Review Express: The Fun! Issue

Oppo Research

(Léase con la voz de Katey Sagal) Este es el diario de un seriéfilo empedernido que se propuso el reto de llevar al día TODAS sus series durante la temporada 2014-15, from A to Z.

Me está costando lo mío, y debería empezar a hacer algo de criba, pero de momento resisto y no se me acumulan demasiados episodios. Eso sí, de algunas series tengo aún pendiente el capítulo más reciente, así que si os hablo del de la semana pasada, no me spoileéis. Y no me digáis eso de “Pues ya verás el de esta semana”, que queda muy repelente 😛

He apodado esta nueva entrega de Review Express “The Fun! Issue” porque esta semana voy a hablaros o bien de sitcoms o de dramas cuyos capítulos más recientes han sido eminentemente cómicos. Empezamos.

 

A to Z

A to Z

Como ya os conté, me resistía a empezar con A to Z, a pesar de que la nueva sitcom de NBC era uno de mis estrenos más esperados de la temporada. Las audiencias de la rom-com protagonizada por Ben Feldman y Cristin Milioti no están siendo muy buenas precisamente, así que después de conocer los resultados de los dos primeros capítulos, pensé que llevaba la C escarlata escrita y mejor evitarla. Pero no sé qué me ha dado, que no he podido resistirme y finalmente la he empezando, aun a sabiendas de que es probable que nos quedemos a medias con ella. Quizás lo he hecho porque en el fondo albergo la esperanza de que al menos complete el alfabeto con 27 episodios. Sería ideal, ¿verdad? Tampoco es una serie que por su naturaleza deba estirarse más de la cuenta, y ya desde el opening se nos está advirtiendo que es la historia de una relación que dura 8 meses, no sé cuántos días, etc…

A to Z es una buena comedia. No es perfecta, tiene cosas que pulir, pero para empezar no está nada mal. Me recuerda en tono a series canceladas de ABC que merecieron mejor destino, como Super Fun Night Apartment 23. Aunque aquí las dosis de excentricidad y absurdo están mucho más rebajadas (como en mi querida Ben and Kate, también de NBC), y reservadas casi exclusivamente a los secundarios -para muchos, lo que más falla de la serie, aunque yo creo que Big Bird es uno de los mejores nuevos personajes de la temporada. Aquí lo importante son Andrew y Zelda, pareja que es indudablemente la definición de química y el paradigma de lo mono, y sí, aunque Zooey Deschanel arruinara la palabra, lo adorkableA to Z nace bajo la alargada sombra de Cómo conocí a vuestra madrecon la que guarda muchas similitudes, algunas tan importantes como que Andrew sea una especie de reencarnación (menos patética e irritante) de Ted Mosby, que Zelda es la madre, es decir Cristin Milioti, y que además su personaje se parece bastante al de HIMYM (aunque A to Z es la historia de lo que ocurre después de conocerla). Y por último, que nos hable entre otras cosas de las almas gemelas, el azar y el destino. Pero más allá de las inevitables comparaciones, A to Z es una serie que merece la pena descubrir, una bonita relación en la que es aconsejable adentrarse aunque sepamos que tiene fecha de caducidad. Yo ya estoy pensando en el desenlace después de esos 8 meses de relación, y espero que sea algo así como el final de (500) días juntos, película con la que también es fácil comparar la serie. Tengo mi vena romántica, pero me pirran por los finales agridulces.

 

Brooklyn Nine-Nine

B99 Jimmy Jab Games

Aún no he visto el episodio de Halloween de Brooklyn Nine-Nine que se emitió este domingo, pero sí los tres anteriores, así que más o menos tengo una visión global de hacia dónde se encamina la temporada. Todos sabemos que las workplace comedies como esta tardan un poco en encontrar el rumbo adecuado. Si uno se topa con un capítulo temprano de The Office Parks and Recreation le chocará lo diferente que eran estas series al principio. A Brooklyn Nine-Nine no le ha pasado eso de manera tan evidente. No ha cambiado el tono, ni ha reconfigurado la personalidad de sus personajes (atención a la Kelly Kapoor de la primera temporada, y a lo mucho que cambió Leslie Knope con el tiempo), pero sí ha corregido algunas cosas que chirriaban. Esta temporada, Jake Peralta se ha calmado un poco con las incesantes bromas, que más que hacer reír acababan alienando a la audiencia del personaje (todas sus intervenciones tenían que ser chascarrillos y chistes, como si a Andy Samberg se le hubiera prohibido relajarse), Gina (Chelsea Peretti) se ha calmado también con eso de ser desagradable con todo el mundo (llegó un momento en que su agresividad dejó de ser graciosa y pasó a ser simplemente incómoda), y Terry Crews y Andre Braugher están más aprovechados. Además, lo que llevamos de segunda temporada ha explotado mucho más la TSNR entre Jake y Amy, y la pareja se ha convertido en lo que estaba destinada a ser desde hace tiempo, en el centro de la historia (porque ¿a quién no le va a gustar un buen caso de will they/won’t they). El humor sigue sin ser tan agudo y desternillante como llegó a ser el de The Office Parks, pero también ha mejorado considerablemente. “The Jimmy Jab Games” (2.03) es prueba de ello, un episodio con gymkana que, como suele ocurrir en Community, se utiliza tanto para poner a los personajes en situaciones absurdas y crear humor alocado como para seguir desarrollándolos. En este sentido, Rosa es por ahora el personaje con más potencial para evolucionar y darnos alguna alegría.

