American Horror Story 1984: Los 80 nunca morirán

Después de nueve años en antena, American Horror Story es toda una institución televisiva. Cada otoño, la serie de terror antológica creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk continúa creando expectación en torno al tema de la temporada y los actores que formarán parte de su reparto, mientras que sus índices de audiencia siguen siendo muy sólidos para una serie tan longeva. Este año, la ficción de FX (emitida por FOX en España) se vuelve a reinventar llevándonos de nuevo al pasado con AHS 1984, homenaje al slasher de los 80 con Viernes 13 como principal referente y reminiscencias a otra serie de Murphy, Scream Queens.

AHS 1984 transcurre en el Campamento Redwood, lugar de una de las masacres más sangrientas ocurridas en este universo de ficción. La historia sigue al prototipo de final girl Brooke Thomson (Emma Roberts), una chica inocente y reservada que, tras un terrorífico encuentro con el asesino en serie Richard Ramírez (Zach Villa), decide pasar el verano como monitora en Camp Redwood, uniéndose a un diverso grupo de personas, a cada cual con el secreto más oscuro. A su llegada, son recibidos por Margaret Booth (Leslie Grossman), directora del campamento y única superviviente de Mr. Jingles, el sádico asesino que sembró el terror en el lugar 14 años antes. La noche antes de la llegada de los niños al campamento, la noticia de que Mr. Jingles se ha escapado del hospital psiquiátrico en el que estaba encerrado da comienzo a una violenta pesadilla de la que será difícil escapar con vida.

Sarah Paulson y Evan Peters, hasta ahora los dos únicos actores que habían aparecido en todas las temporadas de la serie, no forman parte del reparto de AHS 1984. Sin embargo, la temporada sigue contando con numerosos rostros familiares, como Emma Roberts, Cody Fern, Leslie Grossman, Billie Lourd, Lily Rabe, John Carroll Lynch, Leslie Jordan, Dylan McDermott o Finn Wittrock, a los que se unen actores de otras series de Murphy, como Matthew Morrison (Glee) y Angelica Ross (Pose), y nuevas incorporaciones como el atleta y thist trap profesional Gus Kenworthy. Este elenco, sumado a la ausencia de veteranos como Kathy Bates, Jessica Lange o Dennis O’Hare hace de AHS 1984 la temporada más “juvenil” hasta la fecha, lo cual encaja con la propuesta si tenemos en cuenta que las películas de terror que homenajea/parodia suelen estar protagonizadas por adolescentes y orientadas al público joven.

Después del crossover de Apocalypse1984 vuelve a contar una historia más cerrada e independiente. Hay guiños y conexiones que siguen unificando todas las historias en el mismo universo, pero el espectador no necesita haber visto lo anterior para entender la temporada. La trama de 1984 comienza apoyándose fuertemente en las convenciones del slasher, con un asesino en serie que persigue a un grupo de jóvenes y los mata uno a uno de las maneras más macabras y retorcidas -la serie aumenta las dosis de violencia gráfica en la que es posiblemente la temporada más gore y explícita hasta la fecha-, para a continuación dar un giro en el quinto capítulo (como Roanoke, pero menos meta) y dedicar los restantes a contarnos un cuento de fantasmas al más puro estilo AHS.

Al contrario que en temporadas como Freak Show y Hotel, que tuvieron arranques estupendos pero se desinflaron conforme avanzaron, 1984 empieza con uno de los primeros capítulos más insulsos que se recuerdan de la serie para más adelante remontar el vuelo y terminar con buena letra. Los primeros cuatro episodios son un caos absoluto hasta para una serie como esta, no precisamente conocida por su solidez narrativa. El argumento se enreda demasiado pronto y sin apenas preámbulo, los giros no vienen precedidos de un mínimo desarrollo de personajes y todo se vuelve repetitivo muy rápidamente, desaprovechando así la oportunidad de hacer algo original o diferente con el homenaje al slasher, un género diseccionado recientemente en películas como La cabaña en el bosqueThe Final Girls.

Afortunadamente, la segunda mitad compensa la primera. A partir del quinto episodio, 1984 nos remite directamente al principio para volver a contar una historia de espíritus que permanecen atrapados en un lugar que hace las veces de limbo o purgatorio. Al igual que la casa de Murder House, el Campamento Redwood se convierte en la prisión de un grupo de personajes que se enfrentan a una eternidad en el lugar donde murieron. Sin abandonar en ningún momento la violencia y el humor mamarracho que siempre ha caracterizado a la serie, AHS 1984 se adentra en terreno emocional en su recta final, donde tanto los supervivientes como los fantasmas de Camp Redwood deben revisitar el pasado para resolver sus asuntos.

Oficialmente la temporada más corta de AHS con nueve episodios1984 llega a su clímax prometiendo un festival bañado en sangre para su último episodio, pero en su lugar nos ofrece una conclusión sentimental que recuerda, salvando las distancias, al final de Asylum. A pesar de no ser lo esperado y arriesgarse a decepcionar, este desenlace funciona muy bien como conclusión por dos razones: da sentido y ofrece cierre satisfactorio para los personajes, con lo que la temporada termina mucho mejor de lo que empezó. Más allá de los calentadores, los colores chillones y los litros de laca por cabeza, el homenaje a los 80 se vuelve especialmente trascendental cuando Montana, el personaje de Billie Lourd (la gran estrella de la temporada), nos recuerda que esta década nunca morirá, coronando así una historia sobre la inmortalidad, literal y figurada.

AHS 1984 no es ni de lejos de las mejores temporadas de la serie, pero tampoco es la peor. Pese a lucirse como siempre en lo estético (qué gozada los looks de los personajes), tener buenas interpretaciones (Lourd, Lynch, Ross, tú no Gus Kenworthy, Grossman, McDermott…) y darnos todo lo que tanto nos gusta de ella y lo que tanto obsesiona a su creador -personajes excéntricos, homenajes cinéfilos, humor alocado, nostalgia, asesinos en serie-, se puede notar el desgaste que afecta a la serie (y al espectador). Tras la emisión del final de 1984, las noticias sobre el futuro de la serie son contradictorias. Por un lado se cree que la décima temporada podría ser la última, y por otro se habla de que la serie podría durar diez temporadas más. No sabemos lo que pasará, pero si AHS va a seguir con nosotros tanto tiempo y nosotros pensamos seguir siéndole fieles, quizá vendría bien descansar un poco.

Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2018: Parte 2

DÍA 3

He’s Out There (Quinn Lasher, 2018 – Lituania) – Oficial Fantástico

Sobre el papel, He’s Out There es un slasher de manual. Una familia pasando un fin de semana en su segunda propiedad, situada en el campo, alejada de todo y todos. Todo comienza a torcerse cuando un desconocido comienza a acosar en la distancia a la mujer ante la ausencia del marido, es en ese momento en que decide dar un paso adelante y proteger a sus dos hijas… ¿Olvidamos algo? Ah, las muertes. Pues haberlas haylas, pero son casi anecdóticas y casi ni se ven. El problema de la cinta de Quinn Lasher (S-Lasher, je je je) no es esa ausencia de ideas, ya que la originalidad no es un requisito en este subgénero, sino esa absurda decisión de ser tan pacata y, especialmente, por intentar complicarse demasiado intentando dotar de profundidad a su historia y a sus personajes, cuando realmente no hace nada para que lo sean. Sus desdibujados personajes deambulan sin saber muy bien qué está pasando y el malo malísimo no transmite ninguna sensación de peligro, ni mucho menos carisma. Ni siquiera el morbo de vérselas pasar canutas a Yvonne Strahovski (la puñetera Serena Waterford de El cuento de la criada), compensa el tedio que provoca su visionado.

David Lastra

Deadtectives (Pascal Laugier, 2018 – Estados Unidos) -Panorama

En Deadtectives un grupo de timadores con la cara muy dura se dedican a aprovecharse de pobre gente que sufre supuestos ataques fantasmales para grabar un programa de televisión. Para salvarlo de la cancelación tendrán que irse a Méjico a investigar el caso definitivo, lo que les traerá muchos más problemas de lo que se esperaban. Por su temática, es inevitable pensar en Los Cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984 – Estados Unidos) y la saga de Expediente Warren (James Wan  2013 – Estados Unidos), pero con un tono mucho más cafre. Protagonizada por Chris Geere (conocido por la serie de FX You’re the Worst), Deadtectives es una película en la que todo es una broma, pero está lo suficientemente bien escrita como para no saturar. A excepción de un par de chistes cuñados que no pintan nada y no definen el humor general de la cinta, entretiene de principio a fin y resulta simpática.

Daniel Andréu

Ghostland (Tony West, 2018 – Francia/Canadá) – Oficial Fantástico

Y llega el turno de la locura… Pascal Laugnier, director de la polémica Martyrs, nos trae la historia más surrealista del festival. Ghostland es una pesadilla en pantalla grande y, como tal, debes aceptar sus absurdidades y sus peculiares normas, solo así podrás disfrutarla/sufrirla adecuadamente. Tras un cauto comienzo, todo se dispara con una genial escena de invasión doméstica con una resolución bastante sorprendente. Años después descubrimos las secuelas que ha provocado este ataque en las dos hermanas que se encontraban en la casa. Beth (Crystal Reed, Teen Wolf) se ha convertido en una autora de best-sellers de terror, justamente en su última obra Incidente en Ghostland revisita ese incidente; pero el caso de Vera (Anastasia Phillips, Skins) es diferente. Ella no ha podido pasar página y no solo sigue traumatizada por el acontecimiento, sino que sigue viviendo en la misma casa donde sucedió todo. La perfecta existencia de Beth se rompe con una angustiosa llamada de Vera, lo cual provocará su retorno al hogar familiar y el consiguiente reencuentro con su hermana y su madre (interpretada por la cantante Mylène Farmer, que ya trabajó con el director en el vídeo musical de City Of Love, clip en el que se encuentran gran parte de las claves estéticas de esta película). Laugier apuesta fuerte con una historia bastante marciana, que descoloca y sorprende en todo momento. Una película enrevesada, muy enfermiza y que no comete el error de tomarse demasiado en serio. Ghostland reúne todo lo necesario para pasar un mal rato en una sala de cine.

