‘Lady Bird’ y ‘El hilo invisible’: De lo mejor del año (Reseña Edición Limitada)

Como cada año, la pasada edición de los Oscar nos dejó grandes películas para la posteridad, entre ellas, Lady Bird, de Greta Gerwig, y El hilo invisible (Phantom Thread), de Paul Thomas Anderson, dos de los films con más nominaciones y dos de mis películas favoritas estrenadas en España en 2018. Ambos títulos ven la luz en formato físico de la mano de Universal Pictures, que las pone a la venta en ediciones sencillas en Blu-ray y DVD, más dos ediciones limitadas con libreto disponibles en exclusiva a través de fnac. Aprovecho este lanzamiento para hablar de estas dos maravillas del cine de autor reciente.

Lady Bird, de Greta Gerwig

Lady Bird es la opera prima como directora (o “realizadora”, como ella prefiere) de Greta Gerwig, conocida entre otras cosas por sus papeles en las recomendables Frances Ha, Mistress America Mujeres del siglo XX y su laureado trabajo como guionista en las dos primeras. Con su primera película, Gerwig regresa a su Sacramento natal para presentarnos una historia que bien podría servir como precuela de Frances Ha.

Protagonizada por la jovencísima tres veces nominada al Oscar (una de ellas por esta película) Saoirse RonanLady Bird es un precioso ejercicio nostálgico y semi-autobográfico en el que Gerwig ha depositado todo su corazón y talento. El film se suma a la tradición del mejor cine coming-of-age para contarnos la historia de una joven testaruda y rebelde con inclinaciones artísticas y don para el drama que se enfrenta a la recta final en el instituto en el año 2002, tras lo cual cumplirá su deseo de atrás su pueblo de una vez por todas.

Con grandes dosis de melancolíaexcelentes diálogos (“Muchas cosas pueden ser tristes, no solo la guerra”) y mucho sentido del humorLady Bird retrata con gran acierto la adolescencia y el paso a la vida adulta (concretamente durante la agitada etapa de transición post-11-S), experiencia formadora que todos hemos atravesado, y que hace que sea fácil verse reflejado en las vivencias de Lady Bird, magistralmente interpretada por Ronan.

Lady Bird nos habla de la forja de la identidad propia, de las relaciones entre padres e hijos (más concretamente el lazo materno-filial, que aprieta el personaje de la inconmensurable Laurie Metcalf) y el amor incondicional de la familia, de la amistad, y por último, de nuestro agridulce vínculo con el lugar de donde procedemos, donde crecimos; un sitio que “no podemos ver mientras estamos allí, porque estamos seguros de que la vida está en otra parte” adonde anhelamos marcharnos, pero con el que, tarde o temprano, aprendemos a reconciliarnos. Lady Bird transmite con magia y acierto estas sensaciones tan familiares, y tan esenciales a la experiencia de convertirse en adulto, alzándose como un emotivo retrato generacional y una de las mejores películas recientes sobre la adolescencia.

Sobre la edición limitada

Al igual que anteriores lanzamientos como madre! Call Me by Your Name, que también recibieron el lujoso tratamiento limitado, la edición exclusiva en Blu-ray para fnac de Lady Bird viene presentada en un estuche sencillo con un precioso slipcover de cartón, e incluye un libreto de 36 páginas con notas de producción y una extensísima entrevista a Greta Gerwig.

En el disco, los contenidos adicionales son más bien escasos. Los extras incluyen únicamente un audiocomentario de la realizadora y guionista junto al director de fotografía, Sam Levy, y un making of de 15 minutos titulado “Haciendo realidad Lady Bird, con entrevistas al equipo e imágenes del rodaje. Al menos, esta featurette ofrece una visión bastante completa de la producción, del casting a la interpretación, pasando por el vestuario, la fotografía o la composición de la banda sonora.

