‘You’ y ‘Dentro del Laberinto’ son la misma historia y no me puedes convencer de lo contrario

Este artículo contiene spoilers de la primera temporada de You

Nueva semana, nuevo fenómeno viral de Netflix. La plataforma de streaming sigue generando éxitos en forma de series, realities y películas de las que todo el mundo habla en las redes sociales. El año acaba de empezar y ya tenemos tres: A ciegas, ¡A ordenar con Marie Kondo! y la que hoy nos ocupa, You. Estos días es difícil entrar a Twitter sin toparse con una avalancha de memes y debates a costa de cualquiera de las tres.

You es un provocador thriller originalmente producido para la cadena Lifetime, que Netflix distribuye fuera de Estados Unidos como parte de su oferta de series propias. Basada en la novela homónima de Caroline Kepnes, You está creada por Sera Gamble y Greg Berlanti, director de Con amor, Simon y responsable de las series de DC y Riverdale entre muchas otras. La historia gira en torno a Joe Goldberg (Penn Badgley, conocido por Gossip Girl), un joven librero de Nueva York que se obsesiona con una chica, Beck (Elizabeth Lail), y empieza a stalkearla hasta que consigue conquistarla, desatando en el proceso su naturaleza desequilibrada y psicópata.

La serie ha levantado una polvareda de críticas que aseguran que romantiza el acoso, pero lo cierto es que sus guiones, por predecibles y clichés que puedan ser, se aseguran de que esto no ocurra, dejando claro en todo momento que, aunque nadie en la serie sea precisamente un ejemplo de rectitud moral, Joe es el villano, el monstruo de la historia. El problema es que, claro, Penn Badgley, y por extensión el protagonista, es muy mono, y a la audiencia le cuesta muy poco colgarse de los psicópatas atractivos en la ficción, una constante en el cine y la televisión desde hace décadas (Christian Bale en American Psycho, Michael C. Hall en Dexter, Darren Criss en American Crime Story…).

Esta idea retorcida de enamorarse del malo de la película, del secuestrador o el asesino, saca a relucir nuestras pulsiones más oscuras. En el caso concreto de You, hace que nos cuestionemos más de una cosa sobre las relaciones, cómo entendemos el romanticismo y nuestros propios deseos, invitándonos también a reflexionar sobre la delgada línea que a veces separa el romance del acoso. En relación a esto, viendo la serie no pude evitar acordarme en más de una ocasión de mi película favorita de la infancia, Dentro del Laberinto, el clásico fantástico de los 80 dirigido por Jim Henson y protagonizado por David Bowie y Jennifer Connelly.

Dentro del Laberinto ha sido analizada en profundidad por su interesante subtexto sobre la maduración y el despertar sexual, pero también ha hecho arquear más de una ceja por la supuesta condición de depredador del Rey de los Goblins, Jareth, el personaje de Bowie, un hombre (goblin) adulto que se obsesiona con una adolescente de 15 años. Y entonces se me encendió la bombilla: salvando la diferencia de edad (y las marionetas, y los asesinatos), You y Dentro del Laberinto cuentan la misma historia.

Veamos, un hombre se enamora perdidamente de una mujer (a la que le encanta leer), desarrolla una obsesión malsana con ella y crea un juego siniestro en el que él parte con la ventaja porque la ha espiado de antemano. Jareth observa a Sarah en su dormitorio a través de una bola de cristal (de ahí saca todas las ideas para ponerle obstáculos y tentaciones en el Laberinto), mientras que Joe espía a Beck a través de las redes sociales, siguiéndola por la calle o mirando directamente por su ventana (hay que ver qué poco protegen los neoyorquinos su intimidad). Lo dos recaban información para usar en su beneficio y conquistar a su objeto de deseo. Y la frustración de ambos va en aumento cuando las circunstancias y las personas alrededor de su enamorada/presa les complican sus planes. Creepy total.

Regresando al tema del atractivo físico, aunque los cánones estéticos y de belleza han cambiado mucho en los últimos 30 años, hay que recordar que David Bowie fue uno de los mayores iconos sexuales para las y los adolescentes de los 70 y 80. El aspecto de Jareth (emblemático paquete incluido), entre una glamurosa estrella del rock y Heathcliff de Cumbres borrascosas, hizo que la audiencia juvenil de la época se pusiera de su parte y desease que Sarah aceptase quedarse con él. “Que me secuestre a mí” era, y es, un comentario frecuente. Y está pasando también con Joe, hasta el punto de que el propio actor ha tenido que aclarar en Twitter que es el malo de la serie, que es un asesino y no debemos soñar con vivir una relación con alguien así.

