Crítica: Ahora me ves 2

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Ahora me ves… se convirtió en una de las sorpresas del verano de 2013. En la temporada de los blockbusters y las secuelas, era la película que nadie esperaba, de la que no se sabía demasiado, y sin una gran campaña promocional, acabó siendo un éxito. Todo un logro en los tiempos que corren para una propuesta “original”. Desde luego, su fórmula era refrescante: cuatro magos son reclutados por un misterioso benefactor y reaparecen convertidos en “Los Cuatro Jinetes”, un supergrupo de ilusionistas que llevan a cabo grandes hazañas a lo Robin Hood ante un público mundial que los adora. La ilegalidad de sus “trucos” (como robar un banco en Las Vegas, su primer gran golpe), les pone en el punto de mira del FBI, dando lugar a un juego del gato y el ratón en el que nada es lo que parece, y “cuando más cerca miras, menos ves”. Con esta idea, Ahora me ves… trataba de resucitar la gloria de los grandes magos de los 90 (no en vano, David Copperfield está entre los productores) para adaptarla a la escéptica y resabiada audiencia moderna.

Tres años después, los Jinetes vuelven a las andadas en la secuela, titulada Ahora me ves 2 (todos coincidimos en que habría sido mejor título Now You Don’t – Ahora no me ves), en la que se ponen todas las cartas sobre la mesa: Ahora me ves vuelve más franquiciada, convertida ya completamente y sin reparos en saga cinematográfica con mimbres para durar muchos años y generar múltiples secuelas, incluso spin-offs (si la jugada le sale bien a eOne Films, claro). En la primera película, Ahora me ves se presentaba como una especie de Ocean’s Eleven de la magia, y en esta segunda entrega se sigue insistiendo en el esquema del cine de golpes y atracos, pero se añade un componente aun más espectacular y trepidante, acercándola asimismo a los blockbusters y las películas de acción protagonizadas por grupos de especialistas que llevan a cabo misiones peligrosas alrededor del mundo. Es decir, Ahora me ves 2 es en parte Ocean’s Eleven, en parte película de superhéroes, en parte Fast & Furious.

Y es que si la primera parte ya era una película autoconsciente y desenfadada que pedía un acto de fe a cambio de pasar un buen rato, en Ahora me ves 2 la implausibilidad y el sinsentido se convierten en armas arrojadizas contra el cinismo. Aquí hemos venido a pasarlo bien, no a buscarle los tres pies al gato (porque si nos ponemos, le sacamos trescientos y nos perdemos todo lo bueno que nos ofrece). La película sabe de sobra lo inverosímil que es, lo mucho que desafía la suspensión de la incredulidad, y no solo le da igual, sino que lo enfatiza, con la intención de que sus ganas de pasarlo en grande sin importar lo demás se contagien al público. Con un ritmo endiablado, set pieces divertidísimos (el robo del chip es tan tan sumamente tonto que se vuelve épico), diálogos de gran velocidad cargados de humor, y grandes dosis de aventura y acción (cortesía del nuevo director, John M. Chu), Ahora me ves 2 no da apenas tiempo para pensar las cosas demasiado, conquistando con su descaro irresistible y triunfando como pasatiempo ligero pero digno.

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Uno de los puntos fuertes de Ahora me ves… era su excelente reparto. El casting de esta saga no podía ser mejor, y continúa acertando en la secuela, con dos fantásticas incorporaciones. Lizzy Caplan, que se une al divertido equipo formado por Jesse Eisenberg, Dave Franco, Woody Harrelson y Mark Ruffalo, en sustitución de Isla Fisher, y no solo hace que no la echemos de menos, sino que se alza como una de las mejores bazas de la película, con un timing cómico impecable y una chispeante personalidad ante la que es imposible no caer rendidos (con ella uno casi se olvida del déficit de personajes femeninos de estas películas). Por otro lado, Daniel Radcliffe se lo pasa en grande interpretando al villano de la película, un “niñato” prodigio de la tecnología que rapta a los Jinetes para que lleven a cabo el atraco más imposible hasta la fecha, y que los magos usarán para exponer las prácticas poco éticas de la mente maestra que está detrás de todo. Y por si eso fuera poco, vuelven los grandes Morgan Freeman y Michael Caine, y Harrelson hace doblete interpretando a su hermano gemelo de gigante dentadura, otro experto en hipnosis con el que tiene una rivalidad muy chistosa. Una locura todo, vamos.

