12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Tercera jornada (Domingo)

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Los ojos escuecen, pero las ganas no se desvanecen. Ese podría ser uno de los lemas de La Muestra Syfy. Sobre todo aplicable al domingo, último día de proyecciones. Para el Día de la Mujer, La Muestra nos tenía reservada una interesante sesión doble final: A Girl Walks Home Alone At NightUnder the Skin, la primera dirigida por una mujer, Ana Lily Amirpour, y protagonizada por una vampira con hijab, y la segunda con Scarlett Johansson enseñándonos qué es eso de ser mujer en este incomprensible planeta. Ambas películas son de lo mejor que hemos visto este año y en cualquier edición del Syfy.

Pero antes nos esperaban otras dos cintas, una desconcertante y en última instancia chiflada comedia sueca, y un drama sobrenatural indie que parecía rescatado de las sobras de Sundance. Y también, cómo no, Huesitos. Porque como ya viene siendo tradición todos los años, Leticia Dolera se subió al escenario de los cines Callao para lanzarnos chocolatinas, una de las muchas actividades extra-oficiales de La Muestra que tanto irritan a algunos (Dolera se lo pasa genial leyendo para todos las críticas de los detractores de este tipo de distracciones entre películas). A cambio de los Huesitos, Dolera pidió que prometiéramos ver en el cine su primera película como directora, Requisitos para ser una persona normal. Y como ella es tan maja y tan cachonda, se ha ganado que le hagamos publicidad. La película se estrena en julio y se va a ver antes en el Festival de Málaga, y si refleja de alguna manera la personalidad de la actriz (que también escribe y protagoniza), no deberíamos perdérnosla.

Después de este mensaje de nuestros patrocinadores, paso a reseñaros las cuatro películas que vimos el último día en La 12ª Muestra Syfy. Inventores locos, fantasmas víctimas de bullying, vampiros iraníes y… bueno, Scarlett Johansson. Dejémoslo ahí.

 

LFO (Antonio Tublen, Suecia)

LFO_Poster27x40.inddCuando empieza LFO (acrónimo de Low Frequency Oscillation), sabes que estás ante una de esas películas que pueden acabar siendo cualquier cosa. Y por suerte, así es. El segundo film del sueco Antonio Tublen nos presenta a Robert (Patrik Karlson), un hombre que descubre la manera de hipnotizar a las personas utilizando bajas frecuencias del sonido. Con una máquina instalada en su casa empieza a hacer experimentos con sus vecinos, un matrimonio recién llegado al barrio. Al principio, Robert utiliza los tests para ganarse la confianza y la admiración de la pareja, y con la máquina corrige los errores que van resultando de los experimentos. Pero como no puede ser de otra manera, “la cosa” se le va de las manos y se le sube a la cabeza, abusando de su poder para cualquier situación y convirtiendo a los vecinos en marionetas a su merced. LFO posee una cualidad muy inquietante, con una primera parte caracterizada por la incertidumbre y la tensión contenida. Parece que vamos a presenciar un drama de ciencia ficción realista en la línea de Prime, pero Tublen acaba llevando la historia por otros derroteros, y LFO se convierte en una comedia satírica que cada vez se toma menos en serio. En su recta final, LFO se entrega por completo a la pantomima y culmina en un desenlace muy guasón con el que celebramos haber sido sometidos al experimento.

 

Jamie Marks Is Dead (Carter Smith, Estados Unidos)

Jamie Marks is Dead - Poster 01Programar Jamie Marks Is Dead en un festival de cine como la Muestra Syfy es pura provocación. La película de Carter Smith es el blanco perfecto para las mofas, una copia mala de Donnie Darko que se aproxima a temas muy serios como el bullying y sus consecuencias desde un prisma fantástico y con un desafortunado aire de auto-importancia made in Sundance. La historia arranca cuando el chico que da nombre a la película es encontrado muerto. Nadie se acuerda muy bien de Jamie Marks, más allá de su apodo, “Lunático Marks“. Era un chico introvertido, víctima del acoso de algunos de sus compañeros y totalmente invisible para el resto (a pesar de lucir un cuerpazo de atleta que debería ser suficiente para navegar con éxito los pasillos de una high school yanqui). El misterio de su muerte afecta particularmente a otro chaval socialmente inadaptado, Adam (nuestro Cameron Monaghan de Shameless), lo que le une a una chica tan súper-única-y-alernativa-y-especial que colecciona rocas (Morgan Saylor, superando en irritante a su detestada Dana Brody de Homeland), junto a la que ve al fantasma de su compañero muerto.

Jamie Marks Is Dead es una tosca alegoría de la diferencia y la dificultad para encajar de algunos adolescentes, y en concreto de la homosexualidad en el instituto, pero toda la trascendencia de estos temas se desvanece entre diálogos de una cursilería insoportable, una falsa capa de profundidad psicológica y una sarta de tópicos (el prota lee El guardián entre el centeno, por favor…) y metáforas dolorosamente obvias y predecibles. Al final, todo queda en bochornoso fan fiction gay de Harry Potter (por el innegable parecido del chico muerto con el mago de J.K. Rowling) con ínfulas de libro de autoayuda para teenagers.

 

A Girl Walks Home Alone At Night (Ana Lily Amirpour, Estados Unidos)

GIRL_POSTER_V9_outlined_0915La ópera prima de Ana Lily Amirpour después de su multipremiada trayectoria en el mundo del cortometraje es una de las sensaciones festivaleras de la pasada temporada. La directora estadounidense de origen iraní toma la arriesgada decisión de adentrarse en el sobre-explotado universo de los vampiros para demostrar que, a pesar de lo hastiado del género, aún quedan formas de innovar en él. A Girl Walks Home Alone At Night es un soberbio ejercicio de estilo y minimalismo narrativo en el que Amirpour demuestra una sensibilidad estética muy particular. Se trata de una historia clásica (chico conoce vampira) con ecos a Jim Jarmusch (que recientemente se aproximó al mismo género desde un prisma alternativo con Only Lovers Left Alive) y clara voluntad pop, en la que destacan la sensualidad e iconoclastia de sus imágenes (en esplendoroso blanco y negro) y la magnética presencia de sus protagonistas, una vampira hipster/skater con hijab (la revelación Sheila Vand, imposible no enamorarse de ella) y un joven narcotraficante con aires de James Dean, Marlon Brando y James Franco (todos reencarnados en Arash Marandi). A Girl está repleta de secuencias para el recuerdo (el primer encuentro de Arash, disfrazado de Drácula, con la Chica; su primera visita a la casa de ésta; cualquier aparición espectral de la Chica en las oscuras calles de Bad City), pero el film de Amirpour es mucho más que un festín visual para paladares modernosos, se trata además de una lección de economía narrativaA Girl nos cuenta mucho con poco, y logra pasar como si nada por los tópicos del género, contándonos con dos recursos visuales inteligentemente empleados y sin apenas palabras lo que otras cuentan con 60 minutos de exposición. Una auténtica maravilla.

 

Under the Skin (Jonathan Glazer, Reino Unido/EE.UU./Suiza)

Under the Skin - Poster 02Ya se ha escrito todo sobre Under the Skin, así que seré breve. La película de Jonathan Glazer fue una de las más aclamadas del año pasado, hasta el punto de que se llegó a pensar que tendría presencia en la última edición de los Oscar, a pesar de su carácter altamente experimental y arriesgado. No fue así (su increíble banda sonora, sin la que no se entendería la película, sí se llevó premios para llenar un estadio), pero mientras nos olvidamos de la mayoría de películas de 2014, Under the Skin tiene la capacidad para quedarse dentro y no salir de ahí nunca (no voy a hacer el juego de palabras con el título, porque ya no hace falta). Under the Skin no es una película propiamente dicha, es una experiencia, un trance visual y sonoro en el que nos sumimos desde su hipnótico comienzo hasta su desgarrador final, y del que cuesta despertar una vez empiezan los créditos finales. Pero al igual que con A Girl Walks Home Alone At Night, no podemos dejar que su impresionante factura estética y el arrebatador poder de sus imágenes nos distraiga de la maestría con la que se nos cuenta la historia de su protagonista. Porque es muy fácil pasar por alto el sutil trabajo de Glazer construyendo la minimalista trama o la desarmante interpretación de Scarlett Johansson completando sus huecos a base de delicados matices, pero no debería ser así. La actriz, cuyo 2014 será recordado como uno de los más importantes de su carrera, deslumbra y atrapa con uno de los personajes más fascinantes del cine reciente. Under the Skin fue el broche de oro para la Muestra, y desde aquí quiero dar personalmente las gracias a sus organizadores por darnos la oportunidad de ver esta obra de arte en pantalla de cine.

