Crítica: Misión: Imposible – Fallout

Mucho ha llovido desde que en 1996 se estrenara Misión: Imposible, la exitosa adaptación dirigida por Brian De Palma de la mítica serie de espías de los 60, que se convertía en uno de los mayores hitos del cine de acción. Un Tom Cruise en lo más alto de su popularidad se ponía en la piel del agente Ethan Hunt para enfrentarse a su primera misión en la pantalla grande, iniciando así, a golpe de acrobacias y gadgets imposibles, una longeva y lucrativa saga que llega este año a su sexta entrega con Misión: Imposible – Fallout.

En 22 años ha dado tiempo a que el género atraviese una importante transformación y sofisticación, principalmente gracias a los avances tecnológicos, pero también al cambio de percepción, más positiva, que se ha dado de cara al blockbuster. La saga M:I ha evolucionado al compás del género, dejando atrás la intriga clásica y el suspense para dar más énfasis a la acción pura y, con cada película, elevar el listón en cuanto a la espectacularidad y complejidad de sus escenas de combate, persecuciones y set pieces, que alcanzan la perfección técnica en Fallout. Todo sin perder completamente su espíritu original.

Quien no ha cambiado tanto en estas dos décadas es Tom Cruise, y por extensión, Ethan Hunt. Después de una breve etapa de experimentación a finales de los 90 (Magnolia), la superestrella de Hollywood ha seguido cultivando su reputación como héroe de acción moralmente intachable, ejerciendo tanto control sobre su imagen pública como sobre los proyectos en los que se involucra. A sus 56 años, Cruise sigue empeñado en demostrar que está en plena forma, realizando él mismo las escenas más peligrosas de sus películas, y básicamente arriesgando su vida para hacernos ver que su tiempo en Hollywood no ha caducado. Es una locura, pero una que el actor acomete con éxito.

Christopher McQuarrie, el director de la anterior entrega (y de otra cinta de acción protagonizada por Cruise, Jack Reacher), vuelve a ponerse tras las cámaras para orquestar el regreso de Ethan Hunt. En esta nueva película, el superespía trabaja codo con codo con sus compañeros del IMF (Alec Baldwin, Simon Pegg, Ving Rhames) a la vez que se reencuentra con personas de su pasado (Rebecca Ferguson, Michelle Monaghan) y se ve obligado a unir fuerzas con nuevos aliados (Henry Cavill, Angela Bassett, Vanessa Kirby), para enfrascarse en una carrera contrarreloj para salvar el mundo después de que una misión salga mal y ponga una serie de artefactos que contienen energía nuclear en las manos equivocadas.

Lejos de perder fuerza e interés con el tiempo, la saga Misión: Imposible alcanza con su sexta película una nueva cima. Cruise interpreta a Ethan con la seguridad y el carisma de los héroes del pasado y la destreza sobrehumana de los del presente -aunque lo eclipsan ocasionalmente la robaescenas Rebecca Ferguson (que debería protagonizar su propio spin-off) y un Henry Cavill que vuelve a sacar partido de su físico (esta vez con el bigote más infame y lucido del cine reciente) para tapar sus carencias interpretativas. Por su parte, McQuarrie firma la acción más impresionante que hemos visto últimamente en una pantalla de cine, secuencias perfectamente ejecutadas que disparan la adrenalina y no muestran ni una sola fisura. La película cuenta con una escena de pelea cuerpo a cuerpo en unos baños públicos que merece pasar a la historia del cine (tanto por sus puñetazos como por sus chistes), y algunos de los set pieces más ambiciosos que se han hecho nunca, como una caída libre en paracaídas que quita el aliento y hace que te preguntes dónde está el truco (se necesitaron 106 tomas hasta hacerla perfecta, ahí está el truco), una frenética carrera por los tejados de Londres en la que Cruise se supera a sí mismo o un final de auténtico infarto.