Por desgracia, ese es uno de los males de nuestra sociedad (al que yo reconozco contribuir): se lo perdonamos todo porque es guapo, porque nos pone. Pero esto no es Cincuenta sombras de Grey, donde sí se glorificaba la figura del hombre dominante y depredador, en You las cosas deberían estar más claras. Sobre todo cuando nos acercamos a la recta final de la primera temporada, en la que Joe muestra su verdadero rostro a Beck (al espectador llevaba mostrándoselo desde el primer capítulo). Es ahí, en el último episodio, donde me encontré con esto:

Es la misma línea de diálogo. Textual. “Todo lo que he hecho, lo he hecho por ti”. Jareth se la dice a Sarah durante el número musical ‘Within You’. Joe a Beck después de encerrarla. Solo es manipulación. La sala de Escher es la cámara de los libros de Joe, donde ambos retienen a la chica. Los dos prometen una vida ideal junto a ellos, cuando en realidad no es sino un cautiverio para ellas. Afortunadamente, en ambos casos, la chica se rebela. Sarah se resiste a caer en las redes de Jareth y su voluntad debilita el poder del Rey de los Goblins. Beck descubre por fin el pastel y, aunque parece tentada por lo que Joe le ofrece, también opone resistencia. Aunque en su caso no acaba tan bien.

Enamorarse del villano de la historia es algo muy frecuente. La inocencia de los 80 y el precioso mensaje de independencia y crecimiento que nos ofrecía Dentro del Laberinto amortiguaba su vertiente más problemática. En el caso de You contamos con más información y experiencia sobre este tema. Deberíamos tenerlo más claro, pero aun así, muchos se dejan embaucar por el acosador, hasta el punto de no verlo como tal cosa (como le ha ocurrido a gente muy joven como Millie Bobby Brown de Stranger Things, que defiende a Joe). Ahí es donde reside el problema, y ahí es donde tenemos que debatir y dialogar para aclarar cualquier confusión que la serie pueda crear. No pasa nada por colarse de malo, siempre y cuando sepamos distinguir la realidad de la ficción.

Crítica: ¿Quién está matando a los moñecos? (The Happytime Murders)

The Happytime Murders se ha titulado en España ¿Quién está matando a los moñecos? aprovechando el tirón comercial del humorista David Broncano, que presta su voz a dos personajes de la película en el doblaje en castellano, y recurriendo a uno de los trucos de marketing más viejos: un título tan extravagante que se queda en la cabeza y da mucho que hablar, aunque sea para mal. Esta comedia subida de tono supone el primer título de Henson Alternative, nuevo estudio de la Jim Henson Company dedicado a la producción de ficción orientada exclusivamente al público adulto. A la dirección nos encontramos al hijo de Jim Henson, Brian Henson, actual presidente de la compañía y director de Los Teleñecos en cuentos de Navidad Los Teleñecos en la isla del tesoro.

Sin embargo, ¿Quién está matando a los moñecos? se distancia radicalmente tanto de los Muppets como del resto de creaciones de Henson. En los inicios de su carrera, el mítico marionetista intentó llevar el arte de los títeres al público adulto (trabajó para Saturday Night Live y uno de los primeros programas de los Teleñecos llevaba por título Sex and Violence), pero no cuajó y se centró en el público familiar, para el que creó un legado que perdura a día de hoy. Su hijo recupera estos compases iniciales del creador y los lleva hasta el límite para ofrecernos una comedia pasada de rosca y repleta de sexo, violencia, palabrotas, escatología y humor soez. Desde luego, esto no es Barrio Sésamo. Aunque más de un padre despistado tomará el desvío equivocado y acabará por error en la parte más sórdida de la ciudad.

¿Quién está matando a los moñecoses una comedia negra policíaca ambientada en el barrio más problemático de Los Ángeles. Allí cohabitan moñecos (la palabra que se ha elegido para traducir “puppets”) y humanos, pero los primeros son considerados ciudadanos de segunda y sufren de discriminación y opresión por parte de los segundos. Cuando alguien empieza a asesinar brutalmente a los miembros de un antiguo programa infantil de los 80 llamado La Pandilla Dicharachera, el moñeco detective privado Phil Phillips (Bill Barretta) y la agente de policía humana Connie Edwards (Melissa McCarthy) deberán dejar a un lado sus diferencias para resolver juntos un misterio que esconde muchos secretos del pasado de ambos.

En el fondo, ¿Quién está matando a los moñecos? no es más que una comedia clásica de policías enfrentados disfrazada de transgresión al salpicar (nunca mejor dicho) una marca tan blanca como Henson con el humor más bestia que se puede concebir en una película comercial. Lo más sorprendente del film no es la mezcla de humor zafio, sexo, drogas y marionetas (al fin y al cabo, eso ya lo hemos visto, en El delirante mundo de los Feebles Team America), sino lo bien que funciona como buddy film y sátira del cine noir. Henson recurre a todos los clichés más obvios de ambos géneros, pero de alguna manera logra dotar de cohesión a un misterio con más matices de lo que parece a simple vista.

