gawker, que nos cuenta cuál es el origen del revuelo. Durante el rodaje de la sexta temporada de Mad Men, un miembro del equipo de la serie compartió información confidencial con el New York Daily News sobre el pequeño gran problema que amenazaba con detener la producción. El informante aseguraba que la tensión en el set aumentaba día a día y que un representante de AMC (la cadena que emite la serie) tuvo que sugerir a Hamm que empezase a ponerse calzoncillos, porque su pene distraía al resto del reparto y, en última instancia, acabaría desviando la atención de los espectadores de lo verdaderamente importante: los acontecimientos de la temporada. “La serie transcurre en la década de los 60, y entonces los pantalones no dejaban nada a la imaginación”, explicó el confidente.

Según un representante del actor, el problema no es para nada motivo de risa. De hecho, el pene de Jon Hamm no solo ha provocado fricción en el rodaje de la serie, sino que ha complicado muchos aspectos de la producción, incluida la campaña de márketing: las fotografías promocionales de Mad Men en las que aparece Hamm han sido modificadas con Photoshop, como ocurrió con aquella mítica imagen del Superman de Brandon Routh, para reducir el tamaño del bulto. “Imaginad cómo sería verlo en el lado de un autobús u ocupando la fachada de un edificio”. -Pues estupendo, ¿cómo va a ser?-

Y, ¿qué tiene que decir el actor sobre todo esto? Pues al parecer no se siente muy cómodo con el asunto. Es más, está bastante molesto. En una reciente entrevista a la revista Rolling Stone, Hamm ha hecho las siguientes declaraciones: “Se llaman ‘partes privadas’ por una razón. Ya sé que no soy un jodido minero, que hay trabajos más duros que el mío en el mundo, pero cuando la gente siente la libertad de crear una cuenta de Tumblr dedicada a mi polla, no puedo evitar pensar que eso no formaba parte del trato. Pero bueno, supongo que esto es mejor que ser confrontado por lo contrario”.

En efecto, el pene de Jon Hamm goza de una enorme presencia en Internet. La mencionada cuenta de Tumblr, Jon Ham’s Wang, es la página que más ha trascendido a los medios, pero hay muchas otras. Ni que decir tiene que podéis haceros fans del aparato de Jon Hamm en Facebook (y no, aunque no os lo creáis, yo no he creado la cuenta). Tal es el alcance del pene de Hamm que dos importantes compañías de ropa interior, Fruit of the Loom y Jockey, se han ofrecido voluntarias para proveer al actor con calzoncillos gratis de por vida. La primera de ellas incluso le ha lanzado un comunicado público al actor, en el que le dice: “Nos parece bien que cada uno sea como quiere ser. Y si ir en plan comando es lo que te hace feliz, te animamos a que sigas haciéndolo. Pero si por un casual cambias de opinión, te tenemos cubierto” (nunca mejor dicho). ¿Qué pensará Michael Fassbender de todo esto?

¿Revela el enfado de Hamm una acuciante falta de sentido del humor? ¿Es probable que, después de todo, Jon no sea absolutamente perfecto en todos los sentidos -como Mary Poppins? ¿Ha hecho mal el actor en liberar al monstruo que llevaba dentro para que todos lo viéramos? En este sentido, cabe una duda razonable: si a Jon le parece tan mal que se hable de su pene -es más, nos pide explícitamente que lo dejemos “en paz”-, ¿por qué no se ha esforzado un poco más por ocultarlo? Por el amor de Dios, que podríamos hasta contar las venas.

Sea como fuere, lo que está claro es que el elefántico apéndice de Hamm ya es un personaje más de la farándula, y exigimos título de crédito para él en todo lo que haga a partir de ahora: And introducing Jon Hamm’s Penis. Solo la épica delantera de Don Draper ha sido capaz de hacer sombra a la que hasta ahora era la única épica delantera de Mad Men, la de Joan Holloway. El pene de Jon Hamm regresa a vuestras pantallas -¡como si las hubiera dejado alguna vez!- el próximo domingo, 7 de abril, con el estreno de dos horas de la sexta temporada de Mad Men. Para aliviar la espera -y la tensión- os dejo con una amplia galería fotográfica protagonizada por el pene de Jon Hamm desempeñando las más diversas actividades: posando con Elisabeth Moss, jugando al béisbol, mirando Twitter, charlando con Larry DavidJon Appétit!

PD: Demando una felicitación por haber llegado al final del texto sin haber hecho un juego de palabras con la palabra “jamón”.

