12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Segunda jornada (Sábado)

song of the sea

Después de una primera jornada caracterizada por la comedia (las cinco películas de ayer pertenecían a este género, además de al fantástico, claro), el sábado de La Muestra nos ofreció un cartel más ecléctico, en el que hubo cabida para dramasslashersanimación. En general, el nivel de las películas descendió considerablemente con respecto al viernes, pero al menos estas demostraron la riqueza de propuestas que suele caracterizar al cine “de género”, y en concreto al que vemos todos los años en el Syfy.

En cuanto a lo que ocurre fuera de las películas durante La Muestra, es necesario llamar la atención sobre un problema. Como todos los años, llegados al segundo día tenemos que recordar a algunos espectadores de los cines Callao que no todas las películas son una invitación a la jarana y los comentarios a gritos para toda la sala. Algunos queremos ver las películas, algunos queremos al menos la posibilidad de tomárnoslas en serio. Puede que una película sea mala, incluso ridícula, y que por eso se convierta en una comedia involuntaria. En este caso se entienden las risas, se entiende que nos unamos para decir a esta película que no se debe tomar tan en serio, pero una cosa es eso y otra es autoproclamarse “comentador oficial de La Muestra” y darnos en cada sesión un “espectáculo” cómico que no hemos pedido. Qué ansia de protagonismo y qué poco respeto. Al que suele gritar comentarios jocosos a la pantalla, a todos aquellos que le siguen el paso (porque hace falta un gracioso para que se apunten 10 más), a los que se pasan la película comentando en voz alta con el de al lado: CALLAOS UN RATO, POR FAVOR.

Dicho esto (sé que no servirá para nada, pero me tenía que desahogar), paso a reseñaros las cinco películas que vimos ayer en La Muestra, un drama austríaco, una de boy scouts y hombres lobo (más o menos), una preciosidad animada, un romance sobrenatural y un slasher con menos sangre que Conchita.

 

Song of the Sea (Tomm Moore, coproducción europea)

Song of the Sea - PosterUna de las películas más esperadas de La Muestra era también una de las propuestas más diferentes de este año. Como siempre, recibimos el cine de animación con los brazos abiertos, porque por regla general nos proporciona un respiro entre tanta sangre, risa y tensión. Song of the Sea es una de las películas nominadas este año a Mejor Película de Animación en los Oscar, y ayer pudimos comprobar por qué es una de las que desbancó a La LEGO Película en la lista de candidatas finales. La película de Tomm Moore es una absoluta preciosidad, un trabajo de animación artesanal en dos dimensiones diseñado como si fueran las páginas de un cuento infantil en movimiento, con una enorme capacidad para emocionar. Al igual que en su anterior película, El secreto del libro de Kells, Moore nos cuenta en Song of the Sea una hermosa leyenda de magia y folklore fantástico (inspirado en el irlandés) protagonizada por niños. En esta ocasión, el director británico reitera el estilo de Kells pero acercándose un poco más, tanto visual como conceptualmente, al cine de Hayao Miyazaki, cuyas películas Ponyo en el acantiladoEl viaje de Chihiro parecen haber inspirado esta arrebatadora “canción marina”. Nos alegramos de que Moore siga apostando por la animación tradicional y lo haga con cosas tan bonitas como esta. El que no llore con el final está muerto por dentro.

 

Goodnight Mommy (Severin Fiala, Veronika Franz, Austria)

