Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. El fin del comienzo

Agente Coulson

Que sí, que solo había que esperar, confiar en lo que nos decían Jed Whedon y Maurissa Tancharoen al comienzo de esta temporada televisiva que toca a su fin. “Vosotros quedaos, aunque os aburráis, aunque sintáis que estáis viendo mil capítulos de relleno todos iguales, aunque os canse que os demos tanto la tabarra con los secretos que parece que nunca vamos a desvelar, porque si no se nos acaban los trucos, aunque tengáis que oír los mismos chistes una y otra vez. Quedaos, que cuando llegue la recta final de la temporada, todo tendrá sentido, veréis que #TodoEstáConectado, y la serie empezará de verdad”. Tenían razón, todo ha cobrado sentido, y Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. ha mejorado considerablemente. Pero, ¿y todo el tiempo que han malgastado para llegar ahí? S.H.I.E.L.D. ha dado por concluida su primera temporada, compuesta de 22 episodios de los que salvamos menos de la mitad, y que nos confirma que la era de las temporadas largas está llegando a su fin. Sin embargo, bien está lo que bien acaba. Intentaremos mirar hacia delante y dejar el pasado atrás.

El caso de S.H.I.E.L.D. recuerda indudablemente al de otra serie creada por Joss Whedon, la malograda (e infravalorada) DollhouseLa idea de Dollhouse (y la de todas las obras televisivas de Whedon) era construir una ficción altamente episódica que, mediante aventuras semanales auto-conclusivas, nos fuera dando a conocer a los personajes y proporcionándonos datos de una trama mayor, para ir pasando a lo puramente serial con el tiempo. Los primeros episodios de Dollhouse fueron realizados atendiendo a esta idea, pero no funcionó, y si hubiera sido por Whedon, no habrían existido nunca. Algo parecido le ha pasado a Agents of S.H.I.E.L.D., aunque esta vez no nos lo reconocerán. Hasta la mitad de la temporada, S.H.I.E.L.D. se limitó a retrasar el momento, a distraer y rellenar el tiempo, esperando a que el estreno en cines de Capitán América: El soldado de invierno le diera el impulso necesario y también permiso para desplegar todo su arsenal. Al final, como en Teen Wolf, es verdad que todo estaba conectado, pero no tiene el mismo efecto cuando todo eso que estaba conectado nos ha importado bien poco a lo largo de la temporada.

BotE

Lo que no se puede dudar es que S.H.I.E.L.D. ha mejorado considerablemente en la recta final de la temporada. Los guiones han subido de nivel (aunque siguen en el lado de lo convencional), los personajes han evolucionado (no todos), la acción y los efectos han sido de primera (televisivamente hablando) y los episodios parecen más compactos, más aprovechados, como si efectivamente ya no hiciera falta rellenar minutos con artilugios misteriosos, aburridos personajes episódicos y tramas clónicas. La historia por fin avanza, y se nota, y los actores se han hecho definitivamente con sus personajes. La caída de la organización S.H.I.E.L.D. y el gran descubrimiento de la afiliación de Grant Ward a Hydra (una de las pocas sorpresas verdaderas que nos han conseguido colar los showrunners) ha hecho que la serie adquiera el tono adecuado y que S.H.I.E.L.D. se empiece a parecer a eso que llaman appointment television. Pero ha llegado demasiado tarde, cuando la mitad de la audiencia ha abandonado el “bus” por falta de paciencia. Los que nos hemos quedado hemos obtenido nuestra recompensa, y confiamos en que el nivel demostrado en el final de la temporada se reproduzca de alguna manera el año que viene.

La season finale, “Beginnig of the End” (1.22) ha sido sin duda uno de los mejores episodios de la serie hasta la fecha. Puede que el mejor desde el piloto. Y es que en este final se vuelve a respirar el estilo Joss Whedon de la misma manera que el piloto era inconfundiblemente obra del autor de BuffyFirefly. Quizás incluso demasiado -véase ese final con Garrett resucitando y poniéndose una armadura para ser pulverizado en una décima de segundo por Coulson, mientras pronuncia su grandilocuentemente discurso de villano, un golpe de efecto cómico que nos recuerda al final de Loki a manos de Hulk en Los Vengadores, y a tantos otros momentos marca Whedon. ¿Cuántas veces se puede hacer lo mismo sin que parezca auto-plagio o simplemente una copia? En fin, dejando a un lado esto, que tampoco es para tanto, “Beginning of the End” es un final emocionante, bien estructurado, lleno de humor (May es la estrella) en el que todos los personajes están aprovechados debidamente y las tramas alcanzan una resolución satisfactoria.