David Lastra

Piercing (Nicolas Pesce, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Fantástico

No es frecuente la adaptación al cine de novelas de Ryû Murakami (no el Murakami de Tokyo BluesBurning o 1Q84, sino el de Audition o Azul casi transparente), por lo que Piercing era muy esperada para nosotros sus fans. Murakami siempre cuenta sus historias de una forma muy particular que hace que cualquier acercamiento a su literatura sea recibido con tanta expectación como miedo. Aquí se sigue a un joven (Christopher Abbott) que necesita buscar a una potencial víctima para saciar su necesidad de asesinar y así no acabar con la vida de algún ser querido. Por supuesto, por mucho que lo planee, se va a encontrar con muchos obstáculos por parte de su elegida (Mia Wasikowska). Aun aceptando que el cine es un medio diferente que no tiene que calcar su referente para hacer una buena adaptación, el guion de Nicolas Pesce se deshace de demasiados aspectos esenciales. Por ello el comienzo de la trama resulta un tanto atropellado, hay detalles que no se entienden igual si uno no va habiéndose leído la novela y, lo más importante, el espectador no se mete en la cabeza de los protagonistas de la misma forma que en el libro. Uno de los fuertes de la narración de Murakami es la estructura que alterna la primera persona del chico y de la chica en cada capítulo, de donde viene el extraño tono de comedia romántica muy retorcida, y esto en el film se pierde. Lo bueno, y que compensa la ausencia de todas estas cosas, es que Piercing nace del interés por hacer algo artísticamente relevante. Gracias a unas buenas interpretaciones, un muy buen apartado técnico o un uso muy interesante de  la banda sonora compuesta por temas de giallos de los años 70, encuentra una atmósfera y una personalidad propias que hacen que se sostenga como obra autónoma pero a la vez relacionada con su referente literario.

Daniel Andréu

DÍA 4

Summer of ‘84 (Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Kar Whissell, 2018 – Canadá/EE.UU.) – Oficial Fantástico

Nuevo ejercicio de nostalgia del equipo que nos trajo Turbo Kid. En esta ocasión se acercan a un grupo de chavales que deciden investigar una serie de desapariciones que están ocurriendo en su pequeña ciudad. Una aventura veraniega a lo Cuenta conmigo en clave revisionista a lo Stranger Things. Repleta de tópicos y lugares comunes (¿acaso no es esa la gran marca de autoría de los Whissell-Simard?), Summer of ‘84 sale un poco mejor parada en guion y definición de personajes que su anterior aventura. Como en esa ocasión, la carencia absoluta de originalidad se ve altamente beneficiada por la calidad estética del producto, así como por su notable banda sonora, que vuelve a correr por parte de Le Matos.

David Lastra

Boar (Chris Sun, 2017 – Australia) – Oficial Dark Visions

Boar es una de esas películas de las que no se puede decir nada especialmente malo ni bueno debido a su simpleza. Un jabalí gigante va descuartizando gente poco a poco en una zona campestre de Australia. Literalmente no hay más y esto es una cierta virtud ya que no tiene mucha posibilidad de error. Posee unos diálogos muy ágiles e inspirados que destacan incluso por encima de las escenas de descuartizamiento y horror. Quizás algo que se le puede echar en cara es el atrevimiento puntual de enseñar demasiado cómo el jabalí mata a sus víctimas en escenas hechas con un CGI más que pobre que desmerecen las escenas con la criatura animatrónica.

Daniel Andréu

Mirai, mi hermana pequeña (Mamoru Hosoda, 2018 – Japón) – Oficial Fantástico

Qué difícil escribir sobre una película que es pura emoción. Mirai, mi hermana pequeña narra las aventuras caseras de un niño pequeño ante la llegada al mundo de una nueva hermanita. Con el mismo acierto que Del revés (Inside Out) (Pete Docter, Ronnie del Carmen, 2018 – Estados Unidos) pero de una forma diferente, el guion de Mamoru Hosoda capta con una sencillez abrumadora lo que significa crecer, descubrir lo que es la vida y aprender a caminar por ella junto a tus seres queridos, los que están contigo en el presente, los que estarán y los que estuvieron antes que tú. Alterna secuencias de “fantasía” con otras hogareñas que son igual de mágicas, ya que todo se ve a través de la mirada infantil del pequeño Kun. Uno no puede evitar emocionarse ante la belleza de las imágenes, tanto las más sencillas y familiares como las más visualmente elaboradas, llegando a un desenlace en el que los sentimientos terminan de explotar.

Daniel Andréu

Sta. Agatha (Darren Lynn Bousman, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Dark Visions

El director de unas cuantas Saw y de Repo! The Genetic Opera (musical con Anthony Stewart Head y Paris Hilton que solo me hizo gracia a mí) se adentra en el nunsploitation… y ahí termina lo interesante de la propuesta de Sta. Agatha. Un convento unas cuantas monjas ultra-maquilladas, comandadas por Carolyn Hennesy (la que fuera Barb en Cougar Town y otros mil secundarios miméticos más en cine y televisión), se dedican a vender recién nacidos en vez de pastitas. El negocio no va nada mal, pero todo cambia con la llegada de Mary (Sabrina Kern), una joven embarazada que no sabe qué hacer con su vida y que claramente no estaría allí si supiese los tejemanejes de las monjas, o sí, no sé.  Sta. Agatha no funciona ni como ejercicio de revisionismo u homenaje a ese rinconcito dentro de ese subgénero de exploitation, ni como película actual de terror. Doloroso resulta su simplismo y su soporífero ritmo, aunque peor es que un cineasta tan dado a lo sádico y al humor no haya sabido entretenernos con una historia de monjas chungas.

David Lastra

Blood Fest (Owen Egerton, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Dark Visions

Hay películas que parecen estar hechas para ser proyectadas en la sesión golfa de un festival de cine fantástico y de terror y Blood Fest es una de ellas. Ya su premisa es ideal para la ocasión, pues sus protagonistas asisten a una fiesta que mezcla los macro festivales musicales con los festivales de cine de terror, una gigantesca explanada con escenarios que imitan escenas de películas de terror y en la que se interpretarán en directo las secuencias más míticas ante el público. Por supuesto todo terminará en una fiesta sangrienta muy bestia en la que los protagonistas tendrán que escapar del evento que se vuelve más real de lo que ellos esperaban. Blood Fest consigue entretener de principio a fin con mucho humor y teniendo cero pretensiones, además de muchas vísceras y muertes rebuscadas, lo que a esas horas de la madrugada se agradece enormemente.

Daniel Andréu

DÍA 5

Please Stand By (Ben Lewin, 2017 – Estados Unidos) – Panorama

Detalles como el de programar Please Stand By son los que hacen que apreciemos el festival aun más, porque en uno festival como Nocturna Madrid contar con una película así es arriesgarse. La infravalorada Dakota Fanning interpreta de forma increíble a una joven autista obsesionada con Star Trek que escribe un guion para su serie favorita con intención de participar en un concurso. Tras conocer a los personajes, asistimos al viaje de superación que supone para Wendy escaparse de la residencia en la que vive para entregar en mano su manuscrito. Se trata de una película amable y con 100% de buenas intenciones, lo cual si se hace bien puede jugar a su favor, por mucho que desde el primer segundo esté claro cómo va a evolucionar y terminar la historia. La sorpresa no es lo importante aquí, sino empatizar con sus personajes y sus situaciones hasta el punto de estar con el corazón en un puño durante los momentos finales (y de querer meterse en la pantalla para coger a Pete, ese adorable perrito, y abrazarlo para siempre). La conexión con algo como Star Trek es más que suficiente para que una película sin sangre, vísceras o monstruos infernales se gane el corazón del público de Nocturna Madrid.

Daniel Andréu

Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988 – Estados Unidos) – Classics

Por fin llegó uno de los momentos que algunos habíamos estado esperando durante meses, el privilegio y el honor de ver la primera entrega de las aventuras de Chucky en la pantalla grande con su creador Don Mancini en la sala, lo que lo hizo aun más especial. ¿Se puede decir algo nuevo de una película de hace 30 años que supuso el nacimiento de un personaje tan icónico? La mítica posesión del muñeco Good Guy por parte del asesino Charles Lee Ray que da a una serie de surrealistas y macarras asesinatos es ya parte de la historia del cine de terror. Aunque no haya novedades, sí que merece la pena recalcar que sigue siendo muy poderosa tres décadas después, que el humor sigue funcionando y que sigue dando un placer inmenso ver a Chucky asesinar a todo el que se cruza en su camino, así como verle sufrir y ser destruido. En diez años será el 30 aniversario del nacimiento de la igualmente maravillosa Tiffany, así que el Nocturna Madrid 28 sería una ocasión perfecta para conmemorarlo trayendo a Jennifer Tilly. Ahí queda dicho.

Daniel Andréu

Mandy (Panos Cosmatos, 2018 – Estados Unidos, Bélgica, Reino Unido) – Panorama

Como siempre, el festival se guarda una de las apuestas más fuertes para la clausura. Había mucha expectación por ver Mandy y eso se demostraba en el hecho de que tuvieran que abrir una segunda sala para atender la alta demanda de entradas. La película más que una historia es un viaje alucinado de Nicholas Cage (que termina de abrazar definitivamente su papel de icono moderno del absurdo) por consumar su venganza contra una diabólica secta religiosa formada por un grupo de malvados hippies y unas extrañas criaturas. De principio a fin Mandy tiene una atmósfera espesa y saturada, tan drogada como sus personajes, y tan marciana que si el espectador entra en ella se embarcará también un viaje alucinado. No se trata de una cinta fácil debido a lo lento de su ritmo, pero el trabajo visual está cuidadísimo y la última banda sonora de Jóhann Jóhannsson para el cine antes de fallecer se convierte en un elemento crucial más del largometraje. Aunque haya dos partes claramente diferenciadas, el descenso a los infiernos que supone acabar con cada miembro de la secta no es tan loco como se podría esperar, aunque da para momentos con mucha fuerza. Hay en Mandy mucho de Nicolas Winding Refn (por tanto también hay mucho Lynch) pero con la ventaja de no tener la sensación de que nos la están intentando colar en todo momento. Aunque hay algo que impide a la película llegar a la genialidad, es una apuesta muy arriesgada e interesante que no dejará indiferente a nadie.

