Consecuencias emocionales de ser espectador de Community

Community emotional consequences

Qué extraño viaje han sido estos últimos seis años para nosotros, los espectadores de Community, defensores enamorados, fans a muerte, después fans desencantados, enfurecidos, seguidores por incercia, y finalmente compañeros esperanzados. Ha sido una época muy ajetreada para los responsables de la serie, y esto se ha reflejado en el espectador, que ha sido testigo de las transformaciones de la serie a raíz de lo que estaba ocurriendo tras las cámaras. Desde el principio, Community siempre vivió al límite, año tras año al borde de la cancelación. Tres temporadas épicas, una cuarta temporada gravemente afectada por un escape de gas (y la marcha de su creador tras polémicas que conoceréis de sobra), una quinta temporada que daba la bienvenida de nuevo a Dan Harmon, decidido a llevar a cabo un reset (o Repilot) de la serie para acabar haciendo una segunda cuarta temporada, la marcha de tres personajes del grupo original de siete, y finalmente, la cancelación por parte de NBC y el rescate de última hora de Yahoo.

Community ha tenido muchas vidas, muchas oportunidades. No las ha aprovechado todas igual de bien, pero nunca ha dejado de intentarlo. Cambió tanto en su segunda mitad que pasó de ser una copia de sí misma a una serie que había perdido su razón de ser y necesitaba reencontrarse. Y este precisamente ha sido el leit motif de la sexta temporada, emitida por primera vez en Internet (el que ha sido siempre el verdadero hogar de la serie): la búsqueda de una nueva identidad. Esta temporada ha tenido un aire y un aspecto decididamente diferente, más crudo y desnudo (que el Dean no se haya puesto ningún disfraz hasta el final es toda una declaración de intenciones), algo más experimental, respondiendo sin duda al reto narrativo que supone contar con 10 minutos más por episodio y a una mayor libertad desde más arriba. Por otro lado, el recorte en el presupuesto se hacía patente en cada episodio (Greendale a veces parecía un plató de sitcom y el campus estaba desierto), lo que impedía que los guionistas se volvieran locos con los “episodios especiales” y por tanto obligaba a buscar otras formas de explorar la hiperactiva creatividad que caracteriza a la serie. Este año hemos visto a Community buscando la manera de ser una serie nueva sin dejar de ser Community. Y aunque los primeros episodios resultaron poco alentadores, fue adaptándose poco a poco a su nueva piel, para terminar encontrando el punto a la nueva dinámica de personajes y el nuevo tono, más reflexivo y relajado que antes.

save greendale committee

La sexta temporada de Community ha sido más difícil, ha transcurrido sobre el poso de tristeza que ha dejado la fuga de personajes y los continuos desengaños y episodios psicótico-depresivos de su creador, pero también, y quizás por todo eso, ha sido la más real, la más sincera. Sin abandonar los histrionismos propios de los protagonistas, se les ha permitido relajarse y ser personas. Más que nunca los hemos visto conversando alrededor de la mesa (no solo la Mark II sino también la del bar de Britta, que ha añadido un componente más convencional a un universo habitualmente despegado de la realidad), y además se han visto obligados a auto-analizarse en relación a las ausencias y las nuevas incorporaciones del Comité Save Greendale, que han resultado encajar magníficamente: Elroy, y sobre todo la maravillosa Frankie Dart, “una humilde forastera que llegó y lo clavó”; sin olvidar la reestructuración que ha provocado el merecido ascenso de Pelton y Chang (dos de los personajes más inspirados este año) a miembros oficiales del grupo. Esta temporada también ha contado con episodios “high-concept”, incluyendo una película casera de ciencia ficción (“Intro to Recycled Cinema”) o un brillante capítulo de Paint Ball deconstruido y reconfigurado como una de espías (“Modern Espionage”), incluso ha desarrollado su propia continuidad y autorreferencialidad casi al margen de la trayectoria en NBC (por ejemplo el troleo a los fans de Marvel o la importancia de Internet en casi todos los episodios), pero también ha llevado a cabo un experimento arriesgado: ser menos Community para intentar averiguar qué es Community después de todos estos años.

Y este ha sido también el tema principal del final de la sexta temporada “Emotional Consequences of Broadcast Television“, un episodio redondo que sabe a series finale al reflexionar sobre la trayectoria completa de la serie y situar a sus personajes en nuevos caminos separados. Este final cierra arcos emocionales de casi todos ellos (mi pobre Britta se queda a medias) y deja abiertas muchas puertas, pero no necesariamente para ser cerradas. La idea del episodio, sin duda el más meta de toda la serie (y ya es decir), es imaginar cómo sería una séptima temporada de Community, para lo que cada personaje propone una o varias ideas (“pitches”) que reflejan sus personalidades y sus experiencias en Greendale durante estos seis años. “Emotional Consequences” está salpicado de principio a fin por una versión recortada del opening de la serie, que nos golpea una y otra vez con la frase “I can’t count the reasons I should stay, one by one they all just fade away“. No es casual, por supuesto. La intención es poner sobre la mesa todo lo que ha salido bien, recordar todas las cosas que se han ido “desvaneciendo una a una”, y todo lo que ha fallado, y a partir de esa información descubrir qué razones les quedan a estos personajes para quedarse en Greendale y crear/justificar posibles futuros para Community

shirley community final

Sin embargo, ninguno de los “pitches” resulta convincente. Algunos son demasiado absurdos hasta para una serie como Community, otros son demasiado acomodaticios (el más lógico, que nos devolvería al grupo al completo siguiendo los pasos de Jeff como profesores del campus se descarta por ser muy fácil), otros nos demuestran que traer de vuelta a los personajes que se marcharon no es la solución (el cameo de Shirley sirve para decirnos que la antigua Community ya no existe y no volverá a existir). La conclusión que Harmon saca de todo esto es que la mayor enemiga de Community ha sido Community (en este caso podemos usar el nombre de su creador como sinónimo), que su propia ambición se ha vuelto en su contra, hasta el punto de hacerle perder su propósito. Harmon nos habla a través de sus personajes del problema de no querer crecer y arrastrar a los demás hacia tu estancamiento (eterno conflicto interno de Jeff, que en el final aprende a dejar marchar a Abed y Annie para asumir que se está haciendo mayor), de lo difícil que es crear algo y mantenerlo vivo durante tanto tiempo, y a continuación extiende la mano para que se la cojamos. “Emotional Consequences” es una disculpa oficial hacia los fans, y también a las personas que han confiado en él y han salido decepcionadas, o a los que ha ofendido durante estos años. El tag final del episodio empieza como un deprimente chiste sobre unos personajes de ficción que descubren que en realidad no existen (el mejor epílogo de una temporada de epílogos horrendos), y se acaba convirtiendo en un disclaimer/carta en la que Harmon se abre ante su audiencia y se autoflagela (una vez más) por su complicada personalidad y sus errores. Pero el mensaje más importante del demiurgo se transmite, como no podía ser de otra manera, a través de Abed, que nos explica qué es o debe ser una serie de televisión, en concreto una comedia, cuál es la relación ideal entre ella y el espectador, y por tanto, por qué Community ha sido tan especial, única y problemática:

“There is skill to it. More importantly, it has to be joyful, effortless, fun. TV defeats its own purpose when it’s pushing an agenda, or trying to defeat other TV or being proud or ashamed of itself for existing. It’s TV, it’s comfort. It’s a friend you’ve known so well, and for so long you just let it be with you and it needs to be okay for it to have a bad day or phone in a day. And it needs to be okay for it to get on a boat with Levar Burton and never come back. Because eventually, it all will”.

La respuesta a la pregunta “¿Por qué sigue existiendo Community?” no tiene una sola respuesta. Son tantas como las razones por las que cada miembro del Greendale Seven/Save Greendale Comitee/Nipple Dippers ha permanecido en el grupo hasta ahora. Codependencia, autoengaño, amistad, ¿sinergia?. Estos personajes reconocen estar ahí porque son quienes son solo en relación al grupo, es su refugio del mundo real, su zona de confort. Y en estos momentos, Community es lo que es sobre todo en relación a sus fans, sin los que no sería nada, una válvula de escape de la que Harmon nos pide que no dependamos tanto y que no depositemos tanta responsabilidad en ella. Antes de despedir a los personajes que se marchan para descubrir quiénes son fuera de Greendale y enseñarnos a los restantes sentados a la mesa del bar (“This is the show“, las series pueden cambiar, evolucionar, sufrir “hemorragias” de personajes, perderse y encontrarse), Harmon nos propone cerrar los ojos e imaginar cómo sería nuestra séptima temporada ideal. No podemos decirlo en voz alta (ni supongo escribirlo en la entrada de un blog), porque no se haría realidad. Pero yo he preferido no pensarlo. “Emotional Consequences” es el final perfecto para la serie. Ha sido agridulce, duro, rupturista (esos dos fucks), pero también precioso, emotivo, conmovedoramente sincero y lleno de guiños cómplices al pasado (“I hereby pronounce you a community”); en definitiva, el broche de oro a una serie que nos ha involucrado narrativa y emocionalmente como ninguna otra. ¿Me gustaría volver a Greendale para una séptima temporada o para ver hecho realidad el profético #andamovie con el que termina la sexta? Claro que sí, ya hemos dejado claro que nuestra relación es codependiente, y si ella quiere volver, la recibiré con los brazos abiertos, como amigos que saben que estarán mejor el uno sin el otro pero siguen juntos incondicionalmente (pase lo que pase, #CommunityLivesOn). ¿Debería ser “Emotional Consequences” el final definitivo de Community y nosotros dejarla marchar de una vez? Maybe. Probably. Maybe.

Community: Notas finales (5.11-13)

Community - Season 5

Soy consciente que el curso terminó hace ya unas semanas y entrego las notas con retraso, pero ya sabéis lo ocupados que estamos los profesores en esta época del año. Muchos exámenes que corregir, muchas decisiones que tomar: ¿Dejamos que el alumno pase de curso a pesar de ir más bien regular o lo suspendemos y le obligamos a repetir, dejándolo atrás y convirtiéndolo en el problema de otro? Community ha tenido un curso muy irregular. Comenzó con sobresalientes, vaticinando una temporada de recuperación absoluta después de un curso desastroso, pero enseguida cayó en los mismos errores del año pasado, haciendo que nos planteáramos de nuevo si no hubiera sido mejor que abandonase los estudios.

