8 series para soportar mejor agosto

Mr Robot

Mr. Robot

Este es uno de los estrenos de drama más destacados de esta temporada estival y tiene uno de los mejores pilotos que hemos visto en mucho tiempo. Mr. Robot es una serie revelación que cuenta con la ventaja de estrenarse durante una época del año en la que la competencia es menos feroz y la audiencia no suele esperar dramas serios con aire a “For Your Consideration” (además, se ha visto beneficiada por el boca-oreja gracias al estreno del piloto en Internet un mes antes que en televisión). Emitida en la cadena USA, Mr. Robot es un ciber-thriller que cuenta la historia de Elliot Anderson (Rami Malek), un informático de Nueva York que trabaja para una importante empresa y lleva una segunda vida como hacker justiciero. Elliot sufre de trastorno de ansiedad social, por lo que debe esforzarse especialmente en tratar de llevar una vida normal y cultivar relaciones y amistades para mantener en secreto su oscura identidad. Si os suena todo esto, es porque la serie bebe mucho de Dexter, con la que comparte tono y perfil del protagonista (la voz en off de Elliot se parece demasiado a la de Dexter, y al igual que el Dark Passenger, el hacker guarda trofeos de sus víctimas, en su caso en CD-R que marca con títulos de discos). Mr. Robot es un alegato anti-capitalista que, a través de los intensos monólogos de Elliot, lanza agresivas proclamas con las que pretende destapar los absurdos de la vida moderna, poner en tela de juicio la democracia y denunciar la manipulación de las grandes empresas sobre nuestro homogéneo estilo de vida. La serie, creada por Sam Esmail (que con ese apellido estaba destinado a crear algo así), es un drama de calidad con una historia no demasiado original, pero sí contada con mucho estilo e intensidad, que no pierde fuelle después del piloto. Mr. Robot es una gozada estéticamente (contiene planos magníficos que la elevan de categoría), hace pensar y engancha con un misterio que promete dar mucho de sí.

UNREAL

UnREAL

De UnREAL ya os he hablado largo y tendido en el blog (en esta entrada concretamente), así que no me extenderé demasiado. Si no la estáis viendo, poneos con ella cuanto antes. Este drama de Lifetime, creado por Marti Noxon (Buffy, Mad Men) y Sarah Gertrude Shapiro, es la mayor droga seriéfila de este verano. UnREAL nos muestra los entresijos de un reality show en la línea de The Bachelor (donde Shapiro trabajó durante varias temporadas), la manipulación a la que se someten las concursantes y el espectador, y los límites de la moralidad a los que sus productores están dispuestos a llegar con tal de conseguir los mejores índices de audiencia. UnREAL tiene un aire a culebrón de calidad, pero es mucho más que eso. Cuando menos te lo esperas, te deja caer escenas de sorprendente profundidad, o te golpea con el drama más impactante. Básicamente, cualquier cosa es posible en esta serie, y nunca sabes por dónde va a tirar (tanto es así que en los tres capítulos transcurridos desde mi entrada original sobre la serie han pasado tantas cosas que debería actualizarla para rectificar mi opinión sobre algunos protagonistas y relaciones). Sus personajes son mucho más que vehículos para el melodrama, están excelentemente dibujados y los actores hacen un trabajo sorprendentemente sólido (destacando a una soberbia Shiri Appleby, el corazón -de manzana- de la serie). Lo peor de UnREAL es que su primera temporada tiene solo 10 episodios, y a ver cómo aguantamos la espera de un año para la segunda. Supongo que lo mejor que podemos hacer es volver a verla en agosto. Los que no la hayáis empezado aún, ya tenéis tarea para las vacaciones.

