Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2018: Parte 2

DÍA 3

He’s Out There (Quinn Lasher, 2018 – Lituania) – Oficial Fantástico

Sobre el papel, He’s Out There es un slasher de manual. Una familia pasando un fin de semana en su segunda propiedad, situada en el campo, alejada de todo y todos. Todo comienza a torcerse cuando un desconocido comienza a acosar en la distancia a la mujer ante la ausencia del marido, es en ese momento en que decide dar un paso adelante y proteger a sus dos hijas… ¿Olvidamos algo? Ah, las muertes. Pues haberlas haylas, pero son casi anecdóticas y casi ni se ven. El problema de la cinta de Quinn Lasher (S-Lasher, je je je) no es esa ausencia de ideas, ya que la originalidad no es un requisito en este subgénero, sino esa absurda decisión de ser tan pacata y, especialmente, por intentar complicarse demasiado intentando dotar de profundidad a su historia y a sus personajes, cuando realmente no hace nada para que lo sean. Sus desdibujados personajes deambulan sin saber muy bien qué está pasando y el malo malísimo no transmite ninguna sensación de peligro, ni mucho menos carisma. Ni siquiera el morbo de vérselas pasar canutas a Yvonne Strahovski (la puñetera Serena Waterford de El cuento de la criada), compensa el tedio que provoca su visionado.

David Lastra

Deadtectives (Pascal Laugier, 2018 – Estados Unidos) -Panorama

En Deadtectives un grupo de timadores con la cara muy dura se dedican a aprovecharse de pobre gente que sufre supuestos ataques fantasmales para grabar un programa de televisión. Para salvarlo de la cancelación tendrán que irse a Méjico a investigar el caso definitivo, lo que les traerá muchos más problemas de lo que se esperaban. Por su temática, es inevitable pensar en Los Cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984 – Estados Unidos) y la saga de Expediente Warren (James Wan  2013 – Estados Unidos), pero con un tono mucho más cafre. Protagonizada por Chris Geere (conocido por la serie de FX You’re the Worst), Deadtectives es una película en la que todo es una broma, pero está lo suficientemente bien escrita como para no saturar. A excepción de un par de chistes cuñados que no pintan nada y no definen el humor general de la cinta, entretiene de principio a fin y resulta simpática.

Daniel Andréu

Ghostland (Tony West, 2018 – Francia/Canadá) – Oficial Fantástico

Y llega el turno de la locura… Pascal Laugnier, director de la polémica Martyrs, nos trae la historia más surrealista del festival. Ghostland es una pesadilla en pantalla grande y, como tal, debes aceptar sus absurdidades y sus peculiares normas, solo así podrás disfrutarla/sufrirla adecuadamente. Tras un cauto comienzo, todo se dispara con una genial escena de invasión doméstica con una resolución bastante sorprendente. Años después descubrimos las secuelas que ha provocado este ataque en las dos hermanas que se encontraban en la casa. Beth (Crystal Reed, Teen Wolf) se ha convertido en una autora de best-sellers de terror, justamente en su última obra Incidente en Ghostland revisita ese incidente; pero el caso de Vera (Anastasia Phillips, Skins) es diferente. Ella no ha podido pasar página y no solo sigue traumatizada por el acontecimiento, sino que sigue viviendo en la misma casa donde sucedió todo. La perfecta existencia de Beth se rompe con una angustiosa llamada de Vera, lo cual provocará su retorno al hogar familiar y el consiguiente reencuentro con su hermana y su madre (interpretada por la cantante Mylène Farmer, que ya trabajó con el director en el vídeo musical de City Of Love, clip en el que se encuentran gran parte de las claves estéticas de esta película). Laugier apuesta fuerte con una historia bastante marciana, que descoloca y sorprende en todo momento. Una película enrevesada, muy enfermiza y que no comete el error de tomarse demasiado en serio. Ghostland reúne todo lo necesario para pasar un mal rato en una sala de cine.

David Lastra

Piercing (Nicolas Pesce, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Fantástico

No es frecuente la adaptación al cine de novelas de Ryû Murakami (no el Murakami de Tokyo BluesBurning o 1Q84, sino el de Audition o Azul casi transparente), por lo que Piercing era muy esperada para nosotros sus fans. Murakami siempre cuenta sus historias de una forma muy particular que hace que cualquier acercamiento a su literatura sea recibido con tanta expectación como miedo. Aquí se sigue a un joven (Christopher Abbott) que necesita buscar a una potencial víctima para saciar su necesidad de asesinar y así no acabar con la vida de algún ser querido. Por supuesto, por mucho que lo planee, se va a encontrar con muchos obstáculos por parte de su elegida (Mia Wasikowska). Aun aceptando que el cine es un medio diferente que no tiene que calcar su referente para hacer una buena adaptación, el guion de Nicolas Pesce se deshace de demasiados aspectos esenciales. Por ello el comienzo de la trama resulta un tanto atropellado, hay detalles que no se entienden igual si uno no va habiéndose leído la novela y, lo más importante, el espectador no se mete en la cabeza de los protagonistas de la misma forma que en el libro. Uno de los fuertes de la narración de Murakami es la estructura que alterna la primera persona del chico y de la chica en cada capítulo, de donde viene el extraño tono de comedia romántica muy retorcida, y esto en el film se pierde. Lo bueno, y que compensa la ausencia de todas estas cosas, es que Piercing nace del interés por hacer algo artísticamente relevante. Gracias a unas buenas interpretaciones, un muy buen apartado técnico o un uso muy interesante de  la banda sonora compuesta por temas de giallos de los años 70, encuentra una atmósfera y una personalidad propias que hacen que se sostenga como obra autónoma pero a la vez relacionada con su referente literario.