Tenía depositadas todas mis esperanzas en la recta final de la quinta temporada. Pensaba que un buen par de episodios finales compensarían el resto de episodios mediocres, sin gracia y con tufo a gas que les habían precedido. Pero me equivocaba. Community ha dado por concluido su quinto año con una tanda de capítulos que, si bien suben el listón con respecto a los anteriores, no hacen más que llamar la atención sobre los defectos de la serie, y que revelan una vez más el problema principal de esta temporada: No se ha sabido qué hacer con los personajes, y no se ha gestionado nada bien el arco central de la temporada. Que no tenían muy claro cómo desarrollar la trama y argumentar que estos personajes siguieran en el campus salta a la vista cuando uno se fija en la estructura de la temporada: Un episodio introductorio, 10 capítulos “especiales” que apenas tocan el tema, y un final que retoma la idea del “Save Greendale” para tratar de justificar (muy toscamente) un año más de Community.

Para Dan Harmon, Community ya no es un producto del amor, sino una herramienta para su autorrealización (sí, ya sé que eso también lo era antes, pero lo compensaba con lo primero). Como dije en mi anterior evaluación, el otrora idílico #sixseasonsandamovie se ha convertido en una meta a la que llegar a toda costa, y el hecho de que estemos a punto de conseguirlo proporciona una sensación agridulce al que esto escribe. De acuerdo, es el triunfo del fan, el fruto de cinco años de fe, pasión y dedicación por nuestra parte, y eso es motivo de celebración. Pero llega cuando la serie está de capa caída y se mueve por inercia con el único objetivo de llegar a su destino. La campaña de Sony Pictures para que Community tenga su sexta y última temporada y la escasez de comedias de éxito de NBC aseguran la renovación. Y Harmon ya ha declarado que si conseguimos las sixseasons, él se compromete a hacer andamovie como sea. Crucemos los dedos para que alguien arregle ese escape de gas y no vuelva a darnos problemas en la última temporada, porque aunque no lo parezca por mis palabras, no tiro la toalla con Community. Supongo que por la misma cabezonería y nostalgia de Harmon.

Después de esta deprimente introducción, paso a realizar la evaluación de los tres episodios finales de la temporada:

Community GI Jeff

5.11 “G.I. Jeff”

Quizás penséis que soy un mal fan de Community por preferir los episodios botella o los más sencillos en los que los personajes se pelean o se encuentran con algún problema burocrático en Greendale, por encima de las súper-parodias. Pero es que lo que un día fue una de las mayores bazas de la serie se ha convertido en su talón de Aquiles. Por eso después de tantos capítulos “especiales” seguidos cortados por el patrón del paintball (la parodia de Fincher, el de la lava, el de la app…) comprenderéis que me aproximase a “G.I. Jeff” con recelo. Qué sorpresa la mía cuando me encontré con uno de los capítulos más sólidos de la temporada, uno de esos high concepts que no solo impresionan por la calidad y la precisión de la parodia, sino que además sirven estupendamente al desarrollo de los personajes.

“G.I. Jeff” es obviamente una parodia de G.I. Joe, y capta fantásticamente la mentalidad de los 80 a través de sus series de dibujos (la mercadotecnia, la moralina, el contenido adulto sin trabas y la ausencia de sobreprotección a la infancia). El episodio es todo un alarde de imaginación y detallismo, magníficamente animado de manera que si no supiéramos lo que es y no hiciéramos caso al humor meta, podríamos pensar que se trata de una serie de animación de 30 años de edad. Es el capítulo con el que Harmon se reafirma (como si hiciera falta) en sus referentes, y nos habla del origen de la creatividad de los autores de su generación -“Una buena serie de dibujos sindicada tiene una lección al final, pero si se pone demasiado sermoneadora, puede convertir a toda una generación en bebés hastiados y sarcásticos”) y de a quién se está dirigiendo exclusivamente con su serie (a mí y a ti).

Momentos de matrícula de honor:
– El gag del reciclaje de movimientos animados con el grupo repitiendo una y otra vez el mismo golpe sincronizado con piedras.
– Los comentarios meta de Abed, que se convierte en el Amo del Calabozo de G.I. Joe., y aquí no resultan tan cargantes como de costumbre, sino que encajan a la perfección.
– El nombre G.I. de Hickey, Mayor Dick, mejor cuando lo pronuncia Pelton.
– Shirley: This is Korean! Ben: Okay, what am I? Todos: Chinese!!
– Abed: Jeff, you shouldn’t almost die over a number. What’s important are ranges of numbers. You’re still 18-49 for almost a decade. That’s valuable for society.
– El genial sermón de Buzzkill y Fourth Wall durante los créditos finales.

Nota: 8

Community Basic Story

5.12 “Basic Story”

Llegó la hora de la verdad. Tras jugar a varios juegos (D&D incluido) durante semanas, los miembros del comité Greendale se vuelven a sentar en la Mesa Mark II de la sala de estudios para evaluar su trabajo durante el curso. “Basic Story” comienza con un chiste muy agudo que al menos demuestra que Harmon es muy consciente de lo que ha hecho este año y no le importa reírse de ello: Annie coloca la última estrella en el mural de tareas realizadas después de exorcizar el gimnasio, y Jeff comenta que es difícil creer lo mucho que han conseguido en estos meses. Nada que hayamos visto nosotros, claro: vaciar los tanques sépticos, renegociar el contrato de los palitos de pescado, investigar chicles (¿?), tener una reunión productiva… Llega entonces el último gran reto del grupo de estudio este año: luchar contra el viejo enemigo Subway, que se hace con Greendale después de privatizarse, para convertir la universidad en un campus de product placement.

Basic Story” es de todo menos básico. Se trata de un capítulo bastante intrincado narrativamente hablando, sobre todo en lo que respecta a la trama metabed de la semana: Abed está preocupado porque no hay historia, y busca desesperadamente un conflicto que vertebre el episodio. El constante comentario autorreflexivo del personaje es mejor de lo que suele ser últimamente, y la historia recupera su cauce ahondando en el pasado de Greendale y remitiéndonos al comienzo de la serie. Todo empezó con Jeff intentando tirarse a Britta, y ahora que ambos personajes carecen de “historia”, la única salida posible para ellos es casarse y perseguir una vida normal (“This is what keeps us all from being pointless”) Buenas metaideas en general para desenlazar la temporada. Aún con todo, la cosa ha perdido la gracia, y Harmon sigue teniendo la cara dura de reírse del trabajo de sus compañeros durante la temporada pasada, incluso en un increíble alarde de vanidad se atreve a decir que el escape de gas está reparado. También llama idiotas a toda una generación (a la de los emoticonos), pero eso es otro tema.

Momentos de matrícula de honor:
– Dean Pelton: Attention students and faculty of Greendale, I pressed this button on accident but might as well check in. How are you? Todos: Fine! Pelton: Aw, that’s nice. I’m good too. I love you guys. Todos: We love you too!
– Dean en su despacho llorando desconsolado en calzoncillos.
– Annie: Great, thanks for making my joke accurate, now it’s hilarious.
– Dean: This is when we started offering PhotoShop classes.
– Britta: I’m worried about Abed and Annie. They’re not ready for this to end. Jeff: Yeah, they’re part of the ‘adulthood begins at 30’ generation.
Duncan es de Lincolnshire. ¡Como Rae Earl!

Nota: 7

Community Basic Sandwich

5.13 “Basic Sandwich”

El último episodio de la temporada retoma la historia donde la dejó el anterior. Pelton, Annie y Abed han encontrado un mapa del tesoro que podría ayudarles a salvar Greendale de las garras de Subway. A estas alturas queda claro que Community está parodiando Los Goonies, pero afortunadamente la parodia no se va de las manos esta vez -claro que no le llega ni a la suela de los zapatos a la que hizo Bob’s Burgers no hace mucho. El mapa les lleva a explorar una zona subterránea secreta en el campus, donde vive el fundador original de Greendale, el Willy el Tuerto particular de Abed, símbolo de sus sueños y esperanzas. Como no podía ser de otra manera, la aventura está repleta de referencias y articulada por la idea de Save Greendale como evidente analogía de Save Community. Más o menos lo que hizo Arrested Development en su tercera temporada. Pero claro, en AD era algo original, en Community es lo mismo de siempre y ha perdido la frescura por completo.

El compromiso de Jeff y Britta es la amenaza de normalización de las tramas que acabaría con la serie para siempre, el horrible spin-off contra el que Abed y Annie quieren luchar, porque “esta no es solo su serie, es la serie de todos”. Pero por mucha insistencia y buenas intenciones, Jeff Winger (que por cierto, se acaba de acordar de que es profesor) tiene razón cuando dice “Nobody wants to admit it’s over, but come on!” Community perdió su razón de ser el año pasado, y aunque nos ha seguido dando ocasionales momentos de genialidad a la vieja usanza y unos cuantos episodios notables, debemos asumir la evidencia: No hemos salvado Community, hemos “revuelto la tierra a su alrededor”.

Momentos de matrícula de honor:
– Abed: This is the kind of adventure I usually have to force upon us and here it is, falling into our laps. We’re like the Goonies, except our story tracks logically.
– Hickey: What the hell does your penis look like?! Duncan: Obviously a cluster of buildings, so let’s all have a big laugh at the freak.
– Dean: Wait, wait! The sparks may be spelling the next clue!
– Abed: TV shows get no time for theme songs anymore.
– La lógica de la primera llave nunca es la correcta de Ben Chang.
– Annie: Even if we do save Greendale, which Greendale would we be saving?

Eso es. Annie. Eso es.

Nota: 7

Community – Tercera evaluación: NM (5.07-10)

Community-Season-5-Episode-9-VCR-Maintenance-and-Educational-Publishing

Vaya, con lo bien que llevaba el curso, Community se ha confiado demasiado en el último trimestre y ha vuelto a hacer las cosas por inercia, sin aplicarse ni un poco. Hasta ahora, la quinta temporada ha demostrado una clara tendencia descendiente en cuanto a calidad. Comenzó con el Segundo Advenimiento de Dan Harmon, prometiéndonos el oro y el moro con cuatro excelentes primeros capítulos, pero a partir de ahí, y exceptuando puntuales momentos de genialidad, Community ha ido empeorando, hasta el punto de que algunos de los capítulos más recientes bien podrían estar en la cuarta temporada.

