Nocturna Festival de Cine Fantástico de Madrid 2015 – Segunda crónica

it follows

It Follows (David Robert Mitchell, 2014)

DÍA 3

June (Estados Unidos, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

juneL. Gustavo Cooper se acercó el miércoles al Nocturna para presentarnos su nueva película, June, en primicia para los espectadores del festival. Según nos contó el director de Los Ángeles, éramos los primeros en verla (y no es por ser cruel, pero seguramente seremos de los pocos que lo hagamos). June es una historia clásica de niña creepy con poderes extraños que nos recuerda inevitablemente al Damien de La profecía y sobre todo a la más tullidita Carrie. June es una huérfana que ha pasado por varios hogares adoptivos. De carácter retraído, la niña solo habla con su “amiga imaginaria“, Aer, una presencia hostil estrechamente vinculada a ella a la que la niña debe controlar para que no destruya todo a su alrededor. Los nuevos padres adoptivos de June (Victoria Pratt, y atención, Casper Van Dien, que sigue vivo y se ha convertido en un McDreamy con barba canosa y pinta de DILF) proporcionan a la niña un hogar cálido y la posibilidad de tener una familia de verdad. Sin embargo, Aer les pondrá las cosas difíciles, haciendo que se replanteen la responsabilidad de educar a una niña problemática como June. El mayor acierto de la película es sin duda la pequeña Kennedy Brice (Molly en The Walking Dead), que a pesar de no ser ningún prodigio, encaja perfectamente en el perfil de niña inquietante con mirada hipnótica. Por lo demás, June es un film bastante básico y algo rudimentario, un trabajo rodado en digital con bajo presupuesto en el que se nota la falta de recursos. Eso sí, aunque no sea una propuesta original, al menos evita el tópico de la posesión demoníaca, dándole al misterio un enfoque místico relacionado con la naturaleza.

Pedro J. García

Kill Me Three Times (Australia/Estados Unidos, 2014) OFICIAL FANTÁSTICO

kill-me-three-times-posterAl igual que la mayor parte del público angloparlante y muchos de los espectadores de esta sesión del Nocturna, me confieso seguidor de Simon Pegg. Desde su trilogía del Cornetto, hasta sus dominios como rey freak mainstream en las franquicias de Star TrekMisión: imposible, pasando por cualquier comedieta en la que no aparezca más de cinco minutos haciendo un par de muecas. Fan fatal. Por esa razón, me encontraba más que predispuesto ante esta película, una cinta que de primeras no pegaba mucho dentro de la sección oficial de este festival… y que después de haberla visto, aún menos. La floja dirección de Stenders intenta dar vida al endeble guión de McFarland intentando conseguir una dinámica de acción y humor al más puro estilo Tarantino-Ritchie, lo que podríamos llamar “cine con cojones“, con todas las connotaciones negativas que pueda tener esa expresión desde un punto de vista Bechdeliano, pero sin llegar a acercarse ni por asomo al temple de esos dos referentes. Bajo la manida fórmula de la fragmentación, nos vamos enterando de los tejemanejes de una serie de losers por tierras australianas. Adulterio, fraude, asesinatos… Un catálogo de crímenes y miserias del ser humano contadas sin gracia ni cabeza. El absurdo nunca es un problema, si se sabe hacer bien y este no es el caso. Mucho más interesante que la película es la identificación de las caras reconocibles del reparto, un aspecto que hace que la experiencia sea aún más fallida ya que entra en juego el “lo que podría haber sido”. Además de Pegg, nos encontramos con la omnipresente Alice Braga (On the RoadCiudad de Dios), Teresa Palmer (protagonista de Memorias de un zombie adolescente), Luke Hemsworth (cuñado de Elsa Pataky en la vida real) y Callan Mulvey (el mismísimo Drazic de la serie de televisión Los rompecorazones). ¿Quién se salva de ellos y ellas? Pues nadie, digamos que Simon Pegg en alguna escena porque es nuestro niño bonito, pero nada más.

