Reseña Blu-ray: #SexPact (Blockers), la comedia sexual evoluciona

La tradición de la comedia sexual se remonta a los 70, década en la que el cine estalló en un frenesí erótico-festivo, y culminó en los 80 con la salidísima Porky’sEl género evolucionó y también se suavizó (acorde al puritanismo y la hipervigilancia que empezó a invadir la cultura audiovisual norteamericana), pero a finales de los 90 siguió dejándonos clásicos como American Pie, que aunaba la tradición del cine coming-of-age con la comedia verde. Aunque este tipo de películas han experimentado una transformación, incluso sofisticación, lo que apenas ha cambiado es que suelen narrar la revolución sexual de los personajes masculinos.

Esto está empezando a cambiar en el siglo XXI, donde cada vez tenemos más perspectivas femeninas de los géneros que tradicionalmente han estado dominados por el hombre (¿todos?). Sería el caso de #SexPact (cuyo título original es Blockers, en referencia a la expresión “cock blocker”, que se usa para describir a aquella persona que arruina a otros, a propósito o sin querer, la oportunidad de tener sexo), primera película como directora de Kay Canon, guionista nominada a tres Emmy de 30 Rock y de la saga musical Dando la nota. Canon le da la vuelta a la fórmula American Pie centrándose en tres chicas que hacen un pacto para perder la virginidad en la noche del baile de fin de curso.

Las adolescentes son Julie (Kathryn Newton), Sam (Gideon Adlon) y Kayla (Geraldine Viswanathan, toda una revelación), tres mejores amigas muy diferentes entre sí que desean atravesar al mismo tiempo el ritual de la primera vez. Sin embargo no lo tendrán fácil, ya que, tras enterarse por accidente del pacto de sus hijas, sus preocupados padres les seguirán los pasos y harán todo lo posible para impedir que sus inocentes niñas se entreguen a la vorágine del sexo y la perversión. Esto dará como resultado una noche de aventuras y loquísimos contratiempos tanto para las chicas como (sobre todo) para los sufridos padres.

En cuanto al humor, #SexPact no ofrece nada verdaderamente novedoso. La comedia, en la línea de las películas de la factoría Judd Apatow (en la producción están sus colaboradores habituales, Seth Rogen y Evan Goldberg, y su mujer, Leslie Mann, es una de las protagonistas), se apoya en la improvisación, los diálogos picantes y el gag escatológico, con un trasfondo muy emotivo y voluntad de retrato generacional. Entre litros de cerveza por el ano, orgías con los ojos vendados y cadenas de vómitos, el film nos habla de cómo el fin de una época tan importante como el instituto afecta tanto a los adolescentes como a sus padres, que se deben aceptar que ha llegado el día de verlos volar del nido. #SexPact tiene un argumento muy convencional, pero capta esta etapa de transición con sorprendente ternura y un acento femenino que aporta la frescura necesaria al género.

Hay que destacar especialmente a los tres protagonistas adultos, un divertidísimo John Cena (el famoso luchador se mueve con total confianza en la comedia), el marciano y siempre eficiente Ike Barinholtz (The Mindy Project), y por último, y por ello más importante, Leslie Mann, una de las actrices cómicas más infravaloradas del cine reciente, una mujer capaz de hacer reír y conmover profundamente con una mirada. La química que desprenden juntos y su relación con las protagonistas adolescentes otorgan un empaque emocional que eleva la película. #SexPact destaca entre otras cosas por tener a una adolescente queer, y manejar con mucho acierto y sensibilidad su salida del armario, y también por tratar con respeto, pero sin olvidar nunca el humor, el importante rito de paso de las protagonistas hacia la vida adulta. Esos son los detalles que hacen que #SexPact sea algo más que la típica comedia sexual.

Nota: ★★★½

Universal Pictures pone a la venta #SexPact en Blu-ray y DVD desde el 12 de septiembre. La edición en Blu-ray incluye un generoso apartado de contenidos adicionales que paso a detallar a continuación:

