The OA: El enigmático regalo sorpresa de Netflix

the-oa-poster

Cuando la mayoría de medios ya han publicado sus listas de lo mejor del año y dábamos por cerrado el calendario seriéfilo de 2016, Netflix nos lanza una sorpresa a apenas dos semanas de dar la bienvenida a 2017, un regalo de Navidad que no nos esperábamos. The OA es la nueva y misteriosa serie que llega a la plataforma, rodeada de un gran secretismo y sin publicidad hasta pocos días antes de su lanzamiento (lo que en sí mismo es una inteligente estrategia publicitaria). Brit Marling y Zal Batmanglij, responsables de las películas Sound of My Voice The East, están detrás de esta extraña e indescifrable serie. Ambos han trabajado en ella junto a un reparto de primera (Emory Cohen, Jason Isaacs, Phyllis Smith, Riz Ahmed y Paz Vega entre otros) y productores del calibre de Brad Pitt, sin trascender a los medios hasta que ha estado lista para que se levante el velo. Y tanto misterio a su alrededor tiene una razón de ser: es mejor entrar en el juego que propone sin saber nada de antemano.

The OA es difícil de describir, casi inclasificable. Por un lado se puede considerar un thriller de desapariciones y un intenso drama New Age, muy en la línea de los anteriores trabajos del tándem creativo detrás de la serie (así como de los de Marling junto a Mike Cahill, Otra TierraOrígenes), por otro está claramente orientada al público que disfrutó el verano pasado enganchándose a Stranger Things y tiene mono de otro absorbente misterio para bingear, aunque en realidad su historia tiene mucho más que ver con Sense8, al hablarnos de una poderosa conexión humana que trasciende los límites de nuestro conocimiento. Drama, fantasía, ciencia ficciónThe OA combina estos géneros para resultar en algo completamente original y diferente, una historia que comienza con el regreso a casa de una chica que ha estado desaparecida siete años y se va convirtiendo poco a poco en uno de los relatos más envolventes y desconcertantes que nos ha dejado últimamente la televisión.

La adictiva historia de The OA apela directamente a los sentidos, y al estómago, es un relato espiritual de sensaciones, abstracto pero con una estructura narrativa muy concreta e inteligente (alternando pasado y presente para dosificar la información de manera que no podemos dejarla hasta el final) y una cuidada mitología e iconografía fantástica y sci-fi que se va desgranando a través de los episodios para desvelar un universo de ficción único y fascinante. Desde el momento en el que ponemos los pies, los ojos y los oídos en la serie, la voz de Prairie (Marling) nos transporta hacia una realidad que nos resulta muy familiar (un pequeño barrio residencial norteamericano, casi un no-lugar) para a continuación situarnos a oscuras en un camino que no sabemos dónde nos va a llevar, que puede resultar muy tenso, asfixiante, pero también liberador. Seguir la voz de Prairie, como hacen aquellas personas rotas que se congregan para recibir su sagrada narración y de cuya comunidad acabamos siendo uno más, supone convertirnos en creyentes y abrir nuestra mente a las posibilidades infinitas que hay a nuestra disposición. Suena a secta, y en cierto modo lo es. No pasa nada, no tengáis miedo de beber el Kool-Aid.

the-oa-brit-marling

Pero para que esto ocurra, hay que prestarse voluntario al experimento, hay que escuchar y dejarse llevar (“Confía en lo desconocido”, reza su tagline). The OA también es un producto excéntrico, lunático, y su planteamiento puede no tomarse en serio. A quien acepte la mano que extienden Marling y Batmanglij desde el otro lado de esta dimensión le espera un viaje muy emocionante, una insólita historia de amor (Prairie y Homer son nuestra nueva obsesión) y un refugio de entendimiento y aceptación. A otros simplemente les puede parecer una gran chorrada. Pero ese es parte de su atractivo, eso es lo que hace de ella algo extraordinario, algo que difícilmente dejará indiferente a alguien. Y es que estamos ante un trabajo que pide un salto de fe, y recompensa con una experiencia que, con suerte, puede llegar a ser catártica y trascendental. No solo en su emotivo y sorprendente desenlace, sino también en cada rincón y giro argumental, en cada imagen bañada en luz o ahogada en oscuridad, en cada paisaje sonoro (magnífica banda sonora del ex Vampire Weekend Rostam Batmanglij).

