Requiem por la comedia USA

Enero de 2013 será recordado como el mes negro de la comedia norteamericana en televisión. Se nos marcha 30 Rock, dejando un panorama desolador en las cadenas generalistas de Estados Unidos. La situación actual de la comedia en las networks es sin duda preocupante. Audiencias que apenas superan el 1% en demos y deserciones en masa de espectadores desencantados. Solo CBS genera comedias de éxito masivo: The Big Bang Theory es un monstruo imposible de derrotar, Two and a Half Men aguanta estoicamente a pesar de la ausencia de Charlie Sheen o polémicas como la de Angus T. Jones y la Iglesia Adventista del Séptimo Día, 2 Broke Girls reúne casi todas las semanas a 10 millones de espectadores y How I Met Your Mother ha experimentado una significativa y sorprendente subida de audiencia en su actual temporada (la octava) -un misterio imposible de resolver. Por otra parte, ABC ha ganado la lotería con Modern Family, aunque el resto de sus comedias van de lo discreto a lo desastroso. Mientras, los ejecutivos de Fox y NBC lloran por las esquinas, incapaces de hallar el secreto del éxito. Lo cierto es que si echamos un vistazo a la oferta cómica de estas cadenas, y la comparamos con la de CBS, una cosa salta a la vista: el espectador medio norteamericano no quiere complicarse demasiado la vida, y prefiere que las risas enlatadas hagan el trabajo por él.

Las comedias de una sola cámara (single-cam) superan en número a las multicámara con público en plató. Es la tendencia que han auspiciado las cadenas de pago, y que lleva ya una década generado auténticas maravillas (Arrested Development, The Office…) Sin embargo, el formato pierde fuerza en favor de un renacimiento -o consolidación- de la comedia noventera, lo que ha hecho que las cadenas contraataquen con propuestas originales y diferentes -algo que agradecemos sincera y profundamente. Aun así, los experimentos se saldan con masas de fans enfadados, la sobre-utilización del término “culto” y la pérdida de repercusión de las campañas para salvar una serie. Las bajas más recientes han sido Don’t Trust the B—- in Apartment 23 (ABC) y Ben and Kate (Fox). No eran perfectas, pero las queríamos.

La primera temporada de Apartment 23 -reemplazo de midseason con tan solo 7 episodios- obtuvo una media de seis millones de espectadores, lo que la colocaba en el número 89 del ránking de series. Poco más de 4 millones regresaron para el estreno de su segunda temporada en otoño de 2012. Desde entonces, la serie ha caído en picado, llegando a estar por debajo de los 2 millones. Un desastre de proporciones épicas para ABC, que, aunque es mucho más permisiva con sus comedias, considera fracaso toda serie que baja de los 6 millones. La cancelación era inminente. Pero, ¿qué falló en Apartment 23? Quizás lo mismo que falla en las comedias NBC. La búsqueda de una audiencia demasiado específica, y un humor arriesgado y no siempre complaciente. La Bitch era una serie extraña, en ocasiones muy over the top y no se preocupaba por conectar con un sector amplio de la audiencia, sino que buscaba desmarcarse de la tónica general con un humor histérico y excéntrico no apto para todos. Por desgracia, su mayor virtud fue el último clavo de su ataúd. La gente no conectó con estos personajes, porque era un poco imposible. Y en estos tiempos de saturación y agotamiento, no podemos permitirnos aquello de “darle tiempo” a una serie o a sus personajes. El último episodio de Apartment 23 constituía un bonito e involuntario autohomenaje que servía como despedida: en la escena final, James Van Der Beek (gran revelación de la temporada) pronuncia melancólicamente mirando a cámara las siguientes palabras: “mi serie es increíble”. Lo era, James, lo era.

