Ringer: fin de fiesta

‘Where do we go from here?’ Ringer ha dado por concluida su primera -y muy probablemente única- temporada. Nuestra apasionada historia de amor con el desfasadísimo culebrón de Sarah Michelle Gellar comenzó con un croma, a partir del cual se tuvo que medir el resto de la temporada. Y ha habido de todo. Tanto, que por mucho que un juego de chupitos con Ringer pareciera una gran idea, de haberlo hecho no estaríamos vivos para contarlo. Porque al fin y al cabo, mi experiencia con la serie de CW ha ido mucho más allá del placer culpable. Se ha convertido en un placer colectivo, uno del que se saca el máximo provecho si se comparte en grupo. Ringer Night! Reunirse con otros fans de Bridget y Siobhan, y aplaudir cada vez que algún personaje dice “I have a/no choice”, cada vez que alguien está asomado en una esquina observando una escena que no debe ver; desgañitarse con cada giro argumental imposible y con esos momentos en los que no es que se desafíe la incredulidad del espectador, sino que se la apuñala sin piedad; Y sobre todo, sobre todo, rewind para volver a vivir ese tic de la boca siempre entreabierta de la Gellar, pause para disfrutar plenamente esa mirada que se supone debe ser sutil pero acaba siendo como ver a alguien intentar guiñar un ojo cuando no sabe hacerlo, o esa barbilla que es donde se condensa toda la carga interpretativa de la actriz. Eso es Ringer.

Resulta que los grandes Eric Charmelo y Nicole Snyder, creadores de la serie, tenían planeada toda la temporada hasta el más mínimo detalle -y de hecho, se supone que dos temporadas más-, según declara Sarah Michelle, que se deshace en elogios al tándem creativo. Como cuenta en Supertele (me diréis que mis fuentes no son adecuadas), ella, que es una ávida consumidora de series y una cinéfila muy experimentada, está harta de esperarse lo que va a pasar en todo momento. Y esto no le ha ocurrido con Ringer, que ha logrado sorprenderle en todo momento. Pero cariño, ¿cómo vas a esperarte algo si en el caos absoluto que es Ringer nada tiene lógica, todo ocurre porque sí, y no hay propósito en ningún momento? A lo largo de 22 episodios, hemos asistido al estiramiento más loco y absurdo del año, y no es que no nos hayamos esperado los giros, es que no hemos terminado de abarcar o entender nada de lo que ha ocurrido. La pregunta más habitual durante un visionado de Ringer ha sido: “pero… ¿por qué?” Y aunque esto haya podido llegar a desesperar, siempre ha acabado recompensando. Jamás olvidaremos – ni dejaremos de usar en nuestra vida diaria- el “That’s for sleeping with my husband, YOU WHORE!” Por cosas así, estarás siempre en nuestros corazones, Ringer.

Sin embargo, la razón por la que hemos obtenido tanto placer de esta serie es a la vez el motivo por el que hemos estado a punto de volvernos locos varias veces: Ringer no deja de tomarse en serio a sí misma en-ningún-momento. Creíamos que sería posible que tarde o temprano la serie abrazase su cualidad camp, pero esto habría supuesto salirse de los planes establecidos. Y al final nos alegramos de que así haya sido. Charmelo y Snyder (¡autores!) han hecho oídos sordos de las críticas y han seguido a lo suyo. Hemos tenido que aguantar tramas secundarias y subtramas de esas tramas que los creadores y Sarah Michelle se empeñan en justificar diciendo que al final todas las piezas del puzle encajan: las diatribas uppereastsidianas de la hija de Andrew -gracias a ella, hemos disfrutado de nuevo de Logan Echolls; la investigación del agente del FBI más torpe de la historia de la televisión: Victor Machado (Nestor Carbonell), plantéate un giro en tu carrera; los soporíferos conflictos financieros en Martin/Charles junto a la diva British Olivia (irritante Jamie Murray); y la tardía incorporación de un personaje muy importante para la historia, Catherine Martin (Andrea Roth), la loquísima ex mujer de Andrew. Si hemos sido capaces de soportar todo esto ha sido única y exclusivamente gracias a Brigdet y Siobhan. Y a que, en el fondo, si hubieran acabado riéndose de ellos mismos, reírnos nosotros no habría tenido tanta gracia.

