Crítica: Trolls

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Trolls es la nueva marca de juguetes/moda nostálgica que se convierte en película de animación en Hollywood. Los simpáticos y omnipresentes muñequitos con puntiagudos pelos de colores de los 90 se convierten en protagonistas de su propia aventura animada gracias a DreamWorks y 20th Century Fox, que trasladan el imaginado universo de estas dicharacheras criaturas a la gran pantalla. A primera vista, Trolls parece la enésima cinta de dibujos de Happy Meal, y hasta cierto punto es exactamente eso, pero si miramos más de cerca nos daremos cuenta de que es un producto mucho más cuidado de lo que parece, y definitivamente mejor de lo que debería haber sido.

La película dirigida por Walt Dohrn (Bob Esponja) y Mike Mitchell (Sky HighShrek, felices para siempre) crea toda una mitología alrededor de estos personajes, que reciben un moderno lavado de cara a base de purpurina y pieles multicolor a juego con su pelo. La historia de los Trolls se asemeja a la de Los Pitufos, una comunidad muy unida que vive en armonía hasta que una amenaza exterior rompe su pacífica existencia. La diferencia es que la historia comienza con los Trolls ya en manos de sus antagonistas, los Bergens, una raza de ogros que creen que la única manera de hallar la felicidad es alimentándose de estos pequeños seres. De esta manera, todos los años celebran la festividad que conocen como el “Trollsticio”, donde eligen a varios Trolls del árbol donde viven (enjaulado y custodiado por ellos en el reino) para zampárselos en una gran comilona ritualística. Hasta que un día los Trolls se escapan a través de un túnel y rehacen su vida en el bosque. Allí permanecen ocultos hasta que una de las macro-fiestas de la troll más feliz del mundo, Poppy (Anna Kendrick), atrae la atención de sus captores, que encuentran el nuevo emplazamiento de la aldea y raptan a la mitad de su población. A partir de ahí, Poppy se embarcará en una odisea para rescatar a su amigos, con la ayuda a regañadientes del cascarrabias Branch (Justin Timberlake).

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Trolls sigue los dictados del cine de dibujos diseñado para reventar la taquilla y vender juguetes. Pero no hay que comérsela de vista. O mejor dicho, no hay que comérsela solo de vista. La película es todo un estallido de luz y color técnicamente sobresaliente y repleto de imágenes golosas y acción hiperactiva, pero también es una aventura infalible y con muy buen ritmo (nunca mejor dicho), una relectura del cuento clásico de superación y compañerismo convertido en cuento de hadas moderno inyectado de música y distracciones continuas para la generación EDM. Esto último puede sonar mal, lo sé, pero Trolls no llega a empachar o a convertirse en el despropósito que estaba llamada a ser gracias a un humor muy afinado y a una actitud desenfadada y autoconsciente que hace que, cuanto más tonta es, más encantadora y adorable se vuelve. El humor espídico que recorre la película está, salvando las distancias, en la línea de lo que vimos en La LEGO Película, y sus chistes y gags, en especial los musicales, son sorprendentemente ingeniosos.

Efectivamente, Trolls es también, y quizá por encima de todo, un musical. La película incluye versiones de clásicos del pop y el rock desde los 80 hasta nuestros días, imbuidos de ese sonido dance y electropop que domina las listas de éxitos, e interpretados por unos más que eficientes Justin Timberlake y Anna Kendrick, que se encuentran como pez en el agua durante toda la película (acompañados de un reparto de voces que incluye a Gwen Stefani, James Corden o Zooey Deschanel). Los números musicales (incluido el pegadizo “Can’t Stop the Feeling” de Timberlake, aquí interpretado a dueto durante el fantástico clímax) son la estrella de la función, ágiles, divertidos, bien interpretados y usados con inteligencia para avanzar la historia o complementar las caracterizaciones de sus personajes; como el otro tema original, la muy BroadwayGet Back Up Again“, donde Kendrick nos convence de que nos dejemos llevar por la película, o la preciosa cover de “True Colors” de Cyndi Lauper, con la que el film se vuelve oportunamente emotivo.

