Yesterday: Una idea genial y una comedia romántica ejemplar

¿Qué pasaría si los Beatles nunca hubieran existido? Esta es la pregunta que se hace Yesterday, la última película de Danny Boyle (TrainspottingSlumdog Millionaire), una comedia romántica con premisa fantástica, cuyo guion está escrito por uno de los maestros del género, Richard Curtis, escritor de películas como Cuatro bodas y un funeralNotting HillLove ActuallyUna cuestión de tiempo.

El film sigue a Jack Malik (Himesh Patel), cantautor de una pequeña localidad inglesa que no logra hacer despegar su carrera y acepta cualquier bolo que surja, por muy pequeño que sea. En plena crisis vital y profesional, Jack está a punto de renunciar al sueño de poder vivir de la música, a pesar de contar con el ánimo y apoyo incondicional de su manager y mejor amiga, Ellie (Lily James). Es entonces cuando ocurre el… ¿milagro?

Después de sufrir un aparatoso accidente en bici durante un misterioso apagón que tiene lugar durante 12 segundos en todo el mundo, Jack es la única persona de la Tierra que recuerda a los Beatles. El legendario cuarteto de Liverpool que cambió la música para siempre ha desaparecido de la historia y las canciones de John, Paul, George y Ringo solo existen en su cabeza. Jack aprovecha este inesperado poder para hacerse pasar por el autor de los temas más míticos e influyentes del mundo del pop y alcanzar el éxito que tanto se le ha resistido. Sin embargo, la fama tiene un precio y Jack deberá enfrentarse a las consecuencias de sus deshonestos actos.

Yesterday es un sincero y divertido homenaje a los Beatles y un testimonio de su indeleble impacto en la música y la cultura popular que nos recuerda (aunque no haga falta) la maestría de sus composiciones y la universalidad de sus melodías. La película incluye un sinfín de temas de la banda británica interpretados (con mucha alma) por Himesh Patel, además de numerosos guiños para hacer las delicias de los beatlemaníacos, como un paseo nostálgico por los lugares de Liverpool que inspiraron algunas de sus canciones más emblemáticas o una emocionante visita que toca la fibra sensible.

Curtis vuelve a demostrar su incontestable habilidad a la hora de componer historias románticas partiendo de una premisa muy concreta y original, con un guion más cercano en tono y desarrollo al de su obra más infravalorada, la genial Una cuestión de tiempo, que también recurría al elemento fantástico (en su caso, los viajes en el tiempo). En Yesterday nos encontramos con un relato what if, una fábula de realidad alternativa con toques surrealistas que parece un episodio de The Twilight Zone, pero cambiando la ciencia ficción y el thriller por el romance. El resultado es una película feel-good tan irresistible como entretenida, que consigue sorprender y sacar una sonrisa a cada paso que da.

La excelente interpretación de Himesh Patel y su entrañable relación con el personaje de la siempre encantadora Lily James ancla una película que cuenta con un reparto muy llamativo. La norteamericana Kate McKinnon aporta su habitual toque marciano y excéntrico interpretando a una productora musical sin escrúpulos, mientras que la estrella del pop Ed Sheeran realiza un cameo (extendido) que nos deja algunos de los momentos más hilarantes de la película, como su visita nocturna a casa de Jack o la batalla de compositores.

A pesar de desafiar constantemente la suspensión de la incredulidad del espectador, Yesterday consigue salir siempre adelante gracias a sus diálogos naturales y llenos de ingenio, la estructura impecable de un guion lleno de ocurrencias (el mejor chiste de la película tiene que ver con Oasis y es brillante) y un indudable encanto que solo se encuentra en las mejores rom-coms inglesas. En resumen, Boyle y Curtis construyen una película 100% British que funciona tan bien como comedia romántica como homenaje a la banda más famosa de la historia de la música y original celebración de su legado.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Yesterday ya está a la venta en España de la mano de Universal Pictures Home Entertainment. Os dejo con las características y contenidos adicionales que se incluyen en las ediciones.

EDICIÓN DVD:

· Comentario con el director Danny Boyle y el guionista y productor Richard Curtis

· Final alternativo

· Escenas eliminadas

· Live at Abbey Road Studios – Deléitate con las actuaciones íntegras de Himesh Patel interpretando “Yesterday”, “I Want To Hold Your Hand” y “Let it Be” en los míticos estudios de Abbey Road

EDICIÓN BLU-RAY

Incluye los extras del DVD y añade, entre otros, el siguiente contenido adicional exclusivo de este formato:Comienzo alternativo
· Tomas falsas

· Un dúo con talento – Richard Curtis y Danny Boyle: dos emblemas del cine británico, juntos por primera vez en el mismo proyecto cinematográfico

· Jugando de verdad – Reinterpretar las canciones de los Beatles fue un gran reto para un recién llegado al mundo de la música como es Himesh Patel. Descubre cómo fue todo su proceso de aprendizaje para poder enfrentarse al gran desafío de grabar los números musicales en directo en el set

· Ed Sheeran: Del escenario a la pantalla – El músico Ed Sheeran comparte sus experiencias en el que ha significado su primer papel importante en el cine

· Agente de la comedia: Kate McKinnon – Los fans de la reina de la improvisación y una de las cómicas norteamericanas más importantes, Kate McKinnon, disfrutarán especialmente de este material adicional

· Conversación con Richard Curtis y Ed Sheeran

EDICIÓN 4K UHD + BLU-RAY

Incluye un disco 4K UHD con la película en ultra alta definición y sonido Dolby Atmos en su pista en versión original, y el Blu-ray con todos sus extras.

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas [Reseña Blu-ray]

¿Qué es el karma sino una excusa para esconderse debajo de las sábanas y no afrontar los problemas? Eso es, excusas. Baratas. “Todo me sale mal”, “¡¿Qué he hecho yo para merecer esto?!”. Probablemente, el universo no te ha echado mal de ojo, sino que tú tienes la culpa (o parte de ella) de los infortunios que te hacen sentir la persona más desdichada del planeta (newsflash: no lo eres). Despierta, espabila y coge la vida por los cuernos (o mejor por los huevos), porque solo tienes una y malgastarla es de ser gilipollas de remate.

