Crítica: Fantasy Island

Llega a los cines la última película de la prolífica y rentable productora Blumhouse, el thriller fantástico con pinceladas de terror Fantasy Island. Habiendo conseguido ya establecerse como una marca reconocible, somos una buena parte de los aficionados al terror los que esperamos cada nueva película de la casa de Jason Blum con, como mínimo, algo de curiosidad, si no entusiasmo.

Dirigida por Jeff Wadlow (Kick Ass 2: Con un par), que repite con Lucy Hale (Pequeñas mentirosas), Fantasy Island es un reboot de la serie americana del mismo nombre que se emitió durante siete temporadas entre finales de los 70 y principios de los 80. Tanto en un caso como en otro, la acción transcurre en una misteriosa isla resort en la que los visitantes pueden cumplir sus más ansiadas fantasías, sueños que obviamente acaban mucho peor de lo que empiezan. El reparto cuenta con caras conocidas como Michael Peña, Ryan Hansen, Maggie Q, Portia Doubleday o Michael Rooker entre otros.

Por desgracia, la curiosidad por la premisa se desvanece nada más empezar el film, ya que no tardamos en encontrarnos con el enésimo uso del mismo recurso: un grupo de personas que no se conocen entre sí llegan o aparecen en un lugar común que les obliga a luchar por sus vidas a la vez que sus demonios interiores. Esta fórmula que ha dado tantísimos thrillers y películas de terror, como por ejemplo Cube (1997) o, sin ir más lejos, Escape Room, otro estreno de Sony Pictures del año pasado, cuya secuela es inminente gracias al éxito que tuvo esa primera parte. La segunda nunca será recordada como el clásico de culto que es la primera, pero supuso una grata sorpresa para los que no esperábamos nada y nos encontramos con una dirección solvente y un pulso en la narración y el desarrollo de la intriga muy eficientes. Que es justo lo que le falta a Fantasy Island.

A priori, que la película no cuente con el punto de partida más original no debería impedir que el producto final sea al menos divertido. Sin embargo, a medida que avanza el metraje nos damos cuenta de que le estamos pidiendo demasiado. Desafortunadamente, nos encontramos ante una de esas películas que se toman demasiado en serio a sí mismas, cuando lo que pide la historia es justo lo contrario: desvarío y humor. Pero era mucho esperar tratándose del mismo equipo que creó ese desastre llamado Verdad o reto.

Y es que no todo en Blumhouse van a ser aclamadas cintas de autor como Déjame salir Nosotros, loables divertimentos como Feliz día de tu muerteo reboots sólidos como La noche de Halloween. ¿En qué pensaban dando luz verde a este proyecto que presentaba las mismas carencias que Verdad o reto, una de sus películas peor valoradas recientemente?

Los guionistas, Jillian Jacobs, Christopher Roach y Jeff Wadlow, escriben a sus personajes recurriendo a las historias más básicas y planas posibles, tramas que cuando comienzan a entrelazarse abandonan toda la lógica, externa e interna. Simplemente no saben crear el conflicto, y mucho menos resolverlo, llegando a caer en el ridículo durante el tramo final. Es de agradecer que traten a los personajes femeninos con igualdad y les permitan descontrolarse, embrutecerse y expresar su sexualidad en lugar de reducirlas a estereotipos como la típica virgen o final girl. Pero también en esto se queda en la superficie, sin intención verdadera de reflexión o transgresión.

Con una duración de casi dos horas que empieza a excederse a los 85 minutos, decir que Fantasy Island es una oportunidad perdida quizás es exagerar un poco, porque tampoco había demasiadas expectativas por ella como para que fuera una decepción. Pero que el concepto de una isla mágica que cumple nuestras mayores fantasías podía haber dado muchísimo más de sí en otras manos, eso seguro.

Daniel Andréu

Nota: ★★