[Reseña] Dentro del Laberinto – Edición 30 Aniversario (Sony 4K Ultra-HD)

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Quince años después de lanzar el Blu-ray, Sony Pictures Home Entertainment ha decidido apostar por “la experiencia de cine en casa definitiva” con el lanzamiento de un nuevo formato de vídeo doméstico, el Sony 4K Ultra-HD (4KUHD). Desde la empresa impulsan con fuerza la ultra alta definición con un formato que tiene una resolución cuatro veces mayor a la del Blu-ray estándar y 16 veces mayor a la del DVD. Para ello, Sony ha puesto a la venta en 2016 los primeros títulos de su catálogo en UHD, más de una veintena de películas que llegan al mercado en combo 4K Ultra HD + Blu-ray para facilitar la transición entre formatos.

Los títulos que conforman el catálogo pertenecen a tres categorías: nuevos estrenos, películas recientes y clásicos restaurados. La intención de Sony es ir introduciendo en el mercado una selección con las que demostrar las posibilidades del formato dependiendo de la naturaleza de cada película. Así, con los nuevos estrenos se busca la mayor calidad de sonido e imagen posible, con la adaptación de películas recientes al formato se pretende presentar cintas conocidas con una imagen renovada y con los clásicos restaurados la idea es reproducir lo más fielmente posible la experiencia original de una sala de cine.

Uno de los primeros lanzamientos de estreno de Sony es Infierno azul, el thriller de Jaume Collet-Serra protagonizado por Blake Lively, sobre una chica que se queda atrapada en una roca en el mar y es acechada por un tiburón blanco. Con Infierno azul queda demostrado lo que Sony busca con el 4K Ultra-HD, la experiencia más inmersiva posible. Viendo la película con el equipo adecuado el efecto es impresionante, el nuevo sistema de sonido Dolby Atmos hace que parezca que estamos en el agua junto a Lively y la imagen es de una resolución apabullante. Por el lado malo, esto va a hacer que los cineastas y profesionales de la post-producción se pongan más las pilas, porque los defectos se notan mucho más en UHD.

También he podido ver varios títulos recientes del catálogo de Sony, como Salt, el thriller protagonizado por Angelina Jolie, en el que las escenas de acción lucen mucho más en ultra alta definición, Ángeles y demonios, donde la fotografía de Salvatore Totino destaca a la nueva luz del UHD, y The Amazing Spider-Man 2, en la que los colores están mucho más vivos que en el Blu-ray estándar y las acrobáticas secuencias de acción digital sobresalen gracias al HDR (High Dynamic Range) y llaman la atención por su mayor nitidez, hasta el punto de parecer estar viéndola en 3D sin gafas. Esto se debe a que con el UHD, el espectro cromático aumenta, los colores aparecen más vivos, los oscuros más profundos y los claros más luminosos.

Además de los títulos mencionados, el catálogo de Sony incluye películas propias y también de Paramount Pictures y Universal Pictures, de la que ahora también lleva la distribución: ChappieLos Pitufos 2, Ninja Turtles: Fuera de las sombrasMascotas, Star Trek: En la oscuridad, Jason Bourne, La quinta olao la Cazafantasmas original y el reciente reboot. De esta manera, Sony cierra 2016 con la mayor oferta en UHD del mercado, a la que en 2017 se sumarán lanzamientos como Los Siete Magníficos¡Canta! La llegada.

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Dentro del Laberinto: como la primera vez

Los que me conocéis personalmente o me seguís en redes sociales sabréis perfectamente que Dentro del Laberinto (Labyrinth) es mi película favorita. El clásico de fantasía de Jim Henson es una de mis mayores obsesiones personales desde que lo vi a los 5 años (para muestra, mi blog sobre la película). Por eso me alegró enormemente saber que este sería uno de los primeros títulos en inaugurar la etapa UHD de Sony. Para conmemorar el 30º aniversario de esta querida película de culto, Sony ha llevado a cabo una restauración total a partir del negativo original supervisada por Brian Henson (hijo de Jim, marionetista en Laberinto y actual jefe de la Jim Henson Company).