Por supuesto, lo que llama más la atención de la película son sus gags más explícitos y gamberros, la mayoría concebidos para ofender y escandalizar (cosa que no siempre consiguen), como el momento estrella en el que un pulpo ordeña a una vaca para una película porno. Pero más que la sal gruesa y el shock value, que dan los gags más obvios, son los chistes más discretos y basados en las relaciones entre los personajes los que aguantan realmente la historia. En ese sentido cabe destacar al elenco humano, lleno de caras conocidas de la comedia USA (Joel McHale, Leslie David Baker) y principalmente femenino. Las cómicas Melissa McCarthy (haciendo lo mismo de siempre, y haciéndolo muy bien), Elizabeth Banks y Maya Rudolph elevan de categoría la película, sobre todo la última, tristemente desaprovechada en su país, consiguiendo una química muy divertida con sus compañeros de reparto de trapo. Con ellas, la cinta se va distanciando de los clichés más anquilosados y machistas de la comedia para adultos para culminar en una recta final en la que ellas llevan la voz cantante.

¿Quién está matando a los moñecos? es tremendamente irregular, a su humor le cuesta dar con la tecla y no saca todo el partido a su historia (la metáfora de la discriminación podía haber dado más de sí), pero no es el descalabro que vaticinábamos. Con unos entretenidos 90 minutos de duración (y la disposición adecuada), se pasa en un suspiro, y a los aficionados al arte de las marionetas nos deja algunas de las secuencias más técnicamente logradas que hemos visto hasta ahora en este cine (Henson halla la mejor manera de poner lo digital al servicio de lo analógico). Ahí es donde se esconde el verdadero espíritu Henson a pesar de lo mucho que rompe con su obra, en la voluntad de seguir avanzando y reivindicando un arte que se cree de otra era.

Pedro J. García

Nota: ★★★

¡CONCURSO! Consigue un Ludo o un Firey de ‘Dentro del Laberinto’ con Fuertecito y Peludos S.A.

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

labyrinth

Hoy tengo un concurso muy especial para vosotros. En homenaje a David BowiePeludos S.A. fuertecito no ve la tele nos hemos juntado de nuevo para ofreceros no uno, sino dos regalos relacionados con una de nuestras películas favoritas, Dentro del Laberinto (Labyrinth).

Dentro de Laberinto es sin duda uno de los clásicos de culto más queridos de los 80, y Jareth, el Rey de los Goblins, interpretado por Bowie, es todo un icono del cine fantástico. Por eso hemos decidido sortear dos muñecos de peluche hechos a mano inspirados en dos de las “marionetas” de Jim Henson que aparecen en la película, el adorable Ludo y uno de los traviesos Fireys.

Aquí los tenéis. ¿A que son geniales?

Ludo

Firey

Para participar, lo único que tenéis que hacer es responder en esta entrada a la siguiente pregunta:

¿CUÁL ES VUESTRO MEJOR RECUERDO DE DAVID BOWIE?*

*Puede ser una experiencia personal, una canción favorita, un papel en el cine o la TV, una actuación, una portada de un disco, un videoclip, un momento histórico de su carrera, o cualquier cosa que se os ocurra relacionada con él. La idea es hacer un homenaje a Bowie entre todos 🙂

¡Pero eso no es todo! Al margen del concurso, Peludos S.A. ha creado un descuento especial para los lectores de fuertecito. Si queréis aprovecharlo, lo único que tenéis que hacer es introducir el código FNVLT al realizar un pedido en su tienda de Etsy. De esta manera recibiréis un descuento del 10% en vuestra compra. El cupón estará activo hasta el 29 de febrero.

BASES DEL CONCURSO

– De entre todos los participantes elegiremos DOS ganadores (via Sortea2) que se llevarán totalmente gratis 1 peluche de Dentro del Laberinto cada uno (se asignará a cada uno un Firey o un Ludo al azar).  Los ganadores lo recibirán en su casa sin ningún gasto por su parte.

– Los participantes deben incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido/s para facilitar la comunicación (los pseudónimos son válidos).

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. 

– El plazo para participar en el concurso finaliza el sábado 13 de febrero de 2016 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

Peludos S.A. es una pequeña compañía online dirigida por Lucía Vargas, que hace “muñecos a mano de fieltro y fur inspirados en la cultura pop“. Echando un vistazo a su catálogo de peluches y otros tipos de productos artesanales, salta a la vista la afinidad total que estos pequeños peludos tienen con fnvlt.

En la tienda de etsy de Peludos podéis encontrar muñecos de peluche y fieltro y bordadores inspirados en Star Wars, Dentro del Laberinto, Hora de aventuras, las películas del Estudio Ghibli, Doctor Who, El mago de Oz o Donde viven los monstruos. También podéis seguir Peludos S.A. en Facebook, donde estaréis al tanto de todos los nuevos peluches que se van incorporando a la familia. ¡Algunos por tiempo muy limitado!