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Segunda jornada (Sábado)

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Después de una primera jornada caracterizada por la comedia (las cinco películas de ayer pertenecían a este género, además de al fantástico, claro), el sábado de La Muestra nos ofreció un cartel más ecléctico, en el que hubo cabida para dramasslashersanimación. En general, el nivel de las películas descendió considerablemente con respecto al viernes, pero al menos estas demostraron la riqueza de propuestas que suele caracterizar al cine “de género”, y en concreto al que vemos todos los años en el Syfy.

En cuanto a lo que ocurre fuera de las películas durante La Muestra, es necesario llamar la atención sobre un problema. Como todos los años, llegados al segundo día tenemos que recordar a algunos espectadores de los cines Callao que no todas las películas son una invitación a la jarana y los comentarios a gritos para toda la sala. Algunos queremos ver las películas, algunos queremos al menos la posibilidad de tomárnoslas en serio. Puede que una película sea mala, incluso ridícula, y que por eso se convierta en una comedia involuntaria. En este caso se entienden las risas, se entiende que nos unamos para decir a esta película que no se debe tomar tan en serio, pero una cosa es eso y otra es autoproclamarse “comentador oficial de La Muestra” y darnos en cada sesión un “espectáculo” cómico que no hemos pedido. Qué ansia de protagonismo y qué poco respeto. Al que suele gritar comentarios jocosos a la pantalla, a todos aquellos que le siguen el paso (porque hace falta un gracioso para que se apunten 10 más), a los que se pasan la película comentando en voz alta con el de al lado: CALLAOS UN RATO, POR FAVOR.

Dicho esto (sé que no servirá para nada, pero me tenía que desahogar), paso a reseñaros las cinco películas que vimos ayer en La Muestra, un drama austríaco, una de boy scouts y hombres lobo (más o menos), una preciosidad animada, un romance sobrenatural y un slasher con menos sangre que Conchita.

 

Song of the Sea (Tomm Moore, coproducción europea)

Song of the Sea - PosterUna de las películas más esperadas de La Muestra era también una de las propuestas más diferentes de este año. Como siempre, recibimos el cine de animación con los brazos abiertos, porque por regla general nos proporciona un respiro entre tanta sangre, risa y tensión. Song of the Sea es una de las películas nominadas este año a Mejor Película de Animación en los Oscar, y ayer pudimos comprobar por qué es una de las que desbancó a La LEGO Película en la lista de candidatas finales. La película de Tomm Moore es una absoluta preciosidad, un trabajo de animación artesanal en dos dimensiones diseñado como si fueran las páginas de un cuento infantil en movimiento, con una enorme capacidad para emocionar. Al igual que en su anterior película, El secreto del libro de Kells, Moore nos cuenta en Song of the Sea una hermosa leyenda de magia y folklore fantástico (inspirado en el irlandés) protagonizada por niños. En esta ocasión, el director británico reitera el estilo de Kells pero acercándose un poco más, tanto visual como conceptualmente, al cine de Hayao Miyazaki, cuyas películas Ponyo en el acantiladoEl viaje de Chihiro parecen haber inspirado esta arrebatadora “canción marina”. Nos alegramos de que Moore siga apostando por la animación tradicional y lo haga con cosas tan bonitas como esta. El que no llore con el final está muerto por dentro.

 

Goodnight Mommy (Severin Fiala, Veronika Franz, Austria)

Goodnight Mommy - PosterLeticia Dolera acertó de lleno al describir Goodnight Mommy como una fusión entre Funny Games, el cine de Cronenberg, ¿Quién puede matar a un niño?Canino. Pero la película, ópera prima de Severin Fiala, con una de las responsables de la trilogía Paraíso en la co-dirección, Veronika Franz, se queda muy por debajo de todos estos referentes. Goodnight Mommy nos invita a pasar unos días de verano en una lujosa casa aislada en medio del bosque, donde dos gemelos idénticos de 9 años pasan el tiempo mientras su madre se recupera de una operación de cirugía plástica. Los niños sospechan que la mujer que se oculta tras las vendas no es su madre, ya que esta se comporta de forma extraña. Entre juegos violentos y sesiones de entomología (cucarachas gigantes, qué asco, por Dios), los hermanos indagan en el misterio, lo que les lleva a concluir que una extraña se ha colado en su casa para sustituir a su madre. Goodnight Mommy es un thriller extraño, uno que se esfuerza demasiado en ser sórdido y perturbador, pero que descuida por completo lo esencial: la historia. Durante su desconcertante primera parte, la película está llena de posibilidades, pero todas se van al traste en su recta final, cuando decide volverse vulgar (y no hablo solo de la imaginería macabra, ramplona como ella sola), y sobre todo durante su desenlace, en el que uno de los giros finales más trillados y predecibles de la historia del cine termina por estropear del todo el experimento.

 

Spring (Justin Benson, Aaron Moorhead, Estados Unidos)

SpringSpring es una propuesta cuanto menos original. Se trata de un romance sobrenatural en el que un joven estadounidense, Evan (Lou Taylor Pucci), viaja a un pequeño pueblo italiano junto al mar y se enamora de una misteriosa mujer, Louise (Nadia Hilker), que resulta ser un ser inmortal que se convierte en diferentes monstruos mitológicos -en realidad es más complicado que eso, pero no queremos destripar el argumento, y además, a ver quién es el valiente que se atreve a explicarlo. Como si se tratase de una Antes del amanecer sobrenatural (aunque la chica de la película se empeñe en que ella no es un ser mitológico, sino que todo tiene su explicación biológica), Spring acierta al introducir los elementos fantásticos con cuentagotas en la clásica historia de “chico conoce chica” (además, chico y chica tienen buena química), pero se pierde por completo en su interminable última media hora, en la que los repetitivos diálogos y confusas sobre-explicaciones acerca de la naturaleza de Louise acaban desesperando al más dispuesto. Spring tiene ínfulas de ensayo existencialista, y nos ofrece reflexiones sobre la inmortalidad, el amor y el destino que parecen estar emulando los fascinantes diálogos de Jesse y Céline en la trilogía de Richard Linklater, pero que palidecen por la inevitable comparación. Spring es una oportunidad perdida, una película atractiva (tanto su ambientación como sus protagonistas no hacen daño a la vista) que habría funcionado mejor con un tono más definido (se queda a medias como comedia y como drama) y que pide a gritos que alguien sensato le diga cuándo terminar.

 

Cub (Jonas Govaerts, Bélgica)

Cub posterOtro de los (supuestos) platos fuertes de La Muestra, y ganadora del premio a la mejor dirección en el pasado festival de SitgesCubs llegó rodeada de expectación, y decepcionó al resultar ser un telefilm cutre sin ningún sentido del suspense y con una historia sin pies ni cabeza. ¿Cómo una película con boy scouts y niños lobo puede ser tan fallida? En primer lugar, por sus personajes, concretamente los irritantes monitores de campamento al cargo de los “lobatos”, una tropa de boy scouts que emprende su excursión anual a los bosques de la frontera entre Bélgica y Francia. Y en segundo lugar, por su nulo sentido del terror. Cubs transcurre entre relatos de fogata de campamento y aburridas incursiones en el bosque, para transformarse durante su última parte en un slasher con ecos a La matanza de Texas y clímax macabro que parece despegado del resto del film. Si los analizamos por separado, los ingredientes de Cubs suenan muy apetecibles: chavales indefensos en el bosque, un asesino suelto, una banda sonora con sintetizadores muy giallo, más gore del que se espera, un niño víctima de bullying desatando su yo violento a lo Carrie, pero con lodo en lugar de sangre… Sin embargo, en conjunto, Cubs es una película incapaz de ir más allá de esos clichés, de construir una historia que se diferencie del resto de slashers del montón, por mucho que aquí tengamos a un Mowgli rabioso que come comida de perro. El póster es mejor que la propia película.

