Estrenos 11/12/15: El cuento de los cuentos, Dope y Un paseo por el bosque

El cuento de los cuentos Salma Hayek

El cuento de los cuentos (Il racconto dei raconti, Matteo Garrone)

El cuento de los cuentos llega a la cartelera española después de cosechar excelentes críticas a su paso por el Festival de Cannes. Dirigida por Matteo Garrone (Gomorra), esta exuberante película fantástica está inspirada en los famosos relatos cortos del siglo XVII escritos por Giambattista Basile y contiene tres cuentos de hadas que comparten el mismo universo medieval de reyes, brujas y criaturas monstruosas.

cuento de cuentosEl primer relato, titulado “La reina“, nos narra la historia de la Reina de Longtrellis (Salma Hayek), cuyos deseos de maternidad llevan a su marido a enfrentarse a un monstruo marino que, a su muerte, otorgará la fertilidad a su mujer. En el segundo, “La pulga“, el monarca de Highhills (Toby Jones) vive obsesionado con una pulga gigante que utilizará para engañar a los pretendientes de su hija con la intención de no desposarla y perderla, un plan que saldrá terriblemente mal. Y finalmente, “Las dos ancianas” nos cuenta cómo el Rey de Strongcliff (Vincent Cassel) se enamora de una mujer solo por su voz, sin saber que es su apariencia se corresponde en realidad con la de una anciana decrépita.

En lugar de organizar el metraje por capítulos, Garrone entrelaza las tres historias de El cuento de los cuentos, lo que hace que el ritmo de la película se resienta considerablemente. No todos los fragmentos funcionan por igual, y llega un momento en que las historias pierden el rumbo, poniendo a prueba la paciencia y culminando en un desenlace (o desenlaces) que parece no querer llegar nunca, y que, cuando lo hace, nos deja con la sensación de que todo queda inacabado. Por el lado bueno, Garrone realiza un espléndido trabajo en el apartado estético, homenajeando con acierto el cine italiano de los 70 (la película evoca constantemente a Fellini y Pasolini), caracterizado por la carnalidad desbordante y la opulencia decadente (solo los efectos digitales rompen la ilusión setentera). El director ha orquestado un espectáculo barroco que mezcla con tino lo fabuloso y lo grotesco, recuperando así un arte perdido: los cuentos de hadas para adultos, con bien de carga erótica, sordidez y humor negro.

Valoración: ★★★

Dope still

Dope (Rick Famuyiwa)

Rick Famuyiwa, responsable de películas orientadas al público negro, da el salto al cine independiente “mayoritario” con Dope, una historia que busca un público más variado para hablarle precisamente sobre lo que significa ser negro, concretamente en un barrio de California. La película sigue las aventuras y desventuras de Malcolm (Shameik 68x98 Cartel Cine Dope.inddMoore), un peculiar adolescente obsesionado con el hip-hop de los 90 que toca en una banda de punk-rock y sueña con ir a Harvard. Malcolm es un adolescente superdotado e inadaptado, paria social y víctima de bullying (como Donald Glover, es un “Oreo“, negro por fuera, blanco por dentro) que encuentra refugio en sus dos mejores amigos, Diggy (Kiersey Clemons) y Jib (Tony Revolori), y desea ligarse a su vecina, Nakia (Zoë Kravitz). Para intentarlo, los tres amigos acuden a una fiesta organizada por un camello del barrio, que acaba arrestado tras una redada, no sin antes esconder una remesa de Molly en la mochila de Malcolm. Esto le llevará a vivir una peligrosa odisea en las calles de Los Ángeles cargada de humor, sexo y violencia, de la que obtendrá valiosas lecciones sobre la vida, los negocios y él mismo.

Dope fue todo un éxito de crítica en el Festival de Sundance de 2015, donde también se alzó como una de las favoritas del público. Es fácil imaginar por qué. La película de Famuyiwa sigue la fórmula del cine adolescente americano y narra ese rito de paso que tantas veces hemos visto en la pantalla desde una perspectiva fresca y única (el film ha sido descrito como una mezcla de Pulp FictionGo). La primera mitad de Dope es todo un alarde de energía, color, música y buen humor (los diálogos entre Malcolm, Diggy y Job son geniales), sin embargo, a medida que la trama de la droga se va desarrollando, la película va sumiéndose poco a poco en lo convencional, para acabar descarrilando en su tramo final, donde abusa de topicazos del cine de mafiosos y narcotraficantes, y echa mano de la moralina más barata. El mensaje protesta con el que termina Dope acaba delatando a una película más confusa en sus intenciones de lo que parece. Por suerte, lo que se mantiene consistente de principio a fin es la revelación Shameik Moore. Él es la película y él la saca a flote con su magnífica interpretación.