Pero afortunadamente, la acción no es el único aliciente de Fallout. Con McQuarrie también al guion, la saga encuentra el tono perfecto con más (y mejor) humor y la trama se desarrolla sin descanso, manteniendo el ritmo y el interés de principio a fin, y lo más importante, dando mucho peso a los personajes y las emociones. Fallout es quizá la entrega de M:I que mejor trabaja la conexión con el público, tanto con los fans de siempre (a los que se recompensa con guiños y cameos que conectan todas las películas para su deleite), como a los casuales, que no encontrarán difícil seguir la historia e involucrarse con sus héroes. El resultado es un film que resulta familiar, pero también emocionante en todos los aspectos.

Cuando termina Misión: Imposible – Fallout, queda claro que hemos asistido a una de las mejores películas de acción de los últimos años, un trabajo elegante, contundente y eficaz que llega a lo más alto del género. Pero su recta final no solo hace que se dispare el corazón por la tensión, sino también porque cuando llega, ha conseguido que sus personajes nos importen más que nunca, logrando algo que parecía imposibleinsuflar nueva vida a la franquicia y hacer que sigamos queriendo más después de 20 años.

Pedro J. García

Nota: ★★★★½

Comedias románticas de ayer y hoy: Jerry Maguire y Maggie’s Plan [Reseña Blu-ray]

Entre las novedades recientes en Blu-ray de Sony Pictures Video se encuentran dos comedias románticas separadas por veinte años, la clásica Jerry Maguire y la reciente Maggie’s Plan, dos formas muy distintas de abordar el género romántico que vienen a reflejar la sensibilidad y las tendencias cinematográficas de sus respectivas etapas. Y es que el tipo de rom-com que se hacía en los 90 ha dado paso a través de los años a una reinvención del género en la que la mujer ha ganado mucha más entidad, convirtiéndose en algo más que la clásica soñadora cuya meta en la vida es casarse con su príncipe azul. Menos mal.

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Jerry Maguire

Dirigida por Cameron Crowe (Casi famososVanilla SkyAloha), Jerry Maguire es una de las comedias románticas más exitosas de mediados de los 90. Esta película protagonizada por Tom Cruise cuando estaba en la cima de Hollywood logró lo que la mayoría de títulos del mismo género no solían conseguir, convertirse en una comedia romántica prestigiosa, aclamada por la crítica y nominada a numerosos galardones (entre ellos cinco premios de la Academia, que se dice pronto). Partiendo de una idea original de Crowe, Jerry Maguire venía disfrazada de película deportiva/drama profesional, pero en realidad se trataba de una rom-com clásica. Una jugada maestra pensada para atraer tanto al público potencial de una como de otra que surtió efecto y dio lugar a una de las películas más icónicas de su década.

En esta nueva edición en Blu-ray que conmemora el vigésimo aniversario del film, tenemos la oportunidad de reencontrarnos (o conocer por primera vez, si es una de esas películas que ha visto todo el mundo menos tú) a Jerry Maguire (Cruise), un agente deportivo en horas bajas, y Dorothy Boyd (Renée Zellweger), una tímida madre soltera que trabaja para él y con la que vivirá un apasionado romance. Tras perder su trabajo y a su novia (Kelly Preston) y ver cómo su carrera profesional y sus convicciones tocan fondo, Jerry hace lo posible por volver a la cresta de la ola con la ayuda de otra ex gloria, un jugador de fútbol interpretado por Cuba Gooding Jr., papel que le valió un Oscar a mejor actor secundario, y de Dorothy, con la que encuentra una nueva oportunidad para triunfar y ser feliz.

jerry-maguire-blu-rayJerry Maguire consagró a Cruise como galán cinematográfico moderno (años antes de que el mundo le cogiera manía) y convirtió a Zellweger en toda una revelación. La película destaca sobre todo por sus escenas cómicas y sus famosos diálogos, que pasaron automáticamente a formar parte de la cultura popular: “Tú me completas”, “Ayúdame a ayudarte” o la frase más famosa de la película, “Enséñame la pasta”. Pero después de dos décadas, lo mejor sigue siendo su emocionante final. La sempiterna escena propia de cualquier película romántica que se precie en la que uno de los protagonistas (en este caso Jerry) vuelve corriendo a los brazos de su pareja para declararle su amor, uno de los momentos más emotivos de la película, que termina con una de sus mejores frases: “Ya me tenías con el hola”.