El hilo invisible, de Paul Thomas Anderson

Desde que nos arrollase en 1999 con su magnum opus Magnolia, Paul Thomas Anderson no solo no tocó techo pronto, sino que ha seguido creciendo como cineasta, volviéndose cada vez más crudo, sutil y sofisticado en su forma de aproximarse a las historias. Después de dos obras difíciles y profundamente tristes como There Will Be BloodThe Master, seguidas de la inclasificable Puro vicio, Anderson firma su trabajo más accesible en mucho tiempo con El hilo invisible, sin por ello renunciar a su excentricidad y su manera tan particular de narrar.

Daniel Day-Lewis protagoniza este exquisito filme ambientado en el mundo de la alta costura en el Londres de los años 50, donde el controlador y meticuloso diseñador de la Casa Woodcock, Reynolds Woodcock, ve su ordenada y glamurosa vida alterada por la llegada de una visita inesperada: el amor. Alma (una portentosa e infravalorada Vicky Krieps) se introduce en su exclusivo entorno convirtiéndose en su musa y amante, muy a pesar de la protectora hermana del modisto (brillante Lesley Manville), y acaba desarrollando con él un atípico romance que desembocará en una relación tensa y retorcida caracterizada por la manipulación y la lucha de poder.

Con El hilo invisible, Anderson plantea una visión muy idiosincrásica del amor, muy peculiar y con un delicioso toque perverso que resulta sorprendentemente divertido. Todo en la película está cuidado hasta el último detalle, desde las magistrales interpretaciones hasta el último pespunte del impresionante diseño de vestuario (que recibió muy merecidamente un Oscar). Otro trabajo minucioso, inspirado y sublime de Anderson que se suma a una filmografía impecable.

Sobre la edición limitada

La edición limitada de El hilo invisible presenta el mismo diseño que Lady Bird, con una funda de cartón y un libreto de 36 páginas en el interior, solo que en este caso, el estuche es más grueso que el de una funda amaray clásica de Blu-ray. El libreto incluye extensas e interesantes notas de producción, fotos de la película y diseños de los preciosos vestidos que se pueden disfrutar en el film.

En lo que respecta a los contenidos adicionalesEl hilo invisible es más generosa que Lady Bird. Los extras incluyen:

·        Pruebas de cámara: Con comentarios de Paul Thomas Anderson. 8 minutos de imágenes de las pruebas de PTA para elegir las herramientas más adecuadas para hacer la película: lentes, iluminación, maquillaje, papel pintado… Esta featurette, ideal para interesados en el aspecto más técnico del cine, es tan hermosa como la propia película, e incluye una extraña y divertida guerra de comida entre Daniel Day-Lewis y Lesley Manville.

·        Para el chico hambriento: Una colección de escenas eliminadas con música de Jonny Greenwood. En lugar de una lista de escenas eliminadas al uso, se trata de un montaje con imágenes descartadas que se enlazan con escenas, diálogos y voz en off de la película.

·        La Casa Woodcock: Desfile de pasarela narrado por Adam Buxton (aprox. 3 minutos).

·        Entre bastidores: Fotografías de la película de Michael Bauman con versiones de prueba de las partituras de Jonny Greenwood.

Estrenos 11/12/15: El cuento de los cuentos, Dope y Un paseo por el bosque

El cuento de los cuentos Salma Hayek

El cuento de los cuentos (Il racconto dei raconti, Matteo Garrone)

El cuento de los cuentos llega a la cartelera española después de cosechar excelentes críticas a su paso por el Festival de Cannes. Dirigida por Matteo Garrone (Gomorra), esta exuberante película fantástica está inspirada en los famosos relatos cortos del siglo XVII escritos por Giambattista Basile y contiene tres cuentos de hadas que comparten el mismo universo medieval de reyes, brujas y criaturas monstruosas.

cuento de cuentosEl primer relato, titulado “La reina“, nos narra la historia de la Reina de Longtrellis (Salma Hayek), cuyos deseos de maternidad llevan a su marido a enfrentarse a un monstruo marino que, a su muerte, otorgará la fertilidad a su mujer. En el segundo, “La pulga“, el monarca de Highhills (Toby Jones) vive obsesionado con una pulga gigante que utilizará para engañar a los pretendientes de su hija con la intención de no desposarla y perderla, un plan que saldrá terriblemente mal. Y finalmente, “Las dos ancianas” nos cuenta cómo el Rey de Strongcliff (Vincent Cassel) se enamora de una mujer solo por su voz, sin saber que es su apariencia se corresponde en realidad con la de una anciana decrépita.

