Crítica: Misión: Imposible – Fallout

Mucho ha llovido desde que en 1996 se estrenara Misión: Imposible, la exitosa adaptación dirigida por Brian De Palma de la mítica serie de espías de los 60, que se convertía en uno de los mayores hitos del cine de acción. Un Tom Cruise en lo más alto de su popularidad se ponía en la piel del agente Ethan Hunt para enfrentarse a su primera misión en la pantalla grande, iniciando así, a golpe de acrobacias y gadgets imposibles, una longeva y lucrativa saga que llega este año a su sexta entrega con Misión: Imposible – Fallout.

En 22 años ha dado tiempo a que el género atraviese una importante transformación y sofisticación, principalmente gracias a los avances tecnológicos, pero también al cambio de percepción, más positiva, que se ha dado de cara al blockbuster. La saga M:I ha evolucionado al compás del género, dejando atrás la intriga clásica y el suspense para dar más énfasis a la acción pura y, con cada película, elevar el listón en cuanto a la espectacularidad y complejidad de sus escenas de combate, persecuciones y set pieces, que alcanzan la perfección técnica en Fallout. Todo sin perder completamente su espíritu original.

Quien no ha cambiado tanto en estas dos décadas es Tom Cruise, y por extensión, Ethan Hunt. Después de una breve etapa de experimentación a finales de los 90 (Magnolia), la superestrella de Hollywood ha seguido cultivando su reputación como héroe de acción moralmente intachable, ejerciendo tanto control sobre su imagen pública como sobre los proyectos en los que se involucra. A sus 56 años, Cruise sigue empeñado en demostrar que está en plena forma, realizando él mismo las escenas más peligrosas de sus películas, y básicamente arriesgando su vida para hacernos ver que su tiempo en Hollywood no ha caducado. Es una locura, pero una que el actor acomete con éxito.

Christopher McQuarrie, el director de la anterior entrega (y de otra cinta de acción protagonizada por Cruise, Jack Reacher), vuelve a ponerse tras las cámaras para orquestar el regreso de Ethan Hunt. En esta nueva película, el superespía trabaja codo con codo con sus compañeros del IMF (Alec Baldwin, Simon Pegg, Ving Rhames) a la vez que se reencuentra con personas de su pasado (Rebecca Ferguson, Michelle Monaghan) y se ve obligado a unir fuerzas con nuevos aliados (Henry Cavill, Angela Bassett, Vanessa Kirby), para enfrascarse en una carrera contrarreloj para salvar el mundo después de que una misión salga mal y ponga una serie de artefactos que contienen energía nuclear en las manos equivocadas.

Lejos de perder fuerza e interés con el tiempo, la saga Misión: Imposible alcanza con su sexta película una nueva cima. Cruise interpreta a Ethan con la seguridad y el carisma de los héroes del pasado y la destreza sobrehumana de los del presente -aunque lo eclipsan ocasionalmente la robaescenas Rebecca Ferguson (que debería protagonizar su propio spin-off) y un Henry Cavill que vuelve a sacar partido de su físico (esta vez con el bigote más infame y lucido del cine reciente) para tapar sus carencias interpretativas. Por su parte, McQuarrie firma la acción más impresionante que hemos visto últimamente en una pantalla de cine, secuencias perfectamente ejecutadas que disparan la adrenalina y no muestran ni una sola fisura. La película cuenta con una escena de pelea cuerpo a cuerpo en unos baños públicos que merece pasar a la historia del cine (tanto por sus puñetazos como por sus chistes), y algunos de los set pieces más ambiciosos que se han hecho nunca, como una caída libre en paracaídas que quita el aliento y hace que te preguntes dónde está el truco (se necesitaron 106 tomas hasta hacerla perfecta, ahí está el truco), una frenética carrera por los tejados de Londres en la que Cruise se supera a sí mismo o un final de auténtico infarto.

Pero afortunadamente, la acción no es el único aliciente de Fallout. Con McQuarrie también al guion, la saga encuentra el tono perfecto con más (y mejor) humor y la trama se desarrolla sin descanso, manteniendo el ritmo y el interés de principio a fin, y lo más importante, dando mucho peso a los personajes y las emociones. Fallout es quizá la entrega de M:I que mejor trabaja la conexión con el público, tanto con los fans de siempre (a los que se recompensa con guiños y cameos que conectan todas las películas para su deleite), como a los casuales, que no encontrarán difícil seguir la historia e involucrarse con sus héroes. El resultado es un film que resulta familiar, pero también emocionante en todos los aspectos.

Cuando termina Misión: Imposible – Fallout, queda claro que hemos asistido a una de las mejores películas de acción de los últimos años, un trabajo elegante, contundente y eficaz que llega a lo más alto del género. Pero su recta final no solo hace que se dispare el corazón por la tensión, sino también porque cuando llega, ha conseguido que sus personajes nos importen más que nunca, logrando algo que parecía imposibleinsuflar nueva vida a la franquicia y hacer que sigamos queriendo más después de 20 años.

Pedro J. García

Nota: ★★★★½

9-1-1: ¿Policía? Soy adicto a la nueva serie de Ryan Murphy

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Ryan Murphy acaba de firmar un contrato multimillonario con Netflix para desarrollar contenidos originales para la plataforma. El productor deja detrás una fructífera etapa en Fox, que lo ha encumbrado como uno de los creadores televisivos más reconocibles, exitosos y solicitados del panorama catódico estadounidense. Pero antes de mudarse al gigante de la televisión por Internet (junto a otra todopoderosa productora, Shonda Rhimes), Murphy aun tiene un par de ases bajo la manga para Fox.

A las nuevas temporadas de American Horror StoryAmerican Crime StoryFeud se suma Pose, la esperada serie para FX sobre la cultura “ball” de Nueva York a finales de los 80, y también la reciente 9-1-1, drama policial sobre un grupo de rescate de Los Ángeles cuya primera temporada ya se ha emitido en Fox, y que tras sus excelentes índices de audiencia, volverá con una segunda temporada el año que viene. Mientras esperamos Pose ansiosos, zambullámonos en la adictiva locura que es 9-1-1.

9-1-1 está creada por Murphy y su leal coproductor Brad Falchuk, con el que ha desarrollado casi todas sus series (el segundo de abordo siempre en la sombra, que también se merece su reconocimiento). Se trata de una ficción policíaca que se puede adscribir a la tradición procedimental (episodios autoconclusivos, caso por semana, repetición de una fórmula narrativa), hasta que la dinamita presentando sus propias reglas. En un episodio de 9-1-1 suele haber varios casos, algunos están concebidos casi como gags y otros se desarrollan más ampliamente, pero el énfasis siempre recae en las vidas y los tumultos sentimentales de los protagonistas.

