Kristen Stewart es una bomba de relojería en la disfrutable ‘Los Ángeles de Charlie’

En cada generación, nace una elegida… Heroína equivocada, pero ya me entendéis. Cada cierto tiempo, los iconos del pasado vuelven, se regeneran y se renuevan de cara a las nuevas generaciones. Los Ángeles de Charlie se apuntan a la moda de los reboots con una nueva versión dirigida por Elizabeth Banks (Dando la nota) que trata de llevar la franquicia al siglo XXI con un flamante nuevo trío de Ángeles al frente y una mujer al cargo de la misión detrás (y delante) de las cámaras.

La nueva iteración de Los Ángeles de Charlie cuenta con Kristen Stewart (Personal Shopper), Naomi Scott (Aladdin) y la recién llegada Ella Balinska como relevo de las anteriores Ángeles, Drew Barrymore, Lucy Liu y Cameron Diaz. Tres jóvenes actrices que no viene a borrar lo visto en las entregas de 2000 y 2003 dirigidas por McG, sino a extender y actualizar la saga que tiene su origen en la mítica serie de los 70 del mismo nombre.

Es decir, el reboot no es total, sino más bien una continuación que transcurre en el mismo universo, el cual unifica mediante simpáticos guiños al pasado y cameos. En este nuevo comienzo, la Agencia Townsend se ha expandido globalmente y opera con varios equipos de Ángeles guiados por sus correspondientes Bosleys. Elizabeth Banks interpreta a la Bosley de la impredecible Sabina (Stewart) y la disciplinada Jane (Balinska), a las que se suman la nueva incorporación del equipo, Jane (Scott), una joven ingeniera de sistemas clave en el desarrollo de una codiciada tecnología que podría poner el mundo en peligro de caer en las manos equivocadas. Juntas deberán entrar en acción en una aventura alrededor del mundo para evitar que esto ocurra.

El clamor por una nueva Los Ángeles de Charlie era prácticamente inexistente. Si acaso, los espectadores habrían preferido una tercera entrega con Barrymore, Liu y Diaz, pero Sony optó por un relanzamiento para nuevas generaciones similar al de la exitosa Jumanji: Bienvenidos a la jungla y sobre todo la fallida Men in Black: Internacional, con la que guarda más similitudes. Este ha sido uno de los factores que la versión de Banks no haya sido recibida con los brazos abiertos, demostrando así que el público se ha cansado de reboots y franquicias (a menos que sean de superhéroes).

Ahora bien, debate sobre si era necesaria o no aparte (la respuesta la conocemos todos), la nueva Los Ángeles de Charlie está aquí y resulta que, si nos animamos a verla, nos encontraremos con un pasatiempo desenfadado, altamente imperfecto, pero muy disfrutable. Y es que la gente se ha tomado su existencia muy serio, cuando ni la propia película se toma en serio a sí misma. Banks sigue el espíritu mamarracho y divertido de las anteriores películas, que con el paso del tiempo han acabado ocupando un lugar especial en nuestro recuerdo, pero que no son precisamente obras maestras (si sirve como indicativo, la primera tiene un 5,5 en IMDb y la segunda un 4,9), sino más bien divertimentos exagerados y tontorrones para pasar un buen rato.

Y eso es justo lo que ofrece la reinterpretación de Banks, intriga y acción con mucho sentido del humor, cambios de vestuario, una buena banda sonora y una gran capacidad para reírse de sí misma. Claro que lo mejor de Los Ángeles de Charlie son sus tres energéticas protagonistas, en especial una explosiva y carismática Stewart, con la que Balinska y Scott mantienen una química indudable y contagiosa. Las tres dan la talla de sobra tanto en las escenas de acción como en los momentos de comedia, formando un equipo infalible y perfectamente compenetrado. Todos giran alrededor de ellas, Banks, un Patrick Stewart que pasaba por ahí, Sam Claflin pasándoselo genial parodiando a un ridículo gurú tecnológico y el novio de Internet Noah Centineo como “el chico de la película”.

