Locke & Key: Puerta a la decepción

En Locke & Key Netflix aúna dos de los géneros que mejor le están funcionando últimamente: la fantasía y el drama adolescente. La primera temporada, estrenada en febrero, parece estar teniendo buena acogida entre la audiencia, tal y como indica la nueva función de la plataforma que nos desvela diariamente cuáles son los 10 títulos más vistos de su catálogo. Desde que se pusieron en marcha los top 10, Locke & Key aparece todos los días entre las series más vistas del servicio. Aunque como bien sabéis, “más vista” no implica necesariamente mayor calidad.

La premisa de Locke & Key es muy atractiva, sobre todo para los aficionados a la fantasía juvenil con toques oscuros para adultos. La serie se basa en las exitosas novelas gráficas de IDW escritas por el hijo de Stephen King, Joe Hill (autor de otras recientes adaptaciones como En la hierba alta NOS4A2), e ilustradas por Gabriel Rodríguez. La historia nos lleva a una misteriosa mansión en la que la magia depara tantas maravillas como peligros.

La familia Locke, formada por Nina (Darby Stanchfield) y sus tres hijos, los adolescentes Tyler (Connor Jessup, American Crime) y Kinsey (Emilia Jones, Horrible Stories) y el pequeño Bode (Jackson Robert Scott, el icónico Georgie del remake de It), se muda a la casa ancestral Keyhouse tras la misteriosa muerte de su padre, Rendell Locke (Bill Heck, La balada de Buster Scruggs), asesinado a sangre fría delante de ellos. Traumatizados por la experiencia, los Locke descubren que la mansión está llena de llaves mágicas con poderes únicos, que podrían estar relacionadas con la muerte de su padre y un misterio mucho mayor del que creían.

A medida que van descubriendo las utilidades de cada llave, los hermanos vivirán fascinantes aventuras más allá del entendimiento humano, pero también se meterán en problemas, sobre todo cuando un temible demonio con forma de mujer llamado Dodge (Laysla De Oliveira) despierta y hace todo lo posible por robarles las llaves para adquirir su poder y llevar a cabo sus retorcidos planes.

Los productores Carlton Cuse (PerdidosBates Motel) y Meredith Averill (La maldición de Hill House) toman este prometedor material para convertirlo en una serie que, tristemente, no está a la altura de lo que promete. Con una historia confusa y mal estructurada y chirriantes cambios de tonoLocke & Key acaba siendo demasiado infantil para el público adulto y demasiado terrorífica y compleja para los niños, encontrándose en un cruce en el que no tiene muy claro hacia dónde quiere ir.

Los diferentes elementos de la serie no se unen de forma cohesiva. El drama, la fantasía, el componente coming-of-age y el horror (descafeinado) chocan en una primera temporada que adolece de una fuerte crisis de identidad. Los capítulos también tienen un evidente problema de ritmo. Como le ocurre a muchas series de Netflix, los acontecimientos se prolongan o aplazan demasiado para rellenar episodios a los que les sobran minutos. Así, aunque la temporada tiene buenos momentos en los que la tensión aumenta y la historia avanza, la trama se desarrolla muy atropelladamente.

Tampoco ayuda que las reglas internas de su universo fantástico sean tan aleatorias. Da la sensación de que no saben muy bien cómo utilizar la magia para crear suspense y tramas emocionantes, dosifican la información y el uso de las llaves con poca lógica. Además, sus protagonistas toman decisiones estúpidas todo el tiempo, lo cual dificulta conectar con ellos. Con excepción de Bode (el pequeño), sin duda el mejor de los Locke, los personajes son superficiales, sosos o directamente irritantes, como en el caso de Kinsey. Y si al menos tuvieran un antagonista interesante… pero ni eso. Dodge no impone, no es tan amenazante como debería y Laysla De Oliveira se revela como una mala decisión de casting.

Locke & Key es decente por momentos y sirve para pasar el rato, pero no es suficiente. Su potencial está a la vista en todo momento, por eso resulta tan frustrante que no sea aprovechado. A pesar de puntuales destellos de inspiración, la primera temporada es desordenada y aun así predecible. Su fantasía recoge muchos referentes (hay mucho de Narnia, que por supuesto se lleva su guiño, CoralinePesadillas, La maldición de Hill House, Una serie de catastróficas desdichas y hasta Del revés), pero no toma una forma definida en ningún momento -parece buscar el asombro de Spielberg o Zemeckis, pero se queda lejos. Y su historia carece de sentido de la dirección, con abundantes incoherencias, subtramas adolescentes que no aportan nada y una estructura mal organizada.

Hay espacio para crecer en una segunda temporada, pero con esta introducción tan decepcionante, necesitarán una llave mágica para conseguirlo.

