[Crítica] Una vida a lo grande: Crecimiento personal en miniatura

una-vida-a-lo-grande-1

ElectionA propósito de Schmidt, Entre copas, Los descendientes, Nebraska. La carrera de Alexander Payne siempre ha estado caracterizada por un interés muy claro en ahondar en la naturaleza humana y la forma en la que nos relacionamos con la sociedad. Con su largometraje más reciente, Una vida a lo grande (Downsizing), el director originario de Nebraska ofrece su particular visión de la ciencia ficción con otra comedia de carácter existencialista llena de rostros familiares que presenta una premisa de lo más imaginativa.

Una vida a lo grande nos traslada a un futuro indeterminado en el que los científicos buscan la manera de afrontar los efectos del cambio climático y asegurar la preservación de la especie humana. El doctor Jorgen Asbjørnsen (Rolf Lassgård) realiza el hallazgo que cambiará el mundo para siempre: la forma de encoger a los seres humanos hasta una estatura de 12 centímetros. Este revolucionario avance científico se postula como la salvación de la humanidad, ya que permitirá ahorrar recursos, frenar la destrucción de la Tierra a manos del hombre y facilitar la mejora en la calidad de vida de aquellos que decidan someterse a la reducción de tamaño.

Diez años después del descubrimiento, reducirse empieza a ser habitual y el mundo se está adaptando a la nueva división entre grandes y pequeños. A pesar de sus reticencias iniciales, el matrimonio formado por Paul y Audrey Safranek (Matt Damon y Kristen Wiig), decide abandonar sus insatisfechas existencias a tamaño normal para reducirse y mudarse a Leisureland, lujosa comunidad en miniatura llena de sorpresas donde podrán vivir como si fueran millonarios. Allí, Paul cambiará por completo su manera de ver el mundo tras conocer a gente tan peculiar como Dusan (Cristoph Waltz) y Ngoc Lan (Hong Chau) y descubrir junto a ellos las rápidas y desalentadoras consecuencias que la reducción de personas tiene en la sociedad. Al fin y al cabo, el sistema está abocado a cometer los mismos errores, sea en el tamaño que sea.

La primera hora de Una vida a lo grande parece salida de la mente de Charlie Kaufman (guionista de Cómo ser John Malkovich, Adaptation., ¡Olvídate de mí! Anomalisa). El guion de Payne y Jim Taylor es creativo y sorprendente, llevando una premisa habitualmente reservada para el cine familiar o de aventuras al terreno de la comedia adulta, y aprovechándola para crear comedia visual inspirada y ocasionalmente subversiva e inquietante, gracias en parte a los llamativos efectos digitales. En la segunda mitad de la película, todo cambia. Una vida a lo grande no sigue el camino esperado, sino que se convierte en algo distinto, en una sátira ecológica, política y humanista difícil de predecir.

una-vida-a-lo-grande-2

Esto puede resultar en decepción para muchos espectadores, ya que las posibilidades narrativas y humorísticas que ofrecen Leisureland y el choque entre humanos grandes y pequeños se quedan sin explorar en profundidad, dejándonos con las ganas de ver más de la vida cotidiana a escala minúscula. En su lugar, Payne opta por contarnos la transformación social del mundo y el cambio interno del protagonista, un hombre pasivo que va modificando su perspectiva a medida que observa y descubre la nueva realidad a su alrededor, que evoluciona de forma más rápida que cuando tenía tamaño normal. Es decir, la historia de un hombre que tiene que empequeñecerse para crecer personalmente. Pero además, la película también pone patas arriba nuestras expectativas convirtiéndose en una inesperada y emotiva historia de amor que depara los momentos más tiernos y divertidos, casi todos gracias a la magnífica y enérgica interpretación de Hong Chau, la gran revelación del film.

Al final, Una vida a lo grande nos deja una afilada y melancólica reflexión sobre la humanidad y sus defectos, utilizando un concepto ambicioso de forma original y por momentos trascendente. Sí, es muy irregular, no aprovecha todo su potencial y quizá no sea la película que esperábamos, pero es la que Payne ha querido hacer, y su convencimiento no es precisamente pequeño.