Daniel Andréu

DÍA 4

Summer of ‘84 (Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Kar Whissell, 2018 – Canadá/EE.UU.) – Oficial Fantástico

Nuevo ejercicio de nostalgia del equipo que nos trajo Turbo Kid. En esta ocasión se acercan a un grupo de chavales que deciden investigar una serie de desapariciones que están ocurriendo en su pequeña ciudad. Una aventura veraniega a lo Cuenta conmigo en clave revisionista a lo Stranger Things. Repleta de tópicos y lugares comunes (¿acaso no es esa la gran marca de autoría de los Whissell-Simard?), Summer of ‘84 sale un poco mejor parada en guion y definición de personajes que su anterior aventura. Como en esa ocasión, la carencia absoluta de originalidad se ve altamente beneficiada por la calidad estética del producto, así como por su notable banda sonora, que vuelve a correr por parte de Le Matos.

David Lastra

Boar (Chris Sun, 2017 – Australia) – Oficial Dark Visions

Boar es una de esas películas de las que no se puede decir nada especialmente malo ni bueno debido a su simpleza. Un jabalí gigante va descuartizando gente poco a poco en una zona campestre de Australia. Literalmente no hay más y esto es una cierta virtud ya que no tiene mucha posibilidad de error. Posee unos diálogos muy ágiles e inspirados que destacan incluso por encima de las escenas de descuartizamiento y horror. Quizás algo que se le puede echar en cara es el atrevimiento puntual de enseñar demasiado cómo el jabalí mata a sus víctimas en escenas hechas con un CGI más que pobre que desmerecen las escenas con la criatura animatrónica.

Daniel Andréu

Mirai, mi hermana pequeña (Mamoru Hosoda, 2018 – Japón) – Oficial Fantástico

Qué difícil escribir sobre una película que es pura emoción. Mirai, mi hermana pequeña narra las aventuras caseras de un niño pequeño ante la llegada al mundo de una nueva hermanita. Con el mismo acierto que Del revés (Inside Out) (Pete Docter, Ronnie del Carmen, 2018 – Estados Unidos) pero de una forma diferente, el guion de Mamoru Hosoda capta con una sencillez abrumadora lo que significa crecer, descubrir lo que es la vida y aprender a caminar por ella junto a tus seres queridos, los que están contigo en el presente, los que estarán y los que estuvieron antes que tú. Alterna secuencias de “fantasía” con otras hogareñas que son igual de mágicas, ya que todo se ve a través de la mirada infantil del pequeño Kun. Uno no puede evitar emocionarse ante la belleza de las imágenes, tanto las más sencillas y familiares como las más visualmente elaboradas, llegando a un desenlace en el que los sentimientos terminan de explotar.

Daniel Andréu

Sta. Agatha (Darren Lynn Bousman, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Dark Visions

El director de unas cuantas Saw y de Repo! The Genetic Opera (musical con Anthony Stewart Head y Paris Hilton que solo me hizo gracia a mí) se adentra en el nunsploitation… y ahí termina lo interesante de la propuesta de Sta. Agatha. Un convento unas cuantas monjas ultra-maquilladas, comandadas por Carolyn Hennesy (la que fuera Barb en Cougar Town y otros mil secundarios miméticos más en cine y televisión), se dedican a vender recién nacidos en vez de pastitas. El negocio no va nada mal, pero todo cambia con la llegada de Mary (Sabrina Kern), una joven embarazada que no sabe qué hacer con su vida y que claramente no estaría allí si supiese los tejemanejes de las monjas, o sí, no sé.  Sta. Agatha no funciona ni como ejercicio de revisionismo u homenaje a ese rinconcito dentro de ese subgénero de exploitation, ni como película actual de terror. Doloroso resulta su simplismo y su soporífero ritmo, aunque peor es que un cineasta tan dado a lo sádico y al humor no haya sabido entretenernos con una historia de monjas chungas.

David Lastra

Blood Fest (Owen Egerton, 2018 – Estados Unidos) – Oficial Dark Visions

Hay películas que parecen estar hechas para ser proyectadas en la sesión golfa de un festival de cine fantástico y de terror y Blood Fest es una de ellas. Ya su premisa es ideal para la ocasión, pues sus protagonistas asisten a una fiesta que mezcla los macro festivales musicales con los festivales de cine de terror, una gigantesca explanada con escenarios que imitan escenas de películas de terror y en la que se interpretarán en directo las secuencias más míticas ante el público. Por supuesto todo terminará en una fiesta sangrienta muy bestia en la que los protagonistas tendrán que escapar del evento que se vuelve más real de lo que ellos esperaban. Blood Fest consigue entretener de principio a fin con mucho humor y teniendo cero pretensiones, además de muchas vísceras y muertes rebuscadas, lo que a esas horas de la madrugada se agradece enormemente.

