Perdidos, "Everybody Loves Hugo" (6.12)

Locura de amor

Es curioso ver cómo los últimos episodios de Perdidos han estado fuertemente relacionados, en parejas de consecutivos, oponiéndose a la fragmentación extrema a la que puede llegar la serie para contarnos su(s) historia(s). Sin duda, son los sideflashes los que están actualmente dotando a la serie de esta cohesión narrativa. Recordad cuando al principio todos nos preguntábamos hacia dónde nos llevaba esta realidad alternativa y si no era más que relleno para seguir estirando la trama. Pues bien, gracias a Desmond, nuestro casamentero macabro y pegamento oficial de Perdidos, todo está empezando a cobrar sentido. Algo por otra parte inevitable, teniendo en cuenta que el final está aquí. O puede que esta linealidad no responda a una necesidad. Como veremos al final, es posible que sea así porque a los guionistas les dé la gana. Y punto.

También es cierto que a medida que los finales de temporada se acercan, Perdidos tiende a juntar todas las piezas en una trama a menudo migratoria, en la que nuestros losties se desplazan a través de la isla para llevar a cabo un plan que les sacará de allí de una vez por todas. Es como los sucesivos apocalipsis de las series fantásticas. Debemos tener al menos uno por temporada. Pero todos sabemos que en las series de televisión nada cambia realmente hasta el final. Por eso, esta puesta en marcha de los personajes es la definitiva, y mientras la trama se mueve hacia delante, los losties hacen lo propio, dando muestras de cambio definitivo.

“Everybody Loves Hugo”, como el título indica, es un claro homenaje a Hugo Reyes, quizás el único personaje de Perdidos que ha conseguido conservar intacto nuestro cariño a lo largo de seis años. Hurley es el paradigma de la bondad y el buen rollo. Siempre el alivio cómico principal de la serie, y a menudo pieza clave para los desenlaces de cada temporada, Hugo es uno de los personajes de Perdidos que menos ha cambiado a lo largo de la serie. Porque es uno de los personajes que menos lo ha necesitado.

Pero el título del episodio no solo esconde un homenaje a Hurley. “Everybody Loves Hugo” es también un guiño al amor, que ya no tiene miedo a identificarse como uno de los motores principales de la serie. Y también es un homenaje a nosotros, a todos los que amamos a Hugo, y a todos los que seguimos Perdidos incondicionalmente. En los primeros sideflashes del episodio, creo que se establece una identificación entre la gente que ama a Hugo, un filántropo extremadamente generoso y adorable (es decir, una proyección amplificada del Hugo que todos conocemos), y nosotros, los espectadores que admiramos a Reyes, haga lo que haga. Algo que más tarde sucedería también con Desmond, superando con creces el caso de Hurley. Porque todo el mundo ama a Desmond. Y yo a veces me pregunto por qué. ¿Alguien sabe dar razones que aludan a hechos o características específicas del personaje, como podemos hacer con Hurley? Desmond es un personaje tremendamente enigmático y carismático, pero no sé muy bien qué hace o qué ha hecho para ganarse la fascinación de casi todos los espectadores de Perdidos (me incluyo, totalmente), hasta el punto de que solo verlo en pantalla ya suponga una experiencia placentera. Quizás sea el amor, de nuevo. Desmond actúa movido exclusivamente por el amor. No hay ambición, ansias de superación o deseo de ser un héroe. Tan solo amor. Quizás esa sea la respuesta.

Volviendo a Hugo. La aparición de Libby en este episodio supone la reconciliación absoluta con los guionistas, cuatro años después de dejar la historia del personaje en suspenso. Todos sabíamos que este día llegaría, pero no podemos evitar preguntarnos por qué no antes. Sin duda, Libby ha estado muy presente entre los espectadores durante estos años, tanto como los enigmas más importantes de la serie. ¿Quién no se ha acordado de ella periódicamente a pesar de no hacerse referencia alguna al personaje? ¿Quién no ha sentido que su existencia estaba incompleta sin conocer la historia detrás de su presencia en el manicomio? De acuerdo, puede que esté exagerando, pero es cierto que si no hubiéramos vuelto a ver a Libby, una laguna imperdonable habría quedado para la memoria (toma paradoja). Pues bien, Libby regresa a Perdidos (sin Ana Lucía) para darnos las respuestas que tanto ansiábamos. Y nos lo dice bien clarito: “estoy loca”. Su enfermedad es un problema de percepción de la realidad. ¿No es absolutamente precioso?

