[Reseña] Cine independiente inédito en España que llega a DVD

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Sony Pictures Home Entertainment sigue apostando por el cine independiente con sus lanzamientos directos a vídeo. A lo largo de los últimos años, la distribuidora ha creado una voluminosa biblioteca DVD y Blu-ray de títulos inéditos en salas comerciales españolas, rescatados en su empeño de dirigirse a lo que ellos llaman los “gourmets cinematográficos”.

Entre los films más recientes lanzados en DVD se encuentran cuatro que pasaré a reseñar a continuación. Una selección de cine independiente norteamericano que, en muchos casos, llega precedido de una buena acogida en festivales y avalado por estrellas no tan conocidas admiradas por el público, pero que a pesar de esto, permanece a la sombra de otros estrenos más grandes. Es hora de reivindicar de nuevo estas pequeñas películas, descubrimientos que en algunos casos nos deparan grandes sorpresas.

Band Aid (Zoe Lister-Jones)

band-aidEl de Zoe Lister-Jones es uno de esos rostros que se quedan (quizá porque guarda un asombroso parecido con Dakota Johnson y nuestra María Valverde). Puede que los fans de la serie New Girl la conozcan gracias a un papel recurrente en la serie, y además, es una de las protagonistas de la comedia de CBS Life in Pieces. Pero desde que comenzó a trabajar en el mundo del espectáculo y desarrollar “one-woman shows”, Lister-Jones siempre ha estado interesada en escribir su propia historia.

Band Aid es su opera prima como directora, una original comedia musical que sirve como plataforma para su talento polifacético como cineasta, actriz, escritora y compositora. La película se enmarca en la dramedia sobre la vida en pareja y nos presenta a Anna (Lister-Jones) y Ben (Adam Pally), un joven matrimonio en crisis que decide convertir sus frecuentes peleas en canciones. A la pareja se une su excéntrico vecino, interpretado por el omnipresente Fred Armisen (SNL, Portlandia), con quien forman una banda que funcionará como terapia para superar sus dificultades sentimentales y evitar que las presiones de la vida en común a los treinta y tantos (tener hijos, encontrar el trabajo ideal, sequía sexual) acaben con su relación.

Una película tierna pero afilada que sortea con agilidad las (trilladas) convenciones del género con humor ácido y diálogos inteligentes que diseccionan con franqueza las relaciones (heterosexuales).

La edición en DVD incluye varias escenas eliminadas en las que descubrimos a varios actores que no aparecen en el montaje final (Chrissie Fit, Jerry O’Connell) y un divertido vídeo musical.

Dos amantes y un oso (Kim Nguyen)

dos-amantes-y-un-oso-dvdLa ganadora del Emmy Tatiana Maslany (Orphan Black) y Dane DeHaan (Valerian y la ciudad de los mil planetas) protagonizan este atípico drama romántico sobre dos almas solitarias marcadas por el destino que viven en una pequeña población cercana al Polo Norte.

Repleta de bellísmos planos nevados y salpicada de sorprendentes instantes de realismo mágicoDos amantes y un oso es una experiencia extrañamente hipnótica, una película inquietante e inesperada en la que puede costar entrar al principio, pero que acaba entrando en contacto con sus emociones durante su impactante recta final, en la que la pasión y la supervivencia se dan la mano.

Kim Nguyen (nominado al Oscar a Mejor película de habla no inglesa por Rebelde – War Witch), dirige esta nada convencional pieza cinematográfica que nos habla sobre el amor y el deseo en condiciones de aislamiento, así como de la locura que nace de estar atrapado en soledad por un pasado que te persigue. Una impredecible y alternativa historia de amor anclada por dos estupendas interpretaciones protagonistas (Maslany sobresale, por supuesto), que combina romance, drama indie y thriller, todo envuelto en imágenes árticas de ensueño que por momento parecen salidas de un videoclip de Björk.

La venganza se sirve fría (Kevin Tent)

la-venganza-se-sirve-friaKevin Tent, colaborador habitual de Alexander Payne (Entre copasNebraska), dirige esta comedia de enredos protagonizada por Domhnall Gleeson (FrankStar Wars), Thomas Haden Church (Entre copas, Divorce), Christina Applegate (La cosa más dulceMalas madres) y Nina Dobrev (Las ventajas de ser un marginado, The Vampire Diaries).

La venganza se sirve fría (Crash Pad en inglés) nos presenta a Stensland (Gleeson), un romántico empedernido que, tras una aventura sexual con una mujer (Applegate), está convencido de haber encontrado el amor verdadero. Sin embargo, ella no lo vive de la misma manera, ya que está casada y solo lo ha utilizado para vengarse de su marido. Es entonces cuando Stensland se ve envuelto en una contienda matrimonial de la que sacará una improbable amistad cuando el marido de su amante decida convertirse en su compañero de piso.

