[Reseña Blu-ray] Men in Black: International trae la saga marciana al siglo XXI

Mientras Mulder y Scully ponían de moda a los extraterrestres en televisión, la obsesión de la sociedad por la vida en otros planetas llegó al cine, culminando en uno de los grandes éxitos del cine de los 90, Men in Black. La película dirigida por Barry Sonnenfeld y protagonizada por  Will Smith y Tommy Lee Jones fue un auténtico taquillazo con casi 600 millones recaudados en todo el mundo, lo que dio lugar a una de las franquicias más rentables de Sony, generando dos secuelas estrenadas con una década de diferencia (2002 y 2012), pero con el mismo éxito.

Siete años después de MIB3 (la más taquillera de la saga con 624 millones recaudados globalmente), Sony Pictures ha decidido pulsar el botón de reset con un spin-off que se desarrolla en el mismo universo, pero se centra en otros personajes, Men in Black: International. Sustituyendo a Smith y Jones, que no repiten en esta ocasión, se encuentran Chris Hemsworth y Tessa Thompson, dúo dinámico (y espacial) que ya había enamorado a los fans de Marvel con su química como Thor y Valquiria en el Universo Cinematográfico Marvel.

Dirigida por F. Gary Gray (Straight Outta ComptonFast & Furious 8), que releva a Sonnefeld después de que este se ocupase de las tres anteriores, Men in Black: International renueva la franquicia con la incorporación de la Agente M (Thompson), haciendo que por primera vez una mujer coprotagonice una de sus entregas. Este personaje es el punto de partida e hilo conductor de la historia. Tras años intentando confirmar su existencia después de experimentar un contacto alienígena cuando era niña, M consigue ser contratada por la organización secreta MIB. Su primera gran misión le lleva a emparejarse con el arrogante y solitario Agente H (Hemsworth), con el que descubrirá una amenaza a la que MIB no se habían enfrentado nunca: un topo dentro de la propia organización.

Lo mejor de esta nueva Men (and Women) in Black es que no se limita a la reproducción nostálgica, sino que opta por renovarse casi por completo. A pesar de los guiños a la trilogía original y la presencia de Emma Thompson como la Agente O, MIB International está concebida como un reinicio, una actualización orientada a las nuevas generaciones, es decir, al público más joven, lo que sirve para expandir su universo más allá de lo visto hasta ahora. Por eso la nueva historia no cuenta con demasiada continuidad con respecto a las películas de Smith y Jones, las cuales no es estrictamente necesario haber visto para seguir el hilo.

Aunque no es exactamente lo que los fans de la trilogía esperaban (para ellos es inevitable echar de menos a los Hombres de Negro originales), MIB: International es un pasatiempo ligero y sin pretensiones al que no debemos exigirle demasiado. Pese a contar con una historia formulaica y predecible, la película funciona gracias sobre todo a su actitud desenfadada, a la compenetración de sus dos protagonistas y, sobre todo, al trabajo de una enérgica y carismática Tessa Thompson, con diferencia lo mejor del film.

Salvo algún chiste anticuado, MIB: International cumple muy bien como reboot y lleva la saga al siglo XXI, con mayor diversidad y mejor representación femenina. Además, como cabe esperar de MIB, la acción es explosiva y los extraterrestres muy originales e imaginativos. Destaca la incorporación de Peoncín (voz de Kumail Nanjiani en inglés), extraterrestre de bolsillo que tiene pinta de la típica “mascota” pesada, pero acaba dejándonos las mejores frases y los momentos más graciosos.

En resumen, estamos ante una MIB nueva pensada principalmente sobre todo al público más joven, no para treintañeros nostálgicos, una aventura convencional pero eficaz y divertida para desconectar y pasarlo bien.

RESEÑA DEL BLU-RAY

Sony Pictures ya ha puesto a la venta Men in Black: International en digital y múltiples formatos físicos. La película ha salido al mercado en España en DVD, Blu-ray, 4K UHD y dos ediciones metálicas limitadas en Blu-ray con contenido adicional no disponible en las otras ediciones, además del pack con la saga completa.

La edición analizada en esta ocasión es el steelbook limitado con la portada de Peoncín, que reserva la imagen de Chris Hemsworth y Tessa Thompson para el interior del estuche (aquí podéis ver fotos). La simpática ilustración de portada se complementa en la contraportada con una imagen del globo terráqueo, tal y como aparece en el film. Por último, los coleccionistas que odien los steelboks sin título en el canto pueden estar tranquilos, porque este lo lleva.