Daniel Andréu

DÍA 5

Please Stand By (Ben Lewin, 2017 – Estados Unidos) – Panorama

Detalles como el de programar Please Stand By son los que hacen que apreciemos el festival aun más, porque en uno festival como Nocturna Madrid contar con una película así es arriesgarse. La infravalorada Dakota Fanning interpreta de forma increíble a una joven autista obsesionada con Star Trek que escribe un guion para su serie favorita con intención de participar en un concurso. Tras conocer a los personajes, asistimos al viaje de superación que supone para Wendy escaparse de la residencia en la que vive para entregar en mano su manuscrito. Se trata de una película amable y con 100% de buenas intenciones, lo cual si se hace bien puede jugar a su favor, por mucho que desde el primer segundo esté claro cómo va a evolucionar y terminar la historia. La sorpresa no es lo importante aquí, sino empatizar con sus personajes y sus situaciones hasta el punto de estar con el corazón en un puño durante los momentos finales (y de querer meterse en la pantalla para coger a Pete, ese adorable perrito, y abrazarlo para siempre). La conexión con algo como Star Trek es más que suficiente para que una película sin sangre, vísceras o monstruos infernales se gane el corazón del público de Nocturna Madrid.

Daniel Andréu

Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988 – Estados Unidos) – Classics

Por fin llegó uno de los momentos que algunos habíamos estado esperando durante meses, el privilegio y el honor de ver la primera entrega de las aventuras de Chucky en la pantalla grande con su creador Don Mancini en la sala, lo que lo hizo aun más especial. ¿Se puede decir algo nuevo de una película de hace 30 años que supuso el nacimiento de un personaje tan icónico? La mítica posesión del muñeco Good Guy por parte del asesino Charles Lee Ray que da a una serie de surrealistas y macarras asesinatos es ya parte de la historia del cine de terror. Aunque no haya novedades, sí que merece la pena recalcar que sigue siendo muy poderosa tres décadas después, que el humor sigue funcionando y que sigue dando un placer inmenso ver a Chucky asesinar a todo el que se cruza en su camino, así como verle sufrir y ser destruido. En diez años será el 30 aniversario del nacimiento de la igualmente maravillosa Tiffany, así que el Nocturna Madrid 28 sería una ocasión perfecta para conmemorarlo trayendo a Jennifer Tilly. Ahí queda dicho.

Daniel Andréu

Mandy (Panos Cosmatos, 2018 – Estados Unidos, Bélgica, Reino Unido) – Panorama

Como siempre, el festival se guarda una de las apuestas más fuertes para la clausura. Había mucha expectación por ver Mandy y eso se demostraba en el hecho de que tuvieran que abrir una segunda sala para atender la alta demanda de entradas. La película más que una historia es un viaje alucinado de Nicholas Cage (que termina de abrazar definitivamente su papel de icono moderno del absurdo) por consumar su venganza contra una diabólica secta religiosa formada por un grupo de malvados hippies y unas extrañas criaturas. De principio a fin Mandy tiene una atmósfera espesa y saturada, tan drogada como sus personajes, y tan marciana que si el espectador entra en ella se embarcará también un viaje alucinado. No se trata de una cinta fácil debido a lo lento de su ritmo, pero el trabajo visual está cuidadísimo y la última banda sonora de Jóhann Jóhannsson para el cine antes de fallecer se convierte en un elemento crucial más del largometraje. Aunque haya dos partes claramente diferenciadas, el descenso a los infiernos que supone acabar con cada miembro de la secta no es tan loco como se podría esperar, aunque da para momentos con mucha fuerza. Hay en Mandy mucho de Nicolas Winding Refn (por tanto también hay mucho Lynch) pero con la ventaja de no tener la sensación de que nos la están intentando colar en todo momento. Aunque hay algo que impide a la película llegar a la genialidad, es una apuesta muy arriesgada e interesante que no dejará indiferente a nadie.

Daniel Andréu

The Ranger (Jenn Wexler, 2018 – Estados Unidos) – Panorama

Tras la clausura, un último caramelito de violencia para despedirnos en forma de aventura sangrienta y sin demasiado sentido, como debe ser a la 1 de la mañana un sábado. Si en Boar era un jabalí gigante asesinando australianos, aquí se trata de un guarda forestal muy loco y obsesionado con las normas asesinando jóvenes punkis. Es aquí, en la ambientación, donde desconcierta esta The Ranger, ya que la recreación de esos últimos años de los 70 y principios de los 80 es tan indefinida que uno no sabe si es falta de inspiración, algo intencionado, o realmente los personajes son jóvenes modernos de los 2000 jugando a drogarse y disfrazarse de rockeros. El villano da para bastantes situaciones absurdas que son lo mejor de una cinta que tiene poco que ofrecer además de un rato corto y entretenido.

Daniel Andréu

 


 

Nocturna Madrid vuelve a convertirse en una cita obligada para los amantes del fantástico y el terror, con una programación variada y arriesgada, además de unas actividades muy interesantes pensadas para que disfrutemos al máximo durante estos seis días. Mención especial al jugo que se le ha sacado a la visita de Don Mancini, que se ha quedado con nosotros durante toda la semana y se ha convertido en el alma protagonista de esta edición. No queda más que agradecer la gran labor de la organización del festival por crear un evento de calidad en el que se ha puesto mucho cariño y corazón. Ahora solo queda esperar al otoño de 2019.