Valoración: ★★★

Un paseo por el bosque Robert Redford

Un paseo por el bosque (A Walk in the Woods, Ken Kwapis)

Bill Bryson (Robert Redford) es un conocido autor de libros de viaje que, tras vivir dos décadas en Inglaterra, regresa a su New Hampshire natal. Antes de retirarse definitivamente, Bryson decide emprender la (¿última?) gran aventura de su vida, recorrer el sendero de los Apalaches, con sus más de 3.500 kilómetros de longitud. A pesar de las reservas Un paseo por el bosquede su mujer Catherine (Emma Thompson), Bryson se cuelga la mochila a la espalda e inicia su viaje junto a un viejo amigo, Stephen Katz (Nick Nolte), un pillastre en baja forma que lleva toda la vida escabulléndose de sus deudas y es el único de sus conocidos que no considera la idea una locura y accede a acompañarle. Bill y Stephen tienen sus desavenencias en el camino, ya que ambos tienen una manera muy distinta de afrontarlo, pero acabarán confraternizando y estrechando sus lazos ante las adversidades, algún que otro affair y más de un encuentro (humano y animal) indeseado.

Un paseo por el bosque está basada en las memorias del mismo nombre escritas por el verdadero Bill Bryson. Su director, Ken Kwapis, posee una dilatada experiencia como director de comedias televisivas (de ahí quizá que por la peli desfilen actores como Kristen Schaal, Nick Offerman o Mary Steenburgen), algo que salta a la vista durante todo el metraje. Aunque Un paseo por el bosque aborda temas interesantes y trata de realizar alguna reflexión sobre la vida (y de soslayo el amor) en la “tercera edad”, en realidad no es más que una rutinaria y descafeinada sitcom sobre dos amigos de avanzada edad cuyos caracteres opuestos (uno serio y disciplinado, el otro caótico y desastrado) chocan para generar situaciones cómicas más bien mediocres. La película de Kwapis es una comedieta de tres al cuarto que no sabe sacar provecho del material que trata (sin ser nada del otro mundo, Alma salvaje exprimía más jugo desde el drama a una situación parecida), y se desinfla progresivamente hasta provocar la mayor de las indiferencias. No ayuda que Robert Redford y Nick Nolte no se esfuercen demasiado y apenas tengan química en pantalla. Un paseo por el bosque puede ser simpática y bienintencionada, pero por encima de todo es una de las películas más olvidables de este año.

Valoración: ★★

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Tercera jornada (Domingo)

Doctor-Who-50th-poster

La Muestra SyFy tocaba a su fin el domingo 9 de marzo, pero como no podía ser menos, se despidió por todo lo alto. El último día nos esperaba una proyección especial en 3D del especial del 50 aniversario de Doctor Who, la ya clásica sesión doble de Phenomena y dos estrenos para terminar.

Hacia el medio día, Callao se llenó de whovians dispuestos a reencontrarse con el Doctor en todas sus encarnaciones, esta vez en pantalla de cine (y muchos por segunda vez). Aunque no era requisito para acceder a la proyección, los fans no dudaron en disfrazarse de sus personajes favoritos (la mayoría de Tenth o Eleventh) y ninguno se olvidó de traer su destornillador sónico. Podéis ver las fotos del evento Doctor Who en la galería que ha subido SyFy España a su página de Facebook. Seguro que os encontráis (yo os he reconocido a unos cuantos :P). También podéis leer la entrada sobre “The Day of the Doctor” que Alicia Ortega escribió para fuertecito no ve la tele cuando se emitió por primera vez en BBC. La tenéis aquí.