 

The Good Wife

The Good Wife 6x04

Todos sabemos que cuando se lo propone (y lo hace muy a menudo) The Good Wife puede hacer reír, y mucho. La serie de CBS siempre ha tenido un componente de comedia muy importante, más acentuado en unos episodios que en otros, pero siempre presente. Desde la primera temporada incluyó personajes paródicos (la mayoría de jueces) y trazó una tejido de referencias y guiños jocosos (¡el vídeo de la cabra!) que suele resultar en gags divertidos y en muchos casos inesperados. El alivio cómico de The Good Wife puede ser finísimo (todo lo que tenga que ver con Diane), meta (la parodia de Low Winter Sun a la que Alicia se ha hecho adicta, y que últimamente vemos en casi todos los capítulos, el tema de Santa Alicia, la protagonista como musa onanística, etc) o directamente ganso e incluso disparatado (Elsbeth Tascione, ese grande que es Eli Gold, la madre y el hermano de Alicia, la lista de personajes divertidísimos es muy larga). Pues bien, después de cinco temporadas, The Good Wife consigue afinar cada vez más su ya de por sí sublime sentido del humor, resultando en cosas tan divertidas como “Oppo Research” (6.04), episodio en el que los trapos sucios de Alicia Florrick (copa de vino en mano), incluso aquellos de los que desconocía su existencia, se amontonan en un ejercicio de comedia sin parangón. Con el hilarante tour de force que es este episodio, Julianna Margulies demuestra una vez más por qué tiene dos Emmys por su personaje y Alan Cumming nos recuerda que no tiene ninguno, y que esto es una injusticia. Mención especial a Stockard Channing y Dallas Roberts por darnos la que es probablemente la escena más graciosa del episodio: la reunión familiar para informar a sus personajes de sendos incidentes vergonzosos.

 

The Mindy Project

The Mindy Project I Slipped

Con la serie de Mindy Kaling ya podemos dejar de recurrir al tópico de que por fin se ha centrado. Le costó un poco, sí, pero desde la segunda temporada está en horas altas, y con los capítulos que llevamos de la tercera, sigue su trayectoria ascendente. Mindy es cada vez más graciosa (qué gusto le ha cogido al slapstick), y Chris Messina se sigue reafirmando como uno de los mejores actores de comedia actualmente en televisión (y también uno de los más infravalorados, más que nada porque casi nadie ve TMP). La tercera temporada es por ahora de Mindy y Danny, y casi de nadie más. Sí, los secundarios están mejor, y empiezan a funcionar muy bien por separado. Todavía se podría trabajar algo más a las féminas secundarias, Tamra y Beverly, totalmente reducidas a dos características definitorias, y sin profundidad alguna, pero al menos Jeremy, Morgan y Peter se han convertido en personajes de mayor entidad, y la química entre los tres ha mejorado considerablemente. Pero lo que decía, los últimos capítulos de la serie se han dedicado casi exclusivamente a desarrollar la relación de Mindy y Danny, echando mano de todos los tópicos de la comedia romántica. Y añadiendo uno no tan común: el sexo anal. Al parecer “I Slipped” (3.04) es el primer episodio de televisión que dedica su trama central a este tema (aunque no lo llame por su nombre en ningún momento). El capítulo causó bastante polémica, sobre todo porque Mindy toma roofies (la droga de los violadores) para relajarse y así poder entregar su otra flor a Danny. Aunque es cierto que ahí se le fue un poco de las manos a Kaling, y que nunca debió incluir en la trama las drogas para frivolizar sobre el asunto, nos tenemos que quedar con lo importante: el episodio en cuestión no es sino un alegato a favor del consentimiento, la comunicación absoluta y el entendimiento mutuo en una pareja: si quieres algo, pídelo, y si no te lo quiero dar, acéptalo. Go Mindy Go!

 

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D.

MING-NA WEN, CLARK GREGG

Y finalmente, el capítulo más reciente de Agents of S.H.I.E.L.D. ha sido uno de los más divertidos de la serie hasta la fecha (me atrevería a decir que el más divertido de lo que llevamos de serie). La temporada había empezado de forma intensa y oscura, agentes muertos, Ward en plan Hannibal, Fitz con daños cerebrales irreparables, Simmons en Hydra, “lo de Coulson” cada vez peor, vaticinando una muerte que evidentemente no llegará (de nuevo, ¿para qué insistir tanto en crear tensión basada en el peligro de muerte cuando sabemos que nadie s va a atrever a matar de verdad al protagonista?). En fin, ya hacía falta algo de alivio cómico. Y lo cierto es que aunque S.H.I.E.L.D. siempre ha tenido sus chistes, estos han sido más bien light. La comedia no es el punto fuerte de la serie. O no lo era hasta “Face My Enemy” -por cierto, capítulo dirigido por Kevin Tancharoen, hermano de Showrunner Maurissa; o sea, S.H.I.E.L.D. es un poco Planeta Nepotismo… A lo que iba, con este capítulo, S.H.I.E.L.D. se propone hacer reír entre mamporros e insulsas conversaciones estratégicas, ¡y lo consigue! Gracias a Coulson y (sobre todo) May, que pasan al frente de la línea de combate juntos, como en los viejos tiempos, mientras el resto del equipo se mantiene oculto en las sombras (con su propio conflicto a resolver, ¡o no! ¡va a explotar el avión con todos dentro! En serio, un poquito más de creatividad en las situaciones de peligro no vendría mal). Clark Gregg y Ming-Na Wen se lo pasan genial (y se nota), ya sea bailando, pateando culos o simplemente sonriendo (la actriz que da vida a May dice que lo que más le cuesta es estar siempre seria, porque es una persona risueña por naturaleza). Y además el episodio contiene unas cuantas escenas de acción muy buenas (a pesar del pelucón de la doble de May), con peleas acrobáticas muy emocionantes y vistosas, y con Ming-Na demostrando una vez más que es LA AMA. Quiero que en un episodio se dediquen a investigar un artefacto que otorgue la eterna juventud y que May lo mire y diga “pfff, artefactos a mí…”

Review Express (Semana 22-28/09/14) – Premiere Week!