 

PALMARÉS

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR CORTOMETRAJE NACIONAL:
AMANCIO, VAMPIRO DE PUEBLO – DE ALEJO IBÁÑEZ

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR CORTOMETRAJE INTERNACIONAL
BAGHEAD – DE ALBERTO CORREDOR

PREMIO NOCTURNA MADRID A LOS MEJORES EFECTOS ESPECIALES
THE NIGHTSHIFTER (MORTO NÃO FALA) DE DENILSON RAMALHO

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR GUIÓN MAMORU HOSODA POR MIRAI MI PEQUEÑA HERMANA

PREMIO NOCTURNA MADRID “VINCENT PRICE” AL MEJOR ACTOR
CHRISTOPHER ABBOT POR PIERCING

PREMIO NOCTURNA MADRID A LA MEJOR ACTRIZ BRITTANY ALLEN POR WHAT KEEPS YOU ALIVE

MENCIÓN ESPECIAL A “THE INVOCATION OF ENVER SIMAKU” por su atrevimiento formal y argumental en su propuesta de combinar terror clásico, documento político y social, recuperando el folclore y las creencias ancestrales como mecanismos del horror.
PREMIO CANAL DARK a la mejor película de la sección DARK VISIONS
VUELVEN (TIGERS ARE NOT AFRAID) de ISSA LÓPEZ

Y el jurado de la sección DARK VISIONS quiere realizar una mención especial para STA AGATHA de DARREN LYN BOUSMAN por la construcción de personajes, su dirección y la interpretación de las actrices.

PREMIO BLOGOS DE ORO a la mejor película de NOCTURNA MADRID 2018
WHAT KEEPS YOU ALIVE de COLIN MINIHAN

PREMIO NOCTURNA MADRID DEL PÚBLICO A LA MEJOR PELÍCULA
MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA de MAMORU HOSODA.

PREMIO NOCTURNA MADRID AL MEJOR DIRECTOR
PASCAL LAUGIER POR GHOSTLAND.

PREMIO NOCTURNA MADRID “PAUL NASCHY”
GHOSTLAND de PASCAL LAUGIER.

Crítica: Alicia a través del espejo

ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS

El remake en acción real de Alicia en el País de las Maravillas fue uno de los mayores éxitos de 2010, superando en taquilla la impresionante cantidad de mil millones de dólares en todo el mundo. Sigue resultando sorprendente, ya que la película dirigida por Tim Burton no está considerada a día de hoy como uno de los mejores trabajos del director de Eduardo Manostijeras o uno de los títulos más aclamados de Disney, que lleva ya unos cuantos años imparable en la box office y con la crítica y el público en el bolsillo. Pero lo cierto es que Alicia supuso un éxito extraordinario para la Casa de Mickey Mouse (y no solo en los cines, sino que también generó un boom duradero de mercadotecnia), por lo que era de cajón que volveríamos al País de las Maravillas para vivir más aventuras junto a Alicia Kingsleigh (Mia Wasikowska) en la secuela que nos llega ahora, Alicia a través del espejo.

James Bobin, director de las dos películas del reboot cinematográfico de Los Muppets, toma el relevo de Burton, que permanece en la franquicia como productor. En Disney debieron pensar (lógicamente): ‘Si algo funciona, ¿por qué arreglarlo?‘ Muchos elementos de la primera Alicia no recibieron el beneplácito de la audiencia, pero en lugar de intentar corregirlos, se ha hecho una secuela continuista al 100%. Es decir, Bobin sigue la senda marcada por Burton, y aunque se podría detectar algo de su sentido del humor en algunas escenas, en general el director se ha encargado de reproducir al dedillo la visión de Burton. De esta manera, Alicia a través del espejo se basa de nuevo muy libremente en la obra de Lewis Carroll para continuar la reimaginación de sus historias en clave de épica fantástica. La nueva Alicia es la misma Alicia, un estallido de color y animación digital que puede resultar tan goloso como empalagoso y que repite las mismas claves de la primera película.

Una de las novedades que planteaba la película de Burton era una Alicia de armas tomar, es decir, una versión más fuerte y decidida de la creación de Carroll, que lejos de llorar ante las adversidades como la Alicia animada de Disney, se enfundaba en una armadura para derrotar al Galimatazo, en un glorioso arrebato feminista que ha calado hondo en la Disney reciente y que por supuesto se recupera en la nueva película. En A través del espejo nos reencontramos con esa misma chica valerosa y resuelta, ahora convertida en capitana de su propio barco, siguiendo los pasos de su padre. A su vuelta a Londres, Alicia se encuentra con que el mundo sigue regido por los anticuados puntos de vista sobre el papel de la mujer, y tanto ella como su madre ven cómo sus planes de futuro peligran por culpa de esto. Pero antes de poder lidiar con sus problemas allí, Alicia atraviesa un espejo mágico para regresar al Submundo, donde tendrá que embarcarse en una aventura en el Océano del Tiempo para salvar a un “descolorido” Sombrerero Loco (Johnny Depp), sumido en una depresión después de perder a su familia en la batalla contra el Galimatazo. Efectivamente, Alicia a través del espejo no solo se distancia enormemente del material original, sino que además hace retcon de su predecesora para contarnos varias historias de orígenes, la del Sombrerero (que no está loco de nacimiento, sino que su carácter tiene su origen en su relación con su padre) y la de las hermanas Mirana (Anne Hathaway) e Iracebeth (Helena Bonham Carter).

ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS

Alicia a través del espejo es más comparable a Regreso al futuro que a la obra de Carroll. Para salvar al Sombrerero, Alicia debe tomar prestada la Cronosfera de Tiempo (un muy acertado Sacha Baron Cohen) y viajar al pasado para resolver un misterio que la llevará a cruzarse con sus amigos y enemigos en diferentes etapas de sus vidas, a la vez que huye de Tiempo, que corre el peligro de perecer (y con él el mundo entero) sin la Cronosfera. Así, la película se construye (por decirlo de alguna manera) como una odisea a través del tiempo, aumentando considerablemente las dosis de acción y, sin embargo, perdiéndose en mil y un dobleces temporales y las correspondientes paradojas que no hacen sino añadir confusión y caos a la ya de por sí endeble historia (una historia a la que el caos le debería sentar bien, porque es su estado natural, no perjudicarla tanto). Al final, a Alicia a través del espejo le falta imaginación (pecado capital teniendo en cuenta el material del que parte) y vuelve a caer en el mismo error que la primera entrega: dar prioridad al envoltorio sobre lo que hay (o debería haber) dentro de la caja, al espectáculo sobre la sustancia. Y aunque hay bastante que admirar en Alicia a través del espejo (sobre todo el diseño de producción y el suntuoso vestuario de Colleen Atwood), falta lo más importante, la emoción y la profundidad que otras recientes adaptaciones en acción real de Disney sí nos han dado, lo que ha elevado el listón de lo que esperamos del estudio.

Por el lado bueno, en un universo creado casi enteramente por ordenador, el reparto ‘humano’ vuelve a compensar el exceso CGI, tanto los que están de cuerpo (más o menos) presente como los que prestan sus voces a la fauna de Wonderland (como Alan Rickman, que provoca escalofríos con sus cuerdas vocales por última vez). Con permiso de una más que correcta Wasikowska, son Helena Bonham Carter y Anne Hathaway las que más vuelven a brillar con luz propia, la primera además añadiendo capas de matices a su divertidísima interpretación (es mala porque está dolida por el pasado) y la segunda demostrando de nuevo su gran vis cómica, con un personaje que parece haber tomado apuntes de la Giselle de Encantada. El eslabón más débil sigue siendo Johnny Depp como el Sombrerero Loco, que, aunque esta vez no baile (gracias al Cielo), sigue saturando tanto o más que los cromas. Claro que su interpretación caricaturesca encaja perfectamente con la propuesta cuasi-animada de la película, y otra cosa habría desentonado. En este sentido, Alicia a través del espejo no engaña. Su objetivo es contentar a esos millones de personas que disfrutaron (suponemos) con el (intencionado) exceso hortera y la épica colorista de este rediseño de los mundos de Carroll (que sigue teniendo cuerda para más partes, ya que las películas han desarrollado un universo propio con vida más allá de los libros). Se podía haber intentado corregir lo que no funcionaba de la primera entrega, pero se ha optado por repetir la fórmula del éxito, aunque haya supuesto volver a vender el alma al tiempo.

Nota: ★★½

Crítica: La Cumbre Escarlata

Crimson Peak

Del Kaiju al romance gótico sin perder un ápice de su ambición creativa o su pasión por lo que hace. Así es Guillermo del Toro, un director comprometido con su oficio, inquieto, apasionado, un amante del arte cinematográfico que nos presenta su obra más reciente, La Cumbre Escarlata (Crimson Peak), cuento victoriano de fantasmas, o mejor dicho, “historia con fantasmas”, en la que el realizador mexicano, más Tim Burton que nunca, le da un bocado a Edgar Allan Poe y la Hammer para embrujar al espectador con una propuesta sacada de otro tiempo.

En La Cumbre Escarlata, la joven escritora norteamericana Edith Cushing (lánguida, frágil y perfecta Mia Wasikowska) se enamora de Thomas Sharpe (el ubicuo Tom Hiddleston), un apuesto y elegante caballero inglés que ha llegado al pueblo acompañado de su hermana, Lucille (la no menos omnipresente Jessica Chastain) en busca de financiación para sus negocios en Inglaterra. Tras la muerte en extrañas circunstancias del padre de Edith, Thomas pide a la joven que se marche a vivir con él y Lucille a Allerdalle Hall, la mansión familiar de los Sharpe, una imponente construcción oculta entre la niebla y los pantanos, aislada en los montes de Inglaterra. La mansión esconde un gran número de secretos que recorren sus pasillos y acechan entre sus paredes, desde el sótano hasta la buhardilla, misterios del pasado que acosan a Edith en forma de apariciones espectrales y enigmas por resolver.

Con La Cumbre Escarlata, Del Toro evoca a los clásicos de la literatura gótica, elaborando junto a Matthew Robbins (con el que vuelve a colaborar después de co-escribir juntos Mimic) un relato con fuertes ecos a La caída de la casa de Usher (una de las narraciones más conocidas de Poe) que amasa además influencias que van de Hitchcock a Corman, pasando por el terror italiano de los 60 y 70, y por supuesto, Cumbres borrascosas. La locura, el deseo, la enfermedad y el misterio se dan la mano en un cuento que, como advierte Edith, no es estrictamente de terror y fantasmas (la cinta no da miedo, ni es lo que pretende, que quede claro), sino uno en el que los espectros no son tanto una amenaza sino una “metáfora del pasado“. De eso trata La Cumbre Escarlata, de los secretos sepultados bajo la mansión encantada de Allerdalle Hall, de cómo estos reaparecen sin que se pueda hacer nada al respecto, al igual que la arcilla roja (de tonalidad Bava y Argento) que emana de la tierra en la que la ruinosa construcción se está hundiendo, para empujar a los vivos a convertirse en monstruos enfermos de amor.