En lugar de organizar el metraje por capítulos, Garrone entrelaza las tres historias de El cuento de los cuentos, lo que hace que el ritmo de la película se resienta considerablemente. No todos los fragmentos funcionan por igual, y llega un momento en que las historias pierden el rumbo, poniendo a prueba la paciencia y culminando en un desenlace (o desenlaces) que parece no querer llegar nunca, y que, cuando lo hace, nos deja con la sensación de que todo queda inacabado. Por el lado bueno, Garrone realiza un espléndido trabajo en el apartado estético, homenajeando con acierto el cine italiano de los 70 (la película evoca constantemente a Fellini y Pasolini), caracterizado por la carnalidad desbordante y la opulencia decadente (solo los efectos digitales rompen la ilusión setentera). El director ha orquestado un espectáculo barroco que mezcla con tino lo fabuloso y lo grotesco, recuperando así un arte perdido: los cuentos de hadas para adultos, con bien de carga erótica, sordidez y humor negro.

Valoración: ★★★

Dope still

Dope (Rick Famuyiwa)

Rick Famuyiwa, responsable de películas orientadas al público negro, da el salto al cine independiente “mayoritario” con Dope, una historia que busca un público más variado para hablarle precisamente sobre lo que significa ser negro, concretamente en un barrio de California. La película sigue las aventuras y desventuras de Malcolm (Shameik 68x98 Cartel Cine Dope.inddMoore), un peculiar adolescente obsesionado con el hip-hop de los 90 que toca en una banda de punk-rock y sueña con ir a Harvard. Malcolm es un adolescente superdotado e inadaptado, paria social y víctima de bullying (como Donald Glover, es un “Oreo“, negro por fuera, blanco por dentro) que encuentra refugio en sus dos mejores amigos, Diggy (Kiersey Clemons) y Jib (Tony Revolori), y desea ligarse a su vecina, Nakia (Zoë Kravitz). Para intentarlo, los tres amigos acuden a una fiesta organizada por un camello del barrio, que acaba arrestado tras una redada, no sin antes esconder una remesa de Molly en la mochila de Malcolm. Esto le llevará a vivir una peligrosa odisea en las calles de Los Ángeles cargada de humor, sexo y violencia, de la que obtendrá valiosas lecciones sobre la vida, los negocios y él mismo.

Dope fue todo un éxito de crítica en el Festival de Sundance de 2015, donde también se alzó como una de las favoritas del público. Es fácil imaginar por qué. La película de Famuyiwa sigue la fórmula del cine adolescente americano y narra ese rito de paso que tantas veces hemos visto en la pantalla desde una perspectiva fresca y única (el film ha sido descrito como una mezcla de Pulp FictionGo). La primera mitad de Dope es todo un alarde de energía, color, música y buen humor (los diálogos entre Malcolm, Diggy y Job son geniales), sin embargo, a medida que la trama de la droga se va desarrollando, la película va sumiéndose poco a poco en lo convencional, para acabar descarrilando en su tramo final, donde abusa de topicazos del cine de mafiosos y narcotraficantes, y echa mano de la moralina más barata. El mensaje protesta con el que termina Dope acaba delatando a una película más confusa en sus intenciones de lo que parece. Por suerte, lo que se mantiene consistente de principio a fin es la revelación Shameik Moore. Él es la película y él la saca a flote con su magnífica interpretación.

