Crónica del Festival Internacional de Cine Fantástico Nocturna 2019: Parte 1

INAUGURACIÓN Y DÍA 1

El festival Nocturna Madrid es como el Primavera Sound de Barcelona, si lo has disfrutado un año sabes que te puedes pillar la acreditación a ciegas al siguiente, porque es garantía de que va a estar lleno de películas y actividades interesantes, así que cada año se empieza con más ganas.

Como en cada edición, el Nocturna es una celebración del cine fantástico, con films de terror, fantasía y ciencia ficción de lo más diverso que, en muchos casos, brindan una oportunidad perfecta para ver un tipo de cine que no tiene distribución comercial y de no ser por estos certámenes, permanecería oculto.

A continuación tenéis breves reseñas de todas las películas que hemos visto en los dos primeros días de la edición de este año, que ha contado con la presencia del director Alex Proyas (El cuervo, Dark City) y muchas actividades paralelas para los amantes del cine de género.

Piedra, papel y tijera (Martín Blousson, Macarena García Levi, 2019 – Argentina) PANORAMA

La primera película proyectada este año supuso la primera rareza del festival. Magdalena vuelve a casa de sus hermanastros Jesús y María José tras años separados para reclamar parte de la herencia por la muerte de su padre. Lo que iba a ser una visita de unos días se alarga y Magda va descubriendo poco a poco que sus hermanastros no han superado ni su pérdida ni los traumas de la infancia. Con un tono que camina continuamente entre lo dramático y lo cómico, esta ¿Qué fue de Baby Jane? a tres bandas consigue que una premisa muy simple y en principio poco interesante vaya escalando en intensidad hasta convertirse en un peculiar y muy retorcido thriller. Los estupendos tres únicos actores (se basa en la obra de teatro de una de las co-guionistas) se bastan para que les conozcamos a no solo a ellos sino también a ese padre desaparecido cuya presencia todavía tiene mucho peso sobre sus hijos. Gracias a eso y a una buena dirección, esta película consigue esa atmósfera enfermiza que tan bien le viene a este tipo de películas.

Daniel Andréu

El cerro de los dioses (Daniel M. Caneiro, 2019 – España) DARK VISIONS

¿Y cómo hubiese sido Midsommar si hubiese estado ambientada en La Mancha? Daniel M. Caneiro nos da su cachonda visión con El cerro de los dioses, un meta mockumentary sobre los estragos de la fama y cómo somos capaces de todo con tal de conseguirla. Paula Muñoz (El club de los incomprendidos) e Itziar Castro (Pieles) con su reality (que alguien compre ‘Itziar Forever!’, por favor) destacan entre un multitudinario reparto repleto de cameos tan disparatados como Raúl Arévalo e Isabel Coixet. 

David Lastra

1BR (David Marmor, 2019 – EE.UU.) OFICIAL FANTÁSTICO

Todo empieza muy normal para la joven protagonista de 1BR (y para los espectadores). Sarah se muda a Los Ángeles para empezar una nueva vida alejada de la mala relación que tiene con su padre y su actual pareja. Encuentra el apartamento perfecto y la comunidad perfecta, pero estamos en el festival que estamos y pronto nos damos cuenta de que esa perfección esconde muchos secretos y esa comunidad está extrañamente unida. Como si  se tratase de una versión sin humor negro de La comunidad, Sarah sufre los horrores de pertenecer a la vecindad, y nosotros asistimos al proceso mediante el cual su vida se va arruinando cada vez más en un thriller que siempre entretiene pero que no llega a arrancar del todo porque se toma demasiado en serio. Es solo en el tramo final cuando se vuelve un poco loca y hace ver que viene lo bueno… pero entonces se acaba y deja con ganas de más. Aunque la película no termine de encontrar su personalidad, hay que destacar el increíble trabajo de Nycole Brydon Bloom como Sarah, ya que consigue con naturalidad todos los registros de su papel y es de esas personas a las que “da gusto” ver sufrir. Firme candidata al premio a mejor actriz del festival.

