[Reseña DVD] ‘Born to Be Blue’ y ‘Equity’, agitando los géneros

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Sony Pictures Home Entertainment estrena en exclusiva dos películas que no hemos podido disfrutar en salas de cines, Born to Be Blue Equity, dos propuestas diferentes entre sí, pero igualmente interesantes que tienen algo en común: se salen considerablemente de los parámetros del tipo de cine en el que se inscriben, llevando sus respectivos géneros a nuevos territorios que merece la pena explorar.

En Born to Be Blue, el nominado al Oscar Ethan Hawke (Antes de amanecer, Boyhood, Bocados de realidad) se pone en la piel del mítico Chet Baker, la leyenda del jazz cuya tumultuosa vida recrea el director Robert Budreau. En los años 50, Baker era uno de los trompetistas más famosos del mundo, un icono de estilo y pionero de la escena jazzística de la Costa Oeste, pero a Budreau no le interesa tanto narrar la historia de su ascenso a los cielos del jazz, sino su descenso a los infiernos y posterior resurgir en la década de los 60.

Born to Be Blue nos muestra a un Chet Baker en horas bajas, destrozado por su adicción a las drogas y luchando por regresar a sus años de éxito, motivado por su deseo de seguir viviendo para compartir su arte, y por el apasionado romance con una actriz a la que da vida en la película Carmen Ejogo (SelmaAnimales fantásticos y dónde encontrarlos). De esta manera, Budreau escapa de las normas del biopic clásico para firmar una película en la que la realidad y la ficción se fusionan y sus personajes quedan liberados de reglas narrativas, tal y como si se tratase de una sesión de jazz fílmica.

Se podría decir que Born to Be Blue es un anti-biopic, una película biográfica que está más interesada en hacer sentir el espíritu de su protagonista y su arte que en informar sobre su vida. Y para ello, Hawke ofrece una interpretación visceral y entregada que fue elogiada a su paso por los festivales de cine del año pasado, y que nos recuerda por qué es uno de los intérpretes más versátiles y con más talento de su generación.

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Por otro lado nos llega también la primera visión 100% femenina de Wall Street en el cine, Equity, dirigida por Meera Menon. La ganadora al Emmy por Breaking Bad Anna Gunn protagoniza esta película hasta ahora inédita en España sobre una agresiva ejecutiva de banca de inversión que dirige la controvertida salida a bolsa de una compañía tecnológica justo tras la crisis financiera mundial. Este intenso thriller sobre Wall Street nos habla ofrece una perspectiva diferente a lo que el género nos tiene acostumbrados.

Michael Douglas o Leonardo DiCaprio nos invitaron a conocer las presiones y los excesos del mundo financiero en Nueva York, desde un prisma puramente masculino y sin escatimar en sexismo y misoginia. Equity, escrita, dirigida, producida y protagonizada por mujeres, nos presenta el punto de vista femenino de este despiadado y asfixiante mundo laboral que puede acabar con la cordura, incluso con la vida de más de uno, y lo hace con un claro mensaje feminista: “Las mujeres también podemos ser ambiciosas y no hay que avergonzarse de desear y disfrutar el éxito y el dinero”. Pero Equity no esquiva los problemas que suelen condicionar a la mujer en su entorno laboral, sobre todo en puestos de alta responsabilidad, mostrando su lucha para poder tener las mismas oportunidades que sus compañeros y denunciando el sexismo al que aun se enfrentan, incluso las que han superado (supuestamente) el techo de cristal, como el personaje de Gunn.

Así, Equity se construye como un drama con toques de suspense y thriller cibernético que sigue las normas de este tipo de cine, pero a su vez lo presenta desde un prisma innovador, rompiendo el monopolio masculino de las películas sobre Wall Street.