Daniel Andréu

The Ranger (Jenn Wexler, 2018 – Estados Unidos) – Panorama

Tras la clausura, un último caramelito de violencia para despedirnos en forma de aventura sangrienta y sin demasiado sentido, como debe ser a la 1 de la mañana un sábado. Si en Boar era un jabalí gigante asesinando australianos, aquí se trata de un guarda forestal muy loco y obsesionado con las normas asesinando jóvenes punkis. Es aquí, en la ambientación, donde desconcierta esta The Ranger, ya que la recreación de esos últimos años de los 70 y principios de los 80 es tan indefinida que uno no sabe si es falta de inspiración, algo intencionado, o realmente los personajes son jóvenes modernos de los 2000 jugando a drogarse y disfrazarse de rockeros. El villano da para bastantes situaciones absurdas que son lo mejor de una cinta que tiene poco que ofrecer además de un rato corto y entretenido.

Daniel Andréu

 


 

Nocturna Madrid vuelve a convertirse en una cita obligada para los amantes del fantástico y el terror, con una programación variada y arriesgada, además de unas actividades muy interesantes pensadas para que disfrutemos al máximo durante estos seis días. Mención especial al jugo que se le ha sacado a la visita de Don Mancini, que se ha quedado con nosotros durante toda la semana y se ha convertido en el alma protagonista de esta edición. No queda más que agradecer la gran labor de la organización del festival por crear un evento de calidad en el que se ha puesto mucho cariño y corazón. Ahora solo queda esperar al otoño de 2019.

 

PALMARÉS

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR CORTOMETRAJE NACIONAL:
AMANCIO, VAMPIRO DE PUEBLO – DE ALEJO IBÁÑEZ

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR CORTOMETRAJE INTERNACIONAL
BAGHEAD – DE ALBERTO CORREDOR

PREMIO NOCTURNA MADRID A LOS MEJORES EFECTOS ESPECIALES
THE NIGHTSHIFTER (MORTO NÃO FALA) DE DENILSON RAMALHO

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR GUIÓN MAMORU HOSODA POR MIRAI MI PEQUEÑA HERMANA

PREMIO NOCTURNA MADRID “VINCENT PRICE” AL MEJOR ACTOR
CHRISTOPHER ABBOT POR PIERCING

PREMIO NOCTURNA MADRID A LA MEJOR ACTRIZ BRITTANY ALLEN POR WHAT KEEPS YOU ALIVE

MENCIÓN ESPECIAL A “THE INVOCATION OF ENVER SIMAKU” por su atrevimiento formal y argumental en su propuesta de combinar terror clásico, documento político y social, recuperando el folclore y las creencias ancestrales como mecanismos del horror.
PREMIO CANAL DARK a la mejor película de la sección DARK VISIONS
VUELVEN (TIGERS ARE NOT AFRAID) de ISSA LÓPEZ

Y el jurado de la sección DARK VISIONS quiere realizar una mención especial para STA AGATHA de DARREN LYN BOUSMAN por la construcción de personajes, su dirección y la interpretación de las actrices.

PREMIO BLOGOS DE ORO a la mejor película de NOCTURNA MADRID 2018
WHAT KEEPS YOU ALIVE de COLIN MINIHAN

PREMIO NOCTURNA MADRID DEL PÚBLICO A LA MEJOR PELÍCULA
MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA de MAMORU HOSODA.

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR DIRECTOR
PASCAL LAUGIER POR GHOSTLAND.

PREMIO NOCTURNA MADRID “PAUL NASCHY”
GHOSTLAND de PASCAL LAUGIER.

Cult of Chucky: Amigos hasta el final [Reseña y sorteo]

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“Wondua pabin dambela wondua pabin dambela!” Ese cántico infernal se nos quedaba grabado en la mente en 1988, cuando Don Mancini Tom Holland (el director, no el nuevo Spider-Man) daban a conocer a una de las criaturas más adorablemente terroríficas del cine de los últimos 30 años, Chucky, en la primera película de la saga Muñeco diabólico (Child’s Play). Este pelirrojo infante de plástico habitado por un sádico asesino en serie ha provocado pesadillas y divertido a los fans del slasher y el cine de psicópatas a lo largo de siete entregas. La última, Cult of Chucky llega directa a vídeo (como la anterior, La maldición de Chucky), con síntomas de renovación y clara intención de seguir estirando la vida de la franquicia.

Cult of Chucky es continuación directa de La maldición de Chucky. En ella nos reencontramos con Nica (Fiona Dourif), víctima y némesis del muñeco en la anterior película, internada en un psiquiátrico tras ser acusada de matar a toda su familia (no hace falta aclarar que en realidad fue Chucky, pero lo decimos por si acaso), siguiendo la estela de Pesadilla en Elm Street 3: Los guerreros del sueño, también ambientada en un manicomio. Cuatro años después de la masacre, Chucky reaparece en el internado, y esta vez no viene solo, sino que gracias a un nuevo hechizo, es capaz de cobrar vida en varios muñecos Good Guy, por lo que el peligro y la diversión se multiplican esta vez. Así, Chucky y su “secta” volverán a sembrar el terror, eligiendo esta vez como víctimas a los indefensos pacientes del psiquiátrico. Sin embargo, Nica no se quedará de brazos cruzados y aprovechará el regreso de su enemigo para buscar venganza por lo que le hizo.

Con La maldición de Chucky, el creador de Muñeco diabólico, Don Mancini, repetía como realizador después de dirigir la infravaloradísima La semilla de Chucky en 2004. Esta primera entrega de la saga que se lanzaba directa a vídeo suponía un nuevo comienzo, de la misma manera que lo hizo La novia de Chucky en su día, un reboot que dejaba atrás el humor más disparatado de los capítulos inmediatamente anteriores y volvía al terror adoptando un tono ligeramente más serio. Claro que la comedia siempre ha estado presente en las películas de Chucky, gracias a sus característicos chascarrillos y a las muertes, cada vez más exageradas y rebuscadas. Y bueno, también al mero hecho de que se trata de un muñeco pelirrojo de 60 centímetros vestido de niño cuyo pasatiempo favorito es apuñalar a todo el que se le ponga por delante. Sin humor, no funcionaría, y Cult of Chucky tiene de sobra.

cult-of-chucky-blu-rayLo mejor de esta nueva vuelta de tuerca a la saga es que Mancini se ha encargado de que avance devolviéndola a los orígenes, para el deleite de los más nostálgicos. Si en la anterior película nos sorprendían con el regreso de Andy, el niño de la primera parte (el mismo actor, Alex Vincent, retomaba el papel 25 años después de Muñeco diabólico), en Cult of ChuckyMancini sigue realizando un viaje por el pasado recuperando a la divertidísima Jennifer Tilly, y en una escena post-créditos a otro personaje que es mejor no desvelar, al que veremos seguro en la próxima película de la franquicia. Así es como Mancini renueva una vez más la saga sin ignorar su continuidad. Sí, la línea temporal y los acontecimientos son todo lo caprichosos y absurdos que cabe esperar, pero es una señal del cariño que tiene a su creación. Y no solo eso, sino que a la vez que echan la vista atrás, las nuevas películas son progresistas a su manera, con una protagonista femenina autosuficiente y varios personajes LGBT.

Por lo demás, Cult of Chucky da exactamente lo que los fans de esta saga conocen de sobra: comedia negra, espíritu trashanimatronics y efectos especiales tradicionales (aunque aquí también hay retoques digitales que no están mal del todo empleados) y gore, con bien de muertes violentas y macabras para sacar partido a su calificación Rated-R y contentar a los fans del slasher más retorcido. Cult of Chucky está ligeramente por debajo de su predecesora y su factura de telefilm le resta encanto, pero cumple de sobra su papel de divertimento ligero para una noche tonta, y gracias a su espíritu continuista sigue extendiendo una mitología de manera que, si el público lo demanda, podría durar muchos años más. Espero que los suficientes como para que el mejor personaje de la franquicia, Glen/Glenda (el hijo de Chucky y Tiffany), regrese del ostracismo para reclamar el lugar de honor que le pertenece.

Cult of Chucky ya está a la venta en España en formatos Blu-ray y DVD de la mano de Universal Pictures Home Entertainment. La película incluye los siguiente extras: Escenas eliminadas comentadas por el director y guionista Don Mancini. Dentro de la locura de Cult of Chucky. Las encarnaciones de Chucky. La casa de muñecas. Comentarios del director.

 

¡CONCURSO! Si queréis ganar una copia en Blu-ray de Cult of Chucky solo tenéis que dejar un comentario en esta entrada. Entre todos los que escribáis sortearemos la película al azar, y el ganador o ganadora la recibirá en su casa gratis. Concurso solo válido para España. Finaliza el viernes 24 de noviembre de 2017 a las 23:59h. ¡Suerte! [Este concurso ha finalizado. Atentos a la página de Facebook de FNVLT para más concursos].

Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2017: Parte 1

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Por Daniel Andréu

Un año más acudimos a la imprescindible cita con el cine de género en la 5ª edición del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2017, que este año llega con energías renovadas, nueva dirección nueva sede en los Cines Proyecciones tras el cierre de los queridos Palafox.

Esta edición tuvo como primera proyección el cortometraje Bye Bye Baby, dirigido por Pablo S. Pastor. El propio director hizo una breve introducción en la que, entre otras cosas, dijo que su película favorita es Scream (Wes Craven, 1996). No tenía que jurarlo, pues la conversación con la que empieza el corto, en esa cocina, en esa casa, y con ese corte de pelo que lleva la protagonista, no podía tener otra inspiración. Referentes aparte, el corto se sostiene por sí mismo con una sencilla historia de misterio sobre una joven que empieza a notar sucesos extraños en su casa y… bueno, es mejor que el resto lo descubráis vosotros mismos. Lo más destacable es el apartado técnico, dejando claro que el dinero conseguido en el crowdfunding con el que se financió el proyecto tuvo el mejor uso posible, tratando con detalle y cariño la producción. En el tiempo que dura no tiene oportunidad ni de destacar especialmente ni de fracasar, pero hay mucho potencial, y esperamos que la versión en largometraje, que ya se está preparando, sea su confirmación.