 

Crazy Bitches (Jane Clark, Estados Unidos)

CrazyBitchesPosterPasada la medianoche, ya estábamos oficialmente en el Día de la Mujer, por lo que nos venía de perlas (nunca mejor dicho) una película dirigida y protagonizada por mujeres, Crazy BitchesProgramada para la sesión golfa de La Muestra seguramente por su título (y sin ver ni leer nada sobre ella antes), la cinta de Jane Clark, es un flagrante caso de publicidad engañosa. Sencillamente no puedes titular así un slasher de cabañas en el bosque, ponerlo de madrugada para los que quedamos con ganas de desbarre y tripas, y que resulte ser una versión descafeinada, ridícula y sin sangre (tanto literal como figuradamente) de Mujeres desesperadas (quizás no signifique nada, pero la directora ha salido en Ally McBeal, Anatomía de Grey Sin cita previa, ahí lo dejo). Y la comparación no hace justicia a la debacle sin sal que es la película (que me perdonen Susan, Bree & co. por mentarlas junto a esto). La propuesta de un slasher de mirada femenina (con carnaza masculina en lugar de los clásicos boob-flash) es interesante, pero completamente desperdiciada, y el resultado es un desastre (la prueba: la escena lésbica más incómoda, larga y peor ejecutada de la historia). El 90% de Crazy Bitches consiste en diálogos asquerosamente ridículos sobre la amistad y el pasado en común de estas “zorras locas” (con flashbacks salidos de una novela rosa), clave para entender la motivación del asesino: infidelidades, traiciones por culpa de un hombre, puñaladas traperas entre señoritas, vanidad y cirugía estética. Vamos, flaco favor le hace Clark a la mujer con esta película. Pero lo peor de Crazy Bitches es que es de esas películas tan malas que no valen ni para reírse de ellas (ayer en la sala no hubo apenas risas, sino protestas en plan “¡venga ya” o “callaos y mataos ya, por favor”). En definitiva, una experiencia desesperante y cortarrollos que solo sirve para rematarnos y empañar el buen nombre del slasher.

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Primera jornada (viernes)

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Del 5 al 8 de marzo, la capital española celebra la fiesta del cine fantástico y sci-fi. Y no uso el verbo “celebrar” a la ligera. La Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid es una fiesta non-stop de cuatro días, la versión friki del Spring Break, una jarana continua de jueves a domingo en la que rendimos pleitesía al cine más oculto (la mayoría de películas no son estrenadas en salas comerciales), al más original, al más mierda, como dijo ayer la anfitriona anual de La Muestra, Leticia Dolera, que como siempre, es de lo mejor de La Muestra (gracias a ella, los ratos entre sesión y sesión son más llevaderos, e incluso muchas veces mejores que las propias pelis). Dolera además rebautizó esta edición como “La Muestra del Amor“. Por eso, porque amamos este cine, y porque de La Muestra salen parejas, como la que tuvo su primera cita hace tres ediciones y subió ayer al escenario a darse el lote para celebrar que el amor que une La Muestra no lo separa nadie, y ya de paso para ganar unas cuantas entradas gratis.

11034264_1063916180301981_9218959887533999355_nEste año, el duodécimo que se celebra este mini-festival de cine de género (que de pequeño tiene poco), regresamos a los Cines Callao para ver una de las programaciones más interesantes que nos ha propuesto La Muestra en los últimos años. El Syfy dio el pistoletazo de salida oficial el jueves 5, con el preestreno de la última locura de ciencia ficción de Neill Blomkamp, ChappieLa proyección fue todo un éxito a juzgar por la reacción del público en la sala (se juntaban las ganas de jalear del principio de La Muestra con la propuesta pasada de rosca de Blomkamp, pensada especialmente para el tipo de público que abarrota Callao estos días). Sin embargo, cuando ayer Dolera sondeó a los presentes preguntándoles qué les había parecido la película, hubo una clara división de opiniones. Chappie está destinada a provocar reacciones opuestas, a ser amada u odiada a partes iguales. Y bueno, ese es el tipo de películas que más nos gusta ver en La Muestra, así que fue todo un acierto programarla para la inauguración. A mí, personalmente, me divirtió mucho, pero creo que tiene unos cuantos problemas que, pensándolos en frío, son importantes. Os hablo de ellos en mi crítica sin spoilers.

A continuación, os dejo con reseñas de las cinco películas que pudimos ver en la primera jornada oficial del Syfy (no cuento la premiere de Chappie, porque a mí lo de “jornada” me suena sobre todo a los maratones de casi 12 horas que nos pegamos en Callao). Dos de zombies, una de fantasmas, una de vampiros, y una de tribus callejeras japonesas en guerra. Cinco variopintas películas con una cosa en común: que las cinco son comedias. Empezamos el Syfy con unas buenas risas.

 


Housebound
(Gerard Johnstone, Nueva Zelanda)

Housebound - Poster 01El día empieza por todo lo alto con esta comedia de terror neozelandesa que amasa hábilmente todos los tópicos del cine de casas encantadas, el de invasión doméstica (home invasion) y los misterios tipo whodunitdándole un toque de cachondeo muy loco, un poco al estilo You’re Next pero más jocoso aún. Housebound cuenta la historia de una joven rebelde a la que pillan atracando un cajero y es condenada a 8 meses de arresto domiciliario en casa de su madre y su padrastro. Allí se verá forzada a convivir de nuevo con su detestada madre y el apocado marido de ésta, cuya tranquilidad se ve interrumpida por la presencia irritante y destructiva de la joven. Los tres deberán convivir en un caserón antiguo, lleno de recuerdos y secretos macabros, en el que según parece habita un fantasma. La ópera prima de Gerard Johnstone está llena de ingenio y humor bobalicón (del que es tonto, pero inteligente), personajes entrañables (el responsable de seguridad cazafantasmas y la madre son los mejores), y engancha con su trama de misterio que va dejando revelaciones y giros sorpresa (no diré ninguno, pero todos son bastante buenos) a golpe de sustos y risas, y culmina en uno de los mejores clímax que hemos visto en mucho tiempo dentro del género. Después de esta película, no volveréis a ver un rallador de cocina de la misma manera.

 


Tokyo Tribe
(Shion Sono, Japón)

tokyo-tribe-poster-final-comp3Shion Sono, el irreverente y quizás demente en la vida real (como la anécdota escatológica que nos contó Dolera antes de la proyección demuestra) director de Suicide Club (2001) nos trae a La Muestra su última locura cinematográfica, Tokyo Tribe, un musical hip hop de acción de dos horas basado en el manga de Santa Inoue. Japón es un territorio hostil, cuya capital está dividida en facciones callejeras que luchan por el control de Tokio. Cuando Mera (Ryôhei Suzuki), el líder de la tribu de Bukuro, se propone acabar con todas las bandas enemigas para conquistar la capital, la guerra da comienzo. Tokyo Tribe es una de esas películas que no se pueden describir con una simple sinopsis. Es más, estamos ante una película que no decide tener argumento hasta bien entrada su primera hora. La primera parte de Tokyo Tribe es una presentación de todas las tribus de Tokio a ritmo de hip hop. Con raps que por cierto hacen que el “Oza, oza” parezca una de Kanye West, para que os imaginéis el nivel de las rimas y las interpretaciones. Claro que a Shion Sono le importa bien poco que se le tome en serio como director de musicales. Esta West Side Story punk no está hecha para eso. Es una locura pasadísima de rosca que hará las delicias de los fans del cine más esquizofrénico de Takashi Miike (al que no le llega a la suela de los zapatos a pesar de las inevitables comparaciones). Tokyo Tribe es un ambicioso y colorido festival psicodélico de humor absurdo, misoginia y acción demencial, una experiencia visual muy estimulante, que sin embargo no está innovando ni provocando tanto como cree.

