Mujercitas: In Greta Gerwig We Trust

No sé si lo recordáis, pero en 2013, Greta Gerwig fue contratada para escribir, producir y protagonizar un spin-off/variación de Cómo conocí a vuestra madre desde la perspectiva de la chica (es decir, Cómo conocí a vuestro padre). Llegó a hacer un piloto, pero a CBS no le gustó y al público que lo vio en pases de prueba le cayó muy mal su personaje, por lo que la cadena decidió cancelar en proyecto. De haber salido adelante, la carrera de Gerwig podría haber sido muy distinta.

Flashforward a 2020. Gerwig tiene tres nominaciones al Oscar y es una de las directoras más prominentes y solicitadas del momento. Con solo dos películas como realizadora en solitario y otras tantas como guionista y actriz junto a su marido, Noah Baumbach (Historia de un matrimonio), Gerwig ha conquistado Hollywood y a los cinéfilos de medio mundo. Su próximo proyecto, también con Baumbach, es la película en acción real de Barbie protagonizada por Margot Robbie (sin riesgo no hay recompensa). Y además, ya está preparando su primer musical. Vaya bala esquivó cuando CBS le dijo que no.

Después del éxito de Lady Bird, que la convirtió en la quinta mujer nominada al Oscar a Mejor Dirección en 90 años, Gerwig dio un salto mortal en ambición con su segundo largo, la nueva versión del clásico de Louisa May Alcott, Mujercitas (Little Women). Esta historia ha sido contada en numerosas ocasiones en cine y televisión, pero Gerwig sintió que se podía hacerlo una vez más desde un punto de vista más personal y moderno. La jugada le salió muy bien y la película fue un éxito de crítica y público, con seis nominaciones a los Oscar, incluida Mejor Película (se llevó solo uno, a Mejor Diseño de Vestuario).

Si Mujercitas funcionó tan bien es porque la película desprendía amor y dedicación por los cuatro costados. Gerwig consiguió mantenerse fiel al relato de Alcott a la vez que lo hacía suyo, reinventándolo para el siglo XXI. De su luminosa versión se podía sacar en claro que conocía a los personajes como si hubiera vivido con ellos. En el caso de Jo March (Saoirse Ronan), directamente como si fuera ella misma. Con su guion, Gerwig llevó a cabo un juego de identificaciones muy metarreflexivo en el que Jo, Alcott y ella misma se convertían en versiones distintas de la misma persona; una forma inteligente de reinterpretar la historia para las nuevas generaciones y de hacer llegar alto y claro su mensaje feminista y sus ideas sobre la creación artística, el proceso de escribir y el papel de la mujer en la sociedad y la cultura.

Por supuesto, también hay que achacar el triunfo de la nueva Mujercitas a uno de los repartos más estelares que recordamos en mucho tiempo. Un impresionante elenco formado por estrellas consagradas y talentos emergentes que se convirtió inmediatamente en un sueño hecho realidad para Film Twitter. Saoirse Ronan, Emma Watson, Florence Pugh y Eliza Scanlen son las nuevas hermanas March, el omnipresente Timothée Chalamet interpreta al galán Laurie, mientras que las leyendas Laura Dern y Meryl Streep dan vida a Marmee y la Tía March respectivamente. Completan el reparto Louis Garrel, Chris Cooper, James Norton, Bob Odenkirk y Tracy Letts. Ya solo por ver a todos estos actores merece la pena.

Pero afortunadamente, Mujercitas no descansa únicamente en el gancho de sus estrellas. La película es un acto de amor en todos los aspectos, un trabajo impecable y magristral en su totalidad. Su puesta en escena, su contagiosa energía y vitalidad, su brillante dirección (aun duele que los Oscar la dejaran fuera en esta categoría), la preciosa banda sonora de Alexandre Desplat, y sobre todo, su prodigioso guion. Porque además de la soberbia interpretación de Saoirse Ronan, la calidez maternal de Laura Dern o el brío y la versatilidad de Florence Pugh, la robaescenas oficial, lo que hace que Mujercitas sea tan especial es la forma en la que Gerwig nos cuenta la historia, reordenando los acontecimientos para empezar con las hermanas March de mayores, y a partir de ahí saltar constantemente en el tiempo para ir deconstruyendo y reconstruyendo el relato. Su trabajo de adaptación es magnífico y nos hace ver acontecimientos como la muerte de Beth o la relación de Amy y Laurie desde otro punto de vista.