En el artículo que escribí al comienzo de la temporada, Sarah Michelle Gellar, nueva reina trash, os contaba que la actriz y productora ejecutiva de Ringer estaba segura de estar interpretando a 40 personajes en la serie. Pues bien, a medida que la temporada avanzaba, ha ido matando personajes en su cabeza y se ha quedado con los 5 más importantes: las Siobhan y Bridget del presente, las de los flash-backs y la Bridget que se hace pasar por Siobhan: bautizada por ella misma como Shivette. Este fascinante proceso interno de Sarah Michelle se ha visto reflejado en su complejísima interpretación en Ringer, tan llena de matices diferenciadores. Llegados al último episodio, “I’m the Good Twin”, ya tenemos muy claras las diferencias entre Bridget y Siobhan (las del presente), sí sí, las distinguimos mejor que a las Olsen, vaya. Emmy y Globo para Gellar, una actriz con una fulgurante carrera por delante -otra vez.

La season -o seriesfinale de Ringer se ocupa de atar todos los cabos que los guionistas han ido dejando sueltos, y enredando porque sí, porque a ellos les ha apetecido, porque esta historia no podría haberse contado en menos episodios, ¿verdad?. Me quedo con el episodio anterior -“It’s Called Improvising, Bitch!”- como gran traca final de Ringer, con el divertidísimo secuestro de Shivette y Andrew por parte de Catherine y su revelación durante el mismo: cambio de acera de la noche a la mañana y todo explicado. ¡Claro que sí! ¡Eso es improvisar, zorra! “I’m the Good Twin” cierra las tramas que se abren en el piloto, y enfrenta por fin a Bridget y Bodaway Macawi en una escena tan pasada de rosca que hace que nos olvidemos de todo el sufrimiento y nos quedemos con los buenos momentos. Sin embargo, quedan muchas puertas abiertas. Los secretos de Bridget y Siobhan están al descubierto -Shivette ha muerto, ¡viva Shivette!- y los enemigos han sido eliminados de la ecuación, pero no hay verdadera clausura. Necesitamos un cara a cara de las hermanas. ¡Necesitamos más croma! No sabemos si la CW le dará una segunda temporada a Ringer, pero no contéis con ello. Y quizás así sea mejor. ¿Para qué empañar algo que es perfecto tal y como está?

El arte de poner títulos

Dime el título del episodio y te diré qué tipo de serie ves. Hay muchas maneras de hallar creatividad en una ficción televisiva. Una de ellas es sin duda la fórmula que las series usan para dar título a sus episodios. Como comprobaremos, hay casi tantas maneras de titular un capítulo como series. La repetición es una de las técnicas más recurrentes, pero las variaciones son infinitas. En algunos casos, establecer una regla para poner títulos puede resultar un auténtico desafío a largo plazo, sobre todo si la serie en cuestión se mantiene muchas temporadas en antena: las ideas se acaban no solo para escribir los argumentos, sino también para poner los títulos. En otros casos, los títulos serán tan descriptivos que no indicarán ningún grado de creatividad, por lo que no podemos asumir que estos son reflejo de lo que nos vamos a encontrar en la serie. En resumen, el esfuerzo a la hora de dar título a los episodios no tiene por qué ser reflejo de la originalidad de una serie, sino que más bien es un curioso aspecto de la maquina publicitaria de la televisión, y en muchos casos, un buen pasatiempo para los guionistas y productores de las series. Incluso para nosotros. No lo voy a negar, a mí me encanta poner títulos a todo. Además, analizar el título de un episodio antes de verlo puede dar mucho juego entre los espectadores. Repasemos algunas de las fórmulas más conocidas y destacables:

Episodios sin título

No sabemos si es por pereza o con la intención de potenciar la cualidad altamente serial de algunas ficciones, pero muchas series no tienen título oficial para sus episodios, por lo que para identificarlos hay que recurrir a su número de producción o emisión. Esto hace que sea más difícil ubicar los episodios. Sin embargo, cuando uno destaca por encima de los demás no importa que no haya título, lo recordaremos sin problemas por su número. Es lo que ocurre con Queer as Folk. Probablemente nadie podrá decirme, sin mirar una guía, de qué va el episodio 3×05, pero todos sabrán de qué estoy hablando si digo “1×22”, y sobre todo, “5×10”. Más recientemente, Episodes, la serie de Matt LeBlanc ha decidido numerar, pero no titular sus capítulos.