 


Burying the Ex
 (Joe Dante, Estados Unidos)

Burying the Ex - Poster 01Llegamos al ecuador de la primera jornada con otra propuesta de comedia, esta vez definitivamente más ligera y llevadera que la anterior, lo nuevo de Joe DanteByrying the Ex. El director de clásicos incontestables y cintas de culto como Piraña, Gremlins, Exploradores, El chip prodigiosoPequeños guerreros regresa tras una temporada dirigiendo series (Hawaii 5.0, CSI, Masters of Horror) con su nuevo largometraje, una comedia romántica zombie, especie de fusión entre una sitcom, un episodio de La dimensión desconocida y un libro de Pesadillas de R.L. StineEn Burying the Ex, un joven que trabaja en una tienda de disfraces (mi querido Anton Yelchin) quiere romper con su novia (Ashley Greene), una insoportable freak del medio ambiente que pretende controlar todos los aspectos de su vida. Sin embargo, antes de poder darle las malas noticias, la chica muere, y lo hace con la promesa aún vigente (y sellada por la estatua mágica de un demonio) de que van a estar siempre juntos. En consecuencia, la chica regresa como zombie para asegurarse de que van a pasar la eternidad el uno junto al otro, cueste lo que cueste. Con este argumento (escrito por el recién llegado Alex Trezza), Dante bien podría haber hecho un pitch a las cadenas para una nueva serie, pero ha preferido llevarlo al cine, con una comedieta bastante cutre pero simpática que se deja ver sin problema, una película de sábado tonto por la tarde que no nos viene mal de vez en cuando y que sobre todo nos deja pasar un rato con los achuchables y adorables Anton Yelchin y Alexandra Daddario. Lo sorprendente, sin embargo, es que Dante haya realizado una película que más que la obra de un director con casi 50 años de experiencia en el cine, parece la ópera prima de un cineasta joven que aún no sabe cómo ir más allá de los clichés del género.

 


Lo que hacemos en las sombras
(Jemaine Clement, Nueva Zelanda)

Poster 700x1000 AFSegunda película neozelandesa del día. Definitivamente, los kiwis están on fire. Pero es que Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows) era además una de las cintas más esperadas de La Muestra. Y no solo cumplió las expectativas, sino que las fulminó. Este falso documental sobre cuatro vampiros que comparten “piso” (en realidad es una mansión, pero ellos se consideran flatmates), que a priori suena demasiado a la serie Being Human (con la que no tiene nada que ver además de la premisa), es una de las comedias más descacharrantes y geniales que vamos a ver en los últimos años. Dirigida por Jemaine Clement, de Flight of the Conchords y Taika Waititi, con el que trabajó en la serie de HBO, Lo que hacemos en las sombras no da tregua (nunca había oído tantas risas no-irónicas seguidas en La Muestra). Repleta de situaciones absurdas y muy familiares derivadas de la convivencia diaria de los vampiros, con una extraordinaria inventiva visual que saca provecho de todas las posibilidades que brindan las “leyes” de los vampiros (brillantes los enfrentamientos, vuelos, transformaciones), y un inteligente repaso por los clichés del géneroLo que hacemos las sombras logra lo imposible: aproximarse al agotadísimo género vampírico y darle la vuelta por completo para hacer una de las comedias de terror más originales del cine reciente. Imprescindible para los fans de Flight of the Conchords, y recomendadísima para todos los demás.

 


Hunger of the Dead 
(Naoto Tsukiashi, Japón)

AKBポスターB全ポスター00Para la primera sesión de medianoche de La Muestra, nada más adecuado que una serie B japonesa de zombiesHunger of the Dead (o Hunger Zes la historia (por llamarlo de alguna manera) de un joven que va a parar a la única casa donde aún quedan seres humanos en un mundo infestado por zombies. En este escenario post-apocalíptico es necesario preservar la especie humana, por lo que las mujeres de la casa son “usadas” para procrear, y los niños que paren (a los que nunca vemos) se dan como alimento a los zombies (huh?), por orden del zombie que dirige las instalaciones y que esconde un secreto. Una cosa ofensiva, estúpida y sin sentido que, dicho así, no suena a nada que no debería ser una peli Z de bajo presupuesto, pero es que Hunger Z falla en lo más importante: es aburrida y no tiene ni un poco de gracia. Vamos, que ni siquiera sirve para reírse de sus chapuceros efectos (esos cuchillos que se clavan en el aire) o de su absurdo argumento. Un desperdicio sin gracia que solo los más jaraneros del Syfy supieron disfrutar.

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Tercera jornada (Domingo)

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La Muestra SyFy tocaba a su fin el domingo 9 de marzo, pero como no podía ser menos, se despidió por todo lo alto. El último día nos esperaba una proyección especial en 3D del especial del 50 aniversario de Doctor Who, la ya clásica sesión doble de Phenomena y dos estrenos para terminar.

Hacia el medio día, Callao se llenó de whovians dispuestos a reencontrarse con el Doctor en todas sus encarnaciones, esta vez en pantalla de cine (y muchos por segunda vez). Aunque no era requisito para acceder a la proyección, los fans no dudaron en disfrazarse de sus personajes favoritos (la mayoría de Tenth o Eleventh) y ninguno se olvidó de traer su destornillador sónico. Podéis ver las fotos del evento Doctor Who en la galería que ha subido SyFy España a su página de Facebook. Seguro que os encontráis (yo os he reconocido a unos cuantos :P). También podéis leer la entrada sobre “The Day of the Doctor” que Alicia Ortega escribió para fuertecito no ve la tele cuando se emitió por primera vez en BBC. La tenéis aquí.

Por lo demás, el último día de La Muestra transcurrió con la loca normalidad de siempre. Con la diferencia de que Leticia Dolera cedió el testigo y/o compartió el escenario en las presentaciones de las películas. Nacho Cerdá, creador del Phenomena Experience, se encargó una vez más de presentar el programa doble de clásicos sci-fiLa mosca y Depredador; El equipo de Faraday (que había tenido el detallazo de repartir croquetas caseras a los primeros en la cola para su sesión) acompañó a Dolera antes de la proyección de la película y se quedaron después para un coloquio -muy poco participativo a pesar de la buena acogida-; y en la última sesión de La Muestra, Diego LatorreEdu CasanovaFele Martínez y Macarena Gómez subieron a presentar el cortometraje Blink, que fue recibido sin piedad, con fuertes abucheos e improperios varios (vaya, que el corto era un despropósito, pero muchos se olvidaron la educación en casa), y  a continuación Eduardo Noriega ejerció como anfitrión de clausura y representante de La Bella y la Bestia de Christoph Gans, en la que interpreta al villano Perducas. Como curiosidad malévola, hubo un intento de reunión Tesis, pero ni Noriega ni Martínez parecían estar por la labor (¿rencillas del pasado?) De hecho, Eduardo se marchó espantado después de ver la reacción del público a Blink, para evitar posibles palos por su película.

Lo cierto es que a lo largo de estos cuatro días de Muestra, y al igual que en ediciones anteriores, el público se ha ido desatando cada día más, perdiendo un poco el respeto por los asistentes. El domingo pudimos oír quejas de gente indignada por los continuos comentarios en voz alta de los que se han autoproclamado este año comentaristas oficiales de las películas. Una cosa es cuando toda la sala se pone de acuerdo para reírse o vitorear una escena en particular (es parte del encanto del festival), y otra es cuando los tres pesados de turno se pasan la proyección entera haciendo chistes para toda la sala (casi siempre sin gracia o de mal gusto) y molestando a los que quieren ver la película. Esperemos que la cosa cambie un poco en 2015.

Leticia se despidió tras su undécimo baño de multitudes en La Muestra, no sin antes repartir regalos a los twiteros que más le habían hecho la pelota y enseñarnos palitos fluorescentes de colores, previo aviso de spoiler para nuestro Dani Andréu, que se volvió a tapar los oídos para que no le destriparan Coherence. También hizo de Celestina como el año pasado, saludando a una pareja cuyo primer beso tuvo lugar en la Muestra anterior, y por último nos contó que dentro de dos meses comienza el rodaje de su primer largometraje como directora. Mucha suerte, Leticia. Que triunfes con tu película, pero que esto no te impida volver para la 12ª Muestra de Cine Fantástico SyFy el año que viene.