Entre otras cosas, con Mujercitas Gerwig hace justicia a Amy March -tradicionalmente considerada la villana de la historia- ayudándonos a entenderla, y utiliza el arco personal de Jo, su ímpetu creativo y su relación con Laurie (galán andrógino, como ella, que ya representaba la nueva masculinidad hace un siglo) para enarbolar un discurso feminista con el que resalta la vertiente más transgresora del clásico a la vez que lo trae a nuestros días.

Mujercitas es una reflexión sincera y emotiva sobre la autoría, el arte y el propio proceso de Gerwig como narradora, además de una pletórica celebración de la literatura, del poder de las historias con las que nos formamos y sobre todo, de la mujer y su derecho a elegir su propio camino, sea el que sea. Con esta versión, Gerwig consiguió algo que parecía imposible, no solo justificar que se contara la misma historia por enésima vez, sino también convencernos de que era necesario. Mujercitas ya no es solo un clásico de la literatura del siglo XIX o del cine de los 40 y los 90, ahora también es un clásico millennial.

Pedro J. García

Nota:

Mujercitas ya está a la venta en Blu-ray, DVD y digital de la mano de Sony Pictures. La edición en Blu-ray incluye los siguientes contenidos adicionales: Una nueva generación de Mujercitas; Modernizando el clásico; Greta Gerwig: Mujeres haciendo arte; Prueba de peluquería y maquillaje; Mujercitas tras las cámaras; Orchard House, el hogar de Louisa May Alcott.

‘Lady Bird’ y ‘El hilo invisible’: De lo mejor del año (Reseña Edición Limitada)

Como cada año, la pasada edición de los Oscar nos dejó grandes películas para la posteridad, entre ellas, Lady Bird, de Greta Gerwig, y El hilo invisible (Phantom Thread), de Paul Thomas Anderson, dos de los films con más nominaciones y dos de mis películas favoritas estrenadas en España en 2018. Ambos títulos ven la luz en formato físico de la mano de Universal Pictures, que las pone a la venta en ediciones sencillas en Blu-ray y DVD, más dos ediciones limitadas con libreto disponibles en exclusiva a través de fnac. Aprovecho este lanzamiento para hablar de estas dos maravillas del cine de autor reciente.

Lady Bird, de Greta Gerwig

Lady Bird es la opera prima como directora (o “realizadora”, como ella prefiere) de Greta Gerwig, conocida entre otras cosas por sus papeles en las recomendables Frances Ha, Mistress America Mujeres del siglo XX y su laureado trabajo como guionista en las dos primeras. Con su primera película, Gerwig regresa a su Sacramento natal para presentarnos una historia que bien podría servir como precuela de Frances Ha.

Protagonizada por la jovencísima tres veces nominada al Oscar (una de ellas por esta película) Saoirse RonanLady Bird es un precioso ejercicio nostálgico y semi-autobográfico en el que Gerwig ha depositado todo su corazón y talento. El film se suma a la tradición del mejor cine coming-of-age para contarnos la historia de una joven testaruda y rebelde con inclinaciones artísticas y don para el drama que se enfrenta a la recta final en el instituto en el año 2002, tras lo cual cumplirá su deseo de atrás su pueblo de una vez por todas.

Con grandes dosis de melancolíaexcelentes diálogos (“Muchas cosas pueden ser tristes, no solo la guerra”) y mucho sentido del humorLady Bird retrata con gran acierto la adolescencia y el paso a la vida adulta (concretamente durante la agitada etapa de transición post-11-S), experiencia formadora que todos hemos atravesado, y que hace que sea fácil verse reflejado en las vivencias de Lady Bird, magistralmente interpretada por Ronan.