Una palabra (como mucho dos)

Smallville es una de las series que vienen a la mente cuando pensamos en títulos de una sola palabra. La ficción sobre el joven Superman nos ayuda a identificar los episodios o bien con palabras sencillas (“Cool”, “Hug”, “Crush”, “Unsafe”, “Bound”), con palabras un poco más rebuscadas, que suenan ciertamente exóticas para los anglosajones (sufijos, prefijos y palabras de origen griego y latino como “Veritas”, “Hydro”, “Metallo”) o nombres propios (“Ryan”, “Zod”, “Lara”). Solo el episodio especial “Absolute Justice” tiene dos palabras en su título. House no sigue una fórmula férrea, pero la mayoría de sus títulos suelen estar formados por una palabra, o muy al estilo Tarantino, con dos (“Sex Kills”, “Skin Deep”, “Lucky Thirteen”, “Simple Explanation”, “House Divided”). En la primera temporada de The Good Wife también se usaba una sola palabra para los títulos de sus episodios (“Stripped”, “Unorthodox”). Nada raro hasta ahí. Si embargo, los capítulos de la segunda están formados por dos palabras (“Double Jeopardy”, “Silly Season”). Y los de la tercera, actualmente en emisión, por tres (“The Death Zone”, “Feeding the Rat”). Miedo nos da que la serie llegue a durar tanto como Urgencias.

Títulos crípticos

La reina de los títulos bizarros y en ocasiones indescifrables es el clásico Expediente X ( “Kitsunegari”, “Herrenvolk”, “Gethsemane”). Además, la serie de Chris Carter es quizás la que más rechaza por sistema la traducción de sus títulos, sobre todo porque el porcentaje de idiomas distintos al inglés utilizado es muy alto: “Sein und Zeit”, “Agua Mala”, “Je Souhaite”, “El Mundo Gira”, “Folie à Deux”. Sin embargo, aunque no lo parezca a primera vista, todos los títulos de Expediente X hacen referencia directa a la historia que cuenta el episodio en cuestión.

Por otro lado, Perdidos, a pesar de no jugar al título más raro como Expediente X, es conocida por esconder mensajes y autorreferencias, para lo que recurre en muchas ocasiones a frases o palabras repetidas a lo largo de la serie, haciendo así hincapié en la importancia capital de la continuidad: “Live Together, Die Alone”, “Man of Science, Man of Faith”, “Whatever Happened, Happened”, “What Kate Does”. Perdidos también es experta en inventarse títulos que no adquieren significado hasta que ha terminado el episodio (“Lockdown”, “The Man from Tallahassee”).

Conjunciones, artículos, preposiciones y demás

Una de las fórmulas más recurrentes es la de enlazar el título de la serie con el del episodio, de manera que cada capítulo incluya directa o indirectamente el título de la serie. En otras ocasiones, el título del episodio comenzará con una preposición, un artículo, una conjunción, o bien combinaciones gramaticales variadas. Veamos los ejemplos más conocidos.

Friends es indudablemente una de las series que más hondo han calado en nuestra cultura, y no solo por sus personajes y argumentos, sino también por la forma de titular sus episodios, siempre empezando con la expresión ‘The One’. Los capítulos de Friends son fácilmente reconocibles con tan solo echar un vistazo a sus altamente descriptivos títulos (“The One With the Sonogram”, “The One Where No One’s Ready”, “The One Where Everybody Finds Out”).