David Lastra

The Midnight Swim (Estados Unidos, 2014) OFICIAL DARK VISIONS

midnight_swimLa doctora Amelia Brooks desaparece durante una inmersión en el profundo Spirit Lake, lago en el que ningún buceador ha logrado alcanzar el fondo. Sus tres hijas se reúnen en la casa junto a ese lago para despedirse de su madre y arreglar los asuntos familiares. Día tras día van sumergiéndose más en las leyendas y misterios existentes alrededor de Spirit Lake. Lo que vemos en The Midnight Swim es el material grabado por una de las hermanas, que lo capta todo con su cámara a lo largo del día. Este formato ya tiene pocas sorpresas que dar, pero puede seguir dando buenos resultados. En el caso de este largometraje se queda a medio camino de conseguir algo realmente destacable. La línea que separa lo sutil de lo vacuo es peligrosamente fina a veces, y en este caso es la mayor amenaza de la película. Realmente es necesario conocer el trasfondo familiar y la relación entre las tres protagonistas para meterse en la película, pero cuando se sacrifica esa historia casi completamente para dar prioridad al día a día de las hermanas se pierde el propósito y la película se estanca. Las pinceladas sobre la mitología que rodea el lago son insuficientes, pero dan lugar a unas cuantas secuencias con una atmósfera de misterio muy conseguida que si no fueran mostradas con cuentagotas tendrían un efecto impacto mayor.

Daniel Andréu

It Follows (Estados Unidos, 2014) PANORAMA

cartel-baja1Para disfrutar mejor de It Follows es mejor no saber nada de ella. No haber leído nada de nada, ni haber visto ni un simple fotograma promocional. Realmente no deberías ni estar leyendo esta pequeña reseña. De todas maneras, prometo no revelar ni lo más mínimo del argumento, solo elevaré tu hypeIt Follows es el único producto cinematográfico de las últimas décadas que merece ser considerado como clásico dentro del cine de Terror. No estamos ante una cinta que basa sus sustos en golpes de sonido que atronarían al mismísimo Hans Zimmer, como las parafernalias infantiloides perpetradas por James Wan y compañía en las mil Insidious y demás sucedáneos, o de la casquería y sadismo sin sentido de las chorradas ideadas por el mismo Wan en la saga Saw y las copias que surgieron a tras su éxito. El film de David Robert Mitchell es un ejemplo de elegancia y saber hacer. Una historia perfectamente articulada, dirigida, interpretada, musicada (Disasterpeace, ya te tengo en mi agenda), fotografiada que juega con el ritmo cardíaco del espectador desde el primer minuto (¡qué pasada de escena inicial!) y no nos deja en paz hasta la llegada de los títulos de crédito (o eso pensamos). It Follows está hecha del material con el que se hacen las pesadillas y ha venido a jodernos el resto de las solitarias noches de nuestras vidas.

David Lastra

Fear Clinic (Estados Unidos, 2014) OFICIAL MADNESS

fear clinicRobert Hall es un prolífico diseñador de maquillaje con una dilatada carrera en el cine (Supersalidos, Paranormal Activity) y la televisión (Buffy, Angel, Firefly, Teen Wolf, Grimm). En 2009 dirigió Fear Clinic, una webserie de cinco episodios que ha convertido en película gracias en parte a una campaña de financiación en Kickstarter. Protagonizada por Robert Englund (acompañado de un reparto joven de rostros televisivos como Cleopatra Coleman, Felisha Terrell o ese fail humano que es Thomas Dekker), Fear Clinic cuenta la historia de un grupo de jóvenes afectados por el trastorno por estrés postraumático después de vivir un tiroteo en un restaurante. La Clínica del Miedo del Doctor Andover (Englund) proporciona a sus pacientes un tratamiento para vencer los miedos pre-existentes que se han agudizado desde el “incidente” o las nuevas fobias generadas a partir del mismo. La “máquina del miedo” parece funcionar con éxito, pero con el tiempo, los miedos regresan a la vida de los pacientes a la vez que una presencia amenazante que parece surgir de la máquina los acecha. Ese es el argumento muy a grandes rasgos de la película, pero creedme cuando os digo que he hecho que suene mucho más coherente de lo que en realidad es. Fear Clinic no tiene ni pies ni cabeza y su historia transcurre a base de ideas (algunas incluso buenas) lanzadas al aire a ver qué sale. Ni Hall ni nadie involucrado en esta película sabe a ciencia cierta qué nos está contando, pero lo peor no es eso, sino que en lugar de dar rienda suelta a lo bizarro, como haría una buena película de Serie B (y como invitaba su argumento), se toma en serio y da prioridad al drama, desperdiciando por completo la figura del mad doctor de Englund. Los penosos efectos digitales y la ineptitud de Hall para crear la atmósfera adecuada (luces parpadeantes durante media hora de película = mala idea) acaban hundiendo por completo la película, que únicamente se salva por unos cuantos sustos bien dados.