105-natasha-riki.jpg

Another Period

Tras el éxito de Broad City, el año pasado IFC probó suerte con su propia comedia “de mujeres”, creada por el dúo musical cómico Garfunkel and Oates. La serie pasó sin pena ni gloria (con razón) y fue cancelada tras una sola temporada. A continuación, una de las dos mitades del dúo, Riki Lindhome, se asoció con una de las secundarias de Garfunkel and Oates, Natasha Leggero, para crear una nueva sitcom para Comedy Central. El resultado de esta colaboración es Another Period, una parodia pasada de rosca que fusiona Downton Abbey con Keeping Up with the Kardashians y lleva el sello CC en cada uno de sus planos. El argumento gira en torno a dos hermanas de la alta sociedad de Newport, Rhode Island, a comienzos del siglo XX, y recoge las vidas y enredos amorosos/sexuales de la familia y los sirvientes en la mansión de las Bellacourt. Estrafalaria, desvergonzada y con tendencia a la sordidez, Another Period es una sátira de época a ritmo de hip hop en la que todo puede ocurrir (incesto, Mark Twain saliendo del armario, un concurso de belleza con repollos, bebés y por primera vez en la historia ¡mujeres!) y la corrección política es un término del futuro siglo XXI. Os gustará si disfrutáis con el humor absurdo pero incisivo de Childrens Hospital y el estilo mockumentary llevado al extremo. Como curiosidad, Another Period es actualmente la serie favorita de Joss Whedon, tanto que se empeñó en presentar su panel en la reciente Comic-Con de San Diego. Si eso no es suficiente reclamo, la serie cuenta con Christina Hendricks (Joan de Mad Men) en el papel de la criada Chair y un desfile de rostros cómicos del que destaca la genial Paget Brewster, lo mejor de la última temporada de Community.

Humans Series 1 Episode 1

Humans

Co-producida por Channel 4 y AMC (dos cadenas que nos han dejado algunos de los mejores dramas de los últimos años), Humans es una serie de ciencia ficción sobre inteligencia artificial basada en el drama sueco Real Humans. Ambientada en un futuro próximo en la ciudad de Londres, Humans nos cuenta la historia de una familia de clase media que adquiere un robot de última generación para ayudar en casa. La androide, que recibe el nombre de Anita (Gemma Chan), es recibida de forma dispar por los habitantes de la casa, despertando compasión y (excesiva) curiosidad en el padre y el hijo, y desatando la inquietud y sospecha en las mujeres de la familia. La serie explora los lugares comunes habituales del género AI, la línea cada vez más difusa que separa al humano de la máquina, la mujer como objeto sexual de forma literal y la posibilidad de que algún día el hombre sea superado en inteligencia por su creación y los robots se salten las leyes de Asimov para conquistar el mundo. La primera temporada cuenta con 8 episodios, en los que se desenvuelve un misterio que involucra a un grupo de robots “tuneados” que han desarrollado inteligencia emocional, capacidad para soñar y voluntad propia, y emprenden una peligrosa búsqueda para dar con Anita. Humans es al cine de robots lo que In the Flesh fue al cine de zombies, una serie que se aproxima al género desde el drama humano y convierte a los robots en el ciudadano de segunda que lucha por sobrevivir en el mundo. Humans recuerda demasiado a A.I. Inteligencia Artificial (de hecho hay escenas calcadas de la película de Spielberg con todo el descaro), pero tiene alicientes de sobra para satisfacer a los fans del género.