Poneos cómodos en el agujero del sofá con la forma de vuestro culo. Ya ha llegado ese momento del año otra vez. El verano se acaba, los días se hacen más cortos y las series más largas. El panorama estival televisivo, otrora desolador y hoy en día algo más interesante, da paso al estreno de un centenar de series nuevas y al regreso de aquellas que sobrevivieron a la temporada anterior. La Premiere Week finaliza hoy (aunque quedan muchas series por empezar/volver), y ha sido intensa, como siempre. Sin embargo, este año he decidido no hacer especial de pilotos. En primer lugar, porque me consume muchísimo tiempo que prefiero dedicar a otras series y películas, y en segundo lugar, porque este año he adoptado otra filosofía: no ver (y por tanto no hablar de) todas las series cuyo destino está en la cuerda floja, y podrían durar 3 semanas. Creo que lo mejor es dar un poco de tiempo a la temporada para que la parrilla vaya tomando forma y sepamos cuáles son las series en las que merecerá la pena invertir nuestro tiempo. Claro que me he atrevido ya con unas cuantas (Gotham, Red Band Society, The Mysteries of Laura…), pero no les dedicaré entradas hasta que lleven al menos cuatro capítulos (al menos a Gotham, porque Red Band Society probablemente caiga antes y esa tortura que es The Mysteries of Laura la va a aguantar su madre, y Daniel Écija).

Lo que sí he hecho esta semana es disfrutar del regreso de todas las series de otoño que sigo, y de esas he venido a hablar hoy aquí. Aunque me consta que existen bestias seriéfilas que lo ven todo, todo y todo, yo no sigo todas las series de network, así que lo que os dejo a continuación es una tanda de mini-reviews de “mis” series. Por eso, os animo a que vosotros completéis este primer “Review Express” de la temporada 2014-2015 con vuestras propias mini-reseñas sobre las series que yo no cubra. Sin más dilación, os dejo con mi opinión sobre los regresos de mis series de otoño (cuidado, spoilers):

 

Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. (2×01)

SHIELD Shadows

Está claro que con “Shadows”, Agents of S.H.I.E.L.D. parece estar (in)augurando una temporada más oscura y compleja. Lo dice Coulson explícitamente durante el episodio: “go dark” (declaración de intenciones donde las haya). A pesar de que la serie vuelve a incurrir en los errores de siempre y sigue sin cuidar esos agujeros de guión que le restan consistencia (la facilidad con la que tropecientos agentes se infiltran en una base de operaciones que oculta artefactos secretos muy peligrosos; el hecho de que el Hombre Absorbente sea encerrado en una jaula de cristal y nadie pensase en que se haría transparente para escapar), Agents of S.H.I.E.L.D. vuelve más segura de sí misma, más dispuesta a arriesgar y, con suerte, a convertirse en adulta sin renunciar a ese aire “infantil” de comic book clásico. Que no hacía falta cargarse a Lucy Lawless tan pronto (¡han matado a Xena! ¡hijos de p—!), vale, pero al menos sabemos que se han dado cuenta de que no hay tiempo que perder. [Esto es un fragmento de la review completa del 2×01 de S.H.I.E.L.D., que podéis leer aquí].

 

Awkward. (4×12)

La comedia teen de MTV dejó su cuarta temporada a medias para descansar este verano, y regresa (supuestamente) con las pilas cargadas, y (aparentemente) buscando una nueva dirección para este Senior Year que se inaugura. El primer episodio de la temporada, “Finals” retoma las cosas donde las dejó aquel ajetreado viaje escolar a la nieve de “Snow Job” (el único realmente bueno de la 4A), es decir, con Eva embarazada y Matty en las fauces de su mantis religiosa. Hasta el final del episodio, las cosas no han cambiado demasiado en Awkward.: los (cada vez más insoportables) monólogos de Jenna y su vaivén entre un rompecorazones y otro, las (cada vez más irritantes) intervenciones de Tamara (lo siento, te has pasado de moda), la (siempre infalible) mala hostia de Sadie, el patetismo de Jake… Por suerte, lo que sí cambia al final de “Finals” es la (simplemente implausible) ceguera de Matty con respecto a Eva. Al fin el jock adorable, que estaba perdiendo todo su encanto y convirtiéndose en un capullo redomado, se da cuenta de que está durmiendo con el enemigo, y echa a la psicópata rubia de su lado (“You’re a fucking horrible person, Amber” *aplausos*), y (que sea cierto, por favor) de la serie. Es todo muy precipitado y no entendemos por qué no ha pasado antes (supongo que porque algún cliffhanger había que poner), pero es lo que le hacía falta a la serie. Con Eva fuera de la ecuación, espero que este último año en el instituto de Awkward. se centre en lo que importa (el futuro de los personajes), y se deje de tramas de telenovela venezolana. Desafortunadamente, Ming sigue desaparecida en combate.

 

The Good Wife (6×01)

The Good Wife The Line

Ya sabéis que me he pasado todo el verano viendo The Good Wife, poniéndome al día para seguir la sexta temporada con vosotros. ¡Lo conseguí! La quinta fue tan intensa, cambiaron tantas cosas, y arriesgaron tanto, que uno se preguntaba cómo empezaría esta nueva temporada para seguir subiendo el ya de por sí altísimo listón. Pues lejos de optar por la calma tras la tempestad, “The Line” inaugura temporada con un gran Bang!: Cary arrestado enfrentándose a una posible condena de 12 años en prisión por tráfico de drogas. La temporada ha arrancado de forma inmejorable, todas las tramas siguen desarrollándose y entrelazándose sin síntomas de agotamiento. Es más, todo lo contrario. Diane incorporándose a Florrick/Agos, la (todavía lejana) posibilidad de que Alicia se presente a Fiscal General del Estado, los demonios David Lee y Louis Canning en pie de guerra. Todas estas tramas parecen augurar una primera recta de temporada cargadita de acontecimientos, como siempre. Me alegra comprobar que, tras cinco temporadas, The Good Wife sigue con su trayectoria ascendente y tiene cuerda de sobra para otro excelente año, pero lo que más me ha gustado de este “The Line” son dos cosas en concreto: primero, que Cary esté por una vez en el ojo del huracán -siempre me ha parecido el personaje más desdibujado y desaprovechado, y ha sido una muy buena idea centrar el episodio en él; y segundo, por fin los negocios de Bishop traen consecuencias para los abogados -hay pocos personajes secundarios de esta serie que me aburran, y Bishop es uno de ellos. Llevamos cinco temporadas viendo cómo Lockhart/Gardner arriesga representando al mayor capo de la droga de Chicago, y ya era hora de que (recordando el mejor capítulo de la serie hasta ahora) la mierda golpease el ventilador. Ya estáis acostumbrados de sobra, pero agarraos, que vienen curvas.

