La LEGO Película 2: Todo sigue siendo fabuloso

Phil Lord y Christopher Miller, los prolíficos creadores de Lluvia de albóndigas, Infiltrados en clase y más recientemente productores de la revolucionaria Spider-Man: Un nuevo universo sorprendieron al mundo en 2014 con La LEGO Película, genial aventura animada que demostró que se puede hacer buen cine basado en marcas de juguetes. Con el ritmo acelerado y el humor autoconsciente que caracteriza a los trabajos de Lord y Miller, la primera LEGO película conquistó al mundo entero, y su secuela no tardó en anunciarse.

Ha tardado unos años en llegar, pero La LEGO Película 2 ya está aquí. En esta nueva entrega volvemos a vernos las caras con los héroes de LadriburgoEmmet, Lucy, Unikitty, el astronauta Benny y, por supuesto, Batman, la verdadera estrella de la primera película. Han pasado cinco años desde que la pandilla salvó su ciudad del Apocalipsis, y ahora, los ciudadanos de Ladriburgo se enfrentan a una nueva amenaza: invasores LEGO DUPLO provenientes del espacio exterior. Emmet y sus amigos deberán emprender un viaje a través de la galaxia inexplorada para detener la destrucción de su mundo a manos de los extraterrestres, encontrando en su camino nuevos aliados y enemigos que pondrán a prueba su valentía y sus relaciones.

Mike Mitchell (Sky HighTrolls) releva a Miller y Lord como director, mientras ellos permanecen en el control creativo de la secuela, de la que han escrito el guion. Después de la primera película, y los sucesivos spin-offs centrados en Batman y Ninjago, la frescura y la originalidad de la franquicia han disminuido. En La LEGO Película 2 ya no hay factor sorpresa, pero sigue habiendo muchas ganas de divertir y hacer reír, y toda la energía y la creatividad de la saga está intacta. Salta a la vista que la secuela no es un mero trabajo de extensión comercial de franquicia. Miller y Lord se han empleado a fondo para hacer una buena comedia y construir una historia con enjundia, una continuación con sentido (y sensiblidad) para sus personajes.

El ingenio de La LEGO Película 2 no tiene fin. Lo comprobamos en los nuevos escenarios con los que la franquicia se sume en el puro sci-fi distópico: principalmente un divertidísimo erial post-apocalíptico a lo Mad Max y un espacio exterior de desbordante y colorido estilo visual, con el que se introduce la marca LEGO DUPLO (orientada a los más pequeños) de la forma más inteligente. Por lo demás, la segunda parte conserva lo que hizo que la primera conquistase a espectadores de todas las edades: chistes y diálogos brillantes en su surrealismo meta, cameos para gozar, acción trepidante, una animación deslumbrante (es increíble la expresividad que se puede sacar de personajes con un movimiento tan limitado) y un bonito mensaje familiar (en este caso fraternal) que unifica todo con un lazo emocional y nos indica que, efectivamente, la película nos quiere contar algo.

Aunque se excede en el número de canciones (todas ocurrentes, eso sí), que la convierten oficialmente en un musical (muy a pesar de sus protagonistas, que se quejan constantemente de ello), La LEGO Película 2 da en la diana y se erige como una secuela más que digna, evitando el estancamiento y mejorando además algunos aspectos de la original, como el tratamiento de sus personajes femeninos y las escenas en acción real protagonizadas por humanos (Maya Rudolph sustituye a Will Ferrell y, como de costumbre, lo borda). En cuanto a los personajes de la primera entrega, Emmet y Lucy experimentan una evolución que pocas veces se ve en el cine de animación familiar y Batman sigue siendo el mismo robaescenas descacharrante. Mientras que los nuevos ejercen un contrapunto muy interesante con ellos, ayudándolos a ver las cosas de otra manera y crecer.

Como decía, la novedad ha desaparecido, pero Miller y Lord han sabido compensarlo con un guion sólido, lleno de giros, autorreferencias y esa locura optimista e hiperactiva que los diferencia de otros productos animados más convencionales y hace de esta franquicia una fiesta constante. La LEGO Película 2 nos dice con entusiasmo y convicción que la animación es la vía perfecta para dar rienda suelta la creatividad (mensaje muy acorde a la marca que celebra) y demostrar que no hay límites a la imaginación.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Crítica: Spider-Man – Un nuevo universo

Spider-Man es uno de los personajes de Marvel más queridos de todos los tiempos, así como el superhéroe más popular entre los más jóvenes. En sus más de cincuenta años de historia, la icónica creación de Stan Lee y Steve Dikto ha adoptado muchas formas en las páginas del cómic, y otras tantas en la pantalla. Sin ir más lejos, en los últimos 15 hemos visto cómo tres actores diferentes se ponían las mallas del Trepamuros en el cine, Tobey Maguire, Andrew Garfield y el actual defensor del título, Tom Holland. Lejos de sucumbir a la fatiga de la que tanto hablan los detractores del género, Spider-Man finalmente ha conseguido remontar el vuelo y renovar el interés de una audiencia que sigue regresando para disfrutar de las aventuras de su amigo y vecino de Marvel.