La sección oficial de este año quedó inaugurada con The Heretics (Chad Archibald, 2017), cinta de terror sobre una joven que en el pasado fue secuestrada por una secta satánica para ser víctima de un ritual, y de nuevo vuelve a vivir esta pesadilla. En principio esta premisa no indicaba nada bueno ni nada malo, pero por desgracia el avance de la película se inclinó más hacia lo segundo. Se trata de un largometraje que, ante la falta de buenas ideas, obliga al espectador a hacer un esfuerzo por encontrar detalles que merezcan la pena. Lo que parecía que iba a ser algo entretenido lleno de algunos giros y sorpresas interesantes no tarda en degenerar y aburrir. Se agradece el juego al despiste sobre quién es realmente el villano, o qué personajes tienen un sorprendente pasado en común, pero cuando el guion decide olvidarse por completo de atar cabos o hacer que las situaciones sean verosímiles, cuesta ser benevolente con lo que se está viendo. Otra ilusión efímera fue el maquillaje, con unos efectos bastante conseguidos… siempre que la cámara no estuviera cerca ni hubiera mucha luz. En cuanto los planos se cierran, se ven las costuras de un trabajo pobre. El último detalle relativamente llamativo es ver la transformación final de la víctima, pero entonces es cuando el director se saca de la manga un absurdo epílogo y demuestra que esa transformación no era para nada interesante.

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Como prólogo al homenaje que Nocturna rinde este año a Narciso Ibáñez Serrador, se proyectó dentro de la sección Classics la película de 1969 La residencia. Esta película ambientada en un estricto internado para jóvenes problemáticas en el que se suceden varias muertes y donde nada es lo que parece fue presentada de una forma muy particular. Aunque hubiera extraños cambios en la calidad de imagen y frases sin doblaje, hay que agradecer al festival y a la distribuidora el esfuerzo por traer una copia sin censura y lo más cercana posible a la visión original del director. El tiempo pasa para todos, pero al contrario de lo que puedan pensar algunos contados espectadores que se reían en los momentos más dramáticos, esta película no ha hecho más que mejorar en los casi cincuenta años desde que se estrenó. Lilli Palmer en su papel de regenta del internado consigue ser uno de los pilares sobre los que se sostiene esa atmósfera tan opresora que es el mayor fuerte del film. Nadie se salva en esta cinta de terror con toques de giallo, todos los personajes esconden secretos y sacan lo peor de sí mismos. Chicho Ibáñez Serrador no se limitó a crear una historia entretenida, porque lo que él quiso fue hacer arte con el género. Las escenas de asesinatos son de una belleza que a día de hoy no han sido superadas, la secuencia en la que todas las chicas están cosiendo mientras una de las compañeras va a tener un encuentro secreto con un hombre es de una intensidad insoportable, y la historia de Lilli Palmer con su hijo es muy atrevida y turbia. Chicho mueve su cámara como el maestro que es y se ayuda de un diseño de producción exquisito, y es por todo eso que en 2017 La residencia es capaz de provocar tantos escalofríos como en 1969.

Para la gala de inauguración del festival hubo invitados de excepción como Caroline Munro o Jack Taylor, pero ellos van a tener su momento otro día. El viernes todos estábamos por el genio Chicho Ibáñez Serrador que iba a recibir el Premio Maestro del Fantástico por toda su trayectoria en el cine y la televisión. El delicado estado físico del director no le impidió hacer un enorme esfuerzo por venir a recibir su merecidísimo homenaje, y tras un momento en el que parecía que no iba a poder hablar, agarró el micrófono y convirtió la noche en pura magia y emoción. Tras el visionado de un bonito vídeo recorriendo su obra, hizo una interesante reflexión sobre la importancia del silencio en el cine de terror. Sus sabias palabras no estuvieron faltas de humor, consiguiendo que ese valioso silencio se rompiera por nuestras carcajadas. Lo que iba a ser un detalle del Nocturna y del público hacia Chicho, se convirtió en un honor de él hacia nosotros, porque recibir tanta sabiduría y cariño por su parte es algo que no tiene precio. Fue imposible no sobrecogerse con los aplausos y gritos llenos de amor y admiración que llenaron la sala.

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Después del que sin duda quedará como uno de los momentos más bonitos de todo el festival, llegó la hora de inaugurarlo oficialmente con Feliz día de tu muerte (Happy Death Day, Christopher Landon, 2017), el nuevo éxito de la factoría Blumhouse, que será uno de los estrenos importantes de estas navidades en España. Su argumento es tan sencillo como hacer un cruce de Atrapado en el tiempo (Groundhog Day, Harold Ramis, 1993) con cualquiera de los muchos slashers ambientados en universidades y hermandades que hay. La estudiante Tree empieza a revivir una y otra vez el mismo día, que no solo es el de su cumpleaños sino también el de su muerte a manos de un misterioso asesino. Precisamente en esa sencillez radica el éxito de la cinta. Cuando lleva cinco minutos ya sabemos todo lo que va a pasar, cómo se va a usar cada elemento de los que se repite cada vez que la protagonista muere, y cómo va a ir evolucionando la trama. Pero el director y el guionista son totalmente conscientes y se aprovechan de ello gracias a un ritmo que no decae en ningún momento y a un guion con mucho humor que nunca cae en la saturación, y además se guarda algunos momentos realmente sorprendentes. Por si fuera poco, de un plumazo y de la manera más simple y efectiva posible, se quita de encima con mucha gracia el peligro de ser criticada por tener un argumento demasiado similar al del clásico film de Harold Ramis (pero eso, mejor descubridlo vosotros mismos). Mención aparte merece la actriz Jessica Rothe, que con toda la facilidad del mundo lleva sobre sus hombros el peso de la película, haciendo gala de un lado cómico que, si el mundo es justo, dará mucho que hablar.

Crítica: Summer Camp

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El slasher es un subgénero del cine de terror con unos parámetros muy concretos y una reglas narrativas muy férreas. Tanto es así que en los últimos años la moda ha sido desmontarlo haciéndole meta-homenajes en clave de comedia (como La cabaña en el bosqueThe Final Girls). En cierto modo, la gracia de este tipo de películas de asesinos dando caza a un grupo de atractivos y despistados adolescentes es precisamente que nos da justo lo que queremos de ella. Pero aun teniendo esto en cuenta, es de agradecer cuando una de estas películas ofrece algo distinto. Se ha rizado tanto el rizo que cada vez es más importante innovar, y a Jaume Balagueró y Alberto Marini (productores de la saga [REC]) se les ocurrió una vuelta de tuerca muy interesante: ¿Y si en lugar de un asesino acechando a los jóvenes, fueran los jóvenes los que adoptasen el papel de asesino por turnos? Esa es la base sobre la que sustenta la ópera prima de Marini, Summer Camp, co-producción hispano-estadounidense diseñada por y para fans del género.

En la película acompañamos a cuatro jóvenes (Diego Boneta, Jocelin Donahue, Maiara Walsh y Andrés Velencoso formando un reparto acertado) a su llegada a un campamento de verano en España, al que se han apuntado en busca de diversión y nuevas experiencias. La noche anterior a la llegada de los niños, los cuatro empiezan a atacarse violentamente después de ser contagiados por un virus de origen desconocido. Los efectos duran poco, lo que hace que no todos estén infectados a la vez. De esta manera, tan pronto son depredadores como se intercambian los roles para ser la presa, con lo que se inicia un juego del gato y el ratón en el que los protagonistas deben sobrevivir a sí mismos para encontrar el origen de la infección. Este es el argumento de Summer Camp, que como podéis comprobar, parte del slasher ochentero para a continuación hibridarse con el cine de infectados o zombies y llevar a cabo una cuanto menos curiosa fusión de ambos géneros.

Pero claro, una cosa es tener una buena idea, y otra muy distinta es ejecutarla de manera satisfactoria. Y ahí es donde falla Summer Camp. La originalidad de su planteamiento se ve completamente anulada por un guion mecánico, repetitivo y sin pies ni cabeza. La idea pedía más mala leche, más autoconsciencia y sobre todo, más ingenio, algo que escasea tanto en los diálogos como en la acción, con escenas mal conectadas que se suceden una detrás de otra de manera torpona, sin ritmo ni chispa, desaprovechando completamente la premisa para acabar haciendo algo excesivamente monótono y convencional (no puedo evitar pensar que esta película habría funcionado mucho mejor en manos de los productores de Tú eres el siguiente por ejemplo). La película invitaba a jugar con los tópicos, pero se conforma con reproducirlos de la forma más básica, contrariando las intenciones innovadoras (y la experiencia en el género) de sus responsables.

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Summer Camp propone una variación llamativa del slasher, pero se pierde completamente en la ineptitud narrativa y de la puesta en escena (suspense cero), por no hablar de que su conflicto principal no podría ser más predecible: de las posibles respuestas al misterio se elige la más obvia, después de poner las pistas tan a la vista que uno no puede evitar pensar si le están tomando por tonto. Es cierto que esta es una cinta que aspira principalmente a divertir y no debe verse con demasiadas exigencias (aunque lo parezca por este texto, os prometo que fui sin expectativas concretas y con ganas de pasármelo bien), pero aun teniendo esto asumido, se queda demasiado escasa hasta para lo que cabe esperar de su género. A menos, claro, que se vea en el ambiente propicio. Summer Camp está hecha para ver en grupo, y funciona como la típica película comodín de festival de cine fantástico. Puede resultar efectiva en ese entorno jaleador y cachondo, donde los espectadores nos lo pasamos pipa vitoreando a los protagonistas por sus continuas decisiones estúpidas, o por las chapuceras escenas de acción y los giros sin sentido (y mira que esta película tiene de todo eso para hartar), pero si se saca de su ‘hábitat natural’ (y lo ideal sería que una película no exigiera que su visionado tuviera lugar en determinadas circunstancias para ser disfrutada), lo que queda ya no es una estupidez divertida sino una película frustrantemente estúpida. No hay más.