Una última cosa: ¿Cómo lleváis vosotros la era post-Will? Finn Polmar is no Will, pero es un buen personaje, y The Good Wife tiene armas de sobra para superar la pérdida, pero el vacío sigue siendo brutal.

 

Grey’s Anatomy (11×01)

Grey's 11x01

Once años no es nada. Urgencias tuvo 15. El primer gran éxito de Shonda RhimesGrey’s Anatomy, vuelve con su ¡¡undécima temporada!!, y lo hace con un reto bastante complicado: sobrevivir a la marcha de su mejor personaje, Cristina Yang. Y mal vamos cuando el espectador tiene la sensación de que le están intentando meter a la fuerza por la garganta una sustituta. La Dra. Pierce no es Cristina Yang, y sobra, directamente sobra. Y no solo porque haga que el vacío que deja Yang sea más grande, sino porque además supone la repetición del conflicto “Meredith de repente tiene una hermana de la que no sabía nada” que ya vivimos con Lexie. Hablar de síntomas de agotamiento a estas alturas de la serie es innecesario (¿recordáis cuando Grey’s era un fenómeno cultural?), pero Pierce es el indicio definitivo de que Grey’s debe morir. Ahora sí. No piensa así Rhimes, claro, sobre todo después de arrasar en los índices de audiencia este jueves con las tres series de su productora Shondaland. Ella siempre ha creído que Grey’s tiene cuerda para muchos años más, pero sus exhaustos personajes no nos dicen lo mismo. Es cierto que sigue habiendo muchos, que se las arreglan para que la relación MerDer (con la que empezó la serie) siga dando juego, y que Alex también es la “persona” de Meredith (como nos recuerdan en el capítulo “the only ones left”), pero casi todos estamos en esto por inercia, por terquedad, por acabar lo que hemos empezado. Y deberíamos hacer un pacto, Shonda, sus actores y su audiencia, para decidir que se ha acabado. “I Must Have Lost It in the Wind” no es un mal inicio de temporada, es más, es un episodio bastante sólido (menos esos vergonzosos cromas a lo OUAT en el helipuerto del Grey/Sloan), pero pensar en que nos esperan como mínimo 21 episodios más… Bueno, mejor no pensarlo y confiar en que Shonda tenga, como siempre, unos cuantos ases en la manga.

 

The Mindy Project (3×01-02)

The Mindy Project 3x01

La comedia de Mindy Kaling se adelantó una semana a sus competidoras, y por tanto este martes hemos visto el segundo capítulo de la temporada. Y lo hemos visto yo, un amigo, Mindy, y quizás su madre. Porque todo apunta a que este año se le va a acabar el chollo a la actriz, ya que Fox no levanta cabeza, y tanto esta como New Girl se han hundido en las audiencias, incluso más que el año pasado (que ya estaban rondando el “bajo 1.0”). En fin, disfrutemos de The Mindy Project mientras dure. De momento, la tercera temporada ha arrancado con dos buenos episodios. Como ya vimos el año pasado, Kaling por fin le cogió el tranquillo al tono de la serie y su personaje, haciendo que Mindy Lahiri fuera más likeable y apoyándose más en el componente romántico (os lo conté en este artículo, “Cuando Mindy encontró a Danny“). Así, los dos primeros episodios de la temporada se centran en su relación con Danny. Felizmente monógamos, Mindy y Danny ya han atravesado la primera etapa del emparejamiento, la del “ahora sí, ahora no”, y son definitivamente un item. Así que ahora toca la fase de conocerse a fondo en el entorno doméstico, de lidiar con sus respectivas familias, y descubrir los secretos más oscuros de cada uno. Y eso es justamente lo que vemos en “We’re a Couple Now, Haters” y “Annette Castellano Is My Nemesis“. Los dos episodios han estado repletos de buenos momentos, pero si algo nos han demostrado es que Danny Castellano es probablemente uno de los mejores personajes de la televisión actual, y probablemente el paradigma del hombre perfecto. Él es la verdadera estrella de The Mindy Projecty Chris Messina merece todo el reconocimiento del mundo por interpretar con tanta humanidad y cariño a este hombre tan imperfectamente perfecto. Y bueno, para terminar, dos palabras: Diamond Dan.

 

Modern Family (6×01)