Lady Bird nos habla de la forja de la identidad propia, de las relaciones entre padres e hijos (más concretamente el lazo materno-filial, que aprieta el personaje de la inconmensurable Laurie Metcalf) y el amor incondicional de la familia, de la amistad, y por último, de nuestro agridulce vínculo con el lugar de donde procedemos, donde crecimos; un sitio que “no podemos ver mientras estamos allí, porque estamos seguros de que la vida está en otra parte” adonde anhelamos marcharnos, pero con el que, tarde o temprano, aprendemos a reconciliarnos. Lady Bird transmite con magia y acierto estas sensaciones tan familiares, y tan esenciales a la experiencia de convertirse en adulto, alzándose como un emotivo retrato generacional y una de las mejores películas recientes sobre la adolescencia.

Sobre la edición limitada

Al igual que anteriores lanzamientos como madre! Call Me by Your Name, que también recibieron el lujoso tratamiento limitado, la edición exclusiva en Blu-ray para fnac de Lady Bird viene presentada en un estuche sencillo con un precioso slipcover de cartón, e incluye un libreto de 36 páginas con notas de producción y una extensísima entrevista a Greta Gerwig.

En el disco, los contenidos adicionales son más bien escasos. Los extras incluyen únicamente un audiocomentario de la realizadora y guionista junto al director de fotografía, Sam Levy, y un making of de 15 minutos titulado “Haciendo realidad Lady Bird, con entrevistas al equipo e imágenes del rodaje. Al menos, esta featurette ofrece una visión bastante completa de la producción, del casting a la interpretación, pasando por el vestuario, la fotografía o la composición de la banda sonora.

El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson

Desde que nos arrollase en 1999 con su magnum opus Magnolia, Paul Thomas Anderson no solo no tocó techo pronto, sino que ha seguido creciendo como cineasta, volviéndose cada vez más crudo, sutil y sofisticado en su forma de aproximarse a las historias. Después de dos obras difíciles y profundamente tristes como There Will Be BloodThe Master, seguidas de la inclasificable Puro vicio, Anderson firma su trabajo más accesible en mucho tiempo con El hilo invisible, sin por ello renunciar a su excentricidad y su manera tan particular de narrar.

Daniel Day-Lewis protagoniza este exquisito filme ambientado en el mundo de la alta costura en el Londres de los años 50, donde el controlador y meticuloso diseñador de la Casa Woodcock, Reynolds Woodcock, ve su ordenada y glamurosa vida alterada por la llegada de una visita inesperada: el amor. Alma (una portentosa e infravalorada Vicky Krieps) se introduce en su exclusivo entorno convirtiéndose en su musa y amante, muy a pesar de la protectora hermana del modisto (brillante Lesley Manville), y acaba desarrollando con él un atípico romance que desembocará en una relación tensa y retorcida caracterizada por la manipulación y la lucha de poder.

Con El hilo invisible, Anderson plantea una visión muy idiosincrásica del amor, muy peculiar y con un delicioso toque perverso que resulta sorprendentemente divertido. Todo en la película está cuidado hasta el último detalle, desde las magistrales interpretaciones hasta el último pespunte del impresionante diseño de vestuario (que recibió muy merecidamente un Oscar). Otro trabajo minucioso, inspirado y sublime de Anderson que se suma a una filmografía impecable.

Sobre la edición limitada

La edición limitada de El hilo invisible presenta el mismo diseño que Lady Bird, con una funda de cartón y un libreto de 36 páginas en el interior, solo que en este caso, el estuche es más grueso que el de una funda amaray clásica de Blu-ray. El libreto incluye extensas e interesantes notas de producción, fotos de la película y diseños de los preciosos vestidos que se pueden disfrutar en el film.

En lo que respecta a los contenidos adicionalesEl hilo invisible es más generosa que Lady Bird. Los extras incluyen:

·        Pruebas de cámara: Con comentarios de Paul Thomas Anderson. 8 minutos de imágenes de las pruebas de PTA para elegir las herramientas más adecuadas para hacer la película: lentes, iluminación, maquillaje, papel pintado… Esta featurette, ideal para interesados en el aspecto más técnico del cine, es tan hermosa como la propia película, e incluye una extraña y divertida guerra de comida entre Daniel Day-Lewis y Lesley Manville.