Valoración: ★★★

Un paseo por el bosque Robert Redford

Un paseo por el bosque (A Walk in the Woods, Ken Kwapis)

Bill Bryson (Robert Redford) es un conocido autor de libros de viaje que, tras vivir dos décadas en Inglaterra, regresa a su New Hampshire natal. Antes de retirarse definitivamente, Bryson decide emprender la (¿última?) gran aventura de su vida, recorrer el sendero de los Apalaches, con sus más de 3.500 kilómetros de longitud. A pesar de las reservas Un paseo por el bosquede su mujer Catherine (Emma Thompson), Bryson se cuelga la mochila a la espalda e inicia su viaje junto a un viejo amigo, Stephen Katz (Nick Nolte), un pillastre en baja forma que lleva toda la vida escabulléndose de sus deudas y es el único de sus conocidos que no considera la idea una locura y accede a acompañarle. Bill y Stephen tienen sus desavenencias en el camino, ya que ambos tienen una manera muy distinta de afrontarlo, pero acabarán confraternizando y estrechando sus lazos ante las adversidades, algún que otro affair y más de un encuentro (humano y animal) indeseado.

Un paseo por el bosque está basada en las memorias del mismo nombre escritas por el verdadero Bill Bryson. Su director, Ken Kwapis, posee una dilatada experiencia como director de comedias televisivas (de ahí quizá que por la peli desfilen actores como Kristen Schaal, Nick Offerman o Mary Steenburgen), algo que salta a la vista durante todo el metraje. Aunque Un paseo por el bosque aborda temas interesantes y trata de realizar alguna reflexión sobre la vida (y de soslayo el amor) en la “tercera edad”, en realidad no es más que una rutinaria y descafeinada sitcom sobre dos amigos de avanzada edad cuyos caracteres opuestos (uno serio y disciplinado, el otro caótico y desastrado) chocan para generar situaciones cómicas más bien mediocres. La película de Kwapis es una comedieta de tres al cuarto que no sabe sacar provecho del material que trata (sin ser nada del otro mundo, Alma salvaje exprimía más jugo desde el drama a una situación parecida), y se desinfla progresivamente hasta provocar la mayor de las indiferencias. No ayuda que Robert Redford y Nick Nolte no se esfuercen demasiado y apenas tengan química en pantalla. Un paseo por el bosque puede ser simpática y bienintencionada, pero por encima de todo es una de las películas más olvidables de este año.

Valoración: ★★

Crítica: El club de los incomprendidos

Incomprendidos tía saes

No te fíes nunca de una película que empieza con una voz en off diciendo “La adolescencia es…” Lo más seguro es que nadie de esa película sepa realmente lo que es la adolescencia, ni sus personajes, ni mucho menos sus guionistas. Y ese es exactamente el caso de El club de los incomprendidos, terrible adaptación cinematográfica de la saga literaria teen escrita por el español Blue Jeans (pseudónimo de Francisco de Paula Fernández González) que sigue las andanzas de seis chavales supuestamente marginados que forman una pandilla para vivir a su aire sin importar lo que el resto del mundo piense de ellos.

Basada en el primer libro, “Buenos días, princesa” (guiño a La vida es bella, por si no estaba claro), El club de los incomprendidos insiste en hablarnos de la etapa más efímera en la vida de una persona sin tener ni idea de qué va exactamente, y lo que es peor, universalizando americanizando los conflictos de los personajes, de manera que lo que vemos en pantalla no es más que un batiburrillo de ideas y lugares comunes extraídos del audiovisual yanqui, que ni tiene sentido, ni coherencia interna, ni mucho menos verdadera correlación con la realidad que vivimos. El club de los incomprendidos es como Al salir de clase pero con las tramas de Salvados por la campana Gossip Girl. Porque claro, todos hemos escondido una tarjeta de San Valentín en la taquilla de la persona que nos gusta o hemos adquirido un DNI falso para entrar en una fiesta.