Peludos SA

Aclarando lo de la nueva película de ‘Dentro del Laberinto’

LabyrinthBallroomscene

Hace dos días, The Hollywood Reporter publicó una exclusiva en la que decía que Sony Pictures preparaba un reboot del clásico de 1986 Labyrinth con la guionista de Guardianes de la Galaxia, Nicole Perlman. Hoy, Perlman ha entrado en Twitter para aclarar que la nueva película de Dentro del Laberinto NO es un reboot. Pero hay matices.

La palabra “reboot” fue tomada por muchos medios en el sentido de “remake”, y la noticia de que se nos venía encima una nueva versión de Labyrinth corrió como la pólvora. Como decía, hoy Perlman ha publicado una serie de tweets para aclarar estos rumores y ya de paso manifestar su desagrado por la poca sensibilidad a la hora de publicar la noticia, teniendo tan reciente la muerte de David Bowie, hecho que provocó una ola de críticas en contra de ella misma y el estudio por su supuesto oportunismo.

Perlman dice en la red social: “No vamos a hacer reboot de nada, chicos”. Y continúa, “Henson Co y yo empezamos a discutir el proyecto a finales de 2014, así que este rumor es muy desagradable. Yo nunca sacaría provecho de la muerte de Bowie así. Labyrinth es una de mis películas de la infancia favoritas, así que comparto vuestra preocupación por que cualquier continuación de ese universo se trate con amor y respeto”. Para rematar, horas después dijo “Chicos, no caigáis en el clickbait, por favor. Nadie va a hacer un remake de Labyrinth. Esa película es perfecta tal y como es”.

Por supuesto, porque los medios se apresuran a sacar conclusiones antes de leer detenidamente y contrastar, ya hay muchas webs hablando de que el rumor de nueva película es falso, es decir, que no están preparando susodicha película en ningún caso, citando a Perlman como fuente del desmentido. Pero si nos paramos a leer sus tweets, en ningún momento la guionista desmiente que se esté preparando la película. Al contrario, confirma que empezó a trabajar en el proyecto en 2014, y especifica que no será un remake, pidiendo entre líneas al público que confíe en que este se tratará con el respeto que merece.

Como EW aclaró poco después de la exclusiva de THR, esta nueva película sería entonces una SECUELA (una que, además lleva mucho tiempo en desarrollo y Lisa Henson confirmó que se estaba haciendo precisamente en 2014, pero ya sabemos que la memoria en los medios de comunicación y redes sociales es muy a corto plazo).

En resumen, toda esta confusión viene del uso de la palabra “reboot”, que muchos (probablemente incluida la propia Perlman) entienden como sinónimo de “remake”. Sin embargo, en este caso, reboot implicaría un relanzamiento del universo original con una continuación oficial orientada a las nuevas generaciones, sin que esto quiera decir que se vaya a rehacer la película.

Aun no sabemos qué grado de continuidad tendrá la secuela, si repetirán personajes de la original, y de ser así, si el papel de David Bowie recaerá en un nuevo actor o Jareth directamente no saldrá en ella. Por ahora son todo especulaciones y (comprensible) recelo ante el proyecto. Esperemos que cuando se vayan desvelando más detalles descubramos que Perlman tiene razón y están tratando el material con el respeto que sus muchos fans se merecen.

¿Ha quedado todo claro?

Fuente: EW

Pilotos 2015-16: The Muppets

The Muppets ABC

Madonna tiene (o tenía) la fama, pero Los Muppets cardan la lana. Los populares personajes de Jim Henson son los verdaderos reyes de la reinvención. Llevan cuarenta años (sí, cuatro décadas) con nosotros, y han logrado sobrevivir a varias etapas del cine y la televisión, adaptándose a los tiempos y resurgiendo periódicamente. Sus regresos no siempre han cosechado los mejores frutos, pero se las han arreglado para volver al candelero una y otra vez, manteniéndose siempre fieles a sí mismos y por supuesto respetando la visión original de su creador. Después de un reboot cinematográfico de éxito (Los Muppets, 2011) y una secuela que demostraba que el efecto Muppet pega fuerte pero dura poco (El tour de los Muppets, 2014), los Teleñecos regresan al medio que los vio nacer, la televisión. Y lo hacen precisamente también como Madonna, apuntándose a una moda que acabó hace ya varios años, en este caso el mockumentary.

El comeback de los Muppets a la televisión es el resultado de un proceso ante todo orgánico. El hábitat natural de los Teleñecos es la tele, y que vuelvan a protagonizar su propia serie (después de un revival fracasado del Show de los Muppets en los 90) era el siguiente paso para garantizar su supervivencia en el nuevo siglo. Los Muppets eran meta antes de que cualquier serie lo fuera, tenían su propia versión del live-tweet ya en los 70 (los comentarios críticos de los vejestorios Waldorf y Statler), nos mostraron lo que ocurría entre bambalinas de un programa de variedades antes de que Tina Fey hiciera lo propio en una de las mejores telecomedias de la historia, 30 Rock, e hicieron del cameo un arte antes de que se convirtiera en un reclamo publicitario más. Por eso su nueva serie para ABCThe Muppets, les viene como anillo al dedo. Un falso documental estilo workplace comedy que nos invita a mirar tras las cámaras de un talk show presentado por la Srta. Peggy y producido por su ex, la rana Gustavo.