astronaut-wives-club

The Astronaut Wives Club

La huella que ha dejado Mad Men en televisión no solo se refleja en la pasión del espectador que la defiende a capa y espada, sino en el empeño incesante de las cadenas por emular la serie de Matthew Weiner. Ninguna otra ficción ha logrado acercarse a la calidad de Mad Men, pero todas siguen intentándolo año tras año (series como Pan Am o The Playboy Club vivieron poco para contarlo y Call the Midwife, Manhattan o la más moderna Halt and Catch Fire no consiguen repercutir en la audiencia). Sin embargo, eso no quiere decir necesariamente que todas estas series sean malas, sino que sufren por el agravio comparativo al que ellas mismas se han sometido. De hecho, yo vengo a reivindicar una serie que nadie está viendo: The Astronaut Wives Club, drama de ABC que fusiona Mad MenMujeres desesperadas para contarnos la vida de las siete grandes mujeres detrás de siete grandes hombres, los primeros astronautas estadounidenses en viajar al espacio. Astronaut Wives no es una serie de cable, y se nota, tanto en los pequeños detalles (las protagonistas sostienen cigarrillos en la mano pero no pueden llevárselos a la boca por normas de la cadena) como en la falta de sutilidad a la hora de hacer llegar su mensaje y caracterizar a sus personajes (en esta serie todo es muy obvio, muy diáfano, y las ideas sobre el sexismo o la injusticia social se presentan de forma alta y clara). Sin embargo, para ser una serie de ABC y haber sido relegada al verano, hay que reconocer que Astronaut Wives está por encima de la media, y no hace un mal trabajo teniendo en cuenta sus circunstancias y las condiciones de la cadena. Mi recomendación es darle dos o tres episodios para que la serie empiece a rascar de verdad en la superficie de su historia y nos muestre la cara oculta de estas siete mujeres, más interesantes y sorprendentes con cada capítulo que pasa.

scream

Scream

Dejémoslo claro desde el principio, Scream the Series es mala. Pero no camp de forma autoconsciente como lo era True Blood, mala de verdad. La serie basada en la película de Wes Craven toma todas las características que convirtieron a la película original en un clásico moderno a mediados de los 90, y las pasa por el filtro MTV. El resultado es otra Teen Wolf, un drama adolescente que se presenta como un producto desenfadado y autoparódico, pero que en el fondo se toma demasiado en serio. En Scream no faltan los adolescentes arquetipo carentes de profundidad psicológica, el melodrama facilón o la banda sonora compuesta de grupos clónicos que suena a todo volumen en los momentos menos adecuados, ahogando los diálogos (la música es molesta, pero quizá nos estén haciendo un favor). Pero si es tan mala, ¿qué hace en esta lista? Pues muy fácil: cumple las cotas de sangre que todo seriéfilo necesita durante la temporada estival. Scream sirve como pasatiempo tonto para ver mientras uno manda a sus neuronas de vacaciones, y aunque todavía no ha llegado a ese punto de “es tan mala que es buena”, podría convertirse en la serie ideal para hacer hate-watching en grupo (que es el hate-watching más recomendable si no queréis morir como viejos amargados o como el Comic Book Guy de Los Simpson). Por destacar algo verdaderamente positivo, Scream hace un buen trabajo llevando la autorreflexividad de la saga cinematográfica al entorno serial, convirtiendo las referencias al cine de la película en guiños a series, un ejercicio meta que agradará al espectador devorador de series.

bojack-horseman-season-2-netflix

BoJack Horseman

Netflix también produce series de animación, aunque estas no gozan de la repercusión de sus ficciones de acción real. Sin embargo, uno de los mejores productos que ha lanzado la plataforma de cable en sus pocos años de aventura en la producción propia es precisamente una de dibujos, BoJack Horseman. A primera vista, BoJack Horseman podría parecer una serie en la línea de Padre de familiaKing of the Hill, pero en realidad es un tipo de animal completamente distinto. La serie nos habla de una ex-estrella de sitcom de los 90 que sufre depresión y lucha en el Hollywood actual por salir de la obsolescencia en la que lleva muchos años sumido, a la vez que trata de comprender el origen de su tristeza crónica. Y bueno, un pequeño detalle sin más, el protagonista es un caballo con cuerpo antropomórfico, y vive en un mundo en el que los animales y los humanos conviven en armonía (es un decir). BoJack Horseman no es una serie de animación común, es algo mucho más ambicioso desde el punto de vista narrativo, una verdadera dramedia introspectiva de acusada serialidad que lo mismo te deja caer un chiste absurdo (pero siempre inteligente) que te abre los ojos para que veas con claridad la naturaleza del comportamiento humano o hace que te replantees toda tu existencia con una frase de impactante carácter filosófico. Pero no penséis que BoJack Horseman es espesa o aburrida, todo lo contrario. Sus capítulos suelen ser muy divertidos, solo que debajo de su apariencia de “simple” comedia satírica reside una historia sorprendentemente triste y desarmante sobre la soledad y la búsqueda de la felicidad que la convierte en una de las mejores series del momento. Si queréis saber más sobre ella, leed este artículo.

