Suburgatory que estás en los cielos

CHRIS PARNELL, ANA GASTEYER, ALLIE GRANT, JANE LEVY, JEREMY SISTO, CHERYL HINES, CARLY CHAIKIN

Lo nuestro no estaba escrito en las estrellas, era más bien una relación con fecha de caducidad. Ella tenía muy buenas intenciones, y nos hacía reír, que es muy importante. Pero cuando uno sabe casi desde el principio que la cosa no es para siempre, es mejor cortar por lo sano, antes de que se alargue más de lo debido y la agonía acabe consumiendo a los dos. Esta ha sido la relación de Suburgatory tanto con sus espectadores como con la cadena que la emitía, ABC. La serie era un dulce que no amargaba a nadie, pero que ninguno de nosotros necesitábamos realmente, y ya sabemos cómo es esto de las series, necesitamos esa relación de dependencia absoluta para que merezca la pena de verdad comprometerse.

Suburgatory ha durado tres temporadas en antena (de 2011 a 2013), la última de ellas acortada a tan solo 13 episodios y emitida como reemplazo de midseason. Para muchos este fue el último clavo en el ataúd, pero lo cierto es que la serie creada por Emily Kapnek seguía teniendo índices de audiencia decentes, sobre todo si los comparamos con el resto de comedias de ABC, y siempre estaba la cuestión de la sindicación, que aumentaba las posibilidades de renovación. Sin embargo, ABC decidió sacrificar Suburgatory, probablemente por falta de confianza y de interés. Y no nos extraña, la verdad. Cuando una serie que ingresa en su tercera temporada ya ha dejado muy atrás el tope de su potencial, no tiene sentido seguir alargándola -y mucho menos arriesgarse a dar el salto mortal del instituto a la universidad, un cambio del que pocas series salen airosas. Así que, aunque nos duela un poquito, ABC ha tomado una decisión inteligente, algo que se confirma cuando comprobamos la poca repercusión que ha tenido la “conclusión” de la serie.

Y escribo conclusión entre comillas porque, como nos temíamos, Suburgatory no se ha despedido con una series finale en condiciones. Es cierto que “Stiiiiiiill Horny” (3.13) es un buen episodio, y además es un ‘final’, pero definitivamente no es una series finale. Para aquellos que buscamos cierre en las historias a las que hemos dedicado nuestro tiempo durante varios años, nunca deja de ser frustrante que tantas series no se clausuren como es debido. Lo peor de todo es que las tramas de esta temporada facilitaban una conclusión definitiva para todos los personajes, y ponían en bandeja el broche final, pero no se aprovechó y se decidió dejar a algunos de ellos en suspenso. Teniendo en cuenta lo pronto que se grabó la temporada y lo tarde que se canceló la serie, seguramente todos contaban con volver el año que viene.

JANE LEVY, PARKER YOUNG

Los personajes de Suburgatory reciben despedidas muy desiguales en “Stiiiiiiill Horny”. Quedamos más o menos satisfechos con el final de Tessa, que vuelve a los brazos de Ryan Shay (Parker Young regresa para la recta final de la serie como invitado especial casi mudo), en una escena deliciosamente surrealista en la que la pareja, como poseída por el espíritu de John Waters, se dispone a conocerse carnalmente en medio de la calle. Por otro lado, Lisa y Malik tienen su primera crisis doméstica para a continuación entender qué es eso del matrimonio, y vivir happily ever after. Estupendo (tampoco es que fuera muy fan de esta pareja, cada vez más intensa y empalagosa). Sin embargo, Suburgatory deja inacabadas las historias de sus mejores personajes, Dallas y Dalia Royce, la verdadera razón por la que la serie merecía seguir en antena. Dallas y George tienen un acercamiento tras el cual vuelve a enfriarse la relación, y el hecho de que no nos quepa duda de lo que sienten el uno por el otro hace que duela especialmente que la serie haya acabado con los dos separados, con un final tan abierto para ellos. Y lo de la enorme Dalia es aún más trágico: apenas aparece un minuto en la finale. Y vale que ya nos había dejado grandes momentos para la posteridad durante la boda de Lisa y Malik en el episodio anterior, pero no es suficiente. No Dalia, No Party Finale.

