Jumanji – Siguiente nivel: Otra partida ganadora

Contra todo pronóstico, Jumanji: Bienvenidos a la jungla se convirtió en una de las grandes sorpresas de la taquilla de 2017-2018. Con una entrega de Star Wars y el sleeper El gran showman como principales competidoras durante la temporada navideña, la secuela tardía del clásico protagonizado por Robin Williams superó todas las expectativas rozando los mil millones de dólares de recaudación mundial y recibiendo una respuesta muy positiva por parte del público. Lógicamente, Sony Pictures no tardó en anunciar una tercera parte que llega tan solo dos años después para intentar repetir la hazaña.

Jumanji: Siguiente nivel recupera a su cuarteto protagonista original, Dwayne Johnson, Karen Gillan, Jack Black y Kevin Hart, a los que se suman Danny DeVito, Danny Glover y Awkwafina, además de Nick Jonas y Rhys Darby, que también repiten. La pandilla original regresa al videojuego para jugar una nueva partida en la que la misión ha cambiado para llevarles desde las dunas del desierto hasta las montañas nevadas, pasando por otros lugares inexplorados del mundo de Jumanji, donde deberán enfrentarse a lo inesperado para salir de allí con vida antes de que sea game over.

Bienvenidos a la jungla funcionó tan bien, que Jake Kasdan apenas ha modificado nada con respecto a ella. Aunque tengamos nuevos personajes y localizaciones, en el fondo es la misma película. Y no podemos reprochárselo teniendo en cuenta que el resultado vuelve a ser un producto familiar bastante digno y entretenido de principio a fin. Más allá de sus energéticas y espectaculares escenas de acción, el éxito de esta nueva secuela (y del reboot en general) descansa en la química de su reparto. Salta a la vista en todo momento que todos se lo están pasando en grande haciendo la película y su diversión resulta tan contagiosa que casi te reta a no pasártelo bien.

Es cierto que el factor sorpresa se ha desvanecido y que a la película le cuesta arrancar, con un inicio que no se esfuerza por justificar que los protagonistas vuelvan a entrar en el juego (aquí es donde más se notan las prisas por hacerla cuanto antes). Pero una vez de vuelta en Jumanji, la película despega y el ritmo apenas decae hasta el final. De nuevo, lo mejor es el contraste entre los avatares y las personalidades de los jugadores, que han cambiado con respecto a la primera partida. Johnson y Hart vuelven a estar desternillantes, en esta ocasión imitando/bordando a DeVito y Glover respectivamente, y la película saca el mejor partido de los cambios de personalidad para dejarnos momentos muy divertidos en los que todos los actores se lucen cómicamente (Awkwafina poseída por DeVito también es genial).

Por lo demás, Jumanji: Siguiente nivel se desarrolla como un videojuego que no te deja soltar el mando hasta que has completado la misión. Sony ha encontrado la fórmula ganadora con esta franquicia y ha sabido reproducirla para realizar otra película de aventuras infalible para todos los públicos, cargada de acción y humor, en la que lo más importante no son los efectos digitales, sino los actores. Si bien repite esquema y no aporta nada a lo que ya habíamos visto, Jumanji: Siguiente nivel consigue escapar de la maldición de las secuelas, preparando el terreno para una tercera parte (cuarta si contamos la original) que promete cambiar las reglas del juego.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crítica: Pesadillas 2 – Noche de Halloween

La festividad de Halloween tal y como la celebran los estadounidenses se ha globalizado en los últimos años de tal manera, que ya ocurre como en Navidad: no puede existir sin sus películas temáticas. Hace tres años se estrenaba la adaptación al cine de la popular serie de novelas de terror juvenil Pesadillas (Goosebumbs), de R.L. Stine, toda una institución de la nostalgia noventera. La película, protagonizada por Jack Black (en el papel del autor) y Dylan Minnette (No respires), le daba un giro muy meta a la creación de Stine con una aventura fiel al espíritu de Pesadillas que a su vez reformulaba el concepto para el público del siglo XXI.