El problema es que las habilidades de sus protagonistas no se ven del todo aprovechadas por una trama demasiado genérica y una historia a la que le falta sustancia. En lugar de sorprender, el guion transcurre por terreno demasiado conocido y la premisa “artefacto peligroso que hay que sustraer de manos enemigas para salvar el mundo” la hemos visto demasiadas veces.

Afortunadamente, Los Ángeles de Charlie posee suficientes atractivos y momentos de diversión como para hacer la vista gorda a una carencia que, si pensamos en las anteriores películas, tampoco debería ser tan importante (vamos, que no es James Bond ni pretende serlo). Abrazando abierta y orgullosamente el feminismo y con evidente cariño por la propiedad que está manejando, Banks ha realizado una Charlie’s Angels más moderna y empoderadora– yendo incluso adonde otros grandes estudios no se atreven haciendo que una de sus Ángeles sea abiertamente queer-, una película sexy, llena de estilazo y humor petardo para satisfacer a cualquiera que decida verla sin tomársela muy en serio y descubra que no es tan mala como creía.

Pedro J. García

Nota: ★★★

Crítica: Su mejor historia

Se apagan las luces del cine y comienza la cabecera del noticiario. Una estridente voz nasal empieza a gritar el texto sobre unas imágenes en blanco y negro de sonrientes mujeres vestidas con unos gastados monos de trabajo que saludan a cámara

– ¡Mujeres! Ellas han tomado las cadenas de montaje de nuestras potentes fábricas y los pasillos de nuestras oficinas cuando nuestros hombres han tenido que marchar al frente para defendernos de la amenaza nazi. Ellas han arrimado el hombro como nadie para que nuestro país no sucumba y siga prosperando en estos duros tiempos de contienda. Ellas han copado el mundo laboral…

– Por lo que también merecen su espacio dentro de la industria del ocio – piensa para sus adentros el director centroeuropeo que se encuentra en el lateral del patio de butacas – pero nada de ‘chick-flicks’, ni mucho menos una cinta de esas que pasa por los pelos el test de Bechdel o el de Pitufina. ¡Lo que necesitamos son monsergas! Tonterías de esas de las que hablan las mujeres cuando se juntan entre ellas. Ya sé que no contratamos a un perro para escribir ladridos, pero necesitamos a una mujer para que escriba todas esas chorradas…

El noticiario sigue, pero ya no logramos diferenciar nada de lo que dice… el público se desespera y no para de hablar. La película por la que religiosamente han pagado está a punto de comenzar… Abandonamos la sala junto al director…

Tras sus años de correrías junto a sus amigotes del movimiento Dogma (Italiano para principiantes), Lone Scherfig se reconvirtió al melodrama con películas como la aplaudida (y sosa) An Education y la fallida One Day (Siempre el mismo día), un género en el que sigue afianzándose con Su mejor historia: una correcta cinta de época cuya protagonista femenina eclipsa todos los agujeros dramáticos del film, algo parecido a lo que hizo Carey Mulligan en An Education.

Catrin Cole es la mujer elegida para ser la voz femenina del cine británico durante la II Guerra Mundial… pero sin ningún cariz revolucionario, ella ha sido contratada para escribir los diálogos de chicas. Todos los episodios románticos, con sus correspondientes besos castos y miradas de cordero degollado. ‘The Nancy Starling’ está llamada a ser el taquillazo de la temporada y la película que levante los ánimos a los habitantes de un Londres asesiado por los bombardeos. Cole se une al equipo de guionistas formado por el correcto y talludito Raymond Parfitt (Paul Ritter, Inferno) y el joven y talentoso Tom Buckley (Sam Claflin, Los juegos del hambre)… No hace falta decir con cuál de los dos hombres comenzará la bella Catrin un bonito toma y daca romántico… ¿Sorprendente? No. ¿Tópico? Sí. ¿Es justamente lo que queremos que pase? ¡Por supuesto! Su mejor historia se construye en base a los tópicos más universales del cine, tanto como la propia película que Cole y compañía están escribiendo. Una decisión lógica ya que ambas están buscando crear un sentimiento de esperanza en tiempos oscuros.