Pedro J. García

The-Asylum-Backmask-Exeter-2

Exeter (Marcus Nispel, 2015)

DÍA 4

Liza the Fox-Fairy (Hungría, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

liza-fox-fairy¿Qué clase de animal tenemos aquí? Liza the Fox-Fairy es difícil de catalogar. Lo que está claro es que es una propuesta decididamente diferente y alternativa a lo que acostumbramos a ver en el Nocturna. Digamos que Liza the Fox-Fairy es una comedia musical surrealista euro-japonesa semifantástica o un cuento fabuloso de fantasmas y leyendas protagonizado por una Amélie yeyé. Sí, todo eso. Liza es una enfermera solitaria e introvertida que cuida de una anciana, viuda de un general japonés. Su único amigo es el fantasma de un cantante de pop japonés al que solo ella ve. El cantante está enamorado de ella y los celos le llevan a convertir a Liza en un hada (fox-fairy), una maldición que hace que todos los hombres que se interesen por ella mueran horriblementeLiza the Fox-Fairy es un experimento muy peculiar, hace gala de un exquisito humor absurdo que seguramente haría las delicias de Wes Anderson, y bajo su velo de inocencia y candor hay mucha acidez e incluso mala leche. Su excelente protagonista, Mónika Balsai es todo un descubrimiento. Energética, excéntrica y estéticamente muy golosa (colores pastel, vestuario y diseño de producción deliciosamente setentero), Liza the Fox-Fairy se agradece por alejarse de la norma, aunque en el fondo no aporta nada distinto de lo que podemos encontrar en sus referentes, los Andersons, Gondrys y Jeunets de la vida.

Pedro J. García

Infini (Australia, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

infini_posterY llega por fin el turno de la ciencia ficción al Nocturna. La producción de cine sci-fi es mucho menor que la de terror, por eso es lógico que la proporción en este festival sea de esta manera. Pero vista Infini se podían haber ahorrado el esfuerzo. Qué espanto de película. Estamos ante una cinta de contagio ambientada en el espacio (aunque nunca llegamos a verlo), un misterio de “acción” (énfasis en las comillas) con un toque “reflexivo” (más énfasis aun) que nos teletransporta a una mina espacial junto a un equipo de rescate enviado para recuperar al único superviviente de una epidemia biológica. Allí, los especialistas se enfrentarán al virus, convirtiendo la misión en una pesadilla de la que parece que nadie podrá escapar vivo. Infini es una de las películas más soporíferas y desesperantes que he visto nunca. La falta de medios obliga a construir el aspecto fantástico a base de diálogos descriptivos o planos muy cortos en los que tenemos que imaginar qué está ocurriendo, pero nadie sabe cómo hacerlo. El sentido del suspense brilla por su ausencia, los actores dan auténtica pena (es la segunda película en la que vemos a Luke Hemsworth en el festival, y alguien debería decirle que no está obligado a seguir los pasos de sus hermanos Chris y Liam), la factura técnica hace de Infini un fan film y la falta de presupuesto no se suple con pericia técnica (como por ejemplo en The House on Pine Street). Qué horror de realización, de montaje, de todo. Y para poner la guinda en el pastel, la película termina con un eterno clímax en el que se pone filosófica y poética, lo cual hace que dé aun más pena. Dos horas de mi vida que jamás recuperaré.