Esta es una de las lecciones que nos da No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, comedia romántica española dirigida por María Ripoll (Lluvia en los zapatos, UtopíaAhora o nunca) y protagonizada por Verónica Echegui, Álex García, David Verdaguer, Alba Galocha, Cecilia Freire, Elvira Mínguez y Jordi Sánchez. Se trata de la adaptación al cine de la novela homónima de Laura Norton, uno de los mayores éxitos editoriales de los últimos años en nuestro país, cuyo guion corre a cargo de Carlos Montero (Física o química, autor de los libros Los tatuajes no se borran con láserEl desorden que dejas) y Breixo Corral (Tres bodas de más, Anacleto: Agente Secreto). Y que llega en un momento de esplendor para la comedia romántica española.

No culpes al karma nos lleva a Malasaña, el barrio moderno por excelencia de Madrid, para introducirnos en el desesperado y caótico mundo de Sara (Echegui), una chica soñadora pero apocada y proclive a que se le tuerzan las cosas desde que era una adolescente atolondrada con gafas. Ante la llegada de su novio (Verdaguer), que lleva un año fuera, Sara hace planes para que todo salga perfecto, sin embargo, su vida se convertirá en un caos absoluto por culpa de su familia. Unos padres que deciden divorciarse en el peor momento para ella y una hermana menor (Galocha) que anuncia su boda con el irresistible Aarón (García), un famoso cantante que resulta ser el amor del instituto de Sara. El piso de la joven se convertirá así en un centro neurálgico de confusión e inestabilidad, una casa de locos en la que Sara intentará en vano poner orden mientras se pregunta qué ha hecho para que todo le pase a ella.

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Como decía, No culpes al karma es una rom-com de manual, una archiconocida historia de amor (loco) que celebra el género al que pertenece pasando por todos y cada uno de sus lugares comunes, a la vez que añade pinceladas de humor picante y escatológico que la convierten en un producto de nuestro tiempo, una visión más gamberra y descarada del cine romántico, acorde con lo que se está haciendo tanto en Estados Unidos como en nuestro país. Ahora bien, bajo la apariencia superficial y frívola de la película nos encontramos con un poso de realidad que también es ya habitual en los relatos urbanos protagonizados por jóvenes, un contexto de crisis, desengaño y confusión en el que los protagonistas andan perdidos, buscando su lugar en el mundo, tratando de mantener las relaciones y luchando por un futuro profesional que parece una utopía (Sara regenta una tienda de plumas, sea lo que sea eso). Es decir, muy a su manera, No culpes al karma también reflexiona sobre la generación perdida (aunque al final se le olvide), y lo hace, muy oportunamente, ubicándola en el barrio de Malasaña, escena hipster donde las haya que la película retrata con acierto, con sus tiendas artesanas, sus plazas con terracitas, sus noches de jarana, sus calles llenas de vida y su tontería supina.

Con un reparto entregado, que evidentemente se lo está pasando en grande (en especial Echegui, muy comprometida con la comedia y el humor físico), y del que destacan los secundarios, en especial el veterano Jordi Sánchez como el padre-niño de Sara, No culpes al karma se puede definir  como una feel-good movie en toda regla, una comedia de enredos vitalista y ligera (como una pluma) con el sempiterno triángulo amoroso, abundantes momentos ridículos (las escenas del zoo y el desfile de moda se llevan la palma), humor histriónico, slapstick y números musicales (sin duda lo peor de la película), un cóctel moderno y con buena presentación estética (destaca la colorista dirección artística) que se propone sacar diversión de las situaciones más desastrosas y humillantes para dejarnos un clásico mensaje optimista: “La vida merece la pena por estos momentos pequeños”.

karma-bdSony Pictures Video pone a la venta No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas en Blu-ray y DVD. El Blu-ray contiene un montón de extras. Y cuando digo “un montón”, no exagero:

Un making of de más de 20 minutos en el que se puede comprobar lo divertido que fue el rodaje; abundante material promocional extraído de diferentes cadenas de televisión; Spots, tráilers, tomas falsas; Un gran número de secuencias eliminadas y extendidas; el videoclip del tema central de la película, “Cada vez”, interpretado por Álex García; “Repartiendo karma”, apariciones en televisión del equipo de la película; y reel de fotos.

Comedias románticas de ayer y hoy: Jerry Maguire y Maggie’s Plan [Reseña Blu-ray]

Entre las novedades recientes en Blu-ray de Sony Pictures Video se encuentran dos comedias románticas separadas por veinte años, la clásica Jerry Maguire y la reciente Maggie’s Plan, dos formas muy distintas de abordar el género romántico que vienen a reflejar la sensibilidad y las tendencias cinematográficas de sus respectivas etapas. Y es que el tipo de rom-com que se hacía en los 90 ha dado paso a través de los años a una reinvención del género en la que la mujer ha ganado mucha más entidad, convirtiéndose en algo más que la clásica soñadora cuya meta en la vida es casarse con su príncipe azul. Menos mal.

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Jerry Maguire

Dirigida por Cameron Crowe (Casi famososVanilla SkyAloha), Jerry Maguire es una de las comedias románticas más exitosas de mediados de los 90. Esta película protagonizada por Tom Cruise cuando estaba en la cima de Hollywood logró lo que la mayoría de títulos del mismo género no solían conseguir, convertirse en una comedia romántica prestigiosa, aclamada por la crítica y nominada a numerosos galardones (entre ellos cinco premios de la Academia, que se dice pronto). Partiendo de una idea original de Crowe, Jerry Maguire venía disfrazada de película deportiva/drama profesional, pero en realidad se trataba de una rom-com clásica. Una jugada maestra pensada para atraer tanto al público potencial de una como de otra que surtió efecto y dio lugar a una de las películas más icónicas de su década.