Todos los episodios de Scrubs comienzan con el posesivo ‘my’ (“My Bad”, “My Karma”, “My Super Ego”), permitiendo diferenciar los episodios especiales en los que la focalización varía, con el uso de otros pronombres (“His Story”, “Their Story”). Las misiones de Chuck se catalogan con el nombre del protagonista junto a la preposición’versus’ (“Chuck Versus the Intersect”, “Chuck Versus the Marlin”, “Chuck Versus the Suburbs”). Muchas otras series recurren sencillamente al artículo ‘the’ para todos sus episodios, por ejemplo The O.C. (“The Model Home”, “The Girlfriend”, “The End’s Not near, It’s Here”). Más recientemente, 2 Broke Girls usa la conjunción ‘and’ para complementar cada semana el título de la serie, sin el que los títulos aislados no tendrían sentido (“And the Rich People Problems”, “And the 90s Horse Party”). Por supuesto, ya lo habíamos visto antes. Por ejemplo en la comedia de Lea Thompson Los líos de Caroline, en la que, como ocurre con Chuck, sí se incluía en nombre de la protagonista en todos los capítulos (“Caroline and the Condom”, “Caroline and El Niño”).

Títulos musicales

La ABC tiene dos series en antena que comenzaron el mismo año (2004), y cuyos episodios se titulan como canciones o versos de canciones. En el caso de Mujeres desesperadas, todos los capítulos hacen referencia a algún musical. Más concretamente, casi todos provienen de alguna pieza compuesta por Stephen Sondheim (“Ah, But Underneath”, “The Ladies Who Lunch”, “Running to Stand Still”). Por otra parte, Anatomía de Grey utiliza canciones de género pop/rock, la mayoría muy conocidas (“Kung Fu Fighting”, “Sympathy for the Devil”, “I Will Survive”).

Nombres propios

Los episodios centrados en un solo personaje de un amplio cast de protagonistas son muy habituales desde que Perdidos lo convirtió en tendencia en la ficción televisiva de principios de siglo. Cada capítulo de la británica Skins se titula como el personaje en el que se centra (“Tony”, “Jal”, “Alo”, “Franky”), utilizando “Everyone” para las season finales en las que todas las historias convergen. Por otro lado, In Treatment nos permite asistir a las sesiones semanales de psicoterapia de un número de pacientes. Estos dan nombre a cada episodio, que además nos indica en qué semana de la terapia nos encontramos (“Sophie – Week Eight”, “Walter – Week Three”, “Frances – Week Six”).

Títulos POP

Hay series que ponen tanto esfuerzo en sus argumentos como en las obligadas referencias a la cultura popular que caracterizan a algunos géneros. La cadena CW parece haberse especializado en este tipo de ficción, apuntando con sus series adolescentes al target que más agradece los juegos de palabras en los que descubrir títulos de películas o frases hechas y expresiones de rabiosa actualidad (en muchas ocasiones vinculadas a fenómenos efímeros de origen en Internet). Los títulos de Gossip Girl juguetean con clásicos del cine cada semana: “Seventeen Candles”, “Desperately Seeking Serena”, “Southern Gentlemen Prefer Blondes”, “Petty in Pink”). Sin embargo, las que son posiblemente las mejores series estrenadas en esa cadena (cuando era UPN), Las chicas GilmoreVeronica Mars, abrieron la veda: “The Deer Hunters”, “Foregiveness and Stuff” o “Emily In Wonderland” son algunos títulos de la primera. “Ruskie Business”, “Mars vs. Mars”, “Leave It to Beaver”, “Cheatty Cheatty Bang Bang” lo son de la segunda. Aunque la tendencia actual sea hacer referencia a clásicos (o no tan clásicos) del cine y la música, los juegos de palabras (pop o no) en los títulos de las series siempre fueron muy habituales. Sexo en Nueva York, por ejemplo, tomaba refranes, frases populares o expresiones hechas y les daba el toque picante que definía a la serie (“No Ifs, Ands, or Butts”, “What’s Sex Got to Do With It?”, “Great Sexpectations”).

Los diálogos aportan el título

Una de mis técnicas favoritas es la que consiste en extraer una frase de algún diálogo para formar el título del episodio. Me proporciona una curiosa satisfacción llegar a ese momento en el que descubres quién es el personaje que pronuncia esa frase, en qué contexto ocurre y a quién se dirige. Damages utiliza esta fórmula, y gracias a la constante tensión que desprenden los diálogos de la serie, sus títulos son especialmente potentes (“And My Paralyzing Fear of Death”, “Do You Regret What We Did?”, “They Had to Tweeze That Out of My Kidney”). Uno de los nuevos estrenos de la temporada, Ringer, también sigue este patrón (“If You Ever Want a French Lesson”, “It’s Gonna Kill Me, But I’ll Do It”, “A Whole New Kind of Bitch”). No solo es divertido escuchar la frase durante el episodio, sino que aumenta considerablemente la expectación antes de verlo.

