Dollhouse: Cinco años en el futuro

Dollhouse cast

Esta semana se cumple el quinto aniversario del final de Dollhouse, la efímera serie de Joss Whedon que sobrevivió en los viernes de Fox durante dos temporadas, demostrando el poder del fan y marcando sin proponérselo un antes y un después en la televisión, a pesar de la escasa repercusión que tuvo durante su emisión. Con Dollhouse, la tele empezó a prestar más atención a lo que pasaba en Internet, poniendo además de manifiesto la importancia de dar al espectador una historia completa. La serie de Whedon empezó con mal pie, pero cuando fue libre para convertirse en la serie que quería ser (aunque al principio no supiera qué serie era esa), devino en un relato altamente satisfactorio y cerrado que a día de hoy merece mucho más reconocimiento del que tiene.

Para celebrar estos 5 años sin con Dollhouse, os he preparado esta entrada sobre la serie, en la que además de nuevas reflexiones un lustro después de su final, recupero el texto original que escribí tras la emisión de “Epitaph Two: Return“, el 29 de enero de 2010, con las modificaciones pertinentes para actualizarlo. Dollhouse fue para mí algo más que una serie, supuso la consolidación de una comunidad, el principio de mi actividad “en serio” como blogger y una experiencia seriéfila muy personal, que a día de hoy recuerdo como una de las etapas más bonitas de mi vida. Pero es que además de llevarla muy dentro, creo fervientemente que Dollhouse es una buena serie, mucho mejor de lo que aparenta, y de lo que se dijo en su día. Esperemos que, como suele ocurrir con las historias de ciencia ficción más divisivas, el tiempo la ponga en su sitio. Por lo pronto, cinco años después de su final, sigue encontrando adeptos (como lo hiciera Firefly en su día) y los que la seguimos en su día continuamos reivindicándola como se merece.

¿De qué iba Dollhouse?

Dollhouse es una organización secreta situada bajo tierra en la que habitan los “muñecos” (dolls), un grupo de personas que han entregado su vida (en teoría voluntariamente) a la Casa de Muñecas y cuyas personalidades han sido borradas para convertirse en carcasas vacías donde instalar diferentes identidades, recuerdos, o destrezas específicas -recibiendo así el nombre de “activos“. La Dollhouse, capitaneada por la gélida Adelle DeWitt (Olivia Williams), ofrece sus servicios ilegales a clientes adinerados, que buscan seres humanos para satisfacer sus fantasías, deseos (compañía, sexo, amor) o desempeñar tareas y misiones específicas, en ocasiones de carácter criminal. Echo (Eliza Dushku) es una doll que comienza a tomar consciencia de sí misma y de lo que está ocurriendo en la Dollhouse, convirtiéndose junto a otros muñecos, Sierra (Dichen Lachman) y Victor (Enver Gjokaj), y el agente del FBI Paul Ballard (Tahmoh Penickett) en la resistencia, la semilla de una revolución que pondrá en jaque a la organización y se enfrentará a un futuro desolador en el que la tecnología de la Dollhouse se ha propagado viralmente por el mundo.

celebutopia

Dollhouse: antes y después

Dollhouse tuvo que atravesar un auténtico campo de minas para llegar hasta su final. Antes del estreno, presiones de la cadena, una franja horaria asesina (viernes noche) y dudas del propio autor con respecto al concepto y el tono de la serie. Después, malas críticas de los primeros episodios, la consiguiente falta de interés de la audiencia y la imposibilidad, debido a la naturaleza de la serie, de atraer a más fieles a mitad de su primera temporada. Para el episodio “Man on the Street” (1.06) Whedon tomaba el control, y su mente se despejaba, llevando a la serie por buen camino, pero era demasiado tarde. Desde luego, es fácil achacar el accidentado devenir de Dollhouse a factores externos, pero lo cierto es que el propio Whedon admitió en los primeros meses de la producción de Dollhouse que la serie se le fue de las manos. Ni él mismo tenía claro cómo quería que fuera. Y esto se reflejó en una primera temporada que de no existir la renovación, habría quedado condenada al ostracismo televisivo.