Ahora me ves 2 toma la fórmula de su predecesora, le añade un puñado de nuevos y atractivos ingredientes y agita la mezcla para elevar las cotas de espectacularidad y distracción (nunca mejor dicho). La acción se vuelve más fardona, los espectáculos de ilusionismo más imposibles, los trucos más rebuscados. Ahora me ves 2 flirtea constantemente con el ridículo, sí, pero es que justo ahí está la gracia, en su desvergüenza. Es el juego que propone, y si uno se presta a él, acabará fácilmente hipnotizado por su carisma y su divertidísima propuesta.

Pedro J. García

Nota: ★★★½

Crítica: Horns

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Horns (Cuernos) es la adaptación cinematográfica de la segunda novela de Joe Hill. La película, dirigida por Alexandre Aja (Alta tensión, Piraña 3D), cuenta la historia de Ig Perrish (Daniel Radcliffe), joven habitante de una pequeña localidad que, acusado de asesinar brutalmente a su novia de toda la vida, Merrin (Juno Temple), se despierta un día con cuernos creciéndole de las sienes. De repente, todo el mundo empieza a confesar sus secretos ocultos y pulsiones más oscuras a Ig, que descubre que tiene el poder de persuadir a los humanos para que escojan la senda del mal (como el diablillo que aparece en los dibujos sobre el hombro), arma que utilizará finalmente para intentar averiguar quién es el verdadero asesino de su chica. 

Horns está compuesta de muchos elementos que por separado funcionan perfectamente, pero que Aja no consigue unir de forma cohesiva, como si no pudiera decidirse sobre qué tipo de película quiere hacer. ElHORNS_SPAIN_ONESHETT68X98 film se puede adscribir a muchos géneros y tendencias: es un misterio whodunit, una fábula, un romance sobrenatural, una cinta de terror gótico, una comedia negra, un drama coming-of-age con aire Sundance… Aunque Aja se aplica al máximo en todos los géneros, no puede evitar la confusión tonal, ni que por momentos parezca que estamos viendo trozos de varias películas pegadas.

Y aun con todo, Horns divierte e incluso llega a emocionar; y su misterio, aunque muy predecible, atrapa, como si se tratara de una Gone Girl fantástica. Aja ha creado un trabajo con voluntad iconoclasta (si la película hubiera tenido más repercusión, el estilo de Ig marcaría tendencia) y ha puesto en él más corazón del que cabía esperar, algo que se nota en todo momento. A pesar del batiburrillo de ideas y estilos (y del presupuesto televisivo), Horns es un film visualmente atractivo y vibrante que plasma el imaginario fantástico y bestiario con bastante gracia.

Por otro lado, el reparto está estupendo, destacando a James Remar, el padre de todos los personajes de la televisión, y a Juno Temple y su hipnótica voz nasal -aunque su personaje no sea más que un macguffin, y represente el pobre papel de las mujeres en esta película (víctimas, chistes o meras herramientas narrativas sin apenas caracterización). Y por último, Daniel Radcliffe en concreto brilla con luz propia en su papel de oveja negra de la familia y paria del pueblo, exudando auténtica desesperación y rabia adolescente (y además el muy cabrón, nunca mejor dicho, está sexy, lo sabe, y Aja lo explota). En resumen, una película irregular en su conjunto pero muy disfrutable igualmente.

Valoración: ★★★½

Nocturna Festival de Cine Fantástico de Madrid 2015 – Primera crónica

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Comienza un año más el Festival de Cine Fantástico de Madrid, el Nocturna Fest, cita ineludible para fans del cine, y concretamente del género fantástico y de terror. Congregados en los cines Palafox de Madrid nos preparamos para siete días de fantaterror, sesiones maratonianas de cine de género, clásicos del cine oculto y bizarrismos varios.

Este año la inauguración ha corrido a cargo de Alexandre Aja y Daniel Radcliffe (el primero de cuerpo presente, el segundo en espíritu y como Harry Potter en nuestros corazones), con el preestreno español de Hornsque Universal Pictures estrena el 5 de junio en España. Antes de la proyección de la película, el lunes a la 22:00h (aunque se retrasó la cosa hasta las 23:00, provocando “atascos” en el hall de los Palafox), Aja recibió su premio Nocturna Visionary Award. En la sala también estaba otro de los invitados de honor del Nocturna ’15, Robert Englund, conocido por dar vida al emblemático Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street, que se quedó a ver Horns. A la salida, le preguntaron qué le había parecido la película, a lo que respondió “Muy romántica”. Poco después se le pudo ver con Aja, deshaciéndose en elogios hacia su trabajo.

