‘Lady Bird’ y ‘El hilo invisible’: De lo mejor del año (Reseña Edición Limitada)

Como cada año, la pasada edición de los Oscar nos dejó grandes películas para la posteridad, entre ellas, Lady Bird, de Greta Gerwig, y El hilo invisible (Phantom Thread), de Paul Thomas Anderson, dos de los films con más nominaciones y dos de mis películas favoritas estrenadas en España en 2018. Ambos títulos ven la luz en formato físico de la mano de Universal Pictures, que las pone a la venta en ediciones sencillas en Blu-ray y DVD, más dos ediciones limitadas con libreto disponibles en exclusiva a través de fnac. Aprovecho este lanzamiento para hablar de estas dos maravillas del cine de autor reciente.

Lady Bird, de Greta Gerwig

Lady Bird es la opera prima como directora (o “realizadora”, como ella prefiere) de Greta Gerwig, conocida entre otras cosas por sus papeles en las recomendables Frances Ha, Mistress America Mujeres del siglo XX y su laureado trabajo como guionista en las dos primeras. Con su primera película, Gerwig regresa a su Sacramento natal para presentarnos una historia que bien podría servir como precuela de Frances Ha.

Protagonizada por la jovencísima tres veces nominada al Oscar (una de ellas por esta película) Saoirse RonanLady Bird es un precioso ejercicio nostálgico y semi-autobográfico en el que Gerwig ha depositado todo su corazón y talento. El film se suma a la tradición del mejor cine coming-of-age para contarnos la historia de una joven testaruda y rebelde con inclinaciones artísticas y don para el drama que se enfrenta a la recta final en el instituto en el año 2002, tras lo cual cumplirá su deseo de atrás su pueblo de una vez por todas.

Con grandes dosis de melancolíaexcelentes diálogos (“Muchas cosas pueden ser tristes, no solo la guerra”) y mucho sentido del humorLady Bird retrata con gran acierto la adolescencia y el paso a la vida adulta (concretamente durante la agitada etapa de transición post-11-S), experiencia formadora que todos hemos atravesado, y que hace que sea fácil verse reflejado en las vivencias de Lady Bird, magistralmente interpretada por Ronan.

Lady Bird nos habla de la forja de la identidad propia, de las relaciones entre padres e hijos (más concretamente el lazo materno-filial, que aprieta el personaje de la inconmensurable Laurie Metcalf) y el amor incondicional de la familia, de la amistad, y por último, de nuestro agridulce vínculo con el lugar de donde procedemos, donde crecimos; un sitio que “no podemos ver mientras estamos allí, porque estamos seguros de que la vida está en otra parte” adonde anhelamos marcharnos, pero con el que, tarde o temprano, aprendemos a reconciliarnos. Lady Bird transmite con magia y acierto estas sensaciones tan familiares, y tan esenciales a la experiencia de convertirse en adulto, alzándose como un emotivo retrato generacional y una de las mejores películas recientes sobre la adolescencia.

Sobre la edición limitada

Al igual que anteriores lanzamientos como madre! Call Me by Your Name, que también recibieron el lujoso tratamiento limitado, la edición exclusiva en Blu-ray para fnac de Lady Bird viene presentada en un estuche sencillo con un precioso slipcover de cartón, e incluye un libreto de 36 páginas con notas de producción y una extensísima entrevista a Greta Gerwig.

En el disco, los contenidos adicionales son más bien escasos. Los extras incluyen únicamente un audiocomentario de la realizadora y guionista junto al director de fotografía, Sam Levy, y un making of de 15 minutos titulado “Haciendo realidad Lady Bird, con entrevistas al equipo e imágenes del rodaje. Al menos, esta featurette ofrece una visión bastante completa de la producción, del casting a la interpretación, pasando por el vestuario, la fotografía o la composición de la banda sonora.

El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson

Desde que nos arrollase en 1999 con su magnum opus Magnolia, Paul Thomas Anderson no solo no tocó techo pronto, sino que ha seguido creciendo como cineasta, volviéndose cada vez más crudo, sutil y sofisticado en su forma de aproximarse a las historias. Después de dos obras difíciles y profundamente tristes como There Will Be BloodThe Master, seguidas de la inclasificable Puro vicio, Anderson firma su trabajo más accesible en mucho tiempo con El hilo invisible, sin por ello renunciar a su excentricidad y su manera tan particular de narrar.