A continuación os dejo con las reseñas de las películas del domingo, escritas por David Lastra:

Phenomena: La mosca (David Cronenberg, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido, 1986)/ Depredador (John McTiernan, Estados Unidos, 1987)

PredatorLas sesiones dobles de Phenomena siempre nos sirven a los que nos las damos de listos para ver algún que otro clásico por primera vez. En esta ocasión, le tocaba el turno a Depredador. Virgen como la selva virgen en la que se ambienta el film de McTiernan, se presentaba el que aquí escribe ante las aventuras de Arnold Schwarzenegger. Nunca negaré el carisma de Dutch (realmente es muy difícil encontrar alguna película en la que Arnie no se coma la pantalla) y el encanto que tiene que Dutch y su batallón arrasen una hectárea a base de cañonazos, pero una vez más, se me vuelve a hacer pesado el tempo de McTiernan. Será que este tipo de cine ochentero en los dos mil y pico me ha pillado muy mayor ya.

The FlyPero antes de la orgía de tiros de la mano de Chuache, una de las musas de este festival (con permiso de Leticia), tuvimos el placer de disfrutar en pantalla grande de La mosca, como muy bien dijo Cerdá en la presentación, una de las producciones de David Cronenberg más asequibles para el gran público, eso sí, sin que esto suene a menosprecio alguno, porque la Brundlefly sigue funcionando como el primer día. Cronenberg fagocita al espectador desde el primer minuto, obviando todo tipo de introducciones. Nos vomita y nos desintegra a lo largo de un metraje en que no hay un solo segundo de relajación. Todo abocado a un discurso aterrador por parte del protagonista (más que la escena en la que se arranca las uñas de la mano) sobre su nueva condición de insecto. La Nueva Carne ha triunfado una vez más. Larga vida a la Nueva Carne (y a David Cronenberg).

FaradayFaraday (Norberto Ramos del Val, España, 2013)

Comedia… ¡pardiez!… además con elementos paranormales… ¡joder!… y además española… ¡vámonos! Faraday jugaba con semejante carta de presentación, que hizo que más de uno abandonase corriendo nada más terminar Phenomena. ¡Craso error! Porque este film es una verdadera maravilla. Esta locura que despedaza el mundo de las redes sociales mezclándolo con ouijas y demás apariciones podría haber sido un descalabro magno, pero no solo solventa la papeleta sino que se confirma como una de las mejores comedias españolas de la última década. El guión de Jimina Sabadú y Pablo Vázquez es un ejemplo de cómo crear gags rápidos, divertidos e irónicos basados en referencias pop de esta nuestra generación sin caer en el cualquiercosismo o en la artificialidad que tan frecuentes son en el cine (y televisión) nacional actual. Ese libreto tan divertido (dato que repetiré una y mil veces más) se ve conjugado con el saber hacer de Norberto Ramos del Val a la dirección, dos protas en estado de gracia (Javier Bódalo y Diana Gómez) y un sinfín de cameos (entre los que se encuentran leyendas catódicas como Arancha del Sol e Inma del Moral, señores y señoras). Ni cine low-cost, ni cine baratito. Faraday es Cine, Cine. Aquí tenéis un follower para siempre.

Bella BestiaLa Bella y la Bestia (Christophe Gans, Francia y Alemania, 2014)

Otro de los platos fuertes de la muestra era el retorno de Christophe Gans a la gran pantalla tras ocho años de reclusión después de su infravalorada Silent Hill (¡trece años distan ya de su espantosa y sobrevalorada El pacto de los lobos!). En esta ocasión, Gans acude a una de las historias populares más conocidas: el cuento de la Bella y la Bestia. No sabemos si ha sido por la presión de las anteriores adaptaciones o por la presencia de media familia Seydoux, pero Gans ha preferido optar por rodar un anuncio de perfume de dos horas más que arriesgarse por dar un lavado de cara a la historia zoofílica más querida por grandes y pequeños. Esta clausura no trajo la polémica que prometía, sino más bien una sensación generalizada de tedio. Ese es el problema del film de Gans, el quedarse en medio de todo, no arriesgar ni un ápice por sorprender, inquietar o molestar al espectador.

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Segunda jornada (Sábado)

Coherence

A las 16:00 del sábado 8 de marzo comienza un nuevo día en la Muestra SyFy de Cine Fantástico de Madrid. O más bien un par de horas antes, que es cuando los asistentes empiezan a formar cola delante de los cines Callao. Además de las películas, el cachondeo y la luna llena, las colas son el otro ingrediente imprescindible de este festival. Eso y las carreras después de cada proyección para volver a entrar y no perder el sitio que teníamos. Tiene su punto de emoción, y no nos viene mal el aire “fresco” de Callao City Lights entre proyección y proyección, pero no estaría mal que La Muestra idease un método para que aquellos que tienen bono y van a ver las cinco películas seguidas no tengan que hacer cola cinco veces para entrar a la misma sala. Este es el único aspecto en el que la organización del SyFy no se lleva un 10. Pero bueno, tampoco es muy grave, y como he dicho, ya forma parte del encanto de estos días.

Durante el sábado pudimos ver cinco películas, y aunque el balance general es más negativo que el del día anterior, la exitosa proyección de Coherence (la cuarta película del día) equilibró la balanza. Hagamos un repaso por el cine fantástico que nos trajo La Muestra en el día de ayer:

IN-FEAR-PosterIn Fear (Jeremy Lovering, Reino Unido, 2013)

Con tan solo tres personajes, interpretados por nuestro Iain De Caestecker (SHIELD, The Fades), Alice Englert (Hermosas criaturas) y Allen Leech (Downton Abbey), In Fear es una cinta de terror que hace de la economía de medios su mayor baza. La película de Jeremy Lovering sigue en un principio la estructura clásica del subgénero wrong turn y aunque parece que en algún momento va a evolucionar a película de cabaña en el bosque o slasher de familia de psicópatas, nada más lejos de la realidad. In Fear es la historia de las dos personas más estúpidas de la Tierra, una pareja que se dirige a un hotel en medio de un bosque irlandés y que cumple la regla de “en peli de terror haz todo lo que no harías en la realidad”. El film consiste básicamente en un continuo dar vueltas en círculo, repitiendo sustos y conversaciones una y otra vez, buscando el terror en la desesperación de los personajes y la audiencia. Lo cierto es que si lo pensamos bien la idea de Lovering no es mala, y funciona sobre todo al principio. Juega con las expectativas de este tipo de cine y logra crear una atmósfera de incertidumbre a base de primeros planos, desarrollando la acción casi íntegramente dentro de un coche y haciendo un buen manejo de los puntos muertos y la oscuridad. Sin embargo, todo esto se va al traste por un alargamiento sin sentido, una torpeza muy grande a la hora de dar verosimilitud a lo que ocurre y una sobreexplicación para tontitos que nos revela el sentido de este experimento cinematográfico: La violencia proviene del miedo.

almost human posterAlmost Human (Joe Begos, Estados Unidos, 2013)

Film de terror low-low-cost hecho por cuatro amiguetes con ganas de jugar con látex y una gran pasión por el fantaterror ochentero. Almost Human es la historia de Mark Fisher, un corpulento oso pelirrojo con un aire a Joss Whedon que es abducido por extraterrestres en su casa. Dos años después, su mejor amigo y su novia, las dos últimas personas que lo vieron vivo, siguen con sus vidas, cuando Mark regresa completamente cambiado. El osito que conocían ya no existe, ahora Mark está poseído por una extraña criatura alienígena y se ha convertido en una suerte de Terminator Leñador que deja un rastro de muerte y destrucción allá por donde pasa y cuya misión es usar a la raza humana como recipiente para propagar su especie. Nada en Almost Human resulta destacable, para bien o para mal. La escasez de medios se debe contrarrestar con creatividad y originalidad, pero Joe Begos se conforma con imitar el cine de Carpenter, Cronenberg, o La invasión de los ultracuerpos de Philip Kaufman. Su película está hecha con dos duros, sin un atisbo de ambición ni pretensión, pero con cierto halo de seriedad que le impide desatar toda la locura y el exceso que se necesita para que este tipo de proyectos amateur diviertan como es debido.

rigor-mortis-posterRigor Mortis (Goeng si, Juno Mak, Hong Kong, 2013)

Rigor Mortis es la ópera prima del ex popstar Juno Mak, que dirige bajo el auspicio de Takashi Shimizu en la producción. Sí, estamos hablando de ese cineasta japonés que se ha labrado una carrera (por llamarla de alguna manera) haciendo la misma película una y otra vez. La de Mak contiene algunos de los elementos que popularizaron Shimizu y Hideo Nakata (Ringu) a finales de los 90, sobre todo el niño creepy y la imprescindible figura de la mujer pálida de cabellos largos procedente de los cuentos de fantasmas chinos. Pero va mucho más allá, proponiendo un universo sobrenatural más extenso (y caótico), en el que se fusionan espíritus y vampiros, y cuya confusa mitología es expuesta con un sentido del ritmo exasperante y una ineptitud absoluta para narrar. Rigor Mortis es una película técnicamente notable, una especie de pesadilla hiperestilizada con terror de diseño art house. Pero más allá de su atmósfera de videoclip caro, está completamente hueca y no aporta absolutamente nada un género que murió hace una década.