En cuanto a los contenidos adicionales, el steelbook lleva el disco que también se incluye en la edición Blu-ray normal, además de un disco adicional con extras que solo se encuentran en esta edición.

Los extras en común son lo siguientes:

  • 10 escenas eliminadas con un total de duración de 11:35 minutos
  • Tomas falsas (2 minutos)
  • Alien-cestry.com y Neuralizador: como si no hubiera ocurrido (anuncios de la base de datos de alienígenas protagonizado por Frank el carlino)
  • Reclutas nuevos, trajes clásicos
  • ¡Hagámoslo! Las escenas de acción más peligrosas
  • Mire aquí: aparatos, armas y vehículos
  • Expandiendo el universo de MIB
  • Les twins
  • Los Hombres de Negro conocen a la NBA
  • Frank el carlino y el gallinero de Peoncín
  • En caso de que hayas sido neuralizado: repaso de MIB

El disco adicional incluye:

  • Chris y Tessa salvan el mundo: alrededor del mundo con MIB: International.

A destacar las tomas falsas, que aunque breves (2 minutos), nos dejan momentos muy divertidos e incluso uno muy sexy protagonizado por Rebecca Ferguson y Tessa Thompson. También varias featurettes sobre los nuevos protagonistas y cómo se hizo la película (trajes, escenas de acción, armas, vehículos…), un repaso nostálgico a la saga (presentado por Frank el carlino, para los que su aparición en la película les haya sabido a poco), un crossover con la NBA y por supuesto, escenas eliminadas, con más momentos Hemsworth-Thompson, un final alternativo y la pieza estrella: una escena extendida en la que el Agente H se neuraliza a sí mismo tras acostarse con una alienígena.

En general, la edición cuenta con contenido abundante y está cuidada al detalle para satisfacer a los fans de la saga, tanto a los de toda la vida como a los nuevos. Pero sobre todo se convierte en imprescindible para los seguidores de dos de los actores más queridos del panorama actual, Chris Hemsworth y Tessa Thompson, quienes, tanto por la película como por las imágenes tras las cámaras, está claro que se lo pasaron en grande con el proyecto.

Men In Black: International – Reinicio para las nuevas generaciones

La obsesión de los 90 por los extraterrestres culminó en el éxito de Men in Black en cines. La película protagonizada por Will Smith y Tommy Lee Jones recaudó casi 600 millones de dólares en taquilla en 1997, impresionante cifra que dio a Sony una de sus franquicias más rentables y reafirmó el status de Smith como una de las mayores estrellas de Hollywood. La película generó dos secuelas, una en 2002 y otra una década más tarde, en 2012, siendo MIB3 la más taquillera a nivel mundial de la saga (624 millones).

En la era de la nostalgia, era cuestión de tiempo que los Hombres de Negro hicieran un comeback, como tantos otros iconos de los 80 y los 90. Pero en lugar de realizar una secuela directa con sus protagonistas originales (que seguramente no recibieron la oferta suficiente), Sony ha decidido pulsar el botón de reset y darle a la saga un lavado de cara con Men in Black: International, continuación/spin-off con nuevos personajes. Barry Sonnenfeld, que dirigió la trilogía original, cede la batuta a F. Gary Gray (Straight Outta ComptonFast & Furious 8), quien dirige un renovado reparto encabezado por Chris HemsworthTessa Thompson y el omnipresente Liam Neeson.

Men in Black se convierte en Men and Women in Black (no oficialmente, aunque sí a través de chistes y diálogos con voluntad modernizadora) con la incorporación de Thompson, cuyo personaje proporciona el hilo conductor de la historia. La Agente M ha conseguido fichar por MIB después de muchos años intentando confirmar su existencia. Su obsesión por la organización secreta viene desde la infancia, cuando experimentó un contacto alienígena que los Hombres de Negro no borraron de su memoria con el neuralizador. Ahora, la novata debe demostrar que tiene lo que hace falta para formar parte de MIB, para lo que se embarcará en una peligrosa misión alrededor del mundo junto al arrogante y solitario Agente H (Hemsworth), con el que descubrirá una amenaza a la que MIB no se habían enfrentado nunca: un topo dentro de la propia organización.