Daniel Day-Lewis protagoniza este exquisito filme ambientado en el mundo de la alta costura en el Londres de los años 50, donde el controlador y meticuloso diseñador de la Casa Woodcock, Reynolds Woodcock, ve su ordenada y glamurosa vida alterada por la llegada de una visita inesperada: el amor. Alma (una portentosa e infravalorada Vicky Krieps) se introduce en su exclusivo entorno convirtiéndose en su musa y amante, muy a pesar de la protectora hermana del modisto (brillante Lesley Manville), y acaba desarrollando con él un atípico romance que desembocará en una relación tensa y retorcida caracterizada por la manipulación y la lucha de poder.

Con El hilo invisible, Anderson plantea una visión muy idiosincrásica del amor, muy peculiar y con un delicioso toque perverso que resulta sorprendentemente divertido. Todo en la película está cuidado hasta el último detalle, desde las magistrales interpretaciones hasta el último pespunte del impresionante diseño de vestuario (que recibió muy merecidamente un Oscar). Otro trabajo minucioso, inspirado y sublime de Anderson que se suma a una filmografía impecable.

Sobre la edición limitada

La edición limitada de El hilo invisible presenta el mismo diseño que Lady Bird, con una funda de cartón y un libreto de 36 páginas en el interior, solo que en este caso, el estuche es más grueso que el de una funda amaray clásica de Blu-ray. El libreto incluye extensas e interesantes notas de producción, fotos de la película y diseños de los preciosos vestidos que se pueden disfrutar en el film.

En lo que respecta a los contenidos adicionalesEl hilo invisible es más generosa que Lady Bird. Los extras incluyen:

·        Pruebas de cámara: Con comentarios de Paul Thomas Anderson. 8 minutos de imágenes de las pruebas de PTA para elegir las herramientas más adecuadas para hacer la película: lentes, iluminación, maquillaje, papel pintado… Esta featurette, ideal para interesados en el aspecto más técnico del cine, es tan hermosa como la propia película, e incluye una extraña y divertida guerra de comida entre Daniel Day-Lewis y Lesley Manville.

·        Para el chico hambriento: Una colección de escenas eliminadas con música de Jonny Greenwood. En lugar de una lista de escenas eliminadas al uso, se trata de un montaje con imágenes descartadas que se enlazan con escenas, diálogos y voz en off de la película.

·        La Casa Woodcock: Desfile de pasarela narrado por Adam Buxton (aprox. 3 minutos).

·        Entre bastidores: Fotografías de la película de Michael Bauman con versiones de prueba de las partituras de Jonny Greenwood.

Crítica: Isla de perros, la nueva obra de arte stop-motion de Wes Anderson

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GUAU, hacen los perros… y GUAU, hacen los espectadores al terminar Isla de perros (Isle of Dogs), la última película de Wes Anderson (El Gran Hotel Budapest). Esa onomatopeya es la única manera posible de expresarse tras el cúmulo de emociones atropelladas que se sienten ante las aventuras y desventuras de la patrulla canina más cool de la historia.

Una epidemia de gripe canina asola la ciudad de Nagasaki. Moquillo, mal genio, ladridos a todas horas y algún que otro mordisco donde no se debía. Los perros están desbocados. Ante tamaña crisis animal, y con cierto miedo a que la enfermedad se transmita al ser humano, el alcalde de la urbe dictamina la prohibición y el consiguiente exilio de todos y cada uno de los perros. Tanto mascotas como callejeros, todos los cánidos pasarán sus últimos días aislados en una isla colindante que hasta el momento había hecho las veces de basurero municipal. ¡Fuera pulgosos de nuestras vidas! ¡Larga vida al mundo gatuno! Pero como es normal ante este tipo de soluciones drásticas, las voces rebeldes no tardan mucho en aparecer y sus protestas, aunque no multitudinarias, se suceden. Por otro lado tenemos a Atari, un pobre chaval que lo único que quiere es recuperar a su perro desaparecido sea como sea.