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La serie se divide en tres frentes. Por un lado la centralita de llamadas de la policía, donde conocemos a Abby (Connie Britton), una entrañable teleoperadora del 9-1-1 que vive con su madre enferma de Alzheimer. Por otro está la estación de bomberos, en la que trabaja un diverso grupo de profesionales de los primeros auxilios que incluye a Bobby (Peter Krause), Buck (Oliver Stark), Chim (Kenneth Choi) y Han (Aisha Hinds). Y por último tenemos a la sargento de la policía Athena Grant (Angela Bassett). Estas personas de caracteres atormentados, inseguros y problemáticos, pero osados y profesionales, se cruzarán a lo largo de los capítulos desarrollando amistades y relaciones mientras atienden a las emergencias más disparatadas.

9-1-1 recoge ese componente irresistible de la época temprana de Anatomía de Grey, que semana a semana sorprendía con los casos médicos más rocambolescos y enganchaba con las aventuras sentimentales de sus protagonistas, y le suma el factor demencial y provocador de American Horror Story, con emergencias y tramas pasadísimas de rosca e imágenes explícitas que harán las delicias de los fans del estilo over the top de Murphy y Falchuk. Porque aunque a primera vista pueda parecer una serie más “normal”, más de network, en el fondo tiene el mismo espíritu absurdo y exagerado de todos los trabajos de sus creadores. Eso hace que no sea una serie para todo el mundo. Quien busque un Mentes criminales o un Chicago Fire, que se vaya a otro sitio. Por ejemplo al spin-off de Anatomía de GreyStation 19, que maneja un concepto similar con menos riesgo y mucha menos gracia.

Uno de los mayores puntos fuertes de 9-1-1, además de su cuidado y creativo apartado visual, su sentido del humor y los retorcidos casos que nos plantea en cada capítulo (el piloto empieza con un bebé atrapado en una tubería, y a partir de ahí no deja de elevar el listón de excentricidad), es su excelente reparto. En especial Britton, que nos enamora con su personaje, su manera de responder a las llamadas de emergencia y su relación con el rompebragas, mucho más joven que ella, Buck; Krause, que ha encontrado al personaje más atormentado de su carrera después de Nate Fisher; y la fiera Bassett en la que es una de sus interpretaciones más desmesuradas y apasionadas de su carrera. Su mera presencia ya es un gran aliciente para ver la serie, pero cada personaje tiene algo interesante que ofrecer.

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Debo reiterar que 9-1-1 no es una serie policial al uso. Hay un episodio dedicado a la luna llena, que provoca los comportamientos más extraños y violentos en la población de LA (además de un parto múltiple de lo más divertido), un especial de San Valentín que bien podría ser un capítulo de AHS, e insisto, casos imposibles que harán que se nos salgan los ojos de las órbitas, y que, aunque no lo creáis, están basados en llamadas reales a la policía. Es decir, 9-1-1 es un viaje salvaje con giros inesperados y emociones a flor de piel, una serie que, si no nos la tomamos demasiado en serio, se puede convertir en nuestra nueva droga televisiva favorita.

En España, 9-1-1 se emite en Fox Life. La primera temporada completa está disponible en Movistar+.

Crítica: Black Panther

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La evolución de Marvel a lo largo de la tercera fase de su Universo Cinematográfico ha saltado a la vista. Sin salirse de los parámetros fijos que lo han convertido en una máquina de blockbusters, el estudio ha probado cosas nuevas con sus películas más recientes (exceptuando la secuela de Guardianes de la Galaxia, que fue una prolongación de la fórmula de la primera). Con Doctor Strange introdujeron la magia y lo místico, con Spider-Man: Homecoming hicieron una película de instituto, y con Thor: Ragnarok dieron total libertad al director, que reinventó la franquicia a base de improvisación y comedia absurda.

La nueva entrega de Marvel, Black Panther, continúa por este camino. Ryan Coogler (Creed) dirige una película que, sin dejar de ser Marvel, es totalmente distinta, algo nunca visto en los 10 años de historia del estudio (esta vez de verdad). Aunque es solo en principio y queda mucho por hacer, con Black Panther, Marvel salda una deuda pendiente, la de la diversidad racial, presentando un reparto formado al 90% por personas negrasaumentando el número de personajes femeninos. No podía ser de otra manera teniendo en cuenta que gran parte de la película transcurre en el continente africano y aborda de frente temas como la identidad racial, sus raíces en la cultura indígena y la percepción que los demás tienen de ella.

Black Panther nos invita a conocer la tierra de Wakanda, la Atlantis de África, una nación aislacionista oculta en medio del continente, donde la tradición de las tribus convive con los avances científicos y tecnológicos más punteros, posibles gracias al poderoso material conocido como Vibranium, y el futuro no ha engullido al pasado, sino que se ha fusionado con él. Tras la muerte de su padre, el soberano de Wakanda, T’Challa (Chadwick Boseman) regresa a su hogar para ser proclamado rey y recibir los poderes de Black Panther. Sin embargo, la aparición de un viejo enemigo interesado en hacerse con el Vibranium para construir y vender armas a otros países, dificulta su ascenso al trono, arrastrándolo a él y a sus súbditos hacia un conflicto internacional que pone en peligro el destino de Wakanda.

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Más ambiciosa y comprometida de lo habitual, Marvel ha realizado con Black Panther una película oportuna y políticamente relevante, la cinta de superhéroes necesaria para plantar cara a la América de Trump (de ahí que la extrema derecha haya intentado boicotearla). Y no hay que ser muy avispado para captar sus mensajes: “En tiempos de crisis, los sabios construyen puentes, los necios los destruyen”. Wakanda es tradición, legado y familia, y su historia una exuberante celebración de la cultura africana (que no nos extrañen las comparaciones con El Rey León) y una llamada a su preservación ante la opresión y la apropiación por parte del resto del mundo. Pero también es un canto a la unidad y la comunidad global, a la necesidad de la comunicación y la cooperación internacional por el bien del planeta. Es decir, Black Panther saca las garras para defender su tierra, pero después las extiende para que se las estrechen, ofreciendo así un ejemplo a seguir para dirigentes y nuevas generaciones.

Claro que, además de captar el Zeitgeist como pocas (ahí está la fantástica banda sonora de Kendrick Lamar como prueba), Black Panther no se olvida en ningún momento de que es una película de superhéroes, dándonos la diversión -en este caso con mucho menos humor, aunque siga siendo esencialy acertado- y el espectáculo bien medido que cabe esperar de Marvel. A este respecto, hay que destacar la labor de Coogler a la dirección. En Creed (el spin-off de Rocky) ya demostró tener muy buena mano para la acción y aquí la vuelve a poner en práctica para realizar una de las películas más físicas y potentes de Marvel. A las contundentes y estilosas escenas de acción (de los mejores combates y persecuciones del MCU, más otro clímax impresionante) se suma el poderío visual de la película, de una riqueza estética y cromática que lleva el cine de superhéroes a otro nivel. Wakanda cobra vida gracias a una dirección artística excelente y un diseño de vestuario reflejo de la pluralidad africana que, si hay justicia, será nominado al Oscar.