Al margen del frío recibimiento crítico y la indiferencia generalizada del público no-whedoniteDollhouse consiguió mantenerse en el candelero de la actualidad televisiva, generando noticias y artículos, y dando la campanada con una renovación sorpresa, lo que suponía una discreta revolución en la manera de hacer y ver televisiónDollhouse se marchó con la satisfacción de haber sido la primera serie renovada para una segunda temporada gracias a los fieles en la web, que hacían que semana tras semana la audiencia del episodio se doblase gracias al fiel seguimiento de la serie en plataformas como Hulu o iTunes y dispositivos digitales de grabación doméstica. Esta hazaña no puede pasarse por alto, y no es descabellado achacarla al nombre de Whedon. Si bien la audiencia no llegó nunca a remontar el vuelo, gracias a los fans, al estatus de autor respetado de Joss, y a la confianza que a pesar de todo depositó FOX (que le canceló Firefly 6 años atrás) en la serie, Dollhouse tuvo la oportunidad de evolucionar y tener una conclusión. Y en mi opinion, una muy satisfactoria, teniendo en cuenta las circunstancias.

El despropósito que resultó ser el episodio anterior, “The Hollow Men”, que cerraba el arco narrativo que tenía lugar en el presente (recordemos que la serie dio un salto hacia el futuro con su primer “Epitafio”), se ve compensado por una emotiva coda en “Epitaph Two: Return”. Todos los personajes y todas las relaciones reciben su cierre. Y todos y cada uno de ellos son en mayor o menor medida, redondos. Dejando a un lado los aspectos negativos que ensombrecieron la serie y supusieron un handicap en su recta final (la precipitación de las tramas, lo poco que conocíamos a los “dolls”, seres vacíos de personalidad y voluntad), creo que Jed Whedon, Maurissa Trancharoen (que tomaron las riendas de Joss) y Andrew Bliss lograron sacar el mayor partido a los personajes, y con el poco tiempo y la dificultad que tenían para desarrollarlos, les dieron (y nos regalaron) el mejor final posible a cada uno. Que en una serie cancelada antes de tiempo todos los personajes tengan un final ya es admirable, pero la sensación de completitud que nos proporcionó “Epitaph Two” fue increíble para los seguidores de la serie.

 Adelle Topher 2x13

Sobre “Epitaph Two: Return” (2×13)

(Spoilers del final de Dollhouse a continuación. Artículo publicado originalmente en Whedonverso.com)

Los diez años que pasan entre “The Hollow Men” y “Epitaph Two: Return” han cambiado a algunos personajes, y han reforzado las personalidades de otros, manteniéndose fieles a lo que conocimos durante la serie. En ambos casos, todos han recorrido un camino lógico y coherente de acuerdo a lo que sabemos de ellos. Anthony y Alpha han cambiado. Sus evoluciones resultan impactantes, pero no desprovistas de lógica. Y es que no conocíamos realmente a ninguno de los dos. En este ultimo episodio presenciamos la conversión de la relación de cuento de hadas de Anthony y Priya en una real, con distanciamiento, rencor y dolor. Su emotiva reconciliación es uno de los puntos álgidos del episodio. Por otro lado, Alpha regresa a Dollhouse, y lo hace después de haber recorrido (en diez años como mucho) el mismo camino que Echo, un camino hacia la auto consciencia que, en el caso del personaje de Alan Tudyk, le lleva a la redención.

Me atrevo a decir que Adelle y Topher son lo mejor del episodio, incluso de la serie. El amor maternal que Adelle profesa a Topher es conmovedor, y es uno de los principales motores de Dollhouse. Topher Brink, el personaje que menos me gustaba durante la primera temporada acabó siendo uno de mis favoritos. Y la reina de Dollhouse, Adelle DeWitt, se marcha definitivamente como el personaje más fascinante de la serie.

La principal historia de amor romántico de la serie, la de Echo y Paul, llega a su conclusión en la última escena de la serie. La muerte de Paul completa a Echo, y tras una violenta epifanía (la Dushku se despide por todo lo alto) se rinde a lo que siente por él. El amor, o la consciencia del mismo, la completa. No somos nadie si no amamos a alguien. La amistad más pura, el amor maternal o romántico son lo que en última instancia nos definen, lo que da a la serie, en mi opinión, un final redondo. Echo se acuesta en su lecho de muerte a pasar el resto de la eternidad soñando junto a su amado (que no la despertará con un beso, porque ya no hace falta), tras cumplir su última fantasía. Un precioso pero devastador final que es imposible catalogar como final feliz, como no podía ser de otra manera, y que nos remite a A.I.: Inteligencia Artificial de Steven Spielberg. En ambas historias, el final feliz del protagonista no existiría sin una muerte, sin el dolor de la pérdida, y este final no es más que una fantasía alejada del mundo “real”.