Después de maravillar al gran público con El Gran Hotel Budapest y de llevarse unos cuántos premios de la Academia por el camino, Wes Anderson opta por una opción bastante arriesgada: volver al stop-motion. Aunque la decisión más fácil hubiese sido completar la trilogía aventurera formada por Moonrise Kingdom y El Gran Hotel Budapest, Anderson vuelve al terreno donde nos había entregado su mejor y más completa obra fílmica: Fantástico Sr. Fox.  Ni el despiporre de Los Tenenbaums: Una familia de genios, ni mucho menos la sobrevalorada Moonrise Kingdom. Hasta la fecha, esa bonita traslación del relato de Roald Dahl era la joya de su filmografía. Es necesario recalcar ese hasta la fecha, porque hoy es el día en que todo cambia. Ese altísimo nivel ha sido superado con Isla de perros. En esta epopeya canina, Anderson alcanza unas cotas de belleza absoluta que nos sume en un síndrome de Stendhal inaudito. La preciosidad del film es inigualable, desde los increíbles diseños de personajes y sus graciosas animaciones, hasta un cuidadísimo guión, repleto de buenos sentimientos y mil y una referencias cinematográficas de altura.

Sin huir de su característico mundo de fantasía, Anderson adopta una postura combativa a la que no nos tenía acostumbrados. Isla de perros es una poderosa metáfora de la situación actual que se vive en el Primer Mundo ante la realidad de la inmigración. No es difícil encontrar similitudes entre la manipulación informativa y gubernamental con la que se trata la epidemia perruna en la película con las conservadoras propuestas del régimen de Donald Trump ante los no caucásicos o el propio caso del Brexit. Aunque lejos de ahondar en la epidemia alt-right como sí está haciendo otro tipo de productos audiovisuales (Homeland, The Good Fight), Anderson decide no complicarse demasiado y opta por la colocación de un villano más o menos tradicional.

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Al igual que en sus películas con seres humanos de carne y pelo, el director ha sabido rodearse de un sinfín de caras (o voces) conocidas para dar vida a los perretes. Estrellas como Bryan Cranston (Breaking Bad), Liev Schreiber (Spotlight), Jeff Goldblum (Parque Jurásico) y, cómo no, dos rostros habituales de su cine: Edward Norton (Birdman) y Bill Murray (Lost In Translation) interpretan a unos perros con más carisma que Rin Tin Tin. Pero si alguien se lleva el gato al agua (¿alguien ha dicho gato?) esa es Scarlett Johansson (Under the Skin). Su interpretación vocal de Nutmeg, la perra modelo multidisciplinar, transmite a la perfección la esencia del cine de Anderson. Esa mezcla entre cool y resabidillo, de estar de vuelta y seguir siendo extremadamente gracioso. Todo con un deje y una cadencia sensual perfecta, marca Johansson. La Academia debería enmendar el error (o el vacío legal) de Her y nominarla este año. Igualmente geniales y tremendamente graciosas son las participaciones más anecdóticas, pero completamente robaescenas, de F. Murray Abraham (Amadeus) y Tilda Swinton (Solo los amantes sobreviven), otra musa andersoniana.

Isla de perros es un hito cinematográfico de esos que no ocurren todos los años. Una de esas cintas con las que la palabra delicia no hace méritos. Una verdadera obra de arte.

David Lastra

Nota: ★★★★★

El siglo de las mujeres

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En su ya continuada labor rescatando títulos que no llegan a las salas comerciales para su distribución en el mercado del vídeo doméstico en nuestro país, Sony Pictures Home Entertainment sigue añadiendo interesantes propuestas independientes a su catálogo, como es el caso de Mujeres del siglo XX (20th Centurty Women) y Certain Women: Vidas de mujer, dos cintas con acento femenino a reivindicar.

Dos de los cineastas más reconocidos del panorama independiente actual, Mike Mills y Kelly Reichardt, nos traen sus últimos trabajos cinematográficos, películas que tuvieron una excelente acogida en los circuitos festivaleros y los certámenes de premios más importantes de la pasada temporada. De hecho, el caso de Mujeres del siglo XX es especialmente llamativo, puesto que estuvo nominada a un Oscar (mejor guion original) y dos Globos de Oro (mejor comedia, mejor actriz de comedia), pero ha tardado un año en ver la luz en nuestro país. Más vale tarde que nunca, porque es uno de los films más hermosos y cautivadores del año pasado.