The Muppets room

La campaña publicitaria de la serie se puso en marcha este verano a toda máquina con el anuncio de la separación de Peggy y Gustavo, la clave más importante de esta nueva reencarnación de los Teleñecos. Lo que nos prometía ABC con esta serie era una mirada más adulta y moderna al universo de los Muppets, sus neuras, miedos e inseguridades tanto en el ámbito romántico como en el laboral. Y eso es justo lo que adelanta el piloto. Este nuevo enfoque no debería pillar por sorpresa a nadie, sin embargo, como era de esperar, las asociaciones familiares de Estados Unidos ya han puesto el grito en el cielo por su contenido picante y “pervertido”. A este respecto, hay que aclarar una cosa muy importante: Los Muppets nunca han sido personajes infantiles. Los habitantes de Barrio Sésamo o los Fraggle Rock sí, pero los Muppets no. Ellos siempre han estado ligados al prime time, al show de variedades y los cómicos del late night, de hecho, antes de estrenar su propio programa, formaron parte de Saturday Night Live durante su temporada 1975-76 (con una encarnación previa llamada The Land of Gorch). Sí, Los Muppets siempre han sido kid-friendly (también es verdad que la nostalgia se ha encargado de potenciar esta dimensión de los personajes), pero Henson los creó pensando en el público adulto. Así que aquí no se ha pervertido nada, al contrario.

A juzgar por el piloto, The Muppets ABC pretende ser una serie menos familiar y más orientada (aunque no de forma excluyente) al público que no ve a estos personajes como simples muñecos para niños. La intención es crear un programa rico en reflexividad que se sume a la tradición  de la meta-comedia laboral. Y ahí está el primer problema de la serie, que para darle una nueva vuelta de tuerca a los Muppets han tenido que echar mano de un género que, a pesar de pertenecerles por derecho propio, ya había dado sus últimos coletazos. Por tanto, las comparaciones con The OfficeParks and Recreation 30 Rock (que no era falso documental, pero se adscribe a la misma corriente de comedia de culto y es con la que más tiene en común) le hacen flaco favor. The Muppets arranca de forma irregular, pero recordad cómo fueron los primeros episodios de Parks and Rec 30 Rock. Ambas tardaron en encontrar su personalidad, y cuando lo hicieron se convirtieron en auténticas maravillas. El piloto de The Muppets es una carta de presentación desigual, en ocasiones desafinada, pero si el progreso de las series mencionadas sirve como ejemplo, podría llegar a ser una digna sucesora de las mejores workplace comedies.

MISS PIGGY, KERMIT THE FROG

Para conseguirlo le hace falta sobre todo pulir el humor. En el piloto se puede detectar un tira y afloja continuo entre el tipo de comedia más blanca que popularizó El show de los Muppets en los 70 y un humor más moderno y arrojado que en cierto modo reconfigura a los personajes para incluirlos en la nueva televisión del siglo XXI. Las payasadas, mini-gags y juegos de palabra bobalicones de Animal, Pepe the King Prawn o la rata Rizzo chocan con escenas como la de Fozzie conociendo a los padres de su nueva novia, Riki Lindhome (parodia de Adivina quién viene esta noche en la que el conflicto racial da paso a uno interespecie; zoofilia, vaya), las reuniones del equipo (donde a la serie se le ve más el Rockefeller), las bromas sexuales (la nueva cerda chupando la pajita mientras Gustavo da a entender que se han acostado) o las secuencias de carga dramática, como las conversaciones serias de Peggy y Gustavo al final del episodio, en la más pura tradición de los “momentos robados” por la cámara de The Office. Si The Muppets quiere encontrar su lugar en el firmamento de la comedia televisiva, debe primero hallar el punto medio entre ambas sensibilidades. Y mi sugerencia es menos slapstick y chistes malos, y más drama y atrevimiento, aunque esto suponga reducir un poco la esencia Muppet.

Por lo demás, la serie empieza con muy buen pie, presentando la historia con eficacia, con agudas observaciones sobre el mundo del espectáculo, moviendo a los Muppets con una fluidez y naturalidad que hace que se te olvide que son de fieltro (como siempre, pero incluso mejor), y dejando bien claro el rol de cada uno de los personajes principales (Gustavo es Liz Lemon, Peggy es Jenna Maroney/Tracy Jordan, Scooter es Kenneth Parcell o Pete Hornberger, todavía no está claro, y el águila Sam representa el poder del piso de arriba, a lo Jack Donaghy). Además, el primer cameo es de lujo, la omnipresente Elizabeth Banks (otro nexo de unión con 30 Rock). Se me hace la boca agua imaginando las posibles estrellas invitadas que nos esperan en  la serie. Compartiendo techo con Disney y Marvel no nos extrañaría ver desfilar por ella a Chris Pratt, los agentes de SHIELD o Kristen Bell, por nombrar unos pocos. Y espero que ningún contrato impida que Tina Fey, Amy Poehler o Jane Krakowski se pasen por “Up Late With Miss Piggy“. Daría lo que fuera por ver un reencuentro entre Gustavo y la directora de la prisión serbia Nadya (Fey) o una batalla de egos protagonizada por Peggy y Jenna Maroney. Sé que es cuestión de tiempo, justo lo que The Muppets necesita para alcanzar su máximo potencial.