Crítica: Horns

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Horns (Cuernos) es la adaptación cinematográfica de la segunda novela de Joe Hill. La película, dirigida por Alexandre Aja (Alta tensión, Piraña 3D), cuenta la historia de Ig Perrish (Daniel Radcliffe), joven habitante de una pequeña localidad que, acusado de asesinar brutalmente a su novia de toda la vida, Merrin (Juno Temple), se despierta un día con cuernos creciéndole de las sienes. De repente, todo el mundo empieza a confesar sus secretos ocultos y pulsiones más oscuras a Ig, que descubre que tiene el poder de persuadir a los humanos para que escojan la senda del mal (como el diablillo que aparece en los dibujos sobre el hombro), arma que utilizará finalmente para intentar averiguar quién es el verdadero asesino de su chica. 

Horns está compuesta de muchos elementos que por separado funcionan perfectamente, pero que Aja no consigue unir de forma cohesiva, como si no pudiera decidirse sobre qué tipo de película quiere hacer. ElHORNS_SPAIN_ONESHETT68X98 film se puede adscribir a muchos géneros y tendencias: es un misterio whodunit, una fábula, un romance sobrenatural, una cinta de terror gótico, una comedia negra, un drama coming-of-age con aire Sundance… Aunque Aja se aplica al máximo en todos los géneros, no puede evitar la confusión tonal, ni que por momentos parezca que estamos viendo trozos de varias películas pegadas.

Y aun con todo, Horns divierte e incluso llega a emocionar; y su misterio, aunque muy predecible, atrapa, como si se tratara de una Gone Girl fantástica. Aja ha creado un trabajo con voluntad iconoclasta (si la película hubiera tenido más repercusión, el estilo de Ig marcaría tendencia) y ha puesto en él más corazón del que cabía esperar, algo que se nota en todo momento. A pesar del batiburrillo de ideas y estilos (y del presupuesto televisivo), Horns es un film visualmente atractivo y vibrante que plasma el imaginario fantástico y bestiario con bastante gracia.

Por otro lado, el reparto está estupendo, destacando a James Remar, el padre de todos los personajes de la televisión, y a Juno Temple y su hipnótica voz nasal -aunque su personaje no sea más que un macguffin, y represente el pobre papel de las mujeres en esta película (víctimas, chistes o meras herramientas narrativas sin apenas caracterización). Y por último, Daniel Radcliffe en concreto brilla con luz propia en su papel de oveja negra de la familia y paria del pueblo, exudando auténtica desesperación y rabia adolescente (y además el muy cabrón, nunca mejor dicho, está sexy, lo sabe, y Aja lo explota). En resumen, una película irregular en su conjunto pero muy disfrutable igualmente.

Valoración: ★★★½

Nocturna Festival de Cine Fantástico de Madrid 2015 – Primera crónica

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Comienza un año más el Festival de Cine Fantástico de Madrid, el Nocturna Fest, cita ineludible para fans del cine, y concretamente del género fantástico y de terror. Congregados en los cines Palafox de Madrid nos preparamos para siete días de fantaterror, sesiones maratonianas de cine de género, clásicos del cine oculto y bizarrismos varios.

Este año la inauguración ha corrido a cargo de Alexandre Aja y Daniel Radcliffe (el primero de cuerpo presente, el segundo en espíritu y como Harry Potter en nuestros corazones), con el preestreno español de Hornsque Universal Pictures estrena el 5 de junio en España. Antes de la proyección de la película, el lunes a la 22:00h (aunque se retrasó la cosa hasta las 23:00, provocando “atascos” en el hall de los Palafox), Aja recibió su premio Nocturna Visionary Award. En la sala también estaba otro de los invitados de honor del Nocturna ’15, Robert Englund, conocido por dar vida al emblemático Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street, que se quedó a ver Horns. A la salida, le preguntaron qué le había parecido la película, a lo que respondió “Muy romántica”. Poco después se le pudo ver con Aja, deshaciéndose en elogios hacia su trabajo.

Después de un primer día caracterizado por el caos y la desorganización, las cosas se calmaron durante la segunda jornada. Al menos hasta que Robert Englund volvió a hacer acto de presencia, esta vez para ser el verdadero centro de atención de la noche. Englund se dio todo un baño de masas antes de entrar a la Sala 1 de los Palafox, habló con la marabunta de fans, firmó autógrafos, se hizo fotos con Freddy y Jason en el photocall y finalmente subió al escenario de la sala para recibir su premio de Maestro del Fantástico. El actor pronunció un breve discurso sobre el clásico de Wes Craven (“Es una película hecha con mucho amor y saliva. Por lo general aguanta muy bien el tiempo, ojalá no tuviéramos que cambiar tanto las películas”) y posó para los fotógrafos con su premio y el guante de cuchillas de Freddy.