Después de un primer día caracterizado por el caos y la desorganización, las cosas se calmaron durante la segunda jornada. Al menos hasta que Robert Englund volvió a hacer acto de presencia, esta vez para ser el verdadero centro de atención de la noche. Englund se dio todo un baño de masas antes de entrar a la Sala 1 de los Palafox, habló con la marabunta de fans, firmó autógrafos, se hizo fotos con Freddy y Jason en el photocall y finalmente subió al escenario de la sala para recibir su premio de Maestro del Fantástico. El actor pronunció un breve discurso sobre el clásico de Wes Craven (“Es una película hecha con mucho amor y saliva. Por lo general aguanta muy bien el tiempo, ojalá no tuviéramos que cambiar tanto las películas”) y posó para los fotógrafos con su premio y el guante de cuchillas de Freddy.

A continuación, os dejo con las reseñas de las películas que pudimos ver durante los dos primeros días del Nocturna. Algunas de ellas ya se encuentran en VOD, así que si os llaman la atención, podéis verlas en Internet y comentarnos qué os han parecido a vosotros/as.

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DÍA 1

Indigenous (Estados Unidos, 2014) OFICIAL FANTÁSTICO

Indigenous-PosterCinco amigos estadounidenses se encuentran de vacaciones en un resort de Panamá. De noche, uno de ellos descubre un vídeo en YouTube que muestra el ataque a unos jóvenes en la jungla por parte de una criatura misteriosa. Más tarde, en una fiesta, los lugareños que se hacen amigos de los “gringos” les cuentan que muy cerca del resort hay una cascada preciosa, pero les advierten que no deben adentrarse en la selva. Los americanos hacen caso omiso de las advertencias y se van de excursión para encontrar la cascada. Lo que sigue es ley de slasher. En la jungla habita el Chupacabras, una leyenda monstruosa que resulta ser muy real y convierte la escapada de los jóvenes en una pesadilla sangrienta que también será grabada con el móvil para el “disfrute” viral de todo el mundo. Lo peor de Indigenous no es su falta de originalidad (que intentan compensar en vano con una vergonzosa reflexión sobre las leyendas y el recurso de las redes sociales), es lo desesperantemente aburrida que es, un error que este tipo de películas no se pueden permitir. La cinta de Alastair Orr es terriblemente amateur, está muy mal realizada, se pasa por el forro la continuidad, la lógica interna y narrativa. Los planos no tienen sentido, los personajes desafían el aguante del espectador (lo verdaderamente terrorífico de esta película son los diálogos, sobre todo los que están en español), y las escenas de persecución se limitan a los chavales corriendo por la selva gritando sus nombres (porque, obviamente, se separan siempre que tienen la ocasión). Para colmo, se toma en serio, que es el mayor crimen que puede cometer una basura fílmica como esta. Solo se salva el Chupacabras, que al menos sí da miedo. Una pena que todo lo demás dé vergüenza ajena.

Pedro J. García

The House on Pine Street (Estados Unidos/Canadá, 2015) PANORAMA

the-house-on-pine-street-posterY después de una película amateur mal hecha, una película de principianes bien hecha. Para ser justos, The House on Pine Street no es cine amateur (técnicamente, Indigenous tampoco lo es, pero claro…), sino más bien cine muy independiente, una película de estudiantes. Literalmente. La cinta fue parcialmente financiada en una campaña de Kickstarter y el equipo está formado por jóvenes cineastas recién graduados de la USC School of Cinematic Arts de Kansas (todos menores de 24 años). The House on Pine Street es una historia clásica de casas encantadas (familia se muda a casa nueva, donde empiezan a ocurrir fenómenos extraños), pero su enfoque se aleja de éxitos recientes como The Conjuring Insidious y la acerca más al terror psicológico de La semilla del diablo (aquí la protagonista también está embarazada), con énfasis en el drama y los personajes. THoPS se encuentra también en la línea de Babadook, otra cinta de bajo presupuesto construida más como un melodrama de terror que una película de miedo pura. Dirigida por Aaron y Austin KeelingThe House on Pine Street es todo un alarde de economía de medios. No es muy original, pero está excelentemente realizada, aprovechando al máximo los pocos recursos disponibles para contar la historia y utilizando la cámara de la forma más inteligente posible para crear suspense y generar una atmósfera efectiva. Otro gran acierto de THoPS es que al final no sucumbe a uno de los dos finales clásicos de este tipo de películas (un ritual para desencantar la casa o la revelación de que la protagonista está loca), sino que sorprende con una tercera opción mucho más interesante.