Modern Family The Long Honeymoon

Después de llevarse por quinta vez el Emmy a Mejor Comedia, Modern Family vuelve con un reto (que yo le pongo): demostrar, aunque sea de forma retroactiva, que merece el desproporcionado reconocimiento de la Academia. Por eso, esta sexta temporada se tiene que poner las pilas, porque la anterior fue bastante irregular, y mostró muchos síntomas de agotamiento (todos sabemos que la quinta temporada es cuando una serie formulaica como esta empieza a cansar de verdad). Bueno, con “The Long Honeymoon” empezamos bastante bien, la verdad. El nivel de los gags es notable (todo lo que tiene que ver con la extraña e incómoda trama de los Happy Dunphys), el humor físico genial (el recortable de Cam y Mitch, las imágenes de la webcam de Haley), el ritmo impecable, la puesta en escena y “coreografía” brillante, y los personajes conservan su chispa intacta (cada día más enamorado de Sarah Hyland). Y además, Modern Family regresa con un sutil pero importante cambio: ¡la cámara casi no se mueve! Quizás solo sea cosa del estreno, pero parece que han abandonado ligeramente el formato mockumentary (tampoco hay apenas zooms, y los que hay son muy leves). No me preguntéis por qué, pero es algo que siempre he visto innecesario. Una fachada de modernez para lo que todos sabemos que es una sitcom clásica y tradicional. Así que por mí que siga así toda la temporada. Por último, y en relación a lo que acabo de decir, hay una trama en “The Long Honeymoon” que huele, como de costumbre, a ultra-conservadurismo: Gloria reconociendo que se viste explosiva para Jay, y dando a entender que esto es poco más que un “deber”, y Jay recriminándole que en realidad lo hace para ella. Es cierto que Gloria le pide lo mismo a Jay, que se vista elegante para satisfacerla, lo cual imprime una (cuestionable) sensación de igualdad. Pero al final, no es más que una manera de defender la idea de que una mujer como Gloria debe vestir así para su marido, no para ella, y desde luego no para otras personas. No sé cómo lo veréis vosotros, pero a mí estas cosas siempre me hacen que vea Modern Family con otros ojos, aunque sea momentáneamente.

También han vuelto Scandal, New Girl, Nashville, Revenge, The Big Bang Theory, Sleepy Hollow… Contadnos qué os han parecido los inicios de temporada de vuestras series.

Cuando Mindy encontró a Danny

TMP

The Mindy Project ha tardado un año en encontrar su voz, pero una vez la ha encontrado, ha dado el do de pecho. Cuando la comedia de Mindy Kaling comenzó en 2012, muchos nos apresuramos a comparar la mente de la actriz y guionista de The Office con la de otra “voz de su generación”, Lena Dunham. Lo cierto es que el trabajo de ambas guarda muchas similitudes; las dos se aproximan a la comedia haciendo énfasis en lo más extraño e incómodo de las interacciones sociales, e interpretan a álter egos con más ego que álter, mujeres que en un principio no están diseñadas para despertar simpatías, y que nos recuerdan constantemente lo peor de nosotros.

Sin embargo, a medida que Dunham se ha reafirmado en su discurso displicente, cada vez más fortalecida por todos aquellos que la despellejan, Kaling ha recorrido el camino opuesto. Su Mindy Lahiri no era un personaje especialmente agradable, más bien todo lo contrario, una woman-child chillona, irritante, intransigente, cuyos actos y opiniones en ocasiones rozaban lo inaguantable (no para todos, claro). Kaling decidió entonces hacer reboot de su personaje, y de su serie. A grandes rasgos, Mindy Lahiri sigue siendo la misma persona que el año pasado (igual de cuadriculada e inconsciente), pero Kaling ha sabido cómo potenciar sus características más simpáticas para convertirla en un personaje adorkable, al más puro estilo de la Jess de New Girl (pero menos insoportable).

Hemos visto a Mindy caerse en casi todos los capítulos de esta temporada (no hay nada como un buen slapstick para simpatizar con un personaje imperfecto), y sus perlas machistas o racistas han tenido contrapunto en otras cualidades positivas, de manera que el personaje no era percibido como una persona horrible, sino como alguien torpe y adorablemente horrible, como tú y como yo. Pero lo que sin duda ha contribuido en mayor medida al cambio en The Mindy Project ha sido el hecho de que Kaling se ha entregado por completo a la comedia romántica. Y lo ha hecho con la que es uno de los mejores casos will they, won’t they que recuerdo en mucho tiempo en televisión: Mindy Lahiri y Danny Castellano.

Como si se hubiera estudiado la recta final de la segunda temporada de Girls, en la que Dunham hacía caso a su co-productor Judd Apatow y se ponía romanticona perdida, Kaling decidió que las reglas de la rom-com por las que se rige su Mindy para sobrevivir, serían también las reglas de su serie. Así, The Mindy Project se convertía oficialmente en una comedia romántica de los 90. Pero lo que Dunham vivió como un experimento, Kaling ha asumido como la senda definitiva a seguir. Lo hemos comprobado en el reciente final de la segunda temporada, “Danny and Mindy“, un ágil refrito de clásicos como Algo para recordar o Cuando Harry encontró a Sally -junto a El diario de Bridget Jones las biblias de Mindy. Claro que The Mindy Project no ha prescindido en ningún momento del componente satírico y autorreflexivo con el que comenzó (véase a Danny comienzo pizza mientras Mindy corre a la cita o a los dos tirados en el sucio suelo lleno de colillas del Empire State en la escena más almibarada del episodio), y sigue insistiendo en el comentario sobre las relaciones en la era digital (recordemos el genial episodio del sexting). Estos son los elementos que la mantienen anclada en nuestro siglo, y que Kaling por fin ha sabido conjugar con el convencionalismo de las historias de amor para darnos algo realmente inspirado, divertido y adictivo.

THE MINDY PROJECT

La relación entre Mindy y Danny -perfecto más allá del bien y del mal Chris Messina– es el corazón de The Mindy Project, y la química entre ambos es lo que nos distrae (afortunadamente) de lo que sigue fallando en esta serie: los personajes secundarios. No es que los trabajadores de Shullman & Associates sean malos personajes, de hecho son simpáticos, caen bien, hacen gracia (no todos) y cada vez forman un equipo más cohesionado, pero da la sensación de que la mayor parte del tiempo, Kaling no sabe qué hacer con ellos -tampoco ayuda que el reparto cambie cada dos por tres. Llama especialmente la atención cómo maneja a los personajes femeninos, relegados constantemente a tercer plano mientras los hombres se llevan las tramas principales y secundarias. Además, todas ellas ocupan puestos laborales inferiores a los hombres. En S&A, todos los doctores son hombres, menos Mindy. Y todas las mujeres son recepcionistas o enfermeras. Es como si Kaling ya hubiera cumplido su cuota de transgresión y feminismo con la protagonista, y hubiera descuidado todo lo demás.