Dollhouse dejó claro desde el principio que no sería una serie de acción al uso (aunque Fox así lo quisiera), sino que se esforzaría por crear un discurso complejo, y a menudo oscuro y pesimista, sobre el ser humano. Whedon se perdió en este discurso durante la primera temporada, a pesar de tener muy claros los conceptos que pretendía explorar. Por eso, durante la segunda temporada primó la acción y el entretenimiento. Y a pesar de esto, Dollhouse fue capaz de hallar finalmente el esquivo equilibrio entre acción e introspección que definió las anteriores obras de Whedon. Pese a todos sus problemas, Dollhouse acabó siendo un triunfo, una más que digna parcela del Whedonverso a la que hay que volver de vez en cuando.

Did I fall asleep?

Joss Whedon cubierta FINAL copiaComo ya sabéis, el próximo mes de marzo sale a la venta en España el libro De la Estaca al Martillo. Un viaje por los universos de Joss Whedon de BuffyLos Vengadores (Diábolo Ediciones), coordinado por un servidor e Irene Raya Bravo.

En él encontraréis por supuesto un capítulo sobre Dollhouse, firmado por mí, en el que os cuento la historia completa de la producción y analizo la serie en profundidad. Esta entrada es solo un pequeñísimo adelanto de lo que podréis encontrar en ese capítulo, y en el libro. Estoy deseando que lo leáis.

Crítica: Lust for Love

Lust for Love

Los que me seguís en Facebook me habéis leído muchas veces hablar de Lust for Love a lo largo de este último mes. En ese caso ya sabréis que se trata de un proyecto cinematográfico fundado por la plataforma de crowdfunding Kickstarter allá por 2011, es decir, mucho antes de que la película de Veronica Mars disparase la popularidad de la página. El pasado 7 de febrero, el debut del australiano Anton King en el largomentraje fue lanzado de forma limitada a través de plataformas de vídeo por Internet en Estados Unidos. Tan solo unos pocos espectadores internacionales tuvimos acceso a Lust for Love (por vías legales, se entiende). Tres años después de apoquinar, he podido ver por fin mi primera película como Productor Asociado.

¿Y cuál es el veredicto? Pues desde mi punto de vista como miembro de la producción (xD), pero sobre todo según mi experiencia como espectador (liberado de todo condicionamiento), un desastre (casi) absoluto. No es que me sorprenda demasiado, pero no puedo ocultar la decepción, sobre todo después de haber esperado tanto tiempo. Lust for Love es una comedia romántica ya no clásica y predecible, sino amateur a niveles estratosféricos, como escrita por un chaval de 16 años, limitado en su experiencia y visión del mundo e incapaz de practicar autoevaluación. Cumple el clásico esquema rom-com en el que un hombre (Fran Kranz), perdidamente enamorado de una mujer que no le corresponde (Beau Garrett), busca consejo en una amiga (Dichen Lachman) sin darse cuenta de que tenía al amor verdadero delante de sus narices todo el tiempo.

Lust for Love consigue ser agradable a ratos, sobre todo porque, a pesar de carecer de talento para contar historias, King tiene un sentido muy desarrollado de la estética. El australiano saca el máximo partido de los medios a su disposición, así como de las posibilidades que brinda una ciudad generalmente poco romántica o idealizada como Los Ángeles, para realizar un film que entra muy bien por los ojos (no tanto por el oído, qué horror de música y sonido). Pero poco más. El resto es un despropósito continuo, una historia atropellada repleta de diálogos acartonados y artificiales que en ningún momento son interpretados, sino recitados de memoria (estos simplemente no dan lugar a la naturalidad), situaciones incoherentes e inconexas, un desarrollo a trompicones, un sentido muy atrofiado del timing cómico y personajes muy mal escritos, y por consiguiente muy mal interpretados. En definitiva, Lust for Love no es más que una película de estudiantes (poco aventajados).