"Tú lo has visto como persona ahí afuera, en el mundo. Yo nunca lo haré".

“Tú lo has visto como persona ahí afuera, en el mundo. Yo nunca lo haré”. Bening personifica prodigiosamente el anhelo prematuro y la melancolía de la madre que ve cómo su hijo se transforma en un adulto.

Mujeres del siglo XX nos traslada a California a finales de la década de los 70 para presentarnos a Dorothea Fields (Annette Bening), una mujer divorciada que cría a su hijo adolescente, Jamie (Lucas Jade Zumann), en un ambiente de amor, libertad y feminismo, con la ayuda de Abbie (Greta Gerwig), una fotógrafa que vive en su casa, William (Billy Crudup), un carpintero también inquilino de Dorothea, y Julie (Elle Fanning), la magnética mejor amiga del chico. La película narra el proceso de crecimiento de Jamie y la importancia de la influencia femenina en su educación y su manera de ver el mundo, pero la experiencia del chico es en realidad un pretexto para llevar a cabo el retrato de tres mujeres en etapas muy distintas de su vida, tres personajes femeninos fascinantes en el que es uno de los años más importantes de sus vidas.

Rebosante de encanto bohemio y un lirismo nostálgico embriagadorMujeres del siglo XX tiene el poder de transportar al espectador directamente a la época en la que transcurre, y contagiarlo así de su espíritu reivindicativo y liberador. La película destaca sobre todo por el buen hacer de su reparto coral: sus estupendos protagonistas adolescentes, ese torbellino de energía y carisma que es Greta Gerwig y sobre todo la siempre infalible Annette Bening, en el que es uno de los mejores papeles de su carrera (y también de los más infravalorados, porque a pesar de las nominaciones y premios que recibió, no se le prestó la suficiente atención). Mills (Thumbsucker) firma otro de esos pequeños grandes relatos norteamericanos sobre el paso del tiempo, la búsqueda de uno mismo, la familia y la conexión humana capaces de remover, incluso de cambiar algo por dentro a quien se tope con ellos.

Por otro lado, Kelly Reichardt (Wendy and Lucy, Night Moves) continúa cimentando su reputación de auteur laureada con su más reciente trabajo, Certain Womenuna historia de vidas cruzadas, basada en tres relatos cortos de Maile Meloy, sobre los avatares de cuatro mujeres enfrentándose al día a día de sus vidas en Montana. Un fresco íntimo, minimalista y costumbrista interpretado impecablemente por un elenco encabezado por cuatro grandes actrices: Laura Dern, Michelle Williams, Kristen Stewart y Lily Gladstone.

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Las cuatro mujeres de Certain Women son Laura (Dern), una abogada resignada al sexismo diario por parte de sus clientes y colegas de profesión que se ve envuelta en una peligrosa situación con rehenes; Gina (Williams), una esposa y madre cuyo empeño por construir el hogar de su vida le acaba enfrentando con su marido; Beth (Stewart), una joven licenciada en Derecho que conduce cuatro horas todas las semanas para dar clases en un pueblo remoto, donde se hace amiga de la cuidadora de caballos de un rancho cercano (Gladstone), nuestra cuarta mujer, quien desarrolla una fuerte atracción por la visitante.

Mientras Mills utiliza con mucho éxito el humor, la poesía visual, la música y la nostalgia para llevar a cabo su retrato femenino colectivo en Mujeres del siglo XX, Reichardt opta por una mirada más fría y distante en Certain Women, en la que sus mujeres brillan de forma natural opuestas al entorno árido y deprimente en el que les ha tocado vivir. Aunque Dern y Williams cumplan como de costumbre, son Stewart y, sobre todo, la desconocida Gladstone las auténticas revelaciones del film (si es que a estas alturas podemos seguir calificando con ese apelativo a Stewart, muy consagrada ya como musa del cine indie), protagonistas de una preciosa historia de enamoramiento contada en el contexto de la soledad más acuciante con la sutilidad y la aspereza que caracteriza a la cineasta.