Después de tres años en el purgatorio de las series, Suburgatory pasa a mejor vida. Es solo una expresión, claro, porque al no haber alcanzado los episodios requeridos para ser vendida a sindicación (88), está condenada a caer en el olvido para siempre. Ni siquiera podemos añadirla a la eminente lista de “Series canceladas antes de tiempo”, y eso que tenía material de sobra para culto. Pero todos sabíamos que ya no daba para más, y que nadie luchaba por su supervivencia, como ha ocurrido con otras series en su situación (Cougar Town, Happy Endings, Community). No supo aprovechar sus oportunidades y se perdió (siempre estuvo “fuera de lugar” si lo pensamos), pero los que la seguimos hasta el final guardaremos un cariñoso -aunque leve- recuerdo de estos estupendos personajes y de los inspirados momentos de sátira y  comedia absurda que nos dio (que no fueron pocos). Esperemos que su magnífico reparto, especialmente las mejores intérpretes de la serie, la fantástica Jane Levy (a la que queremos ver ya en Evil Dead II) y la infravalorada, encantadora y brillante Cheryl Hines, encuentren pronto proyectos a la altura de su talento, y que estos tres años no hayan sido para nada.

D.E.P. Suburgatory y que Ryan Shay esté con vosotros, y con vuestro espíritu.

Nuevas series: cancelaciones, renovaciones y pronósticos

La temporada otoñal comienza por todo lo alto para las series norteamericanas. La mayoría de estrenos del último mes han cosechado buenas audiencias, augurando un año saludable para la ficción televisiva. Sin embargo, ya tenemos las primeras bajas en la parrilla. Centrémonos primero en las buenas noticias:

Hasta ayer, todas las series renovadas eran comedias y la mayoría de series canceladas se adscribían al género dramático. Primero se filtraba en la red la noticia de que The CW había decidido otorgar una temporada completa (de 22 episodios) a una de sus apuestas más fuertes de la temporada: Ringer. Poco después, la cadena confirmaba que además de Ringer, decidía renovar The Secret Circle y Hart of Dixie al menos hasta mayo (es decir, temporadas de 22 episodios también para ellas). De esta manera, las tres series de CW se convierten en los tres primeros dramas renovados, y se suman al resto de series con temporada completa asegurada, todas comedias de veinte minutos: New Girl, Up All Night, Whitney y 2 Broke Girls (esta última, mi favorita). Las audiencias de la CW suelen rondar los 2 millones de espectadores, sin embargo, ninguna de las tres series renovadas ha llegado a esa cifra en las últimas semanas, obteniendo todas un mero 0.8 de índice de audiencia. Entonces, ¿por qué se ha apresurado la cadena a renovarlas todas? Probablemente se trate de una estrategia para acallar las voces que hablan de crisis en la network. Pero también puede entenderse como un truco para ganarse la confianza de una audiencia que quizás se resistía porque ¿para qué molestarse en ver series que se cancelarán en breve? Es la manera que tiene la cadena de prometer no dejar colgada a su audiencia. Total, no tienen mucho que perder. Personalmente, creo que el plan funcionará y veremos aumentar las cifras.

No es una cancelación ni una renovación, pero podría significar cualquiera de las dos ocpiones: FOX ha anunciado fecha para el final de la primera temporada de Terra Nova, garantizando así la emisión de 13 episodios, cuya conclusión veríamos el 19 de diciembre. Lo cierto es que la serie no ha cosechado audiencias impresionantes y las críticas no son nada favorables (la mía es completamente destructiva), por tanto si la FOX ha decidido emitir una temporada completa quizás no deba tomarse como un indicio de renovación. Es oportuno recordar que esta tanda de episodios de Terra Nova lleva rodada desde hace un año y que la intención inicial de la cadena era emitirlos y ver qué pasaba después. Si la serie no remonta (algo que parece imposible a tenor de las mediocres audiencias y las malas críticas de su último episodio), el 19 de diciembre se emitirá su series finale.