Escenas eliminadas: tres breves escenas de las que destaca una en la que las puertas de un ascensor no pueden cerrarse por culpa del gran trasero de John Cena.
Tomas falsas (2:39 min.)
Misión de rescate (5:15 min.): mini making of con imágenes del rodaje y entrevistas al equipo, incluyendo a los productores Seth Rogen, Evan Goldberg y James Weaver disfrazados de gallo (en referencia al “cock” censurado del título original).
El kit de supervivencia para padres adolescentes de John Cena (2:35 min.): el título lo dice todo, una especie de infomercial en el que Cena presenta los objetos imprescindibles para sobrevivir a la noche del baile de fin de curso de tus hijos.
Line-O-Rama (7:26 min.): selección de diálogos que muestran el trabajo de improvisación de los actores, y las múltiples líneas que pronuncian en una sola toma, de las que más tarde solo una entrará en la versión final.
La noche del baile (6:37 min.): otra featurette con entrevistas e imágenes tras las cámaras, esta vez centrada en las protagonistas femeninas y el rito del baile de fin de curso. Con el equipo compartiendo los recuerdos nostálgicos de su propia prom night.
Historia del sexo (2:06 min.): Ike Barinholtz hace un recorrido en clave de humor por la historia del sexo a lo largo de los siglos acompañado de secuencias animadas.
Chug! Chug! Chug! (3:20 min.): featurette centrada en la filmación de una de las escenas más memorables de la película, John Cena “bebiendo” cerveza por el ano.
Puke-a-Palooza (2:02 min.): otro divertido vídeo que profundiza en la técnica usada para crear y proyectar vómito. Incluye imágenes de los actores ensayando en la parte trasera del set con el aparato para vomitar.
Comentarios de la directora Kay Cannon.

Crítica: Dando la nota – Aún más alto

Kendrick Bellas

Dando la nota (Pitch Perfect) fue uno de los éxitos sorpresa de 2012, un sleeper pop que no solo funcionó mucho mejor de lo que se esperaba en taquilla, sino que pasó rápidamente a convertirse en película de culto para la generación Tumblr. Aunque su acción transcurre en la universidad, Dando la nota es en esencia una película de instituto, por eso muchos no dudaron en coronarla como la Mean Girls de los 2010’s o describirla como “Glee bien hecha” (yo mismo en la crítica que escribí en su día, antes de que Pitch Perfect se convirtiera en un fenómeno).

La película consagró a Anna Kendrick como nueva novia/It girl/amiga friki/ídolo tuitero/icono cool de América y convirtió a Rebel Wilson (Amy la Gorda) en una estrella. Había que darse prisa para generar una secuela aprovechando el momento. La popularidad de estas actrices está en lo más alto y varios éxitos recientes (LucyCincuenta sombras de Grey) han demostrado que el cine hecho y protagonizado por mujeres también puede triunfar en taquilla (duh!). Teniendo esto en cuenta, Universal ha demostrado tener reflejos muy “afinados” y ha hecho las cosas bien. Tanto que en su primer fin de semana, la secuela de Pitch Perfect dirigida por Elizabeth Banks, Dando la nota: Aún más alto (en USA simplemente Pitch Perfect 2), ha recaudado más que la primera película en todo su recorrido comercial en cines estadounidenses, rompiendo unos cuantos récords y asegurando una tercera entrega.

Dando la nota es un pelotazo es indiscutible y debemos celebrar que una película protagonizada casi íntegramente por mujeres en la que la rivalidad es sana (nunca por un hombre) y donde se celebra la camaradería (entre ambos sexos) y el trabajo en equipo haya cosechado tanto éxito, sobre todo teniendo en cuenta cómo está el panorama. El cine de Hollywood promete un cambio para los próximos años, y en parte se lo debemos a las Barden Bellas. Ahora bien, Dando la nota: Aún más alto no supone ninguna revolución en sí misma. Se trata de una clásica secuela fabricada (con prisa) aprovechando el tirón del éxito, que reproduce casi al pie de la letra a su predecesoraAún más alto es una segunda parte de manual. Es más espectacular y numerosa, traslada su acción al contexto internacional -el campeonato mundial de acapella que tiene lugar en Copenhague-, aumenta aun más la variedad del repertorio musical (hits actuales, éxitos de siempre, hip hop, country, temas de los 90…), y pone mucho más en juego. Pero a pesar de esto, el factor sorpresa se desvanece y lo que en la primera funcionó por su frescura (los susurros de Hana Mae Lee, las marcianadas de Wilson) aquí suena repetitivo y por tanto pierde gran parte de su gracia.

Rebel Wilson Pitch Perfect 2

La estructura de la secuela es prácticamente idéntica a la de la primera. Aún más alto comienza con una actuación que se convierte en un desastre (en lugar de vómito aquí tenemos un escándalo tipo nipplegate de Janet Jackson, pero mucho más bruto y con testigos presenciales de excepción, los Obama y Shonda Rhimes), continúa con la lucha de las Bellas por recuperar su voz (un reset que obliga al grupo a empezar de nuevo), tiene un intermedio en forma de batalla acapella (con David Cross como bizarro anfitrión) que palidece en comparación con la de la primera película, y termina con la gran competición. Afortunadamente, para compensar lo mecánico del argumento, los personajes evolucionan satisfactoriamente y sus conflictos internos, ambiciones, traumas y sueños se convierten en el corazón de la película.