May Skye BotE

Como suele ser habitual, el final nos remite directamente al principio, al momento y el lugar donde todo comenzó, con Mike Peterson y su hijo Ace, una trama que, a pesar de su importancia, afortunadamente no ha copado muchos más episodios de la temporada, y que espero no regrese pronto. Porque ni Deathlock ni su drama personal y familiar es interesante -como tampoco lo es ninguno de los villanos, desde el caricaturesco Garrett hasta la soporífera mujer del vestido de flores. Lo mejor al final ha sido ver cómo han evolucionado las relaciones entre los agentes, algo que nos temíamos que se quedaría en la superficie, y afortunadamente no ha sido así. Me quedo con el intenso tira y afloja de Ward y Skye -fantástica Chloe Bennet transmitiendo el asco y la decepción que siente su personaje-, con la preciosa escena bajo el mar (Angel, ¿hola?) en la que Fitz le declara su amor a Simmons y se sacrifica por ella -tenemos nuevo mejor beso de la temporada, bravo también a Elisabeth Henstridge por su interpretación, y por ese precioso momento Amélie antes de morir-, con Melinda May y su ira reservada para descargar en Ward -les faltó decir “We Have a May”, aunque se entendía que la idea era esa-, y por último, con la conmovedora esperanza que Fitz sigue depositando en su amigo Ward -a pesar de lo del sándwich. Con quien sigo sin quedarme es con el agente Coulson. No hay manera de que Clark Gregg transmita algo de emoción en su rostro, y tampoco ayuda que sea un pésimo actor de acción -¿habéis visto qué raro corre y qué mal coge las armas? Él es el eslabón más débil de la cadena, aunque Nick Furia no piense lo mismo. Y no negaremos que casi nos convence con este bonito diálogo:

-Furia: Era una situación tipo “Rompa el cristal en caso de emergencia”
-Coulson: Sí, pero se suponía que esa emergencia sería la caída de un Vengador.
-Furia: Exacto.

Beginning of the End group

La presencia de Samuel L. Jackson en “Beginning of the End” es otra de las grandes armas que se estaban guardando los showrunners -ya está demostrado que incluir más Marvel en la serie no aliena a la audiencia, aunque tampoco hace que suba. Que sí, que ya ha aparecido anteriormente en la serie, pero no habíamos visto a Furia desde su “muerte” en El soldado de invierno. La participación de Jackson en la finale es mucho más que un cameo. Nick llega para ayudar restaurar el orden, y para cederle las llaves de S.H.I.E.L.D. al Vengador Phil Coulson y su equipo -menos Ward, que ya veremos si hay redención posible para él, Fitz porque está entre la vida y la muerte, y más ese agente que nos han metido en el equipo casi sin que nos demos cuenta y cuyo nombre no recuerdo. Esta es la premisa para la próxima temporada, reconstruir la agencia desde cero, y lo cierto es que es buena idea. Una oportunidad para redefinir la serie a partir de su destrucción -que siempre sienta bien a estas series que tanto miedo tienen a cambiar. Así que lo mejor que ha podido ocurrirle ha sido la caída de S.H.I.E.L.D. a manos de Hydra. Agentes de S.H.I.E.L.D. empieza a tener personalidad y ha conseguido captar nuestra atención y mantenerla durante varios capítulos. Confiemos en que la segunda temporada no dé ningún paso atrás y esto sea de verdad el comienzo de la S.H.I.E.L.D. que queremos ver.

Review: Agents of S.H.I.E.L.D. – “The Asset” (1.03)

The Asset

¡Ahí lo tenemos! El icónico plano whedonista de grupo avanzando hacia la cámara. Y solo hemos tenido que esperar hasta el tercer episodio para verlo.

¿Hablamos sobre “The Asset”? ¿Qué os ha parecido con respecto a los dos anteriores? La cosa va mejorando, ¿no? Aunque todavía queda mucho por hacer. Aquí os dejo mis impresiones, sin orden ni concierto, a lo loco (a lo Loki):

Ya nos avisaron de que la primera etapa de SHIELD destacaría por los episodios autoconclusivos (como toda serie made in Whedon), así que a nadie debería sorprender que “The Asset” sea más o menos igual que los dos capítulos anteriores -sobre todo que “0-8-4”. Una misión, más palabrería científico-técnica precediendo a las peleas y las explosiones de turno, más gadgets de mentirijilla, más giros predecibles… Pero también más información sobre los personajes y más cohesión como grupo. Esto va tomando forma.

Salta a la vista que los efectos especiales están muy por encima de la media. Esos coches y el camión volando durante el cold open no se ven en cualquier serie. Aunque no es ni de lejos lo más importante, ese tipo de cosas dan empaque a una serie que tiene que luchar con el sambenito de ser la hermana pequeña y pobre de Marvel.