Born to Be Blue (DVD)

Duración: 97 minutos. Contenidos adicionales: Cómo se hizo

Equity (DVD)

Duración: 96 minutos. Contenidos adicionales: Líneas grises: Así se hizo Equity; Grupo de chicas: la equidad del poder; Rueda de prensa del Festival de Cine de Los Ángeles con Anna Gunn, Meera Menon, Alysia Reiner, Sarah Megan Thomas y Samuel Roukin

The Following: el folletín de Kevin Williamson

Agujero de gusano hacia los 90. Kevin Williamson, el que fuera creador de Dawson crece y guionista de la saga Scream, tiene nueva serie, y esta vez se aleja de los dramas sobrenaturales protagonizados por adolescentes como la exitosa Crónicas vampíricas o la malograda The Secret Circle. Con The Following, Williamson da un paso más en su carrera, en busca de un reconocimiento más amplio y una audiencia más heterogénea. ¿Y cómo lo hace? Básicamente escribiendo lo mismo de siempre, igual que siempre. The Following nos devuelve la obsesión noventera por los asesinos en serie en la línea de Se7en (David Fincher, 1995). Un detective en horas bajas y un criminal al que se trata como si fuera un genio, una gran estrella. La clásica batalla de egos, el juego del gato y el ratón. El agente, Ryan Hardy, es Kevin Bacon en su primer papel como protagonista de una serie de televisión. El asesino, Joe Carroll, está interpretado por James Purefoy (Roma). El piloto de The Following funciona, quizás demasiado evidentemente, como exposición de la premisa de la serie. Una pieza casi independiente que se encarga de despachar rápidamente los acontecimientos a modo de prólogo para dar paso a lo que corre el riesgo de ser una serie policíaca al uso.

El principal problema de The Following es el mayor defecto de Williamson como guionista: cree ser mucho más inteligente y astuto de lo que en realidad es. El piloto nos introduce en la mente del asesino, un admirado ex profesor de literatura de la universidad que, influenciado por Edgar Allan Poe y su concepción de la muerte vinculada a la belleza, comienza a matar. Carroll ejecuta sus crímenes como si fueran obras de arte (“la locura como arte”, que diría Poe), y siguen una línea de coherencia interna y referencias a la obra en la que se inspira que funcionan como pistas para la policía. ¿Puede haber algo más manido? Claro que sí: la tensión entre dos policías asignados a un caso, un libro sobre el asesino escrito por el agente que lo capturó, mensajes escritos en la pared con sangre (“Nevermore“, para más inri), etc. La investigación llevada a cabo por Hardy y sus colegas sirve para recomponer la psique de este supuestamente genial asesino, y lo hace a base de sobre-explicación y la repetición del nombre de Poe hasta la extenuación -18 meses le llevó al pobre Hardy resolver el caso, y ahora quiere dejar claro que es el mayor experto en la materia. En este sentido, The Following encaja a la perfección en el género procedimental de investigaciones criminales, en el que la exposición de los acontecimientos se ejecuta a través de diálogos clónicos, la reiteración de teorías, y absolutamente nada se deja a la imaginación del espectador. Teniendo en cuenta que The Following está en Fox, no sé por qué esperaba algo distinto.

No debería sorprender tampoco la forma y fondo del piloto de The Following, conociendo la mente del perpetrador. Estamos ante un producto 100% Williamson. El productor y guionista repite esquemas, recursos narrativos y visuales, y hasta se autoplagia. La deuda de The Following a Scream es obvia. Sobresaltos al aparecer un personaje de la nada (con el necesario golpe musical), esa puerta del garaje que se eleva para desvelar a una víctima del asesino (sentada en una silla, además), víctimas rubias, hermandades, un gusto por el gore light (la violencia en The Following es más gráfica de lo habitual en una network), y por supuesto, el imprescindible componente meta, sin el que Williamson no sabría ni por dónde empezar. La última conversación entre Hardy y Carroll en prisión es una reelaboración de cualquiera de las escenas finales de la saga Scream. El asesino escribiendo su historia y utilizando a los demás como títeres en su macabro teatro de muerte y psicología barata. Sin embargo, lo verdaderamente interesante de The Following es la idea que plantea Carroll en esta conversación, y que ya se exploró en Scream 4 sin Williamson: hay un poderoso culto al asesino ahí fuera que está dispuesto a seguirlo hasta el final. Y puesto que esto es lo que veremos con toda seguridad en los próximos episodios, cabe la remota posibilidad de que The Following sea un caso de “no juzgues una serie por su piloto”. Solo espero que Williamson deje escribir a los demás.