Por otro lado, nada de esto sería tan importante sin el factor humano. Y en Black Panther, la mayoría de personajes brillan tanto como sus trajes y armas. La película cuenta con un reparto de lujo, encabezado por Chadwick Boseman, que tras su exitoso paso por Capitán América: Civil War, se confirma como otro gran acierto de casting de Marvel, y agraciado por la presencia de Angela Bassett, Forest Whitaker, Martin Freeman, la oscarizada Lupita Nyong’o (aquí por fin dando vida a un personaje humano) o el nominado al Oscar Daniel Kaluuya. A Andy Serkis, el maestro de la motion capture cuyo talento interpretativo suele infravalorarse al “ocultarse” tras los efectos digitales, por fin se le da un personaje para lucirse dando la cara (como a Lupita). Y como adelantaba antes, el papel de la mujer es mucho más amplio, diverso y dinámico que en cualquier película anterior del estudio, en especial gracias a las robaescenas Danai Gurira, que encarna a la impulsiva Okoye, y Letitia Wright como Shuri, la simpática hermana menor de T’Challa. Mención aparte merece Killmonger, interpretado por un imponente Michael B. Jordan, con quien Marvel esquiva (aunque sea momentáneamente) su maldición de los villanos desaprovechados. La intensidad y emoción con la que Jordan aborda el personaje es uno de los puntos más fuertes del film. Un espectáculo en sí mismo.

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Black Panther no es una película perfecta, y no, tampoco es la mejor del estudio. Como le ocurre a muchas entregas de Marvel, al comienzo le cuesta centrarse, la abundancia de tramas y personajes resulta en fragmentación excesiva y fallos de ritmo que pueden hacer que las más de dos horas que dura acaben pesando, y además, los efectos digitales vuelven a dar demasiada sensación de animación en algunas secuencias de acción. Pero defectos aparte, lo que quizá sí sea es la película de Marvel más importante hasta la fecha. La Casa de las Ideas ha encontrado la manera de poner su infalible fórmula no solo al servicio del entretenimiento de calidad, sino también de un bien mayor, haciendo por fin caso a eso de que la representación importa. Por eso, Black Panther está llamada a ser un fenómeno cultural y un bienvenido punto de inflexión en el cine de superhéroes. Wakanda Forever.

 

Pedro J. García

Nota: ★★★★

American Horror Story Roanoke: Una nueva pesadilla

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Este año pocos artículos tipo “Todo lo que sabemos de…” os habréis encontrado con respecto a la sexta temporada de American Horror Story. Y si habéis visto alguno, poco o nada os habrá desvelado de la nueva iteración de la exitosa serie de FX, porque toda información sobre su historia, reparto, personajes, subtítulo y tema central se ha mantenido bajo estricto secreto hasta la mismísima noche del estreno en Estados Unidos. Esa ha sido la ingeniosa base de la campaña promocional del regreso de AHS, hecha este año más que nunca para confundir y despistar. Hasta 36 teasers con un centenar de referencias a películas de terror que han hecho que Internet se estruje la sesera para adivinar de qué iba este año la serie. Un esfuerzo en vano, porque como decía, todo ha sido un señuelo, un juego para aumentar la expectación y obligar al espectador a acudir a la inauguración para ser testigo de la retirada del velo.

La sexta temporada de American Horror Story se estrenó el pasado 14 de septiembre, y para sorpresa de todos los que esperábamos una nueva locura desfasada al estilo de las anteriores, la serie de Ryan Murphy y Brad Falchuk regresaba con un formato novedoso, muchos cambios, y un título… que no nos quedaba claro de buenas a primeras: American Horror Story: My Roanoke NightmareMy Roanoke Nightmare: An American Horror Story, o como la conoceremos oficialmente American Horror Story: Roanoke. La confusión reinaba durante la season premiere, porque nos encontrábamos con algo radicalmente distinto a lo que habíamos visto en las decepcionantes Freak ShowHotel. Además del cambio de estilo, esta temporada tendrá menos episodios, diez en concreto, haciendo que la historia se cierre antes de Acción de Gracias y evitando así el parón de Navidad. Por otro lado, los episodios se titulan simplemente “Chapter 1”, “Chapter2″… y no hay títulos de crédito propiamente dichos. Está claro que después del exceso de las anteriores temporadas, Murphy y Falchuk han optado por simplificar, por el “menos es más” (les habrá costado la vida), y el resultado, aunque desorientador, es muy refrescante dentro del universo AHS.

Al menos esto es lo que ocurre en el primer episodio de la temporada, que viene con un formato interesante. Roanoke está rodada al estilo del falso documental, en la tradición de los seriales de crímenes reales. En ella, los protagonistas “reales” de la historia narran su terrorífica experiencia en la colonia de Roanoke, con testimonios mirando a cámara, mientras que por otro lado vemos una reconstrucción ficticia de los hechos con actores. Los primeros están interpretados por Lily Rabe, André Holland y Adina Porter, mientras que sus alter egos ficticios están encarnados respectivamente por Sarah Paulson, Cuba Gooding Jr. y Angela Bassett, que protagonizan la recreación de los eventos para el documental My Roanoke Nightmare. Al principio puede resultar bastante desconcertante ver a estas parejas de actores interpretando al mismo personaje, pero eh, aunque venga con un envoltorio distinto, esto es American Horror Story, y no sería la misma serie sin su buena dosis de meta.

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Roanoke es en realidad un sencillo regreso a los orígenes de AHS que nos recuerda a la primera temporada de la serie, Murder House, la que (nunca mejor dicho) puso los cimientos de este universo en constante expansión y cada vez más conectado. La historia de Roanoke también parte de una mudanza, la de un matrimonio que se va a vivir a Carolina del Norte, concretamente a un viejo caserón situado en medio de un tenebroso bosque y cuyos vecinos más cercanos son una familia de rednecks que no les dan la bienvenida más cálida precisamente. Es decir, el destino ideal para empezar una nueva vida. Allí, Shelby Miller (Paulson), prototípica blanca privilegiada yogamaníaca, empieza a experimentar acontecimientos extraños en ausencia de su marido, amenazas terroríficas y presencias fantasmales fuertemente ligadas a la tormentosa historia del lugar. Comienza el clásico dilema: huir de allí o reclamar el lugar como “nuestra casa” y no dejarse intimidar (para que la serie continúe). Se han gastado todos sus ahorros en ella, así que la decisión se toma sola. Está claro: nos quedamos.