Goodnight Mommy - PosterLeticia Dolera acertó de lleno al describir Goodnight Mommy como una fusión entre Funny Games, el cine de Cronenberg, ¿Quién puede matar a un niño?Canino. Pero la película, ópera prima de Severin Fiala, con una de las responsables de la trilogía Paraíso en la co-dirección, Veronika Franz, se queda muy por debajo de todos estos referentes. Goodnight Mommy nos invita a pasar unos días de verano en una lujosa casa aislada en medio del bosque, donde dos gemelos idénticos de 9 años pasan el tiempo mientras su madre se recupera de una operación de cirugía plástica. Los niños sospechan que la mujer que se oculta tras las vendas no es su madre, ya que esta se comporta de forma extraña. Entre juegos violentos y sesiones de entomología (cucarachas gigantes, qué asco, por Dios), los hermanos indagan en el misterio, lo que les lleva a concluir que una extraña se ha colado en su casa para sustituir a su madre. Goodnight Mommy es un thriller extraño, uno que se esfuerza demasiado en ser sórdido y perturbador, pero que descuida por completo lo esencial: la historia. Durante su desconcertante primera parte, la película está llena de posibilidades, pero todas se van al traste en su recta final, cuando decide volverse vulgar (y no hablo solo de la imaginería macabra, ramplona como ella sola), y sobre todo durante su desenlace, en el que uno de los giros finales más trillados y predecibles de la historia del cine termina por estropear del todo el experimento.

 

Spring (Justin Benson, Aaron Moorhead, Estados Unidos)

SpringSpring es una propuesta cuanto menos original. Se trata de un romance sobrenatural en el que un joven estadounidense, Evan (Lou Taylor Pucci), viaja a un pequeño pueblo italiano junto al mar y se enamora de una misteriosa mujer, Louise (Nadia Hilker), que resulta ser un ser inmortal que se convierte en diferentes monstruos mitológicos -en realidad es más complicado que eso, pero no queremos destripar el argumento, y además, a ver quién es el valiente que se atreve a explicarlo. Como si se tratase de una Antes del amanecer sobrenatural (aunque la chica de la película se empeñe en que ella no es un ser mitológico, sino que todo tiene su explicación biológica), Spring acierta al introducir los elementos fantásticos con cuentagotas en la clásica historia de “chico conoce chica” (además, chico y chica tienen buena química), pero se pierde por completo en su interminable última media hora, en la que los repetitivos diálogos y confusas sobre-explicaciones acerca de la naturaleza de Louise acaban desesperando al más dispuesto. Spring tiene ínfulas de ensayo existencialista, y nos ofrece reflexiones sobre la inmortalidad, el amor y el destino que parecen estar emulando los fascinantes diálogos de Jesse y Céline en la trilogía de Richard Linklater, pero que palidecen por la inevitable comparación. Spring es una oportunidad perdida, una película atractiva (tanto su ambientación como sus protagonistas no hacen daño a la vista) que habría funcionado mejor con un tono más definido (se queda a medias como comedia y como drama) y que pide a gritos que alguien sensato le diga cuándo terminar.

 

Cub (Jonas Govaerts, Bélgica)

Cub posterOtro de los (supuestos) platos fuertes de La Muestra, y ganadora del premio a la mejor dirección en el pasado festival de SitgesCubs llegó rodeada de expectación, y decepcionó al resultar ser un telefilm cutre sin ningún sentido del suspense y con una historia sin pies ni cabeza. ¿Cómo una película con boy scouts y niños lobo puede ser tan fallida? En primer lugar, por sus personajes, concretamente los irritantes monitores de campamento al cargo de los “lobatos”, una tropa de boy scouts que emprende su excursión anual a los bosques de la frontera entre Bélgica y Francia. Y en segundo lugar, por su nulo sentido del terror. Cubs transcurre entre relatos de fogata de campamento y aburridas incursiones en el bosque, para transformarse durante su última parte en un slasher con ecos a La matanza de Texas y clímax macabro que parece despegado del resto del film. Si los analizamos por separado, los ingredientes de Cubs suenan muy apetecibles: chavales indefensos en el bosque, un asesino suelto, una banda sonora con sintetizadores muy giallo, más gore del que se espera, un niño víctima de bullying desatando su yo violento a lo Carrie, pero con lodo en lugar de sangre… Sin embargo, en conjunto, Cubs es una película incapaz de ir más allá de esos clichés, de construir una historia que se diferencie del resto de slashers del montón, por mucho que aquí tengamos a un Mowgli rabioso que come comida de perro. El póster es mejor que la propia película.