En esta nueva edición en Blu-ray que conmemora el vigésimo aniversario del film, tenemos la oportunidad de reencontrarnos (o conocer por primera vez, si es una de esas películas que ha visto todo el mundo menos tú) a Jerry Maguire (Cruise), un agente deportivo en horas bajas, y Dorothy Boyd (Renée Zellweger), una tímida madre soltera que trabaja para él y con la que vivirá un apasionado romance. Tras perder su trabajo y a su novia (Kelly Preston) y ver cómo su carrera profesional y sus convicciones tocan fondo, Jerry hace lo posible por volver a la cresta de la ola con la ayuda de otra ex gloria, un jugador de fútbol interpretado por Cuba Gooding Jr., papel que le valió un Oscar a mejor actor secundario, y de Dorothy, con la que encuentra una nueva oportunidad para triunfar y ser feliz.

jerry-maguire-blu-rayJerry Maguire consagró a Cruise como galán cinematográfico moderno (años antes de que el mundo le cogiera manía) y convirtió a Zellweger en toda una revelación. La película destaca sobre todo por sus escenas cómicas y sus famosos diálogos, que pasaron automáticamente a formar parte de la cultura popular: “Tú me completas”, “Ayúdame a ayudarte” o la frase más famosa de la película, “Enséñame la pasta”. Pero después de dos décadas, lo mejor sigue siendo su emocionante final. La sempiterna escena propia de cualquier película romántica que se precie en la que uno de los protagonistas (en este caso Jerry) vuelve corriendo a los brazos de su pareja para declararle su amor, uno de los momentos más emotivos de la película, que termina con una de sus mejores frases: “Ya me tenías con el hola”.

Sobre el Blu-ray: La nueva edición de Jerry Maguire cuenta con una estupenda remasterización que conserva el grano original sin sacrificar nitidez y resalta los vivos colores de la película. Además, el disco incluye una tonelada de contenidos adicionales: Jerry Maguire: Nos volvemos a ver – Una retrospectiva de tres partes con nuevas entrevistas con Tom Cruise y Cameron Crowe, casi 60 minutos de escenas eliminadas y extendidas nunca vistas, galería de fotos, tráiler del cine, comentario visual de imagen en imagen con Tom Cruise, Renée Zellweger, Cuba Gooding Jr. y Cameron Crowe, escenas eliminadas con comentario del director y del montador, imágenes de los ensayos con comentario del director y del montador, “Mi primer anuncio” con Rod Tidwell, Drew Rosenhaus: como ser agente deportivo, vídeo musical “Secret Garden” de Bruce Springsteen y así se hizo.

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Maggie’s Plan

Final feliz. Fundido a negro. Rótulo: “20 años después”. Las cosas han cambiado mucho en el mundo, y por extensión, en el cine. Si Jerry Maguire era una comedia romántica contada principalmente desde el punto de vista masculino, en Maggie’s Plan es la mujer la que lleva las riendas de la historia en una película fresca y contemporánea que dirige Rebecca Miller (The Ballad of Jack and Rose) con un ojo puesto en la dramedia habitual de Sundance y otro en el cine urbano de Woody Allen.

Maggie (Greta Gerwig) es una neoyorquina sin suerte en el amor que un día decide que no quiere esperar más y se propone tener un hijo sola. Sin embargo, la misma noche que lleva a cabo la inseminación artificial, John (Ethan Hawke), un profesor de antropología y aspirante a novelista con el que ha entablado una bonita amistad, le declara su amor. Maggie, que también está enamorada de él, desecha su plan original para construir una vida en común, para lo que él debe abandonar a su mujer, Georgette (Julianne Moore), una ambiciosa académica. Pero en un giro inesperado, su relación con John no resulta como ella imaginaba, lo que le lleva a trazar un nuevo plan para solucionar su vida y la de él tratando de hacer el menor daño posible.

Si en Jerry Maguire teníamos a una madre soltera en busca de una figura paterna para su hijo, en Maggie’s Plan nos encontramos todo lo contrario, una mujer que decide tener un hijo ella sola y a priori no necesita que el hombre se involucre en sus vidas. Claro que, como la buena comedia de enredos que es, Maggie’s Plan da muchas vueltas a partir de esta premisa, convirtiéndose en una película tan divertida como sofisticada, un trabajo que flirtea con la screwball comedy a la vez que ofrece astutas observaciones sobre las relaciones que maggies-plan-blu-rayreflejan los cambios progresistas de los que hablábamos (por ejemplo, Maggie es amiga de un matrimonio, y quien la escucha y le da consejo sentimental paseando a su bebé en carrito es el marido, que además es su ex). Pero sin duda, lo mejor del film es su excelente reparto, una divertidísima Julianne Moore, un atinado Ethan Hawke, los habituales de la comedia USA Bill Hader y Maya Rudolph, y por encima de todos, la encantadora Greta GerwigMaggie’s Plan es Gerwig al 100%, por lo tanto, los que han disfrutado de sus películas anteriores (Frances HaMistress America) encontrarán en ella su mayor baza. Su carisma y sensibilidad convierten la película en un retrato inteligente y fresco de la vida en pareja, el trabajo, la maternidad y los sueños de futuro en la Gran Manzana. En definitiva, imprescindible para los fans de Greta Gerwig y el cine sobre jóvenes (y ya no tan jóvenes) navegando las difíciles aguas de la vida moderna.

Sobre el Blu-ray: Siendo una película de 2015, la calidad de imagen y sonido es tan buena como cabe esperar, aunque no es ese tipo de película que se luce por su apartado técnico o estético. Los contenidos adicionales incluyen: Comentario con la directora, Rebecca Miller, rueda de prensa en el festival de Sundance, así se hizo y tomas falsas.

Jerry MaguireMaggie’s Plan ya están a la venta en España. Sony Pictures Video también ha editado Maggie’s Plan en formato DVD.