Y la palabra clave en este caso es “renovar”. Con el Spider-Man de Holland, Disney y Sony rompían con las iteraciones anteriores rejuveneciendo al personaje y evitando volver a repetir su historia de orígenes. Esta tendencia hacia la reinvención continúa con otra propuesta diferente que llega no para sustituir al Hombre Araña actual, sino para complementarlo, encontrando nuevas maneras de deconstruir y continuar esa historia de orígenes sin dejar de ser fiel a su espíritu. Se trata de Spider-Man: Un nuevo universo (Spider-Man: Into the Spider-Verse), nueva película de animación producida por Phil Lord y Christopher Miller (La LEGO película) y dirigida por Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman, que aterriza en las salas como un auténtico soplo de aire fresco para el cine de superhéroes y la animación en general. Aunque pueda parecer obvio, es importante no subestimarla por ser animada, porque estamos ante lo que es claramente una de las mejores películas de Spider-Man.

En esta ocasión, el foco se desplaza de Peter Parker a Miles Morales, adolescente latino-afroamericano  de Brooklyn creado por Brian Michael Bendis y Sara Pichelli que irrumpió en Marvel Comics en 2011 para ponerse el nuevo traje de Spider-Man e inaugurar una etapa de la Casa de las Ideas caracterizada por una mayor diversidad e inclusión en sus colecciones. Inspirado por Barack Obama y Donald Glover, Miles fue un éxito entre los lectores y su figura ha sido una constante en varias cabeceras centrales durante los últimos años. Spider-Man: Un nuevo universo supone su debut en la gran pantalla, y lo hace con una carta de presentación inmejorable, un espectáculo de animación innovador, diferente y de desbordante energía y creatividad.

Pero Miles Morales no llega solo. La puesta de largo del personaje viene arropada por viejos y nuevos conocidos del universo arácnido, entre ellos el propio Peter Parker, que se encarga de ceder el testigo generacional a su joven aprendiz. Spider-Man: Un nuevo universo va precisamente de eso, de la posibilidad de que cualquiera pueda llevar la máscara de Spider-Man (porque “siempre acaba encajando”). Y para hacer llegar este oportuno mensaje, tan inherente a la esencia del personaje, el film introduce la noción del Multiverso, o Spiderverso, y con él la existencia de un número indeterminado de dimensiones paralelas en las que diferentes personas (o cerdos) pueden ser Spider-Man, para a continuación reunir a estas identidades arácnidas en un mismo lugar, el Nueva York de Miles Morales.

Empleando el recurso narrativo de la repetición con mucho ingenio y sentido del humor, Un nuevo universo nos presenta a los diferentes personajes que formarán equipo junto a Miles para luchar contra los planes de Kingpin, quien ha creado una máquina para controlar las realidades alternativas del Multiverso. Tras una explosión, el protagonista se topa con un Peter Parker alternativo (ajado y deprimido por su separación de Mary Jane), con el que unirá fuerzas junto a Spider-Gwen, Spider-Man Noir, Peni Parker y Peter Porker (o Spider-Cerdo) para derrocar al villano y poder regresar a sus respectivas dimensiones. Entre ellos se formará una alianza de miembros dispares (y disparatados), hermanados por sus ideales, los poderes que comparten y un enemigo común.

Spider-Man: Un nuevo universo está realizada con un detallismo apabullante y un evidente cariño y respeto tanto por los cómics de Marvel como por sus fans, a los que regala numerosas sorpresas y guiños a la historia de la editorial y a la creación de Miles Morales. La película presenta un look sorprendente, incluso revolucionario, con una paleta de colores que salta de la pantalla, estilos muy diferentes que encajan sin problemas y una animación dinámica y original que mezcla 3D y 2D con los mejores resultados. Los directores sacan todo el partido del medio para componer escenas alucinantes que no funcionarían en acción real e incorporan el lenguaje de los cómics a la puesta en escena con agilidad e inventiva, realizando hallazgos narrativos y cómicos a lo largo de todo el metraje.