El optimismo de Su mejor historia es tremendamente idealista y contagioso, pero la directora danesa no pierde de vista tampoco la tragedia, ya que como buena historia basada en tópicos, esta tiene sus episodios más o menos siniestros. Ya sea de la mano de la pareja oficial de Catrin, un egocéntrico pintor herido en la Guerra Civil española (Jack Huston, Ben-Hur) o con algún que otro choque con Buckley. Pero ante esos momentos dramáticos, tenemos el consiguiente alivio cómico, personificado en el ‘comic relief’ británico por excelencia: Bill Nighy (Love Actually). Con sus altos y bajos, Su mejor historia destaca sobre la media de la cartelera gracias al trabajo de una de las mejores actrices británicas de su generación: Gemma Arterton (Byzantium). Una vez más, ella vuelve a ser lo mejor de una película en la que participa y sigue haciendo que nuestras esperanzas por verla recoger un gran premio no se pierdan por el momento. Lo único que le queda es encontrar un proyecto a su altura, tener un poco más de suerte cuando se pone a hacer superproducciones (Quantum of Solace, Ira de titanes, Prince of Persia…) y saber torear a los mirones y cuñaos que tanto abundan en el cine.

Su mejor historia no es simplemente un canto de amor al cine, sino toda una declaración de amor a la mujer trabajadora desde una óptica optimista y feminista. Vamos, como tiene que ser.

David Lastra

Nota: ★★★

Crítica: Antes de ti

Antes de ti

Antes de ti (Me Before You) es la adaptación al cine del best-seller de 2012 escrito por Jojo Moyes. La autora británica se encarga de escribir ella misma (y ella sola) el guion de la película, por lo que los fans de la novela deberían estar cubiertos (vaya por delante que no la he leído, pero doy por sentado que se habrá mantenido fiel a su propia obra). Antes de ti es la historia de Louisa Clark (Emilia Clarke), Lou para los amigos, una peculiar chica de 26 años que vive en un pintoresco pueblo en mitad de la campiña inglesa y trabaja en una pastelería para ayudar a su familia a llegar a fin de mes. Tras ser despedida, Lou encuentra un trabajo en el castillo local y se convierte en la cuidadora y “animadora” de Will Traynor (Sam Claflin), un joven banquero adinerado que se quedó tetrapléjico después de un accidente. Antaño espíritu aventurero y emprendedor, Will ha perdido las ganas de vivir y se ha convertido en una persona cínica y huraña. Por eso Lou se propone enseñarle que la vida merece ser vivida y lo lleva en mil y una aventuras para devolverle la ilusión, lo que, como no podía ser de otra manera, resulta en enamoramiento.

posterantesdetiDirigida por Thea Sharrock, que debuta en el largometraje tras varios trabajos en la tele británica (The Hollow Crown¡Llama a la comadrona!), Antes de ti es el clásico melodrama romántico confeccionado a medida para “la chica de hoy en día”. Es decir, la película es pura fórmula; todo truco, cero corazón. Aunque viene disfrazada de romance moderno (las inevitables y empalagosas baladas de Imagine Dragons o Ed Sheeran que no falten, la personalidad chispeante y singular de su protagonista, heroína “actual” que se diferencia de las demás vistiéndose de niña de 5 años), Antes de ti sigue tirando de los mismos clichés rancios de siempre para contar una historia que perpetúa los roles de la mujer y el hombre a través del género: A ver cuándo va a ser un chaval joven y dicharachero el que cuide y se enamore perdidamente de una mujer mayor que él, rica, y enferma en el cine. Antes de ti es el peor tipo de romance aspiracional, el que te da la falsa sensación de que tienes el control de tu vida, de tu futuro, cuando en realidad lo estás poniendo en manos de un hombre, que en última instancia será quien decida darte o no alas para volar. Lou es una marioneta, de los padres de Will, que la contratan como una novia de pago para que saque de la depresión a su atribulado niño con sus encantos; de Will, que le dice lo que tiene que hacer mientras él se mantiene férreo en sus propias decisiones, por muy cuestionables que sean; y de la autora, que la utiliza para lanzar su atrofiado mensaje motivador.