Lust for Love Fran Kranz

El único destello de talento que encontramos en ella es el que aporta Fran Kranz, sin duda el actor más competente del reparto (lo tenía fácil para destacar), que ya demostró poseer más aptitudes dramáticas de las que pensábamos en la versión de Joss Whedon de Mucho ruido y pocas nueces. Kranz sale más que airoso teniendo en cuenta las circunstancias, y consigue lo que ningún otro actor de la película, añadir dimensiones a su personaje a partir de un material escuálido y sin pulir. Sin llegar a ser verdaderamente memorable, su Astor al menos es un protagonista encantador que ayuda a sobrellevar el tedio de la película. Afortunadamente, Lust for Love no se alarga demasiado (apenas 80 minutos).

El resto del elenco está formado en gran parte por actores de la serie Dollhouse. Se pasean por Lust for Love Miracle LaurieFelicia Day o Maurissa Tancharoen en papeles muy breves, y destacan Enver Gjokaj y sobre todo Dichen Lachman (también productora de la película). Sin embargo no lo hacen para bien. A Dichen la quiero como si fuera mi prima, pero la pobre tiene el talento interpretativo de una patata (esto no es una referencia a Channing Tatum, Tatum es mejor actor). Y Enver estaba magnífico en Dollhouse, pero aquí parece un colega no actor haciendo un favor a un amigo director, lo que pone de manifiesto la importancia de trabajar sobre un material en condiciones para desarrollar el potencial de estos habitantes del Whedonverso. Es cierto que los fans de Dollhouse encontrarán el aliciente de ver a medio reparto de la serie trabajando juntos de nuevo (yo desde luego sentí puro éxtasis whedonite al verlos a todos), pero cuando la euforia se pasa, lo que queda es un antológico quiero y no puedo. ¡¡Que quiten mi nombre de los créditos!! No, estoy bromeando. Pero ya me entendéis.

Valoración: ★★

“Much Ado About Nothing” y “Lust for Love”: el Whedonverso se expande

Cine consumido en la red, cine desconocido fuera de Internet y de éxito masivo dentro de ella, ciberestrellas que dan el salto al cine y la televisión, espectadores internautas que levantan una película o una serie. En definitiva, televisión e Internet haciendo cine. La transformación de las industrias del entretenimiento es constante. La enorme sinergia entre Internet y los medios televisivo y cinematográfico es el resultado de una etapa inicial de contacto y experimentación que ya queda muy atrás, asentándose esta influencia como una de las características que mejor definen el negocio actualmente. Redes sociales como Twitter nos han acercado a las estrellas. Ya no queremos sus autógrafos, queremos que nos hagan reply o mention. El consumidor se convierte en creador, el creador atiende a las necesidades espectador, y las buenas historias tienen más posibilidades de ver la luz.

De la convergencia de todos estos fenómenos nacen páginas como Kickstarter. La web en cuestión se enorgullece de ser “la plataforma de financiación para proyectos creativos más grande del mundo”. El funcionamiento de Kickstarter es sencillo: cualquiera puede presentar un proyecto musical, cinematográfico, tecnológico, incluso culinario, con el propósito de lograr el presupuesto necesario para que se financie. La manera de obtener el dinero es mediante donativos de los internautas. De esta manera, cada proyecto debe alcanzar una cifra concreta en un plazo de tiempo determinado para que el artista reciba la financiación. De no lograrlo, los proveedores no perderán ni un solo céntimo y el artista deberá buscarse la vida en otra parte. El porcentaje de éxito de los proyectos que se presentan a Kickstarter es bastante alto, sobre todo si atendemos a las películas en preproducción.

No se trata de un proyecto de Kickstarter, pero está directamente relacionado con uno. Durante la pasada madrugada se anunciaba la nueva película de Joss Whedon. Una página web con una foto de Fran Kranz sumergido hasta los hombros en un lago, con gafas de buzo y un cóctel en la mano izquierda, un enorme cast de actores y un mensaje de Bellwether Pictures, la pequeña productora creada por Whedon y su mujer, Kai Cole. Así comienza la promoción de Much Ado About Nothing (Mucho ruido y pocas nueces), la personal adaptación de la obra de Shakespeare de la mano del polifacético autor. A pesar de que ‘April Fools’ queda muy lejos, la sorpresa del anuncio y el impacto que ha causado la propuesta nos ha hecho dudar de su legitimidad. Por suerte, algunos de los involucrados en el proyecto, Nathan Fillion, Maurissa Tancharoen o Fran Kranz, no han tardado en confirmar la noticia desde sus cuentas de Twitter.