Mujeres del siglo XXCertain Women son perfectos ejemplos de cine de mujeres y hecho por mujeres para todo el mundo, y ya están disponibles en formato DVD de forma exclusiva en los puntos de venta físicos y online de fnac.

Comedias románticas de ayer y hoy: Jerry Maguire y Maggie’s Plan [Reseña Blu-ray]

Entre las novedades recientes en Blu-ray de Sony Pictures Video se encuentran dos comedias románticas separadas por veinte años, la clásica Jerry Maguire y la reciente Maggie’s Plan, dos formas muy distintas de abordar el género romántico que vienen a reflejar la sensibilidad y las tendencias cinematográficas de sus respectivas etapas. Y es que el tipo de rom-com que se hacía en los 90 ha dado paso a través de los años a una reinvención del género en la que la mujer ha ganado mucha más entidad, convirtiéndose en algo más que la clásica soñadora cuya meta en la vida es casarse con su príncipe azul. Menos mal.

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Jerry Maguire

Dirigida por Cameron Crowe (Casi famososVanilla SkyAloha), Jerry Maguire es una de las comedias románticas más exitosas de mediados de los 90. Esta película protagonizada por Tom Cruise cuando estaba en la cima de Hollywood logró lo que la mayoría de títulos del mismo género no solían conseguir, convertirse en una comedia romántica prestigiosa, aclamada por la crítica y nominada a numerosos galardones (entre ellos cinco premios de la Academia, que se dice pronto). Partiendo de una idea original de Crowe, Jerry Maguire venía disfrazada de película deportiva/drama profesional, pero en realidad se trataba de una rom-com clásica. Una jugada maestra pensada para atraer tanto al público potencial de una como de otra que surtió efecto y dio lugar a una de las películas más icónicas de su década.

En esta nueva edición en Blu-ray que conmemora el vigésimo aniversario del film, tenemos la oportunidad de reencontrarnos (o conocer por primera vez, si es una de esas películas que ha visto todo el mundo menos tú) a Jerry Maguire (Cruise), un agente deportivo en horas bajas, y Dorothy Boyd (Renée Zellweger), una tímida madre soltera que trabaja para él y con la que vivirá un apasionado romance. Tras perder su trabajo y a su novia (Kelly Preston) y ver cómo su carrera profesional y sus convicciones tocan fondo, Jerry hace lo posible por volver a la cresta de la ola con la ayuda de otra ex gloria, un jugador de fútbol interpretado por Cuba Gooding Jr., papel que le valió un Oscar a mejor actor secundario, y de Dorothy, con la que encuentra una nueva oportunidad para triunfar y ser feliz.

jerry-maguire-blu-rayJerry Maguire consagró a Cruise como galán cinematográfico moderno (años antes de que el mundo le cogiera manía) y convirtió a Zellweger en toda una revelación. La película destaca sobre todo por sus escenas cómicas y sus famosos diálogos, que pasaron automáticamente a formar parte de la cultura popular: “Tú me completas”, “Ayúdame a ayudarte” o la frase más famosa de la película, “Enséñame la pasta”. Pero después de dos décadas, lo mejor sigue siendo su emocionante final. La sempiterna escena propia de cualquier película romántica que se precie en la que uno de los protagonistas (en este caso Jerry) vuelve corriendo a los brazos de su pareja para declararle su amor, uno de los momentos más emotivos de la película, que termina con una de sus mejores frases: “Ya me tenías con el hola”.

Sobre el Blu-ray: La nueva edición de Jerry Maguire cuenta con una estupenda remasterización que conserva el grano original sin sacrificar nitidez y resalta los vivos colores de la película. Además, el disco incluye una tonelada de contenidos adicionales: Jerry Maguire: Nos volvemos a ver – Una retrospectiva de tres partes con nuevas entrevistas con Tom Cruise y Cameron Crowe, casi 60 minutos de escenas eliminadas y extendidas nunca vistas, galería de fotos, tráiler del cine, comentario visual de imagen en imagen con Tom Cruise, Renée Zellweger, Cuba Gooding Jr. y Cameron Crowe, escenas eliminadas con comentario del director y del montador, imágenes de los ensayos con comentario del director y del montador, “Mi primer anuncio” con Rod Tidwell, Drew Rosenhaus: como ser agente deportivo, vídeo musical “Secret Garden” de Bruce Springsteen y así se hizo.