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Y ahí está la clave, en entregarse a la propuesta, abandonarse a su irresistible optimismo y su contagioso sentido del humorTrolls no es comparable a Pixar, ni incluso a los mejores títulos de DreamWorks, pero es que no tiene por qué serlo. No debemos subestimar el poder de una película como esta, que, en primer lugar, es un espectáculo mucho más calibrado y digno de lo que parece, y en segundo, está hecha para divertir y poner de buen humor, sin más. El problema es cuando una cinta de estas características menoscaba o se olvida de la inteligencia de sus espectadores, y afortunadamente, Trolls no lo hace, sino que se preocupa en conectar con ellos, y hacerles reír con algo más que el típico humor para pre-escolares. Con su bonito discurso sobre la búsqueda de la felicidad, algo con lo que tanto niños y mayores pueden conectar personalmente, Trolls acaba conquistando su propósito y nos invita a soltarnos el pelo y menear las piernas. Cuidado, imposible resistirse.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crítica: Los pingüinos de Madagascar

Los Pinguinos de Madagascar

Era cuestión de (poco) tiempo que los pingüinos de Madagascar, una de las sagas animadas de DreamWorks Antimation Studios, protagonizaran su propia película para el cine. No cabe duda de que son los robaescenas oficiales de la franquicia (con permiso del Rey Julien), y ya llevan varios años triunfando en televisión, con el primer “Nicktoon” del estudio, la exitosa serie del canal Nickelodeon que se encuentra entre los dibujos infantiles más vistos de la tele. Además, ¿a quién no le va a gustar un pingüino torpón y adorable? Es claramente uno de los animales más mercantilizados y explotados por la industria del entretenimiento en los últimos años (“¿Por qué creéis que hay tantos documentales sobre pingüinos en la tele?”) y con razón: “¡Son tan cucos y coquetos!”

Los pingüinos de Madagascar es pues un vehículo hecho a medida para dar rienda suelta a la pingüinomanía, un oportuno producto (énfasis en la palabra “producto”) diseñado para hacer las delicias de los pequeños y no tan pequeños fans del animal, y vender muchos peluches. La película está protagonizada por el divertido cuarteto que forma la élite pingüinil de espías plumíferos: Capitán, Kowalski, Rico y Soldado, cuatro simpáticos personajes convertidos en algo más que sidekicks cómicos o “teloneros” de los animales del zoo de NY. Adelantándose a la primera película de los Minions de Gru: Mi villano favorito, Fox se remonta al comienzo y nos lleva a la Antártida para darnos a conocer los orígenes de su propia troupe de mascotas que han eclipsado a los protagonistas de sus respectivas sagas.

Los Pinguinos de Madagascar_PosterEn el continente helado damos la bienvenida al mundo al atolondrado Soldado, durante una hilarante secuencia de apertura repleta de buenos gags y un humor muy afinado (más de lo esperable), y la aventura continúa a lo largo y ancho del Globo (Venecia, el desierto de Gobi, Shangái, el Pacífico Sur, Nueva York y Kentucky), en una loca y desenfrenada odisea junto a la organización encubierta Viento Norte (formada por un lobo con la voz de Benedict Cumberbatch, un oso, una lechuza y una foca bebé) para evitar que el villano Dr. Octavio Salitre (voz de John Malkovich) destruya el mundo con su nuevo invento: un “rayo láser” destinado a acabar con la pingüinomanía convirtiendo a los monísimos pingüinos del mundo en seres monstruosos – ¿de qué me sonará esta trama?

Efectivamente, Los pingüinos de Madagascar es un déjà vu constante. No solo nos recuerda a la segunda Gru, sino al 90% de las cintas de animación CGI que ocupan el mercado. La historia es predecible, navega en todo momento por los lugares comunes del cine familiar, y cumple a rajatabla las normas de las secuelas y los spin-offs: trama de autosuperación, introducción de un puñado de nuevos personajes (que, como suele ocurrir últimamente, desmontan una serie de estereotipos), desenlace emotivo, y cierta reconfiguración de la saga bajo otro género (acción y espionaje), lo suficiente para distanciarse de su “madre”, pero conservando su propia identidad. Y con todo (y a pesar de Pitbull), el film es ciertamente superior a productos menores (o espantosos subproductos) de la DreamWorks, como la reciente Turbo o aquella atrocidad llamada El espantatiburonesEsta vez salta a la vista que ha habido más trabajo de guión, sobre todo en lo que respecta a la caracterización de los pingüinos protagonistas, y al trabajo de comedia, un poco más inteligente de lo habitual, con gran cantidad de chistes tronchantes, metahumor y running gags a mansalva que disimulan la falta de imaginación y originalidad de la propuesta. Gracias a esto, y a su contagiosa energíaLos pingüinos de Madagascar logra destacar dentro del género cinematográfico “películas para usar y olvidar durante la cena en McDonalds”.