Por ahora, la cadena con más bajas es la NBC, que ha demostrado tener de todo menos paciencia con respecto a algunas de sus nuevas series. Hace un par de semanas caía The Playboy Club, siendo la primera serie de la temporada en recibir el hachazo. Lo curioso es que unos días antes, el presidente de NBC, Bob Greenblatt, anunciaba su intención de mantener la serie en antena a pesar de las bajas audiencias, porque según él la serie necesitaba tiempo para asentarse y demostrar lo que valía. Dos días después, tras solo tres episodios emitidos, The Playboy Club se despedía definitivamente de la audiencia. La segunda cancelación de la temporada también provenía de NBC, que tras cuatro episodios y una abismal caída de las audiencias, echaba el cierre a Free Agents, la nueva serie de Hank Azaria. No son solo dos series de NBC canceladas, sino también dos series con Whedon Alumni en sus repartos (Sean Maher en The Playboy Club y Anthony Head en Free Agents) que no logran convencer a la audiencia, alimentando así la infame maldición whedon (cuya mayor representante es nuestra querida Summer Glau). A Morena Baccarin y a Alan Tudyk parece irles mejor con Homeland y Suburgatory respectivamente. Por otro lado, How to Be a Gentleman (CBS) ha sido desplazada a los sábados y ha detenido su producción, por lo que se considera muerta, a pesar de que la cadena no lo ha confirmado. Sería de esta manera la primera comedia cancelada, rompiendo la buena racha del género esta temporada.

Por ahora, estas son todas las decisiones que las cadenas han tomado con respecto a sus nuevas series. Sin embargo, es de esperar que en breve se pronuncien para confirmar las cancelaciones y las renovaciones que todos predecimos. El hacha está a punto de caer sobre Charlie’s Angels (ABC), que ha experimentado una caída progresiva en los índices, perdiendo 3 millones de espectadores con respecto a la audiencia de su episodio piloto. A otra serie de ABC, Pan Am, le espera un destino similar, con casi 5 millones de espectadores dados a la fuga. Por suerte, esto enseñará a las cadenas generalistas a no jugar a imitar a series únicas en su especie. Por desgracia, Pan Am nos gustaba mucho. Finalmente, a pesar de la tendencia a la baja de las audiencias (lógica tras la expectación inicial ante los pilotos), hay series que mantienen buenas cifras y que serán renovadas para una temporada completa en breve: Suburgatory, Person of Interest o Unforgettable por ejemplo.

*Última hora (22:51): Revenge y Suburgatory también han conseguido temporadas completas (fuente: Michael Ausiello).

El gran número de estrenos de la temporada no ha impedido que la audiencia seriéfila se pluriemplee y le dé una oportunidad a muchas series novatas. Sin embargo, a pesar de los números, el aire de decepción es generalizado. Aún nos quedan estrenos por ver antes de que acabe 2011, Grimm, Man Up Once Upon a Time (una de mis mayores apuestas), pero por si los implacables verdugos de las networks siguen cargándose series, la mid-season se encargará de hacer que nos olvidemos de ellas rápidamente. Para entrar en contacto con lo que nos tienen preparado, echad un vistazo a los estrenos de 2012. Pero antes, haced vuestras propias apuestas: ¿qué series sobrevivirán hasta mayo y cuáles serán las próximas en desaparecer? Para ayudaros con vuestros pronósticos, podéis consultar las audiencias actualizadas de todas las nuevas series en TV.com.