Así comienza Roanoke, una temporada que, a priori, parece haberse acordado de que también puede dar miedo y recurrir al terror tradicional, un elemento que en los tres años anteriores ha brillado por su ausencia en la serie la mayor parte del tiempo. En “Chapter 1” hay claros (por no decir atronadores) ecos de El proyecto de la bruja de BlairLa matanza de Texas, películas que, como Roanoke, hunden sus raíces en la América más profunda, la del folklore colonial y los paletos de dentaduras carniceras rodeados de moscas, y en las que la serie se inspira para definir su imaginería decididamente macabra (el hombre con cabeza de cerdo, cadáveres de animales, la lluvia de dientes). Es decir, aunque sea muy pronto para sacar conclusiones, Roanoke es por ahora la temporada de AHS más “American” y más “Horror”. Pero es que se podría decir que es incluso la más “Story” en mucho tiempo. Ya sabemos que las series de Murphy suelen divagar my pronto y, con alguna excepción, acaban perdiendo el norte. Pero Roanoke parece más interesada en narrar la historia de forma más tradicional, ciñéndose únicamente a lo necesario. El buen resultado de American Crime Story y la decepción del público ante las anteriores temporadas de AHS parece haber empujado a Murphy a reformular su serie antológica de forma inteligente y oportuna. Quizá por eso la carta de presentación de Roanoke es tan austera y la temporada comienza con solo tres personajes principales (con breve y contundente primera toma de contacto con los de Kathy Bates y Denis O’Hare, que prometen), sin violentos saltos temporales o geográficos, sin número musical (todavía). Lineal, sobria, contenida.

Aunque la confusión aun nos dure y no debamos comernos de vista a la serie con un solo capítulo, el primer episodio de Roanoke ha hecho algo de manera formidable: presentar una historia atractiva sin gastar demasiados cartuchos, recordarnos que se puede pasar miedo viendo una serie y dejarnos con ganas de saber qué pasa después. Un arranque sólido e intrigante para una serie que necesitaba urgentemente un cambio de dirección.

American Horror Story Freak Show: Lo monstruoso y lo sublime

Jessica Lange Life on Mars

Solo ha hecho falta una escena: Jessica Lange, es decir, Elsa Mars, en el centro de su carpa de circo, ataviada con un traje azul pastel y maquillada con carmín fucsia, rubor circense y sombra de ojos también azul, look homenaje a la leyenda británica David Bowie, interpretando una catártica versión de “Life on Mars” del Duque Blanco. Esta poderosa interpretación, en la que Lange lo da todo a pesar de haber quedado más que patente que lo suyo no es cantar, es el gran número final de “Monsters Among Us“, el esperadísimo primer episodio de American Horror Story Freak Show, una secuencia mágica, eléctrica, icónica que sirve como colofón al que es quizás el mejor comienzo de temporada de la serie. Como decía, solo ha hecho falta una escena para que Freak Show nos conquiste (y eso que las expectativas estaban por las nubes), sin embargo, en este “Monsters Among Us” hay más, mucho más. Damas y caballeros, pasen y vean. El mayor espectáculo televisivo del año ya ha comenzado.

Como ya sabéis, American Horror Story es una anthology series, y por lo tanto, (en un principio) sus diferentes temporadas son independientes entre sí, con una nueva historia comenzando cada año. Sería fácil achacar a Ryan Murphy y Brad Falchuk la repetición de esquemas, arquetipos y lugares comunes temporada tras temporada, sin embargo, Freak Show es la prueba de que los productores no están especialmente interesados en innovar y ofrecer con cada temporada algo diametralmente opuesto a la anterior, sino en ir construyendo año tras año un discurso que se va desplegando y solidificando con ayuda de diferentes personajes, situaciones y localizaciones. En este sentido, Freak Show podría entenderse como la gran tesis final de AHS (aunque no sea ni de lejos su última entrega ni sepamos por qué derroteros irá el año que viene). AHS siempre ha sido “the freakiest show“, como canta Elsa Mars, pero esta es la temporada que convierte en literal la idea que siempre ha servido de engranaje central para la serie: la monstruosidad, lo diferente y extraño percibido como abominable, rechazado por no adherirse a la norma, y aquí convertido en pasatiempo de feria. Freak Show tiene por tanto más en común con Asylum que con Coven -no en vano, ahí está Pepper ejerciendo como nexo de unión entre ambas temporadas.

Jimmy Darling

El primer episodio nos presenta a la plantilla de fenómenos del “Fraulein Elsa’s Cabinet of Curiosities“: la mujer más pequeña del mundo, los hermanos microcefálicos, el hombre lagartija, la mujer barbuda (espléndida Kathy Bates, aunque no la hayamos visto mucho todavía), contorsionistas, enanos, etc. Pero atención, no hemos conocido a todos los personajes. Nos queda por dar la bienvenida a Angela Bassett, Michael Chiklis, Denis O’Hare o Emma Roberts. Esto viene a demostrar que Murphy narra desde una posición privilegiada (la del que sabe que tiene nuestra atención incondicional), sin serle necesario calzar a todos los personajes en una hora, como suele ocurrir con los pilotos televisivos. Por eso, “Monsters Among Us” se centra especialmente en la santísima trinidad de AHS: Lange, Sarah Paulson y Evan Peters. Después de una temporada como FranKENstein rubio y teen en Coven, donde no tuvo mucho que hacer, Peters vuelve a la vida con Jimmy Darling (AHS sigue teniendo los mejores nombres de la tele), un personaje que nos recuerda más a su Kit Walker (Asylum), galán (alternativo e irresistible) con enormes manos de langosta que se las lleva de calle con un solo guiño, y que explota su deformación para dar placer clandestino a las féminas (mujeres de bien que secretamente anhelan ser poseídas por lo extraño).

La primera vez que vemos a Jimmy Darling, éste va vestido como Marlon Brando en Salvaje (1953). Además de decirnos que va a sexualizar a Peters un año más (¿reconocisteis su trasero en la sex tape que le muestra Elsa a la contorsionista?), Murphy nos deja patente así que esta temporada más que nunca AHS hunde sus raíces en el cine clásico, algo que salta a la vista en la fantástica puesta en escena y el exuberante diseño de producción. El ejercicio de mitomanía y erotismo cinéfilo que supone “Monsters Among Us” es el elogio definitivo de la tele al cine, de un medio todavía fértil y en ebullición a la ya muy lejana época dorada de Hollywood. Entra Elsa Mars, vedette crepuscular, una Norma Desmond en el ocaso de una carrera que nunca empezó, mujer obsesionada con las grandes estrellas del cine, particularmente Marlene Dietrich, con la que se mimetiza constantemente. Lange vuelve a ponerse en la piel de una mujer que se enfrenta al paso del tiempo, una diva en horas bajas que lucha por sobrevivir a su obsolescencia. Y si bien lo cierto es que a grandes rasgos es lo mismo de siempre, Lange se las arregla para darle un nuevo enfoque. Mars (por ahora) no es una mujer de armas tomar como Fiona Goode (Coven), y aunque ha mostrado señas de crueldad, no es una villana ni una femme fatale, es más bien una Baby Jane patética y lastimera, y por primera vez, una freak más. Después de su monumental “Life on Mars” (cuyo publico son solo dos personas, de las que depende la supervivencia de su negocio) la vemos llorar como una niña, consciente de la farsa que se ha construido, y de que la carpa del circo es para ella lo único que aún sostiene esa ilusión. Esto es lo que convierte a Elsa Mars en el personaje ideal para que Lange se marche de la serie por todo lo alto.