Sobre el Blu-ray: La nueva edición de Jerry Maguire cuenta con una estupenda remasterización que conserva el grano original sin sacrificar nitidez y resalta los vivos colores de la película. Además, el disco incluye una tonelada de contenidos adicionales: Jerry Maguire: Nos volvemos a ver – Una retrospectiva de tres partes con nuevas entrevistas con Tom Cruise y Cameron Crowe, casi 60 minutos de escenas eliminadas y extendidas nunca vistas, galería de fotos, tráiler del cine, comentario visual de imagen en imagen con Tom Cruise, Renée Zellweger, Cuba Gooding Jr. y Cameron Crowe, escenas eliminadas con comentario del director y del montador, imágenes de los ensayos con comentario del director y del montador, “Mi primer anuncio” con Rod Tidwell, Drew Rosenhaus: como ser agente deportivo, vídeo musical “Secret Garden” de Bruce Springsteen y así se hizo.

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Maggie’s Plan

Final feliz. Fundido a negro. Rótulo: “20 años después”. Las cosas han cambiado mucho en el mundo, y por extensión, en el cine. Si Jerry Maguire era una comedia romántica contada principalmente desde el punto de vista masculino, en Maggie’s Plan es la mujer la que lleva las riendas de la historia en una película fresca y contemporánea que dirige Rebecca Miller (The Ballad of Jack and Rose) con un ojo puesto en la dramedia habitual de Sundance y otro en el cine urbano de Woody Allen.

Maggie (Greta Gerwig) es una neoyorquina sin suerte en el amor que un día decide que no quiere esperar más y se propone tener un hijo sola. Sin embargo, la misma noche que lleva a cabo la inseminación artificial, John (Ethan Hawke), un profesor de antropología y aspirante a novelista con el que ha entablado una bonita amistad, le declara su amor. Maggie, que también está enamorada de él, desecha su plan original para construir una vida en común, para lo que él debe abandonar a su mujer, Georgette (Julianne Moore), una ambiciosa académica. Pero en un giro inesperado, su relación con John no resulta como ella imaginaba, lo que le lleva a trazar un nuevo plan para solucionar su vida y la de él tratando de hacer el menor daño posible.

Si en Jerry Maguire teníamos a una madre soltera en busca de una figura paterna para su hijo, en Maggie’s Plan nos encontramos todo lo contrario, una mujer que decide tener un hijo ella sola y a priori no necesita que el hombre se involucre en sus vidas. Claro que, como la buena comedia de enredos que es, Maggie’s Plan da muchas vueltas a partir de esta premisa, convirtiéndose en una película tan divertida como sofisticada, un trabajo que flirtea con la screwball comedy a la vez que ofrece astutas observaciones sobre las relaciones que maggies-plan-blu-rayreflejan los cambios progresistas de los que hablábamos (por ejemplo, Maggie es amiga de un matrimonio, y quien la escucha y le da consejo sentimental paseando a su bebé en carrito es el marido, que además es su ex). Pero sin duda, lo mejor del film es su excelente reparto, una divertidísima Julianne Moore, un atinado Ethan Hawke, los habituales de la comedia USA Bill Hader y Maya Rudolph, y por encima de todos, la encantadora Greta GerwigMaggie’s Plan es Gerwig al 100%, por lo tanto, los que han disfrutado de sus películas anteriores (Frances HaMistress America) encontrarán en ella su mayor baza. Su carisma y sensibilidad convierten la película en un retrato inteligente y fresco de la vida en pareja, el trabajo, la maternidad y los sueños de futuro en la Gran Manzana. En definitiva, imprescindible para los fans de Greta Gerwig y el cine sobre jóvenes (y ya no tan jóvenes) navegando las difíciles aguas de la vida moderna.