Una vida a lo grande ya está disponible en Blu-ray y DVD de la mano de Paramount Pictures. La edición en Blu-ray incluye los siguientes contenidos adicionales:

-Trabajando con Alexander Payne
-Reparto
-Un viaje visual
-La importancia de la perspectiva
-Esa sonrisa
-Una preocupación global

Nuevas series 2016: Parte V

Dejamos octubre atrás y nos acercamos a la primera temporada alta de la televisión norteamericana, lo que llaman el November Sweeps. A estas alturas, la mayoría de estrenos de la temporada otoñal ya han tenido lugar, por lo que, a la espera de la mid-season, podemos hacernos una idea del aspecto que tendrá el resto del año en cuanto a ficción televisiva se refiere. Algunas series de nuevo cuño ya van por su quinta o sexta semana, y muchos empezamos a tachar de nuestros calendarios las que no nos han convencido después de este decisivo periodo. Esta va tomando forma, y la temporada 2016-17 no ha empezado nada mal.

La quinta parte de mi especial sobre pilotos 2016 está formada exclusivamente por comedias, aunque ya sabéis cómo es esto de la división de géneros en la televisión actual. Muchos dramas nos hacen reír a carcajadas, y cada vez hay más comedias que nos hacen llorar y nos joden la cabeza. A continuación os cuento mis primeras impresiones sobre la divertida comedia de HBO Insecure, la co-producción de BBC America Dirk Gently’s Holistic Detective Agency y la nueva trastada de los productores Phil Lord y Christopher Miller (21 Jump Street) para Fox, Son of Zorn. Me quedo con las dos primeras, y la otra, después de ver el quinto episodio, está en la cuerda floja.

son-of-zorn

Son of Zorn

Fox sigue comprometida con las comedias gamberras y la animación orientada principalmente a los adultos. Su parrilla, en la que conviven entre otros los Simpson, los Griffin y el “único hombre de la Tierra”, da la bienvenida a una nueva familia de raritos en Son of Zorn, que combina acción real y animación para contarnos la historia de Zorn, un rudo guerrero de la tierra mágica de Zephyria que decide mudarse al barrio residencial de su ex-mujer para involucrarse más en la vida de su hijo adolescente. En su nueva vida, Zorn (un musculoso bárbaro al estilo de He-Man realizado en animación tradicional y con la voz de Jason Sudeikis) debe aprender a adaptarse a la sociedad “civilizada” (vivienda, trabajo, vida social) y reprimir sus instintos sanguinarios y destructores, mientras trata de cultivar una relación positiva con su familia.

Son of Zorn es una propuesta cuanto menos curiosa. Homenaje a las series de animación de los 80 y la fantasía pulp fusionada con la sitcom de familia disfuncional que tanto gusta a las cadenas, pero con ese punto marciano e incómodo de las series de Fox. Phil Lord y Christopher Miller están detrás de esta excentricidad, y se nota, sobre todo por su parecido tonal con su otra comedia para la cadena, The Last Man on Earth. Con la serie de Will Forte tiene en común a un protagonista insoportable que no es consciente de lo difícil que hace las cosas (aunque nadie supera a Phil/Tandy en capacidad para irritar) y un humor más bien crudo. Ese es su mayor problema, su dificultad para conectar con la audiencia debido a que sus personajes no parecen de carne y hueso (pun intended), sino que son, como ocurre en Last Man, caricaturas desagradables, antipáticas y emocionalmente desconectadas.