amy-schumer-hot

Inside Amy Schumer

Amy Schumer es la mujer del momento en Estados Unidos. Su primera película como protagonista y guionista, Trainwreck (dirigida por Judd Apatow), se acaba de estrenar con mucho éxito en Norteamérica, lo que confirma su enorme tirón. Al igual que Lena Dunham hace cuatro años, Schumer se ha ganado la popularidad gracias al humor autodestructivo y feminista del que hace gala en su serie, Inside Amy Schumer. Pero aunque tenga muchos detractores (que crecen a medida que gana fama y se expone al Tribunal de la Corrección Política en Internet), Schumer cae mejor que Dunham en general. Inside Amy Schumer no es exactamente una serie de ficción, sino un programa de variedades que incluye monólogos de comedia, skecthes, parodias y entrevistas a desconocidos en la calle o a personas peculiares en un bar. La calidad de los sketches oscila demasiado. Algunos son geniales pero otros resultan muy repetitivos o sin gracia, y llega un momento en el que los “punch lines” se ven venir a la legua (hay que decir que el nivel sube considerablemente durante la reciente tercera temporada), mientras que los momentos de “realidad” impredecible que tienen lugar en las calles de Nueva York suelen dejarnos a la mejor Amy Schumer, la más espontánea y ocurrente. Aunque no siempre acierte (ya ha tenido que disculparse por algún chiste sobre violación), Inside Amy Schumer nos deja un importante mensaje feminista, y además lo hace de forma rompedora, abrazando la vulgaridad sin complejos. Recomendada para los que quieran disfrutar de un humor burdo que no se esconde para dejar caer las verdades que otros dicen con la boca pequeña.

Otras series nuevas o recientes que recomiendo si aun no les habéis echado un vistazo: Halt and Catch Fire, The Strain, You’re the Worst, Outlander, Sense8, Penny Dreadful, Silicon Valley, Unbreakable Kimmy Schmidt, Aquarius, Grace and Frankie, Daredevil, Broad City, Empire

BoJack Horseman: Caballo a meta

BoJack Horseman

“Life is a series of closing doors, isn’t it?”

A Netflix la conocemos básicamente por cambiar por completo el panorama televisivo norteamericano, por ser la cadena plataforma de VOD que nos ha devuelto a la familia Bluth y por generar éxitos de producción propia como Orange Is the New BlackHouse of Cards. Pero en su breve trayectoria como competidora de las ficciones de cable ya ha tenido tiempo de incluir en su catálogo alguna joya oculta que pide a gritos ser descubierta y reivindicada. Es el caso de BoJack Horseman, comedia de animación creada por el prácticamente desconocido Raphael Bob-Waksbergt y protagonizada por un elenco de voces de primera, en su mayoría habituales de la comedia televisiva de culto, como Will Arnett, Alison BrieAmy Sedaris, o el culo inquieto Aaron Paul, que en su búsqueda de nuevos retos artísticos tras Breaking Bad participa también en la producción ejecutiva junto a Arnett.

A primera vista, BoJack Horseman es fácilmente catalogable como una más de esas series animadas feístas para adultos sin nada verdaderamente nuevo que ofrecer. Y si nos detuviéramos tras ver sólo el primer episodio, esa aseveración sería más que justa y merecida. Dejadme que lo diga sin rodeos (pero sin ordinarieces): el piloto de BoJack Horseman es puro desecho fecal de caballo. Es como Padre de familia en horas bajas, que ya es decir. Media hora de chistes descartados de Seth MacFarlane y un nefasto sentido del ritmo de la comedia. Claro que estamos hablando de Netflix, la cadena que estrena las temporadas de sus series íntegras, así que tenemos la garantía de que alguien hará maratón, se la fundirá en un fin de semana, y nos dirá: no tiréis la toalla, después del primer episodio mejora, y mucho. Yo mismo puedo atestiguarlo después de mi finde de binge-watchingBoJack Horseman empieza mal, pero mejora con cada capítulo, y aunque todavía le queda mucho por pulir, definitivamente merece la pena darle una oportunidad.