Emilia Clarke está muy bien como Daenerys Targaryen en Juego de Tronos, pero en esta película deja al descubierto sus limitaciones, con un trabajo interpretativo caracterizado por la sobreactuación y los tics (Sam Claflin pilla mucho mejor el punto a su personaje, lo cual afortunadamente amortigua lo de Clarke). La intención con Lou es construir a un personaje adorkable y desbordante a la hora de mostrar sus emociones, pero a Clarke se le va de las manos y acaba resultando empachosa, excesiva e irritante. Claro que la culpa no es solo suya, sino sobre todo de la directora, que explota esa supuesta adorabilidad para manipular constantemente las emociones del espectador con primeros planos de reacción en los que la sutilidad brilla por su ausencia. Y es que Antes de ti es pura pornografía sentimental (o “disability porn”, como dicen muchos), una película que discurre por los derroteros más predecibles y trata de compensar su falta de originalidad o personalidad forzando las emociones del espectador. El resultado es un trabajo plano y artificial, una pastelada lacrimógena (que supongo que los fans del libro apreciarán mucho más que yo) digna del “mejor” Nicholas Sparks.

Pedro J. García

Nota: ★★

Crítica: Los Juegos del Hambre – Sinsajo, Parte 2

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El recorrido de Los Juegos del Hambre ha sido uno de los más interesantes del cine juvenil reciente. Comenzó elevando considerablemente las cotas de tensión, impacto y violencia de este tipo de películas, y se fue poniendo el listón más alto con sus siguientes entregas, con las que construía un oscuro y fascinante universo distópico. A lo largo de cuatro años, la saga ha madurado y ha ganado compromiso y riesgo. Sin descuidar el espectáculo, Los Juegos del Hambre ha elaborado un emocionante e incendiario tratado anti-bélico que culmina en Sinsajo, Parte 2 (Mockingjay, Part 2), la entrega más sombría y osada de la saga.

Contrario a la opinión popular, creo que la decisión de dividir Sinsajo en dos partes -dejando a un lado que se trataba de una estrategia puramente comercial- ha beneficiado a la historia y ha permitido crear necesarios momentos de paz y reflexión. La Parte 1 transcurrió a su propio ritmo, y tomó forma en un thriller político que cocinaba a fuego lento la revolución que culmina en la Parte 2, que es una película bélica con todas las de la ley (Francis Lawrence las rodó a la vez, pero ha sabido darle su tono diferenciado a cada una). Sí, se ha estirado la historia y se nota, pero también ha contado con más tiempo para explorar mejor a los personajes y enriquecer su discurso. Si bien en la anterior película muchos de los secundarios (especialmente los rebeldes que acompañan a Katniss en su campaña) no eran más que rostros intercambiables, en Sinsajo, Parte 2 adquieren mayor entidad, protagonizando breves momentos de sutil caracterización que hacían falta. Por fin nos importan (aunque sea un poco) más allá de Katniss, y eso contribuye a que el desenlace tenga un peso dramático aun mayor.