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Maggie’s Plan

Final feliz. Fundido a negro. Rótulo: “20 años después”. Las cosas han cambiado mucho en el mundo, y por extensión, en el cine. Si Jerry Maguire era una comedia romántica contada principalmente desde el punto de vista masculino, en Maggie’s Plan es la mujer la que lleva las riendas de la historia en una película fresca y contemporánea que dirige Rebecca Miller (The Ballad of Jack and Rose) con un ojo puesto en la dramedia habitual de Sundance y otro en el cine urbano de Woody Allen.

Maggie (Greta Gerwig) es una neoyorquina sin suerte en el amor que un día decide que no quiere esperar más y se propone tener un hijo sola. Sin embargo, la misma noche que lleva a cabo la inseminación artificial, John (Ethan Hawke), un profesor de antropología y aspirante a novelista con el que ha entablado una bonita amistad, le declara su amor. Maggie, que también está enamorada de él, desecha su plan original para construir una vida en común, para lo que él debe abandonar a su mujer, Georgette (Julianne Moore), una ambiciosa académica. Pero en un giro inesperado, su relación con John no resulta como ella imaginaba, lo que le lleva a trazar un nuevo plan para solucionar su vida y la de él tratando de hacer el menor daño posible.

Si en Jerry Maguire teníamos a una madre soltera en busca de una figura paterna para su hijo, en Maggie’s Plan nos encontramos todo lo contrario, una mujer que decide tener un hijo ella sola y a priori no necesita que el hombre se involucre en sus vidas. Claro que, como la buena comedia de enredos que es, Maggie’s Plan da muchas vueltas a partir de esta premisa, convirtiéndose en una película tan divertida como sofisticada, un trabajo que flirtea con la screwball comedy a la vez que ofrece astutas observaciones sobre las relaciones que maggies-plan-blu-rayreflejan los cambios progresistas de los que hablábamos (por ejemplo, Maggie es amiga de un matrimonio, y quien la escucha y le da consejo sentimental paseando a su bebé en carrito es el marido, que además es su ex). Pero sin duda, lo mejor del film es su excelente reparto, una divertidísima Julianne Moore, un atinado Ethan Hawke, los habituales de la comedia USA Bill Hader y Maya Rudolph, y por encima de todos, la encantadora Greta GerwigMaggie’s Plan es Gerwig al 100%, por lo tanto, los que han disfrutado de sus películas anteriores (Frances HaMistress America) encontrarán en ella su mayor baza. Su carisma y sensibilidad convierten la película en un retrato inteligente y fresco de la vida en pareja, el trabajo, la maternidad y los sueños de futuro en la Gran Manzana. En definitiva, imprescindible para los fans de Greta Gerwig y el cine sobre jóvenes (y ya no tan jóvenes) navegando las difíciles aguas de la vida moderna.

Sobre el Blu-ray: Siendo una película de 2015, la calidad de imagen y sonido es tan buena como cabe esperar, aunque no es ese tipo de película que se luce por su apartado técnico o estético. Los contenidos adicionales incluyen: Comentario con la directora, Rebecca Miller, rueda de prensa en el festival de Sundance, así se hizo y tomas falsas.

Jerry MaguireMaggie’s Plan ya están a la venta en España. Sony Pictures Video también ha editado Maggie’s Plan en formato DVD.

Crítica: Jackie

Con su quinta película, El club, el chileno Pablo Larraín se ganó la atención de todo el mundo. Con Neruda, el trabajo que la sucedió, se consolidó como uno de los cineastas más personales del panorama latinoamericano actual, algo que no podía pasar por alto Hollywood. La película sobre el poeta chileno nos presentaba un biopic atípico que escapaba de la rutina que en gran medida define (y constriñe) a este género. Y esa era justamente la aproximación que le hacía falta a un film como Jackie, con el que Larraín demuestra una vez más su enorme sensibilidad para la narración, la puesta en escena y la construcción psicológica de personajes.