“Family is a sinkhole, you were right to get out when you had the chance”

Ambientada en una realidad en la que conviven en armonía humanos y animales antropomorfos, “dibujada” al estilo descuidado de los cuentos para niños y con animación de “recortes de papel” (la estética corre a cargo de Lisa Hanawalt), BoJack Horseman cuenta la historia de un actor de televisión que vive de las rentas, un caballo famoso que protagonizó una sitcom familiar de éxito en los 90, Horsin’ Around, y se propone escribir una autobiografía para salir del hoyo de ociosidad y vacío existencial en el que se encuentra. Para redactar las memorias, Horseman (Arnett) contrata, asesorado por su agente y ex amante, la gata Princess Carolyn (Sedaris), a una escritora fantasma, Diane (Brie). Los doce episodios que componen la primera temporada son un recorrido por la vida de BoJack, en el que sus miserias y trapos sucios son aireados a la vez que afloran los traumas de una infancia desdichada, lo que contribuye a estrechar la relación entre el caballo y su ghost writer. BoJack Horseman es sobre todo una sátira psicotrópica de Hollywood, la celebrity culture (parodia de Lindsay Lohan incluida) y la industria televisiva en Estados Unidos, una serie que sigue la tradición de la comedia animada posmoderna y se entrega por completo a lo meta. Sin embargo, bajo su fachada de cínico humor autorreflexivo, suspicaz comentario social (“Si repites algo muchas veces acaban interiorizándolo, el sistema funciona”) y su aire hipster (no hay más que ver la psicodélica cabecera de The Black Keys o la canción final de Grouplove) encontramos un profundo relato sobre la depresión, la crisis de madurez y el vacío de la vida moderna.

Bojack Diane

El mayor hallazgo de BoJack Horseman es haber conservado las particularidades del comportamiento de los animales, que en contraste con las idiosincrasias del ser humano provocan auténticos momentos de humor inteligente y absurdo a partes iguales, así como gags visuales de primera: Princess Carolyn se desplaza a saltos, se bufa y cae siempre sobre las cuatro patas, hay una rana ayudante de producción a la que se queda todo pegado en las manos, una señora armadillo que se hace bola a punto de ser atropellada, o el divertido secundario, Mr. Peanutbutter, un perrito faldero enemistado con su cartero, como es natural. Por otro lado, en este contraste también reside el aspecto más provocativo y transgresor de la serie, lo que la acerca más a South Park: la zoofilia representada como acto natural según las normas de su universo, y que nos permite ver a una chica humana en la cama con un caballo.

Pero lo que hace que BoJack Horseman se distinga realmente de sus referentes y contemporáneas es la acusada serialidad con la que se desarrolla la primera temporada. En este sentido, se aproxima más a lo que están haciendo series como Hora de aventurasRick and MortyBoJack Horseman presenta arcos de temporada aglutinantes, los acontecimientos de un episodio afectan directamente al siguiente, personajes secundarios reaparecen para continuar tramas que parecían episódicas (Margo Martindale, el proyecto de Eva Braun con Cate Blanchett), las flamantes voces invitadas repiten a lo largo de la temporada (Stanley Tucci, Kristin Chenoweth, Olivia Wilde, Yvette Nicole Brown, Naomi Watts); en ocasiones, los capítulos retoman la acción justo donde la dejó el final del anterior, y la evolución de los personajes es constante -destaca Todd (Paul), que apenas tiene peso en los episodios, pero su personaje se desarrolla muy hábilmente al fondo, desvelando sus talentos, miedos y preocupaciones a medida que avanza la temporada. Y por supuesto, no faltan los abundantes running gags (Secretariat). Todo ello compone un relato televisivo muy edificante, una serie que va añadiendo capas, perfeccionando su humor sobre la marcha, y recompensando capítulo tras capítulo, mientras la tristeza se apodera del espectador casi sin que éste se dé cuenta.