Contra todos: La buddy movie cerebral

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Tango y CashArma letal, Dos policías rebeldes, Gnomo Cop… La buddy film es uno de los subgéneros imprescindibles del cine de acción. Este tipo de películas descansan principalmente en la química de su pareja protagonista, normalmente dos hombres de personalidades opuestas que deben resolver sus diferencias por un bien común. Aunque vivió su apogeo en los 80 y los 90, edad de oro del cine testosterónico y los héroes de acción supermachos, la buddy film sigue dando guerra en la taquilla, pero ahora desde un prisma más cómico, desafiando estereotipos (Cuerpos especiales) y flirteando con la autoparodia (la próxima El otro guardaespaldas).

Contra todos (War on Everyone) continúa la tradición trazando un puente entre pasado y presente, conservando los lugares comunes del género (para bien y para mal), pero dándole un toque hipermoderno con un aire más autoconsciente e intelectual. Dirigida por el británico John Michael McDonaghContra todos se podría definir como una comedia indie de acción semiparódica. El film nos presenta al dúo dinámico formado por Alexander Skarsgård (True BloodBig Little Lies) y Michael Peña (Ant-Man, Marte), dos policías corruptos que patrullan las calles de Nuevo México como si fueran suyas. Terry (Skarsgård) y Bob (Peña) se dedican a chantajear a todos los criminales que se cruzan en su camino y abusan de su autoridad para salirse siempre con la suya, pero se encontrarán con la horma de su zapato cuando enfrenten a un enemigo mucho más peligroso que ellos, el aristocrático capo de la mafia de Nuevo México Lord James Mangan (Theo James).

Contra todos se beneficia de un reparto fantástico, y en especial de la dinámica en pantalla de Skarsgård y Peña, dos intérpretes más que solventes que forman muy buena pareja, a pesar de que sus personajes puedan resultar más antipáticos de lo normal. Ellos son lo que mantiene en pie una película contra-todos-dvdque, por otro lado, no ofrece mucho más. Contra todos puede recordar a la reciente (y muy superior) Dos tipos buenos, pero la cinta protagonizada por Russell Crowe y Ryan Gosling hallaba el equilibrio perfecto entre comedia tonta e inteligente, mientras que la de McDonagh se pierde en un tipo de humor más cerebral que no termina de dominar. Contra todos busca la risa contraponiendo la violencia más primitiva, el chiste verde o las situaciones disparatadas  a la intelectualidad de las citas filosóficas o las referencias cultas a autores, pero no sale airosa de su empresa, entrando a menudo en el terreno de lo pretencioso.

Por lo demás, Contra todos da justo lo que cabe esperar de una película de estas características, ya que se dedica a reproducir los tópicos del género al que pertenece, con un giro más irreverente y políticamente incorrecto. No falta el machismo inherente al actioner de los 90 (ellos pasean su privilegio masculino y presumen de pistolón mientras ellas cuidan de los niños y ofrecen sexo, gratis o cobrando), como tampoco la homofobia o el racismo casual. Claro que todo esto es contrarrestado mediante la autoconsciencia de la que hablábamos, y un ajuste modernizador (el malo es bisexual, los intereses románticos son una mujer negra y una latina) que le hace sumar puntos. Pero lo más destacable del film es sin duda el buen hacer de su pareja protagonista, un Alexander Skarsgård que es todo presencia y elegancia, y un Michael Peña divertido y carismático.

Contra todos ya está a la venta directa en DVD de la mano de Sony Pictures Home Entertainment. Como contenido adicional, la edición incluye escenas eliminadas.

Crítica: Dos buenos tipos

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Arma letal, Tango y CashHot Fuzz, 21 Jump Street… La tradición de las “buddy films” tiene un largo recorrido de eficacia demostrada. En estas películas se repite siempre el mismo esquema, una pareja de tipos (normalmente policías) debe aliarse forzadamente para resolver un caso y enfrentarse a un enemigo común. Aunque hay honrosas excepciones (The Heat), las buddy films suelen estar protagonizadas por dos hombres, y Shane Black, director de Kiss Kiss Bang BangIron Man 3, no tiene intención de cambiar esto ni renovar el género con Dos buenos tipos (The Nice Guys). Sin embargo, lo que sí hace es dignificarlo considerablemente con una comedia de acción ejemplar que, gracias al guion y los actores adecuados, saca el mayor provecho de la fórmula y sus clichés para dejarnos un producto infalible.

Jackson Healy (Russell Crowe) es un imponente matón a sueldo y Holland March (Ryan Gosling) un detective privado desastrado e incorregible. Ambos se encuentran investigando la misteriosa desaparición de una misma chica (Margaret Qualley) y la muerte de una estrella del porno que podría estar relacionada, lo que los convierte en el blanco de una banda de asesinos. A pesar de no tener nada en común, March y Healy deben trabajar juntos utilizando todos sus recursos (la mayoría poco ortodoxos, claro) para resolver el misterio y destapar la conspiración que hay detrás, una trama que les llevará hasta las entrañas del mundo del porno y las esferas más altas del poder en Los Ángeles de la revolucionaria década de los 70.

Esta es una de esas películas que es mejor no comerse de vista, porque parece mucho peor de lo que en realidad es. Su propuesta suena a priori excesivamente tópica, algo que ya hemos visto demasiadas veces, y aunque esto es técnicamente cierto, Black ha logrado circunvalar con ardid los lugares comunes para realizar un film rebosante de carisma y frescura. Sin duda, el mayor atractivo de Dos buenos tipos es su excelente dúo protagonista, dos actores que emplean con acierto su talento cómico por separado y desprenden una sorprendente y explosiva química nulljuntos. March y Healy son un tándem divertidísimo, sobre todo gracias a Gosling, que está irresistible encarnando al clásico canalla patético pero encantador de este tipo de cine -atención a la descacharrante escena en la que rompe un cristal para colarse en una casa, un ejemplo (de muchos) tanto del talento cómico de Gosling como de la inteligencia de Black a la hora de abordar los tópicos de la historia para reírse de las situaciones ridículas y de la propia liviandad de su película. Además, ambos actores están magníficamente respaldados por la pequeña Angourie Rice, que da vida a la astuta hija de March y es la auténtica revelación del film. Sin la argucia investigadora y la osadía de la genial Holly March (que se merece un spin-off para ella sola), la misión de estos dos espantajos adorables no tendría oportunidades de acabar en éxito.

Recuperando el espíritu desenfadado y old-fashioned del cine de acción de los 70 y 80, con un ritmo que no decae en ningún momento y un velo de surrealismo lisérgico y excéntrica psicodelia popDos buenos tipos se construye sólidamente como un noir efervescente repleto de situaciones memorables (el muy onírico accidente de la pornstar, la absurda protesta en las escaleras), violencia “sofisticada”, diálogos chispeantes, una gran banda sonora y un timing cómico impecable. Gosling se lleva la película de calle con su dominio absoluto del humor físico, pero en general, Black lleva a cabo un trabajo muy afinado en todos los departamentos con el que nos deja un absorbente misterio y una brillante comedia negra que tiene mimbres para convertirse en saga (está hecha para ello, otra cosa es que lo consiga). March y Healy se han ganado a pulso su oportunidad para ingresar en el club de los mejores “buddies” cinematográficos. Claro que, si no llega a haber continuación de sus aventuras, al menos siempre podremos revisitar esta gozada una y otra vez hasta convertirla en la cinta de culto que debería ser.

Pedro J. García

Nota: ★★★★