Podríamos tratar de analizar The OA en profundidad (llenando este texto de spoilers, claro), hablar de sus personajes (algunos complejos, otros todavía desdibujados, con suerte todos de vuelta para conocerlos mejor en una necesaria segunda temporada), pero en realidad se trata de una serie difícil de explicar, porque no está hecha para eso, sino para ser vivida, para sumergirse y dejarse consumir por ella. Entrad con los ojos cerrados y dejad que Prairie os los vaya abriendo para descubrir lo que se esconde detrás de esas dos siglas. La respuesta esconde un imaginativo y expansivo cosmos de ficción del que es imposible escapar.

Crítica: Del revés (Inside Out)

Inside Out 1

A lo largo de casi dos décadas, Pixar ha sido uno de los valores más seguros del cine de Hollywood. El estudio de Emeryville encadenó éxitos de público y crítica durante años, demostrando que la animación familiar no era parcela exclusiva del público infantil y convirtiendo sus títulos ya no solo en éxitos del cine de dibujos, sino también en auténticos clásicos del cine. Pixar elevó la animación por ordenador a la categoría de arte y se ganó a pulso su reputación gracias a que detrás de sus apabullantes adelantos técnicos había un componente muy humano, genios apasionados que bullían con ideas originales y querían contar historias nunca vistas.

Pero como mandan las leyes de la física, todo lo que sube, en algún momento tiene que bajar. Tras el estreno de la descomunal Toy Story 3, la compañía ingresó en un periodo de receso creativo caracterizado por más secuelas (Cars 2Monsters University) y una película que no lograban el favor unánime del espectador, Brave. Con la intención de llevar a cabo una reestructuración interna y revisar sus próximos proyectos, Pixar se tomó un descanso de la taquilla en 2014 para regresar un año más tarde por todo lo alto, con una de sus propuestas más arriesgadas e innovadoras hasta la fecha, Del revés (Inside Out), la película que devuelve el estudio a la forma (concretamente la de la era experimental de WALL-E y Up) y nos confirma que siguen siendo capaces de hacer lo imposible.

La asombrosa idea de Inside Out surge de la experiencia como padre de su director, Pete Docter (Monstruos S.A., Up), que observaba cómo la alegre personalidad de su hija cambiaba drásticamente al cumplir los 11 años. Docter se preguntó qué podía estar ocurriendo en la cabeza de la niña para que ésta se comportase de forma tan diferente y mostrase una actitud tan volátil. Y esa es exactamente la premisa de Inside Out, imaginar lo que tiene lugar en la mente de una niña de 11 años, Riley Andersen, durante una etapa de cambio en su vida y su entorno familiar. Para ello, el equipo realizó un exhaustivo trabajo de documentación en psicología, del que obtuvo las cinco emociones que guiarían a Riley en su día a día: Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira.

INSIDE OUT

Más que Riley, estos cinco personajes son los protagonistas de una historia que transcurre principalmente en la cabeza de la niña, que ejerce más bien de escenario. En ella se erige un vibrante y colorista universo cuya arquitectura está diseñada con suma atención al detalle para reflejar todas las parcelas psicológicas de su mente y explicar de forma sorprendentemente esclarecedora el funcionamiento de los recuerdos, el subconsciente o los sueños. Desde la brillante secuencia de apertura (junto al montaje de Carl y Ellie en Up, de lo más prodigioso que hemos visto en Pixar), en la que conocemos a las cinco emociones y se nos explica todo lo que hay que saber sobre la cabeza de Riley, Inside Out no deja en ningún momento de arrojar ideas geniales al espectador, como pelotas saltarinas que rebotan contra todo. Esto da lugar a una película que, además de hacer gala de una inteligencia superdotada e hiperactiva y un ingenio inagotable, resulta endiabladamente divertida.