Nuevas series 2016: Parte IV

Como sabéis, este mes estoy “testeando” las nuevas series de la parrilla otoñal estadounidense, y le toca el turno a una ronda exclusiva de networks. La competencia que siguen ejerciendo los canales premium unido al auge de las series de plataformas online hace que las cadenas generalistas se estén poniendo el listón más alto en muchos casos. De ahí que en las últimas temporadas hayamos visto cosas como American Crime en ABC, que es una de las mejores series en emisión actualmente (a la altura de lo mejor de HBO o FX). Pero aun así, la mentalidad de las networks sigue siendo la de realizar series para que duren muchas temporadas, procedimentales, casos de la semana, o lo que se les ocurra para justificar el estiramiento siempre que funcione en los índices de audiencia.

Es lo que ocurre con las series que reseño a continuación. Con todas menos una. Sorprendentemente el reboot de El exorcista es la mejor de esta tanda y uno de los mejores estrenos en abierto de la temporada. Las demás, tengan más o menos calidad, han nacido para durar lo que haga falta. Y esto, a priori, a mí ya me echa un poco para atrás, aunque cosas como The Good Wife me hayan demostrado que seguir el esquema de caso por semana semana no tiene por qué estar reñido con hacer una buena serie.

No Tomorrow

La nueva comedia de The CW no es exactamente una serie de caso a la semana, pero es algo parecido. No Tomorrow es la historia de una chica normal y corriente, Evie (Tori Anderson), que vive una vida normal y corriente, con un trabajo aburrido, sin riesgos ni sobresaltos, hasta que un día conoce a Xavier (Joshua Sasse), un espíritu libre que la anima a dejar su cuadriculada existencia y perseguir sus sueños (“No hagas lo que debes, haz lo que quieres”). ¿La razón? Que según él, el mundo se acaba dentro de ocho meses. Lógicamente, Evie cree que Xavier es un lunático, pero pasar tiempo con él le hace darse cuenta de que, efectivamente, está desperdiciando su vida haciendo lo que se espera de ella, y no lo que le hace feliz. Por eso decide seguir el ejemplo de Xavier y elabora una lista de deseos que cumplir antes del Apocalipsis, items que servirán de punto de partida para cada episodio. Sí. como Me llamo Earl pero en plan romántico/pseudo-fantástico.

Sin ser nada del otro mundo, el piloto de No Tomorrow se deja ver. Se trata de una comedia romántica que destila optimismo y ese aire awkward que le hace formar muy buen equipo con las otras dos comedias estrella de CW, Jane the VirginCrazy Ex Girlfriend (también recuerda a Las chicas Gilmore por su banda sonora, por cierto). La serie le da una vuelta de tuerca al hastiado tema del Apocalipsis (algo en la línea de lo que hizo recientemente You, Me and the Apocalypse sin repercusión alguna), al sempiterno triángulo amoroso, y al aun más manoseado carpe diem, y lo hace sin innovar demasiado pero con bastante encanto, humor excéntrico y el toque justo de estupidez. No creo que estemos ante la revelación de la temporada (ni se acerca al ingenio e inteligencia de Crazy Ex Girlfriend), pero a juzgar por el piloto, No Tomorrow puede ser un caramelito dulce y efímero, una válvula de escape libre de cinismo para románticos e idealistas. El hecho de que no sepamos si Xavier es un loco, si está enfermo realmente (como Evie especula) o si el Apocalipsis se acerca de verdad es un buen gancho para seguir viéndola.

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The Exorcist

Sorpresa. El reboot de El exorcista es mucho mejor de lo que esperábamos. De hecho es bastante bueno. En lugar de rehacer directamente el terrorífico clásico de William Friedkin, la serie de Fox ha sido concebida como una continuación, tanto en espíritu como narrativamente. Los hechos de la serie tienen lugar en el presente, pero esta conecta directamente con lo narrado en la película de 1973, a través de un pequeño guiño que puede pasar desapercibido: una noticia en la hemeroteca que menciona la muerte del Padre Karras. La historia se repite con una posesión en el seno de una familia de Chicago, los Rance. La matriarca, interpretada por Geena Davis, contacta con el padre Tomás Ortega (Alfonso Herrera) para que les ayude a enfrentarse al mal que se aloja en su hogar, lo que lleva al joven religioso a descubrir un vínculo personal con un exorcista retirado.

El piloto de The Exorcist es una muestra de cómo empezar bien una serie y de cómo hacer un reboot. El episodio recoge la esencia de la película, y reproduce su desconcertante y tensa atmósfera para inquietarnos y engancharnos sin mostrarnos demasiado antes de tiempo. Pero lo hace sin ser un calco, adoptando su propia identidad. La historia está contada con buen pulso, las interpretaciones son muy sólidas (Davis y Herrera prometen), el episodio es técnica y visualmente sobresaliente (fotografía y efectos muy por encima de la media), la música estupenda (sí, la pieza central de la película suena, y lo hace en el mejor momento), y además, da miedo, pero de verdad, algo que no suele ocurrir en las series de network (la impactante escena del exorcismo en México y sobre todo la visita al desván de Tomás son para aplaudir… para hacérselo encima y luego aplaudir). Es decir, The Exorcist es todo lo que Outcast debía ser y no es.

Entiendo que estemos hartos de que todos los días se anuncie un nuevo remake para el cine o la televisión, pero si algo nos ha enseñado Fargo y ahora esta (salvando las distancias), es que el problema no tiene por qué ser la falta de ideas, sino no saber cómo llevarlas a cabo con éxitoThe Exorcist es un ejemplo de que se puede hacer algo bueno a partir de una idea no original.

Timeless

Vamos a quitarnos de en medio el “elefante en la habitación”, la demanda por supuesto plagio de El Ministerio del TiempoTimeless, la nueva serie fantástica de NBC. Visto el piloto podemos afirmar que las coincidencias entre una y otra son mucho más que coincidencias. La cosa huele bastante a chamusquina, pero NBC/Universal no sacarían el proyecto adelante si no estuvieran bien amarrados legalmente. Timeless es lo suficientemente parecida a la española como para que nos demos cuenta y nos indignemos, pero también lo suficientemente distinta como para que no haya caso legal contra ella.