Por qué AnnaSophia Robb SÍ es Carrie Bradshaw

En una reciente entrevista para la revista online de moda Net-a-Porter, Sarah Jessica Parker se ha pronunciado sobre la precuela de Sexo en Nueva York que está llevando a cabo la cadena CW. Orientada al público adolescente -como casi toda la oferta de la cadena de Mark PedowitzThe Carrie Diaries se adentra en la vida de Carrie Bradshaw a los 16 años, edad en la que empieza definitivamente a formarse la persona y el personaje que acabará siendo años más tarde en la mítica comedia de HBO. Parker, a la que le preguntaron qué sentía al ver a otra actriz interpretando a “su personaje”, contestó “No estoy segura… Creo que es una de esas cosas que ponen a prueba tu generosidad. AnnaSophia Robb es una chica encantadora y quiero que esté cómoda haciéndolo, pero es… raro”.

Parece que a la protagonista de Novia por contrato y Tentación en Manhattan no le termina de convencer la idea de compartir algo tan suyo, tan personal. Y no es a la única. A muchos de los seguidores y seguidoras de Sexo en Nueva York que se han atrevido con su precuela, les resulta imposible reconocer a Carrie en AnnaSophia Robb. Claro que el argumento más esgrimido a favor de esta postura es que ni en un millón de años luz una chica tan mona (a pesar de las cejas) como Robb acabaría convirtiéndose en una mujer -casi universalmente- fea como Sarah Jessica Parker (y que me perdonen sus admiradores, que ya sabemos que la belleza es lo más subjetivo que existe, y todo eso, pero esto es un hecho). Lo cierto es que esta es una teoría muy sólida. De no ser por la voluminosa cabellera rubia y rizada que luce Robb en su serie, sería completamente imposible ver a Sarah Jessica Parker en ella a primera vista.

¿Se trata de envidia por parte de la protagonista de ¿Qué fue de los Morgan? y Salvando las apariencias? Más bien yo creo que es recelo, porque a su temprana edad, Robb ha demostrado con creces que sus aptitudes interpretativas están muy por encima que las de la actriz de 47 años. La tarea de dar vida a la versión adolescente de un icono no debe ser fácil. El personaje ha de ser reconocible, pero no puede ser una imitación, puesto que, por muy romántica que sea la idea de que nunca dejamos de ser adolescentes, nadie es igual a los 15 que a los 30. En este sentido, AnnaSophia ha conseguido hacer suyo el personaje sin sacrificar la esencia de la Carrie Bradshaw que todos conocíamos.

Dejando a un lado el evidente no-parecido físico entre ambas actrices (y en este caso no me vale lo de que en 15 años una persona puede cambiar mucho), yo SÍ veo a Carrie Bradshaw en la pequeña y adorable Anna Sophia Robb . Eso sí, a una versión mejorada y más soportable de ella -o quizás la de Sarah Jessica sea una versión echada a perder de esta, más bien. A continuación os enumero y explico las razones:

 

Su dicción

Si revisamos Sexo en Nueva York antes de ver The Carrie Diaries, nos daremos cuenta de que el trabajo de Robb es mucho más completo y complejo de lo que parece. La voz en off en es muy importante en esta saga, y Robb es una gran elección de casting en este sentido, puesto que su timbre es muy similar al de Sarah Jessica Parker. Además, la actriz se esfuerza en adoptar el mismo tono al narrar sus aventuras y las de sus amigos, poniendo siempre el énfasis en las palabras exactas. A veces, si cerramos los ojos podemos ver a Sarah Jessica Parker sentada frente a su Mac, en lugar de a AnnaSohpia acostada con las piernas en cruz escribiendo en su diario -bueno, que si no queréis que se os aparezca de repente SJP, no me hagáis caso, no cerréis los ojos y disfrutad de la 80s Carrie sin más.

Su inconfundible sentido de la moda

Está claro que desde un principio se nos está insistiendo en el peculiar gusto de Carrie a la hora de vestir y complementarse. De su famoso bolso protagonista de un reportaje en Interview a sus modelitos para apoyarse en las taquillas del instituto, la Carrie de TCD ya muestra el gusto por el riesgo y el atrevimiento de la Carrie noventera. Las faldas que son casi tutús, los tocados y broches, y sobre todo, los colores chillones hacen que esta Carrie sea el paso inmediatamente anterior a la mujer disfrazada de bailarina que vimos tantas veces en los inolvidables créditos de Sexo en Nueva York. De todos modos, no eran tan difícil conseguir esto: Sexo en Nueva York se estrenó en 1998, que visto desde 2013 no deja de ser una prolongación de los 80.