La semana pasada dije que Melinda May era mi agente menos favorito. Lo retiro (pero insisto en que la culpa la tiene Ming-Na, no me la puedo tomar en serio). Esta semana estoy entre Ward y Skye. ¿A qué viene esa tensión sexual tan artificial? ¿En serio hacía falta forzarla tan descaradamente y tan pronto? Qué pocas chispas, qué incómodo y acartonado todo. Mirándolo por el lado bueno, sus escenas juntos en “The Asset” nos han servido para saber más de los dos personajes. De Ward aprendemos que su hermano le pegaba cuando era pequeño (vaya, Ward, ¿cómo se supera un trauma así?). De Skye que es una huérfana que ha crecido pasando de una familia adoptiva a otra, y que acabó dejando el instituto para adoptar la filosofía “si no esperas nada de nadie evitas las decepciones”. No es todo, también descubrimos que nuestra Annie particular tiene unas tet… Perdón. Joss no me ha criado para esto. Pero seguro que no han pasado desapercibidas a nadie.

Skye The Asset

Lo que sí tengo claro es quién es mi agente favorito por ahora: Leo Fitz. Nuestro nuevo Topher Brink (sin el complejo de Dios y con los niveles de adorabilidad por las nubes) tiene las mejores frases del episodio: “If we had a small monkey…”, “Boobs”. ¡Y por si fuera poco, come palomitas al borde de la taquicardia durante la misión de Skye!

SHIELD tantea terrenos con un breve momento “salvaje oeste” que nos recuerda inevitablemente a Firefly, como cada vez que vemos el cargo bay del avión de Coulson. You can’t take the sky from me. You can’t take Lola from me.

Cada vez soy menos capaz de pasar por alto el hecho de que Clark Gregg no sea precisamente el mejor actor del mundo (de hecho es uno de los más inexpresivos que he visto en mucho tiempo, con permiso de Ming-Na… vaya duelo de titanes). Aun es pronto, porque el personaje no le ha exigido demasiado, pero dudo que vaya a ser capaz de dar la talla interpretativamente. Espero equivocarme. Sigo adorando a Coulson (¡más referencias a su coleccionismo metidas con calzador en este capítulo!), pero por ahora siento que elevarlo de rango, de secundario (enlace dentro del Universo Cinematográfico de Marvel y alivio cómico de Los Vengadores) a protagonista de su propio buque marveliano está dejando demasiado a la vista sus carencias. A ver si con el tiempo se ajusta a su nuevo estatus.

Espero que se acaben pronto las bromas tipo “Bla bla bla jerga científica a velocidad de la luz”, “Chicos, en inglés, por favor”. No se puede usar en todos los capítulos. Por lo demás, el reparto se empieza a sentir más cómodo con los diálogos. Mención especial a Chloe Bennet (Skye) y Elisabeth Henstridge (Simmons), que por ahora han pillado el tono cómico whedoniano mejor que nadie.

Más conexiones azarosas con el Whedonverso: ¿Puede ser Simmons más Winifred Burkle? ¿Y no os ha recordado este episodio a las primeras misiones de Echo en Dollhouse?

Franklin Hall

El despegue de Agents of SHIELD está siendo algo turbulento. “The Asset” me ha resultado definitivamente más sólido y entretenido que “0-8-4”, y sigo insistiendo en que el potencial es enorme y hay que confiar en que se desarrolle a su ritmo. Pero dudo que aguante mucho más a base de episodios “standalone” que se pueden reducir al siguiente esquema: misión en la que un grupo de novatos se enfrentan a una grave amenaza global y la solucionan con un deus ex machina de dudoso funcionamiento (en el episodio anterior fue una balsa, en este un simple disparo en un cristal dentro de unas instalaciones de alta seguridad). De acuerdo, este tipo de cosas forman parte del pacto de ficción que firmamos cuando nos adentramos en una serie de estas características, y no podemos olvidar que estamos ante un producto Marvel, pero hay que esforzarse un poco más en cerrar este tipo de tramas, porque esto no es un cómic de los 60. No queremos guionistas perezosos que escriben los capítulos usando una plantilla. Es más, nosotros podemos aguantarlo, pero el público general no tanto, y por desgracia, de ellos depende que la serie sobreviva.

Habréis notado que me centro bastante en los aspectos negativos de la serie. Si lo hago no es porque esté descontento con ella, es porque no estoy todo lo contento que quiero estar. Con tres episodios emitidos, me reafirmo en todos los puntos fuertes de Agents of SHIELD que identifiqué en este artículo y no considero necesario repetirlos una y otra vez. Lo que hace falta es centrarse en lo que se puede y se debe mejorar para que Agents of SHIELD se convierta en la gran serie que todos queremos que sea. La escena post-créditos (parece que va a ser habitual, y me parece estupendo) nos indica que estamos a punto de presenciar el nacimiento de Gravitón. Este súper villano, alter ego del doctor Franklin Hall, apareció por primera vez en Los Vengadores #158 (1977). ¿Será nuestro Big Bad de la temporada? Espero que sí. Es justo lo que la serie necesita.

Ahora vosotros. ¿Qué os ha parecido “The Asset”?