Visual y sonoramente, Un nuevo universo es una explosión para los sentidos, pero es mucho más que eso. También cuenta una historia bien construida (a pesar del exceso de información que descarga en el espectador), hace alarde de un sentido del humor inteligente y descarado, tiene mucho ritmo, y lo más importante, profundidad emocional y unos personajes excelentemente caracterizados por los que es imposible no sentir apego (acordaos de esto: Spider-Gwen va a causar sensación).

Otra de las características que hacen de Spider-Man: Un nuevo universo un triunfo es su actitud. La película desprende personalidad a raudales, y esta solo se puede definir con una palabra: cool. Su estética graffitera, su fantástica banda sonora hip hop y el carisma juvenil de sus protagonistas hacen de ella una pieza cinematográfica totalmente moderna, en sintonía con las nuevas generaciones a las que retrata y se dirige. Pero precisamente otro de sus grandes aciertos es que no se cierra a un solo tipo de público, sino que encuentra la manera de satisfacerlos a todos: niños, adolescentes, adultos y fans de Marvel de todas las edades. Encontrar ese equilibrio es difícil y esta película no solo lo hace, sino que lo domina de principio a fin.

Por último, sin nacer con ese propósito, Spider-Man: Un nuevo universo supone la despedida perfecta a los creadores del Hombre Araña, Lee y Dikto, que nos han dejado este mismo año. Tras su fallecimiento, el imprescindible cameo de Lee (el último que hizo en animación) adquiere una nueva dimensión, y la lección que nos regala durante esta breve pero trascendental escena es un broche redondo. Aunque suene a tópico y empiece a correr el riesgo de no significar nada para muchos, Spider-Man: Un nuevo universo revitaliza el cine de superhéroes con una película que no es solo divertidísima, ocurrente, emocionante y espectacular, sino que también es consciente de lo necesario que es llevar el género un paso (o un salto de fe) más allá para explorar todas sus posibilidades. Está claro que Miles Morales ha llegado para quedarse. Bienvenido.

Pedro J. García

Nota: ★★★★½

Crítica: Han Solo – Una historia de Star Wars

Decir que la producción de Han Solo: Una historia de Star Wars ha sido accidentada es quedarse corto. El anuncio del nuevo spin-off galáctico centrado en la juventud del personaje interpretado originalmente por Harrison Ford, así como la elección de Alden Ehrenreich (¡Ave César!) para sucederlo, no fueron noticias recibidas con entusiasmo unánime por parte del público. Pero eso fue solo el principio. Los rumores del descontento de Lucasfilm ante la película y el trabajo de su protagonista culminaron en el despido de sus directores, Phil Lord y Christopher Miller, a pocas semanas de finalizar el rodaje. Para sustituirlo al filo de la medianoche, Kathleen Kennedy pidió auxilio al bueno de Ron Howard, que en pocos meses tuvo que reconstruir la película casi por completo para que llegase a tiempo a su estreno en cines.

Han Solo: Una historia de Star Wars acude puntual a su cita en salas, y contra todo pronóstico, no es el descalabro que muchos vaticinaban. De hecho, nada más lejos de la realidad. Han Solo alza el vuelo gracias al buen hacer de Howard, que maneja los mandos del Halcón Milenario como si ya hubiera estado antes a bordo de la mítica nave. Con él, el spin-off adquiere un tono aventurero clásico y tradicional (cameos “howardianos” incluidos), seguramente opuesto al enfoque cómico y basado en la improvisación de sus primeros directores. El resultado es una película de Star Wars que se siente como tal, que discurre por terrenos muy familiares y recupera el espíritu clásico de la saga, aunque esto conlleve que también sea más impersonal.

La cinta narra la historia de orígenes del famoso contrabandista años antes de unirse a la Resistencia para luchar contra el Imperio, un trepidante viaje con el objetivo de reunirse con el (primer) amor de su vida, Q’ira (Emilia Clarke), que le llevará de un peligroso submundo criminal hasta el espacio. A su alrededor, personajes conocidos de la saga como Chewbacca (Joonas Suotamo) o Lando Calrissian (Donald Glover), y nuevos/viejos aliados y enemigos que siguen aumentando de forma retroactiva el cosmos de ficción de Star Wars, como Beckett (Woody Harrelson), Val (Thandie Newton), Dryden Vos (Paul Bettany) o la droide L3-37 (Phoebe Waller-Bridge).