No solo recibimos nuestra ansiada respuesta (aunque sea en un sideflash), sino que esta llega en el momento más adecuado. La supuesta enfermedad de Libby acaba siendo instrumental en el desarrollo de la temporada (chapó por los guionistas una vez más). Y no solo eso, sino que nos brinda, de nuevo, una de las escenas más emotivas de la serie (idéntica a la de Desmond y Penny en “Happily Ever After”). Libby ha conseguido, en tan solo un episodio, ganarse el cariño de muchos, obligándonos a creer en su amor por Hugo. Él primero, y luego nosotros, todos permanecimos incrédulos ante el interés de Libby por Hurley. “Una chica rubia, delgada y guapa no puede sentirse atraída por un chico como Hugo. Eso es que trama algo” (así de horribles nos han hecho). Pero estábamos equivocados. No hay agenda oculta. De nuevo, solo amor. Y de nuevo, un amor que traspasa los límites espacio-temporales, un amor que es, porque debe ser. He vuelto a llorar revisando la preciosa cita de Libby y Hugo en la playa.

Libby: It’s like a date we never had. Wow, I sound completely insane, don’t I?
Hugo: No… Not completely.
Libby: Why do you even wanna be with me?
Hugo: Why do you wanna be with me?
Libby: What?
Hugo: Come on. Look at me.
Libby: I wanna be with you because I like you.
Hurley: Yeah, but you like me because… you’re delusional.

Y como va siendo ya la tónica general, no solo del personaje en el que se centra el episodio vive Perdidos esta semana. Como decía antes, los personajes están cambiando, definitivamente. El primero en proclamar su cambio a los cuatro vientos ha sido Jack. En su episodio, “Lighthouse”, Jack reconoce su problema ante Hurley. “Vine aquí porque estaba roto. Fui lo suficientemente estúpido como para creer que este lugar me arreglaría”. En “Everybody Loves Hugo”, Jack articula en palabras (de nuevo para Hurley, ¿estará Jack muerto?) lo que lleva haciendo muchos capítulos, la solución a su problema: “Desde que murió Juliet, por mi culpa, lo único que he querido ha sido arreglarlo. Pero no puedo, nunca podré. No sabes lo difícil que es para mí quedarme quieto y dejar que los demás me digan qué hacer. Pero quizás esa sea la clave. Quizás lo que deba hacer sea no intentarlo más”. Jack se ha convertido en un hombre. Ha conseguido alcanzar esa madurez tan esquiva para él. Ha comprendido que a veces hay que mantenerse al margen, ser uno más, y asumir el papel que se le ha concedido, que en ocasiones, ser adulto significa tener que callarse y asentir con la cabeza. Si esta fuera la conclusión de su personaje, yo estaría más que satisfecho. Pero sé que eso no es todo. Zen Jack probablemente se convertirá en Héroe Verdadero Jack en “The End”.

En cambio, puede que “Everybody Loves Hugo” sí sea el final definitivo para otro personaje que quedó en losty interruptus, Michael. El regreso de Michael nos trae otra respuesta a un clásico enigma lostiano: las voces de la jungla (es un no parar de asuntos resueltos y referencias al pasado). Michael nos explica que son los muertos que no han podido salir de la isla, las almas con asuntos pendientes. Este aspecto sobrenatural de Perdidos es quizás el que más me cuesta asimilar. Como conclusión para el personaje, funciona. Como explicación de un enigma, es correcto, pero no me termina de convencer. No quiero pensarlo mucho, porque no me gustaría descubrir que soy uno de esos espectadores que necesitan explicaciones científicas (aunque no sean probables) para todo lo que ocurre en la isla. Yo creo en las hadas, yo creo, ¡sí creo!