Desde aquí doy una colleja a Mr. Harmon, que no dudó en menospreciar (con razones) el trabajo de los showrunners en la cuarta temporada, para volver a dejar con el tiempo que un escape de gas afectase a su serie, esta vez bajo su supervisión y responsabilidad. Muy mal lo de reírse de la temporada pasada para acabar haciendo episodios igual de mediocres, repetitivos y poco inspirados. ¿Cuál es la excusa ahora, Dan? Muchos atribuyen este bajón al hecho de que Harmon está más volcado en su nueva serie de animación para Comedy Central, Rick and Morty. Y yo digo: Si ya no sientes por Community lo que sentías antes, si ya no es la niña de tus ojos, y no sabes qué hacer con ella, quizás no sea tan descabellado ponerle ya el broche final.

Puede que me haya pillado en un momento derrotista, pero después de estos últimos capítulos de Community, empieza a darme igual si llegamos a cumplir el #sixseasonsandmovie (dramarama melodrama!!) Esto ya se ha convertido en una meta que hay que alcanzar ya casi por cabezonería, y no porque sigamos creyendo en esta serie como hace un par de años. Falta por ver qué hace Harmon y su equipo en la evaluación final. Puede que para entonces vuelva a cambiar de opinión y retome la campaña por la renovación de la serie un año más. Hasta entonces, con la cabeza gacha y los ojos llenos de lágrimas, os dejo con mis reseñas de los cuatro episodios más recientes de Community:

Community-Bondage-and-Beta-Male-Sexuality

5.07 “Bondage and Beta Male Sexuality”

Confirmado, Community no termina de funcionar sin Troy Barnes. Desde la marcha de Donald Glover, la serie está deprimida, vaga sin propósito, y no sabe qué hacer para llenar su vacío. Los personajes que ocupan su asiento en la sala de estudio no le llegan a la suela de los zapatos, y sin él, Greendale es un lugar más triste. Por si eso fuera poco, “Bondage and Beta Male Sexuality” es el primer capítulo de este año que podríamos colar en la temporada pasada y no desentonaría. Lo que tenemos aquí es de nuevo una simplificación excesiva de los personajes, reducidos a sus dos marcas de personalidad que se repiten hasta el hastío, sombra de lo que un día fueron. Paradójicamente, son dos personajes secundarios, Chang y Duncan, los que más brillan en este capítulo. Ben con su trama paranoica de fantasmas y Duncan engañando a Britta para ligársela -en este capítulo tenemos otro de esos momentos en los que Jeff, y todos, nos damos cuenta de que Britta no es la peor, sino la mejor; y esas escenas, por muy repetitivas que sean también (llamadme imparcial, me da igual), nunca me sobran. No me cabe duda de que Britta se ha convertido en el alma de Community. Lo que sí me sobra es Hickey, por más que se intente dar profundidad al personaje mostrándonos su lado tierno y creativo (su sueño de publicar un cómic), y por mucho que se use para mostrarnos lo solo que se siente Abed sin Troy, sigo pensando que no aporta nada a la serie.

Momentos de matrícula de honor:
-Lo mejor de este capítulo es lo que ocurre en los dos minutos finales: La foto en blanco y negro de Chang en 2014, después de preguntarse si existe tras su experiencia Twilight Zone la noche anterior. Y la desquiciada escena de los créditos con el Dean y el profesor Duncan.
-Britta: Do you have any friends? I’ve been defining myself with reactions to and from other people my whole life. Now I feel worthless just because I’m worthless in relation to my friends, which means they’re not my friends. Who are your friends?
-Annie: We’ve had a share of focus lately. -Shirley: Hm-mm, speak for yourself.

Nota: 6,5

Community - Season 5

5.09 “App Development and Condiments”

Ok, quizás me tachéis de exagerado, pero creo que este es probablemente el peor episodio de Community hasta la fecha. Sí, superando a cualquiera de la cuarta temporada. Ya basta, en serio, YA BASTA de episodios especiales en los que Greendale se convierte en un universo distópico futurista (aquí se cambia el steampunk por el sci-fi de los 70, pero es lo mismo de siempre). Es la vigésima ocasión en la que podemos decir “Este capítulo ya lo han hecho”. Y lo peor no es que sea calcado a uno que vimos, literalmente, dos semanas antes (el de la lava), sino que la gracia brilla por su ausencia durante los 20 minutos que dura. Lo único bueno que saco de “App Development and Condiments” es que Shirley obtiene su momento para brillar -enlazando con el final del episodio anterior, cuando Annie dice que todos han tenido su momento, y ella responde “Habla por ti”. No es que eche de menos más atención para ella (es probablemente el personaje que menos me gusta de la serie), pero está bien que por un capítulo no se limite a sus dos intervenciones de turno, la de “aaaw” y la de “soy pasivo-agresiva”. Pero ya está, además de profundizar un poco más en el personaje, no hay nada salvable en este despropósito de episodio. La idea no es mala en teoría, y da incluso para alguna aguda reflexión sobre la sociedad hiperconectada y el poder de la popularidad, pero se pierde en los mismos vicios de siempre. Una pena.

Momentos de matrícula de honor:
-Ninguno, pero lo más cercano es Britta con la cara llena de mostaza.
-La participación de Mitch Hurwitz, creador de Arrested Development.
-Britta: Nonsense, all fives were reduced to oneness in the great purge of about two minutes ago.

Nota: 4

Community - Season 5

5.08 “VCR Maintenance and Educational Publishing”

Después de los dos baches anteriores, Community nos ofrece uno de esos episodios low-key, casi bottle episode, que se centran exclusivamente en los personajes y compensan el desarrollo estancado de los capítulos parodia. “VCR Maintenance and Educational Publishing” está compuesto por dos tramas independientes, muy irregulares entre sí. De un lado tenemos a Shirley, Jeff y Hickey descubriendo un alijo de libros de Química descatalogados con el que planean hacerse ricos, y de otro a Abed y Annie compitiendo por ver quién ocupa el lugar de Troy en su apartamento, el hermano vikingo de Annie, o la novia de un mes (pero un año en tiempo geek) de Abed, Rachel (Brie Larson). La trama de los libros es nonsense puro, y aún así, no termina de cuajar porque para empezar es una idea aburrida, de esas que se dejan en reserva por si no aparece una mejor. La del nuevo compañero de apartamento es mucho mejor, y como casi todas las tramas que involucran a Abed esta temporada, va sobre el vacío que ha dejado Troy en las vidas de estos personajes. Para ver quién se queda con su habitación, Annie y Abed sacan un juego de mesa de los 90 con VHS interactivo, una divertida parodia de Atmosfear en clave de western, protagonizado por Vince Gilligan, el creador de Breaking Bad -¿Veremos en próximos episodios a Matthew Weiner o David Simon? Quizás la nostalgia me esté jugando una buena pasada, porque yo gasté el VHS de Atmosfear en los 90, pero creo que con “VCR Maintenance and Educational Publishing”, Community empieza a recuperarse, a pesar de seguir oliendo a gas.

Momentos de matrícula de honor:
-Jeff: Hey, it’s the “Aaaw” couple (sorprendentemente no se refiere a Annie y Shirley, sino a Abed y Rachel).
-Abed: Hey, I’m here to do my third act apology.
-El rap del Dean Pelton. Necesito más Dean 🙁
-La genial escena de los créditos finales.

Nota: 7,5

community-advanced-advanced-dungeons-and-dragons

5.10 “Advanced Advanced Dungeons & Dragons”

Mira, ¡otro capítulo que ya han hecho! Afortunadamente este episodio “classic Community” no resulta tan cansino como los de “realidad aumentada” que nos están haciendo últimamente. Lo mejor de “Advanced Advanced Dungeons & Dragons” es que, en lugar de utilizar el juego de rol para llevar a los personajes a un universo fantástico medieval o convertirlos en marionetas o monigotes en 3D, hace un gran trabajo con los diálogos, y sobre todo con los efectos de sonido y trucos visuales, para hacernos imaginar lo que está ocurriendo durante la partida de D&D. Este episodio es Hickey-centric, y a pesar de que, como ya he expresado, no compro al personaje, aquí no me ha molestado para nada. Es más, creo que por primera vez he simpatizado con él, gracias a la clásica combinación “locura desatada+final sentimental” de Community. “Advanced Advanced Dungeons & Dragons” se hace algo pesado por momentos (está claro que lo mío no son los juegos de rol), pero en definitiva es un episodio muy simpático, otro bottle bien ejecutado en el que se aúna estupendamente el factor más ganso de la serie y el melodrama de los personajes (atención, el final nos indica que Community está a punto de retomar la trama de Jeff y su padre). Mención especial a un fantástico David Cross (¡Tobias Fünke!), como el hijo de Hickey, Hank.

Momentos de matrícula de honor:
-El título no-oficial del capítulo, “Community: The Return of Them Playing Dungeons & Dragons
-Hank Hickey (irónicamente): That’s what I love about role-playing games. Being told exactly what to do. Dean (sinceramente): Me too!
-Que Shirley sea la primera de la partida en morir (:P)
-Que después de muchos episodios, Pelton forme parte integral del episodio. Jim Rash está inconmensurable tomándose demasiado en serio el juego. Su muerte a manos de Jeff es épica.

Nota: 7

Community: Evaluación continua (5.04-5.06)

Community - Season 5

Como casi todos años por estas fechas, las páginas especializadas en televisión se dedican a adivinar el destino que aguarda a las series en la cuerda floja. Llegado el mes de mayo, ¿cuál se salvará y cuál recibirá el hachazo? Atendiendo a sofisticados algoritmos que no solo tienen en cuenta los índices de audiencia, sino la relación entre la cadena y la productora de la serie, el fandom o las perspectivas de sindicación, páginas como TVbytheNumbers clasifican las series según sus posibilidades de supervivencia.