Sobre el Blu-ray: Siendo una película de 2015, la calidad de imagen y sonido es tan buena como cabe esperar, aunque no es ese tipo de película que se luce por su apartado técnico o estético. Los contenidos adicionales incluyen: Comentario con la directora, Rebecca Miller, rueda de prensa en el festival de Sundance, así se hizo y tomas falsas.

Jerry MaguireMaggie’s Plan ya están a la venta en España. Sony Pictures Video también ha editado Maggie’s Plan en formato DVD.

Crítica: Misión Imposible – Nación Secreta

TAURUS

Existe una línea temporal en la que Tom Cruise sigue siendo una estrella revienta-taquillas que cae bien al público. Esa realidad es la extensión de un universo de ficción que cumple ya casi dos décadas, el de la saga cinematográfica Misión: Imposible. Ethan Hunt vuelve en M:I – Nación Secreta (Mission: Impossible – Rogue Nation), quinta entrega de las improbables aventuras del espía de la FMI y su equipo de chiflados especialistas. Tras los acontecimientos de Protocolo fantasma, Hunt es el fugitivo más buscado por la CIA, un agente “rebelde” que opera desde la clandestinidad para erradicar al Sindicato, organización de asesinos sin identidad similar a la FMI que está liderada por el megalómano Solomon Lane (Sean Harris). Nación Secreta nos devuelve todos los ingredientes que convierten esta saga en una de las más icónicas del cine de acción (mensajes que se autodestruyen en 5 segundos, imposibles artilugios y dispositivos informáticos, ¡máscaras!), garantizando dos horas de secuencias trepidantes, brutales combates físicos, persecuciones explosivas y rebuscadas tramas de espionaje que conforman el blockbuster veraniego por excelencia.

En Nación Secreta, Ethan Hunt debe salvar el mundo una vez más, ahora con el objetivo añadido de recuperar la confianza del servicio de inteligencia de su país, lo que altera la dinámica de la saga, aunque no tanto como para cambiar la estructura clásica de estas películas, que se mantiene intacta: sucesión de espectaculares set pieces de un lado al otro del globo y misiones de infiltración/extracción que obligan a aguantar la respiración. Por supuesto, Hunt no lleva a cabo su arriesgado trabajo en solitario, sino que cuenta con la inestimable ayuda de un equipo formado por ex colegas del FMI, ahora recolocados en distintos puestos dentro del sistema, desde los que ayudan al espía a moverse sin ser detectado. Así, Nación Secreta continúa acentuando la dinámica de grupo en oposición a la figura del protagonista único que podría ser Hunt. Cruise se reserva para él solo las escenas de riesgo más impactantes (y además sigue insistiendo en no usar dobles), pero también comparte el escenario con sus compañeros de reparto e incluso se retira cuando lo cree oportuno, lo que contribuye a esa sensación de grupo cohesionado donde la camaradería y la lealtad se anteponen a todo (viene a la mente Fast & Furious, saga con la que M:I empieza a tener mucho en común). Una decisión inteligente que evita que la delicada relación del público con el actor a causa de su dañada imagen pública acabe aguando la fiesta.

