Perdidos, "The Package" (6.10)

Cómo conocí a Jin y Sun

¿Soy yo o este último episodio de Perdidos ha sido más gracioso y cachondo de lo normal? Por momentos he llegado a pensar que estaba viendo una sitcom sobre un grupo de náufragos muy distintos entre sí que se ven forzados a limar asperezas para hacer de la estancia en la isla una experiencia más llevadera, viviendo por ello mil y una situaciones disparatadas. Diría que “The Package” me ha recordado a La isla de Gilligan si la hubiera visto alguna vez. Imaginad risas enlatadas después de este diálogo entre Ben (ya parte integral del grupo, qué emoción) e Ilana:

Ben: ¿Qué? Por cuarta vez, estaba buscando mangos (risas tímidas por la cara de Ben) y ya estaba inconsciente cuando la encontré. ¿Por qué no me crees?
Ilana: Porque estás hablando. (Carcajada enlatada).

o de este:

Jack (a Sun): Puedes entender lo que digo, pero solo puedes hablar en coreano.
Miles: ¿Se golpea la cabeza y se le olvida el inglés? ¿Se supone que nos lo tenemos que tragar?
Lapidus: Lo dice el que habla con los muertos. (Carcajada y aplauso).

Además de esto, tenemos a Hurley interviniendo para decir una o dos frases características de su personaje, y perdiendo la exclusividad graciosa. Después está No-Locke, que es el viejo loco, un extraterrestre (“Tranquilos amigos, vengo en son de paz”) Me encanta este Locke (porque no es él, claro), es un tío muy divertido y su amistad disfuncional con otra loca genial, Claire, es de lo mejor de la sexta temporada.

Igual que en Friends estaba “Nos estábamos tomando un descanso”, Sun también tiene su frase característica graciosa, que como no podía ser de otra manera, repite en este episodio: “He venido para encontrar a mi marido”, claro que después añade “y no para salvar el mundo”. Por fin Sun dice algo más esta temporada. Aunque antes, en un giro inesperado y propio de la comedia de enredos más canónica, Sun se golpea la cabeza y olvida todo el inglés que sabe. (Sí, ahora imaginad un efecto de sonido de dibujos animados cuando Sun se da contra la rama y se cae al suelo). Luego tenemos a Sawyer desplazando su centro de gravedad hacia atrás, y levantando la barbilla, melena al viento, porque algo le huele a chamusquina. Sawyer está más Sawyer Season 1 que nunca. Y para terminar, Sayid, que junto a Locke forman el matrimonio del mal. Y si no leed esto:

Locke: Me voy, que tengo que hacer un recado.
Sayid: ¿Cuándo vas a volver?
Locke: Por la mañana. Cuida del campamento mientras yo no estoy.
Sayid: Ya no siento nada.

Bueno, también está Jin despertando en una estación Dharma y esperando a que aparezca el Jigsaw. Esto no es muy sitcom, pero me ha parecido muy gracioso.

En “The Package” intervienen todos los personajes, ya sea para hacer bulto en los campamentos o para, literalmente, decir una frase y no volver a aparecer. ¿Qué quiere decir esto? ¿Los guionistas no creen que Jin y Sun puedan aguantar solos un episodio de Perdidos sin aburrir al personal? Seguramente sea cierto. Aunque a mí la historia del matrimonio siempre me ha resultado interesante, por algún motivo, un episodio centrado en ellos normalmente me parecerá “menor” o de relleno. Aún así, creo que “The Package” es uno de los mejores episodios de lo que llevamos de temporada.

Con este episodio, me he dado cuenta de que la realidad alternativa (a partir de ahora, los side-flashes) es una idea brillante (vale, lo sospechaba ligeramente). Aunque nunca se ha dejado de lado el interés por el desarrollo, o más bien, por el retrato de los personajes, con los side-flashes uno tiene la sensación de asistir a un regreso al interior de los personajes. No había manera más astuta de cerrar el círculo. Gracias a los side-flashes, obtenemos una descripción de los personajes suspendida en el tiempo, una visión pura y completa de sus psyches, sin “contaminación” alguna. En el piloto vimos a Jin ordenando a Sun que se aprochase el botón de la camisa, y automáticamente emitimos juicios sobre las personalidades de los coreanos, que además duraron bastante tiempo. Con este episodio, vemos lo que habría pasado después (es un decir). Cuando vemos a Sun desabrochándose el botón en el hotel, para desafiar a Jin “¿No me vas a decir que me abroche el botón?” asistimos a un ciclo completo. La realidad en la isla no ha existido nunca para ellos, pero a nosotros nos ha servido para conocer a los personajes y al regresar al comienzo, somos conscientes de ello. No se me ocurre manera más genial y retorcida de retratar a unos personajes.

La trama principal (por llamarlo de alguna manera) de Perdidos sigue avanzando a pasos agigantados, aunque sea casi imperceptible. Los guionistas, en un alarde de descaro, se están permitiendo incluir información nueva en los side-flashes, porque en la isla nos están dando información de sobra para llevarnos al final. “The Package” sufre la resaca post-Richard Alpert en Pasión de Gavilanes, y aún así consigue mantener el tipo, gracias a una extraordinaria labor por parte de los guionistas. Aunque algunos, como Widmore, sigan viendo todo esto como “una combinación de mitos, cuentos de fantasmas y ruidos de noche en la jungla”.

Y ya solo me queda hablar de Jack Shephard, mi personaje favorito de Perdidos. Pero en lugar de decir nada sobre él, os dejo esto:

Do you trust me?

Jack, el hombre

Y esto lo escribía Gérard Imbert en su libro El transformismo televisivo, antes de haber visto a Jack en el faro, entre otras cosas.