Pedro J. García

Exeter (Estados Unidos, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

exeterA Marcus Nispel lo conocemos sobre todo por dirigir remakes (La matanza de Texas, Viernes 13, Conan el Bárbaro), pero ahora el realizador de origen alemán se embarca en su primer proyecto original, Exeter (rebautizada dos veces, como Backmask The Asylum)película que dirige y co-escribe junto a Kirsten Elms. Claro que describir Exeter como “original” no es del todo adecuado. La película trata sobre un grupo de jóvenes (así empiezan la mayoría de sinopsis del Nocturna) que organizan una fiesta en un hospital psiquiátrico abandonado, donde sus pacientes (niños y adolescentes) sufrieron todo tipo de torturas y vejaciones. Después de una noche loca de drogas, alcohol y sexo, los seis chavales que quedan en el hospital empiezan a jugar con lo oculto, lo que despierta una presencia demoníaca que los va poseyendo uno a uno. No podría sonar más estúpido y cliché, ¿verdad? Y lo es. Pero Nispel lo sabe, y precisamente juega con ello continuamente. No os dejéis engañar por la etiqueta “de los productores de Insidious Paranormal Activity“. Exeter tiene mucho más de Posesión infernal que de terror no recomendado para menores de 13 años. Se trata de una divertidísima combinación de slasher y película de posesiones/exorcismos que se lo pasa bomba riéndose de todo y de todos. Nispel es cómplice de la broma en todo momento, y pide al espectador que se deje llevar y no cuestione lo que está ocurriendo como haría en otras películas parecidas. Si lo hacemos, reconoceremos las intenciones del director y lo pasaremos en grande. Exeter destaca por su sentido del humor (fumado pero muy agudo y con magníficos toques de absurdo), por repasar con mucha gracia los lugares comunes del género (grande el exorcismo do it yourself), y por darnos algunas de las muertes más geniales que vamos a ver en una película este añoExeter juega además con los arquetipos del género (el jock, la puta, el fumado, el empollón…) y lo hace convirtiendo a sus personajes en algo más que trozos de carne. Ellos son los que nos proporcionan las mejores risas; son descerebrados, idiotas perdidos, pero caen bien y nos dejan auténticas perlas autoconscientes. Solo en su clímax la película pierde fuelle, porque la historia debe alcanzar una conclusión inevitablemente, lo que obliga a Nispel a llevar la película a terrenos más convencionales. Pero a pesar de esto, Exeter es todo un triunfo en su género, un film que seguramente recibirá más palos de los que debería, más por lo que parece que por lo que es en realidad.

Pedro J. García

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Primera jornada (viernes)

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Del 5 al 8 de marzo, la capital española celebra la fiesta del cine fantástico y sci-fi. Y no uso el verbo “celebrar” a la ligera. La Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid es una fiesta non-stop de cuatro días, la versión friki del Spring Break, una jarana continua de jueves a domingo en la que rendimos pleitesía al cine más oculto (la mayoría de películas no son estrenadas en salas comerciales), al más original, al más mierda, como dijo ayer la anfitriona anual de La Muestra, Leticia Dolera, que como siempre, es de lo mejor de La Muestra (gracias a ella, los ratos entre sesión y sesión son más llevaderos, e incluso muchas veces mejores que las propias pelis). Dolera además rebautizó esta edición como “La Muestra del Amor“. Por eso, porque amamos este cine, y porque de La Muestra salen parejas, como la que tuvo su primera cita hace tres ediciones y subió ayer al escenario a darse el lote para celebrar que el amor que une La Muestra no lo separa nadie, y ya de paso para ganar unas cuantas entradas gratis.

11034264_1063916180301981_9218959887533999355_nEste año, el duodécimo que se celebra este mini-festival de cine de género (que de pequeño tiene poco), regresamos a los Cines Callao para ver una de las programaciones más interesantes que nos ha propuesto La Muestra en los últimos años. El Syfy dio el pistoletazo de salida oficial el jueves 5, con el preestreno de la última locura de ciencia ficción de Neill Blomkamp, ChappieLa proyección fue todo un éxito a juzgar por la reacción del público en la sala (se juntaban las ganas de jalear del principio de La Muestra con la propuesta pasada de rosca de Blomkamp, pensada especialmente para el tipo de público que abarrota Callao estos días). Sin embargo, cuando ayer Dolera sondeó a los presentes preguntándoles qué les había parecido la película, hubo una clara división de opiniones. Chappie está destinada a provocar reacciones opuestas, a ser amada u odiada a partes iguales. Y bueno, ese es el tipo de películas que más nos gusta ver en La Muestra, así que fue todo un acierto programarla para la inauguración. A mí, personalmente, me divirtió mucho, pero creo que tiene unos cuantos problemas que, pensándolos en frío, son importantes. Os hablo de ellos en mi crítica sin spoilers.