Otras tendencias

Como decíamos al comienzo de la entrada, el número de posibilidades a la hora de dar título a los episodios es infinito. La originalidad de la propuesta es en muchas ocasiones directamente proporcional a la singularidad de los títulos. Por ejemplo, la revolucionaria 24, narrada a tiempo real en temporadas de 24 episodios que cubren un día completo, organiza sus temporadas haciendo corresponder cada hora completa con un episodio. Sin embargo, no todas las temporadas comienzan a la misma hora, por lo que todo puede resultar muy confuso (por ejemplo, el episodio titulado “Day 2: 10:00 P.M. – 11:00 P.M.” sería el 2×15, pero “Day 4: 10:00 P.M. – 11:00 P.M.” sería el 4×16). La protagonista de Wonderfalls trabaja en una tienda de souvenirs de las cataratas del Niágara. Su vida cambia cuando los objetos inanimados se empiezan a comunicar con ella. Cada episodio se centra en uno de esos objetos, dándole además título (“Pink Flamingos”, “Lying Pig”, “Totem Mole”). En The Big Bang Theory, todos los capítulos tienen por nombre una teoría, un experimento o un principio científico con el que se relaciona la trama (“The Dumpling Paradox”, “The Friendship Algorithm”, “The Bozeman Reaction”). Por último, los 70 episodios de la serie de Showtime The L Word comienzan con la letra ‘L’ (“L’Ennui”, “Limb from Limb”, “Lobsters”), sin excepción.

Nuevas series: cancelaciones, renovaciones y pronósticos

La temporada otoñal comienza por todo lo alto para las series norteamericanas. La mayoría de estrenos del último mes han cosechado buenas audiencias, augurando un año saludable para la ficción televisiva. Sin embargo, ya tenemos las primeras bajas en la parrilla. Centrémonos primero en las buenas noticias:

Hasta ayer, todas las series renovadas eran comedias y la mayoría de series canceladas se adscribían al género dramático. Primero se filtraba en la red la noticia de que The CW había decidido otorgar una temporada completa (de 22 episodios) a una de sus apuestas más fuertes de la temporada: Ringer. Poco después, la cadena confirmaba que además de Ringer, decidía renovar The Secret Circle y Hart of Dixie al menos hasta mayo (es decir, temporadas de 22 episodios también para ellas). De esta manera, las tres series de CW se convierten en los tres primeros dramas renovados, y se suman al resto de series con temporada completa asegurada, todas comedias de veinte minutos: New Girl, Up All Night, Whitney y 2 Broke Girls (esta última, mi favorita). Las audiencias de la CW suelen rondar los 2 millones de espectadores, sin embargo, ninguna de las tres series renovadas ha llegado a esa cifra en las últimas semanas, obteniendo todas un mero 0.8 de índice de audiencia. Entonces, ¿por qué se ha apresurado la cadena a renovarlas todas? Probablemente se trate de una estrategia para acallar las voces que hablan de crisis en la network. Pero también puede entenderse como un truco para ganarse la confianza de una audiencia que quizás se resistía porque ¿para qué molestarse en ver series que se cancelarán en breve? Es la manera que tiene la cadena de prometer no dejar colgada a su audiencia. Total, no tienen mucho que perder. Personalmente, creo que el plan funcionará y veremos aumentar las cifras.

No es una cancelación ni una renovación, pero podría significar cualquiera de las dos ocpiones: FOX ha anunciado fecha para el final de la primera temporada de Terra Nova, garantizando así la emisión de 13 episodios, cuya conclusión veríamos el 19 de diciembre. Lo cierto es que la serie no ha cosechado audiencias impresionantes y las críticas no son nada favorables (la mía es completamente destructiva), por tanto si la FOX ha decidido emitir una temporada completa quizás no deba tomarse como un indicio de renovación. Es oportuno recordar que esta tanda de episodios de Terra Nova lleva rodada desde hace un año y que la intención inicial de la cadena era emitirlos y ver qué pasaba después. Si la serie no remonta (algo que parece imposible a tenor de las mediocres audiencias y las malas críticas de su último episodio), el 19 de diciembre se emitirá su series finale.