Han Solo está repleta de guiños a las películas anteriores que harán las delicias de los fans (de los menos reacios, claro). Entre otras cosas, en ella descubrimos el origen del nombre de Han Solo, disfrutamos de su primera partida de cartas con Lando, vemos cómo se hizo con los mandos del Halcón Milenario y asistimos al emocionante primer encuentro del héroe con su futuro copiloto y amigo inseparable, Chewbacca. Lucasfilm y Howard se han asegurado de que estos hitos tan importantes en la línea temporal de la saga reciban el tratamiento adecuado. Han Solo no se sale en ningún momento de la zona segura, manteniéndose prudente y comedida durante todo el metraje, claramente para evitar la ira de los fans más puristas. Y si bien esto garantiza una experiencia clásica y satisfactoria dentro los parámetros de la saga, también hace que la película vaya a medio gas, como si tuviera miedo a hacer un movimiento demasiado brusco que pueda desconcertar a su audiencia.

En cuanto al reparto, cabe hacerse la pregunta del millón: ¿Cómo lo hace Alden Ehrenreich? El reto de ponerse en la piel de uno de los personajes más icónicos de la historia del cine, interpretado originalmente por uno de los actores más carismáticos de la historia del cine, no era precisamente insignificante, y sorprendentemente (o no), Ehrenreich sale más que airoso. Si el rumor de que tuvieron que contratarle un coach de interpretación es cierto, ha dado buenos resultados. Da la talla físicamente y se pueden reconocer en él los gestos y la voz de Ford, pero acaba escapando de la imitación, haciendo suyo (en la medida de lo posible) el personaje. Ni que decir tiene que le falta presencia y socarronería para igualarse con Ford, pero se le puede pasar por alto si se tiene en cuenta que es una versión más joven e inexperta del personaje del que nos enamoramos en La Guerra de las Galaxias.

El resto el elenco también es sólido, aunque no todos están aprovechados por igual. Duele especialmente el tratamiento que recibe el personaje de Thandie Newton, a la que bien podrían haberse ahorrado en la promoción. Afortunadamente, la Q’uira de Emilia Clarke tiene mucho más peso en la historia y nos reserva un arco con giros interesantes y mucho potencial. Pero quien más se lleva el gato al agua, como esperábamos, es el irresistible y seductor (y supuestamente pansexual) Lando de Donald Glover, con el que queda patente que un spin-off centrado en él ya es una necesidad. Mención aparte merece la genial Phoebe Waller-Bridge como la droide librepensadora y activista L3-37, que nos deja las líneas de diálogo más brillantes y protagoniza los momentos más cómicos del film, en especial gracias a su tensión sexual con Lando.

Sin embargo, y a pesar de su simpatía y buenas intenciones, Han Solo se queda corta en varios aspectos, especialmente en el humor, donde, como adelantaba, parece ir con el freno medio echado (a los diálogos les falta mucha chispa), y el romance (la sombra de Leia es alargada y dificulta la conexión con la relación Han-Q’ira). En el apartado donde sí cumple holgadamente es en el técnico y visual. Aunque parezca mentira, apenas se notan las costuras después del cambio de directores, lo cual tiene un mérito que no debemos subestimar. Después de un arranque titubeante, la película se centra, mantiene un estilo uniforme (si acaso unificado por una fotografía excesivamente oscura que a veces no deja ver bien la imagen) y nos deja planos preciosos (la primera vez que Han ve el Halcón Milenario), así como escenas de acción, persecuciones y set pieces excelentes a la altura de lo que se espera de la saga, que conducen hacia un estupendo tercer acto.

Han Solo: Una historia de Star Wars introduce elementos novedosos en línea con la nueva trilogía (no solo L3-37, atención al sorprendente villano Enfys Nest), pero por lo general, supone un regreso al Star Wars clásico. Howard salva la situación brindando su eficiencia como realizador para filmar una película entretenida y correcta que planta nuevas semillas para una historia que promete continuar y deja suficientes frentes abiertos para hacerlo posible. Rebaja la comedia para potenciar la aventura y, aunque le falta la emoción y la energía de las películas anteriores, supone una incorporación estimable al canon de Star Wars, que ya es mucho más de lo que se esperaba. Sin embargo, su exceso de corrección hace que no llegue al hiperespacio y su prudencia impide que sea memorable.

Pedro J. García

Nota: ★★★

Crítica: Batman La LEGO Película

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Parece mentira, pero La LEGO Película acabó siendo una de las mejores cintas de animación de 2014, y en general una de las más gratas sorpresas cinematográficas de ese año. Mientras esperamos la “LEGO secuela”, el mismo equipo detrás de aquella alocada aventura ambientada en el mundo de las famosas piezas de construcción, nos trae Batman la LEGO Película, spin-off dirigido por Chris McKay y producido por Phil Lord y Christopher Miller, que nos da la bienvenida al universo superheroico de DC Comics en su versión más autoparódica y, paradójicamente, menos cuadriculada. Los superhumanos de DC ya formaron parte de la primera LEGO Película, así que es lógico que Batman, el Joker y los demás icónicos héroes y villanos de la editorial pasen a primer plano para protagonizar su propia historia. Pero como es obvio, los de esta película nada tienen que ver con las encarnaciones en acción real que hemos visto hasta ahora en el serio y oscuro Universo Extendido de DC.