Su lealtad y sentido de la amistad

Había ocasiones en las que parecía que las cuatro protagonistas de Sexo en Nueva York no eran tan tan tan amigas. Pero cada cierto tiempo, la serie nos recordaba lo mucho que se querían, llegando siempre a la conclusión de que su amistad era la relación más inquebrantable en sus vidas. En The Carrie Diaries se nos insiste en casi todos los episodios en ese vínculo que Carrie establece con sus amigas (y su amigo), y que muestra al personaje como un nexo de unión, una especie de líder, la voz de su generación, o de su pandilla. Cuando vemos a Carrie, Mouse, Maggie y Walt en el diner sosteniendo conversaciones sobre chicos, sexo o sus familias -y a veces sobre películas, qué alegría-, no podemos evitar pensar en Carrie, Miranda, Charlotte y Samantha.

Su mariliendrismo latente

Además de a sus tres mejores amigas, Carrie tenía a Stanford Blatch, que era el amigo gay que toda mujer cosmopolita debía tener en los 90, un accesorio fabuloso imprescindible. En TCD, Carrie hace su primera toma de contacto con el “mundo gay” de Manhattan, gracias a uno de los empleados out and proud de Interview –ella es todo naturalidad al respecto, claro. Pero más importante que él, está Walt, novio de una de sus dos mejores amigas – la beard Maggie- un homosexual latente que aun no ha descubierto su verdadera identidad sexual. Su gran compatibilidad con Carrie (ambos mitómanos, adoran Interview, la moda) hace de esta la hag perfecta, como seguirá siendo el resto de su vida. Aunque de momento ninguno de los dos sea consciente de ello.

Su drama-queenismo

El momento en el que más claramente pude ver a la Carrie Bradshaw adulta en AnnaSophia Robb fue hacia el comienzo de la serie, en una escena en la que el padre de Carrie aparece sin avisar en el instituto y esta se desmaya al verlo. Todos recordamos las diatribas de Carrie en Sexo en Nueva York, los dilemas aparentemente sencillos que para ella eran el fin del mundo, los granitos de arena que se convertían en montañas. La Carrie de Robb ya presenta claros síntomas de drama queen en el instituto. En cada episodio debe tomar una decisión complicadísima, ir a la prom o a un club en Manhattan, el chico malo o el chico bueno, mentir y ser feliz o ser honesta y desdichada. ¡Qué dramas!

Sus fetiches 

En “Hush Hush” (1×08), Carrie era introducida en el apasionante mundo de la adicción a los zapatos. “Cuando una puerta se cierra, una caja de zapatos se abre”. ¡Esta es nuestra Carrie! Larissa le regala sus primeros Manolo Blahnik y le enseña a pronunciar el nombre. Es sin duda el inicio de una eterna historia de amor. Además, en ese mismo episodio Carrie se bebe su primer Cosmopolitan. “Creo que esta va a ser mi bebida”, dice.

Su romanticismo palpitante

La Carrie de Sarah Jessica Parker no era excesivamente promiscua, y no fueron tantos los galanes con los que se metió en la cama a lo largo de las seis temporadas de Sexo en Nueva York (sobre todo si los comparamos con Samantha). Carrie siempre fue una romántica empedernida, y como ahora hace Ted Mosby, se encontraba en una constante y ardua búsqueda de su media naranja. En The Carrie Diaries ya podemos ver los destellos de este idealismo amoroso de Carrie: sus suspiros de enamorada, sus planes de futuro (“a los 30 estaremos todas casadas”), y su fijación en un hombre: en este caso Sebastian Kidd, su Teen Mr. Big. Mientras sus amigas pierden la virginidad, ella prefiere tomarse las cosas con calma para conseguir que sus experiencias románticas sean de película.

Su amor por Manhattan

Está claro que la gran historia de amor de Sexo en Nueva York es la de Carrie Bradshaw con Manhattan, y esta es una de las ideas principales que sustentan The Carrie Diaries. En ella asistimos a las primeras citas entre Carrie y la Gran Manzana, a los primeros destellos en la mirada, al éxtasis de las primeras veces. Es amor a primera vista, y también es amor eterno. A través de los ojos de Robb mientras contempla fascinada las bulliciosas calles de la ciudad, sus modernos habitantes y sus rascacielos, podemos ver a la de Parker, y es entonces cuando queda más claro que nunca que son el mismo personaje.

Lo más fuertecito 2012: lo mejor y peor del año en televisión

La temporada de las listas ya está aquí, y yo no soy nadie si al menos no elaboro una. Este año he sido más exhaustivo que nunca en mi tarea autoimpuesta de estar al día de todas las novedades en ficción televisiva (qué año de pilotos más malo, ¿eh?), así que he decidido crear mi lista definitiva de lo mejor (y un poco de lo peor) de la tele a lo largo de 2012 -eminentemente compuesta de series norteamericanas, pero se cuela alguna británica también.