Antes de la película vimos el original corto El juego inconsciente (Subconscious Password), de Chris Landreth, mezcla de acción real y animación por ordenador sobre un tipo que no recuerda el nombre de un amigo con el que se ha encontrado, lo cual desata un programa concurso de “password” en su subconsciente, plagado de personajes populares de la cultura. Una gozada surrealista.

Coherence PosterCoherence (James Ward Byrkit, Estados Unidos, 2013)

Y después de lo que estaba siendo un día más bien flojo, llega Coherence, la gran sorpresa del festival (aunque fuera esperada, por su recepción en Sitges), la película de insta-culto que recordaremos durante años venideros como uno de los momentos más destacados de La Muestra. Coherence es toda una revelación, una obra original y provocativa de esas que pasan cada año bisiesto y nos proporcionan tema de conversación para mucho tiempo. La ópera prima de James Ward Byrkit es un rompecabezas fascinante, un enigma metafísico excelentemente escrito que logra la gran hazaña de crear ciencia ficción pura y dura y auténtico terror psicológico solo con palabras. Algo comparable a lo que hizo Primer hace ya una década. El escenario es una casa de Los Ángeles, la ocasión una “dinner party” para ocho amigos (entre ellos Nicholas Brendon, nuestro Xander Harris), y lo que ocurre durante esta inquietante velada desafía nuestros nervios, nos hace un mindfuck de los buenos… y es mejor descubrirlo al compás de los protagonistas. No digo más, si tenéis la oportunidad de ver Coherence, no la dejéis escapar. Y si podéis, haced ruido en las redes sociales a ver si conseguimos que distribuyan esta joyita en España.

piranha3dd-posterPiraña 3DD (Piranha 3DD, John Gulager, Estados Unidos, 2012)

Telefílmica secuela de Piraña 3D, de Alexandre Aja, que repite (y según su slogan, duplica) los ingredientes de la original: horrendos efectos CGI, humor paródico, tetas como balones de baloncesto saliéndose de la pantalla, rostros conocidos y mucha caspa (perfecta para dejar la mente en blanco después de llevarla al límite con Coherence). Piraña 3DD está ambientada en un parque acuático durante el famoso Spring Break estadounidense, y bueno, no hace falta contar el argumento, ¿no? Solo necesitáis saber que repiten Christopher Lloyd y Ving Rhames, y que David Hasselhoff se apunta a la fiesta para reírse de sí mismo (y el hombre ya está dispuesto a cualquier cosa, en slow-motion y como sea). Piraña 3DD desprende ese aroma a Scary Movie (no en vano, también es de Dimension Films y los Weinstein) y aunque su autoconsciencia sea a ratos demasiado machacona y aburrida, es inevitable dejarse llevar por un par de momentos de desmadre absoluto (como esa “mordaz” escena de sexo). Lo peor: unas tomas falsas sin gracia que duran casi tanto como la propia película.

Antes de Piraña 3DD se proyectó el cortometraje Secuencia (Sequence), del catalán Carles Torrens, sobre un hombre que se despierta una mañana y descubre que todo el planeta ha tenido un sueño indescriptiblemente horrible con él. Un corto redondo (nunca mejor dicho), inspirado en una escena de Society de Brian Yuzna.

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Inauguración – 300: El origen de un imperio (crítica)
11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Primera jornada (Viernes)
Crítica extendida de Maniac por David Lastra
11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Segunda jornada (Sábado)

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Primera jornada (Viernes)

11-muestra-syfy-de-cine-fantastico-427x600“Once años ya. Esto no habría sido posible sin vosotros”, decía anoche Leticia Dolera antes de presentar la primera película del día en La Muestra SyFy de Cine Fantástico, en los cines Callao de Madrid. Parece una afirmación demasiado obvia, pero no se debe pasar por alto. Como se lleva demostrando ya más de una década, lo más importante de La Muestra es su público. El perfil está claro, y Dolera se encarga cada dos por tres de recordarlo: ¡frikis! En este ambiente de comunidad y refugio sí podemos usar ese término sin ningún tinte despectivo, (re)apropiándonos de él. La Muestra es una celebración continua, del friki, del cine maldito, del fantástico, del terror y la ciencia ficción, de cineastas arriesgados y dementes, también de primerizos, una fiesta de vísceras, monstruos y tetas a la que se va a pasárselo bien (algunos demasiado bien) y a vivir las películas de otra manera, como si uno estuviera en el salón de su casa con 900 amigos.

El pasado jueves 6 por la noche tuvo lugar en Callao el preestreno de la película 300: El origen de un imperio -podéis leer mi crítica aquí-, que sirvió como inauguración de La Muestra, y que fue precedido de un vídeo-saludo personal de Eva Green. Pero antes de la proyección recibíamos como siempre a nuestra anfitriona colega Leticia Dolera, la imagen de marca del festival, una cachonda como pocas que en su “discurso” spoileó Gravity a traición y soltó perlas como que Maniac podría ser española porque sale Elijah Wood o que Eduardo Noriega (que estará en La Muestra) es famoso por Tesis, Abre los ojos… y un anuncio. También hubo hueco para los clásicos. No podía faltar la rima favorita de Leticia: “Canino” “Pa tu culo mi pepino”, que yo creo que podríamos patentar ya como el slogan oficial de La Muestra.

Una cosa que ha quedado clara en lo que llevamos de 11ª Muestra es la huella que dejó en el público la edición del año pasado. No han faltado menciones a Huevón (nuestro personaje favorito de Dead Sushi) ni tampoco los aplausos a la luna, práctica ya arraigada que viene de la absurda y enloquecida proyección de Boneboys, película con un incontable número de planos de transición que mostraban la luna llena, y que nos hizo percatarnos después de la enorme cantidad de veces que se recurre al mismo plano en el cine fantástico. Porque la gente que va a La Muestra va con ganas de vivir una experiencia interactiva, de hablar con Leticia, por Twitter o a grito pelao, de hacer reír al resto de la sala con sus comentarios (aunque algunos se podían callar un rato, la verdad), de expresar su pasión incontenida por Nicolas Cage cada vez que aparece en la cortinilla del canal SyFy, de celebrar lo que les gusta y abuchear lo que no. Por eso cuando Dolera mencionó Snowpiercer, Callao se vino abajo, porque era la película más esperada de La Muestra, y una de las cintas de ciencia ficción más deseadas por los aficionados al género.