Batman (doblado en su versión original por Will Arnett) fue el gran robaescenas de La LEGO Película. Ahora, esta versión exagerada y cómica del Hombre Murciélago vive su propio viaje personal, en el que profundizamos en la identidad del personaje (“un héroe con nombre y máscara de villano”) más de lo que cabía esperar. Claro que este Batman es muy diferente al que han llevado a la gran pantalla Michael Keaton, Christian Bale y Ben Affleck, una proyección aumentada y extremadamente autoconsciente, un Batman egocéntrico y narcisista hasta el paroxismo, y con inclinación a expresarse rapeando hard rock (no le deis más vueltas, claro que tiene sentido). A pesar de esto, Batman La LEGO Película se las arregla para llevar a cabo una exploración de este icono de los cómics más interesante, con más aristas y más lógica interna que la que nos encontramos en Batman v Superman (algo que no era muy difícil, pero que merece mención), respetando el material de DC y entendiendo mejor al personaje.

En Batman La LEGO Películael millonario Bruce Wayne disfruta de una vida de lujo y exceso, aderezada por la gloria que le supone ser en secreto el superhéroe más famoso de Gotham. Sin embargo, cuando la hija del comisario Gordon releva a su padre como jefe de la policía, esta desvelará una gran verdad que sacudirá sus cimientos: Batman nunca acaba con sus enemigos definitivamente, todos vuelven, y por tanto, el nivel de criminalidad de la ciudad nunca baja. Este jocoso detalle autorreferencial es el punto de partida para una aventura en la que Batman tendrá que enfrentarse al Joker y su retorcido plan para liberar a los villanos más peligrosos que se encuentran encerrados la Zona Fantasma, personajes malvados de otras sagas (la mayoría propiedad de Warner Bros.) que dejan a los de Gotham en evidencia y hacen que la película alcance niveles de crossover capaces de hacer cortocircuitar a fanboys y fangirls de cualquier edad ([Posible spoiler] Harry Potter, Godzilla, Matrix, Doctor Who, King Kong, El Mago de Oz, Gremlins y DC, todos mezclados en la misma historia = NERDGASM [Fin del posible spoiler]).

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Batman La LEGO Película hace gala del mismo ritmo espídico y tono hiperactivo y tontorrón de su predecesora. Los chistes y gags visuales se suceden con tal velocidad que 1) es muy fácil perderse muchos la primera vez, y 2) puede llegar a saturar y hacer que el humor acabe resultando repetitivo. Dejando esto a un lado, Batman LEGO es un gran triunfo a todos los niveles: es una comedia divertidísima, una cinta de acción espectacular, una parodia muy inteligente, una película de superhéroes ejemplar, y la mejor entrega de Batman y DC desde El Caballero Oscuro (que de nuevo, no es decir mucho, pero hay que decirlo).

Pero sobre todo, y como adelantaba antes, se trata de una exploración del mito de DC mucho más completa de lo que cabía esperar de una película hecha a base de ladrillos de juguete. El conflicto central de Batman LEGO es la superación de la propia personalidad solitaria e independiente del Hombre Murciélago, que le ha llevado a convertirse en un individuo frío y recogido en sí mismo, un hombre egoísta que no necesita a nadie más para llevar a cabo su cometido. Ni siquiera a su archinémesis, el Joker, que herido en el corazón por la indiferencia de su enemigo hacia sus fechorías decide poner en marcha su maquinación para conquistar Gotham (y reconquistar a su enemigo). Este es uno de los aspectos más hilarantes de la película, la dinámica Batman distante-Joker despechado, abordada cómicamente (pero nunca de manera ofensiva) como si se tratara de una relación romántica. Pero serán los viejos amigos (Alfred) y los nuevos aliados (Barbara Gordon y Robin) los que le ayuden a darse cuenta de lo importante que es aprender a trabajar con los demás, idea con la que la película enarbola un emotivo mensaje de celebración de la familia elegida (es decir, los amigos), especialmente importante para Batman y Robin, que tienen en común haber crecido sin la biológica.