Su buen rendimiento en taquilla generó una secuela que llega justo a tiempo para celebrar la noche de las brujas en el cine: Pesadillas 2: Noche de Halloween (Goosebumps 2: Haunted Halloween). En esta ocasión, la acción se traslada al pequeño pueblo de Wardenclyffe, hogar de la mítica Torre Tesla, donde dos niños llamados Sonny (Jeremy Ray Taylor) y Sam (Caleel Harris) descubren un manuscrito oculto en una casa abandonada que resulta ser el primer libro inédito de R.L. Stine. Al abrirlo, liberan a la malvada marioneta Slappy (doblada al castellano por Santiago Segura), que llevará a cabo un plan para dar vida a todas las criaturas de los libros de Pesadillas. Sonny y Sam, junto a la hermana mayor del primero, Sarah (Madison Iseman), deberán unir fuerzas para detener a Slappy antes de que Halloween acabe en el Apocalipsis.

Aunque tenga ese aspecto de secuela directa a vídeo (que en realidad es parte de su encanto), lo cierto es que Pesadillas 2 es una más que digna continuación de una ya de por sí loable primera entrega. La película presenta una factura cuidada y unos efectos digitales mucho mejores de lo que cabía esperar. A eso se suma un reparto quizá menos estelar que el de la primera, pero igualmente dispuesto a pasárselo genial, del que destacan varios talentos infravalorados de la comedia USA, como la divertida Wendi McLendon-CoveyChris Parnell. Si bien el tono es más marcadamente infantil y el guion más simple, el film no excluye del todo al público adulto, aunque en esta ocasión la película esté más específicamente orientada al más joven.

Lo mejor de Pesadillas 2 es su aire desenfadado, su sentido del humor, muy presente en toda la cinta, y su imaginación a la hora de plasmar en pantalla a los monstruos de Stine, notables creaciones CGI obra de Sony Pictures Animation. Esta horda de monstruos, lo suficientemente amenazantes como para inquietar a los niños sin provocarles traumas, vuelve capitaneada por un Slappy convertido en la gran estrella de la función, con permiso de Jack Black, que aparece muy brevemente para dar continuidad a la historia y facilitar el eléctrico clímax.

En resumen, Pesadillas 2 sabe perfectamente a qué público se dirige. Sin descuidar a los nostálgicos que crecimos leyendo (o viendo en la tele) las historias de Stine, la nueva entrega de la franquicia es una película abiertamente familiar, y especialmente orientada a los más pequeños (esos ositos de gominola). En este sentido, cumple de sobra su función de entretenimiento para toda la familia con una propuesta ligera y eficaz. Es decir, si no se le exige demasiado, acaba dando más trato que truco.

Pedro J. García

Valoración: ★★★

Crítica: La casa del reloj en la pared

Eli Roth es conocido por dirigir películas como Cabin Fever, Hostel 1 y 2 o El infierno verde, así como por sus apariciones como actor en Death Proof y Malditos bastardos, de Quentin Tarantino. ¿Qué tienen en común estas películas? Que todas son para mayores de 18 años y están repletas de violencia explícita y gore. Por eso resulta chocante que su nuevo trabajo como realizador sea algo como La casa del reloj en la pared (The House with a Clock in Its Walls), una película fantástica para toda la familia.

O quizá no debería sorprendernos tanto. Robert Rodríguez ya realizó un salto parecido hace unos años con la saga infantil Spy Kids, donde aparcaba la vertiente ultraviolenta de Abierto hasta el amanecer, Sin City o Planet Terror para desarrollar una franquicia de aventuras para los más pequeños. Con La casa del reloj en la pared, Roth también encuentra la manera de poner su conocimiento y gusto por el cine de género y la serie B al servicio de un producto orientado al público pre-adolescente que se salda con muy buenos resultados.

Basada en el libro homónimo de John Bellairs, La casa del reloj en la pared cuenta la historia de Lewis (Owen Vaccaro), un inteligente y peculiar niño de 10 años que, tras quedar huérfano, se muda con su tío (Jack Black) a una enorme mansión llena de secretos asombrosos y rincones ocultos caracterizada por un tic tac que se esconde tras las paredes. Tratando de adaptarse a su nueva vida, Lewis descubre el mundo de la magia y, con la ayuda de su tío y su vecina (Cate Blanchett), decide estudiar para ser mago. Esto le llevará a descubrir un gran poder en su interior, pero también a tomar el camino prohibido de la magia: despertar a los muertos y reavivar la llama de una antigua y espeluznante rivalidad.