Tras la primera noche daban comienzo, el viernes 7 a las 15:45, las jornadas maratonianas de La Muestra. El primer día pudimos ver cinco películas, diez horas seguidas de cine fantástico que dieron para mucho. A continuación os cuento lo que vimos:

Maniac-2012-PosterManiac (Franck Khalfoun, Estados Unidos, Francia, 2012)

Mucha expectación había alrededor de Maniac, remake de la película de 1980 dirigida por William Lustig, que además ejerce como productor en la nueva versión, y protagonizada por el abogado de la causa fantástica Elijah Wood. Maniac es un cuento perturbado, con un aire inconfundible a giallo y a grindhouse, narrado en primera persona, y protagonizado por un asesino en serie con mommy issues que haría tener sueños húmedos a Freud. Lo más llamativo de Maniac es que está rodada casi íntegramente desde el punto de vista del asesino -solo vemos a Wood cuando este se ve reflejado en un espejo u otra superficie, o un par de veces que Khalfoun decide saltarse la regla aleatoriamente. Esto refuerza el realismo de las imágenes, haciendo que los asesinatos resulten más crudos, casi documentales, pero sobre todo obliga al espectador a ponerse literalmente en la piel del asesino, que es de lo que se trata. Obviando agujeros en la historia y diálogos acartonados (o quizás gracias a ellos), Maniac es por lo general una experiencia satisfactoriamente inquietante y desconcertante, co-escrita, por cierto, por Alexandre Aja (Alta tensión, Las colinas tienen ojos). [Podéis leer la crítica de Maniac por David Lastra aquí]

Frankensteins-ArmyFrankenstein’s Army (Richard Raaphorst, Países Bajos, EEUU, República Checa, 2013)

Desbarrada cinta bélico-fantástica rodada al estilo de las found-footage tipo Bruja de Blair, sobre un grupo de soldados de la Unión Soviética que se adentran en la Alemania nazi cerca del final de la Segunda Guerra Mundial. Allí encuentran una antigua fábrica llena de grotescas criaturas mitad cadáver, mitad robot (según los créditos “zombots”), diseñadas para la batalla por un tal Doctor Frankenstein. Frankenstein’s Army supone todo un despliegue de imaginación, sobre todo en lo que respecta a los alocados diseños de los zombots, a medio camino entre el steampunk y los enemigos de los Power Rangers, y al igual que Maniac, propone una experiencia en primera persona, que en esta ocasión se asemeja más a un videojuego survival horror/shoot’em up. Acompañamos a los soldados por los macabros pasillos y recovecos ocultos de la fábrica (excelente ambientación de pesadilla), donde nos vamos topando con los enemigos a la vuelta de cada esquina, hasta que llegamos al jefe final, un Doctor Frankenstein que nos da un par de grandes momentos (ese cerebro mitad nazi, mitad rojo), pero que también da paso a un desenlace alargado y pesado hasta la extenuación.

We-Are-What-We-Are-PosterWe Are What We Are (Jim Mickle, Estados Unidos, 2013)

Melodrama de terror del director de Vampiros del hampa, sobre una reservada familia que se reafirma en la práctica de su fe y sus costumbres ancestrales tras la muerte de la madre. Ante la ausencia de la figura materna, son las hermanas mayores, Iris y Rose, las que asumen las responsabilidades del hogar de los Parker. Y estas responsabilidades van mucho más allá del cuidado de su hermano pequeño o atender a las necesidades de su desequilibrado padre. Se extienden hacia el sótano, donde guardan el secreto sobre su familia. El extraño comportamiento de los Parker llama la atención de la policía local, que inicia una investigación al respecto, y que, por supuesto, nos destapa la horrible verdad sobre la familia. We Are What We Are es un cuento de terror gótico, según el propio director inspirado en el cine de Michael Haneke y el terror japonés. Efectivamente, el ritmo pausado y la tensión psicológica dominan casi todo el metraje, hasta que llegamos al psicótico clímax. El secreto sale a la luz (mucho más tarde de lo que debería), los Parker revelan su verdadero rostro y la película concluye con un frenético baño de sangre que ayer desató las carcajadas más fuertes de La Muestra.

snowpiercer-international-posterSnowpiercer (Joon-ho Bong, Corea del Sur, EEUU, Francia, República Checa, 2013)

Como decía, Snowpiercer era la película más esperada de La Muestra de este año. Y no decepcionó. Quizás puede echársele en cara una excesiva duración (no, si al final los Weinstein van a tener razón en lo de querer cercenarla un poco), que hace que se resienta sobre todo en su excesivamente alargado clímax. Por muy necesarias que sean todas esas reflexiones para dotar de sentido completo a la película, acaban lastrando el ritmo. En fin, algo perdonable en cualquier caso, porque Snowpiercer es una obra magna, increíblemente ambiciosa y arriesgada, llena de aciertos. El film, deudor del Terry Gilliam de Brazil y 12 monos, propone un fascinante microcosmos sociopolítico condensado y estratificado en los vagones de un tren permanentemente en marcha que contiene a los únicos supervivientes de la raza humana tras una glaciación provocada por el hombre. Joon-ho Bong, aclamado director de The Host y Memories of Murder, levanta a partir del cómic de Jacques Lob, Jean-Marc Rochette y Benjamin Legrand un universo increíblemente rico en detalles, y dispone las capas de la sociedad de clases como Metrópolis de Fritz Lang, pero de manera horizontal en lugar de vertical. El levantamiento de la tripulación de la cola, la capa más baja de la sociedad del Rompenieves, liderados por Chris Evans, nos conduce a lo largo del tren, vagón a vagón, a base de acción de primera, afiladísima sátira y sentido del humor, en una apasionante lucha de clases y hacia el declive de la raza humana. Snowpiercer es por tanto ciencia ficción distópica en su forma más perfecta.

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Inauguración – 300: El origen de un imperio (crítica)
11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Primera jornada (Viernes)
Crítica extendida de Maniac por David Lastra
11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Segunda jornada (Sábado)

Crítica: Maniac

Maniac Elijah Wood

Texto escrito por David Lastra

Maniac corre el peligro de convertirse en un nuevo Drive. Aplausos por su factura visual, palos por su tópico argumento. Aceptaré en todo momento que el guión de Alexandre Aja y Grégory Levasseur no sea el más imaginativo que hayamos visto sobre maniacos (como tampoco lo era el de Hossein Amini), pero su fórmula funciona a la perfección, no dejando al espectador escapar de la narración en ningún momento (en este aspecto, ayuda también que se ciña a la hora y media de metraje y no se dedique a deambular y alargarse hasta las dos horas de rigor de sus coetáneas).

Frank, nuestro protagonista, se mueve en un mundo opresivo, lleno de neones y suciedad plástica. Un mundo en el que la restauración Maniac (2012) Posterde un maniquí importa más que la vida de una persona (no hagan caso a esta frase tan tramposa, que parece un tagline). Para construír este remake, el director Franck Khalfoun remite directamente a dos de los mayores referentes visuales de lo siniestramente bello: Nicolas Winding Refn y Gaspar Noé.

Que la imagen del film bebe directamente de la obra del director de Drive es algo indudable y tampoco lo oculta en ningún momento. Si acaso, esta similitud con la cinta de Winding Refn se ve no solo confirmada, sino magnificada, gracias a la banda sonora de Rob y a la parca interpretación de Elijah Wood, los Cliff Martínez y Ryan Gosling de esta cinta. Si acaso, Maniac va un paso más allá en cuanto a las escenas violentas, mucho más realistas y explícitas.

Uno de los mayores aciertos del film es el uso de la cámara en primera persona. Es en ese momento en el que el fantasma de Gaspar Noé sale a pasear (Rémy Belvaux, tu “C’est arrivé près de chez vou” no merece ni ser citada). Esta elección hace que nos metamos en la piel de Frank. Más bien en sus zapatos, que no en su cabeza. Vamos a ser testigos de todos y cada uno de sus actos, pero no vamos a saber muy bien lo que piensa o las razones que tiene para actuar de esa manera tan despiadada. La información nos viene dosificada a través de flashbacks en forma de visiones (si acaso esta explicación del génesis de nuestro asesino es lo único innecesario del film).

A destacar la bonita referencia a El silencio de los corderos con “Good-bye Horses” y el guiño a Les yeux sans visage.

Valoración: ★★★★½

Maniac no ha sido estrenada comercialmente en España, pero puede verse el 7 de marzo a las 15:45 en La Muestra SyFy de Cine Fantástico de Madrid (Cines Callao).

11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Inauguración – 300: El origen de un imperio (crítica)
11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Primera jornada (Viernes)
Crítica extendida de Maniac por David Lastra
11ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Segunda jornada (Sábado)

Crítica: 300 – El origen de un imperio

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Sumándose a la larga lista de segundas partes que nadie pidió llega 300: El origen de un imperio (300: Rise of an Empire), tras una serie de problemas de producción que han resultado en un retraso tras otro y en la consiguiente falta de interés y desconfianza en el producto. El origen de un imperio no es ni secuela ni precuela, sino ambas cosas a la vez, lo que se denomina una “side-prequel“. Es decir, los acontecimientos de esta nueva película abarcan desde antes de los que se narran en 300 (Zack Snyder, 2006) y se extienden más allá de ella, sincronizándose con las desventuras del Rey Leónidas y su ejército a mitad del metraje.