 

Crazy Bitches (Jane Clark, Estados Unidos)

CrazyBitchesPosterPasada la medianoche, ya estábamos oficialmente en el Día de la Mujer, por lo que nos venía de perlas (nunca mejor dicho) una película dirigida y protagonizada por mujeres, Crazy BitchesProgramada para la sesión golfa de La Muestra seguramente por su título (y sin ver ni leer nada sobre ella antes), la cinta de Jane Clark, es un flagrante caso de publicidad engañosa. Sencillamente no puedes titular así un slasher de cabañas en el bosque, ponerlo de madrugada para los que quedamos con ganas de desbarre y tripas, y que resulte ser una versión descafeinada, ridícula y sin sangre (tanto literal como figuradamente) de Mujeres desesperadas (quizás no signifique nada, pero la directora ha salido en Ally McBeal, Anatomía de Grey Sin cita previa, ahí lo dejo). Y la comparación no hace justicia a la debacle sin sal que es la película (que me perdonen Susan, Bree & co. por mentarlas junto a esto). La propuesta de un slasher de mirada femenina (con carnaza masculina en lugar de los clásicos boob-flash) es interesante, pero completamente desperdiciada, y el resultado es un desastre (la prueba: la escena lésbica más incómoda, larga y peor ejecutada de la historia). El 90% de Crazy Bitches consiste en diálogos asquerosamente ridículos sobre la amistad y el pasado en común de estas “zorras locas” (con flashbacks salidos de una novela rosa), clave para entender la motivación del asesino: infidelidades, traiciones por culpa de un hombre, puñaladas traperas entre señoritas, vanidad y cirugía estética. Vamos, flaco favor le hace Clark a la mujer con esta película. Pero lo peor de Crazy Bitches es que es de esas películas tan malas que no valen ni para reírse de ellas (ayer en la sala no hubo apenas risas, sino protestas en plan “¡venga ya” o “callaos y mataos ya, por favor”). En definitiva, una experiencia desesperante y cortarrollos que solo sirve para rematarnos y empañar el buen nombre del slasher.

12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid: Primera jornada (viernes)

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Del 5 al 8 de marzo, la capital española celebra la fiesta del cine fantástico y sci-fi. Y no uso el verbo “celebrar” a la ligera. La Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid es una fiesta non-stop de cuatro días, la versión friki del Spring Break, una jarana continua de jueves a domingo en la que rendimos pleitesía al cine más oculto (la mayoría de películas no son estrenadas en salas comerciales), al más original, al más mierda, como dijo ayer la anfitriona anual de La Muestra, Leticia Dolera, que como siempre, es de lo mejor de La Muestra (gracias a ella, los ratos entre sesión y sesión son más llevaderos, e incluso muchas veces mejores que las propias pelis). Dolera además rebautizó esta edición como “La Muestra del Amor“. Por eso, porque amamos este cine, y porque de La Muestra salen parejas, como la que tuvo su primera cita hace tres ediciones y subió ayer al escenario a darse el lote para celebrar que el amor que une La Muestra no lo separa nadie, y ya de paso para ganar unas cuantas entradas gratis.

11034264_1063916180301981_9218959887533999355_nEste año, el duodécimo que se celebra este mini-festival de cine de género (que de pequeño tiene poco), regresamos a los Cines Callao para ver una de las programaciones más interesantes que nos ha propuesto La Muestra en los últimos años. El Syfy dio el pistoletazo de salida oficial el jueves 5, con el preestreno de la última locura de ciencia ficción de Neill Blomkamp, ChappieLa proyección fue todo un éxito a juzgar por la reacción del público en la sala (se juntaban las ganas de jalear del principio de La Muestra con la propuesta pasada de rosca de Blomkamp, pensada especialmente para el tipo de público que abarrota Callao estos días). Sin embargo, cuando ayer Dolera sondeó a los presentes preguntándoles qué les había parecido la película, hubo una clara división de opiniones. Chappie está destinada a provocar reacciones opuestas, a ser amada u odiada a partes iguales. Y bueno, ese es el tipo de películas que más nos gusta ver en La Muestra, así que fue todo un acierto programarla para la inauguración. A mí, personalmente, me divirtió mucho, pero creo que tiene unos cuantos problemas que, pensándolos en frío, son importantes. Os hablo de ellos en mi crítica sin spoilers.

