Crítica: El Círculo

THE CIRCLE

¿Estamos usando bien la tecnología y las redes sociales? ¿Son una herramienta para hacer la vida más fácil o un instrumento para manipularnos y esclavizarnos? ¿Hemos sacrificado por completo nuestra privacidad y regalado nuestra vida a las empresas? Estas son algunas de las preguntas que muchos nos hacemos a diario navegando en Internet, y que James Ponsoldt se plantea en El Círculo (The Circle), thriller de ciencia ficción ambientado en un futuro no muy lejano e incómodamente familiar, protagonizado por Emma Watson, Tom Hanks, Karen Gillan y John Boyega.

Basada en la novela homónima de Dave Eggers (Donde viven los monstruosEsperando al rey), El Círculo se presenta como una fábula futurista para advertirnos entre otras cosas de los peligros de la hiperconectividad y la deshumanización que se puede derivar de ella. La historia empieza con Mae Holland (Watson), una joven teleoperadora que cumple su mayor sueño al entrar a trabajar en The Circle, la compañía tecnológica más grande del mundo. The Circle es un imperio -construido a base de guiños a Google o Apple– dirigido por el gurú Eamon Bailey (Hanks en un personaje claramente inspirado en Steve Jobs), que posee el monopolio de la información en Internet. Mae comienza su nuevo empleo ilusionada por su ascenso laboral y por la oportunidad de ayudar a su padre (Bill Paxton), que sufre esclerosis múltiple, pero a medida que va descubriendo el funcionamiento interno de la empresa empezará a cuestionarse hasta qué punto está abusando de su poder y controlando la vida de las personas, incluida la suya.

Un acontecimiento, sin embargo, hace que Mae cambie de opinión sobre El Círculo y se entregue a su doctrina, convirtiéndose por ¿voluntad propia? en el sujeto de un innovador experimento que propone transparencia absoluta en Internet. Para ello, la chica accede a llevar una micro-cámara que retransmite su vida a sus seguidores las 24 horas del día. Todo forma parte del plan de la empresa para seguir aumentando su influencia sobre la sociedad (y en última instancia su dominio de la democracia y el conocimiento humano), pero Mae está convencida de estar haciendo lo correcto, aunque su decisión afecte profundamente la vida de sus amigos y su familia.

THE CIRCLE

Si hemos llegado hasta aquí sin mencionar Black Mirror es precisamente porque estábamos llevando a cabo nuestro propio experimento: ¿Cuántas veces habéis pensado en la popular serie antológica británica leyendo los párrafos anteriores? Efectivamente, El Círculo es básicamente un episodio extendido de Black Mirror, en concreto “Nosedive”, el excelente número de apertura de su nueva temporada en Netflix. Pero además de compartir núcleo temático e ideas con el capítulo protagonizado por Bryce Dallas Howard, El Círculo contiene claras reminiscencias de otras distopías de ciencia ficción como La isla o la reciente Nerve (Un juego sin reglas), cintas que dibujan como advertencia una posible sociedad futura basada en lo que ya está ocurriendo en el presente.

En teoría, todo esto es muy interesante, pero el mensaje de la película se ve empañado por un tratamiento narrativo sin pies ni cabeza y una terrible construcción de personajes, en especial la de la volátil protagonista, que cambia de personalidad y opinión según las necesidades de la historia y del modo menos natural posible (menos natural que los acentos del reparto). Lo mismo ocurre con el personaje de Karen Gillan, la mejor amiga de la protagonista y quien le consigue su nuevo trabajo, una workaholic incansable y devota de The Circle que de la noche a la mañana y sin ninguna explicación se convierte en un desastre andante y una fuerte detractora de la empresa. Y mejor no hablar del personaje de John Boyega, que se presenta como una pieza clave del juego para básicamente desaparecer en la segunda mitad. Por si esto fuera poco, El Círculo llega unos años tarde, aportando reflexiones y lecciones morales que ya se antojan caducas, exponiendo ideas anti-tecnología de la forma más maniquea, y proponiendo soluciones fáciles y poco realistas a un problema muy complejo (todos sabemos qué puede ayudar a mejorar la tecnología, el problema es averiguar cómo ponerlo en práctica).