Por ahora, la cadena con más bajas es la NBC, que ha demostrado tener de todo menos paciencia con respecto a algunas de sus nuevas series. Hace un par de semanas caía The Playboy Club, siendo la primera serie de la temporada en recibir el hachazo. Lo curioso es que unos días antes, el presidente de NBC, Bob Greenblatt, anunciaba su intención de mantener la serie en antena a pesar de las bajas audiencias, porque según él la serie necesitaba tiempo para asentarse y demostrar lo que valía. Dos días después, tras solo tres episodios emitidos, The Playboy Club se despedía definitivamente de la audiencia. La segunda cancelación de la temporada también provenía de NBC, que tras cuatro episodios y una abismal caída de las audiencias, echaba el cierre a Free Agents, la nueva serie de Hank Azaria. No son solo dos series de NBC canceladas, sino también dos series con Whedon Alumni en sus repartos (Sean Maher en The Playboy Club y Anthony Head en Free Agents) que no logran convencer a la audiencia, alimentando así la infame maldición whedon (cuya mayor representante es nuestra querida Summer Glau). A Morena Baccarin y a Alan Tudyk parece irles mejor con Homeland y Suburgatory respectivamente. Por otro lado, How to Be a Gentleman (CBS) ha sido desplazada a los sábados y ha detenido su producción, por lo que se considera muerta, a pesar de que la cadena no lo ha confirmado. Sería de esta manera la primera comedia cancelada, rompiendo la buena racha del género esta temporada.

Por ahora, estas son todas las decisiones que las cadenas han tomado con respecto a sus nuevas series. Sin embargo, es de esperar que en breve se pronuncien para confirmar las cancelaciones y las renovaciones que todos predecimos. El hacha está a punto de caer sobre Charlie’s Angels (ABC), que ha experimentado una caída progresiva en los índices, perdiendo 3 millones de espectadores con respecto a la audiencia de su episodio piloto. A otra serie de ABC, Pan Am, le espera un destino similar, con casi 5 millones de espectadores dados a la fuga. Por suerte, esto enseñará a las cadenas generalistas a no jugar a imitar a series únicas en su especie. Por desgracia, Pan Am nos gustaba mucho. Finalmente, a pesar de la tendencia a la baja de las audiencias (lógica tras la expectación inicial ante los pilotos), hay series que mantienen buenas cifras y que serán renovadas para una temporada completa en breve: Suburgatory, Person of Interest o Unforgettable por ejemplo.

*Última hora (22:51): Revenge y Suburgatory también han conseguido temporadas completas (fuente: Michael Ausiello).

El gran número de estrenos de la temporada no ha impedido que la audiencia seriéfila se pluriemplee y le dé una oportunidad a muchas series novatas. Sin embargo, a pesar de los números, el aire de decepción es generalizado. Aún nos quedan estrenos por ver antes de que acabe 2011, Grimm, Man Up Once Upon a Time (una de mis mayores apuestas), pero por si los implacables verdugos de las networks siguen cargándose series, la mid-season se encargará de hacer que nos olvidemos de ellas rápidamente. Para entrar en contacto con lo que nos tienen preparado, echad un vistazo a los estrenos de 2012. Pero antes, haced vuestras propias apuestas: ¿qué series sobrevivirán hasta mayo y cuáles serán las próximas en desaparecer? Para ayudaros con vuestros pronósticos, podéis consultar las audiencias actualizadas de todas las nuevas series en TV.com.

