Mr. Robot (Primera temporada): Hackeo al drama televisivo

Cuando el pasado 18 de septiembre Rami Malek se subía al escenario del Microsoft Theater para recibir su primer Emmy a Mejor Actor de Drama, su rostro reflejaba la sorpresa e incredulidad que muchos sentíamos al verlo o al enterarnos a la mañana siguiente. El trabajo de Malek en Mr. Robot ha sido universalmente aclamado, pero el Emmy estaba lejos de ser una garantía para él. Digamos que el joven actor, al que ya habíamos visto en la saga CrepúsculoLas vidas de Grace entre muchas otras películas, era la opción improbable, el candidato underground. Pero como demuestra este galardón (y el de Tatiana Maslany en la misma noche) nada es imposible y Malek ha visto recompensado, sorprendente, pero muy justamente, su excelente labor dando vida al fascinante Elliot Alderson en la primera temporada de Mr. Robot.

La serie creada por Sam Esmail (un nombre muy propio teniendo en cuenta las circunstancias) se convirtió el verano pasado en una de las mayores revelaciones catódicas del año, con una primera temporada que por fin está disponible en España en Blu-ray y DVD. Oportunidad perfecta para revivir el intenso, oscuro y absorbente viaje a lado oscuro del subconsciente protagonizado por Elliot, un ingeniero de ciberseguridad de día, que de noche ejerce como justiciero hackeando las vidas de criminales para castigarlos o entregarlos a la policía. Por esta premisa, la serie fue rápidamente relacionada con Dexter, y lo cierto es que la comparación no es para nada descabellada (Mr. Robot también nos deja entrar en la psique de su protagonista mediante su voz en off). Elliot trata de llevar una vida normal de día, se esfuerza por conectar, cultivar relaciones y actuar como un miembro más del rebaño, a pesar de su ansiedad social y trastorno paranoide, mientras que de noche se pone su capucha para tomarse la justicia por su mano. Sin embargo, la serie se desmarca rápidamente del “oscuro pasajero” para convertirse en algo más complicado, un juego de apariencias y espejos deformados que hará que nos planteemos qué es real y qué existe únicamente en la cabeza del protagonista.

La vida de Elliot se complica cuando sus “cacerías” nocturnas le llevan a cruzarse con el líder de un misterioso grupo de hackers, el Mr. Robot del título (Christian Slater, que también produce la serie). Este lleva mucho tiempo observando al muchacho y lo ficha para que destruya la empresa en la que trabaja, E Corp (o Evil Corp), la misma que se supone que debe proteger. Impulsado por sus creencias personales y asqueado con la “vida moderna”, en la que las personas viven esclavizadas a la maquinaria capitalista, Elliot se une a Mr. Robot y su fsociety (grupo de hackers ubicado en Coney Island) para hundir a los directivos de las multinacionales que, según él, están controlando y destruyendo el mundo. A medida que se ve cada vez más implicado en la trama contra E Corp, el tumulto interior de Elliot crece, haciendo que su vida personal, su pasado, y quizá también su cordura, se fusionen peligrosamente con los designios de la fsociety.

Con tan solo 10 episodios, la primera temporada de Mr. Robot presenta una historia compacta que atrapa de principio a fin, desde su redondo piloto hasta su intensa recta final, y por tanto se hace perfecta para su visionado en maratón. Pero además de ser un thriller psicológico adictivo con grandes interpretaciones, Mr. Robot es una de las series más técnica y visualmente impecables del panorama actual. Con una magnífica fotografía cinematográfica y encuadres memorables (cuanto más aire por arriba, mejor), el trabajo de Sam Esmail sido comparado con el de David Fincher, cuyo cine (y en especial El club de la lucha) salta a la vista que es una de las principales influencias de la serie.

Mr. Robot es un alegato anti-capitalista que, a través de los incendiarios monólogos de Elliot, lanza agresivas proclamas con las que pretende destapar los absurdos de la vida moderna, poner en tela de juicio la democracia y denunciar la manipulación de las grandes empresas sobre nuestro homogéneo estilo de vida. Su discurso quizá no sea el más original o novedoso, pero su historia está contada con mucho estilo y no pierde fuelle a lo largo de la temporada, es más, mejora a medida que pasan los capítulos. Mr. Robot es uno de los dramas de los últimos años, una serie ya de culto que entra muy bien por los ojos y por los oídos (vaya música), que engancha con su enigmático argumento y su tono de constante inquietud, y nos tiene reservados unos cuantos mindfucks en el camino. Si todavía no os habéis dejado hackear por Elliot, hacedlo cuanto antes.

mr-robot-t1-blu-rayMR. ROBOT – TEMPORADA 1

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS
Contenido 2 Discos. 10 Episodios
Imagen 1.78:1 1080p
Audio Inglés – DTS-HD Master Audio 5.1
Castellano – DTS 5.1
Francés – DTS 5.1
Subtítulos Castellano, Francés, Holandés, Inglés para sordos

EXTRAS
Escenas inéditas (13 min).
Tomas falsas (5 min).
C0mo_S€_h!z0_Mr_R0b0t.mov (12 min).