·        Para el chico hambriento: Una colección de escenas eliminadas con música de Jonny Greenwood. En lugar de una lista de escenas eliminadas al uso, se trata de un montaje con imágenes descartadas que se enlazan con escenas, diálogos y voz en off de la película.

·        La Casa Woodcock: Desfile de pasarela narrado por Adam Buxton (aprox. 3 minutos).

·        Entre bastidores: Fotografías de la película de Michael Bauman con versiones de prueba de las partituras de Jonny Greenwood.

Reseña: Call Me by Your Name – Edición Limitada Blu-ray

¿Qué más se puede decir sobre Call Me by Your Name? Los que me leéis habitualmente conocéis de sobra mi obsesión por la película de Luca Guadagnino. Algunos incluso habréis dejado de leerme por mi insistencia a lo largo del último año en hacer referencia al film o a sus actores protagonistas, algo que entendería perfectamente.

Claro que también espero que vosotros me entendáis a mí. ¿Nunca habéis visto una película que os llegue tan adentro, que os cale tanto, que se convierta instantáneamente en una de las películas de tu vida? Esta es una de las mías y eso es Call Me by Your Name, una de esas películas tan especiales que solo aparecen muy de vez en cuando, una historia con un poder arrollador, que ha enamorado, incluso transformado a miles de personas en todo el mundo, suscitando un culto automático y apasionado de un público que la ha acogido de forma muy personal. Es una experiencia que invita a sumergirse en el idílico y romántico verano durante el que transcurre, a soñar con un pasado que nunca tuvimos o reimaginar el que sí tuvimos, a sentirse identificado y vivirlo en primera persona, a desear y morir de amor con sus protagonistas. En definitiva, una película de la que es imposible salir después de los créditos finales.

cmbyn-2

Como he dicho en muchas ocasiones, conocer a Elio (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer) es quedarse con ellos para siempre. Una de las claves principales por las que el público se ha volcado de forma tan profunda con la película es la conexión real que se ha establecido entre ambos actores. Los dos viajaron a Crema, Italia meses antes del inicio del rodaje para familiarizarse con la vida de pueblo, con la naturaleza, y para conocerse el uno al otro. Se desarrolló entre ellos una amistad y una complicidad tan grande que hizo sino beneficiar a su historia de amor en la pantalla. Chalamet y Hammer se entregan el uno al otro de tal manera que es difícil creer que ese amor es ficción.

El trabajo que realizan ambos actores es digno de elogio y admiración, pero lo de Chalamet en particular es prodigioso. El joven actor neoyorquino pasó del anonimato a ser proclamado una de las mayores promesas del cine de los últimos años gracias a su interpretación como Elio. Chalamet personifica de forma sublime la impaciencia, la confusión y el delirio del primer amor, así como el insoportable dolor de perderlo, se abandona a su compañero de reparto en cuerpo y alma (literalmente, se fusiona con él), y nos hace partícipes del recorrido emocional que atraviesa (y que condensa en el sobrecogedor y ya icónico primer plano de los créditos finales). Podría seguir hablando de él eternamente, del atractivo y carisma de Hammer (¿Quién no se enamoraría de Armie Hammer?), de Michael Stuhlbarg y su ya mítico discurso final, de la profunda sensualidad y belleza de las imágenes, del melocotón… Pero lo cierto es que sería repetirme. Os dejo mejor con la crítica que escribí con motivo del estreno en cines, completamente desbordado y embriagado por la experiencia.

Call Me by Your Name: Un clásico moderno que se queda con nosotros para siempre

Aunque no se ha librado de las quejas por la diferencia de edad de los protagonistas (Elio tiene 17 años, Oliver 24) o la supuesta mojigaería a la hora de mostrar escenas de sexo homosexuales, Call Me by Your Name ha conquistado al público y la crítica, culminando su largo trayectoria promocional y comercial en los pasados Oscar, donde se llevó el premio a mejor guion adaptado para James Ivory (un año después del triunfo de otro film con protagonistas gays, Moonlight).