El origen de un imperio está basada en la aún inédita novela gráfica Xerxes, también de Frank Miller (que ha trabajado en ella simultáneamente a la producción de la película). En ella se profundiza (es un decir) en la figura del rey dios Jerjes (Rodrigo Santoro) con su origin story, y se nos presenta a Artemisia, comandante de la armada persa interpretada por Eva Green. La acción se traslada esta vez al mar, donde tiene lugar la cruenta batalla entre el ejército griego, liderado por el general Temístocles, que lucha por la unificación de Grecia, y el persa, capitaneado por Artemisia, griega aliada con los persas por un juramento de venganza contra su pueblo.

300 El origen de un imperioAunque estaba previsto que Zack Snyder se encargase de la realización, su compromiso con El hombre de acero le obligó a delegar. El elegido para ocupar su lugar en la silla del director fue el desconocido e inexperto Noam Murro, mientras que Snyder permaneció en el proyecto como productor ejecutivo. No cabe duda de que Murro fue contratado para desempeñar una función meramente instrumental en la producción, puesto que el resultado conserva el inconfundible (y paradójicamente impersonal) estilo visual del director de Sucker Punch. El origen de un imperio es efectivamente una película de Snyder hecha por otro. No falta ninguno de los elementos de los que el director se ha adueñado: esa confusa hiper-saturación digital (llega un momento en que uno no sabe qué está viendo), la ultra-violencia pornográfica que ya nos deja indiferentes, los voluptuosos físicos que son tan de mentira como los cromas sobre los que se mueven, los discursos y diálogos de grandilocuencia infinita, la dichosa cámara lenta -el film duraba en realidad 25 minutos, pero al añadir el slow motion subió a 102- que tanto ha influido en el péplum actual (Spartacus, Hércules). Y en definitiva, su ineptitud para contar una historia que vaya más allá de la superficie.

En lo que sí se distancia El origen de un imperio de su predecesora es en su héroe protagonista. El carismático Leónidas (Gerard Butler) hace hueco a Temístocles, personaje plano donde los haya interpretado por el insípido australiano Sullivan Stapleton. Por suerte, esto se ve compensado por la fuerte presencia escénica de Eva Green como su archinémesis Artemisia, una de las pocas razones que justifican la existencia de esta película -la otra sería ver a Lena Headey poniendo cara de Lena Headey todo el rato. Green, exagerada e intensa, la única que parece esforzarse un poco en dar credibilidad al proyecto, aporta algo de girl power (tal y como lo entiende Snyder, claro), en contrapunto a la abundancia de testosterona de la franquicia, y proporciona un par de escenas memorables (ese beso), blandiendo la espada y otras cosas (lo dicho, lo que Snyder entiende por “mujeres al poder”). El origen del imperio no escatima en espectacularidad, sobre todo en sus impresionantes secuencias de batalla en el mar, pero es decididamente más camp que la primera 300, lo cual aumenta ligeramente la posibilidad de disfrutar de su monocromática ridiculez, sus fuentes de sangre digital y su muertes a lo Viernes 13 si uno se la toma como la desbarrada tomadura de pelo que es.

Valoración: ★★

10ª Muestra SyFy de Cine Fantástico: Tercera y última jornada

La 10ª Muestra SyFy de Cine Fantástico llega a su fin en Madrid con un domingo cargado de proyecciones clásicas. Solo fueron dos los largometrajes de estreno. Por la mañana, La Muestra ofrecía El mago de Oz (The Wizard of Oz, Victor Fleming, 1939) con acceso libre. La tarde comenzaba con la sesión continua Alien (Ridley Scott, 1979) y Desafío Total (Total Recall, Paul Verhoeven, 1990), dentro del Phenomena Experience.

Leticia Dolera cedió el micrófono a Nacho Cerdá, creador del evento que recupera películas míticas de las décadas de los 70, 80 y 90, que nos prometió que se estaba haciendo todo lo posible por traer el Phenomena a Madrid de manera fija y con periodicidad mensual. La oportunidad de ver clásicos del cine de la talla de Alien, Desafío total, La princesa prometida o Dentro del Laberinto en pantalla grande es de agradecer eternamente por la generación de la nostalgia (que está llenando, con gusto, las arcas de Cerdá). Nada que decir sobre los pases de las cintas de Scott y Verhoeven, solo que han aguantado el tiempo mejor que muchas películas de hace 5 años. También estuvieron en el escenario el director y los actores del corto español Horizonte, que se proyectó a lo largo de la jornada.

Dolera se despidió del público de La Muestra celebrando el frikismo en la sala y en el mundo una vez más, y se marchó, no sin antes incidir en su amor a las palabras malsonantes (que con su voz suenan a gloria) y hacer de encargada de objetos perdidos (en esta ocasión un paraguas). Bravo por la chica de los patines de Al salir de clase, y hasta el año que viene (esperamos). Ahora las reseñas de las dos (olvidables) películas que pudimos ver después del Phenomena:

Cockneys vs. Zombies (Matthias Hoene, Gran Bretaña, 2012)

Siguiendo la alargada estela del clásico moderno de culto Shaun of the Dead (en España Zombies Party), Matthias Hoene nos propone la enésima revisión en clave de parodia british del género zombi. Cockneys vs. Zombies es una historia semi-reivindicativa sobre un grupo de adolescentes que atracan un banco para salvar el asilo de sus abuelos, pero se encuentran con más obstáculos de los que creían: principalmente una plaga de no-muertos en las calles de Londres. Hoene toma todos los clichés del género y los amasa en un producto que, a pesar de varios golpes de humor efectivos, resulta perezoso e insulso. La película se mueve por inercia, repitiendo los chistes y situaciones que ya hemos visto en muchas otras películas de este tipo, y nos hace pensar que el género se está agotando peligrosamente. Va siendo hora de dejar al mundo descansar de los zombis durante un tiempo, a menos que a alguien se le ocurra algo para revitalizarlo o desmontarlo: Goddard, Whedon, ¿no os interesa?

Horizonte (Aitor Uribarri, España, 2012) / El último exorcismo 2 (The Last Exorcism Part II, Ed Gass-Donnelly, Estados Unidos, 2013)

Horizonte es un corto muy largo (qué pasa, ¿que en España no sabemos hacer cortos de 8 minutos) sobre una España post-apocalíptica en la que existen seres monstruosos que solo salen de noche (suerte de Übervamps de Buffy). Uribarri se pasa por el forro las reglas del cortometraje, elaborando lo que en su cabeza era claramente un largo, y demostrando una enorme torpeza a la hora de condensar su historia en 20 minutos. Desdibujado, sobredramático e infantil, Horizonte solo se salva en el aspecto técnico.

El último exorcismo 2 es la innecesaria secuela del éxito de 2010 El último exorcismo (The Last Exorcism, Daniel Stamm). Regresa Ashley Bell (la Anna Faris de saldo, imaginaos) como Nell Sweetzer, que tras los eventos de la primera película intenta llevar a cabo una nueva vida alejada del mal. Sin embargo, el demonio que la atormentó regresa, enamorado de ella (quizás la única buena idea de la película), y con la intención de penetrar en su cuerpo una vez más. El último exorcismo 2 -que a ratos es más bien Scary Movie 7– nos muestra los progresos de Nell en una residencia para jóvenes descarriadas, salteados con trilladísimas escenas de misterio y sustos de manual basados en el golpe de música estruendoso o la aparición de un personaje de imprevisto que dice “hola” y ya está. Por no hablar de que las escenas más interesantes ocurren fuera de plano -mientras el demonio mata, nosotros vemos ventanas y neumáticos de coches, qué bien-, seguramente para conseguir la calificación PG-13 (un gran abucheo a esta vergonzosa ausencia de riesgo). El clímax, único momento en el que empieza a ocurrir algo de verdad, acaba siendo un exorcismus interruptus. El insulto final es un desenlace que no se puede considerar tal, que deja la “acción” en suspenso y a nosotros con la sensación de haber perdido dos horas de nuestras vidas. Y no me hagáis hablar del título, ¿se puede añadir un “2” a “El último exorcismo”? En la primera se refería al último que llevaba a cabo el cura. Pero en la segunda, ¿qué sentido tiene? Aunque tenga fácil explicación, no deja de ser desafortunado. Un desastre absoluto se mire por donde se mire.