Crítica: Puñales por la espalda

Rian Johnson ha alcanzado la notoriedad en los últimos años gracias a su participación en la saga Star Wars, para la que dirigió la polémica y profundamente divisiva Los últimos Jedi en 2017. Pero la primera vez que el mundo se fijó en él fue con un pequeño noir adolescente llamado Brick, que recibió excelentes críticas y lo llevó a ser nombrado la década pasada como una de las nuevas promesas del cine. Después de superar el reto de dirigir una gran superproducción de Hollywood y aprovechando la plataforma que esto le ha brindado para desarrollar otros proyectos de pasión, Johnson regresa a sus orígenes y retoma el misterio con Puñales por la espalda (Knives Out), cinta de suspense que, tras un triunfal paso por el Festival de Toronto, llega a los cines coronada como una de las películas de la temporada.

Con su nuevo film, Johnson lleva a cabo un homenaje a las historias de misterio estilo Agatha Christie, elaborando lo que se conoce como un whodunit (contracción inglesa que significa “Who [has] done it?”), relato en el que se ha cometido un asesinato y alguien (generalmente un detective excéntrico) debe investigar a los sospechosos a través de pistas que se ofrecen al lector o espectador para averiguar quién lo ha hecho. La víctima de Puñales por la espalda es Harlan Thrombley (Christopher Plummer), renombrado novelista y editor de libros de misterio de 85 años que ha sido hallado muerto, supuestamente por suicidio, en su habitación. El peculiar detective privado Benoit Blanc (Daniel Craig) es contratado por una persona anónima para investigar a los sospechosos del crimen, una familia numerosa y disfuncional que se reúne en la mansión del patriarca tras su fallecimiento.

Además de Plummer y Craig, Puñales por la espalda cuenta con un multitudinario reparto estelar que incluye a Jamie Lee Curtis, Don Johnson, Michael Shannon, Chris Evans (en un papel muy alejado de su Capitán América), Toni Collette, Katherine Langford y Jaeden Martell, quienes conforman el clan de los Thrombley, un grupo de personalidades fuertes y dispares que ocultan mentiras y guardan secretos e intereses relacionados con el cabeza de familia, lo cual los convierte a todos en posibles asesinos a ojos de Blanc. Todos los actores están estupendos, destacando especialmente un Craig tronchante que desata su faceta más cómica y juguetona (no nos importaría verlo resolver más casos en el futuro). Pero para nuestra sorpresa, quien se alza como la protagonista indiscutible de la película, por encima de todos los actores de renombre que la acompañan, es Ana de Armas, que interpreta a Marta Cabrera, enfermera al cuidado de Harlan. Marta es la que proporciona el hilo principal de la historia y la que sirve como punto de entrada y baliza moral, es decir, el necesario toque de cordura en una casa llena de locos.

Tomando como punto de partida clásicos como Diez negritosLa huellaEl juego de la sospecha, Johnson, que también escribe el guion, realiza una película que funciona como homenaje nostálgico al género y a la vez como reescritura del mismo. El director propone un regreso al misterio de toda la vida: una mansión, una herencia, un asesinato y numerosos sospechosos. Y una vez dispuestas las piezas sobre el tablero de Cluedo (juego de mesa que obviamente tiene un guiño en el film), se dedica a reordenarlas ingeniosamente para subvertir las expectativas del espectador. En este sentido, el mayor acierto del guion es ir más allá del mero “¿Quién lo ha hecho?”, descubriendo parte del pastel antes de tiempo para explorar otras posibilidades narrativas y cambiar, de forma sutil pero contundente, las normas.

Viendo la película salta a la vista lo bien que se lo pasó el reparto haciéndola. Entre la caricatura y la crítica social al privilegio, los actores componen personajes divertidos y llenos de capas que por separado nos dejan grandes momentos, pero juntos funcionan como una bomba de relojería (las mejores escenas son aquellas en las que están todos reunidos en el mismo lugar). Claro que, como adelantaba, todos ellos son secundarios de lujo en un guion que convierte a una persona del servicio, hija de inmigrantes, en el centro de la historia, dándole así la vuelta al estereotipo de la chacha latina. De Armas, que lleva camino de convertirse en una de las actrices más solicitadas del momento en Hollywood (después de verla en Blade Runner 2049, se reunirá con Daniel Craig en la nueva misión de James Bond, Sin tiempo para morir y se convertirá en Marilyn Monroe en Blonde) y con su excelente interpretación en Puñales por la espalda nos demuestra que se lo ha ganado.

