Perdidos, "Lighthouse" (6.05)

En el país de los locos

A veces pienso que Perdidos debería llamarse Jack llora. En el episodio “Lighthouse”, el doctor Shephard llora hasta tres veces. Es el personaje de televisión que más recurre al llanto para expresar emociones. Llora cuando está agotado, llora emocionado, llora de impotencia, llora porque de repente es consciente de quién es, o porque intenta saber quién es y no lo consigue. Me fascina. No hay otro personaje igual en Perdidos. Es un niño grande, repelente y antipático, que se pone de morros cuando algo le molesta o le confunde, un gran profesional de la medicina que puede llegar a ser un tonto de remate en su vida personal, un héroe por auto imposición, que se niega a asumir que dejó de serlo hace mucho tiempo, o que sencillamente nunca lo fue. Jack me recuerda a mí. Una serie de actos o incluso apariencias le llevan a forjarse una imagen que hasta él mismo se cree, y que como estamos viendo, lleva a las últimas consecuencias. Jack se ha vuelto loco porque quiere ser quien cree que es y no puede, porque quiere que La Isla le devuelva esa identidad que otros ya han descubierto que no le pertenece. Jack es una decepción, para su familia, para sus compañeros de aventuras en la isla, para él mismo. Pero él es el único que lucha por comprenderse, por arreglarse. Los demás, la mayoría de espectadores incluidos, se han dado por vencido. A Jack, como a mí, le cuesta años asumir la verdad, asumirse, que ese hombre que salvaba a náufragos del fuselaje asesino después del accidente de avión ya no existe, o nunca existió, fue solo un reflejo en el agua. Jack está más perdido que nunca, y que nadie, pero parece que empieza a encontrarse…

Jack: I came back here because I was broken. And I was stupid enough to believe this place would fix me.

Dejando a Jack a un lado, “Lighthouse” ha sido en mi opinión un episodio irregular. Por un lado, ha sido muy “temporada 4” (dentro de una temporada muy “temporada 1”). Una vez acabado, y a pesar de contener momentos importantes e información esencial (siempre nos quejamos de la falta de información, y siempre nos dan información de sobra, la justa y necesaria para un episodio de 40 minutos), no he podido evitar tener la sensación de que “Lighthouse” vuelve a recurrir demasiado a las frases golpe de efecto/subidón de música/corte a negro. No digo que no las haya en episodios anteriores, solo que al terminar, me he quedado con la sensación de que el episodio se reducía a eso, de la misma manera que a veves pienso que la temporada final se está reduciendo a ver quién conoce a quién o con quién se encuentra quién en la realidad alternativa. Pero es solo una sensación intermitente. Por supuesto, esta temporada es mucho más que eso. O eso es lo que yo quiero creer.

Por suerte, el episodio tiene las dosis perfectas de acción y locura para compensar esa sensación regresiva a la cuarta temporada. Para empezar, Hurley está sembrado. No solo es el único alivio cómico de Perdidos, sino que es el enlace perfecto entre espectador y relato lostiano. La escena del faro ha sido genial. Jack le pregunta a Hurley “¿Cómo es que no lo habíamos visto nunca?”, a lo que este responde “Porque no lo estábamos buscando”. Toma. Más claro imposible. Dedicado a todos los que se quejan de los deus ex machina de Perdidos. Hurley nos invita a que sigamos dejándonos llevar por la historia (se ríe de nuestras teorías sobre la serie), y que si es posible, reduzcamos el número de preguntas, porque, en la mayoría de ocasiones, la respuesta será “porque sí”.

Y mención aparte merece la loca Claire. Su intervención en “Lighthouse” eleva las cotas de bizarrismo de Perdidos considerablemente. No hay frase o acto de Claire en “Lighthouse” que no resulte fascinante e increíble. La macabra cuna de Aaron, su cara de “mira qué Rousseau soy” cuando se prepara para coser a Jin, el (predecible) asedio con el hacha a su prisionero (que advierte a Jin de lo loca que está Claire, como si de dos víctimas de asesino en serie atadas en su sótano se tratase), y sobre todo, sobre todo, el momento “No estoy sola, tengo un amigo especial, y puede volar”. Es todo tan propio, tan genial. Aplausos para Claire.

En mi opinión, “Lighthouse” ha sido otra prueba de fidelidad y compromiso. Los elementos fantásticos del episodio me han parecido soberbios, además de justificados, o justificadores (algo que no necesitamos, pero que cuando tenemos, sienta bien). La escena en el faro ha sido de lo mejorcito de lo que llevamos de temporada, muy similar a la escena de la cueva del episodio anterior. Perdidos es más cuento de hadas que nunca, las continuas referencias a Alicia en el país de las maravillas y a El mago de Oz nos invitan a escuchar atentos el cuento, y dormirnos después, sin darle más vueltas a la cabeza.