A continuación, os dejo con reseñas de las cinco películas que pudimos ver en la primera jornada oficial del Syfy (no cuento la premiere de Chappie, porque a mí lo de “jornada” me suena sobre todo a los maratones de casi 12 horas que nos pegamos en Callao). Dos de zombies, una de fantasmas, una de vampiros, y una de tribus callejeras japonesas en guerra. Cinco variopintas películas con una cosa en común: que las cinco son comedias. Empezamos el Syfy con unas buenas risas.

 


Housebound
(Gerard Johnstone, Nueva Zelanda)

Housebound - Poster 01El día empieza por todo lo alto con esta comedia de terror neozelandesa que amasa hábilmente todos los tópicos del cine de casas encantadas, el de invasión doméstica (home invasion) y los misterios tipo whodunitdándole un toque de cachondeo muy loco, un poco al estilo You’re Next pero más jocoso aún. Housebound cuenta la historia de una joven rebelde a la que pillan atracando un cajero y es condenada a 8 meses de arresto domiciliario en casa de su madre y su padrastro. Allí se verá forzada a convivir de nuevo con su detestada madre y el apocado marido de ésta, cuya tranquilidad se ve interrumpida por la presencia irritante y destructiva de la joven. Los tres deberán convivir en un caserón antiguo, lleno de recuerdos y secretos macabros, en el que según parece habita un fantasma. La ópera prima de Gerard Johnstone está llena de ingenio y humor bobalicón (del que es tonto, pero inteligente), personajes entrañables (el responsable de seguridad cazafantasmas y la madre son los mejores), y engancha con su trama de misterio que va dejando revelaciones y giros sorpresa (no diré ninguno, pero todos son bastante buenos) a golpe de sustos y risas, y culmina en uno de los mejores clímax que hemos visto en mucho tiempo dentro del género. Después de esta película, no volveréis a ver un rallador de cocina de la misma manera.

 


Tokyo Tribe
(Shion Sono, Japón)

tokyo-tribe-poster-final-comp3Shion Sono, el irreverente y quizás demente en la vida real (como la anécdota escatológica que nos contó Dolera antes de la proyección demuestra) director de Suicide Club (2001) nos trae a La Muestra su última locura cinematográfica, Tokyo Tribe, un musical hip hop de acción de dos horas basado en el manga de Santa Inoue. Japón es un territorio hostil, cuya capital está dividida en facciones callejeras que luchan por el control de Tokio. Cuando Mera (Ryôhei Suzuki), el líder de la tribu de Bukuro, se propone acabar con todas las bandas enemigas para conquistar la capital, la guerra da comienzo. Tokyo Tribe es una de esas películas que no se pueden describir con una simple sinopsis. Es más, estamos ante una película que no decide tener argumento hasta bien entrada su primera hora. La primera parte de Tokyo Tribe es una presentación de todas las tribus de Tokio a ritmo de hip hop. Con raps que por cierto hacen que el “Oza, oza” parezca una de Kanye West, para que os imaginéis el nivel de las rimas y las interpretaciones. Claro que a Shion Sono le importa bien poco que se le tome en serio como director de musicales. Esta West Side Story punk no está hecha para eso. Es una locura pasadísima de rosca que hará las delicias de los fans del cine más esquizofrénico de Takashi Miike (al que no le llega a la suela de los zapatos a pesar de las inevitables comparaciones). Tokyo Tribe es un ambicioso y colorido festival psicodélico de humor absurdo, misoginia y acción demencial, una experiencia visual muy estimulante, que sin embargo no está innovando ni provocando tanto como cree.