El caso de Ben and Kate es ligeramente distinto. La serie hacía gala de un humor mucho más accesible que Apartment 23, pero desde un principio se presentó como una propuesta excesivamente genérica y común. Tan solo el título daba pereza. A los hermanos Fox ni se molestaron en conocerlos. Desde el principio, la audiencia se resistió a darle una primera oportunidad, y a pesar de que Fox le otorgó una temporada completa (estrategia evidente y desesperada para enganchar a la audiencia), se la ha acabado cargando con tan solo 13 episodios emitidos (y dos más grabados). Los pocos que se animaron a verla, coincidían en celebrar a sus personajes femeninos (Kate es insoportablemente adorable y BJ es una estrella) y vapulear a los masculinos (sobre todo a Ben). Con muy pocos episodios, la serie conseguía encontrar el tono adecuado, tan extravagante como cálido. Pero ya no quedaba nadie para verlo. El que ha acabado siendo su series finale es quizás el episodio que mejor ilustra el desequilibrio que lastraba a la serie: Kate sí, Ben no.

Las series hermanas de Apartment 23 y Ben and Kate se encuentran en peligro constante, pero parece que las cadenas confían un poco más en ellas. The Mindy Project se mantiene estable por encima de los 3 millones y Happy Endings puede que sobreviva por motivos de sindicación (eso sí, ABC no tuvo reparos en cancelar Cougar Town con 3 temporadas). Aunque a tenor del frío recibimiento de los fans esta temporada, la sobrecafeinada y repelente actualización de Friends lo tiene difícil para sobrevivir. En ABC, sin embargo, sí hay alguna comedia de éxito: la excelente Modern Family -buque insignia de la cadena y niña mimada de la Academia- y, en menor medida, Suburgatory, son el ejemplo de que la cadena es capaz de tener éxito con otro género que no sea el drama culebronesco. En Fox se conforman con las discretas pero suficientes cifras de sus comedias de animación, y reciben semi-alegrías semanales con Raising Hope y New Girl, ambas por encima de los 4 millones.

Lo de NBC es otro tema. Community, 30 Rock, Parks and Recreation, series de culto, adoradas por la crítica (y maltratadas por los premios) que aguantan porque dan renombre. Pero ahora que la serie de Tina Fey toca a su fin, y Community (que regresa el 7 de febrero) tiene un destino muy incierto, la NBC ha decidido tontificar sus comedias, con la intención de encontrar una audiencia más heterogénea. Go On, la nueva serie de Matthew Perry, empezó con fuerza (9 millones), llegando incluso a poner a la cadena en el primer puesto de los índices durante varias semanas, pero ya está al nivel del resto de sus sitcoms –suerte en este caso merecida, en mi opinión. The New Normal se hunde irremediablemente, aunque la serie de Ryan Murphy nunca tuvo una audiencia muy espectacular que digamos. Y bueno, de Animal Practice mejor no hablar, ¿verdad? Al final, los planes de Bob Greenblatt para hacer un lavado de cara a la cadena no han surtido efecto. NBC no levanta cabeza. Y pensar que su siguiente paso es convertir Up All Night en multicámara…

Está claro, es muy difícil ser una (buena) comedia de network y no morir en el intento. Las cosas son muy distintas en las cadenas de cable y de pago. Por ejemplo, la FX se ha montado una oferta cómica muy destacable (e incluso tiene planes de crear una cadena exclusivamente dedicada al género): It’s Always Sunny in Philadelphia aguanta el tipo perfectamente después de ocho temporadas, Wilfred y Archer ofrecen algo completamente distinto a todo lo que hay ahora mismo en televisión, y Louie se ha convertido en una grande indiscutible. En HBO siguen algo desorientados con sus comedias, pero cuentan con la eminencia Larry David, y tienen Girls, que es básicamente de lo único que se  ha hablado en 2012 -y eso que la serie de Lena Dunham no llega ni al millón de espectadores a la semana. Ante este panorama, NBC, ABC y Fox buscan nuevas vías de expresión para conectar con la audiencia mainstream sin dejar de lado a la más exigente -o exquisita. Perpetrando un constante ensayo y error con cada nueva temporada, malgastan talento y tiran ideas a la basura, porque no tienen más remedio. Al final, los más afectados son los espectadores. Vemos cómo promesas se quedan sin cumplir, historias sin concluir, vivimos con miedo a que nuestras series favoritas sufran la muerte súbita de Apartment 23 o Ben and Kate. Y esto es algo que, obviamente, podemos traducir al género dramático. La televisión se resiente, pero no abandona su empeño de producir superávit de estrenos. A veces, la única solución aparente que se me ocurre es dejar de ver series. Eso, o que Judd Apatow y Tina Fey supervisen todas las comedias en emisión. ¿Sería tan descabellado?