Aunque el film roce por momentos la cuñadez, Tent evita caer en el sexismo al que parece estar abocada por su su llamativo y algo anticuado argumento, esforzándose en no convertir al personaje de Applegate en la mala de la película y humanizando a sus personajes masculinos, interpretados por un dúo cómico tan raro como eficaz. Una buddy film simpática para una tarde tonta.

La edición en DVD incluye tomas falsas.

Dean (Demetri Martin)

deanEl cómico y guionista Demetri Martin (un Jason Schwartzman de saldo) presenta su debut en la dirección de largos con Dean, escrita, dirigida y protagonizada por él mismo. La película cuenta la historia de un neoyorquino aspirante a ilustrador que viaja a Los Ángeles, donde encuentra una vía de escape de sus problemas tras la muerte de su madre. Allí se enamorará de la encantadora Nicky (Gillian Jacobs), viéndose atrapado entre dos opciones: quedarse en Los Ángeles o regresar a su vida en Nueva York, donde su padre (Kevin Kline) se encuentra perdido tras vender su hogar familiar.

Dean se adscribe a la dramedia romántica, existencial y autobiográfica que tanto le gusta explorar a los actores de comedia cuando dan el salto a la dirección. La película plantea una equilibrada, si bien ya muy vista, aproximación al drama desde el humor, y al humor desde el drama, para contarnos un poco lo mismo de siempre. Aunque Martin tiene potencial, no es Woody Allen ni Wes Anderson (clarísimas influencias), y dudo que tenga algo verdaderamente interesante o novedoso que decir. La salvan Kline y Mary Steenburgen, que tienen las mejores escenas.

Por último, ¿por qué Gillian Jacobs sigue encasillándose en el papel de la chica de los sueños y objeto de fascinación del típico feúcho buena gente (GirlsLove, y ahora esta)?

Unbreakable Kimmy Schmidt: ¡Es un milagro!

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¿Alguien se puede sacar de la cabeza la contagiosa sintonía de cabecera de Unbreakable Kimmy Schmidt? No, ¿verdad? ¿Pero alguien quiere hacerlo? Es escuchar esas primeras notas y los coros celestiales con los que empieza la canción y los niveles de felicidad se salen de la gráfica. Y si tenéis suerte, lo mismo os pasará con la serie en sí, comedia creada por Tina Fey y Robert Carlock (30 Rock) que está hecha básicamente para hacer feliz al espectador, una explosión de color, extravagancia y buen rollo que hace justicia al leit motiv de su opening: “Females are strong as hell!” 

Sin embargo, Unbreakable Kimmy Schmidt no es para todo el mundo. En más de un aspecto, la serie es muy similar, prácticamente igual que 30 Rock, principalmente en lo que respecta al humor, tan marciano, autorreferencial, absurdo e idiosincrásico como el de la brillante serie de NBC. E incluso para los que disfrutan esta propuesta surrealista y alocada, Kimmy Schmidt puede ser lo que los anglosajones denominan ‘hit or miss’. Es decir, que lo mismo te da en la cara con el peor chiste de la historia que te deja caer un gag tan genial que recordarás (y usarás como gif) durante el resto de tus días, o bien te deja un rato pensando si es lo primero o lo segundo… “Bunny and Kitty being best friends, together forever the fun never ends” ♪ ♫ ¿Por dónde iba? Ah, sí. Esa es pues, su mayor baza y a la vez su mayor debilidad, un ‘todo vale’ (pero dentro de unos parámetros de corrección, no política, sino humana) que hace que la serie resulte algo irregular, a pesar de ser siempre divertida.

Para quien no la haya visto nunca, Kimmy Schmidt es la historia de una joven optimista y bondadosa (uno no sabe donde termina Ellie Kemper y empieza Kimmy) que trata de recuperar su vida después de su cautiverio de quince años en un búnker. Raptada por el Reverendo (Jon Hamm), Kimmy permanece aislada junto a otras tres ‘hermanas’ bajo tierra, creyendo que el mundo se ha acabado. Pero cuando es rescatada descubre que no solo no se ha acabado, sino que lo tiene a su disposición, por lo que decide irse a vivir a Nueva York a buscarse la vida. Sin embargo, Kimmy se ha perdido quince años de evolución (o involución, según se mire), y vive estancada como pre-adolescente en los 90, como demuestran sus referencias anticuadas, su desconocimiento de los avances tecnológicos o su colorista e inocente sentido de la moda. A pesar de todo, Kimmy conserva la buena disposición ante las adversidades, se empeña en aprender para ponerse al día y convertirse en adulta, es una brillante bola de energía, y se mantiene ‘irrompible’ e impermeable a la maldad/realidad que la rodea (aunque tenga que descubrir que para crecer a veces hay que romperse y que no es necesariamente bueno que siempre sea Navidad). En definitiva, un buen ejemplo de la ‘strong as hell female’ de la que habla el opening.