Si sois fans de Community, ya estáis más que acostumbrados a esto. Desde su primer año, la serie de Dan Harmon ha esquivado a la muerte cuatro primaveras seguidas. No hay temporada que no temamos por su cancelación, y ya estamos inmunizados (más o menos). Después de superar mil y un obstáculos (incluido el infame escape de gas del año pasado), Community se ha consolidado como una de las series con una audiencia más estable -aunque sea bajo mínimos- de NBC, y está a un paso (o dos) de conseguir lo que antaño se consideraba solo una utopía: #sixseasonsandamovie. Si embargo, se dice, se comenta que las cosas podrían cambiar este año, puesto que la serie ya ha superado el número de episodios necesarios para sindicación y los derechos pertenecen a otro estudio (Sony), al contrario que otras series de la cadena también en peligro. La idea de quedarnos tan cerca de la meta (porque para nosotros los fans de Community ha sido toda una carrera de fondo) asusta, pero no nos queda otra que mantener la esperanza, porque cosas más raras se han visto. Y casi todas en esta serie.

Dejando a un lado especulaciones que en el fondo no sirven para mucho, puesto que nuestra voz -la del espectador internacional que ve la serie descargándola por Internet para verla al día- no entra en la ecuación de las cadenas USA, dediquémonos mejor a hablar de la serie en sí. Y a disfrutarla mientras dure, claro. Ya hicimos un repaso a los tres primeros capítulos de la presente quinta temporada en este artículo, y si os parece bien, voy a contaros qué me han parecido los tres siguientes, con los que nos acercamos al ecuador del curso. ¿Aprueba con nota la quinta temporada de Community o no ha conseguido remontar tanto como esperábamos en esta evaluación continua? Veamos cómo se le han dado a los estudiantes de Greendale estas tres asignaturas del segundo trimestre:

Troy Polygraphy

5.04 “Cooperative Polygraphy”

Mi conclusión sobre el anterior episodio, “Basic Intergluteal Numismatics” (el del Ass-Crack Bandit), fue que era demasiado pronto para empezar con los “capítulos especiales”. Pero para lo que nunca es demasiado pronto es para un buen episodio botella. Los bottle episodes son tradicionalmente capítulos que, para abaratar costes y compensar episodios más caros, tienen lugar en una sola localización interior. Sin embargo, el principal propósito de este tipo de episodios en Community nunca ha sido ajustarse al presupuesto, sino explorar a los personajes en mayor profundidad y perfeccionar el arte del diálogo. “Cooperative Polygraphy” es una prueba más de que Community es muy buena cuando hace episodios especiales, pero es aún mejor cuando sienta a sus personajes en la sala de estudio durante todo el capítulo y deja que se sonsaquen los trapos sucios, se peleen y se sinceren hasta dejarse las entrañas en la mesa.

El anterior episodio terminaba con la noticia de que Pierce Hawthorne había muerto. “Cooperative Polygraphy” es un tercer grado orquestado por Hawthorne antes de marcharse al otro lado, para determinar si alguno de sus ex compañeros de estudios han tenido algo que ver con su muerte. Jeff, Annie, Britta, Troy, Abed y Shirley se someten al polígrafo para responder a las preguntas de Pierce, que desde el Más Allá sigue manipulándolos emocionalmente para que se ataquen los unos a los otros. Después de una serie de revelaciones que sacuden los cimientos del grupo, descubrimos que, como dice Troy, “Pierce solo está siendo Pierce”, y que su elaborado plan de ultratumba tiene un reverso luminoso: dejarles parte de su herencia. La ronda de preguntas, a cada cual más malévola y retorcida, nos deja innumerables y geniales momentos de “confesiones relámpago” al más puro estilo Friends (“¡Amo a Jacques Cousteau!”) pero en última instancia sirve para que estos personajes se conozcan mejor a sí mismos, y descubran gracias a Pierce los defectos que los limitan, así como los increíbles dones que poseen. Después del precioso y emotivo final de “Cooperative Polygraphy” (ese iPod Nano y esa tiara me hicieron llorar), Community nos recuerda algo que llevábamos mucho tiempo temiendo: Troy se marcha. Hablando de entrañas esparcidas…

Momentos de matrícula de honor:
“I didn’t just masturbate in the study room. I masturbated everywhere. EVERYWHEEEERE!!” (Chang)
“I only give money to homeless people when I’m walking with someone!” (Britta)
“Britta Perry, do you know that you hate yourself more than you should and that your passion inspired me?” “No” “That’s true, she didn’t know”

Nota: 8,5

Lava

5.05 “Geothermal Escapism”

Ya está, otro episodio high concept. Después de una parodia ambiciosa al cine de David Fincher y un genial bottle episode toca volver a poner patas arriba Greendale para levantar uno de esos universos paralelos nacidos de la imaginación de Troy y Abed. El mundo postapocalíptico de “Geothermal Escapism” recuerda al fuerte de almohadas y sábanas (y a Waterworld, evidentemente), pero en realidad no es más que otra manera de hacer un episodio de paintball, sin paintball. Puede que este “Geothermal Escapism” sea de todo menos original (¿te arrepientes de haber prometido no hacer más paintball, Dan?), pero es la manera que Harmon tiene de rendir tributo a la amistad de Troy y Abed antes de separarlos, con un episodio que ya había hecho varias veces, para volver a dejarnos ver el mundo a través de sus ojos.

Con “Geothermal Escapism”, Community apela de nuevo al niño (o al ser socialmente impedido, tanto monta, monta tanto) que muchos llevamos dentro, y que Abed representa. El suelo es lava y si lo tocas estás muerto. ¿Quién no ha jugado a esto de pequeño? Como es lógico, este juego se lleva a la máxima expresión, convirtiendo Greendale en un hostil erial de tribus chatarreras y tecnología cyberpunk. Y como es más lógico aún, el juego no es más que un ejercicio de negación, una excusa de Abed para retrasar la despedida de su otra mitad. En teoría, “Geothermal Escapism” es una despedida sentida y melancólica para Troy, pero en la práctica resulta un poco forzado, incluso artificial por momentos (incluso el “No, Britta, you’re the best” me pareció que provenía del guión, no de los personajes). El despliegue del episodio es sin duda encomiable, como suele ocurrir con este tipo de hiper-parodias, pero los sentimientos no fluyen de la misma manera que en el anterior capítulo. Aunque si lo pensamos bien, quizás sea porque no deben. Al fin y al cabo estamos navegando en el mundo de Abed Nadir.

Momentos de matrícula de honor:
Troy: I’m better at sex than Jeff, right? Britta: I’ve yet to have anyone worse.

Nota: 7

Community - Season 5

5.06 “Analysis of Cork-Based Networking”

Tras la marcha de Troy, Community debe probar las nuevas dinámicas de personajes, agitando el reparto de manera que los secundarios cubran el vacío dejado por él y por Pierce. Así, “Analysis of Cork-Based Networking” comienza con ocho personajes sentados alrededor de la mesa de estudio. Formando oficialmente el comité “Save Greendale“, los profesores Chang, Duncan y Hickey se unen a los cinco restantes del grupo original, inaugurando así una nueva etapa de Community (Dean Pelton no se ha prodigado mucho por la serie en estos últimos episodios). Annie se pasa todo el capítulo a dúo con Hickey, que aún sigue siendo un personaje unidimensional del que sabemos más bien poco (sinceramente, no es que esté muy interesado en saber de él), pero tiempo al tiempo, debemos dejar que las nuevas relaciones maduren. Duncan por otro lado añade una nota marciana y depravada muy divertida que espero conserven durante el resto de la temporada. Ahora que lo pienso, Hickey y Duncan son algo así como dos mitades de Pierce reencarnadas.

Por otro lado, el hueco que deja Troy es mucho más difícil de llenar. Abed sin Troy es como Epi sin Blas, como Max sin Caroline, como Will sin Grace. Pero las circunstancias obligan a recordar que Abed puede ser un personaje autosuficiente narrativamente hablando (lo fue al principio de la serie), o bien a buscarle una nueva pareja artística, que parece que es el camino que se ha elegido. Britta lleva mucho tiempo jugando a ser la tercera en discordia, y su química con Abed es muy sólida, pero parece que hay intención de sustituir a Troy con un “love interest”. Después de hacerle compartir unas cuantas escenas muy adorables con una chica sorda, Harmon rescata una de las pocas cosas buenas que nos dio el año del escape de gas: Rachel, la guardarropas interpretada por Brie Larson. Si hay alguien capaz de hacer que un emparejamiento de Abed con alguien que no sea Troy funcione, esa es Rachel. En general, “Analysis of Cork-Based Networking” es un episodio agradable, sencillo, incluso “normal”, que de vez en cuando se agradece, y contiene dos tramas muy divertidas: la parodia de Juego de Tronos, Bloodlines of Conquest, y el tema para el baile de mitad de curso,”Bear Down for Midterms” (Chang nunca falla). Del esperado cameo de Nathan Fillion no quiero hablar. Qué desperdicio más grande, por el amor de Joss.

Momentos de matrícula de honor:
“They really get the incest right” (Profesor Ian Duncan)
“Wait, dragons? Is that a spoiler? I just started season 1. I don’t start watching shows until they’re so popular that watching them is no longer a statement” (Britta)
“Welcome to the Labyrinth, kid. Only there ain’t no puppets or bisexual rockstars down here” (Hickey)

Nota: 7,5

Community 2.0

Lo de Community no es normal. Cuando una serie pasa por lo que ha pasado la comedia de culto de NBC, lo más lógico es que no haya marcha atrás y se acabe hundiendo (lo que le está pasando a Raising Hope). La cadena despidió a su creador y showrunner, Dan Harmon, después de una sonada pelea con Chevy Chase, y lo sustituyó por dos guionistas, David Guarascio y Moses Port. Tras el fracaso artístico (en índices de audiencia no bajó demasiado, sorprendentemente) que supuso la cuarta temporada, Guarascio y Port lo dieron por imposible y renunciaron al puesto. Exceptuando un par de episodios más o menos a la altura de lo que esperamos de nuestra Community (“Conventions of Time and Space”, “Herstory of Dance”), los dos showrunners desempeñaron su trabajo desde el ángulo erróneo: en lugar de dejar que la serie evolucionase bajo su tutela y encontrase una nueva voz, se empeñaron en clonar la Community de Dan Harmon.