En lugar de caer en la reproducción nostálgica, la nueva Men in Black opta por renovarse casi por completo, presentándose como un nuevo comienzo que transcurre en el mismo universo y lo expande. Esta película no es un regalo a los fans de la trilogía original, sino una actualización dirigida a las nuevas generaciones. De ahí que no haya mucha continuidad con las anteriores entregas, que no hace falta haber visto para ver esta. Hay guiños que la conectan con las películas de Smith y Jones, y la (breve, pero como siempre fabulosa) presencia de Emma Thompson, que regresa como la Agente O, también sirve como enlace, pero por lo general, MIB: International es un reinicio, también en tono y espíritu. Algo que, sin duda, no casará bien con los más puristas, que echarán de menos a sus protagonistas originales.

MIB: International es un pasatiempo ligero y sin pretensiones al que, idealmente, no se le debería exigir demasiado. Es cierto que la historia es muy predecible y formulaica, pero funciona, sobre todo gracias a sus dos protagonistas, y en especial a una fantástica Thompson, que es con diferencia lo mejor de la película. Su química con Hemsworth (con quien repite después de Thor: Ragnarok) es evidente, y juntos forman un dúo muy divertido y compenetrado (y bueno, qué bien les queda el traje). Lo único que falla en esta pareja es cierta tendencia al humor rancio a la hora de manejar su tensión sexual no resuelta. El flirteo no hace daño, pero los chistes sobre lo buena que está una o lo mujeriego que es el otro anulan momentáneamente el progreso que supone tener a una mujer como protagonista en una saga eminentemente masculina. Si hay algo propio de los 90 que no hacía falta recuperar era eso.

Por lo demás, MIB: International es mejor de lo que parece. Como cabe esperar de la saga, la acción es explosiva y los aliens muy imaginativos. Destaca la incorporación de Peoncín, extraterrestre de bolsillo que corría el riesgo de convertirse en la típica mascota irritante y sobreexplotada, pero acaba haciéndose querer y dejándonos algunas de las mejores frases del film, gracias al excelente trabajo de voz de Kumail Nanjiani. En general, estamos ante una MIB nueva, orientada sobre todo al público más joven (insisto, no es un producto diseñado para treintañeros nostálgicos), una aventura convencional pero eficaz, con dos protagonistas que claramente se lo están pasando en grande, y nos piden que nos soltemos para divertirnos con ellos.

Pedro J. García

Nota: ★★★

Aniquilación: Destrucción creativa

El mundo se va a la mierda. No lo digo yo, lo dicen los científicos, los grandes pensadores y hasta alguna estrella de pop en su Instagram. No es ser catastrofista, es la pura realidad. Cada día comprobamos en nuestras carnes los efectos del calentamiento global. Vemos en las noticias cómo los casquetes polares se deshielan, la extinción irreversible de especies animales, sequías extremas, olas de frío polar… Pero no seamos agoreros, ¿y si esto no es el final, sino el principio de una nueva era? Ni mejor, ni peor, simplemente diferente. Esto es el Área X, el campo de juego de Aniquilación (Annihilation), la última película de Alex Garland (Ex_Machina).

Tras volarnos la mente con la inquietante y perfecta pieza de orfebrería fílmica que es Ex_Machina, Alex Garland vuelve por todo lo alto con otra sesuda cinta sci-fi con la que vuelve a poner nuestra existencia patas arriba. Una psicóloga (Jennifer Jason Leigh, eXistenZ) comanda una investigación científica al citado Área X. Su cuerpo de expedición está formado por cuatro especialistas de diferentes ramas: una bióloga (Natalie Portman, Jackie), una física (Tessa Thompson, Sorry To Bother You), una paramédica (Gina Rodriguez, Jane the Virgin) y una topógrafa (Tuva Novotny, Borg McEnroe. La película).

Ellas no son las primeras en adentrarse en esta misteriosa región, sino la duodécima patrulla. ¿Qué ocurre en el Área X para que nadie pueda entrar y salir de esa zona sin supervisión? Según los informes clasificados a los que hemos podido acceder destrangis, desde el momento en que cruzas la iridiscente atmósfera de la zona, todos tus conocimientos no valen para nada. Las leyes de la naturaleza pierden su carácter absoluto y se comban y rompen a su antojo. Nada es lo que parece, ni los animales, ni las plantas que nos rodean, realmente, ni nosotros mismos lo somos. Menos mal que lo que pasa en el Área X, se queda en el Área X. Sino que se lo digan al único superviviente de la anterior expedición, interpretado por Oscar Isaac, que repite con Garland tras deslumbrarnos como domador de ginoides en Ex_Machina.

