¡Concurso! Consigue un ejemplar del libro “Asesinos en serie(s)”

 Este concurso ya ha finalizado. Atentos a fuertecito no ve la tele para futuros concursos.

Hannibal - Season 2

Desde hace aproximadamente una década, el asesino en serie es una de las figuras más prominentes de la ficción televisiva, hasta el punto de haberse convertido en protagonista y punto de vista principal de varias series. El libro Asesinos en serie(s), coordinado por Alberto Hermida y Víctor Hernández-Santaolalla analiza en profundidad este tipo de personajes para destapar las claves sobre la fascinación que despiertan en el audiovisual.

Asesinos en serie(s), que reúne textos de una veintena de expertos de diferentes áreas, disecciona la figura del serial killer en el panorama de las series televisivas contemporáneas (Dexter, Hannibal, True Detective, Bates Motel, etc.) desde una perspectiva multidisciplinar. De esta forma, desde el prisma de la Comunicación Audiovisual, la Publicidad, la Psicología, la Criminología o la Sociología, entre otras, se analizan diferentes aspectos del asesino en serie, como su perfil y su adaptación a la pequeña pantalla, la escena del crimen y su representación en la ficción, o las relaciones que mantiene el homicida tanto con su entorno como con el espectador.

El libro está editado por Síntesis y cuenta con la colaboración del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Sevilla.

Para más información sobre el volumen podéis visitar la web de la editorial: http://www.sintesis.com/diversos-75/asesinos-en-serie-s-libro-1971.html O las cuentas oficiales del libro en Facebook y Twitter.

asesinosPara celebrar este lanzamiento, Síntesis nos cede un ejemplar en exclusiva para los lectores de fuertecito no ve la tele.

Para participar en el concurso lo único que tenéis que hacer es responder a la siguiente pregunta:

 

¿CON QUÉ ASESINO “EN SERIE” COMPARTIRÍAS PISO?

 

Podéis participar de dos maneras:

1. Respondiendo a la pregunta en esta entrada
2. Respondiendo en ESTA FOTO de la página de Facebook
 de fuertecito no ve la tele

Si respondéis en ambos sitios tendréis doble participación, y por tanto más oportunidades de ganar (podéis usar la misma respuesta dos veces).

Dexter

BASES

– De entre todos los participantes elegiremos un ganador (via Sortea2) que se llevarán totalmente gratis 1 ejemplar del libro Asesinos en serie(s). El ganador lo recibirá en su casa sin ningún gasto por su parte.

– El participante debe incluir su correo electrónico en el formulario de respuesta del blog (no aparecerá público) y se recomienda firmar con nombre y apellido (los pseudónimos son válidos). En Facebook no es necesario.

– Sólo contará una participación por dirección IP, las respuestas desde la misma IP con distinto nombre serán marcadas como spam. En Facebook solo se podrá participar una vez por cuenta personal.

– El plazo para participar en el concurso finaliza el lunes 14 de diciembre de 2015 a las 23:59 (hora peninsular española). El ganador será anunciado a partir del día siguiente en la página de Facebook de fuertecito no ve la tele.

– Concurso válido sólo para España (península e islas).

– fuertecito no ve la tele se reserva el derecho de modificar o anular el concurso si fuera necesario.

¡Mucha suerte!

Dexter: De luces y sombras (sobre todo sombras)

Remember the Monsters 2

Se acabó la agonía. Dexter ha tocado a su fin después de ocho largos años en antena. Hay cierta unanimidad en identificar una caída en picado de calidad desde el final de la cuarta temporada. Es decir, Dexter se ha quedado cuatro años de más con nosotros, tiempo en el que la que un día fue buque insignia de Showtime ha ido desvelando su verdadero rostro. Dexter tuvo la suerte de nacer al comienzo de la Tercera Edad de Oro de la TV, y jugó muy bien sus primeras manos. Era algo que no habíamos visto nunca, cambiaba las normas del juego. El héroe era un psicópata. Siguiendo la tendencia al protagonismo de personajes amorales y criminales que comenzó Los Soprano, Dexter Morgan se convirtió en precedente y referente. Pero lo cierto es que echando la vista atrás a estos 8 años, es fácil darnos cuenta de que Dexter en realidad nunca fue para tanto.