Por qué he visto el piloto: ¿Me conocéis? ¡Son los Muppets! Una de mis mayores obsesiones desde pequeño. Yo tengo esto en mi habitación, ¿vale?

Animal y Fuertecito

Recuerda a: Ya lo hemos dicho todo. The Office, Parks and Rec y 30 Rock, de las cuales la última encuentra su origen precisamente en El show de los Muppets.

Nota del piloto: 7

Veredicto: Un piloto correcto que dispone las cartas de manera que se pueden ver bien sus ases. Aun no los ha usado, pero si todo sale bien, lo hará en los próximos episodios. Me quedo porque tiene todo lo que necesito para disfrutar de una comedia: corazón, contenido meta y marionetas.

Crítica: El tour de los Muppets

MUPPETS MOST WANTED

La gente detrás de Los Muppets es perfectamente consciente de que el éxito de la película de 2011, 13 años después de la última incursión cinematográfica de los personajes creados por Jim Henson, podía desvanecerse pronto, y efectivamente, así ha sido. Por eso, la secuela de Los Muppets, titulada El tour de los Muppets (Muppets Most Wanted en su versión original), no se sustenta tanto en la nostalgia como su fantástica predecesora, sino que es consciente de que la entusiasta re-acogida de estas marionetas en la era digital, por muy merecida que fuera, era más bien una ilusión pasajera.

No hay más que ver la brillante secuencia musical de apertura, la declaración de intenciones “We’re Doing a Sequel“, que retoma la acción en el justo instante donde la dejó la película anterior, con las calles de Hollywood abarrotadas de fans de los Teleñecos que vitorean el regreso de sus personajes favoritos. En El tour de los Muppets se desvela que todos estos fans no eran más que extras, y la compañía de la rana Gustavo va a tenerlo un poco crudo para mantenerse en el candelero. Así es cómo comienza este (otro) inspirado ejercicio metatextual de autoafirmación en el que los Muppets insisten en su fórmula clásica, tal cual: humor autorreferencial, bobalicones juegos de palabras, chistes tipo “¿por qué la gallina cruzó la carretera?”, slapstick, cameos y ese sentimiento de cariño, compañerismo y pertenencia al que siempre acaban regresando.

MUPPETS MOST WANTED

En El tour de los Muppets los personajes se convierten sin saberlo en cómplices de un fraude perpetrado por el villano Dominic Badguy (Ricky Gervais), un malhechor que se aprovecha de la inocencia y el anhelo de los Muppets por volver a los escenarios, y orquesta un golpe a gran escala para robar las joyas más importantes de los museos de distintas capitales europeas, que casualmente son adyacentes a sus teatros más célebres. De esta manera, Los Muppets practica todas las tradiciones de las segundas partes (aunque técnicamente esta sea su octava película en el cine), y en esta ocasión se da el salto al viejo continente, aumentando las localizaciones -que incluyen un Madrid dolorosamente estereotipado y confundido con Sevilla-, complicando las tramas y convirtiendo a los Teleñecos en héroes de acción protagonistas de sus propias escenas de riesgo (con un poco de ayuda del amigo ordenador, todo hay que decirlo).

En cuanto al reparto de carne y hueso, en El tour de los Muppets tenemos a un trío de grandes nombres de la comedia actual, que presiden las tres tramas entrelazadas de la película y se lo pasan en grande en sus papeles. Al mencionado Ricky Gervais se suman una divertidísima (d’uh!) Tina Fey en el papel de guarda de la prisión siberiana en la que Gustavo es encerrado al ser confundido por el criminal ruso Constantine, y Ty Burrell (Modern Family), como un atolondrado detective francés  encargado de investigar los robos de joyas junto al patriótico Sam el Águila. El personaje de Burrell es evidentemente un homenaje al Inspector Clouseau y ejerce como parodia del francés medio según ojos yanquis.

MUPPETS MOST WANTED

Y como es tradición, a lo largo del metraje se asoman infinidad de rostros conocidos: humoristas (Zach Galifianakis, Jermaine Clement), actores en boga (Tom Hiddleston, Saoirse Ronan), estrellas internacionales (Christoph Waltz, la mexicana Salma Hayek representando a España, porque si cuela, cuela) y personalidades del mundo de la música (Lady Gaga, Sean Combs), por nombrar solo unos cuantos (ir descubriéndolos forma parte de la magia de la película). Pero si un cameo se lleva la palma es el de Celine Dion, que protagoniza junto a Piggy el momento musical más destacado del film, “Something So Right“, un sorprendente número reminiscente del “Man or Muppet” ganador del Oscar, que sin embargo no eclipsa al resto de canciones de Bret McKenzie (Flight of the Conchords), sin duda a la altura de las composiciones originales de Los Muppets (2011).