La cumbre escarlata pósterEl reparto de la película es una de sus mejores bazas. Un trío magnífico de intérpretes entregados a la causa que creen en la visión de Del Toro (Wasikowska conmueve, Hiddleston seduce, pero al final es Chastain la que se lleva el gato al agua). Sin embargo, lo más destacable del film es sin duda su atmósfera mágica y etérea. Desde el momento en el que ponemos un pie (y la mirada) en Allerdalle Hall, caemos rendidos a su majestuosa arquitectura y decoración, al deterioro y la descomposición que la convierten en un escenario aun más suntuoso, más trágico y poderoso. Aunque sea un tópico sobreutilizado, la mansión es un personaje más de la película, tiene vida propia (los protagonistas se refieren a ella otorgándole atributos humanos y voluntad), y es ella la que lleva las riendas de la historia. Una historia muy inocente desde el punto de vista narrativo (simple y predecible, como dirigida a un público sin adulterar) y algo adormecida por momentos (aunque no fuera su objetivo principal, más terror habría beneficiado al ritmo de la película) que Del Toro se esfuerza en engalanar de poesía visual para que sus carencias no resulten tan importantes.

Porque en el fondo, con La Cumbre Escarlata ocurre lo mismo que con la mayor parte del cine del mexicano. Su universo está construido con máxima atención al detalle, con desbordante plasticidad y sentido de la estética, pero bajo sus preciosistas composiciones tampoco hay mucho fondo. La Cumbre Escarlata es un compendio de las pasiones del director, una obra que lleva su inconfundible sello autoral en la puesta en escena, en su tratamiento de la violencia (horrible y hermosa), en la elección del reparto secundario (Charlie Hunnam, Burn Gorman, su imprescindible Doug Jones) o en el muy particular diseño de sus criaturas (fantasmas deliciosamente macabros pero excesivamente digitales que parecen pertenecer a otra película). La teatral belleza de La Cumbre Escarlata está hecha para ser admirada, pero de alguna manera no se nos deja entrar del todo en ella, como si el director tuviera miedo de que fuéramos a romper algo y descubrir que detrás no hay nada. El día que Guillermo del Toro cuide sus guiones con tanto esmero como el apartado estético de su cine podrá realizar por fin su obra maestra.

Valoración: ★★★½

Crítica: Solo los amantes sobreviven

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Que Jim Jarmusch se tiene en alta estima ya lo sabíamos. Pero como de vez en cuando nos da razones para consentir su mayúscula pretensión y sus aires de grandeza, se lo perdonamos. Aún así, al adentrarnos en Solo los amantes sobreviven (Only Lovers Left Alive), su film más reciente, hemos de hacerlo teniendo en cuenta que esto es lo que muchos (esos pesados cortos de miras) llaman cine gafapasta, y que sus aires de grandeza echarán para atrás a más de uno, incluso al más dispuesto. En el caso de esta película, a los detractores de este fenómeno del hipsterismo y aquellos que no sean capaces de destilar la (posible) parodia de la película les sobran las razones para salir espantados. Ahora bien, ellos se pierden la absoluta gozada que hay bajo esa capa de autoimportancia y asquerosa modernez.

En un panorama cinematográfico fantástico en el que todos los años nos llegan cinco películas que prometen renovar el género y ofrecer alternativas para combatir su agotamiento, Solo los amantes sobreviven es realmente “una película de vampiros diferente“, tanto que la mayor parte del tiempo no es una película de vampiros. Un poco en la línea de Déjame entrar, historias que más que presentar a los vampiros como monstruos o criaturas fantásticas, prefieren representar el dolor del chupasangres de una forma más metafísica, tirando de la metáfora, el existencialismo, y convirtiéndolos en humanos con enfermedades crónicas, y esclavos de sus propias pulsiones, las que estaban ahí antes de convertirse. O como en el caso de Eve y Adam (¿lo pilláis?), víctimas de su inmortalidad, del paso del tiempo, del aburrimiento, y de muchos siglos sufriendo (a) la humanidad.

"only lovers left alive"

Esta pareja de vampiros ociosos en bata, encarnados y descarnados por unos irresistibles Tom Hiddleston y Tilda Swinton en estado de gracia, son los hispters primordiales. Llevan cientos de años absorbiendo la cultura del momento, flotando sobre una nube de conocimiento que los eleva sobre los demás, mirando a los paganos por encima del hombro, porque ellos no solo son connoiseurs, son los protagonistas a la sombra de la historia del arte. Aquí es donde Solo los amantes sobreviven cruza el límite ente lo adorablemente fardón y lo insoportablemente repelente. El deporte favorito de Adam y Eve es el namedropping, y Jarmusch se masturba escuchando a Hiddleston y Swinton nombrar a todas esas personalidades de la historia, jugando al juego improbable de que ellos están detrás de las sinfonías de Schubert o que, atención, fueron los ghost writers de Cervantes. Un pitorreo total.