Dentro del Laberinto se estrenó en 1986, por lo que sus efectos visuales, por muy punteros que fueran en su momento, se han quedado obsoletos. Sin embargo, ese es parte del encanto de la película, su cualidad artesanal y su imperfecto pero en perspectiva admirable resultado final (quién puede olvidar la escena de los Fireys, las criaturas del bosque que se intercambian la cabeza y los miembros al ritmo del pop de David Bowie). Por eso Sony decidió que no podía retocar la película más allá de la restauración de imagen y sonido, para evitar a toda costa lo que George Lucas (productor de Laberinto, por cierto) hizo con la primera trilogía de Star Wars o Steven Spielberg con E.T. El extraterrestre (incluir a un E.T. digital y cambiar pistolas por walkie-talkies). Con la reedición en 4K de Dentro del Laberinto se pretende reproducir en la medida de lo posible la experiencia del cine, sin desvirtuarla eliminando el grano o modificando la imagen original con nuevos efectos digitales (todavía lloro cuando me acuerdo de las restauraciones que Disney ha hecho de algunos de sus clásicos, puliendo tanto la imagen de imperfecciones que llegan a difuminarla).

El resultado salta a la vista (nunca mejor dicho). Ver Dentro del Laberinto en 4K UHD ha sido como verla de nuevo por primera vez. Y lo dice alguien que la ha visto, sin exagerar, 400 ó 500 veces. Efectivamente, la imagen conserva el grano original de la versión en cine (y las anteriores ediciones domésticas), pero lejos de parecer un defecto en ultra alta definición, es parte del encanto de la película, lo que realmente hace que parezca que la estamos viendo de nuevo (o por primera vez) en sala. Los colores están más vivos que nunca, el sonido es más envolvente y la calidad de imagen es insuperable. Poder ver detalladamente los bordados de la blusa de Sarah (Jennifer Connelly), el pelo de los Goblins o perderse más cerca que antes en el reflejo cristalino de los ojos de Jareth (Bowie) añade un nuevo componente a la experiencia de este visionado tan clásico de nuestra infancia.

El relanzamiento incluye además nuevos contenidos adicionales, lo cual es un añadido muy valioso para fans como yo, que ya tienen las ediciones anteriores de la película. Además de incluir los extras habituales, de los que destaca el imprescindible documental de una hora de duración Inside the Labyrinth, el 4KUHD incorpora nuevas featurettes y entrevistas con Jennifer Connelly y Brian Froud para conmemorar el 30º aniversario del film, homenajear a David Bowie y celebrar el legado de la película, uno de los clásicos de los 80 con un fandom más apasionado: “Reordenando el tiempo: Dentro del Laberinto en perspectiva”; “El legado de Henson”; “Recordando al Rey de los Goblins”; “El juego de preguntas y respuestas del aniversario”.labyrinth

La edición viene además restaurada con el ya mencionado nuevo sistema de sonido envolvente de Sony, el Dolby Atmos, e incluye los idiomas en audio y subtítulos de las anteriores ediciones en Blu-ray y DVD (que son muchos para enumerar aquí). Y por último, un pequeño detalle que no puedo pasar por alto: la carátula de la edición reproduce el póster original, en lugar de un nuevo montaje fotográfico, lo cual resulta coherente con lo que Sony ha querido hacer con el lanzamiento.

En definitiva, esta nueva versión de Dentro del Laberinto está hecha para renovar la pasión que muchos sentimos por esta película tan especial de nuestra infancia. Brian Henson y Sony Pictures han llevado a cabo una restauración a la altura del impacto duradero que la película ha tenido a lo largo de estas tres décadas, en las que se ha convertido ya no solo en un ineludible referente nostálgico o un título imprescindible del cine fantástico, sino también en una experiencia muy personal para miles.