En las labores de dirección repite James Bobin, artífice junto a Jason Segel (que no aparece en la secuela) y McKenzie de devolver la magia a los Muppets y adaptar su particular sentido del humor (para muchos anticuado, y no les culpamos) y su clasicismo formal y discursivo al lenguaje del siglo XXI, sin traicionar por un segundo la esencia de los personajes y el espíritu de su show de variedades de los 70. El tour de los Muppets es la prueba de que quizás no hayan conseguido poner de moda de nuevo a los Teleñecos o iniciar una corriente alternativa al mercado CGI, pero sí han sido capaces de levantar otra inteligentemente absurda metacomedia de aventuras. Es cierto que no está a la altura del anterior episodio de los Muppets, pero hará igualmente las delicias de los fans de las marionetas de Henson, que no nos engañemos, ya rondan la edad de Segel, McKenzie o Bobin. Porque sabemos que ellos mismos son el público objetivo de estas películas, y al final, todo queda entre fans.

Valoración: ★★★½

Felicidades, Jim Henson

Jim-Henson-Gustavo

Hoy es el 77º aniversario del nacimiento de Jim Henson.

El legado de Henson se extiende por todos los recovecos de la memoria colectiva. Sus personajes son reconocidos, amados y celebrados como iconos de la cultura, las artes y el entretenimiento a lo largo y ancho del mundo. La longeva y fundacional Barrio Sésamo, el programa de variedades The Muppet Show, las obras de culto Cristal oscuro y Dentro del Laberinto, las series Fraggle Rock y El Cuentacuentos. La popularidad de estas obras oscila entre la de Jesucristo y Donnie Darko. Henson es uno de esos grandes nombres cuya vigencia es permanente, una marca registrada con alma.

La Jim Henson Company y la Jim Henson Creature Shop continúan haciéndose hueco (el que les corresponde legítimamente tras años de grandes avances en el campo de los efectos especiales) en esta nueva era del cine y la televisión, en la que los efectos digitales han sustituido casi por completo al arte de las marionetas y la animatrónica. Hace unos años recuperamos el espíritu Henson en la maravillosa Donde viven los monstruos (Spike Jonze, 2008), basada en el popular libro de Maurice Sendak (confesa inspiración de Jim), y cuyos enormes Wild Things fueron obra de la compañía del titiritero originario de Greenville (sí, Henson vivía en Villa Verde), Misisipi. Y más recientemente vivimos el nostálgico comeback de los Muppets (para nosotros siempre los Teleñecos) con su primera película para el cine en 13 años (podéis leer la crítica fuertecita aquí). Su éxito ha generado una secuela en la que participan Ricky Gervais, Tina Fey y Ty Burrell entre muchos otros, y que veremos a comienzos de 2014. Por otro lado, aún está por ver si el largometraje de Fraggle Rock será capaz de salir a flote en un mar de proyectos imposibles (un mar que ya se tragó la secuela de Cristal oscuro). Si de nosotros dependiera ya habría terminado de rodarse, pero claro, no todos creen en el poder del fieltro como nosotros.

Jim Henson se marchó el 16 de mayo de 1990 dejando huérfanos a cientos de personajes y desolados a millones de seguidores. Hoy celebramos 77 años de ingenio, dedicación y altruismo. Os dejo a continuación con el homenaje que los Muppets realizaron a Jim tras su trágica desaparición. No hay mejor manera de rendir tributo a la generosidad de esa persona que se escondía debajo de las tablas mientras ellos disfrutaban de la gloria, la fama y el amor de los que mirábamos la pantalla con la más grande de las sonrisas. Saquemos todos nuestros calcetines viejos y escondámonos detrás del sofá. Ahora nos toca a nosotros hacerle sonreír a él.

Felicidades, Jim. Y gracias una vez más. Por todo.

 

The Muppets: los amantes, los soñadores y yo

“Es hora de conocer a los Muppets”. De nuevo. Esta vez en la más sensacional, inspiracional, celebracional y muppetacional de las películas de 2012 (y 2011 si contamos su estreno original en Estados Unidos). Las celebérrimas creaciones de San Jim Henson regresaron a la gran pantalla tras 13 años de ausencia (su última andadura cinematográfica fue Los Teleñecos en el espacio, en 1999) con el propósito de reconectar con la audiencia y de paso darse a conocer a los niños del siglo XXI. No obstante, a pesar de los aires de renovación de la franquicia, la razón de ser de Los Muppets no es generar secuelas, reboots del show en el que se basa u otro tipo de proyectos -algunos ya en la agenda de Disney, claro-, sino más bien homenajear a la generación de la nostalgia, y por supuesto, rendir tributo al Creador de estos icónicos personajes -que habría cumplido 75 años en 2011. Con la mirada puesta en el futuro, pero el alma completamente en el pasado, Los Muppets celebra la pasión vintage y la entrega incondicional de aquellos que crecieron junto a los Teleñecos -en la era pre-CGI-, y que ahora se empeñan en que echemos la vista atrás sonriendo.