La evolución natural de estos eruditos star-crossed lovers los ha convertido en melómanos irredentos -si Jarmusch no hubiera querido distanciarlos de las nuevas tecnologías para regocijarse en el encanto vintage y analógico de la música de los 70, los habría convertido en editores de Pitchfork. Así, Adam y Eve siguen empleando su inmortalidad en el siglo XXI para alimentarse principalmente de arte, apenas sobreviviendo con un erótico-lisérgico sorbito de sangre entre novela y vinilo. A través de estos dos personajes, estrellas del rock underground que se visten y se comportan como si estuvieran siendo filmados para un rockumentary, considerándose contemporáneos y a la vez padres de Jack White, Jarmusch cultiva un romanticismo muy personal, y también muy divertido, por qué no decirlo. Una excéntrica y no obstante clásica visión del amor impregnada de sensualidad, fatalidad y conocimiento compartido que convierte a Adam y Eve en los únicos amantes del mundo, en los mayores cómplices de la existencia, en las únicas “personas” que existen.

"only lovers left alive"

Solo los amantes sobreviven se ambienta muy significativamente en la Detroit actual, ciudad fantasma y páramo de desolación, oscuridad y soledad que se convierte en el perfecto hogar para que estos dos vampiros contemplen el mundo moderno derrumbarse ante sus pies. Allí hay poco que hacer. Adam trabaja en su música -increíbles composiciones de Jozef Van Wissem y SQÜRL que completan una banda sonora de escándalo– y Eve retoza leyendo los libros que transporta en la maleta -no necesita otra cosa para viajar, claro. El único enlace del pesimista Adam con el exterior, con el mundo de los plebeyos mortales, es a través de Ian, un contacto del mundo discográfico, interpretado por el talentazo a reivindicar Anton Yelchin. Y para completar el cuarteto irrumpe en escena Ava, la hermana vampira de Eve –Mia Wasikowska clavando a la adolescente insoportable, peor que cualquier bala de madera para Adam. Ellos aportan una simpática nota de color, pero al final todo se reduce siempre a Adam y Eve, y a su particular visión del mundo, la de dos eternos adolescentes atormentados que se lamentan de que esa cantante que nadie conoce se hará famosa y entonces ya no molará – a veces da la sensación de que estos seres no son ‘monstruos’ porque necesiten sangre para vivir, sino porque necesitan ser más importantes que nadie para vivir, que es sin duda otra forma de vampirismo.

Solo los amantes sobreviven está encantadísima de conocerse, pero es con razón. Porque es imposiblemente cool y vehementemente sexy, porque es todo un orgasmo estético y sonoro (el muy cabrón de Hiddleston es el principal responsable de proporcionárnoslo) y en definitiva porque es la mejor película de vampiros que vamos a ver en mucho tiempo.

Valoración: ★★★★

Críticas: Rebelde (War Witch), Stoker, Objetivo: La Casa Blanca

Rebelde (War Witch) (Rebelle, Kim Nguyen, 2012)

La nueva película de Kim Nguyen, seleccionada por la Academia de Cine de Canadá para representar a su país en la más reciente ceremonia de los Oscars, cuenta la historia de Komona, una niña de 12 años raptada por un ejército de rebeldes de la África subsahariana.

Rebelde está narrada por la propia Komona, que cuenta su desgarradora historia a su bebé cuando este aun está en su vientre. La propuesta de Nguyen fluctúa entre la dureza de las experiencias de Komona como una niña de la guerra y el carácter poético y esperanzador de un dulce relato de amor adolescente, así como la búsqueda de refugio y el mejor mundo posible en el que dar la bienvenida a un hijo.

Rebelde nos llama la atención sobre los horrores que acontecen en el continente africano, hablándonos de la supervivencia a toda costa de estos niños arrancados de su infancia, y explorando a su vez las diferentes percepciones de la muerte. La vía de escape que Komona encuentra (como la Bruja de la guerra, y como novia del Mago) nos ayuda a sobrellevar el infierno del que somos testigos, pero no logra aliviar completamente el dolor. La cautivadora interpretación de Rachel Mwanza personifica a la perfección la dualidad Rebelde, la luz y la oscuridad de una infancia mutilada.

 

Stoker (Park Chan-wook, 2013)

Texto de David Lastra

Tachar a Stoker como un orgasmo estético podría desmerecer el producto final, pero no puedo no decirlo. La composición de Park Chan-Wook, la fotografía de Chung-hoon Chung, el vestuario de Kurt and Bart, las piezas de piano de Philip Glass o los toques electrónicos de Clint Mansell son una verdadera maravilla por separado, así que en su conjunto dan lugar a esta obra de arte fílmica.

Pero no todo en esta película se come por los ojos o por el oído, el guión de Wentworth Miller (sí, él prota de Prison Break) es un intrincado viaje a la América profunda, la de los crímenes, la que solo aparece en las páginas de sucesos o desaparece entre el día a día de sus habitantes. Un relato arriesgado (especialmente para el cine estadounidense) y que enlaza a la perfección con la marca de autor del director.