Dejando esto a un lado (si es que podemos), procedamos a valorar el piloto de Timeless por sí mismo (si es que es posible). El primer capítulo de la serie va directo al grano para mostrarnos lo que nos vamos a encontrar en ella durante el resto de la temporada. Las presentaciones de personajes y las explicaciones científicas alrededor de la máquina del tiempo ocupan el menor tiempo posible (literalmente, se sacuden con un “es demasiado complicado”) y la historia pasa rápidamente a la acción. Tres arquetipos andantes, diez segundos de teoría, y palante. O mejor dicho, patrás. De repente estamos en el pasado intentando detener el accidente del Hindenburg y pasándolo mejor de lo que esperábamos (y/o queríamos). Eric Kripke (Supernatural) y Shawn Ryan (The Shield) han elaborado un producto muy entretenido y eficaz, un buen cóctel de acción, drama y comedia con personajes con química y atractivos giros argumentales. La serie tiene cuerda para rato, y sus cimientos son lo suficientemente sólidos para que aguante. Ya veremos si lo hace.

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Conviction

Y terminamos con la que es sin duda la peor serie de esta tanda, y probablemente una de las peores que se han estrenado esta temporadaConviction. Tras la cancelación de Agent Carter, la efervescente Hayley Atwell encabeza esta serie procedimental de ABC que parece hecha con plantilla. Enésimo drama legal con protagonista carismática y poco ortodoxa que lidera un equipo de investigadores que se enfrentarán cada semana a un caso criminal, construido y solucionado siguiendo el Manual del buen procedimental (presentación de los hechos, investigación con callejones sin salida, falsos acusados y epifanía a cinco minutos del final que lo soluciona todo). Hayes Morrison (Atwell), abogada brillante e hija de un ex presidente de los Estados Unidos, se ve forzada a aceptar un trabajo en la “Conviction Integrity Unit” para evitar la cárcel por posesión de cocaína. Allí investigará casos en los que se sospecha que los acusados podrían haber sido condenados injusta o erróneamente (una premisa muy parecida a la de El guardián y con mucho en común con House).

El piloto de Conviction quiere encajar demasiadas cosas en cuarenta minutos, y resulta terriblemente forzado y confuso. Hay tantas cosas mal hechas en este capítulo que es mejor enumerarlas: 1. Sus diálogos van de ingeniosos o audaces pero son embarullados y no hay quien siga el hilo (más rápido no es sinónimo de más interesante o divertido). 2. Atwell tiene mucho talento, pero da pena ver cómo se malgasta en una serie así. Su personaje es un cliché con patas, la explotación de su cuerpo es increíble (sí, lo hemos pillado, tiene las tetas grandes), y su acento americano deja mucho que desear (una de las muchas cosas que conectan a Hayes con el Doctor House, cuya serie comparte productora con esta, Liz Friedman). 3. La química de los personajes es enormemente artificial, tanto del equipo como de la protagonista con su futuro interés amoroso, Eddie Cahill. Ya podían esperar a que el público los conozca y estos congenien de verdad (el piloto quiere adelantar el trabajo de una temporada y llegar directamente al momento en el que la dinámica grupal está asentada con la audiencia). 4. El caso de presentación no podía ser más aburrido, menos interesante y acumular más tópicos. 5. La música es de banco de sonido de ABC, tan clónica como el resto de elementos de la serie. 6. Por si la historia no estuviera lo suficientemente mal contada, el desastroso montaje del episodio la empeora aun más.

La serie nos presenta a una protagonista supuestamente compleja y a un grupo numeroso de personajes con secretos como para estirar tantas temporadas como Bones Castle (con las que se puede arrojar en el saco), pero ni yo me voy a quedar para presenciarlo, ni creo que la serie llegue muy lejos con la audiencia que está teniendo (la que se merece, vaya).

LOVE: Adictos al amor

Love Apatow

Love es la nueva comedia de Judd Apatow para Netflix, co-creada por el humorista Paul Rust y Lesley Arfin (guionista de Girls Awkward.). Con una primera temporada de diez episodios, esta serie se suma a la interesante (e incesante) lista de comedias millennial que actualmente despuntan en la televisión USA, historias sobre la amistad y el amor en tiempos modernos que no tienen miedo de mostrar la cara más amarga e incómoda de esta generación. Como GirlsMaster of None You’re the WorstLove nos habla de un tipo de adulto aun estancado en una etapa de transición, personas que están aprendiendo a navegar en la vida para cumplir unas expectativas que ya no son tan fáciles de alcanzar. Es decir, Love es exactamente lo que uno espera de una serie creada por Apatow, una historia sobre adultescentes treintañeros que se niegan o a los que se les impide el acceso definitivo a la isla de los adultos.

Pero por encima de todo, Love es una comedia romántica, o más bien una anti-comedia romántica, como se podría definir en algún momento a las series mencionadas en el primer párrafo -y que es oficialmente la nueva rom-com canónica en televisión. La historia se centra en Mickey (Gillian Jacobs) y Gus (Paul Rust), dos treintañeros atascados en sus respectivos trabajos y recién salidos de sendas relaciones tóxicas, que entablan amistad después de un agitado encuentro fortuito en un supermercado (la secuencia en la que ambos se conocen conversando de camino a casa de Mickey inaugura la serie y plantea la relación de forma inmejorable). Gus es un nerd de manual, feúcho, esmirriado, con gafas, socialmente impedido, (supuestamente) un inútil con las mujeres. Mickey es imprevisible, caótica, narcisista, un desastre natural del que es imposible apartar la vista. Inevitablemente, Gus se enamora de Mickey, pero ella no le va a poner las cosas fáciles. Como toda la obra de Apatow (exceptuando Girls, que sería menos suya), Love está contada en su mayor parte desde la perspectiva masculina (de ahí que cumpla con el lugar común del geek feo que se lleva a la rubia guapa, o incluso, como es el caso, por el que se pelean dos rubias guapas), pero tiene a una de las protagonistas femeninas más interesantes de la temporada televisiva.