La cantidad de tópicos USA que se corta/pegan es inaudita y en consecuencia, el instituto que vemos en la película conforma un universo tan inverosímil que hace que Monster High parezca realismo social. Pero lo más grave es la flagrante apropiación de ideas ajenas, sobre todo del imaginario cinematográfico del inadaptado. En El club de los incomprendidos hay (demasiados) elementos de El club de los cincoel clásico teen que más copian. Veamos, seis chicos problemáticos que arrastran traumas psicológicos y llevan las etiquetas que el resto de estudiantes les ha otorgado (el chulo, la friki, la puta, el pringao…) se reúnen “castigados” en la biblioteca después de clase, donde además de tener tiempo para hacer los deberes y congeniar mazo entre ellos, reciben apoyo por parte del psicólogo de la escuela (pobre Raúl Arévalo metido en esto). ¡¿Hola?! Por si eso no fuera suficiente, tenemos montaje musical con nuestro Club de los seis bailando subidos al mobiliario de la biblioteca, y un discurso final en el que todos se reafirman en sus identidades arquetipadas, como hacía el Breakfast Club en la carta al señor Vernon al final de la mítica película de los 80.

Club de los incomprendidos pósterPero el film también bebe mucho del reciente éxito de culto Las ventajas de ser un marginado, de la que se atreve a calcar su escena más icónica (la del túnel) esperando que no se note demasiado y esforzándose mucho para no soltar un “somos infinitos”, aunque se queden con todas las ganas del mundo. Ellos dirán que se trata de homenajes, pero saben tan poco de lo que es un homenaje como de la adolescencia misma. Esto lo que es es un pastiche, y además uno mal pegado, con Imedio goteando en todas las esquinas. Un bocadillo de chóped vendido como una hamburguesa del Tommy Mel’s.

La amistad entre estos seis chicos está basada en la ilusión de que son diferentes al resto, cuando en realidad son una pandilla artificial de jóvenes de revista de tendencias convertidos en parias porque es lo que ahora mismo mola. Nerds de pega que se quejan constantemente de problemas confeccionados a la ligera, formulados sin pensar demasiado en la plausibilidad que requieren o en la responsabilidad que conlleva un producto de estas características (fenómeno editorial con potencia de convertirse en fenómeno cinematográfico para quinceañeros). En la batidora de El club de los incomprendidos caben conflictos propios de la adolescencia como el bullying, la presión de los padres, la identidad sexual, el Asperger’s, las primeras experiencias sexuales o el suicidio, y se mezclan a toda potencia, de manera temeraria. A pesar del falso halo de dramatismo que nos viene a decir que se toma estos temas en serio, El club de los incomprendidos los utiliza en realidad como accesorio de moda de sus personajes, frivolizando peligrosamente, y lanzando a lo loco (aunque sea de manera involuntaria, porque más luces no tiene) el mensaje de que para vivir la adolescencia a tope hay que estar en contacto con estas experiencias. La insultante caracterización (por llamarlo de alguna manera) de estos seis chicos, tan guapos e ideales que es imposible que nos creamos sus problemas (total, el guión tampoco se molesta en que lo hagamos), no es más que un disfraz, una pobre estrategia comercial que tiene como propósito disimular la verdadera cara de la película, que no es más que otra Tres metros sobre el cielo, pero incluso peor. No hay duda, si John Hughes levantara la cabeza, la usaría para dar un cabezazo a los responsables de este abominable despropósito.