Pedro J. García

Horns (Estados Unidos, 2014) INAUGURACIÓN

HORNS_SPAIN_ONESHETT68X98Horns (Cuernos) es la adaptación cinematográfica de la segunda novela de Joe Hill. La película, dirigida por Alexandre Aja (Alta tensión, Piraña 3D, Nocturna Visionary Award 2015), cuenta la historia de Ig Perrish (Daniel Radcliffe), joven habitante de una pequeña localidad que, acusado de asesinar brutalmente su novia de toda la vida, Merrin (Juno Temple), se despierta un día con cuernos creciéndole de las sienes. De repente, todo el mundo empieza a confesar sus secretos ocultos y pulsiones más oscuras a Ig, que descubre que tiene el poder de persuadir a los humanos para que escojan la senda del mal (como el diablillo que aparece en los dibujos sobre el hombro), arma que utilizará finalmente para intentar averiguar quién es el verdadero asesino de su chica. Horns está compuesta de muchos elementos que por separado funcionan perfectamente, pero que Aja no consigue unir de forma cohesiva, como si no pudiera decidirse sobre qué tipo de película quiere hacer. El film se puede adscribir a muchos géneros y tendencias: es un misterio whodunit, un romance sobrenatural, una cinta de terror gótico, una comedia negra, un drama coming-of-age con aire Sundance… Aunque Aja se aplica al máximo en todos los géneros, no puede evitar la confusión tonal, ni que por momentos parezca que estamos viendo trozos de varias películas pegadas. Y aun con todo, Horns divierte e incluso llega a emocionar; y su misterio, aunque muy predecible, atrapa, como si se tratara de una Gone Girl fantástica. Aja ha creado un trabajo con voluntad iconoclasta (si la película hubiera tenido más repercusión, el estilo de Ig marcaría tendencia) y ha puesto en él más corazón del que cabía esperar. Por otro lado, el reparto está estupendo, y Daniel Radcliffe en concreto brilla con luz propia en su papel de oveja negra de la familia y paria del pueblo, exudando auténtica desesperación y rabia adolescente. En definitiva, una película irregular en su conjunto pero muy disfrutable igualmente.

Pedro J. García

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DÍA 2

III (Alemania, 2015) OFICIAL DARK VISIONS

iiiLas hermanas Ayia y Mirra viven en una pequeña aldea rural consumida por una plaga que va dejando a la mayoría de su población sin vida. Al morir su madre, la enfermedad pasa a Mirra, lo que hace que Ayia intente desesperada salvar a su hermana. Cuando consigue el apoyo del Padre Herman, descubre un antiguo libro en el que se explica cómo curar cualquier enfermedad por medio de un ritual chamán. A partir de ahí, Mirra y Herman se sumen en lo más profundo y oscuro de la mente de Ayia para deshacerse del mal que está pudriendo su alma y su cuerpo. Tras una potente presentación con unos créditos acompañados de una genial pieza musical electrónica, la película se pierde casi desde el principio en el aspecto visual. Evgeniy Gagarin, actor que interpreta al Padre Herman, da un poco más de dignidad a su personaje, pero las dos jóvenes que dan vida a las hermanas no hacen el más mínimo esfuerzo por destacar por encima de la sobresaturación de filtros, efectos, música y sonido ambiente. Al final esta sobreutilización de trucos técnicos no ayuda nada a una película muy densa, por lo que en lugar de conseguir esa ansiada atmósfera que tanto persigue, lo que hace es alejar al espectador y no captar su atención. Ni siquiera su corta duración de 80 minutos logra que la película se haga más llevadera. Es una pena que un director casi novato desaproveche unas cuantas ideas e imágenes interesantes, así como una excelente banda sonora (a cargo del dúo ruso Moonbeam), que se pierden por culpa del exceso de trampas técnicas.