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Por supuesto, todo está envuelto en un aire de guasa que invita a no tomarnos demasiado en serio la película, pero que esto no nos haga obviar algo importante: un guion y una construcción de personajes que ya quisieran para ellos Zack Snyder o David Ayer. Y es que además de hacer reír y asombrar/marear como el mejor de los blockbusters y el cine familiar más infalible, Batman LEGO realiza una muy oportuna e irreverente metarreflexión sobre el género con la que se ríe de forma cómplice de las convenciones del cine de superhéroes y en concreto de la historia audiovisual de Batman (algo parecido a lo que hizo recientemente Deadpool, con “audiocomentario” desgranando el proceso de creación de una película, pero en su versión para todos los públicos) mientras divierte con una ametralladora de referencias, guiños (alguno disparado a la competencia) y cameos que harán las delicias de los fans de DC, y del cine y los cómics en general.

Aunque no llega (por poco) al nivel de La LEGO Películaesta nueva entrega de Batman ha resultado ser mucho más que un subproducto. Tan cuidada en el aspecto visual como la primera (esas increíblemente realistas texturas de plástico, esa gloriosa animación que simula la técnica del stop-motion sin fisuras, ese diseño de producción que nos deja una Gotham y una Batcueva para babear), y con el mismo tipo de humor desenfadado, absurdos momentos musicales y una tendencia más progresista reflejo de la evolución del cine mainstream (Batman celebra ante la audiencia que su relación con Batgirl es solo amistosa), Batman La LEGO Película supone un irresistible delirio pop que nos deja con ganas de otras aventuras LEGO/DC. En especial una centrada en ese cretino de Superman, doblado en su versión original por Channing Tatum (se da por sentada), y sobre todo otra para seguir disfrutando del mejor personaje de la película: Robin.

Pedro J. García

Nota: ★★★★

Nuevas series 2016: Parte V

Dejamos octubre atrás y nos acercamos a la primera temporada alta de la televisión norteamericana, lo que llaman el November Sweeps. A estas alturas, la mayoría de estrenos de la temporada otoñal ya han tenido lugar, por lo que, a la espera de la mid-season, podemos hacernos una idea del aspecto que tendrá el resto del año en cuanto a ficción televisiva se refiere. Algunas series de nuevo cuño ya van por su quinta o sexta semana, y muchos empezamos a tachar de nuestros calendarios las que no nos han convencido después de este decisivo periodo. Esta va tomando forma, y la temporada 2016-17 no ha empezado nada mal.

La quinta parte de mi especial sobre pilotos 2016 está formada exclusivamente por comedias, aunque ya sabéis cómo es esto de la división de géneros en la televisión actual. Muchos dramas nos hacen reír a carcajadas, y cada vez hay más comedias que nos hacen llorar y nos joden la cabeza. A continuación os cuento mis primeras impresiones sobre la divertida comedia de HBO Insecure, la co-producción de BBC America Dirk Gently’s Holistic Detective Agency y la nueva trastada de los productores Phil Lord y Christopher Miller (21 Jump Street) para Fox, Son of Zorn. Me quedo con las dos primeras, y la otra, después de ver el quinto episodio, está en la cuerda floja.

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Son of Zorn

Fox sigue comprometida con las comedias gamberras y la animación orientada principalmente a los adultos. Su parrilla, en la que conviven entre otros los Simpson, los Griffin y el “único hombre de la Tierra”, da la bienvenida a una nueva familia de raritos en Son of Zorn, que combina acción real y animación para contarnos la historia de Zorn, un rudo guerrero de la tierra mágica de Zephyria que decide mudarse al barrio residencial de su ex-mujer para involucrarse más en la vida de su hijo adolescente. En su nueva vida, Zorn (un musculoso bárbaro al estilo de He-Man realizado en animación tradicional y con la voz de Jason Sudeikis) debe aprender a adaptarse a la sociedad “civilizada” (vivienda, trabajo, vida social) y reprimir sus instintos sanguinarios y destructores, mientras trata de cultivar una relación positiva con su familia.

Son of Zorn es una propuesta cuanto menos curiosa. Homenaje a las series de animación de los 80 y la fantasía pulp fusionada con la sitcom de familia disfuncional que tanto gusta a las cadenas, pero con ese punto marciano e incómodo de las series de Fox. Phil Lord y Christopher Miller están detrás de esta excentricidad, y se nota, sobre todo por su parecido tonal con su otra comedia para la cadena, The Last Man on Earth. Con la serie de Will Forte tiene en común a un protagonista insoportable que no es consciente de lo difícil que hace las cosas (aunque nadie supera a Phil/Tandy en capacidad para irritar) y un humor más bien crudo. Ese es su mayor problema, su dificultad para conectar con la audiencia debido a que sus personajes no parecen de carne y hueso (pun intended), sino que son, como ocurre en Last Man, caricaturas desagradables, antipáticas y emocionalmente desconectadas.