CommunityEl resultado fue una pobre imitación en la que todo resultaba forzado, caricaturesco y vacío. Nosotros les agradecemos el esfuerzo de corazón. La verdad es que se enfrascaban en una batalla ya perdida y aún así le pusieron empeño. Pero el triunfal regreso de Community en 2014 ha demostrado que Community sin Dan Harmon no es Community. Es… la cuarta temporada de Community. Con la mosca cojonera de Chevy Chase fuera de la ecuación, Harmon recupera la custodia de su niña y vuelve para reestablecer el orden (o el dulce caos) en su serie. Borrón y cuenta nueva (y changnesia selectiva para no acordarnos de la cuarta). Ya era hora de que los de Sony se dieran cuenta de que con esta serie, y aunque nos duela en el fondo, es mejor perder a una de sus estrellas que a la persona que hace que funcione (y digo esto preparando ya los kleenex para cuando Donald Glover desaparezca). Community nunca ha sido normal, nunca ha querido ser normal, y su accidentada trayectoria, muerte y resurgimiento de las cenizas es prueba de ello.

Ya hemos visto tres episodios de la quinta temporada de Community, y a pesar de unos cuantos peros, el balance es positivo. Damos la bienvenida a Community 2.0. No es exactamente una nueva serie, pero sí es un nuevo comienzo. Community vuelve a ser la obra de un excéntrico autor que yerra tanto como acierta, un experimento televisivo autoindulgente que en lugar de alienar a sus espectadores, los abraza y los pellizca. Harmon ha vuelto, y con él regresan las almas de sus personajes, después de pasar un año en el limbo dejando a los Greendale Seven como carcasas vacías. Estamos a un paso de conseguir lo que creíamos que era una utopía: el #sixseasonsandamovie. A continuación os dejo con una breve opinión de los tres episodios de la quinta temporada emitidos hasta la fecha:

Community - Season 5

5.01 “Repilot”

Con “Repilot“, Harmon lleva a cabo un ejercicio de deconstrucción, casi de destrucción, necesario para seguir adelante. No es que ignore todo lo ocurrido en la cuarta temporada (afortunadamente sí hace como si lo de Britta y Troy nunca hubiese pasado), pero se da prisa en quitárselo de en medio para no subyugar la nueva temporada a las consecuencias de la anterior. Hay continuidad, desde luego, pero Harmon se queda con lo que le conviene, atribuye los errores y salidas de tono del año pasado a “un escape de gas” (a partir de ahora, la cuarta temporada es oficialmente el “Gas Leak Year”) y se evita más de un problema dando un considerable salto hacia delante en el tiempo.

“Repilot” plantea una versión más oscura y deprimente de Community. Es incluso peor que la Darkest Timeline: los protagonistas se graduaron, se separaron (lógicamente) y ahora tienen trabajos por debajo de sus expectativas (¿qué esperaban?) o miran la vida pasar. Al igual que en el piloto de 2009, Jeff los vuelve a juntar (y al igual que en 2009, ese no es su principal propósito). El plan de Jeff y el desarrollo del episodio es algo confuso, pero lo que importa es el resultado: los Greendale 7, ahora Greendale 6, vuelven al campus, vuelven a estar juntos, que es como deben estar siempre. Por supuesto, “Repilot” no escatima en metarreferencias (Abed y Scrubs) y la autorreflexividad vuelve a ser usada correctamente, como en la brillante escena en la que Jeff se pregunta qué ha pasado para que Britta pase de ser una guerrillera a la tonta del grupo o para que la personalidad de Troy haya sido absorbida por Abed. No confundamos esto con un golpe bajo a la cuarta temporada (para eso ya está lo del Gas Leak Year o lo de “No haberos gastado tanto en efectos”). El problema viene de mucho antes, y esto es un mea culpa de Harmon en toda regla. Que el grupo queme la mesa de estudio (aunque sea accidentalmente) y creen juntos una nueva es el gesto definitivo. La nueva vieja Community ya está aquí. Cómo echaba de menos reírme con esta serie: “That’s like me blaming owls for how much I suck at analogies.” Eso.

Community Introduction to Teaching

5.02 “Introduction to Teaching”

Y si “Repilot” incendiaba y destruía Community, en “Introduction to Teaching” asistimos al verdadero resurgir del Ave Fénix. El segundo capítulo de la temporada es un episodio modelo. Después del replanteamiento del anterior, las cosas vuelven a la (a)normalidad en Greendale, mientras los personajes se ajustan a sus nuevos papeles. Sobre todo Jeff, ahora profesor de Derecho en el campus. La sala de estudio vuelve a ser la misma de siempre. Con alguna que otra variación: Jeff ya no está al mismo nivel que sus compañeros académicamente hablando (nuevo escenario: la sala de profesores), Pierce no está, Hickey (Jonathan Banks básicamente interpretando de nuevo a su Mike Ehrmantraut de Breaking Bad) lo sustituye oficialmente, y lo más importante, la Mesa Mark II. Lo que no ha cambiado nunca es Chang, que vuelve a ser profesor. Siempre igual de grande, maneje los hilos del personaje quien los maneje (probablemente Ken Jeong en todo momento).

En “Introduction to Teaching” regresan los elementos más icónicos de Community, incluidos los gritos de Garrett y el Pop Pop! de Magnitude. Y la ausencia de Pierce, más que con la presencia de Hickey (personaje aburrido que habrá que dejar evolucionar como a los demás, supongo), se compensa sobradamente dando énfasis a los personajes de reparto y elevando a nuestro adorado Dean Pelton a fijo (aunque la única diferencia por ahora esté en los créditos iniciales, porque fijo ha sido siempre). Lo dicho, “Introduction to Teaching” es Classic Community. No hay duda cuando vemos la escena de la revuelta por la conspiración de los “menos” en las notas o cuando vemos a Abed intentando averiguar si Nicolas Cage es un buen o mal actor en una de las clases más geniales que hemos visto en Community. Danny Pudi ofrece en este episodio una de sus mejores interpretaciones de la serie. Et tu Brute!

Community - Season 5

5.03 “Basic Intergluteal Numismatics”

Pero entonces llega “Basic Intergluteal Numismatics” y se nos trastocan un poco los esquemas. El tercer episodio también tiene ese inconfundible aroma a la Community clásica, pero le falta algo de chispa. Aunque en realidad esa es la idea: el capítulo es una parodia de las películas de David Fincher, Red Dragon (los créditos homenajean a los de la película de Brett Ratner), los procedimentales de CBS y series como The Killing, una investigación criminal de mano de dos agentes, Jeff y Annie (oportunidad para seguir explotando su ya absurda TSNR – ¡O los lías o los dejas tranquilos, pero haz algo ya!). El mayor acierto de “Basic Integluteal Numismatics” (parecido a aquel “Basic Lupine Urology”, el de la batata de la 3ª temporada) es no ceñirse a un referente y parodiarlo de principio a fin, sino crear una historia partiendo de los lugares comunes que se repiten en películas como Se7en o Zodiac y series como Caso abierto. Así, los estudiantes de Greendale se enfrentan a un malhechor que los tiene aterrorizados metiéndoles monedas en la raja del culo cuando se agachan. El episodio es técnicamente brillante y sobresaliente como parodia, pero llega demasiado pronto y nos hace temer otra temporada cargada de capítulos ambiciosos (high-concept, que los llaman por ahí) que hagan que la serie vuelva a perder un poco el norte. ¿No sería mejor centrarse un poco más en los personajes, que acaban de tirar cinco años de su vida para invertir en otros cuatro, antes de ponerse con este tipo de capítulos?

Por último, “Basic Intergluteal Numismatics” supone el reset definitivo de la serie, y se nota en la agitación del reparto. Nos enteramos de qué ha pasado con Pierce (el holograma de “Repilot” no nos desvelaba cuál había sido su destino) en una escena cruda y desarmante que nos pilla desprevenidos, y recuperamos al profesor Duncan (genial John Oliver) y a Starburns, que no estaba muerto, estaba viviendo en el establo de Greendale (“¡¿Tenemos establo?!”). Por otro lado, Troy ha sido una presencia ausente en estos primeros episodios de la temporada, lo que nos hace pensar que nos están preparando para su marcha (esperamos no definitiva), o sea, que nos están intentando demostrar que la serie también puede funcionar sin él. Su ausencia será mucho más trágica que la de Pierce (sobre todo porque Abed se queda sin su otra mitad), pero si algo me ha enseñado ser fan de esta serie es a confiar ciegamente en ese loco gilipollas que es Dan Harmon.

Community: Año cero

Los fans de Community estamos acostumbrados al miedo. Es justamente lo que conlleva seguir con devoción absoluta e incondicional una serie como esta, en constante peligro de cancelación por su baja audiencia. Pero el miedo al final repentino de la serie no era nada en comparación con el que empezamos a sentir al final de la tercera temporada, cuando la enorme alegría por el anuncio de renovación vino seguida del despido de su creador y showrunner, Dan Harmon. El Harmongate (o Chevygate, o NBCgate, como conté en su momento en esta entrada) ponía trágico punto y final a una era, y la cadena nos advertía de que su nueva etapa estaría condicionada por una política de comedia que demandaba series más accesibles para todo tipo de públicos. Para nosotros, una Community “normalizada” no sería Community. Los fans esperamos meses y meses (el estreno de otoño se pospuso a la midseason) aterrorizados por la posibilidad de que nuestra serie hubiera sido bigbanguizada. Qué sorpresa cuando a su regreso, el pasado 7 de febrero, no nos encontramos con una serie distinta. Pero qué sorpresa aun mayor cuando nos percatamos de que el problema de esta nueva Community no era que fuera otra serie, sino que fuera demasiado Community.

Me explico. En su -loable- intento por no defraudar a los fans tras la marcha de Harmon, los nuevos showrunners y guionistas de la serie se esforzaron al máximo por preservar todo lo que hacía única a la serie. Concretamente las referencias a la cultura popular y su elevadísimo contenido metatextual. Lo que han hecho con los (hasta ahora dos) nuevos episodios es empollarse bien la teoría e intentar plasmarla meticulosamente en el guion y en la pantalla. El resultado, por desgracia, no es más que una imitación de la serie que conocíamos. Una sucesión de diálogos y gags que pertenecen al universo Community, pero no fluyen con la naturalidad de antes. Tanto “History 101” como “Paranormal Parentage” están saturados de chistes meta y homenajes cine-y-teléfilos metidos con calzador. Abed observando la realidad como si fuera una sitcom de risas enlatadas en la que Pierce está interpretado por otro actor; los 7 de Greendale como los Muppet Babies, Troy y Abed disfrazados de Calvin & Hobbes, los personajes observándose una y otra vez a través de pantallas (tan adecuado y significativo para una serie que está tan obsesionada por las personas que la están viendo a ella). Por escrito suena tan bien, tan Community. Pero en la práctica resulta forzado, y frío, como si hubieran aplicado una fórmula matemática para hacer los episodios.