Vemos cómo algunas Bellas se han graduado (Anna Camp, que ya tenía 30 años en la primera película no colaba ya como universitaria), cómo otras se niegan a salir al mundo real y se refugian en el grupo (Brittany Snow está estupenda), y cómo Beca (una Kendrick más cómoda desatando su lado más tontorrón) persigue su sueño de ser productora musical -divertida subtrama que cuenta con el genialísimo Keegan-Michael Key. Así que, aunque Dando la nota 2 sea un calco de la primera, tiene muchas armas para evitar el estancamiento y alicientes de sobra para mantener nuestro interés por saber qué les ocurre a estas chicas, más definidas y más unidas que la primera vez que las vimos. Además de las Bellas originales, tenemos nuevas incorporaciones que aumentan la diversidad y rejuvenecen al grupo, Flo (Chrissie Fit) y Emily, interpretada por la ubicua Hailee Steinfeld, “heredera” de las Bellas (Legacy en inglés) que sigue los pasos de Kendrick. De hecho, para intentar repetir la jugada de “Cups” (el nº1 discográfico que surgió de Pitch Perfect), Sia ha compuesto “Flashlight” para el personaje de Steinfeld, que acaba de fichar por una discográfica para grabar su primer álbum.

Kendrick Steinfeld

Y es que Dando la nota: Aún más alto se ha empezado a convertir en un musical tradicional. No solo hay más números (excelentemente dirigidos por Banks), sino que esta vez no se limitan al escenario, incorporando canciones narrativas, como la serenata en barca que dedica Rebel Wilson (con diferencia la peor cantante de la película) a Adam DeVine, y temas originales, como la mencionada “Flashlight”. Los momentos más estelares siguen teniendo lugar en las competiciones, pero no extrañaría que la progresión natural de la saga llevara la tercera parte por la senda del musical de Broadway (sería una buena forma de evitar o enmascarar el estancamiento en la misma fórmula).

En cuanto al humor, Aún más alto repite chistes y gags de la primera y explota las señas de identidad de sus personajes, en cierto modo haciendo que todo pierda un poco de magia. Hay muchas bromas que no llegan, especialmente las que protagoniza Flo, la latina (hondureña concretamente) que, como Sofía Vergara en Modern Family, perpetúa/se ríe de los estereotipos asociados con los inmigrantes hispanoamericanos en Estados Unidos (no es que sea ofensivo, es que no tiene mucha gracia). Este es uno de los recursos principales del guión, que a través del tronchante personaje del comentarista John Michael Higgins, se ríe de todas las razas y nacionalidades, y carga con especial inquina contra las mujeres. Pero sería absurdo acusar a Pitch Perfect de intolerante (lo saco a colación porque ya lo he leído en varios sitios), sobre todo porque el objeto de la burla es el propio personaje de Higgins (caricatura del republicano machista, misógino y racista), y por extensión, el ala conservadora de Norteamérica (“Todo el mundo nos odia”, reconoce el personaje de Elizabeth Banks, fantástica como siempre). El libreto vuelve a estar escrito por Kay Cannon, una de las guionistas de 30 Rock, serie conocida por no dejar títere con cabeza y satirizar la obsesión de Estados Unidos con la corrección política y la doble moral (Banks sabe mucho de esto porque interpretó a la ultra-conservadora y ultra-americana Avery Jessup en la comedia de Tina Fey). Además, Aún más alto es una película esencialmente feminista e inclusiva (y muy orgullosa de ello, “¡Somos un grupo de mujeres racialmente diverso!”), por lo que se puede permitir este tipo de humor corrosivo sin que se deba poner en duda su ideología.

Banks Higgins

Pero dejando a un lado estas cuestiones polémicas, Dando la nota: Aún más alto cumple con creces su cometido como película. Divierte, emociona, atrapa con sus espectáculos musicales y lo hace transmitiendo valores de compañerismo femenino en un contexto de competición sin caer en la moralina (en sus hilarantes encontronazos con la líder alemana del equipo rival de las Bellas, Beca no puede insultarla, solo elogiar su perfección como espécimen humano), y sin enfrentar al género opuesto en ningún momento (la representación masculina está en buenas manos con los encantadores DeVine y Skylar Astin). Aún más alto nos devuelve a los personajes de los que nos enamoramos hace tres años, estrecha los lazos que hay entre ellos (atención a la adorable escena en la tienda de campaña), y nos recuerda por qué queremos que triunfen en todo. Banks y Cannon han conseguido aumentar la dimensión humana de las Bellas, conservando la dulzura, el carisma y la locura que las caracteriza, en una película que ante todo es una celebración por todo lo alto de la hermandad femenina.

Valoración: ★★★½