Sarah Michelle Gellar, nueva reina trash

Si hay una serie que está acaparando comentarios y reacciones de los seriéfilos en este comienzo de temporada televisiva, esa es Ringer, el “thriller” protagonizado por Sarah Michelle Gellar para la que fue la antigua casa de la cazavampiros (la CW, resultado de la fusión entre WB y UPN), después de unos años dedicada en cuerpo y alma a la maternidad. Por si hay algún despistado, Ringer (originalmente producida para CBS) cuenta la historia de dos hermanas “que comparten la misma cara”. Con personalidades opuestas, pero con pasados igualmente oscuros, Bridget y Siobhan llevan años sin verse. Tras su reencuentro, Siobhan desaparece y es dada por muerta. Bridget ve la desaparición de su hermana como una válvula de escape de su pasado (es perseguida por un asesino) y ocupa su lugar, engañando así a todos los miembros del círculo más cercano de Siobhan: marido, hijastra, mejor amiga y… ¡amante! Pero Siobhan sigue viva, y desde París mueve los hilos de una truculenta trama que mezcla dinero, traición y muertes. Todo un culebrón venezolano con la factura de CW (o aún peor, así que imaginaos).

Primero Showgirls, después Barb Wire, y ahora Ringer. Lo que diferencia a las dos primeras de la serie de Gellar es que son conscientes de su condición camp (es más, están manufacturadas para ser fieles a ese estilo), y lo explotan con mayor o menor éxito. Ringer es conmovedoramente inconsciente de la ínfima calidad que desprende a todos los niveles, y se muestra orgullosa de sí misma, lo que hace mucho más fácil la tarea de no tomársela en serio. En recientes entrevistas para promocionar el estreno de la serie, la actriz protagonista, y ahora también productora ejecutiva, se muestra enormemente ilusionada por el trabajo de guión llevado a cabo para Ringer. Los “sorprendentes” giros argumentales convierten la serie en un viaje emocionante para Gellar, que disfruta de la historia desde dentro y desde fuera. De estas declaraciones sacamos la conclusión de que la serie no está hecha solamente a su medida como actriz, sino también como espectadora. Si hay alguien que puede disfrutar con/tragarse lo que nos cuenta Ringer es ella. Y no porque sea productora ejecutiva (dudamos que tenga mano creativa), ni porque nos quiera convencer de que la veamos, sino porque se lo cree de verdad.

A estas alturas, todos habéis visto la celebérrima escena del barco perteneciente al piloto (estrenado hace cuatro martes). No hay palabras, ¿verdad? Yo me pasé toda la escena con la mandíbula desencajada. Es increíble que en 2011 una cadena se atreva a emitir algo que hasta en los 90 había chirriado. No me habría parecido descabellado ver a los Muppets asomados por la borda charlando con Bridget después de su siesta.  Y lo mejor de todo es que a juego con el infame croma transcurre el tour de force interpretativo (qué mejor ocasión para usar esa rancia expresión que esta) de la Gellar, que no solo se lleva el premio al peor despertar de la historia, sino que además evidencia el increíblemente torpe trabajo de los guionistas: “How long was I out for?” se pregunta en voz alta Bridget mientras se incorpora después de haberse quedado dormida en el barco (¿cómo es posible con la de saltos que daba?). Pero esto es solo el principio.

Sarah Michelle también habla francés (las escenas en París nos dan los mejores momentos de la serie), pone morritos, lucha consigo misma para transmitir emociones (los planos se sostienen eternamente sobre su rostro por si lo consigue en algún momento), y se viste con modelos imposibles y moños gigantescos: al principio distinguíamos a una hermana de otra gracias al peinado, pero la serie se vuelve cada vez más arriesgada y vemos a Bridge y Shiv con el pelo suelto o recogido aleatoriamente. Así no hay quién se entere de quién es quién. Gellar está convencida de que está interpretando a “40 personajes distintos”, porque “están la Bridget y la Siobhan del presente, y la Bridget y la Siobhan de los flashbacks”. Y como no podía ser de otra manera, considera que esta es la oportunidad perfecta para demostrar de lo que es capaz, interpretativamente hablando. Y vaya si lo está demostrando. Es capaz de sacarnos las carcajadas más atronadoras, y parece hacerlo sin esfuerzo alguno. La actriz ha llegado a comparar su trabajo en Buffy, cazavampiros (1997-2003) con su nuevo empleo, recordando la presión bajo la que estaba entonces, y reconociendo que ahora se lo está pasando en grande. Desde luego, Sarah, ahora estás donde debes estar.