Sin embargo, lo peor de la nueva Community es la decepción que supone ver a estos queridos personajes actuar como marionetas. Pero no sería justo inculpar exclusivamente a los nuevos showrunners. Ya estábamos un poco preocupados por ellos, y muchos problemas de esta nueva temporada son herencia de la anterior. Durante la tercera, los rasgos diferenciadores de cada personaje se estaban magnificando peligrosamente, al borde de la sobresimplificación y la autoparodia en muchas ocasiones. No obstante, estos siete actores siempre lograban contrarrestar los vicios de los guionistas con carisma y corazón. Lo que nos hemos encontrado en la nueva temporada son un puñado de presencias robóticas que repiten sus chascarrillos más icónicos una y otra vez. A lo de Abed ya estábamos acostumbrados, que Shirley y Annie acabarían comunicándose exclusivamente a base de “aaaaawww” se veía venir, pero lo de Britta y Troy me resulta especialmente dramático (reconozco que son mis favoritos). Ambos han quedado reducidos a su mínima expresión (Britta: “Hola, psicología, bla bla, Troy, mirad qué gansa soy, psicología”). Y lo que es peor, ahora son pareja, suponiendo uno de esos casos en los que la tensión sexual no resuelta habría sido mejor no resolverla. La química se ha esfumado. No solo la de ellos dos (qué penosa resultó la escena de la fuente en el primer episodio), sino la de todo el grupo. Es como si Dan Harmon se hubiera llevado consigo el alma de todos sus personajes.

A pesar de todo esto, se hace necesario darles un voto de confianza. Es lo menos que podemos hacer después de tres años increíbles. Quizás una manera de sobrellevar el cambio sea tomarse la cuarta temporada como la primera de una nueva serie que aun anda en busca de su tono. Debemos tener paciencia. Puede que no les dé tiempo a devolver la gloria a Community, pero cabe la posibilidad de que nos dejen despedirnos de una Community de la que nos volvamos a sentir orgullosos. En cualquier caso, por favor, permanezcan en sintonía.

El friki dominará la Tierra: Diez geeks televisivos

El 25 de mayo de 1977 se estrenó en Estados Unidos La guerra de las galaxias, probablemente la película que más ha contribuido a definir el paradigma, y también el estereotipo del geek. Obsesionado por el objeto cultural en cuestión, ávido coleccionista y siempre dispuesto a disfrazarse. Socialmente introvertido, de mente enciclopédica y empollón por naturaleza. Algo repelente, románticamente impedido e infantil. Así ha sido el friki hasta al menos hace una década. A pesar de que el cine y la televisión de los últimos veinte años han modificado estos lugares comunes, se sigue insistiendo en esta figura lastimera que sin embargo es profundamente feliz gracias a su afición. El frikismo ha derivado en multitud de variantes, ‘normalizando’ así al geek -mirad por ejemplo a Phil Coulson, el respetado agente de S.H.I.E.L.D., coleccionista de tarjetas de súper héroes en Los Vengadores, fanboy de Capitán América y gran apasionado de lo vintage, como hemos comprobado en Agentes de S.H.I.E.L.D. Sin embargo, se ha producido una enorme desvirtuación del calificativo friki –ya de por sí bastante feo-, pasando a ser adjetivo comodín para cualquiera que manifieste un mínimo interés o conocimiento sobre la cultura popular.

Desde 2006 se viene celebrando en España el Día del Orgullo Friki, coincidiendo con la fecha del estreno de la película de George Lucas (y digo yo, ¿por qué no se escogió el día del estreno en España? ¿Porque en noviembre es más complicado que ellas se pongan el bikini de Leia?) El evento, creado por Germán Martínez, goza de gran repercusión en Internet, aunque también se organizan actividades en las calles (la Plaza de Callao en Madrid es el centro neurálgico friki) y las tiendas de cómics. El Día del Orgullo Friki ha trascendido al resto del mundo, y en concreto a Estados Unidos, donde también se celebra el Geek Pride Day (ah, pues visto así, bien pensado lo de la fecha).

A partir de la década de los 90, el geek se obsesionaba cada vez más por la ficción televisiva. Pero la televisión ya llevaba muchos años generando productos que hoy en día son fetiche para el friki más ducho. Los 60 suponen una revolución de la ciencia ficción en la televisión norteamericana, con antologías fantásticas y de terror cosechando gran éxito entre la audiencia: Dimensión desconocida, Rumbo a lo desconocido, Alfred Hitchcock presenta. Star Trek pone los cimientos de la serie de aventuras y sci-fi en los que se basará toda la ficción de género posterior. Sin embargo, todas estas obras no estaban dirigidas al adulto que hoy conocemos como friki, sino más bien a la audiencia infantil -he ahí la clave. Con el auge de Internet a mediados de los 90, las nuevas series televisivas de género volvían a causar impacto en los espectadores geek, que encontraban en la red un lugar para socializar y discutir hasta el más mínimo detalle las series de mayor repercusión en este nicho de audiencia. Expediente X o Xena son dos de las series que mejor aprovecharon las posibilidades que brindaba Internet a la comunidad. Como resultado de la evolución de Internet y la eclosión de la ficción televisiva moderna, a día de hoy, el geek televisivo no solo venera productos adscritos a la ciencia ficción -aunque es y será el género que más pasiones frikis despierta.

La figura del geek ha gozado de una gran representación en la ficción seriada más reciente. Si hace unos años, una serie no podía prescindir de un personaje gay, ahora es raro que no haya al menos un geek en el reparto. Ya sea ridiculizándolos, o convirtiéndolos en vehículos de identificación para el espectador, los frikis de las series no pueden faltar. Este es un repaso -personal y sin orden más allá del cronológico- a los frikis catódicos de los últimos veinte años. Podéis usar la sección de comentarios para ampliar la lista a vuestro antojo.


Minya (Xena, la princesa guerrera)

Después del impacto en la audiencia mundial de la primera temporada de Xena, la princesa guerrera, la serie se convirtió en una oda continua a los fans. En el episodio “A Day in the Life” (2.15) aparecía Minya, una admiradora de Xena, tanto por sus dotes para la lucha como por su innegable magnetismo sexual. Así, Minya representaba de manera general a todo el fandom de Xena, pero hilando más fino, reconocíamos en ella a la fan lesbiana que en gran medida condicionó la evolución de la serie. Allá por la sexta temporada (la última), Xena multiplicaba considerablemente sus referencias a la audiencia, suponiendo la carta de amor definitiva a los fans, a los que llega a incluir directamente en sus tramas. En “Send in the Clones” (6.16), por ejemplo, un trío de geeks de la era moderna clonan a su heroína televisiva favorita a partir del ADN de la verdadera Xena.

Eric Forman (That ’70s Show)
El protagonista de Aquellos maravillosos 70 responde perfectamente al estereotipo de friki que he descrito en el primer párrafo de esta entrada. Es el geek por antonomasia, pero con un giro: en este caso, el friki se lleva a la chica más guapa. Eric es enclenque, se comporta de manera extraña en situaciones sociales -las que ocurren fuera de su sótano- y está obsesionado con Star Wars. A menudo aplica las filosofías de la película a todos los aspectos de su vida. Colecciona G.I. Joes y figuras de La guerra de las galaxias, además de construir maquetas de las naves de la película. Entre muchas otras, esta suele ser la razón por la que acaba siendo el hazmerreír de sus amigos, que identifican sus actividades como infantiles. No obstante, Eric Forman demuestra que es posible obsesionarse con el sexo y los muñecos a partes iguales.

Sam Weir, Bill Haverchuck y Neal Schweiber (Freaks and Geeks)
Parece haber un patrón en esto del universo friki televisivo. Los geeks van de tres en tres. Sam, Bill y Neal son tres impedidos sociales a principios de los 80. Como ocurre con Eric Forman, la influencia de Star Wars -y en un importante segundo plano, Star Trek– define sus vidas a grandes rasgos. El instituto para ellos es un campo de concentración, y aunque traten de imitar ocasionalmente a sus héroes, siempre serán víctimas de bullying. Sin embargo, en casa disfrutan de una felicidad que les aísla de sus problemas en McKinley High. Ya sea jugando a Dragones y Mazmorras, con la nueva Atari, o discutiendo sobre sus personajes favoritos, Sam, Bill y Neal crean una capa protectora a su alrededor que les ayudará a salir vivos de la experiencia en secundaria.

Xander Harris y el Trío (Buffy, cazavampiros)
Aficionado a los cómics de súper héroes y alivio cómico oficial de Buffy, cazavampiros, Xander Harris es el personaje que más referencias directas a la cultura popular realiza en las primeras temporadas de la serie de Joss Whedon. Xander supone además un caso de representación que se repetirá en casi todos los trabajos del autor. Harris es Whedon. Ocurrirá con otros personajes de otras series, que servirán al creador para aportar tintes autobiográficos a la obra -los frikis se hacen con la industria. Xander es principalmente un friki de los cómics. A través de él, Whedon realiza reflexiones en segundo plano sobre la naturaleza de los súper héroes. La población geek de Buffy se completa con el Trío, Warren, Jonathan y Andrew, personajes secundarios que forman una alianza maquiavélica con el propósito de destruir a la cazavampiros en la sexta temporada de la serie. Las referencias a la cultura pop por minuto se multiplican exponencialmente y la serie acumula más guiños que nunca.