Pero la temporada de premios no fue el final para la película, sino un punto y seguido. Call Me by Your Name se ha ganado en poco tiempo el título de clásico moderno, y su efecto seguirá durando muchos años. Guadagnino ya está preparando la segunda parte junto al autor de la novela en la que se basa la película, André Aciman, en la que veremos a Elio y Oliver viajando por el mundo. Hasta entonces, regresaremos a 1983, al pequeño pueblo de Italia donde todo comenzó, y volveremos a vivir el principio de su historia una y otra vez.

cmbyn-3

Sobre la edición

Sony Pictures Home Entertainment ha puesto a la venta Call Me by Your Name en España en Blu-ray, DVD y digital. Además de las ediciones sencillas en Blu-ray y DVD, lanza una edición limitada exclusiva para fnac. Ni que decir tiene que esta es la edición ideal para aquellos que, como yo, están obsesionados con la película, y por tanto, esta es la edición que hoy nos ocupa. En otros países, como Estados Unidos o Reino Unido solo ha habido ediciones simples, así que se agradece que Sony España haya pensado en nosotros y le haya dado un tratamiento más especial.

La edición viene presentada en funda de plástico clásica con slipcover de cartón glossy. El título de la película viene en relieve sobre la funda, lo cual hace que resalte más lo que ya de por sí es una portada preciosa. Además, contrario a otras ediciones internacionales, la portada no viene abarrotada de citas de la crítica, todo un acierto (los carteles llenos de citas mejor para las revistas o la campaña de premios). En el interior, un libreto exclusivo con mensaje del director, notas de producción y entrevistas a Luca Guadagnino, Timothée Chalamet y Armie Hammer. Son 32 páginas de texto que incluyen numerosas imágenes de la película y el rodaje. Un extra que nos hace el apaño mientras esperamos a que se decidan a editar un (obligatorio) libro sobre el rodaje con los cientos de imágenes que se tomaron en Italia.

cmbyn-edicion-fnac

En cuanto los contenidos adicionales, la edición no es abundante, pero lo que incluye es bastante jugoso. Un imprescindible making of de 10 minutos de duración con imágenes del rodaje y entrevistas al equipo, que desgrana la relación de Elio y Oliver y el proyecto en todas sus fases, una charla de 25 minutos con Armie Hammer, Timothée Chalamet, Michael Stuhlbarg y Luca Guadagnino, y el precioso videoclip de la canción nominada al Oscar ‘Mystery of Love’, de Sufjan Stevens. Pero lo mejor de los extras es sin duda el magnífico y muy personal audiocomentario con Chalamet y Stuhlbarg, sobre todo por los comentarios del primero, que nos permite entrar en su proceso interpretativo y vuelve a dejar patente su conexión con Hammer, y la admiración que siente por él. Volver a ver la película escuchándolos sirve para descubrir muchos más detalles y resolver dudas que nos puedan surgir viéndola.

Sabemos que hay muchas escenas que se quedaron fuera del montaje final, por lo que resulta algo decepcionante que no se haya incluido ninguna, aunque también es comprensible, porque cabe la posibilidad de que acaben en la secuela a modo de flashbacks. Aun así, contamos con que dentro de unos años aparezca una edición conmemorativa en la que se vierta todo el material que hay. Porque no parece que la pasión por Call Me by Your Name vaya a desaparecer con el tiempo, sino todo lo contrario.

Call Me by Your Name: Un clásico moderno que se queda con nosotros para siempre

call-me-by-your-name-4

[Aviso: Este artículo contiene detalles de la trama que se pueden considerar spoilers]

Muchos leíamos su sonoro título por primera vez en verano de 2016. Call Me by Your Name. Se quedaba en la mente y reverberaba augurando algo muy especial. La nueva película de Luca Guadagnino (Yo soy el amor, Cegados por el sol), basada en la novela homónima de André Aciman publicada en 2007, entraba en nuestro radar como una de las cintas más apetecibles de la siguiente temporada. Su exitoso paso en otoño del mismo año por el festival de Sundance daba comienzo a la apasionada relación que el público está viviendo con ella. Call Me by Your Name encandiló en Sundance, y allá donde se proyectaba (Berlín, Toronto, San Sebastián, Palm Springs…), y su estreno comercial en Estados Unidos y el Reino Unido a finales de 2017 no hizo más que sellar su destino. Por eso, Call Me by Your Name llega a España (una de sus últimas paradas) ya convertida en un clásico moderno.