Valoración: ★★★

Crítica: Cómo entrenar a tu dragón 2

Hipo Desdentao Dragones 2

El título de la franquicia dragona de Dreamworks permanece igual, a pesar de que el entrenamiento propiamente dicho terminó hace ya tiempo. De hecho, han pasado cinco años entre la primera Cómo entrenar a tu dragón y su secuela, y sus protagonistas adolescentes se han convertido en expertos jinetes veinteañeros. Por otro lado, Berk (o Isla Mema en castellano) también es distinta, como pudimos ver en el final de la primera película (y en la serie de televisión). Sus habitantes han aprendido a entender a los dragones, y atienden a sus necesidades obteniendo a cambio compañía, amistad y lealtad. No es habitual que en una saga de animación de éxito asistamos a cambios tan sustanciales en historia y personajes (viene a la mente Toy Story). Lo normal es que en las secuelas varíen las circunstancias (la localización de la aventura, las caras de los villanos), pero los héroes se mantienen esencialmente inalterados y el tiempo apenas es un factor. No es el caso de HTTYD, cuya mayor virtud entre un sinfín de aciertos es el crecimiento personal que ha experimentado a lo largo de los años Hipo, uno de los personajes animados de mayor entidad del cine reciente.

Claro que no sería posible trasladar a la pantalla las idiosincrasias y el complejo carácter del protagonista, ni del resto de personajes, si no fuera por la técnica puntera con la que se ha realizado HTTYD2. La secuencia de apertura de la película es una auténtica montaña rusa de acción, diversión y adrenalina, confeccionada sin duda para su disfrute en 3D. Sin embargo, es la escena que le sucede, una simple conversación entre Hipo y Astrid sentados en el césped, la verdadera prueba de que HTTYD2 ha alcanzado un nuevo nivel de perfeccionamiento en la animación por ordenador. La expresividad de ambos personajes, el realismo de sus movimientos y sus gestos, nos presentan un trabajo de artesanía CGI que resalta el naturalismo sin convertir a sus personajes en simples rotoscopías. Pero esto es solo un aspecto del apabullante espectáculo que es la película. Las incesantes escenas de acción excelentemente coreografiadas, la (de nuevo) exultante partitura de John Powell, los instantes más íntimos, iluminados prodigiosamente, las impresionantes texturas, y los hermosos nuevos parajes del universo de Dragones, conforman un trabajo de empaque visual y sonoro inigualable y elevan exponencialmente el factor épico de la saga.

Cómo entrenar a tu Dragón 2_PósterY lo mejor de todo es que, al igual que en la primera entrega, la técnica está al servicio de la historia, no al revés, como sucede en la mayoría de superproducciones animadas. Si bien Como entrenar a tu dragón 2 se centra mucho más (quizás demasiado) en la acción que la primera parte -uno de los pocos síntomas de secuelitis que presenta la película-, no se olvida en ningún momento de los conflictos familiares y los valores que mueven y unen a sus personajes. En el corazón de la película se encuentra la profunda amistad que une a Hipo y Desdentao (Toothless más descaradamente felino que nunca, por cierto). Con el tiempo, estos dos han desarrollado  una compatibilidad casi extrasensorial, reforzada sin duda por su condición de héroes con taras físicas, algo que no les ha impedido brotar y convertirse en el orgullo de Berk -es más, ¡ahora Hipo también vuela! En este sentido, HTTY2 emplea el sorprendentemente valiente giro final de la anterior entrega (dejar cojo a Hipo) para seguir levantando el discurso sobre la diferencia y la aceptación en el que se sustenta esta saga. Lo que se acentúa cuando, inesperadamente, un personaje sale del armario (ya había ocurrido años antes, y de manera más directa, en ParaNorman, eso sí), demostrando que estamos ante un producto cuyas ambiciones son mucho mayores de lo que parece. Definitivamente, Cómo entrenar a tu dragón se ha propuesto cambiar el cine de animación “para niños”. Y por ahora no podría ir en mejor camino.