Daniel Andréu

Urubú (Alejandro Ibáñez Nauta, 2019 – España) GALA DE INAUGURACIÓN

Este año no podía ser de otra forma, el festival está dedicado al recientemente fallecido Chicho Ibáñez Serrador, el maestro que tanto placer nos dio haciéndonoslo pasar mal. Los que lo vivimos nunca nos cansaremos de repetir lo especial que fue su contribución hace dos años cuando hizo el enorme esfuerzo de recoger en persona su premio Maestro del Fantástico. Los que más recibimos fuimos los que estábamos en la sala durante el tributo, porque la clase magistral de dos minutos que nos dio fue pura magia para amantes del cine.

Una bonita forma de rendirle homenaje fue que la película de inauguración fuera el primer largometraje de su hijo, Alejandro Ibáñez. Tras unas sentidas palabras por parte de Sergio Molina (director del festival), Ibáñez y el resto del equipo de la película, se proyectó un simpático vídeo homenaje en el que la voz de Chicho tiene una conversación con su hijo desde allá donde esté. El cortometraje en este caso fue un vídeo realizado también por Alejandro para la ONG Save the Children en el que se lanza un mensaje sobre la necesidad de prestar atención a los niños que más sufren. Lydia Bosch conduce bien su personaje pero la elección de Dani Rovira como su pareja no es de lo más acertada, ya que el curioso toque de terror del cortometraje se pierde un poco por su culpa. Pero con un mensaje así, este tipo de cosas son lo de menos.

Finalmente llegó el gran estreno con Urubú. En ella, Tomás viaja a la selva amazónica con su familia persiguiendo fotografiar al urubú albino, una rareza de ave que podría relanzar su carrera. Esta obsesión le hace no darse cuenta de que todo apunta a que se está metiendo en la boca del lobo en una zona llena de peligros y misterios, hasta que su hija desaparece y ya no hay vuelta atrás. El regusto de cine de los 70 está muy bien conseguido, con su atmósfera, su estructura, su música… Pero algo falla. Empezando por que los actores no resultan del todo creíbles hasta que la historia no ha avanzado lo suficiente, y terminando por el hecho de que el homenaje se come a la película.

Lo que empieza siendo algo bonito (la niña enciende la tele y están dando ¿Quién puede matar a un niño?) acaba siendo demasiado obvio. Las ganas de Alejandro Ibáñez, el talento y la encomiable labor por mantener vivo el cine de género en España, quedan empañados por un empeño muy constante y nada bien llevado por homenajear el cine de su padre, tanto que al final más que un homenaje parece una copia. La idea de un universo expandido de la obra maestra de Chicho no puede ser más interesante, pero si uno no se separa un poco del homenaje al final no funciona. Podría haber sido un survival en la selva brasileña sorprendente, pero se queda en nada entre obviedades (el puro del personaje que interpreta Alejandro, los planos reproducidos de la película original, el argumento…) o cosas directamente sin sentido (¿cómo puede la película de referencia formar parte de la ficción y de la realidad al mismo tiempo?). Una pena, pero aun así creo que con el tiempo, el heredero podrá demostrar que puede mantener vivo el legado de su padre sin dejar de lado su propia personalidad y talento.

Daniel Andréu

Echoes of Fear (Brian Avenet-Bradley y Laurence Avenet-Bradley, 2019 – Estados Unidos) DARK VISIONS 

Aunque tarde bastante en arrancar, Echoes of Fear va a por todas. El matrimonio Avenet-Bradley nos trae una historia de fantasmas bastante sencilla a primera vista, pero que cuanto más loca y enrevesada se vuelve, menos pierde sus papeles. Esta consecuencia a la hora de relatar los acontecimientos e ir introduciendo los giros, hacen de Echoes of Fear una película ejemplar de cómo hacer las cosas dentro del terror independiente (el de verdad, el low cost). Además, nos presentan a Alisa (notable Trista Robinson), la final girl más inteligente y capaz de los últimos tiempos.