Nuevas series 2016: Parte II

Os traigo mi segunda ronda de reviews de los pilotos de esta temporada 2016-17 (podéis leer la primera aquí). Y os recuerdo que no estoy siguiendo un orden en particular, así como tampoco estoy agrupando las entradas según los tipos de serie, género o cadenas. De hecho, esta selección de estrenos es especialmente diversa. Tenéis dos series de plataforma digital (una comedia y un drama), una sitcom familiar de ABC y un drama de la cadena de Oprah Winfrey. Descarto una y me quedo con tres. A ver si adivináis cuál es la que no pasa la criba.

One Mississippi

¿Recordáis aquella escena de Ghost World (tanto en el cómic como en la película) en la que Enid y Rebecca están viendo en la tele a un humorista híper-deprimente que habla como si se acabara de despertar de la siesta y a ellas les parece lo peor? Era una escena satírica que nos hablaba de cómo la comedia y los gustos estaban cambiando, virando hacia lo excéntrico, lo triste y lo puramente patético, pero vista hoy en día se puede aplicar, sin ironía alguna, al panorama actual de la comedia de autor en Estados Unidos.

One Mississippi es una de las nuevas comedias en primera persona desarrolladas por un/a humorista que nos llegan este año (y ya van unas cuantas). Creada y protagonizada para Amazon por la conocida monologuista y locutora de radio Tig Notaro, producida por Louis C.K. (el actual rey de la comedia deprimente y existencialista, también co-creador de Better Things) y escrita por Diablo Cody. Total ná. Los que han seguido la carrera de Notaro previa a One Mississippi saben perfectamente qué encontrarse en ella, porque incide en los temas y el estilo de su monólogo más famoso, en el que narra su experiencia después de serle diagnosticado un cáncer de mama y habla de la muerte de su madre. Efectivamente, One Mississippi, al igual que Transparent y tantas otras, difícilmente puede catalogarse como comedia. Pero lo es. Una comedia personal, singular, devastadora, con la misma tendencia a irse hacia el lado oscuro que al luminoso, una serie que se enfrenta a la tragedia con humor, para reír llorando. O viceversa.

StartUp

No tengo reparos en admitirlo: empecé a ver StartUp únicamente por dos de sus protagonistas principales, Martin Freeman (SherlockFargo) y Adam Brody (The OC, Jennifer’s Body). Esa era seguramente la intención de Crackle, la Netflix de Sony Pictures, que ha decidido aventurarse en la producción original, empezando por este drama tecnológico de gran pedigrí, y se ha asegurado de contar con nombres que funcionasen como reclamo para el público. Pues bien, vi el primer episodio totalmente predispuesto a que no fuera para mí, preparado para dejarla ipso facto (aunque me doliese despedirme tan pronto de Freeman y Brody), pero qué sorpresa me llevé al verme totalmente enganchado a la serie desde el principio.

StartUp nos lleva a Miami para contarnos la interesante coalición de varios personajes de muy diversas procedencias (un banquero que debe ocultar dinero robado, un “gang lord” que busca la manera de hacer legal su “profesión”, y una hacker que tiene una idea revolucionaria), que se ven forzados a trabajar juntos para fabricar el nuevo sueño americano, un sistema de moneda digital que supone el futuro del dinero y, sin proponérselo, les lleva a crear una nueva versión del crimen organizado. Aunque tenga unos cuantos glitches (como la necesidad de meter con calzador escenas provocativas y sexuales para dejar claro que es una serie adulta, al estilo de Showtime), StartUp es sin duda una ficción de calidad, un prometedor tech-drama que se suma a Mr. Robot Halt and Catch Fire, diferenciándose con un punto de arrogancia a lo House of Lies o Billions (pero sin pasarse, como ellas) y un toque a lo cine de Michael Mann. Un thriller estiloso, elegante, con buenas interpretaciones, y por encima de todo, con una historia y un ritmo que atrapan.