Nota: ★½

Metahumor y emoción en ‘Las últimas supervivientes’ (The Final Girls)

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Dos características principales resumen el cine (y gran parte de la televisión) de los últimos años: la nostalgia y lo meta. Ambas se reúnen para una fiesta de cuchilladas y humor en Las últimas supervivientes (The Final Girls). Esta película, dirigida por Todd Strauss-Schulson (experimentado realizador de comedia gamberra y responsable de la entrega navideña de Harold & Kumar), levantó mucha expectación el año pasado por su llamativa propuesta: un homenaje al slasher en clave de comedia que prometía humor autorreflexivo y se postulaba como imprescindible para los fans del género. La película hizo circuito por los festivales, y finalmente vio la luz de forma limitada. A nosotros nos llegó recientemente directamente en DVD gracias a Sony Pictures y 20th Century Fox Home. Pero si no la habéis visto aun, no os dejéis llevar por la dudosa etiqueta “directamente a vídeo”. En este caso, Las últimas supervivientes merece ser rescatada del “videoclub”. Es más, por su naturaleza de homenaje a los 80, ese es el lugar (metafórico) donde más encaja.

Contribuyendo a definir 2015 como el año definitivo del revival ochentero, The Final Girls se suma a otros títulos que rinden tributo de las formas más estilizadas y creativas a aquella década, como The Guest, It FollowsTurbo Kid. Pero Las últimas supervivientes tiene mucho más en común con La cabaña en el bosqueScream. Quizá por su parecido en esencia a la película de Drew Goddard y Joss WhedonThe Final Girls no tuvo el impacto esperado. Ya habíamos visto una película así recientemente, y el factor sorpresa se había desvanecido. No es que La cabaña inventase lo meta, pero lo utilizó inteligentemente para dar lugar a una de las películas de culto más destacadas de los últimos años, lo que hace que cualquier película similar posterior vaya a rebufo. Aun así, Final Girls lleva la idea de La cabaña en una dirección diferente, y la envuelve en una capa de fantasía de aventuras adolescentes, aderezada con más sátira y humor absurdo (es como ver Wet Hot American Summer con Jason Voorhees y más gracia), lo que la convierten en un film muy atractivo para paladares aficionados al género.

Las últimas supervivientes es una deconstrucción del slasher en clave de parodia, y con un toque de crítica con carácter retroactivo (“Yay feminism!”). En ella, Max (Taissa Farmiga) acude con sus amigos a un pase conmemorativo de Campamento Sangriento (Camp Bloodbath, parodia de Viernes 13 y todas las películas de campamentos que le sucedieron), en la que actúa su madre, Amanda Cartwright (Malin Akerman dando vida a una actriz de slashers y terror de serie B, como la madre de Sidney Prescott en Scream), fallecida en un accidente de coche junto a ella el año anterior. Tras un contratiempo en la sala de cine, la pandilla de Max se queda atrapada dentro de la película. En esta dimensión al otro lado de la pantalla, un lugar familiar pero desconcertante, Max tiene la oportunidad de reunirse de nuevo con su madre (aunque técnicamente no lo sea en ningún momento), pero el grupo debe escapar de la película aprendiendo a descifrar y vencer sus normas y acabando con Billy, el asesino enmascarado que pretende masacrar el campamento.

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Pero no esperéis ver mucha sangre o experimentar muchos sobresaltos viendo Las últimas supervivientes. Esto no es una película de terror, sino una comedia de aventuras que se abastece de los lugares comunes del terror para contar su historia. La luminosidad y el color invaden la pantalla (incluso en las escenas nocturnas), los sintetizadores atronan en una resultona banda sonora retro que nos transportará directamente a los 80 y nos hará sentir que Camp Bloodbath es un slasher real (atención al leitmotiv que avisa de la presencia del asesino, se os quedará en la cabeza mucho tiempo), y la violencia, aunque escasa, no hace que el espectador aparte la mirada, sino todo lo contrario, invita a admirarla por su sofisticación. Además, Las últimas supervivientes se distancia de cualquier película de terror o parodia de estas características porque contiene un núcleo emocional muy desarrollado. Aquí, los personajes experimentan un arco de transformación más allá de los arquetipos del cine de terror que representan (y desmontan, como en La cabaña), exploran sus amistades y relaciones para cambiarlas a mejor, y se enfrentan a sus pasados, especialmente la protagonista y su madre. Las dos actrices protagonistas, Akerman y Farmiga, se toman muy en serio a sus personajes y harán saltar alguna lágrima a los más sensibles.

Pero por encima de todo, Las últimas supervivientes es un juego metanarrativo muy divertido. La película va directa al grano y no contiene un minuto de aburrimiento, ya que apela en todo momento al espectador que conoce de sobra las reglas de este tipo de cine. En ella, la mentalidad resabiada del espectador actual entra en contacto con la perspectiva ingenua de los 80 para poner al descubierto sus mecanismos (choque representado en el walkman vs. iPhone). Y para hacer esto, Strauss-Schulson se vuelve muy creativo, dando forma concreta a los recursos narrativos del slasher (los flashbacks, los rótulos sobreimpresionados, la narración en off, el slow-motion, los créditos finales apareciendo al horizonte) y moviendo la cámara con mucho ingenio para dejarnos secuencias muy potentes visualmente (atención al genial plano secuencia de la pandilla atacando a Billy con trampas a lo Solo en casa o a los tramos en cámara lenta), lo que hace que la película sea muy golosa estéticamente, incluso preciosista (ese enfrentamiento final con la niebla púrpura y el cielo multicromático plagado de rayos es digno de mención).

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The Final Girls tiene cierto regusto a producto televisivo (parece una película que ha sacado máximo provecho de un presupuesto de TV), pero quizá sea porque su reparto está formado por caras de sobra conocidas por los aficionados a las series: Taissa Farmiga (American Horror Story), Malin Akerman (The Comeback), Thomas Middleditch (Silicon Valley), que es el Fran Kranz de esta película, Alexander Ludwig (Vikingos), Adam DeVine (Workaholics), Alia Shawkat (Arrested Development), Chloe Bridges (The Carrie Diaries), o Nina Dobrev (The Vampire Diaries). Los actores hacen un buen trabajo (menos DeVine, quizá, que está demasiado irritante hasta para sus fans), y la película divierte en todo momento (recordad que su intención nunca es hacer pasar miedo, así que no os están dando gato por liebre en ningún momento), con apenas 90 minutos de metraje bien empleado.

A pesar de jugar con ideas prestadas y faltarle bastante gancho y mala lecheLas últimas supervivientes merece la pena. La película no da miedo, no es políticamente incorrecta, pero no es lo que pretende, su originalidad reside en ser emotiva, incluso bonita, una historia sobre el dolor y la aceptación de una pérdida revestida con un curioso manto de neón y una puesta en escena absolutamente “tubular”.

Características del DVDFinalGirl_DVD

Las últimas supervivientes (The Final Girls)

Estudio: Sony Pictures/20th Century Fox Home Entertainment

Duración: 88 minutos

Audio: Catalán (Dolby Digital 5.1), Inglés (Dolby Digital 5.1), Castellano (Dolby Digital 5.1)

Subtítulos: Castellano, Polaco, Sueco, Turco, Finlandés, Inglés, Noruego, Danés

Relación de aspecto: 2.40:1

Contenidos adicionales: Comentario del reparto y el equipo, Escenas eliminadas, extendidas y alternativas con comentario del director opcional, Progresión de los efectos visuales, Animación de previsualización, Comentario del guionista…

Pilotos 2015-16: Scream Queens

Emma Roberts SC

Scream Queens (Fox)

Era uno de los estrenos más esperados de la temporada, una de las series que los analistas daban como éxito seguro. Sin embargo, Scream Queens se dio un batacazo considerable en las audiencias el día de su presentación. Puede que el estreno de doble duración tuviera que ver con el desinterés de la audiencia, puede que quizá esta serie sea más para el público de Internet (los datos de seguimiento en redes sociales fueron impresionantes), con lo que seguramente estemos ante un producto de la nueva era de la televisión norteamericana, en la que Nielsen ya no corta el bacalao. Pero bueno, vamos a lo más importante: ¿Qué tal estuvo el comienzo de Scream Queens? Pues mal, bastante mal. Un fail, para qué nos vamos a engañar.

No es que no supiera qué me iba a encontrar en ella. Más bien lo contrario. Resultó ser exactamente lo que imaginábamos que sería, del más grande al más nimio detalle, solo que nada llegaba a cuajar. El problema principal puede ser el agotamiento de la fórmula de Ryan Murphy (y Brad Falchuk), que creía estar inventando con esta serie “un nuevo género”, concretamente la comedia de terror (hay que ser arrogante), y lo que estaba haciendo era meter GleeAHS en una batidora a máxima potencia a ver qué salía, nada más. Scream Queens es la fórmula y estética de Ryan Murphy llevada al extremo, un pastiche meta y autoconsciente que se limita a repetir esquemas, ideas y motivos sin preocuparse de darles la forma adecuada (lo de siempre, vamos). Murphy no está inventando nada, lo que está haciendo es reafirmarse en el subgénero televisivo que él mismo ha creado. No es poco, pero para muchos ya no es suficiente.

Scream Queens cuenta con muchos aciertos y está salpicada (nunca mejor dicho) de escenas memorables y contundentes golpes de humor, pero de forma muy puntual: los asesinatos son divertidísimos, la escena de Ariana ‘Donut Licker’ Grande y Twitter es una locura maravillosa (Popular en estado puro), Deaf Taylor Swift es una genialidad, la agente de seguridad interpretada por Niecy Nash parece sacada directamente de Scary Movie, la ex-SNL Nasim Pedrad lo borda (la explicación de por qué viste como si estuviera en 1995 es antológica), el look bubble-gum y la BSO a base de sintetizador ochentero son una auténtica gozada, la carnaza es de calidad (Nick Jonas sabe cómo coger por los huevos a su público gay) y por supuesto, Jamie Lee Curtis está fantástica (haciendo de Sue Sylvester, por cierto). Pero aun así, por alguna razón, el conjunto no está a la altura de los aciertos individuales.