Basándose libremente en la novela homónima de Jeff VanderMeer, Garland logra construir una intrincada y aséptica pesadilla de ciencia ficción en la que nada es lo que parece y ante la que el espectador no puede hacer otra cosa que dejarse llevar. Al igual que las cinco mujeres protagonistas al entrar en el Área X, Aniquilación nos embriaga y nos atrapa. Nos inquieta y nos aterroriza (la escena del oso ya forma parte de los momentos más terroríficos del cine moderno). Nos deja sin aire y nos fascina. El lento tempo del film, magistralmente marcado por la composición musical de Geoff Barrow (un tercio de Portishead) y Ben Salisbury (co-compositor junto a Barrow de la banda sonora de Ex_Machina y del episodio Men Against Fire de Black Mirror, entre otros trabajos), destroza por igual nuestro cuerpo y mente, haciendo que trascendamos de nuestra existencia terrenal y alcancemos algo… No sabemos el qué, pero algo diferente y novedoso. Una transformación reminiscente en sus compases finales a la hermosa Under the Skin. Una sensación parecida al sentido amor infinito de La fuente de la vida de Darren Aronofsky, pero mucho más amenazador y peligroso, extremadamente seductor y carnal.

Aniquilación es un cambio radical. El comienzo del fin o el fin del comienzo de la humanidad. Todo un hito en la nueva ola del cine fantástico y otro triunfo más para Alex Garland.

David Lastra

Aniquilación ya está a la venta en España en formato Blu-Ray y DVD, editada por Universal Pictures Home Entertainment. El Blu-Ray incluye los siguientes contenidos adicionales: Southern Reach: ‘Refracciones’ y ‘A los que vengan después’; Área X: ‘Resplandor’ y ‘Desaparecidas en el caos’; Hacia el faro: ‘Mente insondable’ y ‘La última fase’.

Sorry to Bother You: Un delirio surrealista que hay que ver para creer

Boots Riley se dio a conocer el año pasado con su opera prima, Sorry to Bother You, una película muy aclamada por la crítica que, sin embargo, tuvo un estreno muy discreto en Estados Unidos, y apenas vida comercial fuera de su país. En su día, el director se quejó en Twitter de que nadie estaba interesado en distribuir la película en el resto del mundo, a pesar de haber conseguido una taquilla bastante respetable en su país (17 millones de dólares) teniendo en cuenta lo pequeño y arriesgado del proyecto, ya que según le habían dicho, “las películas negras no funcionan bien internacionalmente”. Afortunadamente para nosotros, Universal Pictures Home Entertainment ha decidido rescatar la película del limbo comercial para lanzarla directamente a vídeo en nuestro país. Una oportunidad perfecta para descubrir por fin y de manera legal uno de los films más originales de los últimos años.

Sorry to Bother You transcurre en una versión alternativa de Oakland, Estados Unidos. La historia sigue a Cassius Green (Lakeith StanfieldAtlanta), un joven sin rumbo y con problemas de autoestima que vive en un garaje y no llega a fin de mes. Cuando un día encuentra un trabajo como teleoperador, Cassius descubre lo difícil que es trabajar en ventas siendo un hombre negro, por lo que decide poner “voz de blanco”, con sorprendentes resultados. A partir de ahí, iniciará un meteórico ascenso en la empresa, mientras sus colegas luchan por mejorar las precarias condiciones de su trabajo, lo que lo distanciará de sus amigos y su novia, Detroit (Tessa ThompsonThor: Ragnarok), una carismática artista y activista política. Al subir la escalera empresarial, Cassius se verá envuelto en un mundo cada vez más extraño y perturbador, donde deberá replantearse lo que está haciendo para detener los siniestros planes del horrible director de la compañía, Steve Lift (Armie Hammer).

Junto a un reparto estupendo (a los ya mencionados se suman Terry Crews, Seven YeunJemaine Fowler y Danny Glover), interpretaciones muy afinadas por parte de Stanfield y Thompson y una inventiva visual y estética irresistible, Boots Riley realiza uno de los debuts más prometedores y extravagantes de los últimos años. Sorry to Bother You es como un cruce entre Dear White PeopleBrazil, un excéntrico y divertido viaje al corazón de la América corporativa en el que la comedia se transforma en pesadilla y la crítica al capitalismo y el racismo adopta las formas más absurdas y creativas. La voz de Riley es contundente y da forma a una propuesta muy estimulante que no deja indiferente, una ácida sátira social llena de hallazgos y rebosante de personalidad que nos sume en un viaje psicotrópico surrealista y provocador. Esta es una de esas películas de las que es mejor saber lo menos posible, especialmente sobre su loquísima recta final, en la que nos zambulle en la fantasía más perturbadora y salvaje.