Queen Sugar

A priori, Queen Sugar no me interesaba nada. Pero empecé a leer cosas sobre ella, y a ver posts en Tumblr que me llamaron la atención, y decidí echarle un vistazo. Se trata de un melodrama creado, producido y dirigido por Ava DuVernay (Selma) para la cadena de Oprah Winfrey, OWN. La serie cuenta la historia de tres hermanos que se reencuentran en Nueva Orleans tras la muerte de su padre y nos introduce en las vidas de la comunidad negra de Louisiana para hablarnos de sus luchas personales: trabajo, drogas, amor/desamor y conflictos familiares.

Personalmente, aplaudo cómo la televisión norteamericana está aumentando la representación y la diversidad racial con sus series en estos últimos años, en especial con la nueva hornada de 2016 (después del pelotazo de Empire, las cadenas han despertado), pero Queen Sugar no es para mí. No es más que una telenovela con factura de quality series que se toma demasiado en serio a sí misma (no sé qué esperaba de una serie de Oprah). Ni siquiera conseguí terminar el primer episodio, de ritmo desesperante, diálogos mediocres y un tono de melodrama romántico afectado que me sacó por completo. Por no hablar de la selección musical, canciones mal elegidas y peor utilizadas. Terrible. Sinceramente, no entiendo el prestigio de DuVernay, por ahora no me ha demostrado ese talento del que tanto hablan (ella incluida).

Speechless

ABC sabe lo que le funciona, y no se corta en copiarse a sí misma y repetir la misma fórmula una y otra vez. Desde el éxito de Modern Family, la cadena del alfabeto no ha dejado de producir sitcoms familiares de corte similar, pero desordenando los ingredientes en pos de la diversidad y la inclusiónblackish introdujo a una familia negra a la parrilla de la cadena (ya era hora), Fresh Off the Boat hizo lo propio con la población chino-americana, y The Real O’Neals puso a un adolescente gay como protagonista y punto de vista principal de la historia. Este año, ABC nos presenta a su primera persona discapacitada protagonista con Speechless, comedia sobre una familia con un hijo que vive con parálisis cerebral.

Como adelantaba, Speechless es pura fórmula familiar ABC, pero ya desde su estupendo piloto desprende un encanto absoluto, una química entre personajes y un gran corazón, elementos que la mayoría de sitcoms necesitan unos cuantos capítulos (o una temporada) para perfeccionar. El mérito es principalmente de Minnie Driver, que lo borda como madre excéntrica y sobreprotectora, y de Micah Fowler, el hijo que va en silla de ruedas y se comunica con la ayuda de sus hermanos y de un programa informático (y posteriormente con un asistente contratado). La serie está cargada de clichés, de un buenrollismo a lo Little Miss Sunshine que puede echar para atrás a los más cínicos, y en el fondo no es más que otra propuesta de network en la que uno o varios miembros tienen algo que los diferencia de otros clanes televisivos sin dejar de formar parte de una familia nuclear tradicional (ABC apuesta por la diversidad, pero siempre dentro de un esquema de “normalidad”). Claro que, como decía, Speechless rebosa encanto, sabe tocar la fibra, es divertida, y garantiza buenos momentos. Aun queda mucho por hacer, pero un fuerte aplauso a ABC por un (otro) piloto que da en la diana, y por la importante labor inclusiva que está realizando.

Crítica: Los Pitufos 2

Dejémoslo claro desde el principio, Los Pitufos 2 es una película para niños. O quizás sea más acertado decir que no es una película “para todos los públicos”. Ya hemos aprendido gracias a los grandes (Pixar/Disney, Ghibli, Laika) que es más que posible hacer películas para los más pequeños capaces de conquistar, e incluso obsesionar, a los más grandes. Y que eso de “película infantil” no tiene por qué significar necesariamente “inaccesible o aburrida para el adulto” (ese el máximo error en el que incurren muchas de ellas, tratar de manera tan diferente ambas inteligencias). Pero no todos los estudios poseen el espíritu artístico necesario o creen que este tipo de cine merezca la misma dedicación que el resto. Para algunos, lo más importante es la recaudación, y los beneficios de los acuerdos con licencias externas. Nosotros sabemos distinguir una obra cinematográfica de un producto de márketing. Por eso, si decidimos adentrarnos en la secuela de Los Pitufos, es siendo conscientes en todo momento de dónde nos estamos metiendo.