Daniel Andréu

Dark Was the Night (Estados Unidos, 2015) OFICIAL FANTÁSTICO

dark_was_the_nightLlega a Nocturna el segundo trabajo como director de Jack Heller (productor entre otras de la reciente Bad Milo), un thriller de terror que aborda otro mito monstruoso americano, el Wendigo, un día después de ver una película sobre el Chupacabras (a veces da la sensación en el Nocturna de que estamos viendo una temporada de Expediente X). Dark Was the Night apuesta por el realismo y construye el suspense lentamente, dejando que la historia se desenvuelva a su ritmo antes de estallar durante su clímax. El mayor acierto de la película es su protagonista, Kevin Durand (visto en series como LostThe Strain), que ofrece una interpretación muy intensa y contenida como el sheriff del pequeño pueblo de Maiden Woods, un hombre divorciado que debe proteger a su comunidad a la vez que atraviesa su peor momento personal. Durand lleva a cabo un trabajo físico y emocional a partes iguales (el actor sabe cómo usar su imponente presencia física y sus tristes y expresivos ojos al servicio de la película), pero la historia no está a su altura. A pesar del loable esfuerzo de Heller por realizar un film sencillo y minimalista que se distancie del efectismo de otras películas parecidas, Dark Was the Night no deja de ser una cinta de monstruos muy tópica y en consecuencia aburrida, además de suponer una historia ultraconservadora que es en realidad una alegoría de la “monstruosa” amenaza externa que pone en peligro los valores tradicionales y el cristianismo de la América profunda (los personajes se refugian del monstruo en la iglesia, “el único lugar donde podemos estar a salvo”, las mujeres no se valen por sí mismas para nada y la educación de un niño no es posible sin una figura paterna que complemente a la madre, es decir “divorcio malo”). En su recta final (que por momentos parece inspirarse en las últimas escenas de los velocirraptors en Jurassic Park), Dark Was the Night comete el error de mostrarnos al monstruo de cuerpo entero y en primer plano, desvelando una criatura CGI muy pobre que acaba estropeando la atmósfera de suspense y peligro a lo desconocido que se ha creado hasta el momento sin mostrar apenas nada. Una pena.

Pedro J. García

Crítica: La mujer de negro – El ángel de la muerte

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La mujer de negro (The Woman in Black) fue uno de los éxitos sorpresa de 2012, una discreta cinta de terror clásico basada en la novela de Susan Hill y protagonizada por Daniel Radcliffe, recién salido de la saga Harry Potter. La película llegó a ser número 1 en la taquilla norteamericana, y aunque se desinfló rápido (quizás porque los adolescentes devora-terror-PG-13 esperaban algo más “moderno”), recaudó lo suficiente a nivel global para garantizar una secuela. Y es que poco hace falta hoy en día para que una de terror, por escasa repercusión que disfrute, tenga continuación e incluso se convierta en una saga. La mujer de negroEl ángel de la muerte retoma la espeluznante historia de Alice Drablow años después de los acontecimientos de la primera entrega, y nos invita a regresar a la mansión del pantano, esta vez acompañados de una caterva de niños de la guerra, una enamoradiza profesora y la siempre fantástica Helen McCrory.

La gran baza de la primera Mujer de negro era su excelente ambientación: esos imponentes parajes neblinosos y ese pantano que, además de proporcionar un recurso narrativo muy valioso y bien aprovechado (la subida de la marea al caer la noche hace desaparecer la calzada que une la mansión con la aldea adyacente, Crythin Gifford), generaba imágenes de absoluta belleza gótica. Afortunadamente, esto no ha cambiado en El ángel de la muerte, a pesar del cambio de realizador y director de fotografía. Tom Harper y George Steel toman el relevo de James Watkins y Tim-Maurice Jones y llevan a cabo un buen trabajo de estilo que, si bien no termina de alcanzar el nivel de la primera parte (se nota que hay menos presupuesto), nos vuelve a dejar imágenes de sensibilidad onírica dignas de los mejores cuentos de fantasmas victorianos.

La mujer de negro El Ángel de la muertePero es que además de su destacable factura técnica (aspecto que se suele descuidar en este tipo de subproductos), El ángel de la muerte también suple un defecto de la primera parte, su práctica ausencia de argumento. La mujer de negro era básicamente una sucesión de secuencias en las que Daniel Radcliffe deambula con cara de desasosiego (o más bien de palo) por la mansión Eel Marsh mientras se preparaban los diversos sustos para el espectador. No había mucho más. El ángel de la muerte sigue siendo una suerte de casa del terror cinematográfica, una lujosa atracción de feria con un sobresalto a cada vuelta de la esquina, pero hay mayor interés en contar una historia. La de Eve Parkins (Phoebe Fox), institutriz a cargo de ocho niños evacuados de Londres durante la Segunda Guerra Mundial y trasladados a Crythin Gifford, donde encuentran refugio en Eel Marsh; la de Harry Burnstow (Jeremy Irvine), un piloto de la RAF con un tormentoso secreto; y por supuesto, la de Alice Drablow, la temible mujer de negro, cuya leyenda, digna del más prototípico J-horror, es desarrollada en mayor detalle en esta secuela.