Sarah Paulson AHS Freak Show

Por otro lado tenemos a la atracción principal de Freak Show, la mujer de dos cabezas, Bette y Dot Tattler, interpretada por partida doble por Sarah Paulson. Las siamesas Bette y Dot (una seria y desconfiada, otra ingenua y risueña) son la última esperanza de Mars para salvar su circo (y su sueño) en tiempos de cine, y suponen el mayor reto hasta la fecha para Murphy y Falchuk (y Paulson, claro). La jugada podía haber salido mal (y a mí desde luego me tenía inquieto), pero “Monsters Among Us” nos demuestra que a estos señores les sobra inventiva y creatividad para sacar a flote algo tan complicado desde el punto de vista técnico, recurriendo a mil y una triquiñuelas visuales para no tener que depender del ordenador todo el tiempo (que lo queramos o no, siempre acaba chirriando): pantallas partidas, planos aberrantes y expresionistas (la pobre Paulson terminará con torticolis), planos generales con dobles y Paulsons de látex… Eso sí, todo siempre al servicio de la historia y coherente con el consolidado estilo de la serie, sin duda una de las más visualmente estimulantes del panorama reciente.

Pero este nuevo viaje murphyano al subconsciente americano estaría incompleto sin esa presencia terrorífica en forma de asesino en serie que acecha en todas las temporadas, en este caso, como no podía ser de otra manera, un payaso asesino. Twisty the Clown es junto a Bloody Face la creación más pesadillesca de Murphy y Falchuk, una visión demoníaca que rapta niños y masacra a plena luz del día (esa primera aparición bebe directamente del primer asesinato del Asesino del Zodiaco en la película de David Fincher). La Júpiter (un pequeño pueblo de Florida) de los 50 que recrea Freak Show es vibrante, exultante, y se nos presenta “in glorious technicolor!!!” (el humor, como el dolor, siempre proviene de los lugares más inesperados), por eso Twisty ejerce un contraste muy llamativo, y supone la garantía de que, después de Coven, este año quizás sí pasemos algo de miedo. Claro que a estas alturas nos debería quedar claro que el “horror” de AHS no se refiere tanto al miedo en el sentido del cine de terror moderno. Murphy lleva cuatro años desvelándonos el terror que forma parte de cada ser humano, engendro o persona “normal”, humanizando al monstruo y hallando lo macabro bajo la belleza y la perfección, convirtiendo la intolerancia y el temor a lo diferente en la verdadera fuente de los horrores de la serie: ahí tenéis a los freaks descuartizando a su “bully” al final del episodio, para salvaguardar su refugio y comenzar un levantamiento contra sus opresores (“If they wanna call us monsters, fine. We’ll act like monsters”). De esta manera, con su cuarta entrega American Horror Story se reafirma en su potente discurso, y lo hace habiendo alcanzado la perfección formal, como la serie en la que el disparate y la trascendencia van de la mano, y lo monstruoso y lo sublime son lo mismo.

Todo lo que sabemos por ahora de ‘American Horror Story: Freak Show’

American Horror Story Freak Show

Ya sabéis cómo va esto. Cuando acaba una temporada de American Horror Story comienzan los rumores, las especulaciones y el incesante goteo de información oficial. La espera de casi un año entre temporada y temporada de sus series ha obligado a las televisiones de cable y de pago a diseñar campañas de marketing que se extienden desde el primer minuto después de la series finale hasta el estreno de la siguiente temporada. La cuestión es estar absolutamente todos los días en el candelero, y las redes sociales y la gran cantidad de medios dedicados a la cultura audiovisual en Internet se lo ponen en bandeja.

Por eso nada más terminar American Horror Story: Coven, Ryan Murphy no tardó ni una hora en desvelar los primeros secretos sobre la cuarta temporada de su serie de terror. Venían en forma de dos píldoras de información muy jugosas: Que la temporada estaría parcialmente ambientada en el año 1950, y que Jessica Lange estaba practicando su acento alemán para dar vida a su personaje, en la que será su última temporada en la serie antes de retirarse, según anunció la propia actriz el año pasado. Internet comenzó a indagar, a elucubrar teorías, y la que sonaba con más fuerza era la que decía que la temporada estaría ambientada en un circo.

El rumor llegó a ser desmentido por FX, pero hace poco el guionista Douglas Petrie dejó caer que era verdad, a lo que siguió poco después la confirmación de Ryan Murphy. Está claro que Murphy y FX estaban intentando despistar, pero era demasiado tarde, el rumor habría cobrado mucha fuerza y era inútil seguir negándolo. De hecho, ya no tenía sentido retrasar más el anuncio, puesto que Petrie había dado la exclusiva accidentalmente, después de ser engañado por los presentadores del podcast Nerdist, Moira Kirkland y Ben Blacker, que le aseguraron que la noticia de que la temporada transcurriría en un “circo de los horrores” ya había salido a la luz. A lo que Petrie respondió “Sí, esa es la idea, pero aún no tenemos título”.

Ryan Murphy tweet

Así que ya sabemos a ciencia cierta que la cuarta temporada de AHS transcurrirá en un circo ambulante, un carnaval de fenómenos de la naturaleza, al más puro estilo de la serie de culto de HBO Carnivàle, y que su título oficial es, de manera muy apropiada (y sin haberse roto mucho la cabeza): AMERICAN HORROR STORY: FREAK SHOW.

Jessica Lange Freak Show

¿Y qué más sabemos sobre Freak Show? Pues ya tenemos suficientes datos como para empezar a morir de la expectación (y de la espera). A continuación os ofrezco un resumen con toda la información confirmada por los creadores de la serie y/o publicaciones especializadas. Iré actualizando esta entrada a medida que conozcamos más detalles sobre la temporada.

– La historia transcurrirá a caballo entre el año 1950 y otro año por confirmar.

– La temporada estará ambientada en Jupiter, un pueblo del condado de Palm Beach (Florida).

– Jessica Lange interpretará a una expatriada alemana que dirige el último circo de freaks en Estados Unidos.

– Los actores de American Horror Story que regresarán oficialmente para Freak Show son: Jessica Lange, Kathy Bates, Sarah Paulson, Evan Peters, Angela Bassett, y Frances Conroy.

– Los intérpretes confirmados darán vida a los artistas del circo que son rescatados por el personaje de Jessica.

– [29/03/14] Michael Chiklis, conocido sobre todo por The Shield, se incorpora al reparto. Chiklis interpreta al padre del personaje de Evan Peters y ex marido del personaje de Kathy Bates (por lo que suponemos que Bates dará vida a la madre de Peters).