Hacer una película de terror para niños no es una tarea fácil. Tiene que resultar lo suficientemente terrorífica y amenazante como para no aburrir a los mayores, pero también saber dónde está el límite para no crear traumas de por vida. Roth logra hallar este equilibrio, y lo hace gracias al guion de Eric Kripke (Sobrenatural) y la ayuda de Steven Spielberg, cuya productora Amblin Entertainment se encuentra detrás del proyecto. La casa del reloj en la pared reproduce con tino el espíritu del cine fantástico de los 80, cuando las películas para todos los públicos se atrevían a ser oscuras y asustar de verdad a los niños y, así, creaban experiencias memorables que alimentan la nostalgia que hoy en día tanto vende.

La casa del reloj en la pared recuerda asimismo a otras sagas (posteriores) con origen literario como Harry Potter (hasta tiene a su propio Voldemort en un estupendo Kyle MacLachlan) o Una serie de catastróficas desdichas, así como a la muy ochentera cinta de animación Monster House (donde, como aquí, la casa también era un personaje) y el reciente reboot cinematográfico de Pesadillas de R.L. Stine, también protagonizado por Jack Black. Con este cóctel de referentes (algunos de ellos presentes en el film en forma de guiño), es fácil imaginarse qué nos depara tras las puertas de la mansión de Jonathan Barnavelt, que cobra vida a través de un fastuoso diseño de producción y un evidente amor por el género.

Aunque tarda en encontrar su tono y a la acción le cuesta arrancar, cuando lo hace, La casa del reloj en la pared no cesa en su extravagante despliegue de magia, acción, suspense y humor con un toque retorcido (Jack Black de bebé os perseguirá en vuestras peores pesadillas). Su mayor punto débil es quizá un protagonista infantil poco carismático, pero lo compensa con creces el divertido dúo formado por Black y una maravillosa Cate Blanchett (y su no menos fabuloso vestuario), que por otro lado sabe a poco (las pullas que se lanzan son lo mejor de la película). La historia de Lewis Barnavelt presenta mimbres para convertirse en una de las sagas favoritas del público infantil y su buena recaudación en la taquilla estadounidense garantiza una continuación. Solo pedimos una cosa: que Blanchett repita.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crítica: Jumanji – Bienvenidos a la jungla

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El caso de Jumanji es curioso. La película dirigida por Joe Johnston fue acribillada por la crítica a su estreno en 1995, pero la gran acogida del público la acabó llevando a ingresar en la cultura popular como una de las cintas para toda la familia más emblemáticas de la época. Su éxito (recaudó 264 millones de dólares en todo el mundo) fue el resultado de una feliz sinergia de elementos: la fuerte demanda de cine de aventuras con animales tras el pelotazo de Parque Jurásico, el boom de los efectos digitales (irrisoriamente primitivos vistos ahora, menos en el caso de los monos, que ya eran lo peor en su día) y Robin Williams en la cima de su popularidad noventera. Jumanji se estrenó en el mejor momento posible, y esto la ayudó a convertirse en uno de los acontecimientos cinematográficos que definieron a la generación que creció en los 90.

Sin embargo, la película no consiguió hacer despegar una franquicia, como por momentos pareció ser la intención. Sí, hubo una serie animada y una más que estimable secuela espiritual, Zathura, pero la cosa se quedó ahí. Hasta 2017. No hace mucho, Sony Pictures vio el filón de la nostalgia y decidió aprovecharlo anunciando un reboot de Jumanji. La noticia no fue recibida con el mismo nivel de virulencia que la nueva Cazafantasmas, pero sí se encontró con el rechazo de un público que tenía a la original en más alta estima de lo que creíamos. La cosa empeoró cuando se desveló la premisa: en lugar de un juego de mesa, Jumanji pasaba a ser un videojuego. ¡Horror, sacrilegio, infancia arruinada! Por todo esto, el temido reboot tenía todas las papeletas para ser un desastre, pero contra todo pronóstico, ha acabado revelándose como una de las sorpresas de la temporada.