 


Burying the Ex
 (Joe Dante, Estados Unidos)

Burying the Ex - Poster 01Llegamos al ecuador de la primera jornada con otra propuesta de comedia, esta vez definitivamente más ligera y llevadera que la anterior, lo nuevo de Joe DanteByrying the Ex. El director de clásicos incontestables y cintas de culto como Piraña, Gremlins, Exploradores, El chip prodigiosoPequeños guerreros regresa tras una temporada dirigiendo series (Hawaii 5.0, CSI, Masters of Horror) con su nuevo largometraje, una comedia romántica zombie, especie de fusión entre una sitcom, un episodio de La dimensión desconocida y un libro de Pesadillas de R.L. StineEn Burying the Ex, un joven que trabaja en una tienda de disfraces (mi querido Anton Yelchin) quiere romper con su novia (Ashley Greene), una insoportable freak del medio ambiente que pretende controlar todos los aspectos de su vida. Sin embargo, antes de poder darle las malas noticias, la chica muere, y lo hace con la promesa aún vigente (y sellada por la estatua mágica de un demonio) de que van a estar siempre juntos. En consecuencia, la chica regresa como zombie para asegurarse de que van a pasar la eternidad el uno junto al otro, cueste lo que cueste. Con este argumento (escrito por el recién llegado Alex Trezza), Dante bien podría haber hecho un pitch a las cadenas para una nueva serie, pero ha preferido llevarlo al cine, con una comedieta bastante cutre pero simpática que se deja ver sin problema, una película de sábado tonto por la tarde que no nos viene mal de vez en cuando y que sobre todo nos deja pasar un rato con los achuchables y adorables Anton Yelchin y Alexandra Daddario. Lo sorprendente, sin embargo, es que Dante haya realizado una película que más que la obra de un director con casi 50 años de experiencia en el cine, parece la ópera prima de un cineasta joven que aún no sabe cómo ir más allá de los clichés del género.

 


Lo que hacemos en las sombras
(Jemaine Clement, Nueva Zelanda)

Poster 700x1000 AFSegunda película neozelandesa del día. Definitivamente, los kiwis están on fire. Pero es que Lo que hacemos en las sombras (What We Do in the Shadows) era además una de las cintas más esperadas de La Muestra. Y no solo cumplió las expectativas, sino que las fulminó. Este falso documental sobre cuatro vampiros que comparten “piso” (en realidad es una mansión, pero ellos se consideran flatmates), que a priori suena demasiado a la serie Being Human (con la que no tiene nada que ver además de la premisa), es una de las comedias más descacharrantes y geniales que vamos a ver en los últimos años. Dirigida por Jemaine Clement, de Flight of the Conchords y Taika Waititi, con el que trabajó en la serie de HBO, Lo que hacemos en las sombras no da tregua (nunca había oído tantas risas no-irónicas seguidas en La Muestra). Repleta de situaciones absurdas y muy familiares derivadas de la convivencia diaria de los vampiros, con una extraordinaria inventiva visual que saca provecho de todas las posibilidades que brindan las “leyes” de los vampiros (brillantes los enfrentamientos, vuelos, transformaciones), y un inteligente repaso por los clichés del géneroLo que hacemos las sombras logra lo imposible: aproximarse al agotadísimo género vampírico y darle la vuelta por completo para hacer una de las comedias de terror más originales del cine reciente. Imprescindible para los fans de Flight of the Conchords, y recomendadísima para todos los demás.

 


Hunger of the Dead 
(Naoto Tsukiashi, Japón)

AKBポスターB全ポスター00Para la primera sesión de medianoche de La Muestra, nada más adecuado que una serie B japonesa de zombiesHunger of the Dead (o Hunger Zes la historia (por llamarlo de alguna manera) de un joven que va a parar a la única casa donde aún quedan seres humanos en un mundo infestado por zombies. En este escenario post-apocalíptico es necesario preservar la especie humana, por lo que las mujeres de la casa son “usadas” para procrear, y los niños que paren (a los que nunca vemos) se dan como alimento a los zombies (huh?), por orden del zombie que dirige las instalaciones y que esconde un secreto. Una cosa ofensiva, estúpida y sin sentido que, dicho así, no suena a nada que no debería ser una peli Z de bajo presupuesto, pero es que Hunger Z falla en lo más importante: es aburrida y no tiene ni un poco de gracia. Vamos, que ni siquiera sirve para reírse de sus chapuceros efectos (esos cuchillos que se clavan en el aire) o de su absurdo argumento. Un desperdicio sin gracia que solo los más jaraneros del Syfy supieron disfrutar.