Recurriendo al gastado tópico, Jackie trata sobre la gran mujer detrás del hombre, o en este caso, la gran mujer que sostuvo al hombre y vio cómo su vida se apagaba entre sus brazos durante uno de los acontecimientos más definitorios de la historia de Estados Unidos. Este elegante y delicado drama se centra en la figura de Jacqueline Kennedy, interpretada por Natalie Portman, durante los cuatro días siguientes al asesinato de su marido, el presidente de EEUU. Larraín y Portman nos dejan observar desde una esquina la vida de Jackie y el impacto que el trágico suceso causó en ella, mientras a su alrededor, el gobierno y la sociedad se sumen en el caos y el luto nacional. Todos los ojos están puestos en la Primera Dama, en su mirada perdida y su icónico Chanel rosa, salpicado de la sangre de su marido, mientras ella experimenta el momento más difícil de su vida.

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Larraín está interesado en indagar en ese proceso de pensamiento que Jackie atraviesa inmediatamente después del asesinato del presidente, en mostrarnos la faceta más humana y visceral del icono, y llevar a cabo un retrato psicológico de una mujer que a lo largo de la historia ha sido reducida a un vestido y una tragedia. Para humanizar la figura de Jackie (para la sociedad de los 60 un referente de moda, de estilo de vida, y en definitiva, un maniquí), Larraín pone a la Primera Dama frente a un reportero de investigación (Billy Crudup), reconstruye el famoso especial televisivo en el que la esposa del presidente hacía un tour por su Casa Blanca a los estadounidenses (escenas que sirven su cometido de enseñarnos la realidad desde el otro lado, pero que añaden demasiado falseamiento al film), e imagina un mundo interior que se exterioriza con imágenes cargadas de poesía visual -gracias a una fotografía preciosa, con planos de luz natural como suspendidos en el tiempo, un sublime acompañamiento musical compuesto por Mica Levi, y un diseño artístico impecable. Todo para servir a un drama construido a base de instantes esparcidos y reordenados para descifrar la personalidad de la Primera Dama.

Una mujer rota, pero fuerte. Destrozada, deambulando por las vastas estancias de su hogar sumida en su duelo y llena de incertidumbre, pero aun así con el control de su papel en la administración de su marido, preocupada por la imagen, y sobre todo protectora de su familia. Una dama con todas las letras encarnada por una portentosa Natalie Portman (encuadrada siempre en el centro, ocupando el punto de fuga, el lugar que le corresponde), que se mimetiza en Jackie, reproduciendo sus ademanes, su forma de andar, su dicción y su distinguida presencia para dibujar un personaje de un millón de matices, rebosante de emotividad e inteligencia. Larraín rasca la piel de Jackie hasta verla sangrar a ella también, para mostrarnos tanto su vulnerabilidad como su fortaleza. Pero Jackie no es solo un retrato de la Primera Dama, a su vez es uno del presidente visto a través de los ojos de su mujer, un biopic encubierto de JFK que nos habla de la breve pero ajetreada presidencia de Kennedy y el legado de su familia y su administración, “la de la gente bella”, los reyes de la tierra de Camelot.

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Con la historia de Jackie, Larraín reflexiona sobre la necesidad de líderes fuertes y perfectos, y de cómo, a pesar de tener que mantener en pie la fachada idealizada a través de la que el público los percibe, estos también son seres humanos que se plantean las grandes cuestiones. “Hay un momento en la vida de toda persona en el que se da cuenta de que no hay respuestas. Entonces lo asumes o te suicidas”. Jackie lo asume y sigue adelante (“Solo la gente vulgar se suicida”), nos recuerda cómo las personas afrontamos la pérdida, cómo debemos hacernos a la idea de vivir con ella. La clave nos la da, muy significativamente, el recientemente fallecido John Hurt, que interpreta al cura que asesora a la Primera Dama tras la tragedia: “Me acuesto todas las noches y miro a la oscuridad preguntándome ‘¿Esto es todo?’. Pero a la mañana siguiente te vuelves a despertar pensando en tomarte tu café”. Efectivamente, Jackie no es solo el retrato de Jackie Kennedy más allá del glamour, como tampoco se puede reducir simplemente a una gran interpretación, también se trata de un excelente ensayo sobre la pérdida y el legado, sobre la fuerza que nos empuja a vivir un día más. Uno que no nos ofrece respuestas definitivas (porque no las hay), pero sí nos da razones suficientes para entender la necesidad de seguir en pie, como Jackie, serena, preparada para todo, con las manos entrelazadas y mirando hacia delante.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crítica: La sombra del actor