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Al menos hasta que la segunda temporada llega a su ecuador. Lejos de tener las piernas cortas, la premisa de Kimmy Schmidt ha dado mucho de sí en estos nuevos capítulos, y promete tener más cuerda para el próximo año. A nivel de chistes y tramas, la segunda temporada no se ha diferenciado mucho de la primera, pero en cuanto a la historia de Kimmy, hemos avanzado bastante. Para empezar, con estos capítulos se nos ha dejado claro que aun nos queda mucho por saber sobre lo que ocurrió en el búnker (el cliffhanger final da fe de ello, y garantiza la presencia de Jon Hamm en la tercera temporada, ¡yay!) y no solo eso, sino que el síndrome post-traumático de Kimmy no solo se basa en su experiencia como rehén de la Secta del Reverendo, sino que se remonta años atrás. Para indagar en el pasado de Kimmy, la segunda temporada va dejando píldoras a lo largo de los capítulos (los eructos, los prontos violentos, los triggers) e introduce un nuevo personaje, una psicóloga alcohólica encarnada por la propia Tina Fey (que el año pasado interpretó a una parodia de Marcia Clark que, afortunadamente, no ha repetido) para unir las piezas del puzle de Kimmy. A través de sus sesiones de terapia y sus viajes nocturnos en Uber (el nuevo trabajo de Kimmy), la protagonista halla el origen de sus problemas: su madre (“siempre es la madre”). Así, en el último capítulo de la temporada asistimos al reencuentro de Kimmy con la mujer a la que culpa de su tragedia (Lisa Kudrow), un ‘enfrentamiento’ en busca de explicaciones que, a pesar de no ayudarle obtener las respuestas esperadas, le sirve para madurar y crecer como persona.

“¿Por qué te gustan tanto las montañas rusas?”
“A veces solo quieres gritar como una loca y una montaña rusa es el único sitio donde puedes hacerlo sin que nadie te mire raro”.

Pero Unbreakable Kimmy Schmidt no es solo Kimmy Schmidt. Sus secundarios se han vuelto aun más grandes que en la primera temporada. Jacqueline (Jane Krakowski) también ha crecido como persona, y aunque sigue siendo una especie de Jenna Marooney descafeinada, su personaje está evolucionando (forzada por sus ‘precarias’ circunstancias) para tener consciencia de las injusticias del mundo en el que ha vivido hasta ahora, y por tanto de sí misma (atención a cómo la serie, lejos de recular, ha transformado la polémica trama de las raíces indias de Jacqueline en algo más comprometido). La entrañable Lillian (Carol Kane), que es como Phoebe Buffay 30 años después, también ha tenido su propio arco de temporada, en el que la hemos visto luchando contra la gentrificación/hipsterizamiento de su querido barrio de Brooklyn, una historia de amor más épica que lo suyo con Robert Durst (Fred Armisen). Y por último, y por ello más importante, Titus Andromedon, la gran estrella de Unbreakable Kimmy Schmidt. Tituss Burgess es un animal escénico, da igual que esté en segundo plano, la mirada se va inevitablemente hacia él y su maravillosa expresividad. Y lo suyo en esta segunda temporada ha sido una barbaridad. Qué espectáculo, qué timing para la comedia, qué de matices, y de momentos para la posteridad. Su trama romántica con el adorable Mikey (Mike Carlsen) ha sido un gran acierto, y ha hecho que el personaje crezca aun más si cabe. Como Kimmy, los tres secundarios han emprendido su propio viaje de autoconocimiento (que está lejos de haber acabado) y así, Unbreakable Kimmy Schmidt ha sabido ir más allá de sus rebuscados (en el mejor sentido) chistes y juegos de palabras para no estancarse.

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Claro que, como decía al principio, esta serie no es para todo el mundo. O conectas con su humor o no. Pero si lo haces, te espera un divertidísimo viaje repleto de cameos geniales (grande y muy oportuno el de Joshua Jackson) y fantásticas estrellas invitadas (Amy SedarisAnna Camp), inteligentes referencias pop (como la que identifica al Reverendo con Don Draper, y que solo los que han visto Mad Men pillarán), momentos musicales (de hecho, UKM podría considerarse un semi-musical) y surrealismo para para un tren (¡El Eccehomo de Borja!). Pero lo mejor de Unbreakable Kimmy Schmidt es que no se queda ahí, sino que también sabe ser introspectiva, romántica, reivindicativa, y sobre todo un infalible chute de optimismo y empoderamiento. Todos juntos: They alive dammit! It’s a miracle!