Lo más fascinante de Inside Out es cómo da forma concreta a las ideas más abstractas y explica de manera tan sencilla conceptos tan complejos como el “tren de pensamiento”, la memoria a largo plazo, el pensamiento simbólico, la nostalgia, incluso el misterio de esa canción que se te queda en la mente y reaparece cuando menos lo esperas. Manipular estas ideas y llevarlas a la pantalla en una película familiar supone una tarea muy complicada, de la que Pixar sale más que airosa, hallando la manera de dirigirse al niño y al adulto con el mismo respeto e inteligencia. Como en las mejores obras del estudio, Inside Out puede experimentarse a varios niveles gracias a un guion impecable que toca los botones del espectador (nunca mejor dicho) en los momentos adecuados, para provocar la risa o el llanto. A pesar del intrincado mecanismo narrativo de la película, los niños podrán seguir la trama sin problemas, mientras que los adultos apreciarán las capas más sutiles del relato, dedicadas exclusivamente a ellos (como el genial chiste de las cajas de “opinión” y “hecho”, la referencia LGBT a los osos de San Francisco o el hecho de que la líder dentro de la cabeza de la madre de Riley sea Tristeza). En resumen, Inside Out es la fórmula Pixar perfeccionada.

El film de Docter es una aventura clásica, una odisea de regreso a casa, y a la vez una comedia observacional que disecciona el comportamiento del ser humano y posee un indudable valor pedagógico (para todos). Como Toy Story 3Inside Out en el fondo nos habla del paso del tiempo, de lo que supone crecer, hacerse mayor, y en este sentido, la de Riley es una de las historias más insólitas y rigurosas sobre el abandono de la niñezInside Out trata de dar explicación al enigma de la angustia adolescente (o en este caso preadolescente), revelándose como la experiencia compartida idónea para que padres e hijos entiendan mejor lo que les está pasando. Y la clave está en el personaje revelación de la película, Tristeza, la emoción que forcejea constantemente con Alegría por hacerse con el punto de vista de la historia. La adultez consiste en gran medida en asumir la melancolía inevitable que conlleva el deseo de volver a ser niño, aceptar que el recuerdo feliz de la infancia se transforma en nostalgia y anhelo en algún punto de nuestra vida. Para crecer, debemos dejar de entendernos en términos duales o compartimentos, dar la bienvenida al cambio y a la tristeza como parte esencial de la experiencia vital, y comprender que todas las emociones, positivas o negativas, son necesarias. Inside Out nos relata el momento exacto en la vida de una niña en el que este proceso de transformación de la personalidad da comienzo.

INSIDE OUT

Estamos ante una entrega de Pixar que repite los patrones de muchas de sus películas anteriores, pero a la vez se las arregla para ser algo radicalmente distinto. El único pero que se puede poner a Inside Out es al mismo tiempo lo que hace que sea tan conmovedora en última instancia: que dedica demasiado tiempo al viaje de regreso de Alegría y Tristeza al Cuartel General. Quizá sea la mejor manera de contar esta historia, pero relega a segundo plano al resto de emociones y nos priva de más escenas corales, que son las que mejor funcionan (como demuestran los geniales créditos finales). Dejando esto a un lado, Inside Out es una de las cintas de animación más redondas de los últimos años, un trabajo perfectamente calibrado en todos los aspectos: las magníficas voces del reparto (Amy Poehler traslada su luminosa personalidad, y por extensión la de Leslie Knope, a Alegría, mientras que Mindy Kaling, Bill Hader y Phyllis Smith hacen lo propio con sus respectivos personajes); la deliciosa animación, que aparca el fotorrealismo para recuperar el estilo cartoon de Walt Disney, Tex Avery o Chuck Jones; o la extraordinaria banda sonora de Michael Giacchino, con un precioso tema central que permanecerá para siempre en la memoria del cinéfilo.

Inside Out es una experiencia sensorial desbordante, una historia apasionante y divertida, no obstante enraizada en la verdad estructural y científica, que nos devuelve la emoción de las historias originales y la importancia de las ideas en el cine de animación. En definitiva, otra inolvidable obra maestra de Pixar.

Valoración: ★★★★★