A continuación, os dejo con reseñas de las cinco películas que pudimos ver en la primera jornada oficial del Syfy (no cuento la premiere de Chappie, porque a mí lo de “jornada” me suena sobre todo a los maratones de casi 12 horas que nos pegamos en Callao). Dos de zombies, una de fantasmas, una de vampiros, y una de tribus callejeras japonesas en guerra. Cinco variopintas películas con una cosa en común: que las cinco son comedias. Empezamos el Syfy con unas buenas risas.

 


Housebound
(Gerard Johnstone, Nueva Zelanda)

Housebound - Poster 01El día empieza por todo lo alto con esta comedia de terror neozelandesa que amasa hábilmente todos los tópicos del cine de casas encantadas, el de invasión doméstica (home invasion) y los misterios tipo whodunitdándole un toque de cachondeo muy loco, un poco al estilo You’re Next pero más jocoso aún. Housebound cuenta la historia de una joven rebelde a la que pillan atracando un cajero y es condenada a 8 meses de arresto domiciliario en casa de su madre y su padrastro. Allí se verá forzada a convivir de nuevo con su detestada madre y el apocado marido de ésta, cuya tranquilidad se ve interrumpida por la presencia irritante y destructiva de la joven. Los tres deberán convivir en un caserón antiguo, lleno de recuerdos y secretos macabros, en el que según parece habita un fantasma. La ópera prima de Gerard Johnstone está llena de ingenio y humor bobalicón (del que es tonto, pero inteligente), personajes entrañables (el responsable de seguridad cazafantasmas y la madre son los mejores), y engancha con su trama de misterio que va dejando revelaciones y giros sorpresa (no diré ninguno, pero todos son bastante buenos) a golpe de sustos y risas, y culmina en uno de los mejores clímax que hemos visto en mucho tiempo dentro del género. Después de esta película, no volveréis a ver un rallador de cocina de la misma manera.

 


Tokyo Tribe
(Shion Sono, Japón)

tokyo-tribe-poster-final-comp3Shion Sono, el irreverente y quizás demente en la vida real (como la anécdota escatológica que nos contó Dolera antes de la proyección demuestra) director de Suicide Club (2001) nos trae a La Muestra su última locura cinematográfica, Tokyo Tribe, un musical hip hop de acción de dos horas basado en el manga de Santa Inoue. Japón es un territorio hostil, cuya capital está dividida en facciones callejeras que luchan por el control de Tokio. Cuando Mera (Ryôhei Suzuki), el líder de la tribu de Bukuro, se propone acabar con todas las bandas enemigas para conquistar la capital, la guerra da comienzo. Tokyo Tribe es una de esas películas que no se pueden describir con una simple sinopsis. Es más, estamos ante una película que no decide tener argumento hasta bien entrada su primera hora. La primera parte de Tokyo Tribe es una presentación de todas las tribus de Tokio a ritmo de hip hop. Con raps que por cierto hacen que el “Oza, oza” parezca una de Kanye West, para que os imaginéis el nivel de las rimas y las interpretaciones. Claro que a Shion Sono le importa bien poco que se le tome en serio como director de musicales. Esta West Side Story punk no está hecha para eso. Es una locura pasadísima de rosca que hará las delicias de los fans del cine más esquizofrénico de Takashi Miike (al que no le llega a la suela de los zapatos a pesar de las inevitables comparaciones). Tokyo Tribe es un ambicioso y colorido festival psicodélico de humor absurdo, misoginia y acción demencial, una experiencia visual muy estimulante, que sin embargo no está innovando ni provocando tanto como cree.