Cumpliendo con las normas de las secuelas, Chris Sanders y Dean DeBlois llevan a cabo la misión de expandir las fronteras del relato y ampliar su mitología, de manera que el espectador descubra un mundo mucho más vasto de lo que creía en un principio. Así, se incorporan nuevos personajes (ninguno excesivamente interesante), se exploran territorios recónditos de las tierras escandinavas, y se profundiza en la naturaleza, la biología y la jerarquía de los dragones (añadiendo la figura del Alfa y configurándolos más que nunca como aves). Y esto se hace precisamente ampliando también la familia de Hipo, que descubre que su madre no está muerta, sino que lo abandonó cuando era un bebé. Valka (que supone la adición a la franquicia de Cate Blanchett) descubre facetas inéditas de la anatomía y la psique de los dragones (aquí es donde lo de “cómo entrenar” vuelve a tener sentido), revelándose como una especie de ecologista primigenia (como Noé). Pero también representa el aspecto más crudo y menos complaciente de la película. Cómo entrenar a tu dragón 2 no tiene reparos en golpear a su audiencia con la realidad (Valka es consciente en todo momento de lo que hizo), y nos da escenas de brutal impacto emocional (una en concreto será recordada como uno de los momentos más dolorosos del cine de animación reciente), aunque siempre contrapesadas por entrañables instantes de humor y emotividad, así como por el optimismo, la comprensión y la aceptación de la que hablaba antes. Porque si Hipo es un gran héroe no es tanto por su osadía, su habilidad e inteligencia estratégica o su temeridad, es por su inmensa capacidad para entender y perdonar.

Valoración: ★★★★½

Crítica: Las aventuras de Peabody y Sherman

Peabody y Sherman

La nueva propuesta de Dreamworks Animation Studios, Las aventuras de Peabody y Sherman, está basada en unos dibujos animados de finales de los 50 y comienzos de los 60 de escasa repercusión en España (más allá de su cameo en Los Simpson). Mr. Peabody & Sherman era un sketch fijo dentro de El show de Rocky y Bullwinkle (dos personajes animados que ya tuvieron una olvidada adaptación cinematográfica en 2000). En él, Peabody (se pronuncia pí-bodi), un beagle científico famoso por ser el ser más inteligente del planeta, y su hijo adoptivo, un niño humano llamado Sherman, viajaban con su máquina del tiempo y revivían los acontecimientos más importantes de la historia, conociendo a personajes clave como Napoleón, Leonardo Da Vinci o Cleopatra.

Esta adaptación moderna, de la mano de Rob Minkoff (el realizador con menos talento del tándem que dirigió El rey león), conserva la historia original, ajustándola a los parámetros actuales del cine de animación digital. Esto quiere decir que Las aventuras de Peabody y Sherman es una cinta indudablemente enérgica, colorista y bienintencionada, tal y como cabe esperar de cualquier película del estudio, Peabody y Sherman_Poster Oficialpero también tremendamente corriente y formulaica, como ocurre con el 90% de la animación digital hoy en día. Se distancia ligeramente de otras películas animadas por su marcada estructura episódica y sigue la acertada senda del estudio alejándose del fotorrealismo en favor de una simpática animación cartoon, pero en el fondo es exactamente igual que todas las demás.

En Las aventuras de Peabody y Sherman todo transcurre según lo preprogramado. No falta el mismo mensaje y las lecciones de siempre, ni los guiños a los papis (algunos sorprendentemente picantes), que darán el visto bueno a la película por su valor educacional y su capacidad para embelesar a sus pequeños gritones durante hora y media. Y tampoco falla ese factor emotivo ya imprescindible en cualquier película de animación moderna que se precie. Desde que Pixar perfeccionó el arte de tocar la fibra con sus personajes animados, no hay ni una que prescinda de su clímax lacrimógeno. Sin embargo, en Las aventuras de Peabody y Sherman, a pesar de las buenas intenciones, lo sentimental se antoja demasiado calculado y artificial, como un elemento más de la fórmula que se ha aplicado siguiendo el manual al pie de la letra. Solo el ocasional set piece, donde se domina la acción con soltura, y las siempre infalibles paradojas de las historias de viajes en el tiempo, evitan que Las aventuras de Peabody y Sherman caiga en el tedio absoluto. Eso sí, no hace falta viajar al futuro para saber que esta película no durará en nuestra memoria mucho tiempo.