– [29/03/14] Ayer en el panel de Paley Fest dedicado a AHS, Ryan Murphy confirmó que todos los actores que asistieron “forman parte de alguna manera u otra de la nueva temporada”. Esto quiere decir que además de los intérpretes previamente confirmados, también participarán en Freak Show Gabourey Sibide, Emma Roberts, Dennis O’Hare y Jamie Brewer, todos presentes ayer en Paley Fest.

– [29/03/14] Aunque Freak Show estará ambientada en Florida, se grabará en Nueva Orleans, como Coven.

– [29/03/14] Ryan Murphy también desveló en Paley Fest que está negociando la participación de varios actores de las dos primeras temporadas, y que lo que falta para confirmarlos es cuadrar las agendas.

– [09/05/14] En una entrevista a Entertainment Weekly Ryan Murphy desvela que Freak Show tendrá un payaso asesino (no sabemos si del espacio exterior), y que, atención “será el payaso más terrorífico de la historia”. Murphy también ha confirmado que otro de los freaks clásicos que formarán parte del circo de Jessica Lange será la mujer barbuda.

– [09/05/14] Freak Show heredará algo del sentido del humor alocado de la temporada anterior, Coven, pero Murphy asegura que será más oscura, como Asylum.

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– [12/06/14] Sarah Paulson presenta en Twitter a su personaje en Freak Show. O mejor dicho, a SUS PERSONAJES, porque la Paulson va a interpretar a una mujer con dos cabezas, llamadas Bette y Dot. La actriz ha declarado esta semana a E! News que cuando leyó el guión de Freak Show pensó “Holy Shit!” y lo describe como un híbrido de Coven y Asylum. “Va a tener un tono más oscuro, parecido al de Asylum, pero combinado con el humor de Coven”, ha dicho Paulson. Aquí os dejo el tweet en el que la actriz ha presentado a Bette y Dot: 

https://twitter.com/MsSarahPaulson/status/477151870700384256/photo/1 

– [18/06/14] Aunque para muchos era evidente, Sarah Paulson ha confirmado que su foto con dos cabezas es simplemente un montaje con el personaje de Lana Winters (Asylum), hecho por la compañía de efectos digitales para enseñársela a Ryan Murphy. Y que el aspecto de la mujer de dos cabezas, Bette y Dot, a la que dará vida en Freak Show será muy distinto al de la foto.

– [08/07/14] El actor Wes Bentley, conocido por sus papeles en American Beauty y Los juegos del hambre, se incorpora al reparto para un arco argumental de dos episodios. Será en el capítulo doble de Halloween (en un principio previsto para el 21 y el 28 de octubre), e interpretará a Eddie, una persona del pasado del personaje de Kathy Bates, que vuelve para vengarse de ella.

– [13/07/14] FX lanza el primer teaser de Freak Show [actualización: se trata de un elaborado fan made, no es oficial]:

– [27/07/14] Se filtra la hoja de casting de Freak Show, en la que podemos ver los nombres de los personajes a los que interpreta el reparto. Y atención, porque la hoja nos desvela que vuelve Naomi Grossman, interpretando al mismo personaje al que dio vida en Asylum, ¡Pepper! Aquí tenéis a los principales actores y sus personajes:

  • Jessica Lange como Elsa Mars
  • Emma Roberts como Maggie
  • Sarah Paulson como las hermanas siamesas Bette y Dot
  • Michael Chiklis como Evan del Toreado
  • Kathy Bates como Ethel Darling
  • Angela Bassett como Desiree Dupre, ex mujer de del Toreado
  • Evan Peters como Jimmy Darling, hijo de del Toreado y Ethel Darling
  • John Carroll Lynch como el payaso asesino

– [11/08/14] Patti LaBelle, la mujer detrás de “Lady Marmalade” se une al reparto de Freak Show como artista invitada para un arco de cuatro episodios. LaBelle interpretará a la madre del personaje de Gabourey Sidibe, una mujer que será clave para desvelar los secretos del payaso asesino.

– [14/08/14] Ryan Murphy anunció anoche (por la tarde en EEUU) por Twitter que Jyoti Amge, la mujer más pequeña del mundo, se incorpora al reparto de Freak Show. No es la primera vez que Amge participa en un programa de la tele, ya que formó parte del Gran Hermano indio. Aquí tenéis la foto con la que Murphy acompañó la noticia, que nos da además el primer vistazo a Elsa Mars, el personaje de Jessica Lange esta temporada.

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– [19/08/14] Denis O’Hare ha compartido en Twitter una foto de su primer día en el rodaje de Freak Show y en ella muestra una cesta de bienvenida junto al guión de un episodio. El título del capítulo, “Edward Mondrake Part 1” nos indica que AHS vuelve a inspirarse en la historia, según SpoilerTV. Edward Mordake fue una persona real del siglo XIX, heredero de un par inglés que sufría de diprosopia, o sea, duplicación cráneo-facial. Vamos, que Mordake tenía dos caras, una de ellas en la parte posterior de la cabeza, y aunque no podía realizar las mismas funciones que con la cara de delante, podía reír y llorar. Además, Mordake decía que la segunda cara le susurraba cosas durante la noche, y se refería a ella como a su “gemelo malvado”.  Todo indica que Mordake será interpretado en Freak Show por Wes Bentley y aparecerá en el ya clásico episodio doble de Halloween, que se emite en Estados Unidos el 21 y el 28 de octubre.

– [20/08/14] FX lanza el primer teaser de Freak Show y anuncia fecha de estreno de la temporada: 8 de octubre.

– [22/08/14] Segundo teaser de Freak Show:

– [24/08/14] Matt Bomer aparecerá como actor invitado en un episodio de Freak Show. El actor está nominado este año al Emmy por su papel en The Normal Heart, que también dirigió Murphy. El productor de AHS ha declarado: “Hago lo posible por que haga todo lo que le pido. Le mandé un mensaje que decía ‘Te lo ofrezco a ti primero, y es un papel muy retorcido'”.

– [27/08/14] Tercer teaser de Freak Show:

– [27/08/14] FX lanza el póster oficial de Freak Show donde vemos por primera vez al reparto principal caracterizado.

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– [28/08/14] Cuarto teaser:

– [29/08/14] Quinto teaser:

– [03/09/14] Sexto teaser:

– [04/09/14] Séptimo teaser:

– [06/09/14] Octavo teaser:

– [07/09/14] FX lanza el primer teaser que incluye a los personajes de Freak Show. Esta es la versión extendida (1 minuto). La canción que suena en la promo es “Carousel” de Melanie Martinez:

– [12/09/14] Noveno teaser:

– [13/09/14] Entertainment Weekly publica en exclusiva 14 imágenes del estreno de Freak Show:

– [15/09/14] Décimo teaser:

– [18/09/14] Undécimo teaser:

– [18/09/14] Breve preview del primer episodio, “Monsters Among Us”:

– [18/09/14] FX lanza dos nuevos pósters.