SQ

En teoría, la serie es lo suficientemente petarda y mamarracha como para funcionar, pero en la práctica falta chispa y gracia, y se antoja excesiva hasta para el canon de Murphy. Y la culpa la tiene sobre todo el tono de la serie. Comedia y parodia exageradísima que desorienta y carga sobremanera en su primer episodio (por cada momento cómico que funciona, cinco se estrellan) y cuyo calculado cinismo se acaba volviendo en su contra. Es un caso clásico de “trying too hard”, que en términos murphyanos es ya rozar el paroxismo. Por último, pero no por ello menos importante, cansa ver otra vez a Emma Roberts interpretando al mismo personaje antipático y viperino. La sobrina de Julia hace de zorra como nadie, parece llevarlo en la sangre, pero su Chanel Oberlin se queda lejísimos de otras Queen Bitch, como la gran Regina George, sobre todo porque no es capaz de encontrar el equilibrio entre hijaputez y cachondeo con el que sí daba Rachel McAdams. Al final, en vez de divertir, el personaje simplemente irrita y satura (cazadora de cartas). Vamos, como la serie en general.

Por qué vi el piloto: ¿Cómo no iba a verlo? Me gusta mucho American Horror Story (yo defiendo Coven, temporada de AHS con la que SQ tiene más en común) y esta serie era una de las imprescindibles del otoño seriéfilo.

Recuerda aAHS, GleePopular (es una fusión matemática de las tres, Ryan Murphy al cubo), Scream the Series (en el segundo capítulo, SQ se convierte directamente en la serie de MTV); y por supuesto, todos los slashers, teen movies y películas de hermandades de los que bebe (Heathers, Mean Girls, Jawbreaker, Clueless, Scream 2, Sorority Row…).

Nota del piloto: 5 (primera parte), 6 (segunda parte)

Veredicto: Comedia (muy) negra, descaro e incorrección política a raudales (el racismo y la homofobia de Chanel rozan lo temerario, ¡bien!), guiño constante al público LGBTQ y freak, narcisismo, hormonas desatadas y culto al cuerpo masculino (Glen Powell lo da todo), templo a la cultura pop (especialmente la de los 90), estética irresistible (la música me volvió loco)… Los ingredientes son de primera (Murphy 100%), pero el resultado final no da con la nota adecuada. Quizá influya que su reparto esté tan desequilibrado (Abigail Breslin está fatal y Lea Michele no termina de encajar) o que acabe convirtiéndose muy pronto en lo que parodia (un slasher convencional con protagonista blanca mojigata como punto de vista principal). Una decepción que, sin embargo, solo acaba de empezar. Scream Queens podría convertirse en la serie que esperábamos si es capaz de ajustar el tono (algo que por suerte ya empieza a ocurrir en el 2º capítulo, algo más centrado y fluido). Por eso me quedo, para ver si consigue ser algo más que una mina de gifs.

Nocturna Festival de Cine Fantástico de Madrid 2015 – Segunda crónica

it follows

It Follows (David Robert Mitchell, 2014)

DÍA 3

June (Estados Unidos, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

juneL. Gustavo Cooper se acercó el miércoles al Nocturna para presentarnos su nueva película, June, en primicia para los espectadores del festival. Según nos contó el director de Los Ángeles, éramos los primeros en verla (y no es por ser cruel, pero seguramente seremos de los pocos que lo hagamos). June es una historia clásica de niña creepy con poderes extraños que nos recuerda inevitablemente al Damien de La profecía y sobre todo a la más tullidita Carrie. June es una huérfana que ha pasado por varios hogares adoptivos. De carácter retraído, la niña solo habla con su “amiga imaginaria“, Aer, una presencia hostil estrechamente vinculada a ella a la que la niña debe controlar para que no destruya todo a su alrededor. Los nuevos padres adoptivos de June (Victoria Pratt, y atención, Casper Van Dien, que sigue vivo y se ha convertido en un McDreamy con barba canosa y pinta de DILF) proporcionan a la niña un hogar cálido y la posibilidad de tener una familia de verdad. Sin embargo, Aer les pondrá las cosas difíciles, haciendo que se replanteen la responsabilidad de educar a una niña problemática como June. El mayor acierto de la película es sin duda la pequeña Kennedy Brice (Molly en The Walking Dead), que a pesar de no ser ningún prodigio, encaja perfectamente en el perfil de niña inquietante con mirada hipnótica. Por lo demás, June es un film bastante básico y algo rudimentario, un trabajo rodado en digital con bajo presupuesto en el que se nota la falta de recursos. Eso sí, aunque no sea una propuesta original, al menos evita el tópico de la posesión demoníaca, dándole al misterio un enfoque místico relacionado con la naturaleza.

Pedro J. García

Kill Me Three Times (Australia/Estados Unidos, 2014) OFICIAL FANTÁSTICO

kill-me-three-times-posterAl igual que la mayor parte del público angloparlante y muchos de los espectadores de esta sesión del Nocturna, me confieso seguidor de Simon Pegg. Desde su trilogía del Cornetto, hasta sus dominios como rey freak mainstream en las franquicias de Star TrekMisión: imposible, pasando por cualquier comedieta en la que no aparezca más de cinco minutos haciendo un par de muecas. Fan fatal. Por esa razón, me encontraba más que predispuesto ante esta película, una cinta que de primeras no pegaba mucho dentro de la sección oficial de este festival… y que después de haberla visto, aún menos. La floja dirección de Stenders intenta dar vida al endeble guión de McFarland intentando conseguir una dinámica de acción y humor al más puro estilo Tarantino-Ritchie, lo que podríamos llamar “cine con cojones“, con todas las connotaciones negativas que pueda tener esa expresión desde un punto de vista Bechdeliano, pero sin llegar a acercarse ni por asomo al temple de esos dos referentes. Bajo la manida fórmula de la fragmentación, nos vamos enterando de los tejemanejes de una serie de losers por tierras australianas. Adulterio, fraude, asesinatos… Un catálogo de crímenes y miserias del ser humano contadas sin gracia ni cabeza. El absurdo nunca es un problema, si se sabe hacer bien y este no es el caso. Mucho más interesante que la película es la identificación de las caras reconocibles del reparto, un aspecto que hace que la experiencia sea aún más fallida ya que entra en juego el “lo que podría haber sido”. Además de Pegg, nos encontramos con la omnipresente Alice Braga (On the RoadCiudad de Dios), Teresa Palmer (protagonista de Memorias de un zombie adolescente), Luke Hemsworth (cuñado de Elsa Pataky en la vida real) y Callan Mulvey (el mismísimo Drazic de la serie de televisión Los rompecorazones). ¿Quién se salva de ellos y ellas? Pues nadie, digamos que Simon Pegg en alguna escena porque es nuestro niño bonito, pero nada más.

David Lastra

The Midnight Swim (Estados Unidos, 2014) OFICIAL DARK VISIONS

midnight_swimLa doctora Amelia Brooks desaparece durante una inmersión en el profundo Spirit Lake, lago en el que ningún buceador ha logrado alcanzar el fondo. Sus tres hijas se reúnen en la casa junto a ese lago para despedirse de su madre y arreglar los asuntos familiares. Día tras día van sumergiéndose más en las leyendas y misterios existentes alrededor de Spirit Lake. Lo que vemos en The Midnight Swim es el material grabado por una de las hermanas, que lo capta todo con su cámara a lo largo del día. Este formato ya tiene pocas sorpresas que dar, pero puede seguir dando buenos resultados. En el caso de este largometraje se queda a medio camino de conseguir algo realmente destacable. La línea que separa lo sutil de lo vacuo es peligrosamente fina a veces, y en este caso es la mayor amenaza de la película. Realmente es necesario conocer el trasfondo familiar y la relación entre las tres protagonistas para meterse en la película, pero cuando se sacrifica esa historia casi completamente para dar prioridad al día a día de las hermanas se pierde el propósito y la película se estanca. Las pinceladas sobre la mitología que rodea el lago son insuficientes, pero dan lugar a unas cuantas secuencias con una atmósfera de misterio muy conseguida que si no fueran mostradas con cuentagotas tendrían un efecto impacto mayor.

Daniel Andréu

It Follows (Estados Unidos, 2014) PANORAMA

cartel-baja1Para disfrutar mejor de It Follows es mejor no saber nada de ella. No haber leído nada de nada, ni haber visto ni un simple fotograma promocional. Realmente no deberías ni estar leyendo esta pequeña reseña. De todas maneras, prometo no revelar ni lo más mínimo del argumento, solo elevaré tu hypeIt Follows es el único producto cinematográfico de las últimas décadas que merece ser considerado como clásico dentro del cine de Terror. No estamos ante una cinta que basa sus sustos en golpes de sonido que atronarían al mismísimo Hans Zimmer, como las parafernalias infantiloides perpetradas por James Wan y compañía en las mil Insidious y demás sucedáneos, o de la casquería y sadismo sin sentido de las chorradas ideadas por el mismo Wan en la saga Saw y las copias que surgieron a tras su éxito. El film de David Robert Mitchell es un ejemplo de elegancia y saber hacer. Una historia perfectamente articulada, dirigida, interpretada, musicada (Disasterpeace, ya te tengo en mi agenda), fotografiada que juega con el ritmo cardíaco del espectador desde el primer minuto (¡qué pasada de escena inicial!) y no nos deja en paz hasta la llegada de los títulos de crédito (o eso pensamos). It Follows está hecha del material con el que se hacen las pesadillas y ha venido a jodernos el resto de las solitarias noches de nuestras vidas.