 

Lost es un espacio ficcional pero, a la par, profundamente ambivalente, en el que se diluyen las categorías –en particular la frontera entre realidad y ficción, identidad y alteridad-, donde lo trascendente se confunde con lo inmanente: un espacio en el que el hombre se ve proyectado para expiar no se sabe qué pecado, segura y simplemente el de ser un hombre, un hombre sin trascendencia. En este espacio no hay lugar para el héroe, aunque haya acciones heróicas –y esto es típicamente postmoderno-, porque el hombre vive en un gueto, no puede salir de él y partir a la conquista del objeto de valor. Como en la obra de Jean-Paul Sartre Huis clos (A puerta cerrada), el hombre está condenado a convivir consigo mismo y con su espejo, que son los demás, su espejo y su infierno. “L’enfer, c’est les autres”, escribía Sartre: “El infierno, son los demás”… (2008:136).

 

Perdidos, "Lighthouse" (6.05)

En el país de los locos

A veces pienso que Perdidos debería llamarse Jack llora. En el episodio “Lighthouse”, el doctor Shephard llora hasta tres veces. Es el personaje de televisión que más recurre al llanto para expresar emociones. Llora cuando está agotado, llora emocionado, llora de impotencia, llora porque de repente es consciente de quién es, o porque intenta saber quién es y no lo consigue. Me fascina. No hay otro personaje igual en Perdidos. Es un niño grande, repelente y antipático, que se pone de morros cuando algo le molesta o le confunde, un gran profesional de la medicina que puede llegar a ser un tonto de remate en su vida personal, un héroe por auto imposición, que se niega a asumir que dejó de serlo hace mucho tiempo, o que sencillamente nunca lo fue. Jack me recuerda a mí. Una serie de actos o incluso apariencias le llevan a forjarse una imagen que hasta él mismo se cree, y que como estamos viendo, lleva a las últimas consecuencias. Jack se ha vuelto loco porque quiere ser quien cree que es y no puede, porque quiere que La Isla le devuelva esa identidad que otros ya han descubierto que no le pertenece. Jack es una decepción, para su familia, para sus compañeros de aventuras en la isla, para él mismo. Pero él es el único que lucha por comprenderse, por arreglarse. Los demás, la mayoría de espectadores incluidos, se han dado por vencido. A Jack, como a mí, le cuesta años asumir la verdad, asumirse, que ese hombre que salvaba a náufragos del fuselaje asesino después del accidente de avión ya no existe, o nunca existió, fue solo un reflejo en el agua. Jack está más perdido que nunca, y que nadie, pero parece que empieza a encontrarse…

Jack: I came back here because I was broken. And I was stupid enough to believe this place would fix me.

Dejando a Jack a un lado, “Lighthouse” ha sido en mi opinión un episodio irregular. Por un lado, ha sido muy “temporada 4” (dentro de una temporada muy “temporada 1”). Una vez acabado, y a pesar de contener momentos importantes e información esencial (siempre nos quejamos de la falta de información, y siempre nos dan información de sobra, la justa y necesaria para un episodio de 40 minutos), no he podido evitar tener la sensación de que “Lighthouse” vuelve a recurrir demasiado a las frases golpe de efecto/subidón de música/corte a negro. No digo que no las haya en episodios anteriores, solo que al terminar, me he quedado con la sensación de que el episodio se reducía a eso, de la misma manera que a veves pienso que la temporada final se está reduciendo a ver quién conoce a quién o con quién se encuentra quién en la realidad alternativa. Pero es solo una sensación intermitente. Por supuesto, esta temporada es mucho más que eso. O eso es lo que yo quiero creer.

Por suerte, el episodio tiene las dosis perfectas de acción y locura para compensar esa sensación regresiva a la cuarta temporada. Para empezar, Hurley está sembrado. No solo es el único alivio cómico de Perdidos, sino que es el enlace perfecto entre espectador y relato lostiano. La escena del faro ha sido genial. Jack le pregunta a Hurley “¿Cómo es que no lo habíamos visto nunca?”, a lo que este responde “Porque no lo estábamos buscando”. Toma. Más claro imposible. Dedicado a todos los que se quejan de los deus ex machina de Perdidos. Hurley nos invita a que sigamos dejándonos llevar por la historia (se ríe de nuestras teorías sobre la serie), y que si es posible, reduzcamos el número de preguntas, porque, en la mayoría de ocasiones, la respuesta será “porque sí”.

Y mención aparte merece la loca Claire. Su intervención en “Lighthouse” eleva las cotas de bizarrismo de Perdidos considerablemente. No hay frase o acto de Claire en “Lighthouse” que no resulte fascinante e increíble. La macabra cuna de Aaron, su cara de “mira qué Rousseau soy” cuando se prepara para coser a Jin, el (predecible) asedio con el hacha a su prisionero (que advierte a Jin de lo loca que está Claire, como si de dos víctimas de asesino en serie atadas en su sótano se tratase), y sobre todo, sobre todo, el momento “No estoy sola, tengo un amigo especial, y puede volar”. Es todo tan propio, tan genial. Aplausos para Claire.

En mi opinión, “Lighthouse” ha sido otra prueba de fidelidad y compromiso. Los elementos fantásticos del episodio me han parecido soberbios, además de justificados, o justificadores (algo que no necesitamos, pero que cuando tenemos, sienta bien). La escena en el faro ha sido de lo mejorcito de lo que llevamos de temporada, muy similar a la escena de la cueva del episodio anterior. Perdidos es más cuento de hadas que nunca, las continuas referencias a Alicia en el país de las maravillas y a El mago de Oz nos invitan a escuchar atentos el cuento, y dormirnos después, sin darle más vueltas a la cabeza.