Para decidir las categorías de “Lo más fuertecito 2012” me he inspirado en las listas y encuestas de TIME, NY Magazine, Entertainment Weekly y TV.com entre otras, pero me he tomado la libertad de añadir unas cuantas secciones muy personales. Esas son las que diferencian a una lista normal de una lista “fuertecita”. Ahora lo comprobaréis.

Antes de nada, he de hacer un inciso muy importante. A pesar de que, como he dicho, este 2012 ha sido el año que más series he visto, no he logrado aun ponerme al día con unas cuantas imprescindibles de toda lista que se precie este 2012. Notaréis ausencias importantes como Homeland, Breaking Bad, Parks and Recreation Louie, series que copan las selecciones de todas las publicaciones anteriormente mencionadas. Confío en que sepáis entender que puesto que este blog no es colectivo, y los científicos aun no han encontrado la manera de controlar el tiempo a nuestro antojo, me ha sido imposible ponerme al día con todas las series que sigo. Pero estoy en ello. Espero que me perdonéis estas lagunas y sepáis que guardo estas series en alta estima, pero no he visto sus temporadas más recientes, así que no considero que deba incluirlas en esta lista -aunque seguramente lo merezcan.

Sin más dilación, os dejo con mi visión del año en televisión, un 2012 caracterizado por el final de varias series clave de la presente Edad Dorada de la TV, la consagración de algunas series veteranas o en su segunda temporada, y la imposibilidad de las cadenas por traernos “la nueva gran serie de televisión”.

 

Mejor serie

Mad Men

Por llevar cinco años llegando a su cima creativa con cada temporada y estar constantemente en busca de la perfección narrativa. La serie de Matthew Weiner regresó este año tras un parón de 18 meses, lo que, lejos de menguar el interés de la audiencia, causó mayor expectación de cara al estreno de la quinta temporada, convirtiéndola en la más vista hasta ahora. 2012 ha sido un año de cambio para Mad Men, y no todo el mundo se ha mostrado receptivo a ello (los primeros los académicos de Hollywood, que por primera vez en sus 5 años de emisión no le otorgaron el Emmy a Mejor serie dramática). Sin embargo, la serie de AMC se sigue caracterizando por su su meticulosa y casi enfermiza precisión (discursiva, estética, documentaria), y a pesar de encontrarse en la temporada de inflexión en la que casi todas las series empiezan a caer en picado, Mad Men ha logrado construir 13 episodios que juntos conforman una ordenada y coherente maraña de discursos, temas y caracterizaciones de personajes como yo no he visto nunca en otra serie, ni en 2012, ni en ningún año.

 

Mejor comedia

Community

La tercera temporada de Community bien podría ser el testamento de la serie de Dan Harmon, puesto que es el último año que cuenta con su creador y padre amantísimo en la producción (Harmon fue despedido fulminantemente este verano). A la espera (recelosa) de la cuarta temporada, algunos de los episodios de la tercera de Community siguen resonando con fuerza. 2012 supuso el regreso de la serie tras un largo hiato en el que la incertidumbre acerca de su futuro se acrecentó enormemente. La comedia de culto de NBC se ha puesto el listón más alto que nunca durante este 2012. En lugar de sucumbir ante las presiones de la cadena, que pedían “una serie más accesible”, Harmon y compañía se propusieron el más difícil todavía, con episodios que eran todo lo contrario a accesible (menos mal). Community arriesgó en 2012 (como suele hacer, pero más), y ganó.

Finalistas:

2. Girls
3. Modern Family
4. 2 Broke Girls
5. Weeds

Mejor drama

Mad Men

Por las razones anteriormente expuestas, y por lógica matemática, Mad Men es la mejor serie dramática de 2012. He de reconocer que lo mío con la serie de Weiner es bastante personal. No es que me falten argumentos para considerarla la mejor serie del año (y de los últimos 5 años, por supuesto), pero sí que es verdad que la miro con otros ojos, con ojos de enamorado. No obstante, lo mío con Mad Men no es un romance ciego, que quede claro. Este año ha sido la primera vez desde mi adorada Dollhouse que he realizado reseñas en profundidad de todos los episodios de la temporada, y quizás por ello me he involucrado mucho más con la serie. Ya queda menos para la primavera, y desde aquí os prometo el mismo tratamiento en el blog para la sexta temporada de Mad Men.