Por lo demás, el último día de La Muestra transcurrió con la loca normalidad de siempre. Con la diferencia de que Leticia Dolera cedió el testigo y/o compartió el escenario en las presentaciones de las películas. Nacho Cerdá, creador del Phenomena Experience, se encargó una vez más de presentar el programa doble de clásicos sci-fiLa mosca y Depredador; El equipo de Faraday (que había tenido el detallazo de repartir croquetas caseras a los primeros en la cola para su sesión) acompañó a Dolera antes de la proyección de la película y se quedaron después para un coloquio -muy poco participativo a pesar de la buena acogida-; y en la última sesión de La Muestra, Diego LatorreEdu CasanovaFele Martínez y Macarena Gómez subieron a presentar el cortometraje Blink, que fue recibido sin piedad, con fuertes abucheos e improperios varios (vaya, que el corto era un despropósito, pero muchos se olvidaron la educación en casa), y  a continuación Eduardo Noriega ejerció como anfitrión de clausura y representante de La Bella y la Bestia de Christoph Gans, en la que interpreta al villano Perducas. Como curiosidad malévola, hubo un intento de reunión Tesis, pero ni Noriega ni Martínez parecían estar por la labor (¿rencillas del pasado?) De hecho, Eduardo se marchó espantado después de ver la reacción del público a Blink, para evitar posibles palos por su película.

Lo cierto es que a lo largo de estos cuatro días de Muestra, y al igual que en ediciones anteriores, el público se ha ido desatando cada día más, perdiendo un poco el respeto por los asistentes. El domingo pudimos oír quejas de gente indignada por los continuos comentarios en voz alta de los que se han autoproclamado este año comentaristas oficiales de las películas. Una cosa es cuando toda la sala se pone de acuerdo para reírse o vitorear una escena en particular (es parte del encanto del festival), y otra es cuando los tres pesados de turno se pasan la proyección entera haciendo chistes para toda la sala (casi siempre sin gracia o de mal gusto) y molestando a los que quieren ver la película. Esperemos que la cosa cambie un poco en 2015.

Leticia se despidió tras su undécimo baño de multitudes en La Muestra, no sin antes repartir regalos a los twiteros que más le habían hecho la pelota y enseñarnos palitos fluorescentes de colores, previo aviso de spoiler para nuestro Dani Andréu, que se volvió a tapar los oídos para que no le destriparan Coherence. También hizo de Celestina como el año pasado, saludando a una pareja cuyo primer beso tuvo lugar en la Muestra anterior, y por último nos contó que dentro de dos meses comienza el rodaje de su primer largometraje como directora. Mucha suerte, Leticia. Que triunfes con tu película, pero que esto no te impida volver para la 12ª Muestra de Cine Fantástico SyFy el año que viene.

A continuación os dejo con las reseñas de las películas del domingo, escritas por David Lastra:

Phenomena: La mosca (David Cronenberg, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido, 1986)/ Depredador (John McTiernan, Estados Unidos, 1987)

PredatorLas sesiones dobles de Phenomena siempre nos sirven a los que nos las damos de listos para ver algún que otro clásico por primera vez. En esta ocasión, le tocaba el turno a Depredador. Virgen como la selva virgen en la que se ambienta el film de McTiernan, se presentaba el que aquí escribe ante las aventuras de Arnold Schwarzenegger. Nunca negaré el carisma de Dutch (realmente es muy difícil encontrar alguna película en la que Arnie no se coma la pantalla) y el encanto que tiene que Dutch y su batallón arrasen una hectárea a base de cañonazos, pero una vez más, se me vuelve a hacer pesado el tempo de McTiernan. Será que este tipo de cine ochentero en los dos mil y pico me ha pillado muy mayor ya.

The FlyPero antes de la orgía de tiros de la mano de Chuache, una de las musas de este festival (con permiso de Leticia), tuvimos el placer de disfrutar en pantalla grande de La mosca, como muy bien dijo Cerdá en la presentación, una de las producciones de David Cronenberg más asequibles para el gran público, eso sí, sin que esto suene a menosprecio alguno, porque la Brundlefly sigue funcionando como el primer día. Cronenberg fagocita al espectador desde el primer minuto, obviando todo tipo de introducciones. Nos vomita y nos desintegra a lo largo de un metraje en que no hay un solo segundo de relajación. Todo abocado a un discurso aterrador por parte del protagonista (más que la escena en la que se arranca las uñas de la mano) sobre su nueva condición de insecto. La Nueva Carne ha triunfado una vez más. Larga vida a la Nueva Carne (y a David Cronenberg).