Gillian Jacobs Love

Si bien Rust está perfecto como el protagonista cercano, con el que es fácil identificarse y empatizar, Jacobs (la infravalorada Britta de Community) es quien hace que Love pase de ser “otra serie de millennials” a un extraordinario estudio de personajes. Mickey responde al arquetipo ficcional de la chica que todo el mundo admira (contad las veces a lo largo de la serie que alguien dice “Mickey es genial” o “Mickey es la hostia” para reforzar esta idea), de la que todo el mundo desea ser su amigo, pero que nadie conoce en realidad (contad las veces que esas personas que dicen que “Mickey es la hostia” se decepcionan por su comportamiento egoísta e interesado hacia ellas). Con una expresividad pasmosa y una ternura torpe y volátil, Jacobs da multitud de dimensiones al personaje, haciendo que este sea magnético y exasperante a la vez, pero sobre todo divertido e irresistible. Como la troupe de Hannah Horvath, pero sin llegar a sus límites de autoengaño, Mickey es un personaje escrito sin complacencias para el espectador, una chica que no ve el mundo según las mismas normas que los demás (si los espectáculos de magia le parecen ridículos, lo va a decir, aunque hiera los sentimientos de la cita que la ha llevado a uno o la meta en problemas con la comunidad de magos de Los Ángeles), y que no pone fácil la tarea de quererla.

Pero ante todo, Mickey es el paradigma de la personalidad adictiva. Alcohólica, mentirosa, con trazas de depresión, e incapaz de funcionar si no es con un hombre a su lado (o en su defecto, alguien de quien depender, a quien exprimir para su propio beneficio). Gus se convierte en esa persona, pero lo más interesante es que Love no escapa de otorgar responsabilidad a él también. Si Mickey está representada como un personaje manipulador, Gus también la está utilizando en cierto modo, concretamente para mejorar la imagen que proyecta en los demás y dejar de ser un pringao para todo el mundo (se podría decir que él es adicto a Mickey y a la persona que parece gracias a ella). Es un conflicto muy bien planteado a lo largo de la temporada, que concluye con un final engañosamente romántico (saltar al siguiente párrafo si no se ha terminado la temporada): Ella está abriéndose a Gus, contándole sus problemas de adicción y su necesidad de estar sola durante un año para encontrarse a sí misma y así dejar de depender de otras personas para existir, y él la interrumpe plantándole (¿robándole?) un beso, un gesto muy propio del final de cualquier comedia romántica. Y una escena que engloba perfectamente lo que es Love. Puede parecer amor, puede parecer dulce, emocionante, idílico, pero si se mira más detenidamente, es jodidamente tóxico y disfuncional.

Love

Afortunadamente, Love tiene un lado amable muy desarrollado, lo que impide que la serie se vaya por derroteros demasiado amargos o antipáticos. A esto contribuye enormemente el plantel de secundarios de la serie, caras conocidas de Apatow Productions (en el fondo, él siempre seguirá haciendo Freaks and Geeks) o de su propia familia (Iris Apatow aparece como una caprichosa estrella de televisión adolescente, otro caso de nepotismo que podemos perdonar porque clava al personaje). Pero la que sobresale por encima de todos es Bertie (Claudia O’Doherty), la compañera de piso y contrapunto existencial de Mickey, una australiana optimista y bondadosa que se convierte en su otro “soporte” y acaba siendo clave para dar lugar a la epifanía sobre su comportamiento y su naturaleza adictiva. Las interacciones entre estos personajes nos dejan diálogos magníficos, situaciones muy divertidas (genial la escena de los Blu-rays) y episodios sobresalientes (“Party in the Hills” y “Andy” destacan por su perfecta naturaleza independiente, mientras que “The Date”, probablemente el mejor de la temporada, eleva el listón de las citas memorables en cine y televisión con media hora de comedia absolutamente redonda). Pero estas relaciones, ya sean más longevas o de una sola noche, también dan lugar a momentos profundos y reveladores.

Ese es el (no tan) secreto de Apatow, saber contar historias cotidianas que degeneran fácilmente en lo embarazoso y humillante, con las que observa hábilmente el comportamiento humano, examina las (a menudo absurdas) normas por las que se rigen nuestras (a menudo extrañas) interacciones íntimas y sociales -muchas de ellas tienen lugar, de forma muy realista y oportuna, en la pantalla de un smartphone-, y trata de descubrir qué demonios es exactamente eso del amor. Como sus anteriores trabajos, Love nos vuelve a decir que Apatow cree profundamente en el amor, pero también cree que hay que sufrir para llegar a él.

Crítica: Y de repente tú (Trainwreck)

Y de repente tú

La comedia USA de los últimos años llega con aires renovadores y desplazando el foco de atención hacia las mujeres (que, como te dirían muchas cómicas sarcásticamente “también pueden ser graciosas”). Este nuevo enfoque está afectando especialmente a un género tradicionalmente asociado con el público femenino, la comedia romántica, o como se denomina peyorativamente en inglés, “chick flick”. Recientemente, el cine y la televisión nos está proponiendo otro tipo de rom-com, uno que desafía los estereotipos y no relega a la mujer al papel de flor delicada que debe ser conquistada por un príncipe azul. Bridesmaids o las series televisivas Girls y You’re the Worst creen en otra manera de contar un romance. No rechazándolo sino dándole la vuelta a sus convenciones para instalarlo definitivamente en el siglo XXI. Y ahí es donde entra Amy Schumer.