Con hilarantes personajes, diálogos afiladísimos, un sentido del humor exquisito y un argumento lleno de giros, Johnson ha realizado una película tan clásica como original que, pese a algún bajón de ritmo, deja con ganas de ver otra vez para prestar más atención a la infinidad de detalles que se puedan haber escapado a la primera. Puñales por la espalda es una rara avis en el panorama actual de Hollywood, una película elegante, inteligente y sinuosa que se alza como uno de los pasatiempos cinematográficos más elaborados del año.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crónica: 16ª Muestra SYFY de cine fantástico (2019)

Dieciséis años, y contando. La Muestra SYFY de cine fantástico de Madrid ha celebrado este año su “sweet sixteen”, y lo ha hecho por todo lo alto, con una de sus mejores programaciones hasta la fecha. Del 7 al 11 de marzo, los asistentes a la Muestra hemos podido disfrutar de una cuidada selección de cine fantástico y de ciencia ficción organizada por la cadena SYFY España, que como suele ser habitual, ha compilado una selección de títulos de lo más variopinto y extravagante.

La Muestra 2019 marcaba también la reaparición de Leticia Dolera como anfitriona, después de la polémica de su serie para Movistar+. La actriz, escritora y directora aprovechó la ocasión para volver a la normalidad, y a las redes sociales, después de tres meses de ausencia (casi) total. Su trabajo fue el de siempre, presentaciones divertidas, espontáneas y sí, feministas. Coincidiendo la Muestra con el Día de la Mujer, no podía ser de otra manera.

Controversias aparte, centrémonos en lo que nos importa de la Muestra. El cine, y la experiencia de verlo acompañado de aficionados al género fantástico. El público de la Muestra es de los más entusiastas que se conocen. Es por ello que se ha convertido en tradición desde hace años comentar las películas y hacer chistes en voz alta durante las proyecciones. Esto forma parte de la experiencia, pero afortunadamente, desde hace poco, la organización ha duplicado (o triplicado) las sesiones para diferenciar entre “Sala Mandanga” y “Sala del Silencio”. En la primera, el público es libre de armar todo el jaleo que quiera, en la otra se va a ver las películas en silencio.

Y sin más dilación, paso a comentaros las películas que he visto este año en la Muestra SYFY. Desafortunadamente no me ha sido posible verlas todas como otros años, pero de lo que he visto, me llevo un par de peliculones para la posteridad. Y alguno de ellos se estrena en salas comerciales pronto, así que tomad nota.

Capitana Marvel (Anna Boden, Ryan Fleck, 2019) – Inauguración

La Muestra SYFY comenzó el jueves con la premiere de Capitana Marvel en Madrid, película de apertura con la que empezamos esta edición “más alto, más lejos, más rápido”. La primera entrega de Marvel protagonizada enteramente por una mujer llegaba ensombrecida por una campaña de odio en Internet y un boicot por parte de los trolls que no les salió como esperaban: 455 millones de dólares recaudados en su primer fin de semana, convirtiéndola en el estreno mundial más taquillero protagonizado por una mujer y el segundo de superhéroes detrás de Vengadores: Infinity War. El público de la Muestra se entregó por completo a la historia de origen de Carol Danvers (estupenda Brie Larson), una película con todas las señas de identidad de Marvel y muchas conexiones con el resto de su Universo, concretamente con Vengadores: Endgame. La película se ha confirmado como un nuevo triunfo para el estudio, y así se sintió en la premiere. Risas, emoción con el cameo de Stan Lee, aplausos al final y un gran revuelo generalizado con las escenas post-créditos. Ah, y como era de esperar, la gata Goose conquistó a todo el mundo. Chupaos esa, troll. Si queréis saber más, os cuento mis impresiones sobre la película (que disfruté mucho más la segunda vez, conociendo de antemano los giros del argumento) aquí.

Elizabeth Harvest (Sebastián Gutiérrez, 2018)

La primera jornada propiamente dicha arrancaba para mí con Elizabeth Harvest, fábula de ciencia ficción dirigida por el venezolano Sebastián Gutiérrez. A medio camino entre Cincuenta sombras de Grey y un capítulo de La dimensión desconocidaElizabeth Harvest se desarrolla como una historia de clones con (sospechosos) ecos a Ex Machina (tienen muchos elementos en común y el final es calcado) y mucha comedia involuntaria. Protagonizan Abbey Lee (Mad Max: Furia en la carretera), Ciarán Hinds (que no sabemos cómo ha ido a parar ahí) y Carla Gugino, que le hace un favor al director (su marido) agraciando la película con su presencia. Pero ninguno de ellos (ni Dylan Baker, que también se pasa por ahí) es capaz de salvar la película. Su historia promete, pero una trama enrevesada y llena de pseudociencia acaba haciéndola cada vez más tediosa, confusa y absurda. Cuesta mucho tomársela en serio, pero claro, para eso estamos en la Muestra, cuyo público se encarga de que ninguna película aburra.