David Lastra

DÍA 2

Luz (Juan Diego Escobar Alzate, 2019 – Colombia) OFICIAL FANTÁSTICO

Tiene que ser casualidad ya que ambas películas se rodaron más o menos a la vez, pero esta Luz tiene más de un paralelismo con Midsommar. Un grupo de personas vive en una montaña colombiana aislada del mundo, con El Señor como líder de unos Ángeles que están bajo sus órdenes. La muerte de su esposa le lleva a sumirse en un pozo de fanatismo religioso que poco a poco va arrastrando a las pocas personas que le rodean hasta acabar con su cordura. Este ambiente de secta con rígidas normas sobre creencias y tradiciones en un entorno natural ya recuerda a la película de Ari Aster, pero lo más curioso son esos planos exteriores de los prados con unos contrastes de colores pasteles que parecen sacados directamente de Midsommar. El apartado técnico es correcto, pero no es suficiente para levantar una película demasiado irregular que solo tiene puntuales destellos de brillantez esparcidos a lo largo de un metraje excesivo y en ocasiones pesado. Merece la pena por la curiosidad y porque realmente tiene algunas escenas muy potentes, pero se queda a medio camino de alcanzar sus pretensiones.

Daniel Andréu

Il Signor Diavolo (Pupi Avati, 2019 – Italia) OFICIAL FANTÁSTICO

Para alguien que no había visto ninguna película del mítico Pupi Avati, estrenarse así no ha estado nada mal. Como si de una película italiana de los 50 se tratase (pero sin el grano de la imagen y con buen audio), Il Signor Diavolo nos cuenta la investigación de una enrevesado caso de asesinatos y personas deformes con la iglesia de por medio. La recreación de ese tipo de cine está muy conseguida, pero añadiendo toques aun más turbios que los fans del género agradecemos. Es raro, pero a la vez que resulta muy entretenida, uno tiene la sensación de que la película ha durado como mínimo dos horas… pero sale de la sala y solo han pasado 86 minutos.

Daniel Andréu

Z (Brandon Christensen, 2019 – Canadá) OFICIAL FANTÁSTICO

Joshua y sus padres, Beth y Kevin, viven cómodamente sus vidas hasta que el hijo y su amigo imaginario Z empiezan a dar muchos problemas. Esa es la premisa de una película que se presenta como una vuelta de tuerca a las historias de “niño con amigo imaginario”. No es exactamente así, ya que tira continuamente de tópicos, pero lo que la hace destacar por encima de la media es el buen hacer a la hora de mantener el misterio y la tensión durante todo el metraje. Tras uno de esos falsos finales que hacen peligrar el ritmo de la película, llega una parte que estoy seguro de que nadie se esperaba en una producción así, ya que la actriz protagonista se queda sola y ofrece las escenas más bizarras de la película. Y menos mal que lo hace, porque Keegan Connor demuestra que es capaz de llevar encima ese peso y mucho más.

Daniel Andréu

Reborn (Julian Richards, 2018 – Estados Unidos) DARK VISIONS

Autoproclamada como “la Carrie de la generación Z”, la adolescente de Reborn no pasaría ni por prima segunda lejana de la diosa encarnada por Sissy Spacek. Construida bajo los peligrosos cimientos de la nostalgia, Reborn se derrumba estrepitosamente al no aportar nada nuevo, ni mucho menos emocionante a nuestras vidas. Lo único reseñable, la presencia de Barbara Crampton (Re-Animator) y Michael Paré (Calles de fuego) como protagonistas y unos créditos iniciales que prometían bastante.

David Lastra

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas [Reseña Blu-ray]

¿Qué es el karma sino una excusa para esconderse debajo de las sábanas y no afrontar los problemas? Eso es, excusas. Baratas. “Todo me sale mal”, “¡¿Qué he hecho yo para merecer esto?!”. Probablemente, el universo no te ha echado mal de ojo, sino que tú tienes la culpa (o parte de ella) de los infortunios que te hacen sentir la persona más desdichada del planeta (newsflash: no lo eres). Despierta, espabila y coge la vida por los cuernos (o mejor por los huevos), porque solo tienes una y malgastarla es de ser gilipollas de remate.

Esta es una de las lecciones que nos da No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, comedia romántica española dirigida por María Ripoll (Lluvia en los zapatos, UtopíaAhora o nunca) y protagonizada por Verónica Echegui, Álex García, David Verdaguer, Alba Galocha, Cecilia Freire, Elvira Mínguez y Jordi Sánchez. Se trata de la adaptación al cine de la novela homónima de Laura Norton, uno de los mayores éxitos editoriales de los últimos años en nuestro país, cuyo guion corre a cargo de Carlos Montero (Física o química, autor de los libros Los tatuajes no se borran con láserEl desorden que dejas) y Breixo Corral (Tres bodas de más, Anacleto: Agente Secreto). Y que llega en un momento de esplendor para la comedia romántica española.