Valoración: ★★½

Crítica: Turbo

Turbo

Dreamworks lleva unos años elevando considerablemente el listón de su cine de animación. Kung Fu Panda, Cómo entrenar a tu dragón y El origen de los guardianes son muestras del buen camino que ha tomado el estudio. Pero no todas las películas que sacan al año se pueden medir por el mismo rasero. Están las súperproducciones y las de relleno para cubrir la demanda anual. Turbo pertenece a la segunda categoría. Por eso, Dreamworks se la encarga a David Soren, cuyos trabajos previos en la compañía pasan por aquella abominación que fue El espantatiburones y los cortos para televisión de Madagascar. Podemos hacernos una idea de la confianza depositada en el potencial de la película (Soren no tiene la culpa, su potencial tiene derecho a desarrollarse, claro).

Turbo es animación de manual para niños, un producto de usar y tirar, intercambiable con el 80% del cine de animación 3D que nos llega. La misma fórmula de siempre, el mismo guion-plantilla de siempre, el mismo mensaje de siempre. Una cantinela aspiracional que Turbo póster españolpor muy encomiable que sea, suena a palabras que se lleva el viento. “Persigue tu sueño, con esfuerzo y dedicación puedes ser cualquier cosa que te propongas”. Esa es la idea detrás de esta historia sobre un caracol que aspira a correr en las 500 millas de Indianápolis. E insisto, es una de las mejores lecciones que se puede dar a un niño. Walt Disney lo dijo y tenía razón, todo comenzó con un ratón, el cielo es el límite, hasta el infinito y más allá, y todo eso. Pero no debería ser tan difícil encontrar nuevas formas de impartirla. No debería costar tanto dejar de hacer la misma película una y otra vez.

Si fusionamos Ratatouille y Cars, le rebajamos las dosis de pasión y compromiso artístico, y le añadimos una pizca de Fast & Furious, obtenemos Turbo. En ella nos encontramos con un soñador empedernido que renuncia al yugo de su cuadriculada comunidad, demostrando que cada uno es dueño de su propio destino. Si Remy quería ser chef, Turbo (voz original de Ryan Reynolds) quiere ser piloto de carreras (él no conduce un coche, él es el coche). Y no es necesario entrar en detalle sobre cómo lo consigue (aunque la secuencia a lo F&F es impagable), pero se convierte en el caracol más veloz del mundo, una sensación gasterópoda patrocinada por un área de servicio que necesita clientes para recuperar sus días de gloria. ¿Os suena? Efectivamente, es un Radiador Springs de saldo, regentado por inapropiados estereotipos raciales (los hermanos mexicanos que venden tacos, la china que lleva un salón de manicura).

Puede que el público objetivo quede satisfecho con el festival de color de Turbo. Al fin y al cabo el niño no es demasiado exigente y la película tiene los suficientes atractivos visuales y cómicos como para contentarlo. Pero quiero pensar que hasta los más pequeños se percatarán de lo monótono y repetitivo que es todo en cuanto escuchen “We Are the Champions” o “Eye of the Tiger”. Efectivamente, no una, las dos suenan a lo largo de la película. Más transparente imposible.

Valoración: ★★

 

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PARA ENTRAR EN EL SORTEO de una copia de LOS CROODS lo único que tenéis que hacer es dejarnos un comentario en esta entrada contándonos brevemente qué os ha parecido la película, o en caso de que aún no la hayáis visto, por qué queréis verla.

 

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De entre todos los participantes en el blog y en Facebook se elegirá a un ganador al azar que recibirá en su casa una copia de LOS CROODS totalmente gratis. No olvidéis incluir vuestro correo electrónico en el formulario de respuesta (no aparecerá público, no os preocupéis).

Podéis participar desde ya mismo hasta el próximo domingo 20 de octubre de 2013 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a lo largo del lunes 21 de octubre de 2013.

Importanteconcurso exclusivo para residentes en territorio español.

Los Croods

Los Croods, una aventura prehistórica es la más reciente cinta de animación de Dreamworks, el estudio que nos trajo Kung Fu Panda y Cómo entrenar a tu dragón entre muchos otros éxitos. La película ha recaudado 580.000.000 dólares en todo el mundo, y 14.000.000 euros en España.

Escrita y dirigida por Chris Sanders (Lilo & Stitch) y de Kirk DeMicco (Space Chimps: Misión Espacial), Los Croods es sin duda uno de los mayores éxitos del año. Cuando la cueva que siempre los ha protegido del peligro es destruida, la familia Crood se embarca en el viaje de su vida, atravesando paisajes espectaculares y descubriendo un increíble nuevo mundo repleto de criaturas fantásticas, sorpresas extrañas y aventuras emocionantes.