Detrás del proyecto está Jason Segel (Cómo conocí a vuestra madre, Paso de ti), entusiasta y ávido coleccionista de los Muppets -al igual que Nicholas Stoller, co-guionista del filme. Según el actor, existe un amor hacia estos personajes intrínseco a todo todo el mundo, aunque muchos no sean conscientes de él. Esa es la grandeza de los Muppets. Forman parte de la cultura popular, y por mucho que los avances tecnológicos y las cada vez más breves infancias del público dificulten su supervivencia, estarán ahí para siempre. A partir de este conmovedor idealismo, Segel pone en marcha un trabajo concebido como una oda a Jim Henson y su fábrica de sueños de fieltro. Un proyecto tremendamente personal que no pretende reinventar nada, sino devolver a los Muppets la gloria perdida y demostrar que aún hay hueco para su humor blanco en la cada vez más descreída audiencia.

Por eso, el argumento de Los Muppets se centra en reunir a la pandilla para salvar los Jim Henson Studios de las fauces de un tiburón empresarial (Chris Cooper), organizando un último espectáculo. La película introduce un nuevo personaje que ejerce de enlace entre pasado y presente: Walter, el fan número 1 de los Muppets -es decir, el propio Segel… y yo. Vive junto a su hermano, Gary (Segel en carne y hueso), en Smalltown, un pueblo sacado de una película de dibujos animados, donde el lechero y el cartero se saludan, los pajaritos cantan al unísono, y los números musicales espontáneos en la calle con canciones de Bret McKenzie y aparición estelar de Feist no deberían sorprender a nadie. Protegido del mundo exterior, y con todo el apoyo de su hermano, Walter crece -no literalmente- influido, y obsesionado, por los Muppets. Pero Gary se ha comprometido con Mary (Amy Adams en la piel que más cómoda se siente), y su hermano comienza a ser un obstáculo para la relación. Es hora de que Walter busque un lugar propio en la vida. Y este lugar está con los Muppets. No porque este pertenezca a la misma “especie” que ellos -en este universo, ni los Muppets ni los humanos los consideran marionetas-, sino porque ha llegado el momento de hacerse mayor.

Como no podía ser de otra manera, Walter inicia la búsqueda de los desperdigados Muppets empezando por Gustavo. Aquel que fuera la rana más dicharachera lleva una vida solitaria en una casa plagada de agridulces recuerdos -podemos ver a Henson en uno de los muchos cuadros que cuelgan en el salón de la rana. Junto a un entregado Gary y una reticente Mary, Walter y Gustavo convencen a los Muppets de que ha llegado el momento de volver al escenario. Así, poco a poco, cientos de Muppets van poblando la pantalla, haciendo recordar a Gustavo el sueño con el que comenzó todo: cantar, bailar, y sobre todo, hacer feliz a la gente. Un sueño que adquiere mayor valor con cuanta más gente se comparta. Por eso, Los Muppets reúne a todos los personajes de la serie original (emitida entre 1976 y 1981), desde los más populares (Fozzie, Peggy, Gonzo) hasta los que funcionaban como figurantes, incluyendo a todas las verduras, monstruos psicodélicos de todos los tamaños y el zoológico más disparatado del mundo. Además de esto, la película cuenta con los tradicionales cameos de celebridades, una interminable lista de personalidades de la farándula norteamericana de ayer y hoy: de Alan Arkin, Mickey Rooney o Whoopi Goldberg a los televisivos Zach Galifianakis, Neil Patrick Harris, Jim Parsons (que hace de alter ego humano de Walter en el número musical ganador del Oscar “Man or Muppet”), John Krasinski o Donald Glover. Todo para recordar al mundo que los Muppets siguen dispuestos a hacer reír, siempre que el público tenga un hueco reservado para ellos.

En una entrevista al New York Times en 1979, Jim Henson desvelaba cuál es la esencia de los Muppets: “Creo que es un sentido de inocencia, de ingenuidad -son como personas sencillas y muy jóvenes descubriendo la vida por primera vez. […] Y es a través de esa inocencia cómo se establece esa conexión con el público”. Jason Segel, un hombre-niño de enorme corazón muppet, comprende mejor que nadie -bueno, después de mí- las palabras de Henson, y así lo transmite en Los Muppets, una película que, ante todo, viene a demostrarnos que a día de hoy, esa inocencia sigue existiendo, o que al menos aún quedan personas que creen en ella. “Todos los que estamos bajo el hechizo. Todos los que sabemos que probablemente sea magia”.

Los Muppets sale a la venta en DVD y Blu-ray el 6 de junio.