The Mindy Project sigue en pleno proceso de transformación. Queda ver cómo se desenvuelve la serie ahora que Mindy y Danny se han declarado amor eterno y ya hablan de cuántos niños van a tener. Por ahora, los cambios le han sentado bien, pero lo ideal sería que hiciera más énfasis en la coralidad del reparto y aprovechase mejor el potencial de personajes como Morgan y Tamra, para que lo de Mindy y Danny no se gaste antes de tiempo. Mindy Kaling compartió hace unos días la foto que encabeza este artículo, que bien podría ser una promo de Friends o Cómo conocí a vuestra madre (de no ser por la paloma y la caja de pizza). The Mindy Project va camino de convertirse en una comedia de amigos neoyorquinos al uso (pero mucho más inteligente y con chistes más agudos). Y lo más sorprendente es que cuanto más tópica, populista y complaciente se pone, mejor es. Palabrita de Meg Ryan.

Los niños bien de la comedia

Los reyes de la comedia tienen el siguiente relevo más que preparado. No es que Larry David, Tina Fey o Louis C.K. vayan a retirarse pronto (esperemos que no lo hagan nunca). Nada más lejos de la realidad. Pero si quisieran hacerlo podrían estar tranquilos, porque la nueva generación de cómicos estadounidenses viene pisando fuerte y con muchas ganas de hacerse oír (y hacer caja mientras los escuchamos).

Ser cómico en Norteamerica equivale cada vez más a ser pluriempleado y polifacético. Los tres nombres anteriores han desarrollado a lo largo de los años una reconocible imagen de marca, un exitoso emporio de productos culturales que llevan el sello inmediato de calidad antes de ser generados. Algo parecido está ocurriendo con los jóvenes veinte y treintañeros que están destacando en la televisión norteamericana en los últimos 5 años. Siguiendo los pasos de Fey, gente como Mindy Kaling o Lena Dunham se han propuesto desde el comienzo explotar sus personalidades y sus experiencias vitales para crear una marca de autor que ya están imprimiendo no solo en series de televisión, sino también en el mundo editorial. Algunos incluso se aventuran en otras artes, como la música. Y no tardarán en dar el salto al cine, aunque estén más que cómodos donde están ahora mismo. Están empezando pero ya son millonarios y lo más importante, enormemente influyentes. Estos chicos han nacido con una flor en el culo.

Girls no tendrá una audiencia espectacular, pero HBO la ha renovado recientemente para una tercera temporada, cuando la segunda aun no ha sido emitida (se estrena en enero de 2013). La serie de Lena Dunham es probablemente la que más ríos de tinta hizo correr la temporada pasada. Gracias a ella, Dunham conoció de primera mano la brutal fuerza del hype y el backlash. Puede estar contenta, con tan solo 26 años se ha convertido sin lugar a dudas en lo que ella quería: la voz de su generación. Una voz que no siempre acierta en sus declaraciones, pero que refleja fielmente las idiosincrasias de una juventud acomodada, apática y auto consciente. Dunham hace comedia con lo que más duele y mientras se auto proclama, a través de su Hannah Horvath, como prototipo de ese joven que dice que no puede trabajar pero lo que pasa es que en el fondo no quiere, ella no descansa ni un solo minuto. Recientemente ha firmado un contrato para escribir su primer libro, Not That Kind of Girl: Advice by Lena Dunham. Le pagan 3,5 millones de dólares por él. Random House, la editorial que la ha contratado, tiene fe ciega en la creadora/directora/productora/guionista de Girls. Más que comprar un material ya existente, ha adquirido un nombre, una gran marca, con la esperanza de publicar el próximo Bossypants.

Está claro que actualmente son ellas las que controlan el cotarro. En la comedia denominada “low-brow” despuntan otras mujeres jóvenes (aunque no tan jóvenes como Lena) que están desarrollando su carrera principalmente en televisión. Los nombres de Chelsea Handler o Whitney Cummings no sonarán con tanta fuerza como los de Fey o Dunham, pero están detrás de un importante imperio mediático. Por supuesto, no podemos olvidar a Amy Poehler (regresamos a lo “high-brow”, evidentemente), y ya de paso, a su compañera en Parks and Recreation Aubrey Plaza, de la que esperamos grandes cosas en un futuro próximo. Por otro lado, Mindy Kaling también sigue los pasos de Tina Fey (de quién si no), quizás más evidentemente que Dunham. Con apenas 25 años era una de las guionistas principales de The Office. A lo largo de ocho temporadas, Kaling se ha labrado un nombre y una reputación que ha utilizado para capitanear su propio proyecto: The Mindy Project. Sus compañeros en The Office siempre han coincidido en que era la mejor escritora de la plantilla y que sus personajes brillaban cuando los escribía ella. Kaling también ha escrito un best-seller: Is Everyone Haning Out With Me? (And Other Concerns)Y como Tina, ella también utiliza sus experiencias personales, junto a su particular y certera visión de la sociedad, para crear un agudo material que “es gracioso porque es verdad”. Sin embargo, como le ocurre a Dunham, Kaling también despierta cierta antipatía en un sector de la audiencia, que o bien no conecta con su humor o bien no aguanta al personaje público que se ha creado. No se puede tener todo. No todo el mundo puede ser Tina Fey.

De entre los nuevos cómicos jóvenes destacan un par de nombres masculinos, pero su repercusión en el medio es mucho menor que la de las autoras de las que hemos hablado hasta ahora. Mientras su compañera de The Office se visibiliza completamente y explota su imagen y su personalidad, B.J. Novak permanece a la sombra. Novak también era uno de los guionistas más destacados de la serie de NBC, pero está aun por ver si será capaz de desarrollar su potencial más allá de ella. Ellos dos representan fielmente el tipo de humor que esta generación está cultivando, profundamente anclado en la realidad (una ilusoria y embellecida) y en la actualidad, dependiente de las nuevas tecnologías y las redes sociales (“¿No has visto mi Tumblr?, que decía Ryan Howard), y basado en el ahora más efímero. Estas herramientas son astutamente utilizadas para generar personajes y situaciones universales que reflejan las características más destacables de los veinteañeros y treintañeros: la inseguridad, la incertidumbre por un futuro que debería haber llegado ya, el miedo a quedarse solo.