En esta ocasión, Mia Wasikowska será el catalizador de la violencia, estando a la altura de los requisitos de la retraída India, pero si alguien destaca son los dos adultos. Nicole Kidman sigue con paso firme su recuperación (del bótox) y crea una mujer arrasada por las emociones, tanto por el suicidio de su marido como por la irrupción de su cuñado. Ese cuñado está interpretado por Matthew Goode y encarna el verdadero objeto de deseo, oscuro no, lo siguiente. Su presencia turbadora recuerda al visitante celestial de Teorema de Pier Paolo Pasolini. Sí, su pose ante (y sobre) el teclado del piano merecen la comparación con Terence Stamp.

Objetivo: La Casa Blanca (Olympus Has Fallen, Antoine Fuqua, 2013)

Tras una trágica noche de invierno, el presidente de los Estados Unidos (un correcto Aaron Eckhart que deja a la altura del betún el sex-appeal que muchos reconocen en Obama) relega al mejor hombre de su cuerpo de seguridad a un puesto de administración. El guardaespaldas en cuestión, Mike Banning (interpretado por Gerard Butler en un papel hecho a su medida) encuentra la oportunidad perfecta para recuperar la confianza de su jefe cuando la Casa Blanca sufre un ataque terrorista por parte de una guerrilla de Norcoreanos. El atentado pone en jaque al gobierno estadounidense, y la amenaza nuclear podría destruir el país por completo. Banning es el único hombre capaz de adentrarse en la Casa Blanca, acabar él solo con los terroristas, salvar el mundo, y lo más importante, recuperar el favor de su Presidente.

Podríamos defender el exaltadísimo patriotismo y la vergonzosa propaganda de esta película argumentando que es una suerte de revival de las cintas de acción de los 90 al más puro estilo Jungla de cristal (justo lo que no fue la última entrega de la saga de Bruce Willis), y que las implicaciones políticas son lo de menos. Pero no tendríamos razón. Ya no estamos en los 90, y este tipo de cine ya no funciona como antes. Es especialmente revelador (e indignante) que episodios de series de televisión sean censurados porque su violencia puede herir la sensibilidad del americano medio después de terribles acontecimientos como el de las bombas de Boston, pero Olympus Has Fallen se pavonee orgullosa (y muchos opinarán que provocadora) en un panorama político tan tenso como el que vivimos en estos momentos. Sobra decir que el espectador internacional no es el público objetivo de esta película.

Pero el principal problema de Objetivo: La Casa Blanca no es este, sino el hecho de que es una película esencialmente TONTA. Más tonta que cualquiera que la esté viendo en la sala, más tonta que nadie y que nada. Gerard Butler se confirma como buen héroe de acción (cercano, humano, cae bien), pero no logra levantar una cinta que con cada escena se sume poco a poco en el más absoluto de los ridículos. Teniendo en cuenta el terreno en el que juega, G.I. Joe, resulta mucho más digna. Y ya es decir.

Sophie

Qué lástima. A ciertas luces, parece usted una estrella de cine.

Gracias a la Aliciaen el País de las Maravillas de Tim Burton, la popularidad de Mia Wasikowska ha aumentado de la noche a la mañana, resultado más de la gran influencia del director norteamericano en nuestra sociedad que de su trabajo interpretativo en la película. Es lo que hay. La joven actriz es una buena Alicia, pero la película de Burton no es el mejor vehículo para mostrar sus aptitudes interpretativas.

Mia despunta en Hollywood y en el mundo entero, que la recibe como una recién llegada. Pero ella ya es una veterana. Y no por tener un amplio currículum (tiene solo 21 años), sino por haber ofrecido ya una interpretación de las que hacen una carrera. Me refiero a su Sophie de In Treatment. En la serie de HBO, un psicólogo interpretado por Gabriel Byrne mantiene sesiones de psicoterapia con cuatro pacientes (para concluir la semana acudiendo él mismo a su propia terapia con Gina, interpretada por Dianne Wiest). Cada sesión se emite un día de la semana (In Treatment es el único drama de este arriesgado formato en la televisión norteamericana). Sophie es la paciente de los miércoles. Atentar a describir a Sophie sería una tarea inútil y resultaría en algo mucho más vacío de lo que en realidad es. Para conocerla, lo mejor es adentrarse en su psyche a través de los nueve magníficos episodios que cuentan su historia. Así que os animo a descubrirla por vosotros mismos, junto al resto de personajes (todos geniales). Dejémoslo en que Sophie es una de las adolescentes más fascinantes que yo haya visto representadas tanto en la pequeña como en la gran pantalla. Sin exagerar.

La octava sesión de Sophie comienza con la adolescente en el suelo de la consulta de Paul, rodeada de pañuelos usados, llorando porque no es capaz de decirle una palabra a su madre. A lo que asistimos después es a media hora (una de las más intensas de la serie, y desde luego, la más preciosa hasta el momento) de la Sophie más visceral y desbordante, el clímax de la increíble construcción de un personaje. Del llanto más desconsolado a la sonrisa más descorazonadora, Mia no da tregua, y tiene la capacidad de derrumbar emocionalmente a cualquiera lanzando un beso al aire. Vamos, a mí me dejó completamente K.O.

Con suerte, cuando la burbuja de Alicia explote (puede que lo haya hecho ya), Mia será capaz de desarrollar una carrera en la que pueda volver a demostrar su talento natural sin que un universo digital se la trague. Es una pena que su trabajo en la televisión no cuente para muchos. De momento, podremos disfrutar de ella en la última película de Gus Van Sant, Restless, el próximo año. Esperemos que no desaproveche la oportunidad.