Finalistas:

2. Juego de Tronos
3. Sons of Anarchy
4. The Newsroom
5. American Horror Story: Asylum

Mejor nueva comedia

Girls

 

Finalistas:

2. Don’t Trust the B—- in Apartment 23
3. Ben and Kate
4. The Mindy Project
5. Veep

Mejor nuevo drama

The Newsroom

 

Finalistas:

2. Last Resort
3. Vegas
4. Nashville
5. Bunheads

Mejor serie que no estás viendo

Don’t Trust the B—- in Apartment 23

 

Finalistas:

2. Him & Her
3. Ben and Kate
4. Awkward.
5. Episodes

Mejor serie de animación

Adventure Time

 

Finalistas:

2. Futurama

Peor estreno del año

Revolution

 

Finalistas:

2. Guys With Kids
3. The Mob Doctor
4. Beauty and the Beast
5. Go On

Serie veterana con su peor temporada en 2012

Cómo conocí a vuestra madre (temporadas 7 y 8)

 

Finalistas:

2. True Blood (temporada 5)
3. The Office (temporada 8)
4. Anatomía de Grey (temporada 8)
5. Sons of Anarchy (temporada 5)

Mejor episodio de comedia

“All Adventurous Women Do” de Girls

 

Finalistas:

2. “Sexy People” de Don’t Trust the B—- in Apartment 23
3. “Pilot” de The Mindy Project
4. “The Last Walt” de Modern Family
5. “Curriculum Unavailable” de Community

Mejor episodio de drama

“The Other Woman” de Mad Men

 

Finalistas:

2. “Far Away Places” de Mad Men
3. “Blackwater” de Juego de Tronos
4. “Welcome to Briarcliff” de American Horror Story: Asylum
5. “Raving” de Teen Wolf

Mejor piloto

“We Just Decided To” de The Newsroom

 

Finalistas:

2. “Pilot” de Girls
3. “Pilot” de The Mindy Project
4. “Captain” de Last Resort
5. “Pilot” de Awake

Mejor episodio final

“It’s Time, Parts I & II” de Weeds

 

Finalistas:

2. “Finishing the Hat” de Mujeres desesperadas

Mejor interpretación femenina de comedia

Mary-Louise Parker (Weeds)

 

Finalistas:

2. Julie Bowen (Modern Family)
3. Gillian Jacobs (Community)
4. Kat Dennings (2 Broke Girls)
5. Lena Dunham (Girls)

Mejor interpretación masculina de comedia

Ty Burrell (Modern Family)

 

Finalistas:

2. James Van Der Beek (Don’t Trust the B—- in Apartment 23)
3. Eric Stonestreet (Modern Family)
4. Jesse Tyler Ferguson (Modern Family)
5. David Duchovny (Californication)

Mejor interpretación femenina de drama

Lily Rabe (American Horror Story: Asylum)

 

Finalistas:

2. Christina Hendricks (Mad Men)
3. Jessica Lange (American Horror Story: Asylum)
4. Sarah Paulson (American Horror Story: Asylum)
5. Elisabeth Moss (Mad Men)

Mejor interpretación masculina de drama

Charlie Hunnam (Sons of Anarchy)

 

Finalistas:

2. Jared Harris (Mad Men)
3. Jack Gleeson (Juego de Tronos)
4. Jon Hamm (Mad Men)
5. Jason Isaacs (Awake)

Mejor reparto coral

Modern Family

 

Finalistas:

2. Community
3. The Office
4. It’s Always Sunny in Philadelphia
5. Mujeres desesperadas

Mejor interpretación infantil

Maisie Williams (Juego de Tronos)

 

Finalistas:

2. Aubrey Anderson-Emmons (Modern Family)
3. Kiernan Shipka (Mad Men)
4. Maggie Elisabeth Jones (Ben and Kate)
5. Marten Holden Weiner (Mad Men)

Mejor cameo

Robin Williams (Wilfred)

 

Finalistas:

2. Mark-Paul Gosselaar (Don’t Trust the B—- in Apartment 23)
3. Busy Philipps (Don’t Trust the B—- in Apartment 23)
4. Jane Kaczmarek (Wilfred)
5. Walton Goggins (Sons of Anarchy)

Robaescenas del año

Jennifer Coolidge (2 Broke Girls)

 

Finalistas:

2. Lucy Punch (Ben and Kate)
3. Catherine Tate (The Office)
4. Jim Rash (Community)
5. Kristin Bauer van Straten (True Blood)

Peor interpretación

Sarah Michelle Gellar (Ringer)

 

Finalistas:

2. Colton Haynes/Tyler Posey (Teen Wolf)*
3. Laura Linney (The Big C)
4. Madeleine Martin (Californication)
5. Vanessa Williams (666 Park Avenue/Mujeres desesperadas)

*Pero os quiero.

