Crítica: El tiempo contigo (Tenki no Ko)

S U K I – M E   G U S T A S

El amor es infinito.

El amor es una mera convención social.

 D A I S U K I – T E   Q U I E R O

Querer a alguien es la acción más desinteresada que existe.

Querer a alguien en es el mayor acto de sumisión posible.

A I S H I T E R U – T E   A M O

Decir te amo es lo más puro que hay.

Decir te amo es una puñetera trampa.

Desde que llegó a la gran ciudad, Hodaka malvive en la calle de lo que encuentra tirado por ahí o de cualquier cosa que pudiese gorronear a quien se cruce con él. Un golpe de suerte hizo que Natsume y Keisuke se cruzasen en su camino y consiguiese un pequeño trabajo de ayudante en su editorial. Pero Hodaka seguía sintiendo una rabia irremediable… hasta que Hina apareció como un flash en vida. El amor de Hina y Hodaka no mueve montañas, pero sí que tiene un poder bastante sorprendente. Hina es una mujer que tiene el poder de jugar con los fenómenos meteorológicos a su antojo. Ella, literalmente, hace que las nubes se disipen y salga el Sol. El tiempo contigo (Tenki no Ko) es la nueva bomba emocional que nos trae Makoto Shinkai tras la generacional your name. (Kimi no Na wa).

Puede que Mamoru Hosoda se haya labrado con creces el título no oficial de discípulo de Hayao Miyazaki gracias a su labor en films como Wolf Children (Ōkami Kodomo no Ame to Yuki) o Mirai, mi hermana pequeña (Mirai no Mirai), pero ningún nombre ha movido tantas pasiones en la última década como Makoto Shinkai. Sus amores imposibles entre adolescentes y sus desgracias apocalípticas bastante surrealistas, le han convertido en el rey de la taquilla nipona. Ya con El lugar donde nos conocimos (Kumo no Mukō, Yakusoku no Basho) y 5 centímetros por segundo (Byōsoku Go-Senchimētoru) supo presentarnos su propuesta cinematográfica. Una autoría que quedaría sublimada en your name., largometraje que despertó un fenómeno fan sin igual entre adolescentes, y no tan adolescentes, de todo el planeta. Taki Tachibana y Mitsuha Miyamizu se convirtieron en referentes absolutos del amor puro y sin límites en esta segunda década del siglo XXI.

Con El tiempo contigo, Shinkai repite paso por paso su modelo patentado de romance entre jóvenes cisgénero heterosexuales. Sus mismos personajes de siempre con una vida absurda y vacía que ven cómo todos sus problemas existenciales se arreglan con el encuentro fortuito con su alma gemela. El amor como única solución posible a todos nuestros problemas. Una reflexión extremadamente pacata que comulga a la perfección y perpetúa el código moral de una sociedad tan conservadora como la nipona, una actitud que también podemos observar en otros coetáneos como es el caso de Shin’ichirô Ushijima y su extremadamente tóxica Quiero comerme tu páncreas (Kimi no Suizō o Tabeta).

Resulta algo tedioso ver cómo se repiten ese tipo de patrones y modelos de conducta, siendo su mayor traba la ausencia (casi) total de novedades en el desarrollo y conflictos de la historia de amor entre la joven pareja. Pero no todo en El tiempo contigo roza los límites del sopor, un tercer acto más cercano al género fantástico anima el cotarro, aunque todo sea consecuencia a una decisión extremadamente egoísta que provocaría terrores nocturnos a la mismísima Greta Thunberg. Es en este ambiente más distópico donde Shinkai alcanza cotas notables y algún que otro momento visual de altura.

El tiempo contigo podrá ser otro triunfo en taquilla para Shinkai, pero supone una verdadera muestra de agotamiento y estancamiento en su progresión creativa que esperemos logre enmendar en futuros proyectos.

David Lastra

Nota: ★★½