Con su serie de televisión, Inside Amy Schumer, la cómica de Nueva York (de dónde si no) ha sido catapultada este año a la cima de la popularidad en Estados Unidos. Su humor cáustico y auto-crítico se ha ganado las comparaciones con el de Louis C.K., pero Schumer es mucho más bestia y políticamente incorrecta. Su estilo se caracteriza por la mordacidad de sus parodias, la mayoría críticas salvajes al sexismo que denuncian los dobles estándares con los que la sociedad juzga a las mujeres. Schumer no tiene miedo a exponer y explotar sus defectos (o los de su personaje público, porque no sabemos dónde empieza una Amy y acaba la otra) para derribar las ideas preconcebidas acerca de su género, pero también para contar verdades sobre el mismo que otras no se atreven a destapar (quizá por miedo a que sean utilizadas como arma contra el feminismo). Y esto es justo lo que sigue haciendo en su primera película como protagonista, dirigida por Judd Apatow y guionizada por ella misma, Y de repente tú (Trainwreck), en la que Schumer continúa reivindicando el derecho de la mujer a ser lo peor.

La escuela Apatow lleva ya un tiempo desarrollando estas ideas, especialmente importantes en los trabajos de Lena Dunham y Paul Feig (todo queda en familia), que han convertido este reformador discurso feminista (impulsado hace ya quince años por Sexo en Nueva York) en uno de los núcleos temáticos de sus obras. Por eso el humor de Schumer encaja tan bien en el estilo del director de Knocked Up, siempre interesado en mostrar el lado más incómodo y autodestructivo del treinta y cuarentañero con personajes que se niegan a crecer y sentar cabeza. Para mostrarnos la variante femenina de este paradigma, Apatow emplea la voz millennial de gente como Dunham y Schumer, colaboradoras que, paradójicamente, están ayudando a definir su etapa más madura.

Como el título de la película en inglés (Trainwreck) sugiere, Y de repente tú nos habla de un desastre humano, Amy Townsend, redactora de una revista de moda que se sale el molde que la sociedad ha creado para ella y cuyos esquemas se hacen añicos cuando se enamora inesperadamente. Amy es un personaje 100% Apatow en tanto en cuanto se trata de una protagonista estancada a las puertas de la madurez, pero Schumer hace suyo el arquetipo para presentarnos a la anti-Meg Ryan, una mujer con miedo al compromiso, que vive el sexo con libertad y temeraria despreocupación (Amy es toda una “hombreriega”), no cree en la monogamia y tiene fobia a compartir su intimidad con otra persona (no pretendas pasar la noche con ella después de follar, ni le menciones hacer la cuchara). De la misma manera, el imprevisto interés amoroso de Amy, interpretado por Bill Hader, será un hombre sensible y emocionalmente dependiente que busca consejo sentimental en su mejor amigo (el jugador de la NBA LeBron James). Esta inversión de los roles de la comedia romántica, en la que a la mujer no se le suele permitir el comportamiento que Schumer defiende, sirve para desmontar tabúes y desmitificar el ideal femenino (físico y conductual) impuesto por los medios o las películas de Nicholas Sparks.

TrainwreckPero Schumer, al igual que Apatow, no niega a su personaje la posibilidad de hallar la felicidad en un cambio de actitud y comportamiento (el “todo lo que necesitas es amor” es universal y puede acabar con todo rastro de cinismo en cualquier historia). Como decía al principio, la comedia romántica que cultivan estos autores no pretende boicotear el género, sino modernizarlo, mostrarnos un camino alternativo hacia ese dulzón final feliz en el que suele concluir todo relato amoroso que se precie. Por eso Y de repente tú acaba discurriendo por los habituales derroteros del género, culminando en un tercer acto que confirma su naturaleza formulaica, sin por ello anular lo que Schumer ha conseguido con su personaje a lo largo de la película: ella es la que realiza el gran gesto romántico para ganarse el perdón de él y obtener su happy ending.

No cabe duda de que Y de repente tú es una comedia Apatow. Le delatan la excesiva duración del metraje (a todas sus películas le sobran 20 minutos) y las subtramas innecesarias (Tilda Swinton está gloriosa, Brie Larson es un primor y Vanessa Bayer está loquísima, pero a veces no hacen más que retrasar el avance del argumento). Claro que por el lado bueno, también reconocemos al autor por esa calibrada fusión de toilet humor e introspección que no falta en ninguna de sus obras. El cine de Apatow siempre posee un trasfondo mucho más reflexivo y revelador de lo que parece a simple vista, evidenciando a un director constantemente preocupado por entender el comportamiento humano y las relaciones interpersonales en los ámbitos de la familia, el trabajo y el amor. En este sentido, Schumer también se adapta perfectamente a la sensibilidad del director, aportando además un punto de melancolía y sorprendiendo con un registro dramático con el que sigue añadiendo capas a su repertorio. Sin embargo, el guion de Schumer es algo irregular y a ratos le falta un punto de cocción a la comedia. Algunos gags funcionan muy bien, otros se alargan hasta perder la gracia (como el encuentro sexual con el desubicado Ezra Miller), por no hablar de que la cómica repite chistes de su serie (reciclar es bueno en otros campos, no en la comedia). Dejando esto a un lado, por lo general Schumer lleva a cabo un buen trabajo de transición entre el sketch y el largometraje, rebajando las cotas de histrionismo y parodia de su serie para practicar un humor más contenido, más discreto y decididamente más awkward (el chiste a veces culmina en off o en voz baja), que le ayuda a pasar con holgura su primer gran reto artístico e insufla nueva vida a la carrera de Apatow después del bache de la infravalorada This Is 40.

Apatow y Schumer saben exactamente cómo ser corrosivos y escatológicos sin por ello sacrificar la emoción y la inteligencia, cualidades principales que acaban definiendo la película. A base de atrevidas escenas de cama, paseos de la vergüenza y situaciones embarazosas, Y de repente tú se erige como una comedia romántica clásica que a su vez actualiza el género riéndose de sus lugares comunes y situando en el centro a una protagonista que no tiene miedo a ser juzgada por sus actos. Amy Schumer sabe que su personaje puede caer mal y su comportamiento será tachado de errático, pero ahí está el quid de la cuestión, en que entendamos de una vez por todas que esa mujer existe, y que es mucho más real que la mayoría de personajes femeninos que vemos en la ficción.