En definitiva, buena idea, pero mala ejecución (tanto en los guiones como en la integración del personaje animado). Con el paso de las semanas, parece que la serie se asienta un poco y los personajes se van humanizando. Además, la contaminación de Zephyria en la vida suburbana (artefactos mágicos y criaturas mitológicas también “dibujadas”) da para tramas e imágenes simpáticas. Pero sigue habiendo algo que falla. No sé si son los chistes (más bien pobres), las situaciones (ni lo suficientemente estrambóticas, ni lo suficientemente cercanas) o los personajes (ásperos recortes de papel), pero Son of Zorn no cuaja.

insecure

Insecure

Está más que demostrado que la comedia de autor vive una época de esplendor en la televisión. LouieGirls abrieron la veda para que las nuevas (y no tan nuevas) voces de la comedia buscasen un hueco en la ficción serial para verter sus anécdotas, neuras, obsesiones y depresiones varias. Broad CityYou’re the WorstPlease Like Me, Master of None… La comedia millennial y la sitcom de auteur se han ido volviendo cada vez más diversas, las voces femeninas han ganado mucho terreno, y el género alcanza su época de mayor expresión en 2016, con cosas tan buenas como One MississipiBetter ThingsFleabagAtlanta. Sin embargo, hay una nueva comedia que entra en esta categoría y de la que nadie está hablando, Insecure, creada por la humorista Issa Rae, un torbellino de energía, ingenio y talento para hacer reír que ha llegado a HBO para realizar una de las mejores series que no estás viendo.

Insecure se adscribe indudablemente a la corriente de comedia millennial que Lena Dunham ayudó a impulsar desde la misma cadena, y hasta cierto punto tiene bastantes cosas en común con su serie, pero la voz de Issa Rae se suma sobre todo a la de Donald Glover para hablarnos de los mismos temas (la amistad, la familia, las relaciones en la era de las apps, las políticas de la oficina, la sensación de desconexión, la desmotivación de la generación perdida) desde la perspectiva de la comunidad negra y con el rap como principal herramienta de expresión (Issa, la protagonista, mantiene la calma ante las injusticias y decepciones cotidianas y se desahoga rapeando ante el espejo).

Al igual que AtlantaInsecure convierte en comedia los micro-racismos del día a día, los estereotipos y las dificultades añadidas que las personas negras se encuentran navegando las aguas de la vida moderna. Sin embargo, mientras Atlanta es más reflexiva, melancólica y surrealista, Insecure posee una cualidad más luminosa y divertida. Esto se debe a Rae, y a la maravillosa Yvonne Orji, que da vida a su mejor amiga, Molly. Lo mejor de la serie son sus descacharrantes conversaciones (la química traspasa la pantalla), que garantizan las carcajadas en cada episodio. Pero Insecure es una comedia mucho más profunda de lo que parece, un retrato millennial afilado, sutil y reivindicativo que debería convertirse en una de las imprescindibles del momento.

dirk-gently

Dirk Gently’s Holistic Detective Agency

De la mano del solicitado y desigual Max Landis (ChronicleMr. Right) nos llega la nueva rareza protagonizada por Elijah Wood, que se ha especializado en historias sobre personajes peculiares con trasfondo fantástico. Dirk Gently’s Holistic Detective Agency es una co-producción británico-estadounidense basada en la serie de novelas escritas por Douglas Adams (el autor de la popular Guía del autoestopista galático), que llega para hacer las delicias de los fans de la comedia fantástica, concretamente de la British.

Partiendo de un crimen cometido en un hotel, la serie nos presenta a Todd (Wood), botones reservado y con problemas familiares convertido en uno de los sospechosos, y Dirk Gently (Samuel Barnett), un detective paranormal que se especializa en la investigación “holística”, la que sostiene que todo está conectado y nada sucede al azar, sino que forma parte de un esquema de causa-efecto que da forma al universo. Muy a pesar de Todd, que no está interesado en ser un sidekick (o “el Watson” de Dirk, o su companion), este se embarca junto al extravagante detective en una aventura para descifrar la gran trama que se esconde tras el asesinato (en cierto modo, Wood está repitiendo lo que hizo en la recomendable Wilfred).

Dirk Gently, que ya tuvo una adaptación televisiva en BBC hace seis años, es un producto hecho para encantar a los fans de Adams, de la literatura de Terry Pratchet y autores similares, o de Doctor Who (Dirk Gently es básicamente un Señor del Tiempo)El primer episodio supone una carta de presentación impecable, 50 minutos que establecen un tono muy definido (un divertido cruce de comedia fantástica, surrealismo y noir, más oscuro y con más drama de lo que esperaba) y disponen las piezas (un “elegido”, una asesina con machete, viajeros en el tiempo…) de un puzle con muchas ramificaciones, que atrapa enseguida y apunta a una trama interconectada a gran escala. Habrá que seguir para ver si Dirk Gently nos acaba descubriendo el sentido de la vida y el universo, aunque yo con el 42 ya me daba por satisfecho.