Pero, ¿qué tiene la película de Guadagnino que levanta tantas pasiones? Principalmente, el poder de transportar, transfigurar y transformar al espectador con su arrebatadora historia de amor y su idílica ambientaciónCall Me by Your Name transcurre durante el verano de 1983 en un pequeño pueblo al norte de Italia. En una de sus ociosas villas conocemos a Elio (la revelación Timothée Chalamet), un chico de 17 años que pasa las vacaciones bañándose, leyendo, componiendo música y flirteando con su amiga, Marzia (Esther Garrel). La llegada de Oliver (Armie Hammer, puro magnetismo), un atractivo estudiante de posgrado que viaja a Italia para trabajar junto al padre de Elio (Michael Stuhlbarg) en su tesis doctoral, convierte un verano más en los meses más importantes de su corta vida. La atracción de Elio por Oliver, la confusión que esto provoca, y las evasivas de su objeto de deseo dan paso a un intenso vals de sentimientos que culminará en uno de los romances más embriagadores que hemos visto en una pantalla de cine.

call-me-by-your-name-2

Call Me by Your Name es la crónica de un amor de verano, pero no uno cualquiera. La historia de Elio y Oliver tiene un componente claramente universal, ya que cuenta, con suma cadencia y sensibilidad, algo en lo que toda persona puede verse reflejada sin importar su entorno u orientación sexual: ese primer amor que lo cambia todo, el despertar sexual y el insoportable dolor que supone enfrentarse a la idea de que quizá no sea un amor para siempre. Pero estas vivencias son magnificadas por el hecho de que se trata de dos hombres, lo que añade un emocionante componente furtivo y de secretismo que solo las personas LGBT+ pueden entender en su totalidad. Afortunadamente, James Ivory, el guionista del film, y Guadagnino se mantienen muy fieles a la novela (exceptuando un par de escenas clave) y dejan atrás los clichés más aciagos del cine gay, limitándose a explorar las emociones de unos personajes que se están descubriendo a sí mismos sin que estos tengan que enfrentarse a contratiempos trágicos como una enfermedad, una paliza homófoba o el rechazo de su comunidad. De hecho, es todo lo contrario.

En los padres de Elio, interpretados magistralmente por Michael Stuhlbarg y Amira Casar, encontramos un modelo de comportamiento ideal, figuras paternas comprensivas y tolerantes que ofrecen soporte a su hijo, haciendo que muchos deseemos haber tenido ese tipo de apoyo durante nuestro años de formación, pero también llenándonos de esperanza al pensar que quizá las nuevas generaciones cuenten cada vez más con padres como los Perlman. Muy célebre es ya la escena cerca del final en la que, tras la marcha de Oliver, el padre de Elio consuela a su hijo animándole a abrazar su dolor, y por encima de todo, a ser él mismo. Ese sobrecogedor discurso, que contiene las palabras que tantas personas homosexuales hubieran querido escuchar a esa edad, es lo que pone en perspectiva todo lo vivido hasta el momento, lo que convierte esta película en una obra con la capacidad de cambiar a quien la ve.

Por eso Call Me by Your Name es mucho más que cine. No es solo una película preciosa que se ve y tras lo cual se pasa a lo siguiente. Es una experiencia de gran calado personal que se vive con todos los sentidos, en la que se entra de la cabeza a los pies, y de la que es imposible salir una vez terminados los (ya icónicos) créditos finales: ese arrollador primer plano sostenido de Timothée Chalamet en el que observamos el mapa emocional de Elio mientras revive su verano con Oliver y sopesa sus consecuencias. Una escena que, aunque no sea más que el broche a una interpretación portentosa de principio a fin, por sí sola justifica todas las nominaciones que ha recibido el actor.