El resto de personajes protagonistas llevan varios episodios convertidos en secundarios, incluso extras. Kate, Sawyer o Sun se retiran para ceder todo el protagonismo a Desmond y Richard. Solo No-Locke permanece en la palestra.

Para terminar, “Everybody Loves Hugo” contiene tres golpes de efecto brutales. Como suele ocurrir en Perdidos, muchos momentos de calma se verán interrumpidos violentamente por explosiones, ataques y revelaciones. Vayamos de atrás adelante. El último golpe viene de la mano de Desmond, que en la realidad alternativa, arrolla a Locke con su coche, desencajando mandíbulas indiscriminadamente. Esto puede relacionarse directamente con el segundo golpe, Locke tirando a Desmond por el pozo. Aún no sabemos qué está pasando exactamente en la cabeza de Desmond, así que de momento, recibimos su ataque a Locke en el sideflash como un ajuste de cuentas. Sí, así queremos verlo algunos (sádicos). Como si Michael Haneke nos estuviera manipulando en Funny Games, nosotros pensamos (cuando reaccionamos): “¡Toma, Locke! Te está bien empleado, por tirar a mi Desmond por el pozo!” [Nota después de la publicación de la entrada: Gracias a todos los comentarios, aquí y en Facebook, me doy cuenta de lo ciego que estoy a veces. Desmond atropella a Locke para hacerle recordar, a través de una experiencia cercana a la muerte. ¡Está claro!]

El primer golpe del episodio es la muerte de Ilana, que salta por los aires en otra “simpática” referencia a la primera temporada de Perdidos, en la que Artz corre la misma suerte por culpa de la dinamita de la Roca negra (también durante la migración final). Ilana sabía mucho sobre la isla y sobre Jacob. Pero quizás ya nos lo había contado todo. La muerte de Ilana es para Ben una muestra del poder de la isla sobre todos ellos. Y extrapolando esto a la audiencia, es una muestra del poder de los guionistas sobre nosotros. A ellos tampoco les hace falta Ilana, así que ¿por qué no cargársela a lo grande? Esta muerte viene a decirnos que, por lo general, debemos asimilar los deus ex machina a los que deseen recurrir los sádicos guionistas de Perdidos, porque siempre ha sido una de las cláusulas del contrato. Al igual que los demás losties asumen rápidamente el suceso y siguen a lo suyo, nosotros nos recuperamos sin problemas y seguimos adelante. A algunos les cuesta mucho aceptar estas licencias, pero es lo que hay. Podemos seguir cultivando nuestra relación gnóstica con Perdidos y dejarnos llevar sin más, pero la verdad es que las continuas justificaciones y explicaciones por parte de los guionistas hacen que esto no sea necesario. Tanto tiempo buscando una respuesta a la pregunta “¿qué es la isla?” para obtenerla de esta manera. La isla son los guionistas. Y los guionistas son los padres.

Perdidos, "Lighthouse" (6.05)