FaradayFaraday (Norberto Ramos del Val, España, 2013)

Comedia… ¡pardiez!… además con elementos paranormales… ¡joder!… y además española… ¡vámonos! Faraday jugaba con semejante carta de presentación, que hizo que más de uno abandonase corriendo nada más terminar Phenomena. ¡Craso error! Porque este film es una verdadera maravilla. Esta locura que despedaza el mundo de las redes sociales mezclándolo con ouijas y demás apariciones podría haber sido un descalabro magno, pero no solo solventa la papeleta sino que se confirma como una de las mejores comedias españolas de la última década. El guión de Jimina Sabadú y Pablo Vázquez es un ejemplo de cómo crear gags rápidos, divertidos e irónicos basados en referencias pop de esta nuestra generación sin caer en el cualquiercosismo o en la artificialidad que tan frecuentes son en el cine (y televisión) nacional actual. Ese libreto tan divertido (dato que repetiré una y mil veces más) se ve conjugado con el saber hacer de Norberto Ramos del Val a la dirección, dos protas en estado de gracia (Javier Bódalo y Diana Gómez) y un sinfín de cameos (entre los que se encuentran leyendas catódicas como Arancha del Sol e Inma del Moral, señores y señoras). Ni cine low-cost, ni cine baratito. Faraday es Cine, Cine. Aquí tenéis un follower para siempre.

Bella BestiaLa Bella y la Bestia (Christophe Gans, Francia y Alemania, 2014)

Otro de los platos fuertes de la muestra era el retorno de Christophe Gans a la gran pantalla tras ocho años de reclusión después de su infravalorada Silent Hill (¡trece años distan ya de su espantosa y sobrevalorada El pacto de los lobos!). En esta ocasión, Gans acude a una de las historias populares más conocidas: el cuento de la Bella y la Bestia. No sabemos si ha sido por la presión de las anteriores adaptaciones o por la presencia de media familia Seydoux, pero Gans ha preferido optar por rodar un anuncio de perfume de dos horas más que arriesgarse por dar un lavado de cara a la historia zoofílica más querida por grandes y pequeños. Esta clausura no trajo la polémica que prometía, sino más bien una sensación generalizada de tedio. Ese es el problema del film de Gans, el quedarse en medio de todo, no arriesgar ni un ápice por sorprender, inquietar o molestar al espectador.

Crítica: Trance

Texto de David Lastra

Después de dar el campanazo en los Oscars con Slumdog Millionaire y de hacer el drama-padre con la arriesgada (y fallida) 127 horas, Danny Boyle vuelve a sus orígenes con Trance, una historia de atracos, sueños y algún que otro giro de guión.

Este “Trance” en el que nos sume durante más de hora y media no es sino un atraco perpetrado por la pandilla de Trainspotting, un chanchullo al más puro estilo Shallow Grave o un llámeloamorcuandoquieradecirpolvo extremo como en Una historia diferente. Nunca he sido un gran defensor de la carrera del británico, pero prefiero este retorno a las historias más livianas que a sus ínfulas de cineasta pretencioso acaparador de premios. Pero no se confundan, que la pretenciosidad sigue ahí, si no esto no sería cine. La humildad, para las personas pobres y ricas de corazón.

Para esta nueva-vieja aventura, además de ser un fiel reflejo de sí mismo, Boyle toma prestado trucos y conflictos a dos megalómanos y grandes artesanos del oficio: Christopher Nolan y Michael Mann. El descenso a los infiernos de Simon durante las sesiones de hipnosis no son sino una traslación/herencia/homenaje (#ChristopherNolanInventóElCine) de la (des)estructura onírica de Origen. En Trance todo tiene igual de sentido que en la cinta de Nolan, es decir, ninguno. Pero eso no reporta ningún problema. Aquí hemos venido a divertirnos. Lo malo es que Boyle quiere dejárnoslo todo atado y bien atado… y es ahí donde empiezan los problemas. Después de una buena e interesante presentación, Boyle se adentra en un último tercio de película repleto de giros de guión, explicaciones, descubrimientos y escenas reiterativas que restan valor al total de la película. Destacamos una resolución de desfase ochentero que ni el propio Brian de Palma tendría las narices (llámenlo narices, cabeza, cojones o cualquier parte del cuerpo que les apetezca) de hacer hoy en día.

Además de la potencia visual (más superior a los últimos productos del director), el punto fuerte de la película es la relación a tres bandas entre los protagonistas. Aunque puede que lo más comentado sea la interpretación (y vulva) de la muy solvente Rosario Dawson, nos quedamos con el tour de force entre James McAvoy y Vincent Cassel, que recuerda por momentos al contundente duelo actoral (y testicular) de Al Pacino y Robert De Niro en Heat de Mann y, por momentos, al del propio Cassel con Viggo Mortensen en Promesas del Este de Cronenberg (aunque en este caso, la similitud vaya dada porque los personajes del francés en las dos películas son primos hermanos).

Puede que Trance no pase a la historia como obra destacada de este director, pero sí debería ser nombrada como una de las más gratificantes.