Valoración: ★★★½

Crítica: Sólo química

"SÓLO QUÍMICA"

Alfonso Albacete y David Menkes, consolidado tándem de cineastas españoles, toman caminos separados después de casi dos décadas realizando películas juntos, para firmar sus primeros largometrajes como directores en solitario. Albacete y Menkes se dieron a conocer en los 90 gracias a comedias pasadas de rosca como Más que amor, frenesí Atómica, se calmaron con el cambio de milenio para explorar un tipo de comedia más templada y dramática (SobreviviréI Love You Baby), y coronaron su carrera a finales de la década pasada con la ilustre Mentiras y gordas, clásico del cine español donde los haya. Menkes estrenó en 2014 su ópera prima en solitario, Por un puñado de besos, mientras que un año más tarde, Albacete hace lo propio con Sólo química, comedia romántica de enredos con la que trata de recuperar el espíritu noventero del cine patrio.

En Sólo química, Oli (Ana Carlota Fernández), destartalada dependienta de una tienda de perfumes, está enamorada hasta las trancas de Eric Soto (el argentino Rodrigo Guirao), rutilante estrella del cine y la televisión que levanta suspiros allá por donde va. Acostumbrada a verlo desde detrás de una valla, un día el apuesto galán aparece en la tienda para hacerse una sesión de fotos, y entabla una amistad con la chica, que deviene en relación amorosa. El romance introducirá a Oli en el mundo del glamour y el dinero, donde no tardará en ver la peor cara de la fama y del propio Eric. Mientras, su mejor amigo, Carlos (Alejo Sauras), está llevando a cabo una investigación doctoral con la que pretende demostrar que el amor no existe, que no es más que un efecto químico que nos hace confundir la realidad. Oli siempre ha dado por sentado que Carlos es gay, pero la realidad es bien distinta.

Solo Química pósterAlbacete no se ha alejado demasiado de su zona de confort para su aventura sin Menkes, y realiza una comedia romántica de las de toda la vida. Sólo química viene descargada de las excentricidades características de los felices 90, aunque no desaprovecha la oportunidad para homenajear al cine español de aquella década, caracterizado por la creatividad sin complejos (de ahí tantos despropósitos memorables) y los repartos multitudinarios, formados en su mayoría por rostros conocidos de la Era Almodóvar. El film cuenta con la participación de Bibiana Fernández, Neus Asensi, Rossy de Palma, María Esteve, José Coronado o Silvia Marsó, que entregan el relevo a la nueva generación. Y hacen bien, porque están casi todos para el arrastre. Exceptuando a Marsó, espléndida en todos los sentidos, y Martina Klein (que divierte canalizando a Loreto Valverde y su estridente carcajada), el reparto de secundarios flojea sobremanera (mención especial a una horrenda Rossy De Palma y a una inexpresiva e irreconocible Neus Asensi). Es el trío protagonista quien lleva la película a buen puerto, en especial Fernández, para la que Inma Cuesta debería dejar alguno de sus papeles.

Sólo química no huye de los tópicos de la comedia romántica, es más, se zambulle en ella de cabeza para ofrecer una historia tipo “Cenicienta moderna” que cumple las reglas del género a rajatabla. Albacete no escatima en estereotipos (a cada cual más ramplón) y lleva a cabo un trabajo muy tontorrón que no se preocupa tanto por la lógica de la historia como por tachar de la lista todas las leyes de la rom-com (con espacio para colar algún arrebato de cine social). De ahí que Sólo química resulte tan rutinaria y no tenga ni pies ni cabeza. Por no hablar de cómo utiliza la homosexualidad únicamente como recurso cómico para generar malentendidos o para caracterizar al típico secundario gay que no es más que la mascota de la protagonista (díscolo y experto en moda, por supuesto). Si hay algo del cine de los 90 que deberíamos dejar en su década es precisamente eso.

Obviando esto, Sólo química no es más que un pasatiempo desenfadado de fácil digestión que, si no le exigimos demasiado, se puede ver con una sonrisa. Ayuda a sobrellevar la película su banda sonora, compuesta por temas originales de Fangoria o Zahara, que pasan a primer plano durante la divertida secuencia musical de los créditos finales.

Valoración: ★★½

Crítica: Llévame a la luna


Llévame a la luna (en su versión original Un plan parfait, para que veáis que no solo las películas norteamericanas son rebautizadas con títulos estúpidos) es la nueva screwball comedy del popular (en su país) humorista Dany Boon. Una rom-com de manual con aire kitsch que sigue al pie de la letra la predecible y acomodada estructura del género, sin escatimar en tópicos.

La trama no podría ser más tonta. De hecho podríamos haberla visto en cualquier episodio de relleno de cualquier sitcom noventera: Isabelle (Diane Kruger demostrando su considerable vis cómica) lleva 10 años con el mismo hombre, pero no se quiere casar porque en su familia existe una maldición según la cual los primeros matrimonios no funcionan nunca. Para pasar directamente al segundo se le ocurre un “plan perfecto“: casarse con un extraño y divorciarse enseguida, para que este cuente como su primer matrimonio y así esquivar la maldición. Isabelle encuentra a Jean-Yves (Boon), un pobre-hombre poca-cosa, blanco perfecto para ella. Él se prenda de ella, ella lo trata como a un pelele, pero acaba cogiéndole cariño… Y no hace falta que os cuente cómo sigue, ¿verdad?

Llévame a la luna no oculta sus intenciones. Es exactamente lo que parece. Se reafirma constantemente en el slapstick más ridículo y se beneficia de la química entre sus dos protagonistas, que por suerte cumplen de sobra con los requisitos de cualquier pareja imposible de cine que se precie. Es decir, quien se aproxime al filme de Pascal Chaumeil (director curtido en televisión) sabiendo lo que hay no obtendrá ninguna sorpresa, ni para bien ni para mal. Sin embargo, ni los mejores paisajes del mundo (la sabana africana o el Kremlin) salvarán a la película de caer en el tedio, la inercia y el déjà vu. Cine de un solo uso. Y ni eso.