MI5Nación Secreta potencia la coralidad del reparto y acierta al dar mayor protagonismo al simpático personaje de Simon Pegg, Benji Dunn, alivio cómico y prolongación del experto informático Marshall Flinkman que J.J. Abrams incorporó cuando se hizo con las riendas de la franquicia para convertirla en Alias 2.0. Jeremy Renner (notable intérprete que se empeña en hacer el mismo personaje una y otra vez) también explota su vis cómica ya como miembro fijo del equipo, en esta ocasión formando dúo con el siempre acartonado Alec Baldwin, que hace de su sombra durante todo el film. Y la llegada de la sueca Rebecca Ferguson (que aunque no lo creáis, no tiene parentesco con Ingrid Bergman) como la agente Ilsa Faust añade el componente femenino (intercambiable entre una película y otra) a una saga eminentemente masculina. Y lo cierto es que, a pesar de un par de planos aislados que la reducen a un trozo de carne, Ferguson construye uno de los personajes más interesantes de una película que no destaca precisamente por la profundidad de sus caracterizaciones. De hecho, uno de los puntos fuertes de Nación Secreta es su relación con Ethan, desconcertante tira y afloja que da lugar a un excitante juego de engaños evocador del Hitchcock de Con la muerte en los talonesEncadenados (sin ir más lejos, Ferguson se inspiró en la interpretación de Bergman en esta última y en Casablanca para dar forma a su personaje).

Desde que Abrams revitalizó la saga (tras aquella infame segunda parte), M:I ha progresado hasta convertirse en un infalible pasatiempo cinematográfico cuyo objetivo principal (casi diría el único) es divertir al respetable, que sabe exactamente lo que le espera nada más escuchar las célebres notas de la sintonía compuesta por Lalo SchifrinMisión Imposible no está especialmente interesada en la evolución de sus personajes, tampoco pretende innovar en ningún sentido, y no hace falta prestar mucha atención para darse cuenta de que detrás de la acción no hay nada. Pero ni esto, ni Tom Cruise, han impedido que la saga se adapte con soltura al paso del tiempo. Es más, si ha sobrevivido hasta ahora (y si aun le queda mecha) es porque ha abrazado su naturaleza de simple espectáculo de fácil digestión y ha decidido reírse de su inverosimilitud. En Nación Secreta Christopher McQuarrie (que nos impresionó recientemente con el guion de ese excelente blockbuster de auteur llamado Al filo del mañana) recoge el testigo de Abrams y Bird para seguir definiendo la etapa moderna de M:I, caracterizada por su sofisticada fusión de comedia, pirotecnia, ciencia ficción e intriga, y por demostrar una vez más que se puede hacer cine de acción que no menosprecie la inteligencia del espectador. No importa lo tonta que la película en cuestión pueda llegar a ser.

Valoración: ★★★½

Crítica: Al filo del mañana

Al filo del mañana Tom Cruise

A raíz del estreno de la nueva Godzilla, me he enzarzado en varios debates sobre cómo ver o no ver los blockbusters que nos llegan de Hollywood. Para muchos, es necesario experimentar las superproducciones cargadas de efectos especiales con una mirada inadulterada, rebajando nuestro rasero crítico y teniendo muy claro lo que se les puede exigir y lo que no. Estoy de acuerdo hasta cierto punto. Una aventura palomitera no demanda el mismo grado de inmersión “intelectual” en el espectador, e invita normalmente a dejarse llevar, como si uno estuviera en una montaña rusa. Sin embargo, esta idea se lleva a menudo al otro extremo, y se convierte en excusa para pasar por alto un espectáculo completamente vacío e invalidar opiniones más exigentes porque “no estás viendo una de Haneke” -de ahí pasamos al insulto: si criticas un blockbuster debe ser porque eres un gafapasta que rechazas por sistema el cine comercial. En fin, allá cada uno con su visión cuadriculada del mundo.

Lo de “hay que verlo con ojos de niño” está muy bien, y yo soy el primero en ponerlo en práctica, pero muchos ya no somos niños, y este esfuerzo por nuestra parte debe ser compensado con una historia y unos personajes mínimamente trabajados que apelen a nuestro criterio adulto. A los que nos gustan los blockbusters también nos gusta el buen cine, y sabemos que una cosa no está reñida con la otra, porque en los últimos años hemos visto muchas superproducciones que son mucho más que una vía de escapismo o una invitación a no pensar y simplemente disfrutar. Con películas como Capitán América: El soldado de invierno, Star Trek en la oscuridadX-Men: Días del futuro pasadoLa LEGO película -precisamente una parodia de los blockbusters-, se nos ha demostrado que este cine de gran presupuesto puede ofrecer algo más que pirotecnia. Y en este panorama en el que, afortunadamente, cada vez se subestima menos la importancia de los personajes y de un guión bien construido en el cine de palomitas llega la revelación de la temporada, Al filo del mañana (Edge of Tomorrow), la prueba definitiva de que Spielberg no es rara avis.