Jumanji: Bienvenidos a la jungla, que es como se llama el invento, es muy diferente a la original. No se limita a repetir la jugada, sino que se configura a modo de secuela actualizadora para millennials y niños. Como adelanta el título, la acción se traslada enteramente a la jungla, es decir, al interior de Jumanji. Cuatro estudiantes de personalidades dispares son castigados a pasar el día limpiando el sótano del instituto, donde encuentran una antigua consola y un misterioso cartucho. Cuando inician una partida de la versión en videojuego de Jumanji, son absorbidos y transformados en avatares con identidades y habilidades radicalmente distintas a las de sus vidas reales. Juntos deberán emprender una peligrosa aventura resolviendo puzles, enfrentándose a enemigos mortales y avanzando de nivel hasta llegar al jefe final (Bobby Cannavale), contra el que deberán luchar para ganar la partida y evitar quedarse atrapados en el juego para siempre.

Dejando atrás el tablero, Jumanji: Bienvenidos a la jungla se presenta como un homenaje paródico a los 16-bits en el que el lenguaje de los videojuegos (las vidas, los tutoriales, los menús de selección, los power-ups, las secuencias cinemáticas…) proporciona una forma muy creativa de construir la aventura (aunque sea haciendo trampa, esta es una película de videojuegos que sí funciona) y la nostalgia se maneja con sorprendente acierto y mesura. Aunque técnicamente estamos ante una secuela, la nueva Jumanji evita caer en el error de la réplica y encuentra su propia voz, demostrando que tiene muy clara tanto su (nueva) personalidad como la época en la que le ha tocado vivir. Y esa época pertenece a una de las mayores estrellas del cine comercial y posible futuro presidente de los Estados Unidos, Dwayne Johnson. Si su anterior reboot, Baywatch, fallaba por completo en todo lo que se proponía, Jumanji da en la diana, y es en gran medida gracias a él. Verlo interpretar a un nerd enclenque y asustadizo atrapado en la montaña de músculos que es The Rock es una de las mayores atracciones de la película.

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Johnson está más gracioso que nunca (carcajada segura cada vez que redescubre asombrado sus bíceps), pero no está solo. Lo acompañan dos pesos pesados de la comedia generalista, Kevin Hart y Jack Black, que cumplen a pesar de que su histriónico humor pueda sobrecargar a muchos (quien esto escribe incluido), y la escocesa Karen Gillan, actriz todoterreno que demuestra sus excelentes dotes para la comedia y la acción protagonizando algunos de los mejores combates de la película y sacando el máximo partido de un personaje poco agradecido (construido para criticar estereotipos en los que en un momento u otro acaba cayendo). La dinámica que crea el cuarteto protagonista (quinteto contando a un más que decente Nick Jonas, que se incorpora al grupo a mitad de la aventura) es el principal motor cómico y emocional del film. Hay tanta química entre todos ellos que da igual que el argumento no sea nada del otro mundo o que algunas subtramas no terminen de cuajar. Al final (y al principio), lo importante es pasárselo bien, y todos se aseguran de que así sea.

Jumanji: Bienvenidos a la jungla no es ninguna maravilla (la original tampoco lo era, aunque nos encantase, a mí el primero), de hecho es más bien una tontería, pero es más que digna como cine familiar y entretenimiento ligero para las vacaciones. Divertida, simpática, con abundantes gags eficientes (sobran un par de chistes sobre lo que mola tener pene, eso sí) y diálogos más ingeniosos de lo que parece, secuencias de acción resultonas (atención al set piece del helicóptero, brutal) y encima, corazón. Porque afortunadamente, la película no deja nunca de apoyarse en los personajes para crear los conflictos, resolverlos ensalzando el trabajo en equipo y, durante su emotivo final, dejarnos con un apropiado mensaje sobre la amistad y la importancia de abandonar nuestros miedos y prejuicios para atrevernos a ser quienes realmente queremos ser.