Seth Cohen (The O.C.)
El jefe geek de Orange County es una fusión del friki clásico con el hipster actual. Es el eslabón perdido del frikismo moderno. Obsesionado con los cómics y el cine japonés, y románticamente torpe, Cohen es además un aficionado de la música indie (su grupo favorito es Death Cab for Cutie) y viste según los dictados de este movimiento. El carácter altamente autorreflexivo de O.C. se refleja principalmente en este personaje, que además incorpora completamente el elemento meta. Seth nos habla constantemente de lo que ocurre dentro y fuera de la serie, representando al apasionado -al menos durante su primera temporada- espectador de O.C. Y aunque no sea más que un producto de márketing, una fabricación no del todo realista, Seth Cohen somos todos.

Roy y Moss (The IT Crowd)
Con su carácter altamente paródico y esperpéntico, The IT Crowd lleva a sus protagonistas geek, Roy y Moss, a las últimas consecuencias. Ambos trabajan como informáticos en una empresa y responden al estereotipo de computer nerd. Su oficina está decorada como si fuera la habitación de un adolescente -como la suya, vamos-, repleta de pósters y figuras. Se puede jugar a identificar todos los objetos -si lo hacéis, descubriréis desde figuras basadas en personajes de Daniel Clowes hasta un póster de Dr. Horrible. De los dos, Moss es el personaje más extremo. Mientras Roy aspira a alcanzar cierta “normalidad”, Moss habita en un universo extraño que le hace parecer un alienígena intentando aprender a vivir en la tierra.

Chuck Bartowski (Chuck)
Chuck es quizás una prolongación natural de Seth Cohen -no en vano, ambos son creaciones del productor Josh Schwartz. Se trata de un treintañero que trabaja en la sección de asistencia técnica de la cadena Buy More (parodia de la norteamericana Best Buy), tras haber sido expulsado de la universidad por culpa de su mejor amigo. Schwartz idealiza de nuevo la figura del geek, llevándolo a las últimas consecuencias: Chuck Bartowski es un héroe nerd, literalmente. Así, la vida de Chuck pasa de devorar películas hasta la madrugada a llevar a cabo misiones de vida o muerte para el gobierno. Como Eric Forman o Seth Cohen, Chuck se lleva a la más guapa, alimentando así otro lugar común en este tipo de personajes. Un canto a la esperanza para todos los frikis del mundo.

Sheldon Cooper, Leonard Hofstadter, Howard Wolowitz, Raj Koothrappali (The Big Bang Theory)
El cuarteto protagonista de The Big Bang Theory es quizás el grupo de frikis más famoso de la televisión actual. Prodigios científicos e informáticos, los compañeros de piso Sheldon y Leonard, y sus dos amigos Howard y Raj, se abren camino en un mundo irracional e impulsivo, haciendo uso de la lógica y las matemáticas. Un desastre. Las astronómicas audiencias de la comedia de CBS demuestran que el friki es un personaje popular para el público mainstream. Estos personajes son el Steve Urkel del siglo XXI. ¿Se están riendo de nosotros?

Abed Nadir (Community)
Hace poco lo proclamé en este mismo blog como “el personaje más meta de la historia de la televisión”. Abed Nadir contiene en gran medida la esencia de la serie de Dan Harmon: ese profundo amor por la cultura popular -inabarcable y nada discriminatorio-, el uso de la televisión para comprender la vida real, y el compromiso absoluto con la obra que se adora -o que se crea. Abed, junto a Troy -personaje que comenzó como jock y ha evolucionado hacia el frikismo total influenciado por su mejor amigo-, es el enlace entre el espectador y la obra, el que todo lo ve y todo lo sabe. Una referencia con patas. Abed es el geek posmoderno, un robot de vastísima memoria interna que supone la evolución más avanzada del friki hasta la fecha.

Felicia Day
Y no puedo acabar esta entrada sin hacer mención a la princesa geek. Felicia Day se dio a conocer como una de las cazavampiros de la séptima temporada de Buffy, y desde entonces ha desarrollado una personalidad pública basada en el frikismo que le ha llevado a convertirse en una súper-celebridad en Internet. Oponiéndose a la pasividad del geek sedentario, Felicia se ha propuesto construir un emporio dirigido a los que son como ella. Su objeto de culto es principalmente el videojuego. Los personajes de su popular webserie The Guild participan en un MMOG (juego multijugador masivo en línea) y recientemente ha desarrollado un spin-off de Dragon Age para Internet y plataformas de videojuegos. En televisión la hemos visto explotando su imagen geek con personajes en series como Eureka -en la que hace de científica nerd– o Supernatural -interpretando a una hacker informática. Felicia lo tiene claro: el mundo se ha vuelto friki.

Menciones especiales: Marshall Flinkman (Alias) Topher Brink (Dollhouse), Seymour Birkhoff (Nikita), tres personajes cortados por el mismo patrón. Prodigios técnicos, científicos e informáticos, nerds al servicio de grandes organizaciones gubernamentales, que ayudan a salvar el mundo sentados frente a sus ordenadores. Estos tres personajes encuentran su origen en los Lone Gunmen de Expediente X, y cuentan con una nueva encarnación en Leo Fitz de Agents of S.H.I.E.L.D. Otros frikis de la tele: Dwight Schrute (The Office), fan a muerte de Battlestar Galactica; Ben Wyatt de Parks and Recreation, que al principio ocultaba su naturaleza geek, pero acabó dando rienda suelta al friki que todo el mundo sabía que llevaba dentro; Hiro Nakamura, fan del universo de los tebeos, muy importante en su serie, Héroes; Paul y Mac de The Fades, fans de los cómics, el terror y la literatura fantástica, sobre todo la de Neil Gaiman; Tina Belcher de Bob’s Burgers, fan de los caballos y la serie The Equestranauts (Parodia de My Little Pony: Friendship Is Magic), y escritora de fan fiction (mitad erótico, mitad de zombies, y siempre protagonizado por ella);  El Rey Hielo de Hora de aventuras, también autor de fan fiction y coleccionista de princesas; Ted Mosby y Barney Stinson de How I Met Your Mother, apasionados de Star Wars, hasta el punto de juzgar a sus conquistas basándose en si han visto la saga o no; Y por supuesto, el Comic Book Guy de Los Simpson, quizás el mayor epítome del frikismo en televisión.

Community: Cruel, cruel, CRUEL

7 monos

En gran medida, lo que ha definido a Community en sus tres años de tumultuosa emisión en NBC es la absoluta temeridad de sus planteamientos. En efecto, la serie de Dan Harmon no ha conocido el miedo. Poco han importado las bajas audiencias, o las presiones de Sony para que su serie fuera más accesible para el gran público. Esto no ha detenido a Harmon en su empresa de crear y capitanear uno de los productos televisivos más exigentes -y satisfactorios- que se recuerdan. Al contrario, ha motivado al productor para asumir riesgos creativos cada vez más grandes. La tercera temporada de Community se ha adentrado, ya de lleno, en un terreno en el que no obstante siempre se ha sentido cómoda: la locura.

Los tres capítulos finales, emitidos en la misma noche -en teoría, para que no se quedasen fuera de la temporada alta de finales, o sweeps de mayo-, son el colofón perfecto a una temporada en la que los episodios fuera de lo normal -si es que tal cosa existe en Community– han supuesto la mayoría. Harmon maquina un experimento tras otro, dando como resultado una temporada excesiva que falla tanto como acierta. Quizás lo que ha hecho que Community se desmarque del resto de comedias actuales es a su vez lo que más ha perjudicado a la serie. Ese empeño en buscar el más difícil todavía nos ha proporcionado momentos de brillantez innegable -“Remedial Chaos Theory” es sencillamente uno de los mejores episodios de la historia de la televisión-, pero también ha dado unos cuantos palos de ciego. Es inevitable. Para ser genial hay que arriesgar.

El humor de la serie ha evolucionado hacia lo puramente paródico, perdiendo el norte en ocasiones. Por ejemplo, lo de Inspector Spacetime tiene gracia en pequeñas dosis, pero hay que saber cuándo parar. Según Harmon, “Virtual Systems Analysis” iba a ser o bien lo mejor o lo peor en verse en la pequeña pantalla en mucho tiempo. Pues bien, ni una cosa ni otra. Por mi parte, prefiero olvidar ese episodio, y no será difícil. En relación a esto, la evolución de Abed Nadir es análoga a la de Community. El personaje de Danny Pudi ha reflejado perfectamente esta locura cada vez más desbordante de la serie. El espectador ha sido puesto a prueba a la vez que Abed, llevándonos a todos al límite, sumergiéndonos en dimensiones paralelas y universos fantásticos, para acabar sacando una clara conclusión: a Abed le hace falta terapia psicológica. A Harmon también. Y quizás a nosotros.

“Digital Estate Planning”, el primero de los tres magníficos episodios emitidos el pasado jueves, supone una de las mayores osadías de Community hasta la fecha: un capítulo (casi íntegramente) animado en gráficos 8-bits en prime-time. Ahí es nada. Además de esto, es la enésima confirmación del tema central de la serie: la fuerza de la amistad. Más unidos que nunca ante las adversidades -Chang ha secuestrado al decano y se ha hecho con la escuela-, los Greendale Seven se preparan en un videojuego -homenaje a Super Mario, Sonic y los RPG de Super Nes- para la verdadera aventura del curso escolar 2011-12: ‘la batalla por Greendale’. Como de costumbre, el trabajo en equipo es la clave, y lo comprobamos en “The First Chang Dynasty”, en el que el grupo de estudio se infiltra en Greendale -esta vez parodiando Ocean’s Eleven– para acabar con el absolutismo de Chang, restaurar el orden y volver al campus como estudiantes. Tras la emocionante odisea, el imperio de Benjamin Franklin Chang cae, el decano Pelton recupera su puesto -cuando uno pensaba que no podía querer más al Dean, entonces ve este episodio-, y Greendale regresa a la -loca- normalidad. En “Introduction to Finality”, los Greendale Seven han pasado a ser los Greendale Six. Troy se ha enrolado en la escuela de técnicos de aires acondicionados, rompiendo la balanza del grupo, y dejando a Abed completamente desorientado en la vida. La línea temporal más oscura acecha a todos.