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Al filo del mañana no es una propuesta excesivamente original. Además de estar basada en una novela –All You Need Is Kill de Hiroshi Sakurazaka-, la película de Doug Liman (El caso Bourne, Sr. y Sra. Smith) adopta la estructura iterativa del mismo día que se repite una y otra vez, algo que hemos visto en numerosas ocasiones en cine y televisión. Sin embargo, el gran sentido del ritmo de Liman y un guión impecable escrito a tres manos aunque parezca surgir de una sola mente (Cristopher McQuarrie, Jez Butterworth y John-Henry Butterworth) resultan en una película refrescante y en cierto modo novedosa. Un blockbuster de ciencia ficción que fusiona Atrapado en el tiempoMinority Report, y tiene en cuenta la inteligencia del espectador sin por ello descuidar el elemento espectacular, enganchando y fascinando tanto por lo que nos está contando como por su componente visual. En definitiva, la experiencia blockbuster completa, y la prueba de que podemos pedirle algo más a estas películas, porque sabemos que nos lo pueden dar.

Además de un vibrante y trepidante sci-fiAl filo del mañana es ‘una película de Tom Cruise‘. Ya sabemos lo inteligente que es este señor, sobre todo en lo que respecta a elegir los proyectos en los que se involucra. Hoy en día, Cruise es mejor productor que actor, aunque en Al filo del mañana nos demuestra que sigue siendo un leading man excelente, capaz de derribar los prejuicios que arrastra desde aquella empalagosa y bizarra etapa hace años en la que su imagen pública se le fue de las manos. Lo mejor de su William Cage es que no es el típico héroe de acción americano, al menos no desde el principio. Cruise se convierte en él a medida que la trama avanza y se enreda, pero comienza muy alejado del arquetipo que suele interpretar, dando vida a un hombre amoral y cobarde. En un magnífico ejercicio de subversión de estereotipos, en Al filo del mañana él es el eslabón débil, y ella, una fantástica Emily Blunt, es la que da caña, la heroína pateaculos más famosa del mundo. Cierto es que los papeles acaban revertiéndose en cierta forma, pero en ningún caso mermando la función de Blunt en la película, que se mantiene firme e implacable hasta el final.

EDGE OF TOMORROW

Uno de los mayores aciertos de Al filo del mañana es su sentido del humor. Liman saca provecho de las posibilidades cómicas del formato narrativo atrapado en el tiempo para hacer reír, y en parte gracias a ello logra la hazaña de realizar una película sobre el concepto de la repetición que no resulta repetitiva, y que consigue reinventar constantemente el relato, garantizando la continuada atención del espectador, al que no da un solo segundo de tregua desde el impresionante primer desembarco. Conforme las capas se van superponiendo y giran unas sobre otras (y en nuestra cabeza), la historia va ganando en profundidad y se nos da a conocer a los personajes, en constante evolución (sobre todo Cruise) al compás de una interesante mitología. Como el mencionado Steven Spielberg, Liman consigue con Al filo del mañana un equilibrio absoluto entre el sci-fi inteligente y el mejor cine de acción -lo que intentaron sin éxito Oblivion Elysium, una película de efectos (los mejores aliens que hemos visto en el cine en muchos años), explosiones, geniales diseños de trajes y naves, y set pieces, que no escatima en historia y personajes, y que va mucho más allá de su apariencia de videojuego de última generación. En definitiva, un blockbuster de calidad y un clásico moderno en potencia.