call-me-by-your-name-1

La dedicación de Chalamet y la increíble capacidad que tiene para expresar el mundo interior de Elio con su rostro facilita la inmersión de un espectador que vive su verano en primera persona, que comparte su intimidad, que se excita, se ilusiona y siente a través de él. Pero no se trata de un ejercicio que nos convierte en voyeurs, sino de uno de los actos cinematográficos más generosos de la historia. Nos enamoramos de Oliver junto a él (¿Quién no se enamoraría de Armie Hammer?, como el mismo Chalamet ha dicho en incontables entrevistas), lo acompañamos en sus dudas, en sus miedos y frustraciones, en sus exabruptos inmaduros, en el éxtasis del deseo correspondido, los nervios y la exaltación sexual, en el anhelo de la piel y el olor del otro, y en última instancia, creemos morir por tener que decir adiós. Porque dejar de ver Call Me by Your Name es efectivamente como despedirse del primer amor tras un verano inolvidable juntos, el dolor que deja en el pecho es casi tan punzante y el vacío casi tan grande. De ahí que la película esté provocando obsesión en un sector de la audiencia que necesita volver a ella una y otra vez.

Guadagnino ha realizado una obra cautivadora en todos los aspectos, una película tierna y a la vez valiente, evocadora y profundamente romántica y sensual, en la que todo está cuidado con un mimo absoluto y una visión artística muy medida. La exquisita ambientación que reproduce con precisión la estética y la atmósfera de los 80 en Europa; la bellísima fotografía que envuelve el relato en un halo atemporal sacando el máximo partido de los hermosos parajes en los que tiene lugar; la acertadísima banda sonora, que incluye dos temas originales de Sufjan Stevens (más una nueva versión de una canción antigua que parece haber sido escrita para la película), en los que el cantautor se pone en la piel de Elio para ejercer como narrador temporal; el uso de la cámara, con la que Guadagnino transmite estados de ánimo y atrapa al espectador, jugando con los encuadres, la luz o el desenfocado para construir el universo de Elio y Oliver. Y sobre todo, Chalamet y Hammer, dos actores entregados en cuerpo y alma a sus personajes, al amor que los consume y los convierte en un solo ser (“Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío”), hasta el punto de que es completamente imposible imaginarse a otros en su lugar. No hay elogios suficientes para ellos.

call-me-by-your-name

Las palabras son un tema recurrente en la película. “¿Es mejor hablar o morir?”. La canción “Words” de F.R. David suena varias veces a lo largo del metraje, y “Futile Devices” de Sufjan Stevens, replica el sentimiento que personifica a Elio en este momento de su vida: “Hablar me cuesta. ¿Cómo voy a encontrar la manera de decir que te quiero?” / “Te diría te quiero, pero decirlo en voz alta es difícil, así que no lo diré”. En Call Me by Your Name, las palabras son importantes, pero no lo dicen todo. Las miradas, los silencios y los gestos entre Elio y Oliver, los de la noble Marzia a Elio cuando comprende lo que está ocurriendo en el interior de su amigo, la complicidad visible de los Perlman, que observan el crecimiento de su hijo sin que este se percate; todo eso comunica lo que los diálogos no expresan, una sinfonía de matices que nos invita a estar alerta para no perdernos todo cuanto acontece.

Call Me by Your Name es una de las películas sobre el paso de la adolescencia a la adultez más sinceras y conmovedoras que hemos visto, una historia de maduración contada con pasión, libertad y el desbordante erotismo que caracteriza a Guadagnino -y que aquí alcanza su máxima expresión en escenas tan comentadas como la del melocotón, o mediante los desnudos entrelazados de sus protagonistas, análogos a las esculturas greco-romanas con las que el realizador compone una oda al cuerpo masculino y el deseo. Conocer a Elio y Oliver es quedarse con ellos para siempre, es dejarles una parte de nosotros mismos. El efecto de la película perdura, sus imágenes no desaparecen de la retina y su mensaje de tolerancia propone un mundo en el que necesitamos creer. Por todo ello, Call Me by Your Name no es solo un triunfo artístico incontestable, sino también una de las películas más importantes de esta generación.

Pedro J. García

Nota: ★★★★★