Pilotos 2012-13: Parte II – Ben and Kate, Guys With Kids y The Mindy Project

BEN AND KATE

Los martes en FOX
Puntuación: 7/10

FOX parece interesada este año en seguir cultivando la comedia buenrollista después del éxito (inicial) de New Girl. La prueba es Ben and Kate, una serie pequeña en aspiraciones que, muy probablemente, pasará desapercibida a pesar de un más que digno piloto. No hay demasiado que contar sobre Ben and Kate, la historia de una joven madre soltera, Kate Fox, que quiere con locura a su hermano, Ben, a pesar de que aparece cuando menos lo necesita y le arruina constantemente la vida. La serie puede alardear de haber dado en la diana con el casting. Si bien los personajes no llaman demasiado la atención a primera vista, los actores consiguen dotarlos de vida, de un poso que los hace cercanos, conocidos. Dakota Johnson está absolutamente adorable como Kate, una chica con los pies en la tierra pero la cabeza perdida, algo lenta al hablar, algo, si me lo permitís, lerda. Pero abrazable como pocas. Nat Faxon (Ben) es una de esas caras conocidas, o más bien, una de esas dentaduras conocidas, al que hemos visto en infinidad de películas y series. El hermano de Kate es un desastre, un niño perdido, un conflicto con patas cuyo principal problema quizás sea que, como diría el personaje de William H. Macy en Magnolia, tiene mucho amor y no sabe dónde ponerlo.

Y eso es quizás lo mejor de Ben and Kate, que ya desde el comienzo podemos ver latir su corazón bien fuerte. En la línea de los trabajos de Apatow (todos los caminos de la comedia llevan a él), la serie no tiene ningún reparo en mostrar su lado ñoño y sentimental a través de una más que bonita relación fraternal: “Somos como dos guisantes en la peor vaina del mundo”. Sin embargo, los hermanos no son la única atracción de Ben and Kate. La hija de ella, Maddie (Maggie Elisabeth Jones) responde al prototipo de ‘adulto en miniatura’, y es, por supuesto, el personaje más sensato y cuerdo. Todo lo contrario que la británica BJ (magnífica Lucy Punch), responsable de los momentos más absurdos, y probablemente el personaje que más nos hará reír. El tiempo dirá si esta simpática serie encuentra su hueco entre el público, como lo hizo otra comedia familiar de la cadena, Raising Hope. Eso espero, de lo contrario, sería malgastar el apellido de los protagonistas.

 

GUYS WITH KIDS

Los miércoles en NBC
Puntuación: 2/10

Guys With Kids es la Are You There, Chelsea? de esta temporada. Comedia multicámara de paupérrimos decorados (ese centro comercial sacado de Will & Grace) y con risas enlatadas (unas que además conocemos de sobra) que hace que te preguntes si alguien obliga a punta de pistola a la NBC para que haga este tipo de series. Guys With Kids viene avalada por un cómico de siempre afiliado a la cadena, Jimmy Fallon. Como presentador OK, como productor y creador de ficción ya puede retirarse. No hay nada memorable en esta sitcom. De hecho, cuando termine de escribir esto pienso borrarla completamente de mi memoria.