Se puede hablar de un salto generacional muy sutil pero relevante entre el grupo de autores y cómicos que en los últimos 10 años han destacado en cine y televisión y el que actualmente comienza a dominar la escena. La generación geek da paso a la generación hipster. Aquellos que fueron fans en los 80 llevan ya unos años generando productos que dependen en gran medida de la cultura popular de las últimas décadas y que hacen de la referencia pop una de sus mayores bazas. Dunham y Kaling también tienen un lado geek, sobre todo la segunda -sus personajes que autodefinen en base a las películas románticas de los 90. Sin embargo, sus discursos se construyen a partir del presente y no tienen esa obsesión casi enfermiza por saturar sus relatos de guiños para que el espectador juegue a reconocerlos. Si se les llama geeks es sobre todo por su extraño comportamiento social.

El material que escriben estos jóvenes es eminentemente autobiográfico (como suele ocurrir en este género). Si ellas se han centrado en las vidas románticas y las aspiraciones profesionales de sus personajes, Donald Glover (dos años mayor que Dunham) suele remontarse a su infancia para fabricar un humor agresivo pero entrañable que revisita constantemente sus mayores traumas. Pero, ¿tan mal lo pasó Glover? Más bien no. En el colegio lo llamaban “Oreo” y “maricón”, pero no creáis que hay mucho más. Glover se queja de que la gente no lo tome en serio como “negro” porque no es un delincuente o no ha matado a nadie. Sus pataletas vienen a decirnos que está harto del racismo dentro de su propia raza, y que quiere deshacerse de los lugares comunes que la rodean. Glover es un hipster negro, y según él, esto no está bien visto en su comunidad. Por eso, el “único negro que verás en un concierto de Sufjan Stevens” ha decidido utilizar la comedia (en concreto los monólogos) para reivindicar su particular personalidad. Su siguiente paso creativo será una serie “de autor” al estilo de Fey (que fue su mentora en 30 Rock) o Kaling. En ella nos contará su vida desde la infancia (¿será igual que Everybody Hates Chris?), y con suerte, nos ayudará a comprender mejor esos fantasmas que le persiguen desde entonces. Además de su trabajo en televisión, Glover ha creado un alter ego en el mundo de la música. Con su proyecto rap Childish Gambino, el actor de Community insiste en su mensaje racial y se sigue desnudando para el que esté interesado en saber todo lo que se le pasa por la cabeza.

Estos chicos y chicas han demostrado con creces el enorme talento que poseen y lo incansables que son trabajando. No hay quien los pare. Reciben críticas por practicar un humor que en ocasiones resulta poco humilde, y por adoptar una postura de referente generacional sin que nadie se lo haya pedido. Pero en muchas ocasiones, estas críticas vienen de parte de aquellos que no se sienten cómodos viendo en sus pantallas un tipo de realidad con el que se sienten tristemente identificados. Por otro lado, estos comediantes se diferencian de los veteranos en que no practican tan abiertamente el nihilismo en sus trabajos. Ellos no están deprimidos, son fabulosos, o al menos aspiran a serlo (y ahí está la gracia casi siempre). Glover es un rapero hipster que odia que los de su raza no lo acepten, pero que igualmente se ríe del blanco si le viene bien. Dunham ha convertido en heroína moderna a un parásito de la sociedad, y encima se ha llevado con ella a tres “hijísimas” (los padres de Zosia Mamet, Jemima Kirke y Allison Williams son todos gente importante del mundo de la cultura). Además, como también le ha ocurrido a Kaling, se la ha acusado de racista. A la creadora de Girls por no incluir en su platilla actrices negras, y a la de The Mindy Project por haber escrito a un personaje poco complaciente y bastante inapropiado a la hora de hacer comentarios raciales. Es más, cuando se juntan, el odio hacia ellos se multiplica. Recientemente, Dunham, Kaling y Novak mantuvieron una polémica conversación en Twitter en la que hablaban de disfrazarse para Halloween como populares asesinos en serie adolescentes. No sentó bien y Dunham tuvo que disculparse (solo ella, a los otros dos nadie les dijo nada). ¿Niños mimados o artistas transgresores? En el marco de una ficción televisiva que se ha despojado ya de todo límite y censura, esta nueva generación de talentos quiere hacer ver que nos podemos reír de todo. Que nadie se lo tome tan serio. Es solo comedia.

Pilotos 2012-13: Parte II – Ben and Kate, Guys With Kids y The Mindy Project

BEN AND KATE

Los martes en FOX
Puntuación: 7/10

FOX parece interesada este año en seguir cultivando la comedia buenrollista después del éxito (inicial) de New Girl. La prueba es Ben and Kate, una serie pequeña en aspiraciones que, muy probablemente, pasará desapercibida a pesar de un más que digno piloto. No hay demasiado que contar sobre Ben and Kate, la historia de una joven madre soltera, Kate Fox, que quiere con locura a su hermano, Ben, a pesar de que aparece cuando menos lo necesita y le arruina constantemente la vida. La serie puede alardear de haber dado en la diana con el casting. Si bien los personajes no llaman demasiado la atención a primera vista, los actores consiguen dotarlos de vida, de un poso que los hace cercanos, conocidos. Dakota Johnson está absolutamente adorable como Kate, una chica con los pies en la tierra pero la cabeza perdida, algo lenta al hablar, algo, si me lo permitís, lerda. Pero abrazable como pocas. Nat Faxon (Ben) es una de esas caras conocidas, o más bien, una de esas dentaduras conocidas, al que hemos visto en infinidad de películas y series. El hermano de Kate es un desastre, un niño perdido, un conflicto con patas cuyo principal problema quizás sea que, como diría el personaje de William H. Macy en Magnolia, tiene mucho amor y no sabe dónde ponerlo.