No culpes al karma nos lleva a Malasaña, el barrio moderno por excelencia de Madrid, para introducirnos en el desesperado y caótico mundo de Sara (Echegui), una chica soñadora pero apocada y proclive a que se le tuerzan las cosas desde que era una adolescente atolondrada con gafas. Ante la llegada de su novio (Verdaguer), que lleva un año fuera, Sara hace planes para que todo salga perfecto, sin embargo, su vida se convertirá en un caos absoluto por culpa de su familia. Unos padres que deciden divorciarse en el peor momento para ella y una hermana menor (Galocha) que anuncia su boda con el irresistible Aarón (García), un famoso cantante que resulta ser el amor del instituto de Sara. El piso de la joven se convertirá así en un centro neurálgico de confusión e inestabilidad, una casa de locos en la que Sara intentará en vano poner orden mientras se pregunta qué ha hecho para que todo le pase a ella.

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Como decía, No culpes al karma es una rom-com de manual, una archiconocida historia de amor (loco) que celebra el género al que pertenece pasando por todos y cada uno de sus lugares comunes, a la vez que añade pinceladas de humor picante y escatológico que la convierten en un producto de nuestro tiempo, una visión más gamberra y descarada del cine romántico, acorde con lo que se está haciendo tanto en Estados Unidos como en nuestro país. Ahora bien, bajo la apariencia superficial y frívola de la película nos encontramos con un poso de realidad que también es ya habitual en los relatos urbanos protagonizados por jóvenes, un contexto de crisis, desengaño y confusión en el que los protagonistas andan perdidos, buscando su lugar en el mundo, tratando de mantener las relaciones y luchando por un futuro profesional que parece una utopía (Sara regenta una tienda de plumas, sea lo que sea eso). Es decir, muy a su manera, No culpes al karma también reflexiona sobre la generación perdida (aunque al final se le olvide), y lo hace, muy oportunamente, ubicándola en el barrio de Malasaña, escena hipster donde las haya que la película retrata con acierto, con sus tiendas artesanas, sus plazas con terracitas, sus noches de jarana, sus calles llenas de vida y su tontería supina.

Con un reparto entregado, que evidentemente se lo está pasando en grande (en especial Echegui, muy comprometida con la comedia y el humor físico), y del que destacan los secundarios, en especial el veterano Jordi Sánchez como el padre-niño de Sara, No culpes al karma se puede definir  como una feel-good movie en toda regla, una comedia de enredos vitalista y ligera (como una pluma) con el sempiterno triángulo amoroso, abundantes momentos ridículos (las escenas del zoo y el desfile de moda se llevan la palma), humor histriónico, slapstick y números musicales (sin duda lo peor de la película), un cóctel moderno y con buena presentación estética (destaca la colorista dirección artística) que se propone sacar diversión de las situaciones más desastrosas y humillantes para dejarnos un clásico mensaje optimista: “La vida merece la pena por estos momentos pequeños”.

karma-bdSony Pictures Video pone a la venta No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas en Blu-ray y DVD. El Blu-ray contiene un montón de extras. Y cuando digo “un montón”, no exagero:

Un making of de más de 20 minutos en el que se puede comprobar lo divertido que fue el rodaje; abundante material promocional extraído de diferentes cadenas de televisión; Spots, tráilers, tomas falsas; Un gran número de secuencias eliminadas y extendidas; el videoclip del tema central de la película, “Cada vez”, interpretado por Álex García; “Repartiendo karma”, apariciones en televisión del equipo de la película; y reel de fotos.