A continuación, os dejo con las reseñas de las películas que pudimos ver durante los dos primeros días del Nocturna. Algunas de ellas ya se encuentran en VOD, así que si os llaman la atención, podéis verlas en Internet y comentarnos qué os han parecido a vosotros/as.

Horns Daniel Radcliffe

DÍA 1

Indigenous (Estados Unidos, 2014) OFICIAL FANTÁSTICO

Indigenous-PosterCinco amigos estadounidenses se encuentran de vacaciones en un resort de Panamá. De noche, uno de ellos descubre un vídeo en YouTube que muestra el ataque a unos jóvenes en la jungla por parte de una criatura misteriosa. Más tarde, en una fiesta, los lugareños que se hacen amigos de los “gringos” les cuentan que muy cerca del resort hay una cascada preciosa, pero les advierten que no deben adentrarse en la selva. Los americanos hacen caso omiso de las advertencias y se van de excursión para encontrar la cascada. Lo que sigue es ley de slasher. En la jungla habita el Chupacabras, una leyenda monstruosa que resulta ser muy real y convierte la escapada de los jóvenes en una pesadilla sangrienta que también será grabada con el móvil para el “disfrute” viral de todo el mundo. Lo peor de Indigenous no es su falta de originalidad (que intentan compensar en vano con una vergonzosa reflexión sobre las leyendas y el recurso de las redes sociales), es lo desesperantemente aburrida que es, un error que este tipo de películas no se pueden permitir. La cinta de Alastair Orr es terriblemente amateur, está muy mal realizada, se pasa por el forro la continuidad, la lógica interna y narrativa. Los planos no tienen sentido, los personajes desafían el aguante del espectador (lo verdaderamente terrorífico de esta película son los diálogos, sobre todo los que están en español), y las escenas de persecución se limitan a los chavales corriendo por la selva gritando sus nombres (porque, obviamente, se separan siempre que tienen la ocasión). Para colmo, se toma en serio, que es el mayor crimen que puede cometer una basura fílmica como esta. Solo se salva el Chupacabras, que al menos sí da miedo. Una pena que todo lo demás dé vergüenza ajena.

Pedro J. García

The House on Pine Street (Estados Unidos/Canadá, 2015) PANORAMA

the-house-on-pine-street-posterY después de una película amateur mal hecha, una película de principianes bien hecha. Para ser justos, The House on Pine Street no es cine amateur (técnicamente, Indigenous tampoco lo es, pero claro…), sino más bien cine muy independiente, una película de estudiantes. Literalmente. La cinta fue parcialmente financiada en una campaña de Kickstarter y el equipo está formado por jóvenes cineastas recién graduados de la USC School of Cinematic Arts de Kansas (todos menores de 24 años). The House on Pine Street es una historia clásica de casas encantadas (familia se muda a casa nueva, donde empiezan a ocurrir fenómenos extraños), pero su enfoque se aleja de éxitos recientes como The Conjuring Insidious y la acerca más al terror psicológico de La semilla del diablo (aquí la protagonista también está embarazada), con énfasis en el drama y los personajes. THoPS se encuentra también en la línea de Babadook, otra cinta de bajo presupuesto construida más como un melodrama de terror que una película de miedo pura. Dirigida por Aaron y Austin KeelingThe House on Pine Street es todo un alarde de economía de medios. No es muy original, pero está excelentemente realizada, aprovechando al máximo los pocos recursos disponibles para contar la historia y utilizando la cámara de la forma más inteligente posible para crear suspense y generar una atmósfera efectiva. Otro gran acierto de THoPS es que al final no sucumbe a uno de los dos finales clásicos de este tipo de películas (un ritual para desencantar la casa o la revelación de que la protagonista está loca), sino que sorprende con una tercera opción mucho más interesante.

Pedro J. García

Horns (Estados Unidos, 2014) INAUGURACIÓN

HORNS_SPAIN_ONESHETT68X98Horns (Cuernos) es la adaptación cinematográfica de la segunda novela de Joe Hill. La película, dirigida por Alexandre Aja (Alta tensión, Piraña 3D, Nocturna Visionary Award 2015), cuenta la historia de Ig Perrish (Daniel Radcliffe), joven habitante de una pequeña localidad que, acusado de asesinar brutalmente su novia de toda la vida, Merrin (Juno Temple), se despierta un día con cuernos creciéndole de las sienes. De repente, todo el mundo empieza a confesar sus secretos ocultos y pulsiones más oscuras a Ig, que descubre que tiene el poder de persuadir a los humanos para que escojan la senda del mal (como el diablillo que aparece en los dibujos sobre el hombro), arma que utilizará finalmente para intentar averiguar quién es el verdadero asesino de su chica. Horns está compuesta de muchos elementos que por separado funcionan perfectamente, pero que Aja no consigue unir de forma cohesiva, como si no pudiera decidirse sobre qué tipo de película quiere hacer. El film se puede adscribir a muchos géneros y tendencias: es un misterio whodunit, un romance sobrenatural, una cinta de terror gótico, una comedia negra, un drama coming-of-age con aire Sundance… Aunque Aja se aplica al máximo en todos los géneros, no puede evitar la confusión tonal, ni que por momentos parezca que estamos viendo trozos de varias películas pegadas. Y aun con todo, Horns divierte e incluso llega a emocionar; y su misterio, aunque muy predecible, atrapa, como si se tratara de una Gone Girl fantástica. Aja ha creado un trabajo con voluntad iconoclasta (si la película hubiera tenido más repercusión, el estilo de Ig marcaría tendencia) y ha puesto en él más corazón del que cabía esperar. Por otro lado, el reparto está estupendo, y Daniel Radcliffe en concreto brilla con luz propia en su papel de oveja negra de la familia y paria del pueblo, exudando auténtica desesperación y rabia adolescente. En definitiva, una película irregular en su conjunto pero muy disfrutable igualmente.