Gary, Chris y Nick son tres papás que viven diferentes situaciones domésticas. Uno está divorciado, otro casado con cuatro hijos y otro también casado, con un bebé. No os hace falta saber quién es quién. Como Modern Family (disculpad la comparación), Guys With Kids presenta tres tramas por episodio, tres ambientes familiares que convergen en el imprescindible bar donde los papis se reúnen. La supuesta gracia de la serie es ver a estos tres kidults haciendo el tonto con sus bebés colgados del cuello, pero nada, suenan los grillos tras cada chiste. Vamos, que no da ni para serie de planchar. Oxidada desde la primera escena, irritante, desfasada, no la salva ni el hecho de que uno de los protagonistas sea un buen DILF (bueno, uno y medio). Si existe la justicia no llegará al cuarto episodio.

 

THE MINDY PROJECT

Los martes en FOX
Puntuación: 8

Una de mis series más esperadas de la temporada. Mindy Kaling (Kelly Kapoor en The Office) no decepciona. Es más, supera todas mis expectativas con un producto que no tiene nada que envidiar a Girls. La comparación no es gratuita. Es más, es obligatoria. Las sensibilidades artísticas de Kaling y Lena Dunham son bastante similares. Ambas se ríen de sí mismas, de sus neuras y también de sus cuerpos, y se utilizan para hacer comentarios mordaces y -dolorosamente- acertados sobre los jóvenes de hoy en día -esta vez treintañeros. Como Dunham, Kaling se burla de todo, sobre todo de la intolerancia y la ignorancia -los chistes raciales son quizás los más divertidos. En este sentido, The Mindy Project resulta refrescante, adecuada, rabiosamente actual, y ofrece un discurso construido sobre la más pura ironía, sin elemento adoctrinador. Y por si eso fuera poco, es brutalmente graciosa.

Mindy Lahiri es Mindy Kaling. De eso no cabe duda. De hecho, Mindy Lahiri también es Kelly Kapoor, mujeres desvinculadas de la realidad cuyas expectativas vienen marcadas por la comedia romántica, por la ficción que han consumido desde pequeñas, o sea, Shoshannas de la vida. Mindy Lahiri es Mindy Kaling soñando con una vida creada por Shonda Rhimes. Las tres forman un ente único, un mismo personaje que habita tres universos distintos. De hecho, la relación entre su anterior serie, en la que ejercía como guionista además de actuar, va más allá. Kaling se lleva a la FOX a varios amigos de NBC. Produce su serie B.J. Novak (Ryan, el novio a ratos de Kelly Kapoor en The Office), y en el piloto vemos a Ed Helms, interpretando al “hombre perfecto” en una gran escena que demuestra las (súper)dotes para la comedia de Kaling. En The Mindy Project también hay algo de Bridesmaids (es inevitable comparar tras la desternillante escena de la boda y todo lo que viene después). Pero sobre todo hay un equilibrio perfecto entre introspección y alta comedia. Mindy hace maravillas con un ascensor. Hace pensar mientras hace reír, y eso no lo consigue cualquiera. Como ocurre con Girls, el riesgo que corre The Mindy Project es no complacer a toda la audiencia, puesto que la protagonista no es un personaje simpático, es más bien un ser insoportable y profundamente defectuoso que muchos y muchas no aceptarán. Es la cara oculta de la ironía. A mí me da igual, yo te amo, Mindy.

Pilotos 2012-13: Parte I – Animal Practice, Go On y The New Normal
Pilotos 2012-13: Parte II – Ben and Kate, Guys With Kids y The Mindy Project 
Pilotos 2012-13: Parte III – Revolution
Pilotos 2012-13: Parte IV – Elementary
Pilotos 2012-13: Parte V – Last Resort y The Mob Doctor
Pilotos 2012-13: Parte VI – The Neighbors y Partners
Pilotos 2012-13: Parte VII – 666 Park Avenue y Vegas
Pilotos 2012-13: Parte VIII – Chicago Fire, Made in Jersey y Nashville