 


Burying the Ex
 (Joe Dante, Estados Unidos)

Burying the Ex - Poster 01Llegamos al ecuador de la primera jornada con otra propuesta de comedia, esta vez definitivamente más ligera y llevadera que la anterior, lo nuevo de Joe DanteByrying the Ex. El director de clásicos incontestables y cintas de culto como Piraña, Gremlins, Exploradores, El chip prodigiosoPequeños guerreros regresa tras una temporada dirigiendo series (Hawaii 5.0, CSI, Masters of Horror) con su nuevo largometraje, una comedia romántica zombie, especie de fusión entre una sitcom, un episodio de La dimensión desconocida y un libro de Pesadillas de R.L. StineEn Burying the Ex, un joven que trabaja en una tienda de disfraces (mi querido Anton Yelchin) quiere romper con su novia (Ashley Greene), una insoportable freak del medio ambiente que pretende controlar todos los aspectos de su vida. Sin embargo, antes de poder darle las malas noticias, la chica muere, y lo hace con la promesa aún vigente (y sellada por la estatua mágica de un demonio) de que van a estar siempre juntos. En consecuencia, la chica regresa como zombie para asegurarse de que van a pasar la eternidad el uno junto al otro, cueste lo que cueste. Con este argumento (escrito por el recién llegado Alex Trezza), Dante bien podría haber hecho un pitch a las cadenas para una nueva serie, pero ha preferido llevarlo al cine, con una comedieta bastante cutre pero simpática que se deja ver sin problema, una película de sábado tonto por la tarde que no nos viene mal de vez en cuando y que sobre todo nos deja pasar un rato con los achuchables y adorables Anton Yelchin y Alexandra Daddario. Lo sorprendente, sin embargo, es que Dante haya realizado una película que más que la obra de un director con casi 50 años de experiencia en el cine, parece la ópera prima de un cineasta joven que aún no sabe cómo ir más allá de los clichés del género.

 


Lo que hacemos en las sombras
(Jemaine Clement, Nueva Zelanda)

Poster 700x1000 AFSegunda película neozelandesa del día. Definitivamente, los kiwis están on fire. Pero es que Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows) era además una de las cintas más esperadas de La Muestra. Y no solo cumplió las expectativas, sino que las fulminó. Este falso documental sobre cuatro vampiros que comparten “piso” (en realidad es una mansión, pero ellos se consideran flatmates), que a priori suena demasiado a la serie Being Human (con la que no tiene nada que ver además de la premisa), es una de las comedias más descacharrantes y geniales que vamos a ver en los últimos años. Dirigida por Jemaine Clement, de Flight of the Conchords y Taika Waititi, con el que trabajó en la serie de HBO, Lo que hacemos en las sombras no da tregua (nunca había oído tantas risas no-irónicas seguidas en La Muestra). Repleta de situaciones absurdas y muy familiares derivadas de la convivencia diaria de los vampiros, con una extraordinaria inventiva visual que saca provecho de todas las posibilidades que brindan las “leyes” de los vampiros (brillantes los enfrentamientos, vuelos, transformaciones), y un inteligente repaso por los clichés del géneroLo que hacemos las sombras logra lo imposible: aproximarse al agotadísimo género vampírico y darle la vuelta por completo para hacer una de las comedias de terror más originales del cine reciente. Imprescindible para los fans de Flight of the Conchords, y recomendadísima para todos los demás.

 


Hunger of the Dead 
(Naoto Tsukiashi, Japón)

AKBポスターB全ポスター00Para la primera sesión de medianoche de La Muestra, nada más adecuado que una serie B japonesa de zombiesHunger of the Dead (o Hunger Zes la historia (por llamarlo de alguna manera) de un joven que va a parar a la única casa donde aún quedan seres humanos en un mundo infestado por zombies. En este escenario post-apocalíptico es necesario preservar la especie humana, por lo que las mujeres de la casa son “usadas” para procrear, y los niños que paren (a los que nunca vemos) se dan como alimento a los zombies (huh?), por orden del zombie que dirige las instalaciones y que esconde un secreto. Una cosa ofensiva, estúpida y sin sentido que, dicho así, no suena a nada que no debería ser una peli Z de bajo presupuesto, pero es que Hunger Z falla en lo más importante: es aburrida y no tiene ni un poco de gracia. Vamos, que ni siquiera sirve para reírse de sus chapuceros efectos (esos cuchillos que se clavan en el aire) o de su absurdo argumento. Un desperdicio sin gracia que solo los más jaraneros del Syfy supieron disfrutar.