Y eso es quizás lo mejor de Ben and Kate, que ya desde el comienzo podemos ver latir su corazón bien fuerte. En la línea de los trabajos de Apatow (todos los caminos de la comedia llevan a él), la serie no tiene ningún reparo en mostrar su lado ñoño y sentimental a través de una más que bonita relación fraternal: “Somos como dos guisantes en la peor vaina del mundo”. Sin embargo, los hermanos no son la única atracción de Ben and Kate. La hija de ella, Maddie (Maggie Elisabeth Jones) responde al prototipo de ‘adulto en miniatura’, y es, por supuesto, el personaje más sensato y cuerdo. Todo lo contrario que la británica BJ (magnífica Lucy Punch), responsable de los momentos más absurdos, y probablemente el personaje que más nos hará reír. El tiempo dirá si esta simpática serie encuentra su hueco entre el público, como lo hizo otra comedia familiar de la cadena, Raising Hope. Eso espero, de lo contrario, sería malgastar el apellido de los protagonistas.

 

GUYS WITH KIDS

Los miércoles en NBC
Puntuación: 2/10

Guys With Kids es la Are You There, Chelsea? de esta temporada. Comedia multicámara de paupérrimos decorados (ese centro comercial sacado de Will & Grace) y con risas enlatadas (unas que además conocemos de sobra) que hace que te preguntes si alguien obliga a punta de pistola a la NBC para que haga este tipo de series. Guys With Kids viene avalada por un cómico de siempre afiliado a la cadena, Jimmy Fallon. Como presentador OK, como productor y creador de ficción ya puede retirarse. No hay nada memorable en esta sitcom. De hecho, cuando termine de escribir esto pienso borrarla completamente de mi memoria.

Gary, Chris y Nick son tres papás que viven diferentes situaciones domésticas. Uno está divorciado, otro casado con cuatro hijos y otro también casado, con un bebé. No os hace falta saber quién es quién. Como Modern Family (disculpad la comparación), Guys With Kids presenta tres tramas por episodio, tres ambientes familiares que convergen en el imprescindible bar donde los papis se reúnen. La supuesta gracia de la serie es ver a estos tres kidults haciendo el tonto con sus bebés colgados del cuello, pero nada, suenan los grillos tras cada chiste. Vamos, que no da ni para serie de planchar. Oxidada desde la primera escena, irritante, desfasada, no la salva ni el hecho de que uno de los protagonistas sea un buen DILF (bueno, uno y medio). Si existe la justicia no llegará al cuarto episodio.

 

THE MINDY PROJECT

Los martes en FOX
Puntuación: 8

Una de mis series más esperadas de la temporada. Mindy Kaling (Kelly Kapoor en The Office) no decepciona. Es más, supera todas mis expectativas con un producto que no tiene nada que envidiar a Girls. La comparación no es gratuita. Es más, es obligatoria. Las sensibilidades artísticas de Kaling y Lena Dunham son bastante similares. Ambas se ríen de sí mismas, de sus neuras y también de sus cuerpos, y se utilizan para hacer comentarios mordaces y -dolorosamente- acertados sobre los jóvenes de hoy en día -esta vez treintañeros. Como Dunham, Kaling se burla de todo, sobre todo de la intolerancia y la ignorancia -los chistes raciales son quizás los más divertidos. En este sentido, The Mindy Project resulta refrescante, adecuada, rabiosamente actual, y ofrece un discurso construido sobre la más pura ironía, sin elemento adoctrinador. Y por si eso fuera poco, es brutalmente graciosa.

Mindy Lahiri es Mindy Kaling. De eso no cabe duda. De hecho, Mindy Lahiri también es Kelly Kapoor, mujeres desvinculadas de la realidad cuyas expectativas vienen marcadas por la comedia romántica, por la ficción que han consumido desde pequeñas, o sea, Shoshannas de la vida. Mindy Lahiri es Mindy Kaling soñando con una vida creada por Shonda Rhimes. Las tres forman un ente único, un mismo personaje que habita tres universos distintos. De hecho, la relación entre su anterior serie, en la que ejercía como guionista además de actuar, va más allá. Kaling se lleva a la FOX a varios amigos de NBC. Produce su serie B.J. Novak (Ryan, el novio a ratos de Kelly Kapoor en The Office), y en el piloto vemos a Ed Helms, interpretando al “hombre perfecto” en una gran escena que demuestra las (súper)dotes para la comedia de Kaling. En The Mindy Project también hay algo de Bridesmaids (es inevitable comparar tras la desternillante escena de la boda y todo lo que viene después). Pero sobre todo hay un equilibrio perfecto entre introspección y alta comedia. Mindy hace maravillas con un ascensor. Hace pensar mientras hace reír, y eso no lo consigue cualquiera. Como ocurre con Girls, el riesgo que corre The Mindy Project es no complacer a toda la audiencia, puesto que la protagonista no es un personaje simpático, es más bien un ser insoportable y profundamente defectuoso que muchos y muchas no aceptarán. Es la cara oculta de la ironía. A mí me da igual, yo te amo, Mindy.

Pilotos 2012-13: Parte I – Animal Practice, Go On y The New Normal
Pilotos 2012-13: Parte II – Ben and Kate, Guys With Kids y The Mindy Project 
Pilotos 2012-13: Parte III – Revolution
Pilotos 2012-13: Parte IV – Elementary
Pilotos 2012-13: Parte V – Last Resort y The Mob Doctor
Pilotos 2012-13: Parte VI – The Neighbors y Partners
Pilotos 2012-13: Parte VII – 666 Park Avenue y Vegas
Pilotos 2012-13: Parte VIII – Chicago Fire, Made in Jersey y Nashville