Junto a Jordan Peele, Ari Aster, David Robert Mitchell o Robert Eggers, Boots Riley se erige como uno de los cineastas más interesantes del panorama cinematográfico actual, en el que las ideas originales y las nuevas perspectivas para abordar el terror, la ciencia ficción y la fantasía son más valiosas que nunca.

Sorry to Bother You ya está a la venta en España en formato DVD, editada por Universal Pictures Home Entertainment. El DVD incluye los siguientes contenidos adicionales: Audiocomentario con el director; Featurette ‘El maravilloso desorden con el director Boots Riley’; Galería de fotos.

Crítica: Thor Ragnarok

A pesar de la fuerza y grandiosidad que caracteriza al personaje, Thor siempre ha sido uno de los eslabones más débiles del Universo Cinemático Marvel. El personaje interpretado por Chris Hemsworth ha brillado junto a Los Vengadores, pero sus entregas en solitario, Thor (2011) y Thor: El mundo oscuro (2013), no han tenido tan buena acogida por parte de público y crítica como las de otros héroes de este cosmos de ficción. Seguramente por esta razón, Marvel ha decidido que a la tercera va la vencida y le ha dado a la franquicia del Dios del Trueno un significativo lavado de cara con Thor: Ragnarok.

La película número 17 de Marvel es en cierto modo un reboot de Thor (muy metafórico corte de pelo incluido), un volantazo con el que Kevin Feige se aleja del tono serio y grandilocuente implantado por Kenneth Branagh en la primera entrega y emprende un nuevo rumbo, sin por ello sacrificar la épica intrínseca de la historia del hijo de Odín. Como se pudo ver en sus adelantos promocionales y como se confirma al ver el film, el modelo a seguir para realizar este reset ha sido Guardianes de la Galaxia. Adoptando el patrón de la franquicia de James Gunn, la nueva Thor tiene más comedia, más acción estrambótica y sobre todo, más color. La psicodelia, los sintetizadores, los láseres y la paleta cromática más chillona y cegadora se apoderan de los Nueve Reinos para darnos una aventura más ligera y completamente imbuida del espíritu de los 80 (el de Golpe en la pequeña China Flash Gordon), hermanando así a Thor con Starlord y su banda de forajidos intergalácticos.

Tras las cámaras se encuentra Taika Waititi (director de joyas como Lo que hacemos en las sombrasHunt for the Wilderpeople), una elección a priori chocante por parte de Marvel, que sin embargo se revela completamente acertada, además de coherente con la nueva estrategia creativa de Feige. La peculiar personalidad y el humor excéntrico de Waititi se pueden detectar a lo largo de toda la película, pero más allá de dejar su sello inconfundible, el realizador neozelandés ha sabido adaptar el idiosincrásico estilo de su cine al esquema general de Marvel. Es decir, Thor: Ragnarok es clara e inequívocamente un trabajo de Taika Waititi (como atestiguan entre otras cosas los cameos y secundarios interpretados por los habituales de su cine, como Rachel House, Sam Neill o él mismo), pero también es una película de Marvel. Esta vez, director y estudio han hallado el equilibrio y entendimiento adecuados para que la visión de uno no ahogue la del otro, como ha pasado ya en varias ocasiones (Ant-ManVengadores: La era de Ultrón), y que la voz individual del cineasta le dé una nueva capa de barniz a la franquicia sin que esta quede irreconocible (algo que, por otra parte, Feige no permitiría).