Pedro J. García

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DÍA 2

III (Alemania, 2015) OFICIAL DARK VISIONS

iiiLas hermanas Ayia y Mirra viven en una pequeña aldea rural consumida por una plaga que va dejando a la mayoría de su población sin vida. Al morir su madre, la enfermedad pasa a Mirra, lo que hace que Ayia intente desesperada salvar a su hermana. Cuando consigue el apoyo del Padre Herman, descubre un antiguo libro en el que se explica cómo curar cualquier enfermedad por medio de un ritual chamán. A partir de ahí, Mirra y Herman se sumen en lo más profundo y oscuro de la mente de Ayia para deshacerse del mal que está pudriendo su alma y su cuerpo. Tras una potente presentación con unos créditos acompañados de una genial pieza musical electrónica, la película se pierde casi desde el principio en el aspecto visual. Evgeniy Gagarin, actor que interpreta al Padre Herman, da un poco más de dignidad a su personaje, pero las dos jóvenes que dan vida a las hermanas no hacen el más mínimo esfuerzo por destacar por encima de la sobresaturación de filtros, efectos, música y sonido ambiente. Al final esta sobreutilización de trucos técnicos no ayuda nada a una película muy densa, por lo que en lugar de conseguir esa ansiada atmósfera que tanto persigue, lo que hace es alejar al espectador y no captar su atención. Ni siquiera su corta duración de 80 minutos logra que la película se haga más llevadera. Es una pena que un director casi novato desaproveche unas cuantas ideas e imágenes interesantes, así como una excelente banda sonora (a cargo del dúo ruso Moonbeam), que se pierden por culpa del exceso de trampas técnicas.

Daniel Andréu

Dark Was the Night (Estados Unidos, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

dark_was_the_nightLlega a Nocturna el segundo trabajo como director de Jack Heller (productor entre otras de la reciente Bad Milo), un thriller de terror que aborda otro mito monstruoso americano, el Wendigo, un día después de ver una película sobre el Chupacabras (a veces da la sensación en el Nocturna de que estamos viendo una temporada de Expediente X). Dark Was the Night apuesta por el realismo y construye el suspense lentamente, dejando que la historia se desenvuelva a su ritmo antes de estallar durante su clímax. El mayor acierto de la película es su protagonista, Kevin Durand (visto en series como LostThe Strain), que ofrece una interpretación muy intensa y contenida como el sheriff del pequeño pueblo de Maiden Woods, un hombre divorciado que debe proteger a su comunidad a la vez que atraviesa su peor momento personal. Durand lleva a cabo un trabajo físico y emocional a partes iguales (el actor sabe cómo usar su imponente presencia física y sus tristes y expresivos ojos al servicio de la película), pero la historia no está a su altura. A pesar del loable esfuerzo de Heller por realizar un film sencillo y minimalista que se distancie del efectismo de otras películas parecidas, Dark Was the Night no deja de ser una cinta de monstruos muy tópica y en consecuencia aburrida, además de suponer una historia ultraconservadora que es en realidad una alegoría de la “monstruosa” amenaza externa que pone en peligro los valores tradicionales y el cristianismo de la América profunda (los personajes se refugian del monstruo en la iglesia, “el único lugar donde podemos estar a salvo”, las mujeres no se valen por sí mismas para nada y la educación de un niño no es posible sin una figura paterna que complemente a la madre, es decir “divorcio malo”). En su recta final (que por momentos parece inspirarse en las últimas escenas de los velocirraptors en Jurassic Park), Dark Was the Night comete el error de mostrarnos al monstruo de cuerpo entero y en primer plano, desvelando una criatura CGI muy pobre que acaba estropeando la atmósfera de suspense y peligro a lo desconocido que se ha creado hasta el momento sin mostrar apenas nada. Una pena.

Pedro J. García