Upgrade (Leigh Whannell, 2018)

Primera gran sorpresa de la Muestra. Incomprensiblemente, esta curiosa cinta de ciencia ficción de la factoría Blumhouse no ha llegado a estrenarse en cines españoles, por lo que agradecemos a SYFY que la haya recuperado para el disfrute de su público objetivo. Leigh Whannell (guionista de Saw Insidious, y director de Insidious 3) se pasa al sci-fi con un oscuro thriller futurista a medio camino entre el policíaco, el noir y la acción pura que tiene mimbres de película de culto. En ella, un hombre tetrapléjico vuelve a andar gracias a la implantación de un chip llamado Stem, que toma el mando de sus funciones motoras y lo lleva al límite de sus capacidades, tras lo cual irá en busca de los hombres que mataron a su mujer, aprovechando sus nuevas habilidades. Logan Marshall-Green (el Tom Hardy de Hacendado) realiza una fantástica interpretación física en una película que casualmente también va de un hombre que habla con una voz en su cabeza que controla su cuerpo. Aunque recuerda a muchas películas anteriores (Minority ReportHerCrank, Lucy, Venom), Upgrade logra ser original. Engancha, tiene escenas de acción brutales y madera para saga. Muy disfrutable.

Gintama (Yûichi Fukuda, 2017)

Incorporación de última hora, Gintama se proyectaba en la Muestra a la vez que El año de la plaga, para gozo de fans del anime y el cine fantástico japonés. Se trata del largometraje en acción real del popular manga de Hideaki Sorachi, que ya ha tenido múltiples adaptaciones en diferentes formatos, incluida una longeva serie de animación. La película opta por la adaptación literal, conservando el estilo anime con un aspecto visual colorista, ritmo frenético, un “argumento” en el que todo vale e hilarantes efectos digitales de tercera. Lo mejor de la película son los chistes meta y las referencias a otros títulos de la cultura pop japonesa (el cameo de Nausicaä es genial), pero más allá de eso, cualquiera que no esté acostumbrado a este tipo de productos, puede salir completamente espantado por su estridencia y su absurdo sin fin. Sin ir más lejos, a mí me dejó el cerebro frito y mató las pocas neuronas que me quedaban. No apta para todos los públicos.

Prospect (Christopher Caldwell, Zeek Earl, 2018)

Christopher Caldwell y Zeek Earl dirigen esta personal propuesta de ciencia ficción que comienza como un drama paternofilial ambientado en el espacio (con el referente indie Jay Duplass) y acaba convirtiéndose en un competente thriller de supervivencia que se vuelve más y más extraño e intenso conforme avanza. Con un simple escenario principal (un bosque) y mediante diálogos que dan mucha información sin sobreexplicar demasiado, la película da forma a un detallado universo ficticio, demostrando que no hace falta un gran despliegue de efectos para crear mundos fantásticos creíbles en el cine. En el centro de la historia, una relación muy interesante y muy bien interpretada por la prometedora Sophie Thatcher y un genial Pedro Pascal. Una de las sorpresas más gratas de este año.

Dragged Across Concrete (S. Craig Zahler, 2018)

El sábado nos encontrábamos con un viejo conocido, S. Craig Zahler. Sus dos películas anteriores, Bone TomahawkBrawl in Cell Block 99 se habían proyectado en la Muestra con gran éxito de público, por lo que su tercer largo como director no podía faltar en la programación de este año. Para su nuevo trabajo ha vuelto a contar con Vince Vaughn, que esta vez está acompañado nada más y nada menos que de Mel Gibson, con el que lidera un gran reparto. Dragged Across Concrete (qué gran título) es un thriller policíaco sórdido y ultraviolento en la tradición de Zahler, que sigue insistiendo en hacer un tipo de cine que recuerda inevitablemente al de Tarantino. Con leves pero constantes pinceladas de humor y dos horas y media de duración, el director casa el exceso de sus imágenes con una narración y una realización muy calculadas que, afortunadamente, no aburre a pesar de su metraje gracias a su buen pulso. Lo malo es que en su tercera película ya se le empiezan a ver las costuras. Zahler peca de pretencioso, repite esquemas y su discurso atufa a rancio, con personajes femeninos que son el paradigma del sexismo en el cine y Gibson interpretando a un personaje a su medida: un poli corrupto anticuado, racista, machista y homófobo. Dragged Across Concrete es de esas películas que te hace simpatizar tanto con ese tipo de personajes que te acabas preguntando si es solo el personaje o la película también defiende esas ideas tan primitivas.