Siguiendo asimismo la estela de las más recientes secuelas de Marvel, Thor: Ragnarok es una película repleta de ideas, sorpresas, easter eggs y cameos (incluido el Doctor Strange en una aparición un poco metida con calzador), con numerosas tramas entrelazadas que conectan la historia con el pasado y el futuro del UCM. El film arranca con Thor preso al otro lado del universo, intentando escapar para evitar que la profecía del Ragnarok se cumpla y destruya su planeta natal, suponiendo el fin de la civilización asgardiana. Allí, Loki (Tom Hiddleston) continúa haciendo de las suyas, mientras Heimdall (Idris Elba) está desaparecido y los Tres Guerreros custodian las puertas del reino. Asgard entra en crisis con la aparición de Hela (Cate Blanchett), una poderosa nueva amenaza que busca hacerse con el control del universo. Tras su primer enfrentamiento con ella, Thor va a parar a Sakaar, un recóndito planeta en el que deberá sobrevivir a una competición letal de gladiadores, donde tendrá que luchar contra su “amigo del trabajo”, el Increíble Hulk, con quien protagoniza el reencuentro más esperado por los fans de Marvel. Junto a él y su nueva aliada, Valquiria (Tessa Thompson), Thor intentará huir de las garras del Gran Maestro (Jeff Goldblum) y regresar a Asgard para acabar con Hela.

Ese es el argumento muy a grandes rasgos de Thor: Ragnarok. Si creéis que he desvelado algo importante, no os preocupéis, no lo he hecho. Como decía, la película está llena de giros, y descubrirlos es uno de sus mayores alicientes (siempre que Marvel no los estropee todos antes de tiempo). Aunque también es cierto que su ajetreada y ramificada trama puede llegar a jugar en su contra. A Thor: Ragnarok le ocurre como a otras entregas marvelianas, pasan tantas cosas y hay tantos frentes abiertos que esto provoca por momentos falta de cohesión narrativa y una fragmentación que afecta al ritmo, a lo que contribuye además un metraje quizá excesivamente largo. Si una película de Marvel pedía una aventura de hora y media, como Waititi había bromeado (“90 minutos de película y 40 de créditos”), era esta. Esa habría sido su mayor osadía.

Y ese es el mayor problema de una película que, no obstante, funciona con la eficacia probada de casi todas las entregas de Marvel. Thor: Ragnarok da lo que se espera de la Casa de las Ideas, pero también es su película más alocada y marciana hasta la fecha. Desde las impresionantes batallas y escenas de acción (hay planos épicos para enmarcar, además de mucha comedia física), al hilarante humor (80% improvisado, según Waititi, y lleno de golpes geniales), pasando por la electrizante banda sonora de Mark Mothersbaugh (el primer score realmente memorable de Marvel, aunque no sea nada que no hayamos escuchado en Stranger Things Turbo Kid) y su estrafalario diseño de producción, maquillaje y peluquería, la película se zambulle en lo retro de forma más desenfadada si cabe que Guardianes de la Galaxia y, a su manera, también más arriesgada.

Otro de los puntos fuertes de Thor: Ragnarok es su fabuloso reparto. Hemsworth lleva a cabo su interpretación más afinada como Thor, gracias sobre todo al impulso de Waititi para que dé rienda suelta a su fantástica vis cómica y haga el ganso con Ruffalo y Hiddleston, que también se prestan a pasarlo en grande. Así, Thor, Hulk y Loki nos dan dos divertidas buddy films por el precio de una, con la novedad de que en esta ocasión el Gigante Esmeralda habla, lo que Waititi utiliza para hacer reír mientras explora la dualidad del personaje.

Por otro lado, las nuevas incorporaciones son inmejorables. De hecho, aquí no hay un robaescenas como suele ser habitual, sino un reparto formado por robaescenas. Tessa Thompson es una de las grandes revelaciones de la película, dejándonos una Valquiria inesperada pero muy carismática. Jeff Goldblum brilla interpretando a un chiflado divertidísimo que hará las delicias de sus admiradores, ya que se limita a ser él mismo (y no hay nadie más guay que Goldblum). El propio Waititi da vida a un secundario hecho para conquistar al público (sobre todo a su publico), Korg, un adorable (sí, adorable) guerrero extraterrestre que bien podría ser un personaje de una hipotética versión alenígena de Lo que hacemos en las sombras. Y por último, Cate Blanchett, ante la que es imposible cerrar la boca cada vez que aparece en pantalla. Después de su madrastra de Cenicienta, la actriz australiana vuelve a explotar su registro más exagerado con una malvada de presencia, sensualidad y elegancia arrebatadoras y una vertiente burlesca muy desarrollada. Sin embargo, la película no escapa de la maldición de los villanos desaprovechados, dejándonos con la sensación de que podía haber hecho mucho más con ella.