Suburgatory que estás en los cielos

CHRIS PARNELL, ANA GASTEYER, ALLIE GRANT, JANE LEVY, JEREMY SISTO, CHERYL HINES, CARLY CHAIKIN

Lo nuestro no estaba escrito en las estrellas, era más bien una relación con fecha de caducidad. Ella tenía muy buenas intenciones, y nos hacía reír, que es muy importante. Pero cuando uno sabe casi desde el principio que la cosa no es para siempre, es mejor cortar por lo sano, antes de que se alargue más de lo debido y la agonía acabe consumiendo a los dos. Esta ha sido la relación de Suburgatory tanto con sus espectadores como con la cadena que la emitía, ABC. La serie era un dulce que no amargaba a nadie, pero que ninguno de nosotros necesitábamos realmente, y ya sabemos cómo es esto de las series, necesitamos esa relación de dependencia absoluta para que merezca la pena de verdad comprometerse.

Suburgatory ha durado tres temporadas en antena (de 2011 a 2013), la última de ellas acortada a tan solo 13 episodios y emitida como reemplazo de midseason. Para muchos este fue el último clavo en el ataúd, pero lo cierto es que la serie creada por Emily Kapnek seguía teniendo índices de audiencia decentes, sobre todo si los comparamos con el resto de comedias de ABC, y siempre estaba la cuestión de la sindicación, que aumentaba las posibilidades de renovación. Sin embargo, ABC decidió sacrificar Suburgatory, probablemente por falta de confianza y de interés. Y no nos extraña, la verdad. Cuando una serie que ingresa en su tercera temporada ya ha dejado muy atrás el tope de su potencial, no tiene sentido seguir alargándola -y mucho menos arriesgarse a dar el salto mortal del instituto a la universidad, un cambio del que pocas series salen airosas. Así que, aunque nos duela un poquito, ABC ha tomado una decisión inteligente, algo que se confirma cuando comprobamos la poca repercusión que ha tenido la “conclusión” de la serie.

Y escribo conclusión entre comillas porque, como nos temíamos, Suburgatory no se ha despedido con una series finale en condiciones. Es cierto que “Stiiiiiiill Horny” (3.13) es un buen episodio, y además es un ‘final’, pero definitivamente no es una series finale. Para aquellos que buscamos cierre en las historias a las que hemos dedicado nuestro tiempo durante varios años, nunca deja de ser frustrante que tantas series no se clausuren como es debido. Lo peor de todo es que las tramas de esta temporada facilitaban una conclusión definitiva para todos los personajes, y ponían en bandeja el broche final, pero no se aprovechó y se decidió dejar a algunos de ellos en suspenso. Teniendo en cuenta lo pronto que se grabó la temporada y lo tarde que se canceló la serie, seguramente todos contaban con volver el año que viene.

JANE LEVY, PARKER YOUNG

Los personajes de Suburgatory reciben despedidas muy desiguales en “Stiiiiiiill Horny”. Quedamos más o menos satisfechos con el final de Tessa, que vuelve a los brazos de Ryan Shay (Parker Young regresa para la recta final de la serie como invitado especial casi mudo), en una escena deliciosamente surrealista en la que la pareja, como poseída por el espíritu de John Waters, se dispone a conocerse carnalmente en medio de la calle. Por otro lado, Lisa y Malik tienen su primera crisis doméstica para a continuación entender qué es eso del matrimonio, y vivir happily ever after. Estupendo (tampoco es que fuera muy fan de esta pareja, cada vez más intensa y empalagosa). Sin embargo, Suburgatory deja inacabadas las historias de sus mejores personajes, Dallas y Dalia Royce, la verdadera razón por la que la serie merecía seguir en antena. Dallas y George tienen un acercamiento tras el cual vuelve a enfriarse la relación, y el hecho de que no nos quepa duda de lo que sienten el uno por el otro hace que duela especialmente que la serie haya acabado con los dos separados, con un final tan abierto para ellos. Y lo de la enorme Dalia es aún más trágico: apenas aparece un minuto en la finale. Y vale que ya nos había dejado grandes momentos para la posteridad durante la boda de Lisa y Malik en el episodio anterior, pero no es suficiente. No Dalia, No Party Finale.

Después de tres años en el purgatorio de las series, Suburgatory pasa a mejor vida. Es solo una expresión, claro, porque al no haber alcanzado los episodios requeridos para ser vendida a sindicación (88), está condenada a caer en el olvido para siempre. Ni siquiera podemos añadirla a la eminente lista de “Series canceladas antes de tiempo”, y eso que tenía material de sobra para culto. Pero todos sabíamos que ya no daba para más, y que nadie luchaba por su supervivencia, como ha ocurrido con otras series en su situación (Cougar Town, Happy Endings, Community). No supo aprovechar sus oportunidades y se perdió (siempre estuvo “fuera de lugar” si lo pensamos), pero los que la seguimos hasta el final guardaremos un cariñoso -aunque leve- recuerdo de estos estupendos personajes y de los inspirados momentos de sátira y  comedia absurda que nos dio (que no fueron pocos). Esperemos que su magnífico reparto, especialmente las mejores intérpretes de la serie, la fantástica Jane Levy (a la que queremos ver ya en Evil Dead II) y la infravalorada, encantadora y brillante Cheryl Hines, encuentren pronto proyectos a la altura de su talento, y que estos tres años no hayan sido para nada.

D.E.P. Suburgatory y que Ryan Shay esté con vosotros, y con vuestro espíritu.