Los Pitufos 2 es una reproducción casi clónica de la primera entrega, estrenada con sorprendente éxito mundial en verano de 2011. Cierto es que esta nueva entrega (manufacturada en tiempo récord) incorpora las suficientes distracciones como para que la sensación de dejà vu no esté demasiado presente. Siguiendo la regla de las segundas partes, la película de Raja Gosnell eleva el número de personajes (digitales y humanos), magnifica la acción y pasa de lo local (Nueva York) a lo internacional (París). En definitiva, es más grande, más abarrotada, y también, como no podía ser de otra manera, peor. Peor porque sigue fallando lo mismo que en la primera película. No nos molesta tanto el humor escatológico, los repetitivos chistes y gags, o el slapstick más tontaina como las escenas supeditadas a la tecnología 3D (estas pierden su razón de ser vistas en 2D) o el insultante product placement. A ratos, Los Pitufos 2 no es más que un anuncio de la nueva tablet de Sony.

Sin embargo, al igual que ocurría con su predecesora, Los Pitufos 2 acierta en varios aspectos que, si bien no la convierten en la película del año, sí la redimen y la sitúan por encima de propuestas similares como Scooby Doo, Alvin y las Ardillas o Garfield. En primer lugar, la integración de los pequeños seres CGI con los escenarios reales y actores de carne y hueso es perfecta. Nunca dudamos de que los pitufos están ahí de verdad, interactuando con Neil Patrick Harris o Hank Azaria. Pero dejando a un lado el apartado técnico, lo mejor de Los Pitufos 2 es la lección vital que articula la historia: “No importa de dónde vengas, lo que importa es hacia dónde quieres ir”.

Da igual que se explicite y se nos dé con él en las narices durante todas y cada una de sus escenas, el mensaje central es muy potente, y si hay que repetirlo ochenta veces para que a los niños les quede bien claro, que así sea. No lo deben pasar por alto. Con esta ausencia total de sutilidad, Gosnell nos habla de la familia, y de sus infinitas variantes. Estableciendo un sólido nexo temático entre Pitufina (creada por Gárgamel y adoptada por Papá Pitufo), los nuevos personajes (los Malotes, una lolita punk y un duende atolondrado, también creados por el brujo), y el padrastro de Patrick (interpretado por Brendan Gleeson), la historia insiste en la idea de que forman una familia aquellos que se aman incondicionalmente, sin importar de dónde se procede. Cliché, sí. Obvio y ñoño, por supuesto. Pero también una lección muy valiosa (y progresista) que no se debe menospreciar.

El otro acierto que eleva de categoría el conjunto es el sumo respeto con el que se maneja la obra de Pierre Culliford. A pesar de que la historia se actualice como mandan los cánones, los aspectos más importantes permanecen intactos. Es más, se sigue explotando con cariño y precisión el material original, para gozo de los muchos fans adultos de los pitufos. La presencia  de nuevo en labores de supervisión de la hija de Peyo, Véronique Culliford, garantiza que, a pesar de los pedos y los eructos, las creaciones de su padre no sean desvirtuadas en exceso -al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que la obra de Peyo no es, y nunca ha sido, alta cultura precisamente. De esta manera, Los Pitufos 2 introduce más bien cambios y novedades, no alteraciones. Nuevos pitufos (¿quién no quería conocer al Pitufo Pasivo-agresivo?) y nuevos seres mágicos que resultan coherentes en el universo azul de Peyo. Reclamos más que suficientes para contentar (y engatusar) a los dos únicos grupos a los que se dirige la película: niños y fans/coleccionistas.