Mejor villano

Joffrey Baratheon (Jack Gleeson, Juego de Tronos) + Cersei Lannister

 

Finalistas:

2. Clay Morrow (Ron Perlman, Sons of Anarchy)
3. Victoria Greyson (Madeleine Stowe, Revenge)
4. Jim Moriarty (Andrew Scott, Sherlock)
5. Señor Chang (Ken Jeong, Community)

Mejor nuevo personaje

Sister Mary Eunice (Lily Rabe, American Horror Story: Asylum)

 

Finalistas:

2. Shoshanna Shapiro (Zosia Mamet, Girls)
3. Chloe (Krysten Ritter, Don’t Trust the B—- in Apartment 23)
4. BJ (Lucy Punch, Ben and Kate)
5. Kate Fox (Dakota Johnson, Ben and Kate)

Peor nuevo personaje

Ryan King (Matthew Perry, Go On)

 

Finalistas:

2. Jane Van Veen (Rachael Taylor, 666 Park Avenue)
3. Michelle Simms (Sutton Foster, Bunheads)
4. Todos los de Revolution
5. Lincoln Potter (Ray McKinnon, Sons of Anarchy)

Mejor sidekick

Stiles Stilinski (Dylan O’Brien, Teen Wolf)

 

Finalistas:

2. John Watson (Martin Freeman, Sherlock)
3. Tamara (Jillian Rose Reed, Awkward.)
4. Dra. Eleanor O’Hara (Eve Best, Nurse Jackie)
5. Wilfred (Jason Gann, Wilfred)

Personaje más infravalorado

Haley Dunphy (Sarah Hyland, Modern Family)

 

Finalistas:

2. Britta Perry (Gillian Jacobs, Community)
3. Meredith Grey (Ellen Pompeo, Anatomía de Grey)
4. Megan Draper (Jessica Paré, Mad Men)
5. Sookie Stackhouse (Anna Paquin, True Blood)

Pareja no romántica con más química

Max Black y Caroline Channing (Kat Dennings y Beth Behrs, 2 Broke Girls)

 

Finalistas:

2. Stiles y Scott (Dylan O’Brien y Tyler Posey, Teen Wolf)
3. Don y Joan (Jon Hamm y Christina Dendricks, Mad Men)
4. Troy y Abed (Donald Glover y Danny Pudi, Community)*
5. Phil y Luke (Ty Burrell y Nolan Gould, Modern Family)

*Sé lo que me vais a decir. No hay relación más romántica que esta. Pero tenía que incluirla aquí o en la siguiente categoría, y me he decidido por esta.

Pareja romántica con más química

Steve y Becky (Russell Tovey y Sarah Solemani, Him & Her)

 

Finalistas:

2. Hank y Karen (David Duchovny y Natasha McElhone, Californication)
3. Cam y Mitchell (Eric Stonestreet y Jesse Tyler Ferguson, Modern Family)
4. Phil y Claire (Ty Burrell y Julie Bowen, Modern Family)
5. Meredith y Derek (Ellen Pompeo y Patrick Dempsey, Anatomía de Grey)

Mejor pareja de slash fiction

Sterek (Derek Hale y Stiles Stilinski, Teen Wolf)

 

Finalistas:

2. Princess Bubblegum y Marceline (Adventure Time)
3. Sherlock Holmes y John Watson (Sherlock)
4. Eric y Bill (True Blood)
5. House y Wilson (House)

Mujer más guapa de la tele

Kat Dennings

 

Finalistas:

2. Morena Baccarin
3. January Jones
4. Christina Hendricks
5. Gillian Jacobs

Hombre más guapo de la tele

Tyler Hoechlin

 

Finalistas:

2. Jon Hamm
3. Taylor Kinney
4. Evan Peters
5. Barry Sloane

 

Consejos útiles (y solidaridad) para superar el “bloqueo del escritor”

De parte de Joss Whedon:

No tenía muy claro cómo empezar esto, así que lo he hecho y punto. Me he enfrentado a bloqueos creativos muchas veces en mi vida, aunque puede que menos que otros. Voy a establecer las reglas que yo sigo cuando tengo que luchar contra el bloqueo. Y creo que ya he señalado una de ellas.

Ejerce control sobre el entorno. Que nadie esté entrando y saliendo. Debes estar solo, con tiempo suficiente no solo para escribir, sino también para llegar al momento en el que estás preparado para hacerlo, algo que puede tardar bastante en ocurrir. Nada de Internet ni teléfono. Ponte música. Puede aumentar la motivación y además te separa de las personas que hay al otro lado de la pared. (Yo escucho bandas sonoras cuando escribo. Nada con letra, distrae demasiado. Las bandas sonoras de películas modernas pueden ser muy hipnotizantes -en el buen sentido- para el escritor. Pura emoción prolongada. Hans ZimmerRachel PortmanCarter BurwellMychael Danna… hay muchísimos). Asegúrate de que tu mesa esté orientada hacia el lugar correcto. (Yo tengo que estar mirando a la habitación, no a la pared). Que no esté demasiado abarrotada. No hay que descuidar nada.