– [19/09/14] Duodécimo teaser:

– [19/09/14] Nueva promo de Fox que compila los previos teasers:

– [20/09/14] Nuevas imágenes oficiales de los personajes en blanco y negro:

– [22/09/14] Galería completa de retratos de personajes (color) en alta resolución (fuente: PopSugar):

– [28/09/14] Ryan Murphy ha anunciado a través de Twitter que el estreno de Freak Show el 8 de octubre será con un episodio “supersized”, es decir, de mayor duración a la habitual, concretamente ¡90 minutos!

4Si tenéis más información contrastada sobre Freak Show que se me haya escapado, compartidla conmigo y la añadiré a esta entrada. Y no la perdáis de vista para ir descubriendo antes que nadie todos los datos que vayan surgiendo.

Y si tenéis mono de AHS y os apetece leer sobre la serie, os recomiendo los artículos de #fnvlt sobre Murder HouseAsylum Coven.

American-Horror-Story Players

American Horror Story Coven: Los miércoles vamos de negro

American Horror Story Coven

Review de “Head” (3.09) Aviso: Muchos spoilers a continuación.

Desde aquel grandísimo “Bitchcraft” (3.01), American Horror Story Coven ha tenido capítulos mejores y peores. No puedo evitar percibir cierto aire de decepción generalizada con esta temporada. Es comprensible teniendo en cuenta que Asylum elevó considerablemente el listón. También dispuso un tono más trágico y serio para la serie, algo que se ha perdido en Coven, que es lo más petardo que hemos visto en mucho tiempo en televisión (lo último que es esto para mí es un problema). Después de nueve episodios, AHS Coven llega a su punto de ebullición, y justo antes de que estalle la gran guerra de Nueva Orleans, tenemos parón navideño. Hasta enero no hay más American Horror Story (dramarama melodrama), así que vamos a hacer balance.

La mid-season finale“Head” (3.09) ha tenido todo lo que debe tener un final. Un buen puñado de descubrimientos, muertes (obviamente) y cliffhangers que auguran un fin de temporada apoteósico. Uno distinto al que esperábamos además. Coven parecía encaminarse hacia una batalla entre las brujas blancas contra las voodoo queens, pero la aparición de los cazadores de brujas da la vuelta a la tortilla. Como sabíamos desde el principio, Coven es una historia de mujeres, y todo apunta a que la batalla final será entre sexos opuestos. “Head” termina con Marie Laveau a las puertas de la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux para unirse a Fiona Goode y sus zorritas en la lucha contra el enemigo común, el patriarcado que amenaza con acabar con el poco girl power (literal) que queda en el mundo. Esto puede dar mucho más juego que un showdown entre reinas de la magia negra, aunque no descartamos un enfrentamiento final entre Fiona y Marie. Uno que simbolice la lucha de Jessica Lange y Angela Bassett por coronarse reina de la serie. De momento, que me perdone la bella Lange, pero el trono pertenece claramente a Bassett. De hecho ya está sentada en él, y va a ser difícil que se lo quiten. Laveau no está para “sheeeeit“, como el senador Clay Davis de The Wire. Y Bassett ha entendido desde el primer momento qué es AHS. Su interpretación engloba perfectamente la esencia de la serie más excesiva de la tele.

Kyle Fiona Goode

Hablemos de la muerte. Siempre he pensado que cuando un personaje muere en una serie sobrenatural y vuelve a la vida enseguida, su marcha pierde impacto y no sirve para nada. Hay excepciones, pero en general odio cuando una serie fantástica abusa de la carta de resucitación. Con Coven llegó un momento en el que las muertes dejaron de importarme. Concretamente después del regreso de la maravillosa, marciana, fantástica y sublime Myrtle Snow (la también maravillosa, marciana, fantástica y sublime Frances Conroy). Sin embargo, con “Head” he comprendido que Coven no ha buscado impactar con la muerte, sino incorporarla en la rutina diaria de las brujas, para en última instancia apuntar al gran poder de Misty Day (¿Tiene esta serie los mejores nombres o qué?) y su papel en la gran trama de la serie. “Surprise, bitch. I bet you thought you’d seen the last of me” se ha convertido en el leitmotiv de la serie (además del meme más pesado de la temporada). Y ahora sí, después de mis dudas iniciales, puedo decir alto y claro: “La muerte os sienta tan bien, zorras”.

Mi queja principal con respecto a esta temporada es el incumplimiento de algunas promesas tácitas que el primer episodio me hizo. Sobre todo en lo referente a las Mean Witches. No se ha sabido (o querido) aprovechar la presencia del cuarteto de brujas adolescentes, y sus poderes especiales han pasado a segundo plano. De hecho, Zoe y Madison se han paseado por la serie sin hacer demasiado, siendo fabulosas (sobre todo la Roberts, claro) pero olvidándose de sus habilidades mágicas. En realidad es lógico, a Madison no le hace falta hacer alardes de magia negra para dejar claro que es una diva y en el caso de Zoe, la muerte por kiki no es algo que se pueda explotar demasiado (su gran momento está por llegar, y ahora que Kyle y su culo han recuperado la humanidad, es inevitable). Aun así, echo de menos más meangirlismo, me habría gustado que el grupo no se desintegrase tan pronto, y verlas a las cuatro liándola en el centro comercial, “Let’s go to the mall, bitch”. Bueno, hay tiempo. También confío en que Ryan Murphy se vuelva a acordar de Suspiria y que nos deje oír la cancioncilla satánica un par de veces más esta temporada, a ser posible para acompañar el polvo mortal de Zoe y Kyle; o algún plano de grupo a cámara lenta (ojo de pez no, por favor, que ya hemos tenido bastante).

Myrtle Snow

Uno de los momentos estrella de “Head” es  la venganza de Myrtle Snow contra el consejo. Resulta que la Myrtle está más loca y es más sádica de lo que creíamos (ese plano de la Conroy sacándole el ojo a su ex colega solo es superado por la Conroy jugando con los cuerpos descuartizados del consejo). Ahora que lo pienso, Myrtle es la reina absoluta de “Head”, qué tía. Pero casi todas tienen su momento de gloria en el episodio. Las mean girls se contonean por el hospital para hacer una visita al vecino. Y a pesar de la pamela parabólica de Zoe y el gorro ushanka de Madison, Nan es la HBIC (head bitch in charge) de este capítulo, y la responsable de las escenas más emotivas. Jamie Brewer 4 ever. Aunque el episodio otorga demasiados minutos a una trama que no nos importa demasiado. Queenie no está con ellas. Sigue con su BFF Madame Delphine LaLaurie, que ahora es una cabeza parlante. Una de las mejores escenas del piloto es en la que Delphine solloza al ver a Obama por la tele. Eso no era nada comparado con lo que tenemos en “Head”: Cabeza-Delphine viendo RaícesEl color púrpura y otros clásicos. Qué pena que 12 años de esclavitud (en la que por cierto sale Sarah Paulson) no esté todavía en Blu-ray. Sin tanto margen para el exceso teatral como Lange o Bassett, Kathy Bates ha construido un personaje memorable. Y ella y Queenie forman la mejor pareja cómica de la serie.