Poca información se podía extraer de la página web de Much Ado About Nothing recién lanzada: que el rodaje ya había finalizado (el absoluto secreto con el que se ha llevado a cabo es increíble), y que un alto porcentaje del amplio reparto de la película está formado por actores vinculados a Whedon (Amy Acker y Alexis Denisof aparecían en ubicaciones destacadas). No obstante, Bellwether Pictures ha publicado una nota de prensa con más detalles. No son muchos, pero son suficientes para aumentar enormemente nuestra expectación: el filme se rodó en 12 días en Santa Mónica, con un presupuesto minúsculo y totalmente en blanco y negro. Como suponíamos, Acker interpreta a Beatrice y Alexis Denisof a Benedick. Es decir, Wesley y Fred vuelven a estar juntos (la emoción es indescriptible, inabarcable). El resto del cast cuenta con otros alumnos whedon como Nathan Fillion, Reed Diamond o Tom Lenk.

*Actualización 25-10-11: EW ha publicado las primeras fotos de la película, junto a una extensa entrevista con Whedon, Maher y Acker. Además, ya podéis seguir Much Ado About Nothing en Facebook.

Much Ado About Nothing es una revisión en clave moderna de la comedia de Shakespeare, motivada por el gran amor que Whedon profesa al poeta y dramaturgo (suele organizar lecturas de sus obras con sus amigos, entre ellos, muchos de los actores de sus series). Según sus propias palabras, “el texto es una deconstrucción de la idea del amor, lo que resulta irónico, pues la totalidad de esta producción es una carta de amor – al texto, al reparto, incluso a la casa en la que la rodamos”. Aún no sabemos con certeza dónde se estrenará la película, ni cuándo (la idea de Whedon es moverla por los circuitos festivaleros), pero de lo que estamos seguros es de que se convertirá en otra obra de culto, sin importar el medio al que se adscriba (si es que ha de adscribirse a alguno). El enorme éxito de Dr. Horrible’s Sing-Along Blog, la miniserie musical para Internet dirigida por Whedon (en familia y con dos duros, como Much Ado) es motivación suficiente para confiar en que el nuevo proyecto del autor tenga una aceptación más que considerable en la red. Después de sus tropezados inicios en el cine, es su éxito en la televisión y en Internet lo que al fin le permite hacer el cine que quiere hacer, y no el que le obligan a hacer.

Volviendo al tema con la que iniciaba esta (caótica) entrada, el 24 de octubre de 2011 será recordado como un día épico para whedonistas y whedonites. Por si la noticia de la nueva película de Whedon fuera poco, otro proyecto relacionado con el particular universo del productor ha recibido hoy la luz verde. Se trata de Lust For Love, película dirigida por Anton King (realizador del videoclip Remains, inspirado en Dollhouse) con reparto de actores conocidos por sus papeles en las series de Whedon: Fran Kranz (whedon alumn honoris causa de la nueva hornada), Maurissa Tancharoen, Dichen Lachman y Enver Gjokaj. La película ha alcanzado la cifra de donaciones necesaria para ser financiada (70.000 dólares) en menos de dos semanas. Lust For Love es una historia de amor protagonizada por un chico (Kranz) que logra conquistar a su amor de la infancia. Sin embargo, su comportamiento errático hará que esta lo abandone rápidamente, lo que le llevará a asumir que necesita más experiencia con las mujeres, y en consecuencia, a pedirle a la mejor amiga de su ex que le enseñe a impresionar al sexo opuesto.

La pasión de este grupo de actores por el proyecto es palpable, y en vista de los resultados obtenidos en Kickstarter, la de los fans también lo es. A falta de 17 días para que finalice el plazo de financiación en la web, los internautas pueden seguir haciendo sus donativos (ahora con la certeza de que sus tarjetas tendrán el cargo correspondiente). Cada aportación conlleva una recompensa para el patrocinador: desde un agradecimiento en la web de la película, un set completo de DVD y póster firmados por el reparto, hasta asistir a una diner party con Dichen Lachman como anfitriona o un papel en la película (ya asignado). Este es el vídeo que Anton King y los actores de Lust For Love prepararon para captar patrocinadores:

The Avengers, Much Ado About Nothing, Lust For Love. 2011 acaba por todo lo alto, tanto para los apasionados del whedonverso como para sus habitantes, allanando el terreno para un 2012 muy Whedon. Es más, este es el año en el que todos pasamos a formar parte del mismo universo de manera oficial. Aunque sea pagando por ello.