Thor: Ragnarok tiene sus problemas, como todas las de Marvel (el citado exceso de tramas, un abarrotado tercer acto, un CGI algo inconsistente en las cortas distancias) y esta heterodoxa e hipercómica reinvención del Dios el Trueno no casará con muchos fans (por no hablar de los detractores de Marvel), pero hay que felicitar al estudio por atreverse a salirse del molde y dejar que el director lleve realmente las riendas del proyecto. Visualmente, el film es una absoluta gozada (la espectacular fotografía corre a cargo de nuestro Javier Aguirresarobe, por cierto) y nos da el infalible cóctel de acción, humor y emoción que ha encumbrado a Marvel a lo más alto, pero gracias a ese enfoque tan personal de Waititi y a que no se toma tan en serio como sus predecesoras, Ragnarok deja mucho margen para la sorpresa, convirtiéndose así no solo en la mejor y más divertida entrega de Thor, sino también en la película más extraña y diferente de Marvel.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Contra todos: La buddy movie cerebral

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Tango y CashArma letal, Dos policías rebeldes, Gnomo Cop… La buddy film es uno de los subgéneros imprescindibles del cine de acción. Este tipo de películas descansan principalmente en la química de su pareja protagonista, normalmente dos hombres de personalidades opuestas que deben resolver sus diferencias por un bien común. Aunque vivió su apogeo en los 80 y los 90, edad de oro del cine testosterónico y los héroes de acción supermachos, la buddy film sigue dando guerra en la taquilla, pero ahora desde un prisma más cómico, desafiando estereotipos (Cuerpos especiales) y flirteando con la autoparodia (la próxima El otro guardaespaldas).

Contra todos (War on Everyone) continúa la tradición trazando un puente entre pasado y presente, conservando los lugares comunes del género (para bien y para mal), pero dándole un toque hipermoderno con un aire más autoconsciente e intelectual. Dirigida por el británico John Michael McDonaghContra todos se podría definir como una comedia indie de acción semiparódica. El film nos presenta al dúo dinámico formado por Alexander Skarsgård (True BloodBig Little Lies) y Michael Peña (Ant-Man, Marte), dos policías corruptos que patrullan las calles de Nuevo México como si fueran suyas. Terry (Skarsgård) y Bob (Peña) se dedican a chantajear a todos los criminales que se cruzan en su camino y abusan de su autoridad para salirse siempre con la suya, pero se encontrarán con la horma de su zapato cuando enfrenten a un enemigo mucho más peligroso que ellos, el aristocrático capo de la mafia de Nuevo México Lord James Mangan (Theo James).

Contra todos se beneficia de un reparto fantástico, y en especial de la dinámica en pantalla de Skarsgård y Peña, dos intérpretes más que solventes que forman muy buena pareja, a pesar de que sus personajes puedan resultar más antipáticos de lo normal. Ellos son lo que mantiene en pie una película contra-todos-dvdque, por otro lado, no ofrece mucho más. Contra todos puede recordar a la reciente (y muy superior) Dos tipos buenos, pero la cinta protagonizada por Russell Crowe y Ryan Gosling hallaba el equilibrio perfecto entre comedia tonta e inteligente, mientras que la de McDonagh se pierde en un tipo de humor más cerebral que no termina de dominar. Contra todos busca la risa contraponiendo la violencia más primitiva, el chiste verde o las situaciones disparatadas  a la intelectualidad de las citas filosóficas o las referencias cultas a autores, pero no sale airosa de su empresa, entrando a menudo en el terreno de lo pretencioso.

Por lo demás, Contra todos da justo lo que cabe esperar de una película de estas características, ya que se dedica a reproducir los tópicos del género al que pertenece, con un giro más irreverente y políticamente incorrecto. No falta el machismo inherente al actioner de los 90 (ellos pasean su privilegio masculino y presumen de pistolón mientras ellas cuidan de los niños y ofrecen sexo, gratis o cobrando), como tampoco la homofobia o el racismo casual. Claro que todo esto es contrarrestado mediante la autoconsciencia de la que hablábamos, y un ajuste modernizador (el malo es bisexual, los intereses románticos son una mujer negra y una latina) que le hace sumar puntos. Pero lo más destacable del film es sin duda el buen hacer de su pareja protagonista, un Alexander Skarsgård que es todo presencia y elegancia, y un Michael Peña divertido y carismático.

Contra todos ya está a la venta directa en DVD de la mano de Sony Pictures Home Entertainment. Como contenido adicional, la edición incluye escenas eliminadas.