Al igual que la primera película, El ángel de la muerte opta por el suspense en lugar de recurrir a la violencia y la sangre, para elaborar un cuento de miedo que visita todos los lugares comunes del género de mansiones encantadas y recupera de nuevo el espíritu de la Hammer, productora de la franquicia. La mujer de negro nos propone por tanto otro regreso al terror de los 60, con ecos (y escalofriantes susurros) a clásicos como The Haunting The Innocents, una vuelta a un tipo de cine más inocente, deudor de los relatos góticos en la línea de Edgar Allan Poe u Otra vuelta de tuerca de Henry James. Sin embargo, como adelantábamos antes, la película pierde gran parte de su encanto por culpa de su atosigante insistencia en sobresaltar al personal cada dos por tres, con una agotadora sesión de sustos que acaba sacándonos del trance que provocan sus imágenes.

Valoración: ★★★

A Young Doctor’s Notebook: Un médico precoz

¿Alguna vez has deseado volver atrás en el tiempo y evitar que tu yo más joven cometa los errores que han acabado definiendo el resto de tu vida? Esta es la idea en la que se apoya la premisa de A Young Doctor’s Notebook, emitida recientemente por la cadena Sky Arts. La miniserie británica, dirigida por Alex Hardcastle (Suburgatory), se basa en los relatos cortos semi-autobiográficos del escritor ruso Mijaíl Bulgákov -en concreto en uno titulado “Morfina”- y sigue a Vladimir Bomgard, un joven doctor recién salido de la universidad de Moscú que es destinado a un hospital rural en la recóndita localidad de Murievo (Doctor en Alaska Russian Style).

Las peripecias de este médico novato son trasunto de las propias experiencias de Bulgákov, que fue adicto a la morfina, y tienen lugar en 1917, año del comienzo de la Revolución Rusa. En A Young Doctor’s Notebook, el joven Bomgard, interpretado por Daniel Radcliffe, recibe visitas de su versión futura, encarnada por Jon Hamm, que intenta reorientar su vida para que no acabe en el callejón sin salida en el que se encuentra actualmente. La conclusión no es esperanzadora. Por mucho que tuviéramos la oportunidad de hablar con nuestro yo del pasado, este seguiría siendo víctima del destino, condenado a repetir los mismos errores una y otra vez.

A Young Doctor’s Notebook presenta una factura impecable y cuenta tan solo con cuatro episodios de 25 minutos de duración, por lo que se recomienda el visionado de todas sus partes seguidas, funcionando así como un largometraje de duración estándar. Para introducirnos en la historia se recurre a un tono liviano con grandes dosis de humor negro, mucha casquería -de la de verdad, es decir, gore puro y duro-, y una música que salta de la polka al score dramático sin complejos. Sin embargo, el relato se transforma -quizás algo bruscamente- en un drama pesimista y opresivo que da cuenta del descenso a los infiernos del protagonista, una vez empieza a desarrollar su adicción a la morfina. La comedia da paso así a la tragedia, aunque la historia no se deshace hasta el final de su peculiar sentido del humor (chistes de sífilis, pus y miembros amputados… no puede fallar).

Lo mejor de A Young Doctor’s Notebook es sin duda el dúo protagonista. Jon Hamm ha demostrado ya en varias ocasiones su versatilidad como actor, sin embargo, en esta miniserie no cambia precisamente de resgistro con respecto a su Don Draper. Efectivamente, la versión adulta de Bomgard guarda más de una similitud con el protagonista de Mad Men, sin ir más lejos, su espiral de autodestrucción también está provocada por una adicción, aunque en el caso de Draper sea una más difícil de diagnosticar. Hamm (y su extraño acento ruso-británico) cumplen de sobra, pero es Daniel Radcliffe la verdadera revelación de A Young Doctor’s Notebook. El joven protagonista de Harry Potter se distancia definitivamente del personaje que lo lanzó a la fama mundial, demostrando las tablas que tanto la franquicia del mago de Hogwarts como su experiencia teatral le han otorgado. A Young Doctor’s Notebook acaba brillando gracias a la excelente vis cómica de Radcliffe, y a su capacidad para construir un personaje rico en matices a pesar de la corta duración de la historia.