Las últimas temporadas de la serie no han hecho más que poner de manifiesto los errores en los que Dexter llevaba incurriendo casi desde su segunda temporada. El problema es que era fácil hacer la vista gorda, porque el personaje era interesante, y la trama enganchaba manejando la tensión como pocas. Lo que hemos presenciado en estos últimos años es una dramática y descorazonadora pérdida de pasión y esfuerzo por parte de todos los responsables de la serie. Desde la infame sexta temporada (uno de los mayores despropósitos de la historia de la televisión), Dexter se ha movido por inercia, manifestando todos los efectos secundarios del tan contraproducente estiramiento y brillando únicamente a la hora de cerrar las temporadas (la serie nos ha proporcionado grandes cliffhangers, eso hay que concedérselo). Al contrario que Breaking Bad (con la que guarda más de una semejanza), Dexter no ha sabido cuándo era el mejor momento para dejar de contar su historia. Y así le ha ido.

Remember the Monsters 1

Otras series longevas que se han despedido en los últimos años, Mujeres desesperadas o The Office, han sido capaces de compensar sus decepcionantes temporadas tardías con últimos episodios que han cerrado sus historias con dignidad. No ha ocurrido lo mismo con Dexter. La octava temporada ha sido todo lo contrario a lo que los fans de la serie esperaban, todo lo contrario a lo que la temporada final de una serie tan larga (y antaño adorada) debería ser. En lugar de centrarse en los protagonistas y completar sus recorridos en la serie, se ha optado por construir una temporada más, con nuevos personajes y el asesino de turno con el que Dexter ha establecido el enésimo vínculo emocional de la serie. Pero en serio, ¿cuántas veces se ha topado Dexter con alguien que lo “entiende de verdad”, “que ve al monstruo y no se asusta”, con quien por fin puede ser quien es en realidad?

Este factor groundhog day es sin duda la prueba de que Dexter (la serie y el personaje) no ha evolucionado nunca y que el discurso detrás del personaje ha sido siempre tremendamente endeble. El reciclaje de diálogos y repetición de esquemas narrativos y situaciones es la mayor constante de la serie. Lo que diferencia a una gran serie de una mediocre es saber evolucionar, no quedarse estancada en los mecanismos y los trucos de siempre. En la televisión es muy difícil cambiar, y casi ninguna serie lo hace realmente (¿no ha sido esa la esencia misma de la tele casi toda la vida?) Las que lo consiguen son las que logran un puesto destacado en la historia de la televisión. Dexter no ha cambiado en ocho años, lo que ha generado agotamiento y ha revelado una verdad que logró mantenerse oculta durante cuatro años: siempre ha sido un procedimental de network con palabras malsonantes y desnudos ocasionales que no ha hecho nada para merecerse ese puesto en la historia de la tele.

Remember the Monsters 4

El episodio final de Dexter, “Remember the Monsters?” no ha hecho más que aumentar la decepción y el hastío de sus seguidores, para los cuales la serie se había convertido en una tarea más que un pasatiempo. Después de ocho años mareándonos con sus clónicos monólogos interiores que revelaban un tumulto interior cada vez más confuso y quebradizo, estábamos a punto de conocer el destino final de Dexter Morgan. Por desgracia, este ha llegado tan tarde que cualquier opción iba a conllevar decepción en mayor o menor medida. Sin embargo, el principal problema del final no ha sido que de todos los posibles desenlaces se escogiera uno en concreto (uno además corbarde), sino la poca pasión y la increíble desgana con la que se ha acometido.