Es decir, lo que prometía enfadar a la audiencia ha acabado haciendo todo lo contrario, ser un crowdpleaser de manual. Al no tomarse demasiado en serio y carecer de mayores pretensiones que hacer pasar un buen rato, Jumanji: Bienvenidos a la jungla invita a relajarse y disfrutar de la partida.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crítica: Kung Fu Panda 3

Kung Fu Panda 3

En los últimos años, Dreamworks Animation nos ha dado unas cuantas alegrías a los aficionados al cine de animación, como las dos entregas de Cómo entrenar a tu dragón o la joya de culto El origen de los guardianes. Pero también ha seguido cultivando esa vertiente suya menos “exigente”, con películas de usar y tirar que no han hecho mucho por su imagen de marca. La franquicia Kung Fu Panda se encontraría en un punto intermedio, con sus dos primeras películas más bien cerca del primer grupo, y la tercera, que ahora se estrena, retrocediendo un par de pasos hacia el segundo. Kung Fu Panda 3, primer largometraje que sale de Oriental Dreamworks, supone el regreso al exuberante y colorido universo oriental que nos conquistó y sorprendió en la primera película, pero baja considerablemente el listón a nivel narrativo y cómico, con una historia más convencional y reiterativa que se hace difícil justificar más allá de su razón de ser comercial.

Volvemos a la aldea de Po para saber qué es del simpático y atolondrado oso panda y sus Cinco Furiosos, los guerreros kung fu Tigresa, Grulla, Mono, Mantis y Víbora. La vida de Po transcurre con normalidad (básicamente artes marciales, trastadas y dumplings todo el día) hasta que reaparece inesperadamente su padre, Li Shan, después de mucho tiempo perdido. Po viaja con él y un polizón, el Sr. Ping (el pato que crió al protagonista como su hijo y está celoso de Li Shan), a la aldea secreta de los Pandas, donde conocerá a toda una comunidad de espíritus afines, dados a la vida osa y el buen comer. Sin embargo, la amenaza del villano Kai, que regresa del Más Allá para robar el chi a todos los maestros kung fu y conquistar el mundo, llevará a Po a entrenar a la aldea para convertirlos en una manada de Kung Fu Pandas que se enfrente al ejército de ánimas de jade del malvado, a la vez que él busca su fuerza interior para cumplir la leyenda del Guerrero del Dragón.

Kung Fu Panda 3_PosterKung Fu Panda 3 continúa la historia del rechoncho personaje blanquinegro, pero en cierto modo hace borrón y cuenta nueva. En esta película, Po debe volver a demostrar que es digno de ser llamado maestro en artes marciales y encontrar al héroe que lleva dentro, un conflicto más propio de una primera entrega que de una tercera. Por eso, Kung Fu Panda 3 supone un retroceso, o un impasse en la historia. Tampoco ayuda que los personajes secundarios (los Cinco Furiosos concretamente) sigan siendo personajes tan planos, o que el humor haya perdido frescura (aunque algunos chistes funcionen, la mayoría son muy típicos y el humor se puede hacer demasiado insistente y pesado). Afortunadamente, la película tiene atractivos de sobra para compensar la poca originalidad y repetición en la que cae: el conflicto paterno-filial entre Po, el Sr. Ping y Li Shan nos deja los momentos más emotivos de la cinta, los nuevos personajes (la aldea de pandas principalmente) son muy simpáticos, y por su puesto la espectacularidad de sus imágenes es su mayor baza.

Como sus predecesoras, Kung Fu Panda 3 es una obra de gran exuberancia visual, un energético estallido de luz y color con el que la antigua China cobra vida a través de preciosos fondos, impresionante animación y texturas digitales, y hermosas secuencias realizadas en animación tradicional para simular las acuarelas chinas. En definitiva, aunque no llegue al nivel de las anteriores entregas de la franquicia, tampoco sería justo situarla junto a las películas “de relleno” de la casa Dreamworks, aunque solo sea por la excelencia técnica que alcanza. Kung Fu Panda 3 está hecha para volver locos a los más pequeños de la casa, pero los adultos, y concretamente los fans del cine de animación encontrarán más de un motivo para disfrutarla.

Valoración: ★★★