(Los 8 episodios de la primera temporada estarán disponibles en Netflix a partir del 11 de diciembre, con el título Dirk Gently Agencia de Investigaciones Holísticas).

Crítica: Somos los Miller

L14A4445.dng

¡Qué les gusta a los americanos una buena comedia Rated-R! Los dramas y las superproducciones luchan contra viento y marea para hacerse con la taquilla, pero llega una comedia de acción compuesta en un 80% de chistes escatológicos y recupera 10 veces su presupuesto. Está claro que a la gente le apetece reír. Y este tipo de comedias se han convertido en un valor seguro, sobre todo desde el pelotazo de Resacón en Las Vegas. Ojo, no hay nada malo en ello, todo lo contrario. Sobre todo porque algunos se están apretando tanto las tuercas que estamos obteniendo auténticas gozadas dentro del género.

Para hacer una buena comedia solo para adultos hay que saberse bien la fórmula, y Rawson Marshall Thurber (Cuestión de pelotas) la lleva tatuada. Pero también hay que saber volverse loco. Con Somos los Millers (taquillazo que a día de hoy lleva recaudados 150 millones de dólares en la box office estadounidense) acierta a incluir todos los ingredientes del género en su justa (des)medida. Precisamente por esto, la película es predecible y transcurre por inercia durante gran parte del metraje, pero cumple su función a las mil maravillas: divierte, desata unas cuantas carcajadas y al final, como no puede ser de otra manera, hace que nos preocupemos por sus personajes y saca la vena tierna en los momentos más adecuados.

Somos los Millers es una road movie sobre una familia mal avenida. David Clark (adorable Jason Sudeikis, el otro Jason Bateman) es un treintañero que sigue con su “empleo” de la universidad, vender maría localmente. Cuando se le presenta la oportunidad de hacer un trabajo en México que le garantiza una paga para retirarse, reúne a un grupo de misfits para hacerse pasar por una familia convencional y no levantar sospechas en la frontera. La stripper crepuscular Rose (Jennifer Aniston) es Mamá. La sin techo Casey (interpretada por la revelación de la temporada, Emma Roberts) y el vecino recién huérfano de David, Kenny (Will Poulter, nacido para hacer de freak), son los hermanos que se pelean porque se quieren. Los Miller se enfundan en ropa de andar por casa, ponen cara de tener un rosal en el jardín y se embarcan en una peligrosa aventura a bordo de una caravana último modelo.

Somos los Miller escena

Las situaciones descacharrantes están garantizadas, y de hecho a Thurber le quedan pocas por explotar. Somos los Millers no se anda con chiquitas. Es una comedia guarra, burda (y mucho más gráfica de lo que esperábamos), a veces muy excesiva, que desafía el buen gusto en pos de la risa. Una rítmica e imparable sucesión de gags, set pieces y chistes a cada cual más burro (el incesto nunca fue tan divertido) que sacan lo peor de nosotros, sin que nos importe demasiado. Claro que el exceso de sal gorda se contrarresta adecuadamente con dosis bien medidas de azúcar y personajes que caen bien. Las escenas picantes son intercaladas con momentos tiernos sobre los lazos que acaban uniendo, inevitablemente, a esta familia de mentira.

La química salta a la vista, y el acertado reparto, liderado por el guy-next-door Sudeikis y una osada Jennifer Aniston defendiendo (dudosa y desesperadamente) el título de Mujer más sexy que alguna revista se atrevió a otorgarle, se encarga de que acabemos queriendo un poco a este clan de inadaptados. También destacan los secundarios, Nick Offerman y Kathryn Hahn (vistos en Parks and Recreation), que junto a los Miller protagonizan las escenas más memorables de la película. Solo una queja: No más tomas falsas en los créditos finales, por el amor de Dios.

Valoración: ★★★½