Empieza a escribir. Puedes darle mil vueltas a cualquier cosa. Si dejas el folio en blanco corres peligro de adentrarte en una espiral frenética de inercia. Escribe algo en el papel. (No dibujes nada. En cuanto hago algún garabato me doy cuenta de que ya no voy a escribir nada en ese folio. La hoja en blanco da miedo, pero es sagrada. No la mancilles). Cualquier cosa puede ser reescrita… menos la nada.

Sé concreto. Quieres escribir algo. ¿Por qué? ¿Qué es lo que buscas exactamente? Da igual que estés empezando a escribir la frase o la tengas a medias, debes tener bien claro lo que estás persiguiendo. ¿Verosimilitud? ¿Risa? ¿Dolor? ¿Algo que rime con “naranja”? Sea lo que sea, esfuérzate en definir ese propósito. De esa manera, si abandonas, al menos lo harás teniendo ese objetivo claro.

Deja de escribir. Ten claro el momento en el que debes parar, es decir, cuando estés forzando la máquina. Esto es peligroso, porque es muy fácil volverse vago, pero buscar la inspiración cuando no está ahí acabará por agotarte y la siguiente sesión será igual de infructuosa. Creo que Stephen King lo comparó con besar a un cadáver. Pero claro, él lo haría de verdad. Sal de ahí, relájate, y lo mejor que puedes hacer es…

Ver algo. Ver, escuchar, leer –rellena el depósito de creatividad. Esto nos recuerda la razón por la que nos pusimos a escribir, y muy a menudo nos ayudará a encontrar la clave para el desbloqueo. Eso no quiere decir que vayáis a ver algo y plagiarlo inconscientemente (aunque esto no es cierto al 100%), simplemente ayuda al escritor bloqueado a acceder al lugar donde se encuentra la creatividad. Yo muchas veces veo una película, y esta me habla de lo que estoy escribiendo, algo que por supuesto no guardará al final ninguna similitud con esa película. Simplemente averiguaré cómo quiero sentirme cuando esté escribiéndolo yo. (El episodio 10 de la tercera temporada de Buffy se lo debo completamente a La última tentación de Cristo).

Imponte una fecha tope. Probablemente no terminaría de escribir nada si no hubiera que rodarlo a la semana siguiente. Soy un gran procrastinador, lo que quiere decir que la adrenalina que provoca el pánico de tener que hacer algo en el último momento es mi amiga. (He de reconocer tristemente que es lo que me mantuvo a flote en el colegio. Tengo una atención con déficit de disciplina. Y no había acrónimo para esa aflicción cuando era pequeño). Pero tú mismo puedes ponerte fechas límite. Los amigos pueden ser de gran ayuda. Haceos responsable el uno del otro (“tienes que tener tal número de palabras para tal fecha”, así para los dos). Puede que a veces no cumplas el plazo (o nunca), pero te hará ser consciente de que lo que escribes puede ser importante para alguien además de para ti.

Date una recompensa. Es decir, galletas. De hecho, voy a comer galletas cuando termine esto. ¿Hay algo más importante? Gánatelas y disfrútalas.

¡Que tengáis suerte!

No, espera. ¡Que escribáis bien!

No, que seáis felices escribiendo.

Aargg. ¡No! Eh… y por tanto y como he argumentado esas son las principales causas de… bla bla.

Joss, firmando… ¿qué? No.

¡Que aproveche! ¡Rosebud! ¡Nadie es perfecto! ¡Hasta el infinito y… me rindo. Nunca seré capaz de encontrar el final perfecto.

Voy a por una galleta.

(Texto escrito íntegramente por Joss Whedon y publicado originalmente en Rookie. Traducción de Pedro J. García)

Liz & Dick: el crepúsculo de una diosa

Richard: You’re a star.
Elisabeth: I’m a joke.