En lugar de corregir los errores del pasado, la octava temporada de Dexter los ha magnificado y se ha recreado en ellos. Esos diálogos sobre-explicativos y artificiosos que evidencian a unos guionistas que nunca fueron prodigios precisamente, pero que en los últimos años estaban además cansadísimos. Esas situaciones inverosímiles que cada vez se esforzaban menos en disimular (siempre nos ha hecho falta un gran ejercicio de suspensión de la incredulidad para ver esta serie, pero los niveles de ridículo de los gazapos e incongruencias de la octava temporada han sido antológicos, y ni el más dispuesto ha conseguido pasarlos por alto). Esos personajes secundarios (los agentes del departamento de policía más incompetente de la historia de la tele) que han sido siempre el mayor lastre de la serie, y que la octava temporada, en lugar de ser involucrados en la trama principal, han seguido a su rollo con sus insulsas subtramas que nunca han aportado nada: el ascenso de Quinn y su relación con la niñera, la hija de Masuka (al que por cierto no vemos en el final, ¿será suyo el spin-off que se prepara? Terror). Por no hablar de lo poco que han aportado los nuevos: Elway (Sean Patrick Flanery), la doctora Vogel (Charlotte Rampling) o Zach Hamilton, personajes que podían haber funcionado pero que han sido manejados con la mayor de las ineptitudes y en última instancia barridos debajo de la alfombra.

Remember the Monsters 3

Ni siquiera la relación entre Dexter y Debra, que ha sido siempre el alma y corazón de la serie, ha sido explotada como un final se merecía. Debra es el único personaje que ha evolucionado, el único que ha ido a más mientras todo lo demás iba a menos, llegando en un momento a ser lo mejor, o lo único bueno de la serie. Sin embargo, la octava temporada la ha convertido en una presencia fantasmal, una sombra del personaje que fue. Su desenlace, por muy coherente que sea con la historia de Dexter (Debra es su última víctima), resulta indignante, y lo peor de todo, carente de emoción. Claro que gran parte de la culpa también la tiene Michael C. Hall, cuya interpretación ha ido empeorando al compás de la serie. Hall ha pasado de revelación a caricatura en el transcurso de la serie. Sobreactuado, ceremonioso y teatral cuando menos tenía que serlo, y al final, una ridícula parodia del personaje que fue.

“Remember the Monsters?” es el final más anticlimático y desapasionado que se podía esperar. En el anterior episodio, Dexter había visto la luz. Después de ocho años de diatribas morales, y tras entrar en contacto con su humanidad en infinidad de ocasiones, había llegado el momento de colgar el cuchillo de carnicero. Porque sí, porque aunque haya tenido motivos de sobra para hacerlo desde hace mucho tiempo (Rita, los hijos de esta, Harrison, Debra), el amor por la aburrida Hannah McKay es su catalizador final. Pero la verdadera razón es que se acaba la serie, y ya no hay necesidad de seguir mareando la perdiz. Así de gandules son los guionistas de esta serie.

Dexter finale

Claro que todos sabíamos que Dexter Morgan no se merecía un final feliz, y de haberlo obtenido, quizás la ira habría sido mayor por nuestra parte. Por eso, después de arrojar a Debra al mar donde están todas sus víctimas (vale, pillamos la metáfora, pero la pobre Debra no merecía descansar para siempre rodeada de los fantasmas de su hermano), Dexter se adentra en el ojo del huracán Laura. La muerte de Dexter, por muchas implicaciones y complicaciones morales que nos suponga, era el final más lógico, e incluso el más aceptable, para el personaje. Pero como sospechábamos, los guionistas de Dexter siempre han creído de verdad en el discurso pro-pena de muerte, y su sentencia final es que Dexter no merece necesariamente morir, porque Dexter mata a gente que merece morir. Por eso, lo que podía haber sido un final mínimamente convincente (dejando a un lado el espantoso croma que ni Sharknado), se va al traste por el epílogo. Dexter está vivo, y aunque le queda muy bien el look leñador, no podemos evitar preguntarnos por qué, y sobre todo por qué llevar a cabo este plan para liberar a todos de sí mismo ahora y no hace cuatro años, o cinco, o seis. Da igual, a estas alturas ya sabemos que la serie merece el mismo grado de reflexión que el nivel de esfuerzo que se ha depositado en este final. Lo único importante es que Dexter se ha acabado, y esta es simplemente la última de infinitas incoherencias que tenemos que tragarnos. Lo mejor será olvidar al monstruo para siempre. Y no será difícil.

Me gusta Dexter, pero…

[Aclaración: Voy por la mitad de la segunda temporada, por lo que es muy probable que dentro de unos días, todo lo que voy a decir a continuación sea refutado por mí mismo. Puede que sea pronto para emitir juicios sobre la serie sin haber visto ni la mitad, o puede que no. Digamos que esto es una crítica in construction, y como tal, será revisada y modificada a medida que avance mi visionado. Es la magia de la tele.]