THE CIRCLE

La primera hora de El Círculo pone los cimientos de una historia con mucho potencial y se desarrolla encontrando un acertado equilibrio entre el drama, el suspense y la sátira. Donde más da en la diana es a la hora de retratar la compañía, a sus empleados y sus usuarios como si fuera una secta, arrojando luz sobre lo enfermizo que puede llegar a ser el comportamiento en el mundo digital y elaborando una crítica acerca del sistema invasivo y omnipresente en el que al parecer hemos elegido vivir. No obstante, las buenas intenciones se van al garete por un guion muy tonto y efectista, lleno de incongruencias, clichés y conclusiones dignas de un ensayo de secundaria. Afortunadamente y a pesar de todo esto, la película se las arregla para no aburrir nada, y además nos permite decir algo que no se puede decir siempre: sorpresa, Watson lo hace bastante bien.

Pedro J. García

Nota: ★★½

Crítica: Esperando al rey

Esperando al rey fotograma Tom Hanks

¿Qué es Tom Tykwer? Casi 20 años después de su película revelación Corre, Lola, corre no hemos llegado a descifrar al director alemán. A pesar de haberse forjado una filmografía de la que destacan un par de señas de identidad personal, el estilo de Tykwer (si es que tuviera uno, y si es que tuviera que definirlo obligatoriamente) se sigue escapando a nuestra percepción. Su última película, Esperando al rey (A Hologram for the King) no nos ayudará precisamente a entenderlo como cineasta, porque, a juzgar por ella, dudamos que él tenga muy claro qué pretende con cada proyecto en el que se embarca.

Basada en Un holograma para el rey, el best seller escrito por Dave Eggers (El círculo, Donde viven los monstruos), Esperando al rey es una comedia dramática que cuenta la historia de Alan Clay (Tom Hanks), un empresario estadounidense en horas bajas que viaja a Arabia Saudí para vender al rey un sistema de comunicación revolucionario con hologramas. Estancado en lo profesional y en lo personal, Alan espera que este importante trato le saque del pozo y le ayude a dar un giro en su vida. Pero los días pasan, y el rey va retrasando su llegada por otros compromisos, obligando al empresario a hacer balance de su vida en medio del choque de culturas que supone su estancia en Oriente Medio. Gracias al dicharachero taxista (Alexander Black) que lo lleva todos los días al complejo donde debe hacer la presentación y a una atrayente doctora saudí (Sarita Chodhury), Alan tratará de entender el país mientras halla la raíz de su estancamiento existencial esperando a su Godot particular.

Esperando al rey pósterEsperando al rey es una película con potencial que parte de una base fértil, pero Tykwer no es capaz de darle forma y la historia se queda en mera acumulación de tramas a medio hacer. La película tiene destellos de belleza y melancolía costumbrista, observaciones acertadas sobre las interacciones sociales (el lenguaje corporal, el absurdo de la burocracia) y momentos en los que parece que vamos a llegar a algún tipo de revelación que ilumine el camino, pero estos retales nunca llegan a formar un todo. El problema principal es una evidente falta de visión general y estructura narrativa, lo que hace que la historia fluctúe frecuentemente entre estilos y tonos, y resulte en desorganización y desorientación. Aunque se queda cerca en algunas escenas y no se le da mal transmitir buen rollo (al fin y al cabo, lo único que parece claro es que Tykwer quería hacer una cinta ‘feel-good’) Esperando al rey se va desintegrando poco a poco en la mayor de las indiferencias hasta llegar a un desenlace bonito, pero despegado. Al final, lo que parecía ser una reflexión potencialmente interesante sobre la tristeza y la soledad de un hombre en plena crisis de mediana edad se queda en un relato intrascendente.

Una pena sobre todo teniendo en cuenta la sobresaliente interpretación de Tom Hanks. El actor realiza un retrato muy afinado a la hora de transmitir el nerviosismo, la ansiedad y el deseo de hallar una vida nueva de un hombre agotado de existir en la suya. Pero aunque Hanks se esfuerce en llenar los vacíos que el director de El perfume no consigue cubrir, no es suficiente, porque la película simplemente no está a su altura.

Pedro J. García

Nota: ★★½