En el país de los locos

A veces pienso que Perdidos debería llamarse Jack llora. En el episodio “Lighthouse”, el doctor Shephard llora hasta tres veces. Es el personaje de televisión que más recurre al llanto para expresar emociones. Llora cuando está agotado, llora emocionado, llora de impotencia, llora porque de repente es consciente de quién es, o porque intenta saber quién es y no lo consigue. Me fascina. No hay otro personaje igual en Perdidos. Es un niño grande, repelente y antipático, que se pone de morros cuando algo le molesta o le confunde, un gran profesional de la medicina que puede llegar a ser un tonto de remate en su vida personal, un héroe por auto imposición, que se niega a asumir que dejó de serlo hace mucho tiempo, o que sencillamente nunca lo fue. Jack me recuerda a mí. Una serie de actos o incluso apariencias le llevan a forjarse una imagen que hasta él mismo se cree, y que como estamos viendo, lleva a las últimas consecuencias. Jack se ha vuelto loco porque quiere ser quien cree que es y no puede, porque quiere que La Isla le devuelva esa identidad que otros ya han descubierto que no le pertenece. Jack es una decepción, para su familia, para sus compañeros de aventuras en la isla, para él mismo. Pero él es el único que lucha por comprenderse, por arreglarse. Los demás, la mayoría de espectadores incluidos, se han dado por vencido. A Jack, como a mí, le cuesta años asumir la verdad, asumirse, que ese hombre que salvaba a náufragos del fuselaje asesino después del accidente de avión ya no existe, o nunca existió, fue solo un reflejo en el agua. Jack está más perdido que nunca, y que nadie, pero parece que empieza a encontrarse…

Jack: I came back here because I was broken. And I was stupid enough to believe this place would fix me.

Dejando a Jack a un lado, “Lighthouse” ha sido en mi opinión un episodio irregular. Por un lado, ha sido muy “temporada 4” (dentro de una temporada muy “temporada 1”). Una vez acabado, y a pesar de contener momentos importantes e información esencial (siempre nos quejamos de la falta de información, y siempre nos dan información de sobra, la justa y necesaria para un episodio de 40 minutos), no he podido evitar tener la sensación de que “Lighthouse” vuelve a recurrir demasiado a las frases golpe de efecto/subidón de música/corte a negro. No digo que no las haya en episodios anteriores, solo que al terminar, me he quedado con la sensación de que el episodio se reducía a eso, de la misma manera que a veves pienso que la temporada final se está reduciendo a ver quién conoce a quién o con quién se encuentra quién en la realidad alternativa. Pero es solo una sensación intermitente. Por supuesto, esta temporada es mucho más que eso. O eso es lo que yo quiero creer.

Por suerte, el episodio tiene las dosis perfectas de acción y locura para compensar esa sensación regresiva a la cuarta temporada. Para empezar, Hurley está sembrado. No solo es el único alivio cómico de Perdidos, sino que es el enlace perfecto entre espectador y relato lostiano. La escena del faro ha sido genial. Jack le pregunta a Hurley “¿Cómo es que no lo habíamos visto nunca?”, a lo que este responde “Porque no lo estábamos buscando”. Toma. Más claro imposible. Dedicado a todos los que se quejan de los deus ex machina de Perdidos. Hurley nos invita a que sigamos dejándonos llevar por la historia (se ríe de nuestras teorías sobre la serie), y que si es posible, reduzcamos el número de preguntas, porque, en la mayoría de ocasiones, la respuesta será “porque sí”.

Y mención aparte merece la loca Claire. Su intervención en “Lighthouse” eleva las cotas de bizarrismo de Perdidos considerablemente. No hay frase o acto de Claire en “Lighthouse” que no resulte fascinante e increíble. La macabra cuna de Aaron, su cara de “mira qué Rousseau soy” cuando se prepara para coser a Jin, el (predecible) asedio con el hacha a su prisionero (que advierte a Jin de lo loca que está Claire, como si de dos víctimas de asesino en serie atadas en su sótano se tratase), y sobre todo, sobre todo, el momento “No estoy sola, tengo un amigo especial, y puede volar”. Es todo tan propio, tan genial. Aplausos para Claire.

En mi opinión, “Lighthouse” ha sido otra prueba de fidelidad y compromiso. Los elementos fantásticos del episodio me han parecido soberbios, además de justificados, o justificadores (algo que no necesitamos, pero que cuando tenemos, sienta bien). La escena en el faro ha sido de lo mejorcito de lo que llevamos de temporada, muy similar a la escena de la cueva del episodio anterior. Perdidos es más cuento de hadas que nunca, las continuas referencias a Alicia en el país de las maravillas y a El mago de Oz nos invitan a escuchar atentos el cuento, y dormirnos después, sin darle más vueltas a la cabeza.