Crítica: Creed (La leyenda de Rocky)

Creed Michael B Jordan

Adonis Johnson (Michael B. Jordan) pasa su infancia en un correccional de menores hasta que una mujer le hace una visita para contarle quién es su verdadero padre: Adonis es hijo del legendario boxeador Apollo Creed (Carl Weathers), que falleció antes de que el niño naciera. A pesar de que Adonis simboliza una infidelidad, un bache personal en la carrera de Creed, su mujer lo acoge en su mansión de Los Ángeles y le ofrece una educación y oportunidades de trabajo para llevar a una vida acomodada. Pero la verdadera pasión de Adonis es el boxeo, ya que, sin lugar a dudas, lleva este deporte en la sangre. Por eso, el muchacho deja su trabajo y se dirige a Filadelfia, el lugar en el que se celebró el mítico combate entre Apollo Creed y Rocky Balboa (Sylvester Stallone).

Una vez en Filadelfia, Adonis busca al “Potro italiano” y le pide que sea su entrenador. Rocky, que supuestamente se ha retirado para siempre del mundo del boxeo, ve en Adonis las cualidades que hacían de Apollo un boxeador extraordinario, un gran rival que acabó convirtiéndose en su mejor amigo, y termina cediendo. Con el objetivo de librar su primer gran combate con un rival invicto de fama mundial y hacerse un nombre por sí solo, Adonis se entrena a fondo, ajeno a la propia lucha que Rocky está librando por su cuenta después de descubrir que sufre una enfermedad muy grave. El ex boxeador encuentra en el muchacho un apoyo incondicional y la bonita amistad que se desarrolla entre los dos será la clave para que ambos salgan victoriosos de sus respectivos combates.

Este es el argumento de Creed (La leyenda de Rocky), el spin-off/secuela/reboot/legacyquel de Rocky, en la que el actor en boga Michael B. Jordan recoge el testigo de Sylvester Stallone para revitalizar y rejuvenecer la saga, que ya contaba con seis entregas anteriores (parece mentira, pero la última, Rocky Balboa, tiene ya diez años). El director Ryan Coogler ha elaborado con Creed lo que llaman un “crowdpleaser“, es decir, un film diseñado minuciosamente para agradar al público, ávido de experimentar el placer del regreso a un lugar conocido. Porque Creed es una película hecha para fans de Rocky, y también para incondicionales del género de boxeo. No falta ninguno de los ingredientes básicos de este tipo de cine, y de esta saga en concreto: los leitmotivs de superación personal y familia, la historia de amor (aquí con la prometedora Tessa Thompson interpretando a una estrella de pop en ciernes creada muy evidentemente a imagen y semejanza de FKA Twigs), los montajes de entrenamiento a ritmo de rock clásico (tema central de Rocky incluido), el indispensable componente de melodrama, y el impresionante combate final.

Creed Sylvester Stallone

Creed está repleta de guiños y referencias a la continuidad y la mitología de Rocky, pero su historia es nueva, y consigue no ser fagocitada por la necesidad de conectar todo con el pasado. Es decir, que la película encuentra el equilibro entre el homenaje y la renovación, haciendo que sea fácil de seguir para los que no han visto una Rocken su vida, pero a la vez constituyendo una experiencia nostálgica satisfactoria para los seguidores de la saga. Claro que, si obviamos el factor personal, lo que nos queda es una película de boxeo de manual, una cinta deportiva que sigue los dictados del género al pie de la letra y recurre a todos sus tópicos con la voluntad de llevar a cabo un trabajo clásico, y por tanto, infalible. Efectivamente, Creed no arriesga, y su relato descansa en demasiados lugares comunes, pero esto es una película de boxeo, una película de Rocky, y eso es justo lo que se espera de ella.

Jordan y Stallone son los encargados de que el film no se pierda en estos tópicos. El primero destaca gracias a una entrega absoluta a la historia de Creed y a una presencia física imponente que, sin embargo, no eclipsa su trabajo dramático, y el segundo se siente más cómodo que nunca en su personaje. Stallone está simpático y entrañable (aunque no de Oscar, todo hay que decirlo) y representa el atinado uso de la comedia en la película. Pero si ha nacido una estrella gracias a Creed ese es Ryan Coogler, responsable de que la película desprenda una enorme fuerza y fisicalidad, gracias a su excelente trabajo de dirección en secuencias brutales como el combate final, que por momentos parece estar ocurriendo en tres dimensiones. Su impetuosa e inteligente manera de mover la cámara nos indica que Black Panther de Marvel está en buenas manos.

Valoración: ★★★½