El último episodio de la tercera temporada de Community vuelve a hablarnos de la importancia de la amistad en la forja de nuestra identidad y su papel en el proceso de crecimiento personal. Jeff llega a la conclusión -una vez más- de que el altruismo mola mucho más que el egocentrismo. Mientras, Abed reconoce que se ha separado totalmente de la realidad y asume que necesita ayuda -lo hace en parte gracias a una Britta que es cada vez menos “lo peor” y más “lo puto mejor”. “Introduction to Finality” es una preciosa y significativa coda a una temporada constantemente al límite. Un punto y final a la historia -a pesar de la renovación- que supone un punto y aparte para los personajes. El grupo de estudio opta por el camino de la cordura y la estabilidad tras haber llegado a plantearse la posibilidad de llevar tres años ingresados en un manicomio, imaginando todo lo ocurrido -en un excelente episodio que nos remite a “Normal Again” de Buffy, cazavampiros y homenajea a 12 monos de Terry Gilliam. De esta manera, los personajes abandonan la espiral de demencia en la que han vivido en los últimos años y retoman el plan que los llevó a todos a Greendale. Britta deja de engañarse a sí misma y decide cambiar de especialidad, Troy descarta el universo chiflado de los aires acondicionados -“You guys are weird”- y Abed destruye el Dreamatorium. Los siete de Greendale se hacen mayores. Y al final, locos o cuerdos, lo único que importa es que estén juntos.

Poco podía imaginar Dan Harmon lo peligrosa que resultaría esta conclusión para el futuro devenir de la serie. En un giro algo predecible, pero no por ello menos impactante, Sony ha despedido al creador de Community, reemplazándolo por David Guarascio y Moses Port (productores de Dame un respiro, Aliens in America y Happy Endings), y reservándole un puesto como consultant producer –aunque Harmon revela en su Tumblr que nadie le ha informado al respecto. Por todos es conocido el conflicto que ha llevado a la compañía a tomar esta triste decisión. Harmon es un creativo difícil de manejar, como hemos comprobado a lo largo de estos tres años, y su ego ha chocado en muchas ocasiones con el de los ejecutivos de la cadena, y con el de Chevy Chase -se decía que o se iba el actor o se iba el creador. Inconformista, perfeccionista y comprometido hasta las últimas consecuencias con su creación, el ex showrunner ha luchado permanentemente contra el convencionalismo que Sony quería para su serie. Por los fans, y por él. Pero sobre todo por Community. No sabemos si los nuevos productores serán fieles a la visión de Harmon o convertirán la serie en un producto complaciente y mediocre, es decir (¡horror!) normal -solo nos queda confiar en los guionistas que han creado magia durante estas tres temporadas. En “Introduction to Finality”, Harmon deja una puerta abierta a la locura, pero la llave que puede cerrarla definitivamente ya está en manos de otros. Pase lo que pase, nos queda la satisfacción de haber vivido tres felices años en el manicomio. Muchas gracias, Dan.

Community: es todo tan meta

¿Recordáis cuando en los noventa uno se refería a Friends como “comedia inteligente”? Sin duda era una de las características más recurrentes a la hora de describirla o recomendarla, incluso defenderla: “Es una comedia, pero es muy inteligente”. Qué ingenuos. Han pasado diez años, y mucho ha llovido en lo que al género se refiere. Cuando uno echa la vista atrás a la década en la que el célebre clásico de NBC, Seinfeld Fraiser eran referentes del humor más fino y sofisticado, es inevitable darse cuenta de que las comedias de situación, a pesar de tener medio siglo de edad, aun estaban en pañales. La culpa la tiene el posmodernismo –y la tontería que va asociada a él. En retrospectiva y con mucha televisión ya a nuestras espaldas, esas teleseries se antojan simplistas y poco exigentes. Conservan su lugar en la historia de la televisión -y en nuestros corazones-, pero no tendrían nada que hacer ante las nuevas “sitcoms”.

El comienzo del siglo XXI nos enseñó otra manera de hacer –y ver- comedia. Se abandonaban los platós y las risas enlatadas y se abrazaba el realismo, las localizaciones y las técnicas documentales, a la vez que las tramas se serializaban y el componente metalingüístico se convertía en herramienta indispensable para la búsqueda de la carcajada. Arrested Development (2001-2003) y más tarde The Office (2004-) sembraban el germen de la nueva comedia. La FOX, y sobre todo la NBC, mimaban sus sitcoms -y dejaban el término obsoleto- mientras el resto de cadenas hacían lo propio con sus dramas. Sin embargo, la reputación de la comedia no ha logrado alcanzar en ningún momento a la que convirtió al drama en el principal representante de la Tercera Edad Dorada de la Televisión.

El activismo con el fin de revindicar una comedia es algo relativamente nuevo -de la exclusividad de la ciencia ficción ha pasado a ser un elemento de cualquier serie de culto en peligro. Mientras muchos asumen que este género siempre llevará asociado cierto menosprecio, otros están convencidos de que de vez en cuando surge un producto televisivo por el que merece la pena pelear con uñas y dientes. Como decíamos, si en los noventa Friends nos hacía sentir inteligentes y conectados con el mundo a nuestro alrededor –aunque fuera un constructo completamente falso-, una serie como Community nos incluye de lleno en su maquinaria narrativa sin descuidar en ningún momento lo más importante: la risa. ¿Comedia inteligente? Más bien comedia superdotada –y sobrada, por qué no decirlo. Es más, estamos ante uno de los frentes más importantes de la revolución de la comedia. Que te encanta Fraiser, ¿dices? Amigo, el siglo XX acabó. Actualízate.

Community plantea un enorme desafío para el espectador que sintoniza esporádicamente. A pesar de estar profundamente cimentada en la comedia de situación canónica –la más episódica, la que permite alterar el orden de los episodios sin perderse demasiado en la trama-, su elevadísimo componente autorreflexivo la convierte en una serie que debe experimentarse desde el comienzo y sin saltarse un solo episodio. La razón es simple: del momento más insignificante, del chiste más breve, del acontecimiento más trivial puede surgir un gag recurrente o una trama que se prolongue a través de los años. Este necesario compromiso se convierte pronto en placer. Y si no se trata con contención, corre el peligro de dar paso a la enfermedad, a la obsesión. Community crea monstruos. Y si no lo creéis, que Internet os lo demuestre.

Pero, ¿de qué va Community? Podríamos responder a esta pregunta claudicando ante la ambiciosa –y bendita- pretensión de su creador, Dan Harmon: Community habla de la televisión, a grandes rasgos. Y de la vida, a rasgos aún más grandes. Sin embargo, intentaré ser algo más específico por una vez en mi vida, para que sepáis de qué va la cosa realmente. Community es la historia de siete seres entrañablemente defectuosos que van a parar a un centro de formación profesional, Greendale, tras una serie de experiencias fracasadas en la vida. Representando un ecléctico abanico de edades, razas y pasados, los siete protagonistas forman un grupo de estudio para superar el primer curso de español -imprescindible la versión original. Las alianzas, relaciones y amistades que se forjan los convierten en mucho más que compañeros de estudios y les llevan a conservar el grupo mientras estudien en Greendale.

Explicitando en todo momento sus inabarcables referentes –el piloto acaba con una dedicatoria a John Hughes-, Community evoluciona muy pronto hacia un producto tan complejo como satisfactorio –en gran medida debido a esa complejidad. Quizás el referente más certero sea la época dorada de Los Simpson, que demostró que es posible narrar prodigiosamente historias elaboradas y ramificadas en veinte minutos y hacer reír a carcajadas como si no costase nada -cuando todos sabemos que escribir comedia es muy difícil. El promedio de chistes por minuto en Community es muy similar al de Los Simpson. Tanto que es muy posible perderse más de uno mientras nos recuperamos del anterior. No hay espacio para las risas enlatadas, no solo porque sea una comedia single-cam -tendencia ya habitual-, sino porque para insertarlas habría que sacrificar demasiados chistes. Por otro lado, al igual que la serie de Matt Groening, una de las mayores virtudes de Community es su envidiable manejo de la cultura popular, así como una apabullante capacidad para analizar el comportamiento social y el funcionamiento de la mente humana. ¿Recordáis ese momento de La historia interminable en el que Bastian y Atreyu se ven reflejados en el mismo espejo, el que les muestra cómo son en realidad? Pues bien, nosotros somos Bastian y en el espejo vemos Community. Sí, es así de buena. “Escribe Community y échate a dormir” debería ser una expresión popular. Por todo esto, la serie de Dan Harmon es el sueño húmedo definitivo del verdadero geek moderno –¿The Big Bang qué?

El detallismo enfermizo de la serie es una de las razones por las que sus fans responden con el mismo grado de compromiso y demencia. Cuando el pasado diciembre la NBC anunciaba que la retiraba de su parrilla por un tiempo indefinido, los seguidores de Community se echaban a las calles –virtualmente hablando- con antorchas y horcas. No quemaron nada, pero lograron que la serie obtuviera la reputación y trascendencia que llevaba pidiendo desde su primera temporada: acabó en la portada de TV Guide tras ser elegida la favorita de los fans; los internautas popularizaron el hashtag reivindicativo #sixseasonsandamovie –a partir de una referencia a The Cape por parte del personaje más meta de la historia de la televisión, Abed Nadir- y emperadores geek como Nathan Fillion apoyaban la causa expresando su deseo de participar en la serie. Tras tres meses haciendo incluso más ruido que cuando estaba en antena, Community regresa a las pantallas esta misma noche. Son muchos –entre ellos su creador y sus intérpretes- los que dan por segura una cuarta temporada, pero las audiencias serán el barómetro definitivo –aunque no definitorio- del alcance del fenómeno.

Community es una gran carta de amor a la televisión, y a los telespectadores. Es justo que respondamos a esa carta con la misma pasión enloquecida. Un episodio íntegramente rodado en animación stop-motion, una vuelta de tuerca al clásico capítulo recopilatorio –formado a base de recuerdos inéditos y nuevas perspectivas de escenas ya vistas-, un western, una parodia de Space Camp –las referencias en Community alcanzan objetos de la cultura pop hace tiempo condenados al ostracismo-, un “bottle episode” que se autodefine como tal, un homenaje a las películas de zombis o un episodio con siete realidades alternativas. Las razones para ver Community son tan numerosas como las inagotables ideas que componen sus temporadas. Pero, sin duda, las más importantes son siete: Jeff, Britta, Annie, Pierce, Shirley, Abed y Troy. Os invito a conocerlos –y por lo tanto a amarlos. O si lo preferís, podéis engancharos a Cougar Town. Como queráis, Abed approves.