El lanzamiento español de la película cuenta con los siguientes extras:

Contenidos Adicionales Edición en Blu-ray y Blu-ray 3D

o   El Mundo de la Animación Dreamworks –Incluye vídeos musicales de las películas favoritas de Dreamworks

  • Las Croodácicas Criaturas de Los Croods –¡Conoce más acerca de tus criaturas favoritas!
  • El Diario Cavernícola de Cintu –Viaja junto a Cintu y Chico

o   Escenas Inéditas –Los directores de la película comparten las escenas eliminadas de la película

  • Sé un artista –Ahora podrás dibujar a Cintu, Guacanívoro y Ratofante
  • Avances

Contenidos Adicionales en DVD

o   El Diario Cavernícola de Cintu – Viaja junto a Cintu y Chico

o   Escenas Inéditas –Los directores de la película comparten las escenas eliminadas de la película

Cintu Utility Belt

Lo que fuertecito no ve la tele dijo sobre Los Croods:
 

“Otra aventura endiablada marca Dreamworks, de esas que están medidas hasta el más mínimo detalle para que tanto niños como adultos puedan disfrutarla”.

“Vigorosamente animada”.

“Empacada en un envoltorio técnicamente sobresaliente”.

 

Los Croods está a la venta en España desde el 20 de septiembre. No os la perdáis. Y no os olvidéis de participar en nuestro sorteo. ¡Mucha suerte!

Crítica: Los Croods, una aventura prehistórica

De la factoría Dreamworks (y por primera vez en colaboración con 20th Century Fox) nos llega otra aventura endiablada de esas que están medidas hasta el más mínimo detalle para que tanto niños como adultos puedan disfrutarla y la taquilla así lo refleje. Los Croods, como bien indica su subtítulo español, es una aventura prehistórica de ritmo vertiginoso sobre una familia de cavernícolas que viven ocultos en una cueva, regidos por las estrictas normas del patriarca (voz original de Nicolas Cage), y con la formación de los continentes como telón de fondo. La joven Eep (Emma Stone haciendo de nuevo de Emma Stone) es la hija mayor, una inquieta y curiosa muchacha que se niega a vivir condicionada por el miedo a lo desconocido que obsesiona a su padre. Eep es en esencia una “princesa” clásica de animación, es más, el parecido con la Merida de Brave y con la Ariel de La Sirenita no se detiene en el frondoso cabello pelirrojo.

Los Croods posee esa cualidad de atracción de parque temático de la que ya pocas películas dirigidas al público infantil prescinden (el 3D mató el cine para niños). La vigorosamente animada secuencia inicial -después de unos títulos de créditos magníficos– es toda una declaración de intenciones, y desde ese momento hasta el final, Los Croods parece transcurrir a contrarreloj. Un imprescindible pero aburrido slapstick se alterna con gags más afortunados (Eep sintiéndose halagada cuando le llaman gorda; bravo) e instantes emotivos de esos que Pixar ha perfeccionado a lo largo de los años. La dinámica padre-hija es el núcleo de la película, y el viaje de auto-conocimiento en el que se embarca Grug gracias a Eep acaba dando buenos momentos. Sin embargo, tanto lo hiperactivo como lo entrañable de la película se ve contrarrestado por un discurso manido y, peor aun, explicado hasta la saciedad una escena detrás de otra.

Estamos ante una de esas películas que tratan al niño como a un ser menos inteligente de lo que es. Al que, en teoría, es necesario recordarle cada dos minutos el mensaje de la película. No resulta tan insultante como en otras sagas de animación de cuyo nombre no quiero acordarme, pero hace que, al final, Los Croods esté por debajo de las mejores propuestas de la compañía -aunque muy por encima de otras- por apostar demasiado sobre seguro.

Y hablando de las mejores películas de Dreamworks, uno de los dos directores de Los Croods es Chris Sanders, responsable de dos de las cintas de animación más destacables de los últimos años, Lilo & Stitch y Cómo entrenar a tu dragón, ambas en tándem con Dean DeBois. ¿Podemos decir que ya sabemos quién de los dos posee el talento? Con Los Croods, Sanders y De Micco optan por la vía fácil y usan el patrón al que recurren casi todas las películas de animación actualmente. El resultado, empacado en un envoltorio técnicamente sobresaliente, divertirá a pequeños y no horrorizará a mayores. Algo es algo.