Lindsay Lohan está triste. ¿Por qué llora Lindsay Lohan? Muy sencillo, porque la vida le trata muy mal, mucho peor de lo que se merece. De acuerdo que ella no se ha portado del todo bien con la vida, pero es injusto que esta le ponga las cosas tan difíciles, sobre todo ahora que ha decidido ser una niña buena. Liz & Dick, la TV Movie de Lifetime sobre la relación entre Elisabeth Taylor y Richard Burton estaba llamada a ser el gran comeback de LiLo, pero la audiencia la ha ignorado y la crítica la ha despellejado salvajemente. No ha podido ser, y Lindsay no levanta cabeza. Está devastada y vuelve a adentrarse en su espiral de autodestrucción. Acaba de declarar que no va a ingresar en rehabilitación, no, no, no (después de una desafortunada trifulca en un pub). Y yo, sinceramente, no creo que lo necesite. Lo que le hace falta es trabajar más. ¿Una serie quizás? Un vehículo de lucimiento y autoparodia al estilo de Episodes o The Comeback sería lo ideal. Liz & Dick es la prueba de que la protagonista de Tú a Londres y yo a California puede devolver algo de estabilidad a su vida. Sus horas de servicio a la comunidad deberían ser horas en el set de rodaje. Así es como se evitaría todo el daño, propio y ajeno. Ahora solo necesita un par de oportunidades más. Si Rihanna se la ha dado a Chris Brown, ¿quiénes somos nosotros para negárselas a Lindsay?

Creedme, lo peor de Liz & Dick no es Lindsay Lohan. Es más, todos los aspectos técnicos y artísticos del telefilm están tan sumamente descuidados que la interpretación de Lohan acaba por diluirse en un festival de cromas horrendos y caracterizaciones que ni un disfraz de Halloween -con el maquillaje para envejecer a Lindsay ni se molestan, total, nos creemos que tenga 40 años, y 50, y los que hagan falta. Todo está aderezado además por una banda sonora que bien podría ser un plagio de la de Beethoven (sí, la del san bernardo). Pero lo más lamentable es sin lugar a dudas un guion inexistente que se limita a verter datos cronológicos sin enjundia y anécdotas, y que no se esfuerza por dar algo de vida a estos dos interesantísimos personajes públicos. Por el título de la película y los magníficos adelantos, cabía esperar más casquería, más caspa, más humor involuntario, pero ha quedado todo en agua de borrajas. Algunas críticas previas al estreno comparaban Liz & Dick con un sketch de Saturday Night Live y aseguraban que era la película ideal para ver con su correspondiente juego de chupitos. Nada más lejos de la realidad. Mira que yo empecé ilusionado con una copa de Martini, pero desistí enseguida. Liz & Dick es tan plana, tan políticamente correcta y tan poco extrema que ni apetece emborracharse viéndola. Solo Sophia Loren tendría derecho a quejarse (y a emborracharse).

“I’m bored! I’m so bored!” -Elisabeth Taylor

No voy a negar que hubo momentos en los que pensé que efectivamente estaba viendo una parodia made in NBC. Los pantallazos de la fontana di Trevi o la Piazza di Spagna o la inesperada aparición de Creed Bratton (Creed de The Office) me descolocaron un poco. Sin embargo eso fue todo. La locura no llega a cuajar en ningún momento, y el ridículo es simplemente moderado. Es más, a medida que el metraje avanzaba empecé a tomarme Liz & Dick más en serio de lo que yo jamás hubiera esperado. Y la culpa de todo es de Lindsay. Oh mi Lindsay. Durante la primera mitad de la película, la superestrella de 26 años se muestra absolutamente inerte, inexpresiva, distraída y vacía (si recordamos su más reciente participación en SNL, la anterior comparación adquiere más sentido). Los momentos de mayor naturalidad parecen haber sido “robados” a la actriz, en instantes en los que no era consciente de que las cámaras estaban grabando. Su incapacidad para mimetizarse en Elisabeth Taylor es descorazonadora. Sin embargo, esta ineptitud interpretativa va dando paso a un conmovedor ejercicio de resistencia y supervivencia que termina por salvar la función.

Lindsay Lohan acaba interpretando a Lindsay Lohan. Y es ahí donde reside el mayor acierto (aunque no haya sido buscado) de Liz & Dick. Lohan no logra interiorizar a Taylor, pero al menos consigue entenderla, poniéndose realmente en su piel sin dejar de ser ella en ningún momento. “Antes no solían publicar fotos así de mí”, dice desolada mientras mira un periódico en el que no nos extrañaría haber visto alguna de sus imágenes más infames (como esta). Y lo más importante de todo, Lindsay Lohan recuerda finalmente cómo actuar. Su mirada deja de estar perdida, y nos encuentra, a nosotros y a ella misma. Sus lágrimas son mis lágrimas. Y sus triunfos son mis triunfos. Aquella niña que dejó de serlo hace tanto tiempo (no tanto, en realidad) podría convertirse en una actriz de verdad. Si la industria, la prensa, el público y la vida le dejan, Lindsay Lohan estará pronto “lista para su primer plano”. Otra vez.