Nación Salvaje (Sam Levinson, 2018)

Y tras la saturación machirula de Dragged Across Concrete llegaba un film diametralmente opuesto, Assassination Nation, incendiaria sátira feminista sobre cuatro chicas adolescentes que se convierten en el blanco de la ira de su instituto y una pequeña comunidad idílicamente suburbana que ha sido víctima de un escandaloso hackeo masivo. Una reflexión hiperbólica pero afiladísima sobre el papel de Internet en nuestras vidas, el linchamiento social, la hipocresía y la doble moral, y el juicio de una comunidad conservadora ante la liberación de la mujer y la expresión de su sexualidad (es de todo menos casual que transcurra en Salem). Es decir, una historia completamente actual y oportuna que se propone provocar y lo consigue. Es como si Sofia Coppola, David Robert Mitchell y Harmony Korine se hubieran unido para hacer una película. Moderna, pop, autoconsciente, violenta, visual y estéticamente gloriosa, y con una recta final demencial, Assassination Nation es una de esas propuestas radicales que dividen fuertemente a la audiencia. Los varios egos masculinos que salieron heridos de la proyección demostraron que la película logra su propósito de remover conciencias e incomodar a aquellos que se sienten amenazados por el feminismo y el poder de la mujer.

Escape Room (Adam Robitel, 2019) – Clausura

La Muestra SYFY concluía el domingo con Escape Room, película de clausura que esta semana llega a las salas comerciales de toda España. Adam Robitel (The Taking of Deborah LoganInsidious. La última llave) dirige la nueva vuelta de tuerca de las sagas de terror juvenil que ya se ha convertido en todo un éxito en Estados Unidos. Escape Room es como una fusión entre Cube, Saw La cabaña en el bosque, un juego retorcido en el que seis desconocidos se enfrentan a una escape room de la que deberán salir con vida usando su ingenio. Aunque no es original y requiere suspender la incredulidad considerablemente, es una película muy efectiva en lo que se propone, además de tremendamente entretenida. Destaca por su creatividad a la hora de diseñar los puzles y por lo bien que maneja la tensión. Una nota positiva para terminar la Muestra y dejarnos con ganas de más el año que viene.

Crítica: Brawl in Cell Block 99

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S. Craig Zahler sorprendió en 2015 con su opera prima, Bone Tomahawk, western atípico cargado de humor y violencia extrema con el que se ganaba (lógicas) comparaciones con Quentin Tarantino. Con su segunda película, Brawl in Cell Block 99, Zahler se consagra como uno de los cineastas más idiosincrásicos y prometedores del panorama actual. La película, protagonizada por Vince Vaughn, llega a España después de un recorrido repleto de excelentes críticas, coronada como una de las mejores películas de 2017 según numerosas publicaciones especializadas.

Brawl in Cell Block 99 narra el descenso a los infiernos de Bradley Thomas (Vaughn), un exboxeador metido a traficante de drogas que se ve obligado a sacar su lado más sádico y degenerado para salvar a su familia. Cuando es encarcelado tras una operación fallida, Bradley recibe un encargo desde dentro de la cárcel, matar a un hombre que se encuentra aislado en la prisión de alta seguridad a cambio de la vida de su mujer (Jennifer Carpenter) y su hija, que aun no ha nacido. Dispuesto a derribar los muros y machacar (literalmente) a las personas que se pongan en su camino, Bradley se embarca en un brutal viaje a través del sistema penitenciaro que culminará en el bloque de celdas 99, donde le aguarda su prueba final.

En Bone Tomahawk, Zahler ya llevaba a acabo un alarde de violencia explícita como pocos se habían visto recientemente (grabada a fuego se queda una de las muertes más despiadadamente gráficas de la historia del cine, salida directamente de un matadero), pero Brawl in Cell Block 99 lo lleva un paso más allá y se recrea aun más en el contenido gráfico, evocando sin ningún tipo de dudas al cine exploitation y el grindhouse, género que vivió su mayor época de esplendor en los 70. Brawl recuerda a ese tipo de cine, directo, simple, contundente, basado más en el impacto y la casquería que en la profundidad psicológica, pero a su vez, tremendamente eficaz.

brawl-in-cell-block-99-blu-rayLo que hace que Brawl in Cell Block 99 se tenga en pie es principalmente su interpretación protagonista. Quién me iba a decir que algún día acabaría alabando a Vince Vaughn, pero lo cierto es que lleva a cabo un trabajo soberbio interpretando a un hombre íntegro, de fuerte presencia física y resistencia, cuya sensibilidad y apego familiar resultan sinceros y creíbles. Vaughn, que va mutando en Bruce Willis a medida que va avanzando el metraje, sobresale con el que es el mejor papel de su carrera, un héroe roto pero íntegro que haría (y hace) cualquier cosa por salvar a su familia.

Con una tensión continuamente in crescendo, escenas realmente impactantes y golpes de hiperviolencia a cada giro que damos en la prisión (huesos rotos, cráneos aplastados, decapitaciones…) esta no es una película apta para todos los públicos, pero sí un título imprescindible para los fans de los thrillers exploitation y el cine de medianoche.

Brawl in Cell Block 99 ya está disponible en España en Blu-ray y DVD de la mano de Sony Pictures Home Entertainment.