En definitiva, buena idea, pero mala ejecución (tanto en los guiones como en la integración del personaje animado). Con el paso de las semanas, parece que la serie se asienta un poco y los personajes se van humanizando. Además, la contaminación de Zephyria en la vida suburbana (artefactos mágicos y criaturas mitológicas también “dibujadas”) da para tramas e imágenes simpáticas. Pero sigue habiendo algo que falla. No sé si son los chistes (más bien pobres), las situaciones (ni lo suficientemente estrambóticas, ni lo suficientemente cercanas) o los personajes (ásperos recortes de papel), pero Son of Zorn no cuaja.

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Insecure

Está más que demostrado que la comedia de autor vive una época de esplendor en la televisión. LouieGirls abrieron la veda para que las nuevas (y no tan nuevas) voces de la comedia buscasen un hueco en la ficción serial para verter sus anécdotas, neuras, obsesiones y depresiones varias. Broad CityYou’re the WorstPlease Like Me, Master of None… La comedia millennial y la sitcom de auteur se han ido volviendo cada vez más diversas, las voces femeninas han ganado mucho terreno, y el género alcanza su época de mayor expresión en 2016, con cosas tan buenas como One MississipiBetter ThingsFleabagAtlanta. Sin embargo, hay una nueva comedia que entra en esta categoría y de la que nadie está hablando, Insecure, creada por la humorista Issa Rae, un torbellino de energía, ingenio y talento para hacer reír que ha llegado a HBO para realizar una de las mejores series que no estás viendo.

Insecure se adscribe indudablemente a la corriente de comedia millennial que Lena Dunham ayudó a impulsar desde la misma cadena, y hasta cierto punto tiene bastantes cosas en común con su serie, pero la voz de Issa Rae se suma sobre todo a la de Donald Glover para hablarnos de los mismos temas (la amistad, la familia, las relaciones en la era de las apps, las políticas de la oficina, la sensación de desconexión, la desmotivación de la generación perdida) desde la perspectiva de la comunidad negra y con el rap como principal herramienta de expresión (Issa, la protagonista, mantiene la calma ante las injusticias y decepciones cotidianas y se desahoga rapeando ante el espejo).

Al igual que AtlantaInsecure convierte en comedia los micro-racismos del día a día, los estereotipos y las dificultades añadidas que las personas negras se encuentran navegando las aguas de la vida moderna. Sin embargo, mientras Atlanta es más reflexiva, melancólica y surrealista, Insecure posee una cualidad más luminosa y divertida. Esto se debe a Rae, y a la maravillosa Yvonne Orji, que da vida a su mejor amiga, Molly. Lo mejor de la serie son sus descacharrantes conversaciones (la química traspasa la pantalla), que garantizan las carcajadas en cada episodio. Pero Insecure es una comedia mucho más profunda de lo que parece, un retrato millennial afilado, sutil y reivindicativo que debería convertirse en una de las imprescindibles del momento.

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Dirk Gently’s Holistic Detective Agency

De la mano del solicitado y desigual Max Landis (ChronicleMr. Right) nos llega la nueva rareza protagonizada por Elijah Wood, que se ha especializado en historias sobre personajes peculiares con trasfondo fantástico. Dirk Gently’s Holistic Detective Agency es una co-producción británico-estadounidense basada en la serie de novelas escritas por Douglas Adams (el autor de la popular Guía del autoestopista galático), que llega para hacer las delicias de los fans de la comedia fantástica, concretamente de la British.

Partiendo de un crimen cometido en un hotel, la serie nos presenta a Todd (Wood), botones reservado y con problemas familiares convertido en uno de los sospechosos, y Dirk Gently (Samuel Barnett), un detective paranormal que se especializa en la investigación “holística”, la que sostiene que todo está conectado y nada sucede al azar, sino que forma parte de un esquema de causa-efecto que da forma al universo. Muy a pesar de Todd, que no está interesado en ser un sidekick (o “el Watson” de Dirk, o su companion), este se embarca junto al extravagante detective en una aventura para descifrar la gran trama que se esconde tras el asesinato (en cierto modo, Wood está repitiendo lo que hizo en la recomendable Wilfred).

Dirk Gently, que ya tuvo una adaptación televisiva en BBC hace seis años, es un producto hecho para encantar a los fans de Adams, de la literatura de Terry Pratchet y autores similares, o de Doctor Who (Dirk Gently es básicamente un Señor del Tiempo)El primer episodio supone una carta de presentación impecable, 50 minutos que establecen un tono muy definido (un divertido cruce de comedia fantástica, surrealismo y noir, más oscuro y con más drama de lo que esperaba) y disponen las piezas (un “elegido”, una asesina con machete, viajeros en el tiempo…) de un puzle con muchas ramificaciones, que atrapa enseguida y apunta a una trama interconectada a gran escala. Habrá que seguir para ver si Dirk Gently nos acaba descubriendo el sentido de la vida y el universo, aunque yo con el 42 ya me daba por satisfecho.