Valoración: 0

Crítica: Carrie (2013)

Chloe Moretz

Los que me han leído más de una vez ya sabrán de qué pie cojeo. Tengo una confesa debilidad por el cine teen norteamericano, y cuando se me presenta una película de este género que está por encima de la media, me deshago el elogios hacia ella. Vaya, que hasta salvo la primera entrega de la Saga Crepúsculo, la más teen por definición (eso sí, lo hago con argumentos, nos vemos un día al salir de clase y os los cuento). Por eso yo no fui uno de los que puso el grito en el cielo cuando Sony Pictures anunció que estaba preparando una nueva Carrie. Es más, estaba ansioso por comprobar qué había hecho Kimberly Peirce (directora de Boys Don’t Cry) con la célebre novela de Stephen King, una valiosa fuente de ideas que, adaptadas a los tiempos que corren, podría hacer de Carrie un interesante producto de nuestros días. Desafortunadamente, Peirce no ha sabido sacar provecho del material con el que contaba, y cree que es suficiente con un par de recursos facilones (smartphones, YouTube y Vampire Weekend) y obvias reflexiones para conectar con la audiencia. Carrie es una película fallida en todos los sentidos, una que bien podría haber sido lanzada directamente a vídeo.

El primer error de Carrie es precisamente haber sido reconfigurada como un producto para adolescentes del siglo XXI. En esencia, la versión de Peirce es prácticamente idéntica a la de Brian De Palma (algunos dicen que es casi un remake plano a plano). Sin embargo, la ambientación, la realización y los valores de producción las distancian considerablemente. La de De Palma poseía un aire turbio y pesadillesco (eran los 70, no podía ser de otra manera) que resaltaba el componente más inquietante de la historia. La de Peirce es un producto de acabado plástico, cosmético, reflejo de la imposibilidad de la directora a la hora de ir más allá de la superficie del relato y sus personajes. Pero la nueva Carrie no sale perdiendo únicamente por el Carrie_-_Cartel_Finalagravio comparativo (de hecho, nunca creí que la de De Palma fuera para tanto), sino que hace aguas sin ayuda de nadie. Carrie 2013 fracasa a la hora de trasladar a la pantalla las potentes (y muy literales) metáforas sobre el despertar sexual y la metamorfosis del adolescente que brinda la novela de King, sirviéndose de ellas únicamente para llevar a cabo una película de “terror” palomitero más. El desmadrado clímax en el baile lo confirma: más que Carrie, esto parece Destino final.

Sin embargo, el acabado semi-camp de la película no desentona con las sobreactuadas Chloë Moretz y Julianne Moore, haciendo que Carrie sea consistente en una cosa al menos. A lo de Moore estamos más que acostumbrados. De vez en cuando nos regala una de esas interpretaciones por las que tenemos que seguir rendiéndole pleitesía (en la reciente Don Jon por ejemplo), pero parece que cada vez le cuesta más contener sus excesos y vicios como actriz. Margaret White, la santísima madre de Carrie, está caracterizada por la psicosis y la desesperación, y Moore la interpreta cuatro notas por encima de lo que debería. Pero ella no es lo peor de la película. Lo peor es la elección de Chloë Moretz como Carrie White. La jovencísima actriz rebosa talento por los cuatro costados (como ha vuelto a demostrar este año en Kick-Ass 2), pero no estaba llamada a ser Carrie.

Moretz carece de esa cualidad demente y fantasmal que poseía Sissy Spacek, y es imposible suspender la incredulidad cuando todos sabemos que es la chica más guapa y con mejor tipo de todo el instituto (en la novela es descrita como una “joven poco agraciada y con sobrepeso”). El problema más grave de Carrie es por tanto uno de raíz. Moretz nos da destellos de la gran actriz que puede ser, pero en general está muy forzada y le cuesta horrores resultar creíble en el papel. Tampoco ayuda que esté rodeada de un grupo de personajes a cada cual más plano, villanos adolescentes unidimensionales que se comportan desafiando toda lógica, contribuyendo a que la recta final esté completamente dominada por el absurdo y el exceso sin fundamento. En este sentido, lo mejor de la película son esos segundos justo antes de que el infierno se desate, ese breve instante en el que Carrie se da cuenta de lo que le ha caído encima, y podemos sentir de verdad el dolor y la desesperación de la víctima de bullying. Desgraciadamente, la impresión que nos deja esta nueva Carrie dura tan poco como ese momento.

Valoración: ★★