Marie Delphine

La recta final de “Head” nos deja con unos cliffhangers bastante jugosos. Zoe y Madison descubren que su boy-toy Kyle vuelve a tener cerebro, y no hay más que verles la cara de decepción (qué putas) para darse cuenta de que piensan que se les ha acabado el chollo. Con lo bien que estaban ellas (sobre todo Maddy) compartiendo ese jugoso y redondo trozo de carne sin habla ni voluntad propia. ¡Arriba el feminismo! Por otro lado, Delphine parece abrir los ojos (su cabeza llorando desconsolada es uno de los planos de la temporada), mientras Delia vuelve a tener ojos (después de descubrir que Myrtle no la atacó -d’uh!- sino la compañía Delphi Trust). Y Hank lleva a cabo una masacre en el salón de belleza de Marie Laveau, llevándose por delante a peluqueras, clientas, y suponemos que alguna bruja voodoo. Para acabar con él, Queenie se vuela los sesos. Es una escena ciertamente impactante, pero no debería preocuparnos demasiado. Misty Day sigue por ahí. Y en el próximo capítulo además se une Stevie Nicks al aquelarre de Fiona Goode.

Las brujas se marchan de vacaciones de Navidad por todo lo alto. Quedan cuatro episodios de Coven, y ya sabemos que todo es posible en esta serie. A pesar de que la dispersión de las tramas han aumentado enormemente la sensación de que la serie no iba a ninguna parte (qué bien nos lo estamos pasando, pero ¿qué invento es esto?), Ryan Murphy y Brad Falchuk vuelven a demostrar la eficacia del formato miniserie y encauzan con acierto la tercera temporada. No hay nada más emocionante que dos grandes archienemigos uniendo fuerzas para luchar contra un mal mayor. Preparaos para que Lange y Bassett nos entreguen muchas más cabezas en bandeja de plata. Y recemos a Belcebú por una escena musical con coreografía incluida.

American Horror Story Coven: Jóvenes y brujas

AHS Coven

Ryan Murphy y Brad Falchuk pusieron el listón demasiado alto con la segunda temporada de American Horror Story. Tanto ellos como el público sabíamos que intentar superar Asylum iba a ser una tarea muy complicada, pero eso no quiere decir que no se vaya a intentar. De momento, con tan solo un episodio emitido, Coven nos ha demostrado que Murphy vuelve a ir a por todas. Literalmente. Una disparatada y desinhibida historia de brujas que se aleja de los insalubres pasillos del manicomio Briarcliff y nos acerca a una Nueva Orleans glamurosamente decadente, con un rico contexto histórico que aporta la perfecta ambientación para la serie. “Bitchcraft”, el primer episodio de Coven nos agarró desde el principio por los pelos y nos zarandeó durante una hora para acabar prometiendo una temporada demencial, como debe ser. Esperemos que cumpla su palabra.

El aquelarre de Murphy es una nueva oportunidad para volver a agitar la coctelera de géneros y estilos con la que el autor se ha labrado un nombre en Hollywood, especialmente con esta serie. Coven es un torbellino de ideas, un torrente de energía que se transforma en una cámara loca, saltarina, aberrante y provocativa, un estimulante trabajo de realización que no es sino una manifestación física del viaje psicodélico y pesadillesco que Murphy nos propone con esta historia de pequeñas y grandes mujeres. Las influencias cinéfilas vuelven a saltar a la vista desde el principio, pero lo mejor de Coven es que está aparentemente concebida como un giallo. Esa preciosa paleta de colores azul-magenta, esos magníficos zooms setenteros, ese tema musical tarareado, esa escuela de jóvenes señoritas en la que solo falta Jessica Harper, y esas matriarcas, Mater Suspiriorum, Mater Tenebrarum y Mater Lachrymarum. Las tremendísimas Jessica Lange, Kathy Bates y Sarah Paulson, cuya mera presencia ya nos resulta lo suficientemente hipnotizadora, al margen del cuidado escenario en el que se desenvuelven majestuosamente.

AHS Coven 2

Pero Coven no es una sola cosa en ningún momento, como tampoco lo fue Asylum. Murphy ha despojado la serie del tremendismo de la anterior temporada y ha optado por un tono algo más liviano (“ligero como una pluma, rígido como una tabla”) y heterogéneo. Claro que, a pesar de que incorpora más humor, más belleza, y más sensualidad, sigue buscando las imágenes más perturbadoras, macabras e impactantes (ese minotauro), haciendo que sus personajes dancen, se contoneen y leviten entre comedia, terror y romance. Todo es posible en Coven, y eso es básicamente lo que nos quiere decir “Bitchcraft”. Hay espacio para la reflexión sobre lo efímero de la belleza, el paso del tiempo, para la habitual denuncia social, el apoyo a las minorías y la oda al freak. Y también hay cabida para el amor (ese juego de miradas distorsionadas a través del hielo es desde ya una de las secuencias del año), y para las risas, sobre todo para las risas. Los mejores momentos de “Bitchcraft” están protagonizados por el divertidísimo cuarteto de brujas adolescentes (¿qué pensará Robyn Lively de todo esto?) que exhiben un genial abanico de poderes: telequinesis, premonición, muñeca voodoo humana y muerte por kiki. Verlas pasear como patitos feos negros en fila india detrás de su madre ya hace que la espera haya merecido la pena. Abbey Road, y después las zorritas de Coven.

En “Bitchcraft” se nos da la bienvenida a la Escuela para Jovencitas Excepcionales de Miss Robichaux, un Hogwarts para jóvenes brujas (la referencia a Harry Potter no se hace esperar, para regocijo de todos) donde las pocas que quedan en la Tierra tres siglos después de los Juicios de Salem son instruidas por una dulce anfitriona con nombre de actriz porno, Cordelia Foxx (Sarah Paulson) y su madre, la Suprema Fiona Goode. La escuela es el epicentro de un relato de poder femenino que se mueve entre el pasado y el presente, y nos conduce por los pasillos diáfanos de una Mansión X, fiestas de hermandad universitaria, lujosas clínicas de belleza y lúgubres sótanos donde se esconden los secretos más inquietantes. Todo lo que cabía esperar de la segunda iteración de una serie que con tan solo dos años en antena se ha convertido en una auténtica institución. Y de regalo, la que ya es la revelación del año, Emma Roberts como la mean girl juguete roto de Hollywood Madison Montgomery, nuestra nueva reina catódica. Será difícil llenar el vacío que dejaron el año pasado la hermana Jude, Lana Banana o la hermana Mary Eunice, pero si lo visto en “Bitchcraft” es indicio alguno, está claro que no nos van a faltar iconos femeninos este año.