(Los 8 episodios de la primera temporada estarán disponibles en Netflix a partir del 11 de diciembre, con el título Dirk Gently Agencia de Investigaciones Holísticas).

Crítica: La LEGO® película

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En 2009 Phil Lord y Christopher Miller sorprendieron a muchos con Lluvia de albóndigas (Cloudy with a Chance of Meatballs), original cinta de animación cuyo espíritu alocado y ritmo sobrecafeinado volvemos a encontrar en La Lego película (The Lego Movie), el nuevo proyecto de este interesante tándem creativo. La primera incursión cinematográfica (después de muchos y muy buenos videojuegos) de estos populares juguetes de construcción es todo un alarde de energía, creatividad e imaginación, un homenaje a aquellos que se atreven a salirse de la norma y tirar las instrucciones a la basura para crear y construir sus propios mundos de plástico. Este es sin duda el espíritu que promueve la compañía de juguetes, que con el tiempo ha sido redefinida por su estrecha relación con la cultura popular y el entusiasmo de los fans adultos, a los que va especialmente dirigida la película.

Con La Lego película, Lord y Miller proponen un ejercicio altamente paródico, incluso de deconstrucción (nunca mejor dicho) del blockbuster veraniego. Se lo pasan en grande riéndose de los tópicos más habituales del cine de acción y aventuras, y concretamente del de súper héroes, haciendo alusión constante y jocosa a motivos narrativos ineludibles como son los de “el elegido” y “la profecía“. Al igual que James Bobin hizo con el Walter de Los Muppets en 2011 (un teleñeco normal y corriente sin características distintivas ni talento especial), Lord y Miller colocan en el centro del relato a una figura básica de Lego. El optimista Emmet Brickowoski (voz original de Chris Pratt) es una abeja obrera dentro de un mundo cuadriculado de normas, un don nadie que por azar se convierte en héroe y se embarca en una aventura para salvar el Universo Lego y demostrarnos que cualquiera puede ser especial si cree que puede serlo -“Sé que eso parece sacado de un póster de gatos, pero es cierto”, dice elocuentemente Vitruvio, interpretado por Morgan Freeman en la versión original.

La Lego Película Póster EspañolEs verdad que, a pesar de los constantes guiños al adulto y la autoconsciencia que se respira de principio a fin (léase: la genial cita del párrafo anterior), el desarrollo de La Lego película es al fin y al cabo tan convencional y previsible como el de cualquiera de las películas que homenajea, y como el del 99% del cine de animación comercial que se hace hoy en día. Claro que esto no llega a ser un problema muy grave, puesto que el bombardeo constante de chistes (brillantemente absurdos, inteligentemente bobalicones) y el desenfreno de la aventura no nos da un solo segundo de tregua. Además de ser una desternillante comedia de acción, La Lego película supone una experiencia visual anfetamínica para pequeños y mayores. Es imposible apartar la mirada, y es poco recomendable parpadear demasiado, puesto que se perdería de vista la increíble labor de detallismo que convierte cada fotograma en una verdadera obra de ingeniería. La animación por ordenador, que parece imitar la técnica stop-motion, reproduce con tal nivel de perfección la textura y las leyes físicas de las piezas de Lego que nos vemos obligados a creer que este universo existe, y que estos juguetes cobran vida cuando no se les mira, al más puro estilo Toy Story.

La Lego película es solo una “pequeña” muestra de las infinitas posibilidades que brinda el crisol de referentes pop del Universo Lego (esperad muchas secuelas). Esta demencial aventura incorpora iconos de varias franquicias, que se unen al grupo de personajes creados específicamente para la película. Así, entre otros cameos que no desvelaré para preservar el factor sorpresa (aviso: no esperéis nada de Marvel, obviamente), destaca la importante presencia del mismísimo caballero oscuro. Este Batman de Lego, una visión descacharrante e irreverente del solemnísimo héroe de DC, es uno de los mayores aciertos de la película, y el indicio más claro de que estamos ante una sátira muy bien diseñada (El hombre de acero no se queda lejos tampoco). En lugar de verse limitados por la restricción en el movimiento y el carácter prediseñado de los juguetes Lego, Lord y Miller aprovechan al máximo las posibilidades cómicas que estos ofrecen. Y siguiendo su propio consejo, descartan las instrucciones y levantan un espectacular mundo de fantasía a base de ingenio desbocado y pasión, tal y como lo haría un niño.

Valoración: ★★★★