“Suburgatory” no es solo un mal título

Comparar Suburgatory (ABC) con Chicas malas (Mean Girls, 2004) es tan fácil como sacrílego. Y no por descabellado (porque la serie tiene muchísimo en común con la comedia escrita por Tina Fey), sino porque la diferencia de calidad y grado de impacto entre ambas es abismal. Bueno, quizás no tanto. Lo cierto es que Suburgatory (el título me da urticatory) muestra verdadero potencial. La historia nos la han contado mil millones de veces: chica de la gran ciudad debe desenvolverse en los suburbios de vallas blancas y Barbies mamá. En el caso de Mean Girls, la protagonista procedía de África y no estaba familiarizada con las castas del instituto y sus rituales sociales. En Suburgatory, la adolescente en cuestión es una niña mimada cuyo padre (divorciado) la “rescata” de los placeres y pecados de la Gran Manzana, con la esperanza de que en un ambiente más residencial se decida a tomar el buen camino. El proceso de adaptación es el mismo en ambos casos. Tessa (Jane Levy) es el bicho raro que debe aprender a desenvolverse en un hábitat hostil, y que con toda seguridad acabará encontrando su hueco entre adolescentes oxigenadas y pringados víctimas de bullying.

Hay en Suburgatory un acertado grado de exceso que brilla especialmente en el humor más visual. Las mujeres del barrio, madres e hijas, parecen en efecto directamente sacadas de una fotografía de David LaChapelle. La serie puede convertirse en un producto realmente destacable si explota adecuadamente ese aire marciano y caricaturesco que respiramos en algunas escenas: la madre que escucha hip hop en el coche y se gira terroríficamente para mirar a Tessa o la vecina stalker que grita desde el jardín de enfrente: “Hey George, there is my boyfriend! I’m stalking you!”. Por otro lado, los aciertos de casting son garante de buenos momentos. Tenemos a Jeremy Sisto, más conocido por su papel de Billy Chenowith en A dos metros bajo tierra, convertido en Suburgatory en un padre-carnaza para las leonas (o pumas) del barrio. Sisto encaja a la perfección en el papel de padre joven: entregado, comprensivo y enormemente desorientado. Promete especialmente su relación con Dallas (una estupenda Cheryl Hines), la ultra-bronceada y ceñida vecina que no es lo que parece, y que ya desde el piloto se revela como una muñeca de plástico con corazón. No perdáis de vista a la hija de Dallas, Dalia (Carly Chaikin), que con su desgarbada presencia y su mirada desencajada promete ser uno de los personajes más divertidos de la serie. Tessa es (inevitablemente) el personaje más antipático de Suburgatory. “Adolescente” equivale a “en construcción”, y en este sentido, Tessa muestra con acierto las trazas que definen a este tipo de personajes: arrogancia, desinterés, falsa sensación de madurez. Es decir, el personaje está bien construido, y es quizás por ello que nos resulte algo insoportable. Por último, tenemos la enorme satisfacción de encontrarnos en Suburgatory con uno de nuestros queridos Whedon Alumni, Alan Tudyk, que ya desde su primera escena en el piloto nos confirma que nació para la comedia absurda. No podríamos estar más encantados.

Sabemos exactamente lo que nos espera en los próximos episodios, y esto, a priori, no es inconveniente para guardar fidelidad a la serie (sobre todo si nos garantizan que Tudyk no se va a ir a ninguna parte). Los primeros veinte minutos de Suburgatory están lejos de constituir una carta de presentación impecable, pero cuentan con una materia prima lo suficientemente sólida como para llevar la serie adonde el piloto no ha logrado (o no ha querido) hacerlo. Convincente en su ambientación esperpéntica, y sin resistirse a mostrar amabilidad y ternura desde el principio (Tessa comienza a ablandarse al final del piloto), Suburgatory invita a regresar a ese barrio de barbacoas vecinales, padres obsesionados con el césped y madres con implantes que hace que Wisteria Lane parezca un documental.