Quizás sea un problema de percepción por mi parte, pero creo que la gente se toma demasiado en serio Dexter. Y sinceramente, a mí no me parece para tanto. De la misma manera que un profesor de mi compañero de piso comentaba que Lost es una serie hecha para que la gente se sienta más inteligente de lo que es, creo que Dexter es un serie hecha para que el espectador crea que está realizando un ejercicio de reflexión sobre varios aspectos de la naturaleza del ser humano, cuando en realidad solo está siendo guiado, sin apenas implicaciones o ambigüedades, por mucho que lo parezca. Porque Dexter no es Six Feet Under, sino más bien una serie que encajaría perfectamente en la programación de las networkssi fuera adecuadamente recortada -espera, creo que eso ya ha pasado.

Los monólogos de Dexter ponen las cosas fáciles, como la serie en general. Funcionan perfectamente para aportar el tono y son un recurso estilístico bien aprovechado. Pero por lo demás, no son mucho más introspectivos que los de Meredith Grey. Como he dicho, Dexter expresa elocuentemente todo lo que siente, y nos sirve en bandeja la interpretación que debemos hacer de lo que ocurre en su cabeza. Tenemos vía libre para entrar en ella y ver TODO lo que hay. Esto no es necesariamente un problema. Es decir, no hay nada de malo en la articulación de pensamientos y emociones abstractas siempre que se haga bien -y creo que Dexter lo hace bien-, pero a mí no me gusta que piensen por mí. Cuando un personaje te conduce de la mano a través de su transformación, las ambigüedades y complejidades son expuestas tan claramente que dejan de serlo. Con Dexter siento que no hay nada más allá de lo que se muestra o de lo que se dice. Y eso, para mí sí es un problema insalvable.

No se reduce solo a los monólogos. Todas las acciones de los personajes me indican un alto nivel de manipulación de cara al espectador. Todos evolucionan a través de estrategias narrativas muy básicas, y a menudo torpes. Debra y su trauma post-Ice Truck Killer es el ejemplo más ilustrativo. La sutileza brilla por su ausencia. Pero esto sucede con todos los personajes -en esta segunda temporada que estoy visionando no hay uno solo que me resulte interesante o me caiga bien, son todos bastante bidimensionales-. Al igual que en el universo de Queer as Folk, todo el mundo es gay, en el de Dexter, casi todos están a favor de que alguien se tome la justicia por su mano y acabe con los criminales -o sea, que todos están a favor de la pena de muerte, hablando claro. De acuerdo, puede que esté exagerando. Se trata solo de una estrategia básica para introducir el conflicto de la temporada -como bien resume la contraportada del DVD, “¿Soy una buena persona que hace cosas malas o una mala persona que hace cosas buenas?” – y en este sentido, estoy contento, porque una serie como Dexter sin ese conflicto sería sencillamente inaceptable. En fin, no puedo pedir más a un relato que se manifiesta como altamente ficcional. Y en este sentido, quizás quepa la posibilidad, por mi parte, de disfrutar de Dexter como lo que parece ser, un cuento, un historia macabra para niños, con un protagonista constantemente puesto a prueba para alcanzar moralejas sobre sí mismo y el ser humano. Pero, ¿son esas moralejas moralmente aceptables? Por ahora, tengo mis dudas. Pero el tiempo lo dirá (por favor, nada de spoilers).

Dexter, afortunadamente, brilla en otros aspectos. Una vez asumido que todo lo anterior puede ser un problema personal y que probablemente la serie no pretenda más de lo que parece -más me vale convencerme, si quiero seguir viéndola-, seguiré disfrutando del entretenimiento liviano que me ofrece. Porque ante todo, Dexter no me aburre, gracias al excelente manejo de la tensión y los continuos giros argumentales -siempre bien resueltos-. Así que por ahora, no le pediré más. Al fin y al cabo, es Showtime.

Y ahora, un aparte: ¿Puede una mujer sola cargarse una serie e inducir al espectador a matar, matar, matar? Perdonadme por la foto. Sé que puede herir la sensibilidad.