Valoración: ★★★★

Oblivion: el batallón de limpieza de Tom Cruise

Oblivion (Joseph Kosinski, 2013)

El secretismo y la expectación levantada alrededor del nuevo filme de Joseph Kosinski (TRON: Legacy) ha convertido Oblivion en una de las películas más esperadas de la temporada. Desde luego, la campaña de márketing en la que Universal se ha enfrascado ha sido más que efectiva. Pero, ¿merece Oblivion todo el hype -autobombo puro- que ha tenido? La respuesta, en mi opinión, es un rotundo no.

El mayor interés de Oblivion reside en la espectacularidad de sus paisajes. Los naturales -gran parte del rodaje tuvo lugar en Islandia, donde se recreó una Manhattan desolada y enterrada tras una guerra con los alienígenas; Los artificiales -el diseño de producción de Darren Gilford, y en concreto la aséptica casa de estrella de Hollywood en la que viven Jack (Tom Cruise) y Victoria (Andrea Riseborough); Y por último los sonoros -la estimulante banda sonora de M83 y Joseph Trapanese, que fusiona tradición orquestal con elementos electrónicos. En general, Oblivion sigue al pie de la letra el manual de la ciencia ficción más minimalista, haciendo fácil la tarea de identificar sus mayores referentes: desde la obvia y confesa inspiración de 2001: una odisea del espacio, hasta la más acertada comparación con (la mucho más interesante) Moon, de Duncan Jones, pasando por el Spielberg de los actos primero y último de A.I. Inteligencia Artificial.

Sin embargo, lo verdaderamente importante, la historia, no está a la altura del acabado técnico. Con un arranque prácticamente calcado al de WALL·E -de la que podía haber aprendido también que a veces es mejor que los personajes no digan nada-, nos sumergimos en un escenario postapocalíptico en el que un hombre -que se autodenomina “limpiador” en cierto momento- se encarga de proteger un rincón de la Tierra del que aun se pueden aprovechar recursos naturales. Como el pequeño y entrañable robot de Pixar -pero mucho menos expresivo- Jack realiza un reconocimiento rutinario cada mañana, supervisado por su compañera Victoria. Dos personajes atrapados en una suerte de bucle temporal. El tiempo es precisamente uno de los principales leit-motifs de la película, que nos plantea una realidad cuyos cimientos se tambalean por los recuerdos de una vida pasada que se empeña en regresar a la mente de Jack -nosotros los vemos a modo de flashback en blanco y negro. Así, Oblivion se adscribe también al sci-fi existencialista que popularizó Matrix, el que cuestiona los límites entre la realidad y la fantasía, y que Kosinski ya practicó en TRON -aunque su discurso se pasase por alto.

Las posibilidades que brinda el género son completamente desaprovechadas en un guion evidente y carente de ambición. Oblivion subestima completamente al espectador al creer que este no predecirá en todo momento sus supuestamente sorprendentes giros argumentales. Lo peor es que la tensión se dilata de tal manera que cuando Kosinski se decide a insertar sus golpes de efecto, ya es demasiado tarde. El aturullado e insatisfactorio desenlace es la prueba final de que la única aspiración de Cruise y Kosinski era construir un festín visual -carne de IMAX– y un vehículo de dignificación y gloria para el dañado actor.

(Las interpretaciones de la película bien merecen un epílogo: Un Cruise temeroso y aburrido, que parece evitar movimientos interpretativos bruscos, no solo porque su personaje se lo pida, sino porque sabe que su imagen pública ha perjudicado su credibilidad como actor; una Olga Kurylenko impávida e inerte -aunque preciosa-, demostrando una vez más que NO es actriz. Y un reparto de secundarios trágicamente desaprovechados: Melissa Leo a través de una pantalla, Nikolaj Coster-Waldau y Zoe Bell con menos personalidad que un Stormtrooper, y Morgan Freeman en el papel más tópico de la película. Solo se salva Riseborough, como diva gélida y zorra celosa de culebrón).