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Pero sin duda alguna, el núcleo emocional de la saga sigue siendo la visceral interpretación de Jennifer Lawrence como el Sinsajo, la Chica en Llamas, el símbolo de la revolución. Lo que han hecho con este personaje a lo largo de cuatro años es admirable. De heroína romántica adolescente a peón en el juego político de sus mayores, adultos sedientos de poder que han levantado un sistema totalitario que los jóvenes deben derribar. Katniss Everdeen es quizá el personaje mejor escrito en este tipo de cine, una heroína con muchas aristas (casi ninguna suya), cuya caracterización está directamente supeditada al desarrollo de la historia y el discurrir político de Panem. Lawrence ha contribuido sin duda a que Los Juegos del Hambre se convierta en la franquicia juvenil más respetada de los últimos años. La actriz ha rebajado la histeria con la que se aproximó al personaje en las películas anteriores para dar paso a una tensión contenida que la mantiene centrada en su objetivo durante las dos horas finales de la historia y que descarga en una desgarradora escena durante el fragmentado clímax del film.

Sinsajo, Parte 2 se divide en tres actos claramente diferenciados. En el primero quizá es donde más se nota la necesidad de estirar la trama, dedicando demasiado tiempo a explicar la estrategia para la ofensiva final, el ataque al Capitolio. Esto da como resultado una primera hora de ritmo atropellado, necesaria pero algo aburrida, que sin embargo da paso a un segundo acto absolutamente brutal. Aunque ya hemos visto secuencias espectaculares en la primera hora (destaca la entrada a la Ciudad del Capitolio), la película cobra vida cuando los rebeldes se adentran bajo tierra. De la aventura con trampas mortales (pero de verdad) a lo Indiana JonesLos Goonies se da paso a una lúgubre pesadilla en la que entran en escena los “mutos“, monstruos sanguinarios que en realidad son personas genéticamente alteradas por el Capitolio para usar como arma. Las vertiginosas secuencias de acción se encadenan sin dar respiro (la batalla de rebeldes contra mutos es sin duda la pieza de acción central del film), las bajas se acumulan (incluyendo algún personaje muy querido), y en definitiva, todo se va a la mierda. Esto da lugar a un acto final que, lejos de escapar del poso trágico y amargo de la saga, se baña en él.

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Aunque Sinsajo, Parte 2 nos proporciona un final feliz que llega literalmente en los últimos dos minutos y en forma de epílogo (donde se resuelve el irritante triángulo amoroso), la película podría ser considerada como el blockbuster de aventuras más triste y deprimente de los últimos años. Y esto es un cumplido, por supuesto. Los Juegos del Hambre no se ha tomado a la ligera las ideas que maneja y ha sabido conjugar con acierto la pirotecnia con el mensaje (de hecho, a medida que el diseño de producción o los efectos mejoraban, el discurso ganaba empaque). Se ha atrevido a ir donde ninguna otra saga juvenil ha ido antes, y en este final no ha tenido reparos en mostrar las motivaciones y las consecuencias de la guerra que ha vertebrado las dos últimas entregas (el recuento de muertes es sorprendentemente alto). Sinsajo, Parte 2 evita la vía fácil, ahonda en las implicaciones morales del conflicto y busca la manera de que las piezas encajen y sirvan de conclusión para el discurso anti-bélico de la saga. Así, la historia concluye de forma valiente y trascendente, demostrando un nivel de responsabilidad y osadía sin precedentes. Las personas que hay detrás han creído en lo que estaban haciendo, y esto salta a la vista.

De distopía Y.A. a obra de ciencia ficción comprometida, Los Juegos del Hambre ha logrado ofrecer una alternativa digna y más adulta dentro del género, una saga que se ha permitido tomarse en serio, porque ha hecho bien las cosas, porque ha diseñado su historia y su universo con atención al detalle y sentido del propósito. Sinsajo, Parte 2 es un final a la altura de las circunstancias, un broche de oro que lleva este tipo de blockbusters hacia un terreno más reflexivo y espinoso, ofreciendo entretenimiento de primera y acción sofisticada sin sacrificar enjundia o subestimar a su audiencia. Los Juegos del Hambre se ha negado a ser un espectáculo vacío, y se despide haciendo hincapié en ello, proporcionando algo mejor que un final feliz. Un final difícil de digerir que nos invita a pensar.

Valoración: ★★★★