David Lastra

Fear Clinic (Estados Unidos, 2014) OFICIAL MADNESS

fear clinicRobert Hall es un prolífico diseñador de maquillaje con una dilatada carrera en el cine (Supersalidos, Paranormal Activity) y la televisión (Buffy, Angel, Firefly, Teen Wolf, Grimm). En 2009 dirigió Fear Clinic, una webserie de cinco episodios que ha convertido en película gracias en parte a una campaña de financiación en Kickstarter. Protagonizada por Robert Englund (acompañado de un reparto joven de rostros televisivos como Cleopatra Coleman, Felisha Terrell o ese fail humano que es Thomas Dekker), Fear Clinic cuenta la historia de un grupo de jóvenes afectados por el trastorno por estrés postraumático después de vivir un tiroteo en un restaurante. La Clínica del Miedo del Doctor Andover (Englund) proporciona a sus pacientes un tratamiento para vencer los miedos pre-existentes que se han agudizado desde el “incidente” o las nuevas fobias generadas a partir del mismo. La “máquina del miedo” parece funcionar con éxito, pero con el tiempo, los miedos regresan a la vida de los pacientes a la vez que una presencia amenazante que parece surgir de la máquina los acecha. Ese es el argumento muy a grandes rasgos de la película, pero creedme cuando os digo que he hecho que suene mucho más coherente de lo que en realidad es. Fear Clinic no tiene ni pies ni cabeza y su historia transcurre a base de ideas (algunas incluso buenas) lanzadas al aire a ver qué sale. Ni Hall ni nadie involucrado en esta película sabe a ciencia cierta qué nos está contando, pero lo peor no es eso, sino que en lugar de dar rienda suelta a lo bizarro, como haría una buena película de Serie B (y como invitaba su argumento), se toma en serio y da prioridad al drama, desperdiciando por completo la figura del mad doctor de Englund. Los penosos efectos digitales y la ineptitud de Hall para crear la atmósfera adecuada (luces parpadeantes durante media hora de película = mala idea) acaban hundiendo por completo la película, que únicamente se salva por unos cuantos sustos bien dados.

Pedro J. García

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Exeter (Marcus Nispel, 2015)

DÍA 4

Liza the Fox-Fairy (Hungría, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

liza-fox-fairy¿Qué clase de animal tenemos aquí? Liza the Fox-Fairy es difícil de catalogar. Lo que está claro es que es una propuesta decididamente diferente y alternativa a lo que acostumbramos a ver en el Nocturna. Digamos que Liza the Fox-Fairy es una comedia musical surrealista euro-japonesa semifantástica o un cuento fabuloso de fantasmas y leyendas protagonizado por una Amélie yeyé. Sí, todo eso. Liza es una enfermera solitaria e introvertida que cuida de una anciana, viuda de un general japonés. Su único amigo es el fantasma de un cantante de pop japonés al que solo ella ve. El cantante está enamorado de ella y los celos le llevan a convertir a Liza en un hada (fox-fairy), una maldición que hace que todos los hombres que se interesen por ella mueran horriblementeLiza the Fox-Fairy es un experimento muy peculiar, hace gala de un exquisito humor absurdo que seguramente haría las delicias de Wes Anderson, y bajo su velo de inocencia y candor hay mucha acidez e incluso mala leche. Su excelente protagonista, Mónika Balsai es todo un descubrimiento. Energética, excéntrica y estéticamente muy golosa (colores pastel, vestuario y diseño de producción deliciosamente setentero), Liza the Fox-Fairy se agradece por alejarse de la norma, aunque en el fondo no aporta nada distinto de lo que podemos encontrar en sus referentes, los Andersons, Gondrys y Jeunets de la vida.

Pedro J. García

Infini (Australia, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

infini_posterY llega por fin el turno de la ciencia ficción al Nocturna. La producción de cine sci-fi es mucho menor que la de terror, por eso es lógico que la proporción en este festival sea de esta manera. Pero vista Infini se podían haber ahorrado el esfuerzo. Qué espanto de película. Estamos ante una cinta de contagio ambientada en el espacio (aunque nunca llegamos a verlo), un misterio de “acción” (énfasis en las comillas) con un toque “reflexivo” (más énfasis aun) que nos teletransporta a una mina espacial junto a un equipo de rescate enviado para recuperar al único superviviente de una epidemia biológica. Allí, los especialistas se enfrentarán al virus, convirtiendo la misión en una pesadilla de la que parece que nadie podrá escapar vivo. Infini es una de las películas más soporíferas y desesperantes que he visto nunca. La falta de medios obliga a construir el aspecto fantástico a base de diálogos descriptivos o planos muy cortos en los que tenemos que imaginar qué está ocurriendo, pero nadie sabe cómo hacerlo. El sentido del suspense brilla por su ausencia, los actores dan auténtica pena (es la segunda película en la que vemos a Luke Hemsworth en el festival, y alguien debería decirle que no está obligado a seguir los pasos de sus hermanos Chris y Liam), la factura técnica hace de Infini un fan film y la falta de presupuesto no se suple con pericia técnica (como por ejemplo en The House on Pine Street). Qué horror de realización, de montaje, de todo. Y para poner la guinda en el pastel, la película termina con un eterno clímax en el que se pone filosófica y poética, lo cual hace que dé aun más pena. Dos horas de mi vida que jamás recuperaré.

Pedro J. García

Exeter (Estados Unidos, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

exeterA Marcus Nispel lo conocemos sobre todo por dirigir remakes (La matanza de Texas, Viernes 13, Conan el Bárbaro), pero ahora el realizador de origen alemán se embarca en su primer proyecto original, Exeter (rebautizada dos veces, como Backmask The Asylum)película que dirige y co-escribe junto a Kirsten Elms. Claro que describir Exeter como “original” no es del todo adecuado. La película trata sobre un grupo de jóvenes (así empiezan la mayoría de sinopsis del Nocturna) que organizan una fiesta en un hospital psiquiátrico abandonado, donde sus pacientes (niños y adolescentes) sufrieron todo tipo de torturas y vejaciones. Después de una noche loca de drogas, alcohol y sexo, los seis chavales que quedan en el hospital empiezan a jugar con lo oculto, lo que despierta una presencia demoníaca que los va poseyendo uno a uno. No podría sonar más estúpido y cliché, ¿verdad? Y lo es. Pero Nispel lo sabe, y precisamente juega con ello continuamente. No os dejéis engañar por la etiqueta “de los productores de Insidious Paranormal Activity“. Exeter tiene mucho más de Posesión infernal que de terror no recomendado para menores de 13 años. Se trata de una divertidísima combinación de slasher y película de posesiones/exorcismos que se lo pasa bomba riéndose de todo y de todos. Nispel es cómplice de la broma en todo momento, y pide al espectador que se deje llevar y no cuestione lo que está ocurriendo como haría en otras películas parecidas. Si lo hacemos, reconoceremos las intenciones del director y lo pasaremos en grande. Exeter destaca por su sentido del humor (fumado pero muy agudo y con magníficos toques de absurdo), por repasar con mucha gracia los lugares comunes del género (grande el exorcismo do it yourself), y por darnos algunas de las muertes más geniales que vamos a ver en una película este añoExeter juega además con los arquetipos del género (el jock, la puta, el fumado, el empollón…) y lo hace convirtiendo a sus personajes en algo más que trozos de carne. Ellos son los que nos proporcionan las mejores risas; son descerebrados, idiotas perdidos, pero caen bien y nos dejan auténticas perlas autoconscientes. Solo en su clímax la película pierde fuelle, porque la historia debe alcanzar una conclusión inevitablemente, lo que obliga a Nispel a llevar la película a terrenos más convencionales. Pero a pesar de esto, Exeter es todo un triunfo en su género, un film que seguramente recibirá más palos de los que debería, más por lo que parece que por lo que es en realidad.

Pedro J. García

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Segunda jornada (Sábado)

song of the sea

Después de una primera jornada caracterizada por la comedia (las cinco películas de ayer pertenecían a este género, además de al fantástico, claro), el sábado de La Muestra nos ofreció un cartel más ecléctico, en el que hubo cabida para dramasslashersanimación. En general, el nivel de las películas descendió considerablemente con respecto al viernes, pero al menos estas demostraron la riqueza de propuestas que suele caracterizar al cine “de género”, y en concreto al que vemos todos los años en el Syfy.

En cuanto a lo que ocurre fuera de las películas durante La Muestra, es necesario llamar la atención sobre un problema. Como todos los años, llegados al segundo día tenemos que recordar a algunos espectadores de los cines Callao que no todas las películas son una invitación a la jarana y los comentarios a gritos para toda la sala. Algunos queremos ver las películas, algunos queremos al menos la posibilidad de tomárnoslas en serio. Puede que una película sea mala, incluso ridícula, y que por eso se convierta en una comedia involuntaria. En este caso se entienden las risas, se entiende que nos unamos para decir a esta película que no se debe tomar tan en serio, pero una cosa es eso y otra es autoproclamarse “comentador oficial de La Muestra” y darnos en cada sesión un “espectáculo” cómico que no hemos pedido. Qué ansia de protagonismo y qué poco respeto. Al que suele gritar comentarios jocosos a la pantalla, a todos aquellos que le siguen el paso (porque hace falta un gracioso para que se apunten 10 más), a los que se pasan la película comentando en voz alta con el de al lado: CALLAOS UN RATO, POR FAVOR.

Dicho esto (sé que no servirá para nada, pero me tenía que desahogar), paso a reseñaros las cinco películas que vimos ayer en La Muestra, un drama austríaco, una de boy scouts y hombres lobo (más o menos), una preciosidad animada, un romance sobrenatural y un slasher con menos sangre que Conchita.

 

Song of the Sea (Tomm Moore, coproducción europea)

Song of the Sea - PosterUna de las películas más esperadas de La Muestra era también una de las propuestas más diferentes de este año. Como siempre, recibimos el cine de animación con los brazos abiertos, porque por regla general nos proporciona un respiro entre tanta sangre, risa y tensión. Song of the Sea es una de las películas nominadas este año a Mejor Película de Animación en los Oscar, y ayer pudimos comprobar por qué es una de las que desbancó a La LEGO Película en la lista de candidatas finales. La película de Tomm Moore es una absoluta preciosidad, un trabajo de animación artesanal en dos dimensiones diseñado como si fueran las páginas de un cuento infantil en movimiento, con una enorme capacidad para emocionar. Al igual que en su anterior película, El secreto del libro de Kells, Moore nos cuenta en Song of the Sea una hermosa leyenda de magia y folklore fantástico (inspirado en el irlandés) protagonizada por niños. En esta ocasión, el director británico reitera el estilo de Kells pero acercándose un poco más, tanto visual como conceptualmente, al cine de Hayao Miyazaki, cuyas películas Ponyo en el acantiladoEl viaje de Chihiro parecen haber inspirado esta arrebatadora “canción marina”. Nos alegramos de que Moore siga apostando por la animación tradicional y lo haga con cosas tan bonitas como esta. El que no llore con el final está muerto por dentro.