Así ha transcurrido el primer mes de Ringer, la comedia involuntaria del año que nos tiene completamente enganchados, y a la que juramos fidelidad mientras dure en antena. Porque aún nos quedan muchos personajes por conocer de los 40 que interpreta Sarah Michelle (¿no será su manera de reírse de Whedon y su Dollhouse?), porque queremos más escenas en las que hable dejando huecos para que suenen las canciones de la banda sonora (probablemente la peor usada de la historia), porque necesitamos saber qué lleva un schizi-tini (si puede ser, la receta en francés), y porque amamos a Sarah Michelle y queremos abrazarla hasta que se quede dormida. Solo para verla despertar.

Adelantos 2011-2012: Ringer

Sarah Michelle Gellar lleva ocho años, exactamente los que hace que dejó de ser la cazavampiros, intentando encontrar su lugar en el mundo de la interpretación. Por ahora no ha tenido suerte. Podríamos achacarlo a sus malas decisiones, pero lo cierto es que Gellar es un talento difícil de ubicar y por tanto, de vender. O lo que es lo mismo, sin eufemismos, Sarah no es la mejor actriz del mundo, sino más bien una intérprete solvente pero inestable. Destacando más en drama, y de vis cómica forzada, la actriz ha participado en cosas como Scooby Doo y El grito, granjeándose una bien merecida popularidad como actriz de segunda. A pesar de todo esto, muchos de vosotros daríais a Sarah Michelle todas las oportunidades del mundo. Yo lo haría, y lo haré siempre que haga falta. Después de todo, y por mucho que ella quisiera desvincularse de su pasado televisivo, ella es y siempre será la Cazadora.

Además de en su trabajo en el cine, Gellar ha estado centrada en menesteres hogareños, dedicándose en cuerpo y alma a su marido y disfrutando de la maternidad. Han sido años de alegrías personales, pero el éxito en el terreno profesional es esquivo y está a punto de pasársele el arroz -interpretativamente hablando, triste pero cierto. Ha tardado en desistir de su periplo cinematográfico, pero por fin ha decidido volver a la televisión, el único lugar en el que, hoy por hoy, puede destacar. Quizás para allanar el terreno o simplemente porque tarda un poco más que la media en darse cuenta de las cosas, Sarah Michelle asistió por primera vez desde que concluyó Buffy a un evento relacionado con la serie -el Paley Television Festival ’08. De esta manera comenzaba su regreso a la tele, después de su auto-impuesto destierro. La actriz vuelve como protagonista absoluta -y por partida doble, para compensar- en Ringer, uno de los nuevos estrenos de The CW, la que fue su casa durante años en su anterior etapa televisiva -cuando las cadenas WB y UPN aún no se habían fusionado.

Ringer supone una oportunidad idónea para una actriz de sus características, sobre todo ahora que la CW parece estar aumentando la edad de los protagonistas en algunas de sus series, con el propósito de ampliar su público objetivo -Nikita es una vieja en comparación con los demás habitantes de CW, y aún así ha funcionado. La premisa de Ringer es algo algo descorazonadora, pero podría esconder potencial. Parece una revisión en clave de thriller de El príncipe y el mendigo, en la que Gellar interpreta a Bridget, una mujer perseguida por la mafia que ocupa el lugar de su hermana gemela rica, Siobhan -también interpretada por Sarah-, tras su muerte. Ringer no es sino la plataforma perfecta para el lucimiento de su protagonista, gracias a un género al que le es fácil adecuarse y un personaje doble con el que se le debió hacer la boca agua. El problema es que Ringer es, como casi todas las series de CW, un producto más serio de lo que debería. El tráiler deja entrever un componente de drama casposo que puede espantar al más dispuesto. La intriga y los giros sorprendentes están servidos, así como los efectos visuales más irrisorios -Bridget y Siobhan en la lancha, me duelen los ojos. Sarah Michelle Gellar, sin embargo, vuelve más contenida y madura, y eso es suficiente reclamo para darle una oportunidad a una serie que de no ser por su presencia ni me molestaría en descargar.

Ringer también cuenta en su plantilla con Ioan Gruffudd y Nestor Carbonell, y se estrena el 13 de septiembre.