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Simon Axler (Al Pacino) es un reputado actor de teatro en el cénit de su carrera. Después de muchos años dedicado a la profesión, Axler ha perdido el norte y ya no distingue entre la realidad y la ficción, es decir, no sabe cuál es la diferencia entre vivir y actuar (“Como actor, he llegado a la convicción de que no se puede separar cualquier escena de un guión de lo que te ocurre en la vida real. Ambas  situaciones son finalmente la misma”). Su deterioro mental afecta a sus aptitudes como intérprete, y cuando comprueba que ha perdido el talento y ha olvidado cómo actuar encima de un escenario (la única manera de llamar la atención de público y crítica es llevar a cabo tretas extravagantes sobre las tablas), cae en una depresión con tendencias suicidas. Cuando Pegeen (Greta Gerwig), la hija de una antigua amiga (Dianne Wiest), regresa a su vida, Axler ve una oportunidad para salir del hoyo en el que se ha metido e intentar recuperar su don. A pesar de la diferencia de edad (de niña estaba colada por él), y de que Pegeen es…, bueno, lesbiana, el actor emprende una aventura romántica con ella.

Este es el argumento de La sombra del actor, lo nuevo del veterano Barry Levinson (Rain Man, Good Morning Vietnam), adaptación al cine de la novela número 30 de Philip RothThe Humbling (en España titulada La humillación). En ella tiene lugar el encuentro y colisión de dos generaciones actorales, la vieja escuela del cine de autor de los 90 y la millennial. Al Pacino y Greta Gerwig La sombra del actorhacen pareja para ofrecernos una neurótica y tormentosa relación que sostiene una dramedia de grandes desequilibrios, un film a menudo incómodo y extraño, no por lo que nos cuenta, sino por cómo lo hace. Levinson dirige a Pacino con soltura, hablan el misma idioma y a pesar de que La sombra del actor puede provocar sobredosis por exposición continua al mítico actor neoyorquino, el director saca todo el jugo interpretativo de su protagonista. No así con Gerwig, que parece descontrolada y desbordada, sola ante el peligro e incapaz de encontrar un punto en común con los “viejos” talentos con los que trabaja.

Axler es un personaje muy goloso, una oportunidad de lujo para un actor que ha dejado muy atrás su época dorada y sobrevive de las rentas. Si no que se lo digan a Michael Keaton, cuyo Riggan de Birdman parece una versión actualizada del Axler de Roth. La película de Alejandro González Iñárritu tiene muchos elementos en común con la de Levinson, y las comparaciones son inevitables. Sin embargo, donde Birdman recurría a la pirotecnia narrativa, La sombra del actor opta por la calma neurasténica del Woody Allen de hace dos o tres décadas.

El resultado es una cinta de espíritu noventero, un trabajo correcto pero demasiado chapado a la antigua. Levinson muestra una evidente dificultad para conectar con el cine del siglo XXI, y por extensión, con el público actual (la culpa no es toda suya, parece mentira que la novela de Roth se publicase en 2009). La prueba definitiva está en Pegeen y su relación con Axler, trama que termina por hundir el film. El tratamiento de la sexualidad del irritante personaje de Gerwig es lamentable. Levinson y Roth entienden la homosexualidad en términos muy carcas y simplistas: ser lesbiana es querer ser hombre, ser gay es desear convertirse en mujer y para saltar alegremente de una orientación sexual a otra lo más importante es empezar a vestir como el sexo opuesto. Si La sombra del actor fuera una persona, sería la típica que pregunta a una pareja gay “¿Y quién es el hombre?” Muy 1990, muy triste.

Valoración: ★★½