Crítica: Musarañas

Macarena Gómez Musarañas

Que el nombre de Álex de la Iglesia aparezca más destacado en el póster de Musarañas que el de sus directores no es solo una estrategia publicitaria, sino también un indicio de lo que el espectador se va a encontrar en ella. La película está realizada por Esteban Roel y Juanfer Andrés, mientras que De la Iglesia se reserva el puesto de productor. Pero no cabe duda de que, sin desmerecer por ello el estupendo trabajo del tándem firmante, Musarañas es en forma y fondo una película del director de El día de la bestia. Su sello inconfundible se puede percibir en todos y cada uno de sus planos, así como en el tono más bien tragicómico con el que se cuenta la historia o su potencia visual. De hecho, Musarañas nos remite concretamente a la obra maestra del realizador bilbaíno, La comunidad, otro cuento macabro y trastornado, si bien mucho más arraigado en la comedia, que se ambienta íntegramente en un edificio de Madrid.

Musarañas es la historia de dos mujeres huérfanas que viven juntas en un apartamento de la capital durante los 50 de la posguerra. Montse (Macarena Gómez) se ha pasado la vida cuidando de su hermana pequeña (Nadia de Santiago) tras la muerte de su madre al darle a luz y el posterior abandono de su padre (Luis Tosar). Mientras la niña, que ya no es tan niña (acaba de cumplir 18 años), sale a trabajar, su hermana permanece encerrada en el piso, donde ejerce como costurera. Montse se ha escondido toda la vida en esa madriguera de musarañas, llevando una existencia de luto, penitencia y oración, raíz de la educación profundamente religiosa que le inculcó el padre, algo que se refleja en la enfermiza sobreprotección con la que trata a su hermana. Esta vida de clausura lleva a la mujer a padecer agorafobia, enfermedad que le impide dar un paso más allá del umbral de su puerta, y por tanto a relacionarse con el resto del mundo, especialmente con los hombres. A pesar de controlar a duras penas su comportamiento obsesivo y sus desequilibrios mentales gracias a la morfina que le proporciona una clienta, el mundo de Montse se volverá patas arriba con la irrupción de Carlos (Hugo Silva). El apuesto vecino de arriba de las hermanas se ha caído por las escaleras huyendo de sus propios secretos y encuentra refugio en la madriguera de Montse, de donde quizás no vuelva a salir.

MusarañasCon Musarañas, Roel y Andrés componen un siniestro relato de terror psicológico en el que lo mundano triunfa sobre lo fantástico y donde el fanatismo religioso y el propio miedo son el verdadero monstruo. Durante su primera mitad, la película está construida como una sátira vehemente diseñada para arremeter contra los dogmas clásicos de la religión católica. Montse simboliza la castidad (o la androfobia), la culpabilidad y el castigo, valores religiosos que convierten el crucifijo en su yugo. Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que no es la cruz lo que la ha convertido en una musaraña, sino su pasado. A medida que vamos viendo su verdadero rostro, el film se vuelve cada vez más claustrofóbico. Nosotros somos Carlos, la presa de Montse. Nos encontramos en una tesitura similar a la que James Caan vive en Misery (con análoga escena violenta no apta para aprensivos), lo que por tanto convierte a Macarena Gómez en la Annie Wilkes patria. Observándola, pronto nos damos cuenta de que todo es posible en ese piso de Madrid. Y efectivamente así es. Musarañas cuenta con una recta final absolutamente desmadrada en la que la sangre emana a borbotones y el melodrama a lo Amar en tiempos revueltos da paso al más delicioso e histriónico esperpento marca De la Iglesia.

En el apartado interpretativo, los desequilibrios son la tónica general. Hugo Silva tiene buen porte, encaja perfectamente en el perfil del personaje, pero no actúa, se limita a leer sus frases, y hasta eso lo hace regular. Y no me hagáis hablar de Carolina Bang, que también se cuela en esta (en serio, no me hagáis hablar de ella). Nadia de Santiago es quien logra la actuación más moderada, perfectamente contenida hasta que tiene que dar rienda suelta al drama. Sin embargo, no cabe duda de que Macarena Gómez es el corazón y las tripas de Musarañas. Esta actriz de extremos opuestos ofrece una interpretación tan desmesurada y teatral como memorable, dejándonos por un lado momentos de sorprendente fragilidad y por otro escenas de una fuerza visceral arrebatadora (atención a su conmovedor Padrenuestro en la cama). Su Montse es a la vez Piper Laurie y Sissy Spacek en Carrie, una inolvidable loca del coño que se suma por méritos propios a los anales del terror nacional.

Valoración: ★★★½