 

Goodnight Mommy (Severin Fiala, Veronika Franz, Austria)

Goodnight Mommy - PosterLeticia Dolera acertó de lleno al describir Goodnight Mommy como una fusión entre Funny Games, el cine de Cronenberg, ¿Quién puede matar a un niño?Canino. Pero la película, ópera prima de Severin Fiala, con una de las responsables de la trilogía Paraíso en la co-dirección, Veronika Franz, se queda muy por debajo de todos estos referentes. Goodnight Mommy nos invita a pasar unos días de verano en una lujosa casa aislada en medio del bosque, donde dos gemelos idénticos de 9 años pasan el tiempo mientras su madre se recupera de una operación de cirugía plástica. Los niños sospechan que la mujer que se oculta tras las vendas no es su madre, ya que esta se comporta de forma extraña. Entre juegos violentos y sesiones de entomología (cucarachas gigantes, qué asco, por Dios), los hermanos indagan en el misterio, lo que les lleva a concluir que una extraña se ha colado en su casa para sustituir a su madre. Goodnight Mommy es un thriller extraño, uno que se esfuerza demasiado en ser sórdido y perturbador, pero que descuida por completo lo esencial: la historia. Durante su desconcertante primera parte, la película está llena de posibilidades, pero todas se van al traste en su recta final, cuando decide volverse vulgar (y no hablo solo de la imaginería macabra, ramplona como ella sola), y sobre todo durante su desenlace, en el que uno de los giros finales más trillados y predecibles de la historia del cine termina por estropear del todo el experimento.

 

Spring (Justin Benson, Aaron Moorhead, Estados Unidos)

SpringSpring es una propuesta cuanto menos original. Se trata de un romance sobrenatural en el que un joven estadounidense, Evan (Lou Taylor Pucci), viaja a un pequeño pueblo italiano junto al mar y se enamora de una misteriosa mujer, Louise (Nadia Hilker), que resulta ser un ser inmortal que se convierte en diferentes monstruos mitológicos -en realidad es más complicado que eso, pero no queremos destripar el argumento, y además, a ver quién es el valiente que se atreve a explicarlo. Como si se tratase de una Antes del amanecer sobrenatural (aunque la chica de la película se empeñe en que ella no es un ser mitológico, sino que todo tiene su explicación biológica), Spring acierta al introducir los elementos fantásticos con cuentagotas en la clásica historia de “chico conoce chica” (además, chico y chica tienen buena química), pero se pierde por completo en su interminable última media hora, en la que los repetitivos diálogos y confusas sobre-explicaciones acerca de la naturaleza de Louise acaban desesperando al más dispuesto. Spring tiene ínfulas de ensayo existencialista, y nos ofrece reflexiones sobre la inmortalidad, el amor y el destino que parecen estar emulando los fascinantes diálogos de Jesse y Céline en la trilogía de Richard Linklater, pero que palidecen por la inevitable comparación. Spring es una oportunidad perdida, una película atractiva (tanto su ambientación como sus protagonistas no hacen daño a la vista) que habría funcionado mejor con un tono más definido (se queda a medias como comedia y como drama) y que pide a gritos que alguien sensato le diga cuándo terminar.

 

Cub (Jonas Govaerts, Bélgica)

Cub posterOtro de los (supuestos) platos fuertes de La Muestra, y ganadora del premio a la mejor dirección en el pasado festival de SitgesCubs llegó rodeada de expectación, y decepcionó al resultar ser un telefilm cutre sin ningún sentido del suspense y con una historia sin pies ni cabeza. ¿Cómo una película con boy scouts y niños lobo puede ser tan fallida? En primer lugar, por sus personajes, concretamente los irritantes monitores de campamento al cargo de los “lobatos”, una tropa de boy scouts que emprende su excursión anual a los bosques de la frontera entre Bélgica y Francia. Y en segundo lugar, por su nulo sentido del terror. Cubs transcurre entre relatos de fogata de campamento y aburridas incursiones en el bosque, para transformarse durante su última parte en un slasher con ecos a La matanza de Texas y clímax macabro que parece despegado del resto del film. Si los analizamos por separado, los ingredientes de Cubs suenan muy apetecibles: chavales indefensos en el bosque, un asesino suelto, una banda sonora con sintetizadores muy giallo, más gore del que se espera, un niño víctima de bullying desatando su yo violento a lo Carrie, pero con lodo en lugar de sangre… Sin embargo, en conjunto, Cubs es una película incapaz de ir más allá de esos clichés, de construir una historia que se diferencie del resto de slashers del montón, por mucho que aquí tengamos a un Mowgli rabioso que come comida de perro. El póster es mejor que la propia película.

 

Crazy Bitches (Jane Clark, Estados Unidos)

CrazyBitchesPosterPasada la medianoche, ya estábamos oficialmente en el Día de la Mujer, por lo que nos venía de perlas (nunca mejor dicho) una película dirigida y protagonizada por mujeres, Crazy BitchesProgramada para la sesión golfa de La Muestra seguramente por su título (y sin ver ni leer nada sobre ella antes), la cinta de Jane Clark, es un flagrante caso de publicidad engañosa. Sencillamente no puedes titular así un slasher de cabañas en el bosque, ponerlo de madrugada para los que quedamos con ganas de desbarre y tripas, y que resulte ser una versión descafeinada, ridícula y sin sangre (tanto literal como figuradamente) de Mujeres desesperadas (quizás no signifique nada, pero la directora ha salido en Ally McBeal, Anatomía de Grey Sin cita previa, ahí lo dejo). Y la comparación no hace justicia a la debacle sin sal que es la película (que me perdonen Susan, Bree & co. por mentarlas junto a esto). La propuesta de un slasher de mirada femenina (con carnaza masculina en lugar de los clásicos boob-flash) es interesante, pero completamente desperdiciada, y el resultado es un desastre (la prueba: la escena lésbica más incómoda, larga y peor ejecutada de la historia). El 90% de Crazy Bitches consiste en diálogos asquerosamente ridículos sobre la amistad y el pasado en común de estas “zorras locas” (con flashbacks salidos de una novela rosa), clave para entender la motivación del asesino: infidelidades, traiciones por culpa de un hombre, puñaladas traperas entre señoritas, vanidad y cirugía estética. Vamos, flaco favor le hace Clark a la mujer con esta película. Pero lo peor de Crazy Bitches es que es de esas películas tan malas que no valen ni para reírse de ellas (ayer en la sala no hubo apenas risas, sino protestas en plan “¡venga ya” o “callaos y mataos ya, por favor”). En definitiva, una experiencia desesperante y cortarrollos que solo sirve para rematarnos y empañar el buen nombre del slasher.

Crítica: Tú eres el siguiente (You’re Next)

Tú eres el siguiente Sharni Vinson

Parece que el terror es el género en el que más necesidad hay de reinventarse constantemente. Se valora mucho la originalidad de una propuesta, y se busca continua y desesperadamente la película que redefina los parámetros del cine de miedo. Así es como muchos han experimentado (y se empeñan en promocionar) Tú eres el siguiente, una discreta pero contundente cinta de terror que ha tardado en estrenarse más dos años. La película de Adam Wingard (V/H/S) no pasará a la historia del cine por mucho que se empeñen los autodenominados especialistas, pero lo que sí hace es garantizar una hora y media de incansable diversión. Y eso es tan valioso, o más.

Probablemente no sea casualidad que Tú eres el siguiente se haya estrenado por fin en su país de origen (y en España) el mismo año que otra propuesta similar ha visto la luz, The Purge – La noche de las bestias. La de Wingard pierde frescura por venir después, pero gana holgadamente en todo lo demás. Básicamente, Tú eres el siguiente es The Purge bien hecha. La película se adscribe al subgénero de allanamiento de morada o invasión doméstica (home invasion) que tanto gusta a los jóvenes realizadores del fantástico -quizás, como me pasa a mí, no sean capaces de superar nunca el efecto Funny Games. Lo que comienza como una reunión familiar en un caserón en medio del campo se convierte en un retorcido y macabro juego del gato y el ratón que nos depara más de una sorpresa, y que funciona en todo momento bombeada por el humor. Pongámoslo así: Tú eres el siguiente es una especie de híbrido entre Celebración (Festen, 1998) y Scream (1996).

Tú eres el siguiente You're Next

Porque hay que dejarlo muy claro. La película de Wingard es una comedia de terror. No hagamos caso a los engañosos tráilers y demás triquiñuelas de márketing. Si nos guiamos por las apariencias, Tú eres el siguiente sería la enésima película de miedo con asesino de máscara pintoresca que nos hace disparar la alarma: “sucedáneo de Saw“. Pero en realidad, la película es una astuta, desenfadada y desvergonzada comedia que manipula al espectador sin insultar su inteligencia en ningún momento. La clave está en que los personajes son algo más que víctimas del asesino de turno, más que trozos de carne tierna que sajar y desmenuzar, y en que el humor proviene principalmente de sus caracteres. Ya sean estúpidos e histéricos, o más inteligentes y con más recursos que la media de víctimas en este tipo de slashers, los miembros de la disfuncional familia Davison resultan cercanos, precisamente porque, por lo general, se comportan atendiendo a una lógica interna que normalmente se ignora. Y ocurre algo parecido con los asesinos, que, a pesar de esconderse tras máscaras de animales, son tan humanos como sus víctimas.

No hay mayor cliché que defender una película de esta naturaleza argumentando que “no se toma demasiado en serio a sí misma“. Pero en el caso de Tú eres el siguiente es uno absolutamente ineludible. Su carácter sádico y juguetón recuerda a Posesión infernal, y su MacGyveriana heroína principal (la revelación Sharni Vinson) nos conduce hacia un demencial desenlace que corrobora esta sensación. Tú eres el siguiente es un notable ejercicio de sencillez y entretenimiento, una película que no cambiará la vida a nadie, pero hará reír a carcajadas y retorcerse de dolor en la butaca a más de uno. Wingard prueba que, a pesar de estar todo inventado en el terror, aun es posible sorprender. Solo hay que dedicar tanto esfuerzo al guion como a remover estómagos.